jueves, enero 19, 2012

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA POÉTICA TARDES DEL LABERINTO

El jueves 26 de enero se realizará  la presentación de la antología poética Tardes del Laberinto.  Una compilación de versos de más de 50 creadores y creadoras, miembros y participantes en las  tertulias del Laberinto de Ariadna que los viernes,  cada 15 días, se llevan a cabo en las instalaciones del emblemático Ateneu Barcelonès bajo la batuta de su coordinador Felipe Sérvulo, cuyas virtudes poéticas van a la par de sus virtudes personales. 
Para esta fiesta de la palabra se ha preparado una programación especial, aderezada con la lectura de algunos y algunas de las poetas que hacen parte de la antología y con la colaboración especial de Eva Hibernia, Marta Binetti, Joseba Ayensa, Rosa Abuchaibe y Juan Pablo Martínez. 
¡Os espero!

lugar: Horiginal - Carrer de Ferlandina, 29. Plaça dels Àngels - Barcelona
Hora: 19:30
Organiza: El Laberinto de Ariadna
Imparte: Alfonso Levy y Eva Hibernia
Entrada libre

Eva Hibernia
Lleva 17 años trabajando en artes escénicas como autora, directora de escena y actriz. Tiena una docena de textos publicados y estrenados. También lleva varios años ejerciendo la pedagogía teatral y ofreciendo cursos y seminarios sobre escritura y creatividad.
Marta Binetti
Nació en La Plata. Es poeta, bailarina, coreógrafa y compositora. Entre 1985 al 98 se desempeñó como directora del Awar Tanztheater de Munich, con cuya compañía participó en prestigiosos teatros y festivales internacionales. Imparte cursos de su técnica denominada Awareness Dance en universidades e institutos de Europa, Estados Unidos, Israel y Argentina. En el 2007 publica su primera novela,Golondrinas ocultas, con prólogo de Javier Tomeo. 
Joseba Ayensa    
Artista polifacético: Estoy en una época de mi vida creativa, tan especial: "Que estoy viviendo en un poema".
Rosa Abuchaibe
Improvisación poética. "Las palabras abriendo caminos en la inmensidad de la imaginación"
Juan Pablo Martínez 
Mago - poeta.

martes, enero 10, 2012

IMÁGENES DEL MURO DE BERLÍN

He aquí algunas imágenes del Muro de Berlín hoy. Una cicatriz  en la memoria de la ciudad.  Testimonio de un pasado doloroso cuyos ecos aún resuenan en distintos contextos. Y sí, aún quedan muchas murallas por derrumbar, algunas invisibles...










Fotos: Juan Carlos Ruiz Vásquez. Berlín, Enero de 2012

sábado, enero 07, 2012

NUBES SOBRE BERLÍN*

Recorrer Berlín era una de las cosas que tenía pendientes desde mis años de estudiante universitaria. O quizá desde tiempo atrás, cuando era una niña de 11 años y en una maleta olvidada que alguien se dejó en un hotel que tenía mi padre en Santa Leticia (Cauca)- Moscopán (Huila), encontré unas revistas de la entonces República Democrática Alemana (RDA). En ellas había imágenes de una ciudad monumental y limpia, con calles amplias y jardines florecidos. Me impresionaron esas fotografías en donde todo parecía estar signado por una belleza y un orden desconocido.  Conservé algunas de esas revistas en las numerosas mudanzas familiares  y me aficioné a las lecciones de alemán que había en sus páginas finales.    
Algunos años después me enteré de lo que estaba detrás de esa ciudad  en apariencia armónica e igualitaria, modelo social para los desfavorecidos del orbe.  Supe del Muro.  Esa muralla de la ignominia que fracturó sin  contemplación la vida de una ciudad  y de un país. Una infamia  levantada ante los ojos complacientes del mundo que, casi de un día para otro, separó barrios,  familias, modos de vida, caminos.  Durante 28 años el Muro de Berlín construido en 1961 -“Barrera de protección antifascista” para el bloque oriental, “Pared de la vergüenza” para occidente- se convirtió en un símbolo de la  sinrazón, causa de muchas muertes, exilios y desencuentros.  240 personas murieron y 75.000 fueron encarceladas por intentar cruzar la inmensa barrera durante esas casi tres décadas de existencia.
Pues bien. Por fin he podido recorrer esa magnífica ciudad. Descubrir su cielo encapotado sin ángeles, sus calles anegadas de lluvia, sus lugares plenos de memoria, sus monumentos vestidos de Historia. Y sí: he apreciado lo que queda del Muro: un trozo de la historia negra de finales del siglo XX, ahora vestido de colores y figuras pintadas por artistas de más de 20 países.  Un fragmento expuesto a los ojos de propios y extraños como testimonio de una época atroz que de ninguna manera se puede repetir. Testimonio vivo de todos los muros y las barreras que aún existen y se levantan en otros contextos y que también deben derrumbarse sin contemplaciones.
Y no pude evitar emocionarme y sentir, al tiempo, una  tristeza profunda al pensar en todo el dolor que la construcción de esa muralla produjo en tanta gente.  Estar allí, palparla, observar su grosor, situarme justo en ese lugar en el que se puede observar a un lado y al otro, me hizo comprender la magnitud de la estupidez humana llevada a cabo en nombre de cualquier cosa, en este caso, en un contexto de tensión ideológica entre dos formas políticas, dos maneras de comprender la realidad.  ¿Cómo fue posible tanta ignominia? 
*Columna de esta semana en El Líder