domingo, octubre 30, 2011

El Bien Común*


Hoy se llevan a cabo elecciones en Colombia  para escoger Gobernadores, Diputados, Alcaldes, Concejales y Ediles de las Juntas Administradoras Locales. Es un ejercicio concreto de la democracia participativa cuya base reposa en la posibilidad de que la gente, las personas de a pie, el pueblo  en general, elija a quienes los representará de la mejor manera, a quienes lucharán en todo caso por los intereses comunitarios y no  por los particulares.
Dicho de ese modo suena magnífico pues nos hace pensar en ese profundo convencimiento democrático en nuestro país. Faltaría más. Y también en una cierta tradición en donde supuestamente se está a la búsqueda del bienestar social.  Y no cabe duda de que los candidatos y candidatas, en sus respectivas campañas, se esfuerzan en  señalar los problemas a resolver esbozando medidas para ello.  Señalan y prometen. En principio todos se afanan por convertirse en adalides  y portavoces de los necesitados y en  los estandartes del progreso. ¿Qué más se puede pedir?
Pero algo falla en todo esto.    Y ese algo tiene que ver con la noción que nuestros políticos y políticas tienen del Bien Común -o su total desconocimiento-,  un concepto complejo sobre el cual se han llenado páginas y páginas desde hace mucho tiempo.  En economía su significado clásico apunta hacia la noción de riqueza o propiedad común; en el aspecto  social y filosófico al bienestar y bien común. En este último sentido connota entre otras cosas, planteamientos tan básicos como que  deriva de la naturaleza humana y es superior a cualquier individuo, que redunda en provecho de todos, esto es, su profunda orientación hacia los derechos de las personas en general tanto en las exigencias del cuerpo como las del espíritu.   El Bien Común obliga al Estado pues la razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en éste y por ello deben actuar en consecuencia, esto es, respetando su naturaleza.
Todo esto suena muy bonito, especialmente cuando vamos a la realidad y leemos  noticias  sobre el “trabajo efectivo” de nuestros gobernantes, muchos de ellos investigados/as  por corrupción  pura y dura con todos sus matices. ¡Justo al antinomia del bien común! Ellos y ellas laboran arduamente no por el bienestar de la sociedad que los eligió sino por la de sus propios bolsillos. ¡Una vergüenza!
Nuestros gobernantes no tienen la menor idea de lo que significa trabajar  por el bienestar de la gente y comprometerse íntegramente en lograr mejoras en la calidad de vida de la comunidad. Tampoco tienen sentido de la transparencia, la responsabilidad, el respeto, la ética.  Nuestros gobernantes ignoran el sentido último del Bien Común.
Ojalá que hoy la gente sepa escoger a sus representantes para no repetir aquello de que tenemos los gobernantes que nos merecemos…
*Columna en El Líder

jueves, octubre 27, 2011

Poética a través de SMS

Martha:

En las comisuras  del otoño
naufragan,
cada tarde,
mis palabras.

Pilar:

Treparé hasta las hojas
sangre
para rescatar tus palabras
fecundas. 

domingo, octubre 23, 2011

¿El epílogo de ETA?*

Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
ETA (Euskadi Ta Askatasuna) expresión euskera que se podría traducir al castellano como País Vasco y Libertad, acaba de anunciar la dejación de las armas después de 53 años de violencia y más de 800 muertos. En el comunicado afirma entre otras cosas que “estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político” y  reconoce que “frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo”.
Dos enunciados  clarificadores en los que subyace la aceptación de la aridez de su lucha para alcanzar esos objetivos independentistas a punta de disparos y bombas.  Acepta sin miramientos el fracaso de sus métodos extremos articulados  para horadar el Statu Quo y las mismas entrañas de la sociedad vasca y española.  Acepta que después de 53 años de terrorismo sólo ha conseguido llenar la vida cotidiana de zozobra y miedo. Y de muchas víctimas. La mayoría inocentes y otras de su mismo círculo. Víctimas propias y ajenas.
Ese reconocimiento se torna explícito al anunciar el cese definitivo de la actividad armada, haciendo un llamado a los gobiernos de España y Francia para abrir espacios de diálogo. Con ello también ETA muestra su  compromiso “claro, firme y definitivo” en la construcción de un proceso de paz real y en la resolución de las consecuencias de ese largo y crudo conflicto.
Esta es la mejor noticia de los últimos tiempos para una sociedad hastiada del terrorismo,  de la zozobra, de la amenaza permanente. Una buena nueva esperada y anhelada durante muchos años pero hasta ahora bastante esquiva. ¿Cuándo podremos los colombianos y colombianas despertarnos con una noticia similar? ¿Cuándo tendremos la certeza de la construcción de caminos alternativos para  poner fin a esa violencia atroz que nos conmina a la muerte, al exilio, a la desesperanza? ¿Cuándo se enterarán los “señores” de la guerra que el terror, la represión, la amenaza, la tortura, el secuestro y todos esos mecanismos perversos del conflicto sólo producen asco y repulsión? Con su barbarie sólo se erige la muerte, todas las muertes.
La cuestión es bastante clara. La única manera para allanar el camino en búsqueda de una resolución al conflicto colombiano es el diálogo, la voluntad de sus distintos actores para sentarse a negociar con todas las cartas puestas sobre la mesa. No hay otra alternativa.  El desangre que la violencia ha ocasionado en el seno de la sociedad colombiana jamás podrá repararse pero sí es factible detenerlo para trazar un futuro sin miedos y sin muertes.
ETA acaba de anunciar el cese de su actividad armada. ¿Cuándo lo harán las bandas terroristas de nuestro país?
*Columna de El Líder de esta semana
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AQUÍ VA EL VÍDEO DEL COMUNICADO DE ETA



domingo, octubre 16, 2011

El verdadero rostro del TLC *


Martha Cecilia Cedeño Pérez

El verdadero  rostro del TLC
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, aprobado por el Congreso de este último hace unos días, es uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido Colombia desde tiempos inmemoriales.
En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de Colombia.
Dentro de las implicaciones reales de dicho tratado se pueden mencionar, entre otras, la exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses;  la sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos; el aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los EU no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
Y otras implicaciones colaterales son la intensificación de la política de guerra total con la que, desde el mandato de Uribe, se ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica; la apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.
Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, controlar, arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana),  y para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza y acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana.
En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.
¡Viva el TLC!
*Mi columna en El Líder de esta semana.

viernes, octubre 14, 2011

La lectora (II parte)

Un lector muy avezado, me envía estas palabras vía email para completar el día siguiente de Anna:

"Es muy bello…  Fíjate lo que le ocurrió a Ana: al día siguiente alguien le preguntó desde el otro extremo del auricular si le aconsejaba retomar la agenda de papel, ya que previsiblemente los servidores de RIM volverían a colgarse. Sí, respondió ella, tome papel y bolígrafo que le explico como funcionan estás antiguas e infalibles aplicaciones de la escritura...". LG 

La lectora

Supongamos que se llama Anna y que después de dejar a su hijo en el colegio toma el metro para ir al trabajo. Supongamos que ella es teleoperadora desde hace un par de años pese a haber hecho hasta tercero de derecho. Supongamos que su horario laboral comienza a las 10 de la mañana. Y supongamos que, a veces, tiene el impulso de escribir. De hecho, ya tiene un cuento publicado en una de esas revistas hechas con más ganas que calidad. 
Ella, Anna, ahora va en un asiento del metro y lee Kafka en la orilla de Murakami, un japonés convertido en ídolo de las letras mundiales. No es para tanto, diría algún escritor versado en el arte de la mentira. Ella va allí, absorta en su lectura sin fijarse en una mujer que vende mecheros a un euro, en una chica con una cuchara en el bolsillo izquierdo de su pantalón, en una pareja adolescente prodigándose besos de latonero, en un jovenzuelo de rastas castañas en cuyos pelos  seguramente habitan muchas especies de piojos (decían que Bob Marley tenía 15 tipos de esta ganadería en el momento de su muerte), en una mujer rotunda cuyas carnes se salen por las comisuras de la ropa, en un hombre de gafas oscuras, en un muchacho de ojos vivarachos pendiente de los descuidos ajenos...   

Ella, absorta en la lectura, olvida las paradas, los anuncios, las miradas. Olvida la realidad de un día cuyo comienzo podría ser éste:

"Buenos días, soy Anna Solè ¿Puedo ayudarle en algo?
"Mire señorita mi Blacberry no funciona desde hace tres días. ¿Podría usted  mirarlo? (Aquí el tono de voz sube) Estoy desesperado no puedo conectar a Internet, no puedo mandar mensajes por Whasap... estoy totalmente incomunicado y no puedo hacer nada.  ¡Esto es increíble! Yo no puedo vivir sin estar conectado. ¡Quiero una solución ya!  (En este momento Anna, desconcertada, respira profundo para no mandar al hombre y su BB a la puta mierda)...

Y cuando al fin regresa a la realidad, se da cuenta de que se ha pasado de estación. Diagonal ha quedado atrás y la única alternativa es apearse en la estación siguiente y hacer el viaje de regreso.
¡Vaya día que me espera! piensa Anna

domingo, octubre 09, 2011

Conversatorio con Marco Tulio Aguilera Garramuño

Como estaba previsto el miércoles 5 de octubre se llevó a cabo el encuentro con el escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño, a quien conocí primero a través de una de sus obras (Los placeres perdidos, ganadora de la I bienal de novela José Eustasio Rivera) y luego a través de Internet, gracias  al blog de nuestro amigo común Isaías Peña. 
Pues bien, ese día miércoles después de recoger al escritor y su mujer en un céntrico hotel barcelonés, nos encaminamos vía metro a la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet. Hacía una tarde espléndida aunque impregnada de un calor pegajoso y húmedo.  Aprovechamos el trayecto para hablar sobre la crisis española, la inseguridad en México y otras cuestiones.  
Una vez llegamos a la biblioteca MT y su señora se hicieron las fotos de rigor en la entrada y después buscamos a Jordi Canal, el director del centro cultural.  Él nos recibió con ese encanto y calidez que le hacen especial.  Luego de algunos minutos de diálogo empezaron a llegar las primeras personas invitadas, casi todas amigas mías que atendieron, como siempre, mi llamado.   Josep Anton, Susana, Juan Gillermo, Mauricio y su pareja,  un joven periodista que había sabido del acto por Internet y, por supuesto, mi familia. Gracias a la presencia de todas ellas el escritor  tuvo a un auditorio de calidad.
Es una lástima que, pese a toda la difusión que Jordi Canal dio al evento a través de distintos medios y a la entrevista que Juan Carlos Ruiz y yo publicamos en La Vanguardia, no hubiese tenido la convocatoria  propia de un escritor de la calidad y madurez literaria de Aguilera Garramuño.   Y es una pena también que muchas personas del ámbito literario invitadas al evento no hubiesen podido venir.  
Esas parecen ser las cosas de la cultura y de los intereses...
Bueno, pese a todo ello, el escritor nos deleitó con sus palabras, con sus anécdotas y nos  mostró su lado más contestatario pero también el más tierno y humano.  Y, por supuesto, nos habló con pasión de su  Historia de todas las cosas, mi próxima lectura.  
Para terminar nos fuimos a celebrar el encuentro a El Sueño, un bar cercano a casa en el que se preparan las mejores tapas de Barcelona y sus alrededores. Allí entre cañas, vinos, boquerones, chipirones, cochinillo, patatas amb all-i-oli, palabras y risas, muchas risas, terminamos una tertulia estupenda no sin traer a cuento algunas de esas situaciones escatológicas que tan bien se cultivan por estos lares.
Después de las despedidas cada quien siguió su ruta. Y el escritor y yo quedamos de vernos el año que viene en Neiva, Colombia, una ciudad canicular que cumplirá el 24 de mayo de 2012 sus primeros 400 años. El está invitado allí por haber sido el primer ganador de la Bienal de novela José Eustasio Rivera y yo, por ser miembro de la Academia Huilense de Historia y la autora de la historia de las mujeres neivanas durante el siglo XX, investigación que hará parte del libro Historia Aprehensiva de Neiva que será presentado entonces.
Aquí van algunas imágenes de la presentación de MT: 










Fotos:
Foto 1: Marco Tulio y Marthacé
Foto 2: Jordi Canal y Marco Tulio
Foto 3: Susana Marfil, Jordi Canal y el escritor
Foto 4: Mauricio e Isabel, Juan Guillermo y Josep Anton Soldevila
Foto 5: Juan Gillermo, Josep Anton y Leticia
Foto 6 El escritor presentando Historia de todas las cosas 
Foto 7: Josep Anton, Marthacé y Marco Tulio
Foto 8: Asistentes al evento
Foto 9: Juan Carlos, Marthacé y Luna, en las tapas...
Las fotos, excepto la número 1, son de Juan Carlos Ruiz Vásquez 

domingo, octubre 02, 2011

Lo que el Quimbo se llevará*


Hace poco tiempo aprecié en Facebook un vídeo que el periodista Melquisedec Torres compartió en red. Se trataba de un testimonio duro y conmovedor sobre las implicaciones silenciosas del  embalse de El Quimbo, un proyecto hecho a la medida de la voracidad de los empresarios y  los políticos. Un  contubernio perverso en países como el nuestro en donde lo que menos importa es el bien común.

En dicho reportaje las personas más afectadas por dicho esperpento (pescadores, pequeños campesinos, gente sin recursos) hablaban con profundo dolor  sobre lo que significa abandonar a la fuerza su mundo conocido, el lugar de la experiencia cotidiana, el espacio en donde han trazado su recorrido vital con  sus sumas y sus restas.
Ellos y ellas cuyas voces son opacadas por los destellos de un proyecto que aumentará las arcas sobre todo de la transnacional Emgesa, la punta del iceberg de la segunda colonización española, son las verdaderas víctimas de este tinglado. Unas víctimas sin poder, sin recursos, sin presencia en ningún sentido de la palabra.  ¡Qué importa arrancarlas de su lugar!  ¡Qué importa anegar sus tierras para borrar también los perfiles de su pasado, su presente y su futuro!  ¡Qué importan sus voces de descontento y la de todas aquellas personas que resisten y luchan cada día para que ese proyecto no se lleve a cabo!
Y más allá ¡Qué importa inundar una de las mejores tierras del Huila si en el destello de sus futuras aguas plateará San Dinero para unos cuantos escogidos, los mismos de siempre!  ¡Qué importa la transformación del paisaje, el exterminio de la fauna y de la flora, el arrasamiento sin contemplaciones de una tierra hermosa y próspera!
Nada de esto importa  ni tiene sentido para quienes desde las alturas del poder establecen los derroteros generales del bienestar no del común como se supone en la democracia, sino del particular, es decir, el de sus bolsillos.  Ni el ecocidio, ni la violencia empleada para sacar a la gente de su parcela y su modo de vida, ni el clamor de miles de ciudadanos y ciudadanas opuestas a la realización de este arrasamiento humano y paisajístico.
La urdimbre de intereses políticos y económicos parece imperar una vez más sobre aquellos de las personas y los grupos humanos.  En nuestro país bajo la excusa del desarrollo se han cometido y se cometen las atrocidades más delirantes.  Y gran parte de la violencia que vivimos desde hace muchísimo tiempo deviene de esa particular manera de trabajar por “el bien común”.
Ojalá que las voces y las movilizaciones de la gente del Huila y otros lugares, sea escuchada. Ojalá que la presión social provoque la   paralización de las obras y la anulación de un proyecto sin respeto  por la vida ni el territorio.
Me sumo a la proclama de la plataforma contra este proyecto: ¡El Quimbo ni se expropia, ni se inunda, ni se vende!
*Mi columna de esta semana en El Líder