lunes, marzo 18, 2013

Un poema de Amalia Sanchís

Amalia es una persona cercana y cálida a quien tuve el placer de conocer hace casi tres años gracias al grupo literario El Laberinto de Ariadna, del cual ambas hacemos parte.  Ella es una editora independiente que lleva el timón de Parnass Ediciones y de in-Verso, ediciones de poesía. Dos casas editoriales en cuyo seno varias personas dedicadas a las letras, entre las cuales me cuento, han podido ver publicados sus libros.  Pero ella es, además, poeta. Y para la muestra esta oda en la cual podemos encontrar ese tono de indignación que no oculta la profundidad y elaboración del verso:


APOCALIPSIS I
Oda a los malditos

Se han cumplido.
Se han cumplido ya
todas las profecías
de los sabios y los charlatanes
los mercaderes del templo
y los voceros
pero los hombres libres
siguen siendo libres
y los esclavos
aún más esclavos.

Sin guerra ni paz
por siempre
ha caído la maldición
del oráculo de Wall Street.
Habéis vencido
habéis usurpado nuestros sueños
y los sueños de nuestros hijos
y de los hijos de nuestros hijos.
Malditos seáis
por siempre.

¿Dónde están las niñas blancas?
Vírgenes blancas de miradas vacías
violadas y ejecutadas
partidas en dos en los altares.
¿Dónde están?
No hay altares ni dioses
ni vestales en los muros de lamentaciones
no hay sacrificios.
¿Dónde están ahora los ungidos
los místicos y los usurpadores
que ululaban y vendían el pan
de cada día a los malditos?
¿Dónde están?

Babel.
Babel proscrita.
Lenguas de trapo y acero.
Jerusalén y Las Vegas hermanadas
como sodomas sin estatuas de sal
con sus infames mercados
de bombas y metralla
como parques temáticos
donde no rinden cuentas
y bailan los malditos por siempre
sobre las tumbas de otros malditos.
Por siempre malditos.

Ya no tenemos miedo.
La nada absoluta
ya no nos da miedo.
Nuestras pesadillas
se han convertido
en nuestra realidad.
Habéis materializado el horror.
La Atlántida ha surgido de nuevo
del infierno y a él volverá.
Volvemos todos al infierno.

¿Dónde están ahora los dioses
en nombre de los cuales
os constituisteis en albaceas
de nuestro destino?
Nuestras pesadillas
han devenido
el sueño de los malditos.
¿Dónde están los dioses
a los que alzasteis monumentos
para vuestro orgullo de parias
laureados de serrín?
Vuestro pecado de hombres.
Ídolos de barro con pies de oro.

¿Dónde está Dios?

Malditos seáis.

Por siempre.

Malditos.



© AMALIA SANCHÍS
De la Antología Indign-Hadas


viernes, marzo 08, 2013

Mi artículo de esta semana en La Nación :


Voz de mujer. Por Martha Cecilia Cedeño Pérez

Marzo 8, 2013 a las 4:28 am
Cuando realizaba la investigación sobre el devenir de las mujeres de Neiva durante el siglo XX –que hace parte del libro  Historia Comprehensiva de Neiva cuya publicación aún no se ha concretado-, comprobé una vez más la terrible invisibilidad en la que todas nosotras nos encontramos.   Sobre las féminas de la región se ciñe sin miramientos un manto que ha ocultado –y oculta- su accionar en las diversas  esferas de la vida social.  Ausentes de la historia, la política, la economía, la academia, las letras… no por voluntad propia, sino debido al perverso hacer de una cultura patriarcal que ha impuesto sus condiciones para eclipsar el trabajo  y la voz de las mujeres.
Es esa cultura androcéntrica la que se encarga de promover unos valores,  un deber ser en el cual las féminas se convierten en seres pasivos,   en meros objetos de contemplación, en adornos que alcanzan su apogeo en reinados y adefesios similares.  La mujer objeto ha trascendido hasta nuestros días para alimentar la industria de la moda,  las cirugías plásticas y la cosmética con su promesa de belleza y juventud eternas.
Así pues, se olvida flagrantemente que nosotras hemos forjado la historia de la región y del país, que hemos trabajado dentro y fuera de casa para construir  progreso y que hemos resistido violencias, oscurantismos, subordinaciones, enfermedades y exclusiones de toda laya.
Se ha echado un velo sobre la voz de las mujeres.  Y ello ha ocasionado que en el ámbito literario, por ejemplo, se haya erigido una plataforma única en la cual los varones tienen la palabra. Craso error. No sólo porque en nuestro contexto han nacido escritoras de la talla de Waldina Dávila de Ponce de León, una de las principales figuras de la literatura colombiana del siglo XIX, o la poeta de altas calidades, Sylvia Lorenzo; sino porque a día de hoy un selecto grupo de féminas se dedica con entusiasmo y seriedad al arte de la escritura (poesía, historia, novela, cuento, ensayo).
Mujeres de diversas procedencias académicas y espaciales, pero afincadas en nuestra región cuyo trabajo literario no se ve reflejado en ninguna antología ni en libros patrocinados desde una oficialidad para la cual estas creadoras no existen.
Por fortuna un grupo de féminas poetas ha decidido unirse para que su voz salga de las penumbras, para que su palabra pueda volar sin ataduras de ninguna clase, para resistir los embates de una sociedad en la cual todavía se aprecia la ferocidad de una patriarcalidad renuente a marcharse.  Muy pronto tendremos noticias de ellas…
*Antropóloga y poeta