martes, agosto 08, 2006

Aceras . Andenes

ACERAS
Martha Cecilia Cedeño Pérez

Hay nuevos aromas
en los rincones
y en las esquinas
y en los resquicios de las puertas.

Nueva música en las ventanas
cerradas
y en los bares llenos de ausencia
y en las piernas cansadas de trashumar.

Hay una estría azarosa
en la rutina inédita de los seres
que por vez primera huelen la ciudad
y sus calles vigilantes
y descubren sus signos efímeros
escritos en los ojos de los otros.

Hay una diáspora de sentidos
en los cuerpos ajados y líquidos,
nuevos habitantes de la periferia
nuevos miembros del naufragio.

Hay un marco antiguo
donde se atan las llegadas
Y se sueltan las derrotas
(los seres de las aceras lo saben).


Barcelona, enero de 2006

Foto: "Rutas" de la pintora colombiana Lina María Cedeño Pérez

jueves, agosto 03, 2006

A propósito de Fidel Castro

Vía internet me ha llegado este texto que reproduzco completo. Personaje polémico donde los haya, Fidel Castro es sin duda uno de los hombres más importantes del siglo XX y también uno de los más carismáticos. Aún recuerdo la emoción tan grande que experimentamos quienes em 1995 asistimos a un Congreso Pedagógico en la Ciudad de la Habana. Ver al Comandante en persona es una sensación indescriptible porque su aureola va más allá de las apariencias para asentarse en el mundo de los inmortales. En esa oportunidad el teatro Karl Marx vibraba y más de uno derramaba lágrimas. "Viva Cuba libre, viva el Comandante" eran los gritos de las miles de personas allí reunidas. Fidel Castro morirá un día pero sus ideas, su talla de estadista y revolucionario, pese a quien le pese, siempre vivirán. ¡Viva Cuba! ¡Viva el Comandante!

EL FIDEL CASTRO QUE YO CONOZCO
Por Gabriel García Márquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que u enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

martes, agosto 01, 2006

En tránsito (II)

A las 6:00 de la tarde del sábado 29 de julio el autobus nos recogió en el hotel para llevarnos al aeropuerto. Todos los compañeros y compañeras de penurias se veían ansiosos y, pese a las circunstancias, animados. Algunos pensaban que Air Madrid nos jugaría sucio y que otra vez nos dejaría abandonados a nuestra suerte en Barajas.

Después de 3 horas de cola por fin pudimos facturar, cosa que en verdad se agradeció porque ya estábamos hasta el moño con las maletas para un lado y otro; sin contar con el mal de estómago y el hambre que ya empezaba a hacer estragos...

A las 10:20 el pasaje estaba dentro del avión pero, para variar, el comandante informó que nopodía despegar hasta que no tuviese los permisos correspondientes. "Vaya mierda", dijo un pasajero gordo y agradable que en la escala que se hizo en Cartagena de Indias tuvo que ser atendido por un médico. "Puede usted viajar tranquilo", indicó el profesional una vez lo hubo examinado.
Al mal tiempo buena cara

A las 12:00 de la noche aterrizamos en Barcelona con la incertidumbre en la piel por las informaciones contradictorias que se tenían con respecto a la huelga de los trabajadores de Iberia. No sabíamos si podríamos salir de allí con las maletas y sobre todo, en perfecto estado de salud física y mental. Y estos augurios se confirmaron cuando llegamos a la sala de entrega de equipaje, repleta de cuerpos de todos los colores y volúmenes. El panorama tenía mala pinta: hombres y mujeres acostados en las cintas o durmiendo sobre cartones, niño dormidos en los asientos, jóvenes acostados en el suelo. "Esto no parece un aeropuerto del primer mundo; es que ni siquiera este espectáculo se vería en Colombia", dice un hombre de mediana edad muy simpático (más tarde supimos que era uno de los 10 curas colombianos que fueron importados para las parroquias abandonadas sobre todo las del pirineo -aquí las devociones escasean.

Y en verdad era un espectáculo deprimente sobre todo cuando nos indicaron que el grupo de jóvenes rubísimos -daneses- que teníamos al frente, esperaban que les estregaran su equipaje desde hacía dos días. Vaya esperanza. Dentro de todo causaba un poco de extrañeza la pasividad y tranquilidad de los cientos de personas que allí se encontraban: parecían resignados a la espera.

Y, para no perder la costumbre, el pasaje colombiano y catalán volvimos nuevamente a hacer una protesta, tal como en Madrid. "Queremos las maletas". Empezamos a gritar acompañados de las palmas y de golpes que hacíamos con botellas de agua vacías o con los zapatos sobre las bandas de desplazamiento de los equipajes. Queríamos incendiar a la gente, despertar a los gélidos nórdicos y rusos... Mientras tanto, yo daba reiterativos paseos con mi hija Luna, acomodada en el carrito de las maletas, sobre unos cartones. De vez en cuando me acercaba al grupo y gritaba con ellos. Al cabo de unos minutos otro grupo que esperaba las maletas empezó a gritas y azotar con fuerza las cintas de equipajes. Llegan la polícia y alguna gente furiosa pide a los uniformados que hagan algo, que no es posible que pase esto justamente aquí... "Esto es una putada". El agente informa que ya se está buscando una solución. La chica de la trompeta vuelve con las suyas y la gente ríe, hace fotos y graba. "Esto es surrealista".

A las 3:00 de la madrugada hay más gente dormida sobre cartones. "Aquí todos somos iguales: no hay ni primer mundo ni tercero ni nada...", dice un hombre mayor. También hay botellas de agua vacías por doquier pero sobre todo personas ojerosas, cansadas y molestas. A estas alturas todos pensamos que estaremos aquí, como mínimo, un día. "No hay ninguna esperanza, ya ni siquiera aparece nuestro vuelo en pantalla", dice una compañera de penurias. La gente de la cruz roja nos ha dado bocadillos y agua pero no hay suficiente para todos, algunos se quedan sin probar bocado. Todos pensamos lo mismo: esto es una violación flagrante de nuestros derechos, estamos secuestrados, hambrientos, aislados, nadie dice nada, no sabemos nada. ¿Es legal que se someta a millares de personas a una situación como esta?

Pasan otras dos horas y nada. El cuadro que mi hermana Lina María me regaló ya pesa una tonelada y los pocos bizcochos de achira que nos quedan ya no los queremos ni ver. Luna intenta dormir sobre los cartones del carrito y Juanca sigue con la protesta. Ya han despachado, por entregas, algunos equipajes. De repente se forma un torbellino y la gente corre hacia la cinta número 45: acaban de informar que nos entregarán los equipajes. Son las 6:00 de la mañana. El cuadro rueda por el suelo, Luna se baja del carrito, Juanca se mete en medio de la cinta. Y, por fin, después de otra media hora, podemos coger el taxi para llegar a casa. El tránsito ha terminado.

lunes, julio 31, 2006

En tránsito (I)

Escribo esta entrada con los efectos del jet lag y la fatiga de estar 3 días en tránsito. Aquí va la historia que parece una continuación de aquella que vivimos mi familia y yo el 22 de junio cuando por una negligencia de la companía aérea que nos llevaría hasta Bogotá, estuvimos más de 14 horas condenados en el aeropuerto el Prat de Barcelona. En aquella oportunidad el vuelo de Air Madrid (que así se llama la dichosa empresa) tuvo un retraso mayúsculo "por cuestiones técnicas"; primero se filtró la información de que el aparato en el que viajaríamos perdía combustible, y después, que tenía un problema en el motor y que estaban esperando una pieza de Bruselas (vaya motivación para hacer un vuelo trasatlántico para una persona como yo que sufre de espasmos musculares cada vez que se sube a un artefacto de estos). Así que después de un "levantamiento" de los pasajeros en el muelle internacional con música y guardias civiles incluidos, el avión partió a las 2:00 de la madrugada, con la incertidumbre de si llegaría feliz a su destino.

La historia continúa el 27 de julio en el vuelo de regreso que, como cosa rara, sale de Bogotá con sólo una hora de retraso. Estaba feliz porque pensaba que sería un viaje mucho mejor que el de ida. Llegamos a Cartagena a las 9:00 en punto de la noche y después de bajar y subir turistas españoles, bronceados y ruidosos, el avión despega rumbo a España. El comandante informa "... este vuelo Cartagena- Madrid Barajas tiene una duración aproximada de nueve horas....", Oye, creo que se ha equivocado vamos a Barcelona, al Prat, no? "los comandantes... les desean un feliz vuelo a Madrid Barajas...". Dos supuestas equivocaciones hasta que el hombre "rectifica" y dice que en efecto el vuelo es hasta Barcelona. Creo que todo el pasaje estuvo más tranquilo después de esa aclaración.

A las 2 horas de vuelo (estabamos sobre el mar Caribe) empieza el movimiento. El comandante informa que pasamos por una zona de tormenta que duraría aproximadamente 20 minutos (para mí fueron como 20 siglos) y ordena al pasaje que se despierte. Yo ya me veía entre olas y tiburones en la más completa oscuridad (en el mejor de los casos, claro). Después de otro corto baile el avión no volvió a moverse más. Entre cuentas de horas y minutos me ví dos películas horrorosas, en el tiempo más lento que recuerdo. Después intenté dormir pero todo fue en vano: tenía el estómago y la mente hechos un nudo... y cuando veía que apenas estábamos sobre las islas Azores pensaba que nunca llegaríamos a nuestro destino.

A menos de una hora para llegar a Barcelona el comandante dice que nos tiene una mala noticia: el aeropuerto el Prat está en huelga y tiene que aterrizar en Barajas. Acabamos un desayuno horrible a toda prisa y nos disponemos a aterrizar. "Salió premonitorio lo de Madrid-Barajas que dijo el comandante en Cartagena, no?".

A las 2:24 tomamos tierra y a las 3:30 estamos en tránsito, sin maletas ni esperanzas de vuelo para Barcelona. Empieza la espera. Algunas personas dan vueltas por los pasillos mientras que otras descansan en los incómodos asientos. A las 4:30 la gente empieza a preguntarse qué pasará y por qué ningún funcionario de Air Madrid nos da una explicación. A las 5:30 el hambre y el enfado aprietan y empieza la protesta de algunos hombres y mujeres que reclaman una solución. El pasaje se reúne junto a un mostrador y empieza a gritar, una chica catalana saca una trompeta y comienza el acto de protesta más bello al que he asistido. La mujer toca con ritmo y los hombres y mujeres la siguen con golpes en el mostrador "Air Madrid Fuera", gritamos todos. Luna se ríe y disfruta el momento. La gente que va hacia otras partes se detiene y sonríe ante el insólito espectáculo que tienen a la vista. Los funcionarios del aeropuerto no se atreven a dirigirse al grupo. Después de casi media hora llega un funcionario de Air Madrid escoltado por guardias civiles y seguridad privada. "Esto se pone bueno". Algunos hombres y mujeres reclaman enfadados. Juanca es uno de ellos. Estoy nerviosa que este hombre se desboque. Luna qiere controlar a su padre. Los guardias civiles están de nuestra parte. El hombre de Air Madrid se va sin dar ninguna solución pese a que el pasaje tiene algunas: "Mandenos en autobus o en tren para Barcelona" No se puede "Tenemos hambre" Air Madrid no es la culpable de lo que pasa "Llevenos a un hotel" Vuelvo y digo que Air Madrid no tiene la culpa de nada.

A las 8:30 informan que podemos dirigirnos a la cafetería el Mirador. Allí comemos un sandwiche horroroso. A las 10:00 estamos acostados en los asientos de los pasillos. Duermo una hora. A las 11:00 una funcionaria nos dice que nos llevarán al hotel Auditorium y que el vuelo a Barcelona será el día sábado a las 9:30 de la noche. "Al menos podremos descansar", pensamos todos y todas.

lunes, julio 10, 2006

Sobreviviendo en la canícula

Escribo desde la canícula después de una semana agotadora de lecturas al amanecer y escrituras imposibles. Es increíble cómo nos acostumbramos a la ligereza de la comodidad, a la certeza de tenerlo todo a mano. Aquí en cambio todo cuesta: habituarse al calor desesperante, conseguir textos fundamentales para elaborar el módulo que se me ha encomendado, conectarme a internet así sea a 52 k, lograr concentrarme en el trabajo con invitaciones de conocidos y familiares, salir a la calle tranquila y sin el temor de que alguien me pueda rapar el bolso o que de repente ocurra alguno de esos acontecimientos terribles que te hielan el cuerpo y el alma.
El trabajo ocupa casi las 24 horas del día y siento que no he podido hacer las cosas que soñé realizar antes de partir de Barcelona. Hay muchos lugares por recorrer, mucha gente por recordar, muchos asuntos sobre los cuales discutir. ¡Es como si no estuviese de vacaciones! Me hago a la idea, sin embargo, de que son los días de placer más productivos que he tenido...
Cuesta hacer esta entrada a las carreras y con cortes constantes... Por eso tampoco he podido escribir a la gente que quiero, a Gabi que llevo en mi corazón, a mis bellas Pilis que viven en Barcelona igual que Martha, Karla y otra gente linda que de alguna manera me piensa. Para vosotros y vosotras van estas palabras: os quiero y os recuerdo!
Martha Cecilia Cedeño Pérez

domingo, julio 02, 2006

Atardecer en gris y oro


No hay nada que decir. La imagen está ahí: montañas bajo un atardecer magnífico y la presencia constante de la gente que amo de aquí y de allá. ¿Se puede pedir algo más?

miércoles, junio 28, 2006

Madrugada en el trópico

Son las 4:30 de la madrugada de este miércoles de Junio. El calor no se apacigua ni siquiera con el aire fresco que llega de la montaña azul que corona este valle triste y que Luna mira con ojos de admiración "Vaya montaña, es muy grande, mama". Y de verdad lo es. Una rama de cordillera oriental que nace en el Macizo Colombiano y hace parte del sistema andino. Y está aquí, al lado nuestro, convertida en un cerro tutelar gigante que vigila la ciudad de fiesta.
Neiva alborotada y con sus mejores ropas. Con sus calles abarrotadas de seres que exorcisan la muerte, la miseria, la desesperanza. Con sus calles siempre en un continuo sopor caliente que me hacen pensar en Comala. Calles subvertidas, re-creadas, vulneradas y siempre a punto de explotar. Calles por donde deambulan las contradicciones más vergonzozas, los desplazados de la noche eterna que vive Colombia.
Son las 4:30 de la madrugada y estoy despierta porque unos vecinos de mis padres están matando un cerdo en la calle y han tenido la estupenda idea de encender el equipo de música a tope. Aquí no se puede llamar a la guardia urbana, así que los otros habitantes del barrio deben soportar los vallenatos, las rancheras y los pasodobles estoicamente. Yo me enfado mucho porque mi reloj biológico aún no está completamente adaptado a los nuevos horarios y duermo muy poco, pero decido levantarme para mirar por la ventana todo el espectáculo que se ha armado en la acera del frente. Observo el rito de la matanza, la diligencia de los verdugos, el espasmo de las mujeres, el des-montaje del escenario, el vaho de la fiesta que se ha montado en la esquina de casa.
Y yo acabo de escribir esta entrada, con una conexión prehistórica y un fondo musical que le gustaría a alguien que conozco "nadie es eterno en el mundo/ni teniendo un corazón..."

domingo, junio 25, 2006

Desde Neiva

Escribo en esta tarde calurosa de junio -38 grados a la sombra- desde Neiva, ciudad anclada en el Valle del río Magdalena. Bajo el sofoco del trópico las ideas se vuelven agua y sólo atino a reconocer la maravilla del encuentro con la familia, la incertidumbre del paseo por las calles tantas veces recorridas y ahora unas perfectas extrañas. Gente que deambula bajo la canícula de las tres de la tarde y las fiestas del San Pedro que las convierten en un hervidero de cuerpos y acontecimientos.

Neiva ciudad antigua y nueva, vuelvo a palpitar bajo el influjo de tus caminos y sonidos. Vuelvo a sumergirme en las esquinas donde habita la memoria, el recuerdo adherido a las ventanas y las aceras.

Ciudad soñada, vivida, liquida, ahora me conviertes en agua.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Neiva, Huila, Colombia

martes, junio 20, 2006

Torre Agbar de Barcelona del arquitecto Jean Nouvel
Foto: Martha C. Cedeño Pérez
Ad portas de un viaje a los míos y de cumplir un año más (o un año menos, según el estado de ánimo), vuelvo a recorrer la ciudad y sus rincones. Vuelvo a las calles de siempre, las ramblas plenas de cuerpos, las esquinas perfectas, las nuevas edificaciones que cruzan el cielo de esta ciudad antigua y nueva. Ciudad en construcción donde pugnan intereses de toda laya pero que hoy sólo veo con ojos de sorpresa.

Y vuelvo a encantarme con esos lugares casi olvidados que un ángel oscuro me lleva a conocer: turons espléndidos e intersticiales en medio, al costado, al final de la ciudad. Puntos claros desde donde la urbe es una manta arrugada, una pintura imperfecta, una prolongación de las contradicciones humanas. Paisaje de luces y sombras con un cielo plomizo y azul. Ciudad mágica donde todo es posible, hendija por donde se escapa la vida cotidiana para ser otros y otras...

jueves, junio 15, 2006

Cinco Noches

Rostros del trabajo: Diana, Miriam, Irena, Marcela, Karla, Marlen, Gisella, Jacqueline, Martha, María y Salva

Cinco días con sus noches para mí. Cinco noches sin escuchar el sonido seco que anuncia una llamada y el tedio constante de contestar siempre lo mismo. Cinco noches sin esperar a que sean las dos de la madrugada. Cinco noches sin sentir mis pasos solitarios en el pont del ferro. Cinco noches sin ver las aceras solitarias de la ciudad y sus luces y sus ecos y sus brillos y sus insomnes.

Son cinco noches y la certeza de extrañar las risas, los rostros de las personas que compartieron conmigo el mismo espacio y tiempo. Rostros de todos los colores que reflejan esa España profunda que desconocía. Rostros transparentes y oscuros, alegres y tristes, plácidos y sombríos, cálidos y fríos... Rostro de gente sencilla, trabajadora, combativa, elemental, soñadora, contradictoria. Rostros que humanizan un lugar que de otra manera sería sólo la mueca del consumo, el negocio, el interés, el dinero... Rostros que me enseñaron que hay otras esferas donde la vida y la esperanza palpita pese a todo.

Rostros de despedida: Gisella, María, Karla, Joaquim, Jorge, Esteban, Mauricio, Miriam, Salva y Diana.

Son cinco noches. Extraño la ciudad vacía y sus balcones a media luz y el graznido de un pájaro perdido y el vuelo de los murciélagos y las imágenes en penumbra del parque y el sabor agridulce del temor en la espalda y la visión de ser la única hablitante de la madrugada.

Martha Cecilia Cedeño Pérez

L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona

martes, junio 13, 2006

Martes 13

¡ESTOY INDIGNADA! ¡NO HAY DERECHO! ¡ES UNA VERGÜENZA!
Acabo de llegar de la Subdelegación del Gobierno Civil de Barcelona donde, después de una odisea interminable, pude tramitar mi autorización de regreso porque viajo la semana que viene a Colombia. Un trámite que se realiza en 5 minutos y para el que tuve que hacer un cola de 9 horas. Estoy muy enfadada, muy "cabreada" como se dice vulgarmente aquí. Os cuento la historia para que os hagáis una idea de la manera como tratan a los extranjeros no comunitarios en España:
A las 8 en punto de la mañana llegamos a la sede de la Subdelegación de Gobierno en la Barceloneta. Hace fresco y se siente el salitre en la cara porque justo a 10 minutos de allí está la playa y sus chiringuitos con guiris (turistas comunitarios) hambrientos de sol. Hay 323 personas delante de nosotros y todo el día por delante. "A las 11 o 12 ya habremos salido", escucho a una mujer que le dice a su acompañante. La cola apenas se mueve. A las 9 hemos avanzado 5 metros. Algo es algo. Pasa una mujer apuntando a los que estamos en la cola, nos toca el número 323 y 324 respectivamente.
A las 10 hemos avanzado apenas nada y empezamos a mirar hacia adelante donde unos hombres se quieren colar. La gente les grita y los obliga a salirse de la cola. Todavía hace un poco de fresco aunque el sol empieza a ponerse justo encima de los hermosos edificios donde están las oficinas de extranjería. Se siente un fuerte olor a cloaca y guardado, y por un momento recuerdo las calles oxidadas de la Habana Vieja. Huele igual.
Ha pasado otra hora y no nos hemos movido. "No es posible que no avancemos nada, llevamos desde las 6 de la mañana y esto no se mueve", dice una señora con acento ecuatoriano. Hace hambre y sed. Me siento en la acera de cara al sol donde otros hombres y mujeres ya están puestos. Me empiezo a impacientar porque he de pasar por mi hija al cole antes de la 1 de la tarde y seguro que no alcanzamos a realizar el trámite. Llamo al colegio para avisar que ella se queda al comedor.
A la 1 de la tarde nos hemos movido otros 5 metros. ¡No vamos ni en la mitad! ¡Esto no puede ser! ¡Es una putada! Alguna gente se va y otra saca los bocadillos para comer. Nos es justo que nos traten así. Tengo mucha hambre y mi marido me compra un bocadillo. Ahora el sol pega fuerte y hemos de protegernos la cabeza con periódicos.
A las 2 de la tarde estamos en el mismos sitio. ¡Esto no es posible! repito una y otra vez. Estoy muy enfadada. No es posible que este país trate así a la gente que viene a trabajar, a los hombres y mujeres que hacen los oficios que los nativos no quieren hacer, a los que con su esfuerzo están contribuyendo a la riqueza de este país... Esta ley de extranjería es una mierda. Todo el mundo pensaba que cuando el PP se fuera del gobierno las cosas iban a cambiar. Pero se han equivocado. En el gobierno "socialista" se ven las mismas cosas, las mismas colas de seres desprotegidos y a la intemperie, en todos los sentidos de la palabra. "Pagamos los impuestos, cotizamos a seguridad social, tenemos los mismos derechos y nos tratan de esta manera..." dice una bella chica con acento argentino.
Es verdad. Nos tratan como a ciudadanos de segunda. A las 4 de la tarde hemos avanzado otro poco y ya estamos dentro de la valla de la recta final. El sol calienta como un condenado. Hay unos hombres que se quieren colar. Un grupo de chicas les gritamos y no permitimos que lo hagan. "Me voy, me siento muy mal, esto es una mierda", digo y la voz se me quiebra. Estoy a punto de llorar. No hay derecho. Mujeres embarazadas, niños pequeños, gente mayor, hombres y mujeres en la más absoluta intemperie. Esto cada vez se pone peor. Vienen dos guardias de seguridad y nos dicen que no alcanzaremos a llegar, que nos vayamos. La gente no hace caso y se apretuja como puede para meterse dentro de la valla. Casi me hacen caer y siento que me voy a desmayar. Bebo un poco de agua. ¡Esto es inhumano! Dice la chica argentina que está detrás de mi. Otras mujeres opinan lo mismo. Todas decimos lo mismo.
Por fin, después de soportar sol, el olor de las cloacas y de las axilas de unos hombres árabes, los apretujones, las miradas extrañadas de los transeúntes (oiga, si señor, esto es la otra España: la de los extranjeros de segunda), llegamos a la puerta.
A las 5 menos 15 nos hacen pasar dentro. ¡Despúes de casi 9 horas! ¿No sería más fácil que saliera alguien a dar los turnos? ¿Por qué no ponen más empleados? ¿Por qué no se inventan otro sistema para que la gente pueda hacer sus trámites sin hacer esas colas eternas? ¿Por qué no empiezan por tratar a la gente que llega de una manera más humana?
A las 5 y 30 tengo el papel la autorización en la mano, han tardado en hacerlo 5 minutos. NO HAY DERECHO. ESTO ES UNA VERGÜENZA. ¿ANTE QUÉ ORGANISMO PUEDE UNA DENUNCIAR ESTO? Por lo pronto escribo en caliente y con rabia.
Yo hice la cola porque me negué a pagar 70 euros a un abogado para que me hiciera este trámite. Es que, paradógicamente, aquí reina la doble moral: tratan a los inmigrantes como a ciudadanos a medias pero se enriquecen con ellos. Así ganan las empresas, los buffets de abogados, todos los que hacen negocio con las necesidades (o desgracias) de otros...
NO PUEDO QUEDARME CALLADA. !ESTO ATENTA CONTRA LOS DERECHOS FUNDAMENTALES! !ESTO ES UNA VERGÜENZA! ¡OH, ESPAÑA, QUE PENA QUE PASE ESTO AQUÍ, TU QUE HAS SIDO UNA VIEJA EMIGRANTE POR NATURALEZA!
Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, junio de 2006.

viernes, junio 09, 2006

Las Formas Urbanas

Tenía este post en borrador desde hace varias semanas y no me había acordado de colgarlo debido a múltiples motivos: la preparación de la lectura de la tesis doctoral, el cansancio de un trabajo precario y en un horario nada alentador para mí que soy una mujer diurna para las labores económicas y nocturna para la divagación, la fantasía, la escritura… llegar a casa a las 2:30 de la madrugada después de haber informado a clientes muy enfadados sobre la situación de su internet “No se preocupe usted que dentro de muy poco tendrá todo el servicio activado”, me dejaba física y mentalmente agotada. No estoy preparada para mentir de manera sistemática…

Así que hoy, en el que será muy último día de trabajo como asesora telefónica (la empresa ha echado a más de 120 personas a la calle porque le salía más barato montar una plataforma de asesoría en Argentina. Allí, con menos 1000 euros –que es lo que ganaba una persona aquí trabajando 8 horas- le pueden pagar a cuatro trabajadores/as… cosas de la globalización económica, de la tiranía del mercado, dirían los expertos), por fin, cuelgo este fragmento extraído de ese magnífico texto de Kevin Lynch La imagen de la ciudad, que pese al tiempo transcurrido desde su primera edición aún conserva ese espíritu que lo ha convertido en un clásico para comprender esas formas urbanas y la vida que se adivina en sus mojones, sus sendas, sus caminos, sus superficies tejidas de movimientos y acciones:

Tenemos la oportunidad de constituir nuestro nuevo mundo urbano en un paisaje imaginable, es decir, visible, coherente y claro. Esto exigirá una nueva actitud por parte del habitante de la ciudad y una remodelación física de su dominio en formas que extasíen la vista, que por si mismas se organicen de nivel en nivel en tiempo y espacio, que puedan representar símbolos de la vida urbana.

La mayor parte de los objetos que estamos acostumbrados a llamar bellos, por ejemplo un cuadro o un árbol, son cosas con un solo propósito, en los que a través de un largo desarrollo o la influencia de una voluntad hay un vínculo íntimo y visible entre el detalle delicado y la estructura total. Una ciudad es una organización cambiante y de múltiples propósitos, una tienda para muchas funciones, levantada por muchas manos y con relativa velocidad. La especialización completa, el engranado definitivo, es poco factible y nada conveniente. La forma tiene que ser algo libre de trabas, plástica, en relación con los objetivos y las percepciones de sus ciudadanos.

Pese a esto hay funciones fundamentales de las que pueden ser expresivas las formas de la ciudad: la circulación, los principales usos de la tierra, los puntos clave focales. Las esperanzas y los placeres colectivos, el sentido comunitario pueden ser convertidos en carne. Por sobre todo, si se organiza en forma visible el medio ambiente y se lo identifica nítidamente, el ciudadano puede impartirle sus propios significados y conexiones. Entonces se convertirá en un verdadero lugar, notable e inconfundible
.
Kevin Lynch, La imagen de la ciudad, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1998. Pág. 112- 113.

martes, mayo 30, 2006

Crónica de un día de tesis

Y llega el día anunciado

7:30 am: los rayos de sol se cuelan por las hendijas de la persiana. Se adivina un día radiante de calor y de golondrinas revoloteando por los balcones y terrados. Doy unas cuantas vueltas más en la cama y trato de no pensar en nada, sólo intento agudizar los sentidos para percibir lo que sucede allá afuera. No quiero pensar en el compromiso de las 4 de la tarde, ni en lo que diré frente al tribunal, ni en lo que me preguntarán, ni en los nervios que seguramente harán que mi respiración se agite y que las palabras se amontonen y entrecrucen.

8:00: Desde el balcón el mar es una mancha brillante. La ciudad hoy se antoja hermosa y vibrante -hasta el Hesperia Towers parece una obra de arte. Dan ganas de salir a la calle y llenarse el cuerpo de susurros, de espejismos, de miradas...

9:00: ¿Alguien piensa en desayunar con un nudo en el estómago? Una infusión de tila y unas cuantas galletas son suficientes. La nena mira los dibujos animados. Hoy no ha ido al cole para acompañar a la mama en este día tan especial para ella. Me pregunta que es una tesis y si cuando yo sea doctora podré pinchar a los niños.

10:00: Salimos las dos a la calle. El día está espléndido. Las esquinas están llenas de gente. Hombres mayores que hablan en voz muy alta. Chicas con camisetas de tirantes que son repasadas por un grupo jóvenes. Niños en el parque. Señoras con carritos de la compra. Hombres que sacan apresurados sillas y mesas para ponerlas en la calle Luarca, las tapas no esperan. Hace viento. La nena Luna quiere que le compre unos zapatos, sólo le gustan los de color rosa. No. Hoy será otro color. El rosa es cursi, le digo. ¿Qué es cursi, mami?
12:00: ¡Ostras! Es muy tarde ya. Sólo faltan 4 horas y no he revisado el texto por última vez. Vamos de vuelta a casa. Encontramos unos zapatos que a mi hija le gustan. Por fin. No son rosa. Mientras abro la puerta de casa pienso en Margaret Mead o mejor dicho en unos fragmentos de sus primeras cartas que anoté en una libreta azul. No la encuentro. A lo mejor la he dejado en el trabajo. ¡Y yo que pensaba retomar algunas de sus brillantes ideas para mostrar cómo no he hecho otra cosa que observación participante llevada a sus últimas consecuencias! Sólo cambian los contextos. Las estrategias, los temblores, las dudas, son los mismas.

13:00: ¿Para qué revisar otra vez el texto? Me prometo que no volveré a mirarlo hasta cuando tenga al tribunal frente a mí. Estoy segura que, como lo dijo Manuel, me preguntarán sobre la metodología. También dirán algo sobre los frentes que he dejado abiertos en la tesis. En ambos casos sé lo que diré.

13:30: Mientras como algo a las carreras pienso en todo lo que han significado estos años de trabajo. Pienso también en lo que diré al principio de mi exposición, en la gente que me acompañará físicamente y en los que lo hacen desde la distancia... en cómo terminará todo esto.

14:00: ¿Pareceré de primera comunión? Me pregunto mientras me pongo el vestido y trato de adivinar las impresiones. No me gustaría dar una imagen equivocada. Creo que he escogido bien: "ni tan cerca que queme al santo ni tan lejos que no lo alumbre", tal como lo decía mi abuela Rosa y sus ojos verdes. A Luna no le gustan los zapatos y me saca unos maravillosos de color dorado. ¡No voy a una fiesta, nena!

14:45: Las dos estamos listas y a juego. Nuestros trajes son del mismo color. El nudo en el estómago es un temblor que se va apoderando de todo. No sé nada. Preparo las cosas y las pongo en el bolso. Estoy ad portas del final.

15:00: Cogemos el tranvía. La ciudad está dorada. Can Rigalt es un encanto de masia; cuando la restauren quedará hermosa. Adivino cómo era antes: flores y niños en su jardín y mujeres cocinando y hombres hablando de caza de jabalíes en Collserola. Dentro de poco quedará dentro de un parque espléndido sobre todo para los intereses inmobiliarios. ¿Quién ocupará la suite principal del Hotel Juan Carlos I a esta hora? Tendrá unas vistas maravillosas. Al lado, en Pubilla Casas, los obreros comen antes de volver a la faena.

15:30: En las puertas de la Universitat de Barcelona. Todo esta casi vacío a esta hora. Mientras podemos pasar al lugar de la reunión viene bien una infusión de manzanilla. Luna y su amiguita Anna agarran todos los folletos que encuentran en los pasillos de la facultad.

16:00: Ya estoy en la sala de juntas donde se leerá la tesis. Casi todo a punto: los miembros del tribunal, el director de la tesis, la familia, las amigas y amigos. Falta una miembra del tribunal. Viene de Madrid y su vuelo ha sufrido retrasos. No quiero hablar más con la gente, sólo deseo estar en mi lugar exponiendo mi trabajo y saliendo ya de todo.

17:15: Llega la antropóloga que faltaba. Todos a sus sitios. Última mirada a los presentes y manos al texto o más bien, a las palabras. El último trago de agua. Empezar. No lo estoy haciendo bien. Me equivo. Olvido las fotos. La metodología. Los resultados. El cierre. Sólo existen las 5 personas que están frente a mí, tomando nota y a veces entrecerrado los ojos ¿Tendrán sueño?

18:00: Empieza la re-presentación del jurado. Alusiones a lecturas importantes y lucimiento personal. Me aburro. Algunas cosas no tienen sentido. Hay preguntas que sobran. Un momento, lo que dice ese hombre me molesta. Entiendo que no comparta ese contenido "ideológico claramente maniqueo", "no todos los urbanistas y arquitectos diseñan espacios sin tener en cuenta a la población que los usará". Punto final. "Si la doctoranda quiere contestar a alguna de las inquietudes, hacer comentarios, etc...". Si, por supuesto. Primero, agradecer vuestras sugerencias y valoraciones... Y no se de dónde salieron las palabras para decir exactamente lo que pensaba, exactamente lo que sentía sin hacer concesiones baladíes...

19:15: Habla el director de la tesis. Sus palabras son acertadas y lúcidas. No comparto que debamos reconsiderar en esa división polis/urbs, diseño/uso... La tesis está contaminada ideológicamente por esos trazos y no me avergüenzo de ello.

19:30: ¿Alguien quiere conocer la calificación? Dice la presidente del jurado a quienes estábamos en el pasillo. Por supuesto. Todos de pie. La calificación es excel-lent Cum Laudem. Abrazos, miradas y felicitaciones. Todo ha llegado a su fin, o más bien, todo ha vuelto al comienzo.

19:35: Mami ¿Ahora si podrás pinchar niños?

20:40: Tapas en L'Hospitalet. La gente que amo, la gente que admiro, la gente que quiero. Está foto es prueba de ello. No se cómo explicarle a mi hija que no podré pinchar niños porque soy doctora en antropología social ¿Pincharás a toda la gente, mami?


De izquierda a derecha: Manuel Delgado Ruiz (director de la tesis), Pilar Osorio e Inma, Juan Carlos Ruiz (mi marido), Luna (mi hija), la que escribe esto, la niña Anna y Mayte, Teresa Tapada y Gemma Orobitg (miembras del tribunal), Gerard Horta, Carlos Obando y por supuesto las tapas: cochinillo, chocos, patatas bravas, pulpitos, boquerones...

miércoles, mayo 24, 2006

Día Cero

Me pregunto si mañana será un gran día. En el diario dicen que hará sol aunque está noche el cielo luce encapotado. Será un día como tantos, sin duda. La gente correrá de aquí para allá como lo hace cotidianamente. La panadería de la esquina abrirá a las 8 y mi vecina chillará mientras enciende la radio (¡menos mal que escucha la cadena Ser!). El barrendero acabará de limpiar alguna calle y el hombre del kiosco venderá los periódicos de siempre. A las 9 alguna madre correrá con su niño o niña de la mano para no llegar tarde al cole y el conductor del metro hará su enésimo viaje...
A las 10 ya todas las ventanas de casa estarán arriba y me asomaré al balcón para ver si, por fin, se puede ver el mar. Justo a esa hora repasaré el escrito que leeré en la tarde y es probable que tenga un nudo en el estómago. Y que algo se condense en mi pecho, algo así como una nostalgia profunda, como un encuentro de sensaciones disímiles. Una satisfacción por el sueño cumplido pero también un gran vacío por un proceso que acaba. Y recordaré que dentro de un mes cumpliré años y que tengo mucho por hacer y que quiero abrazar a mis padres y que quiero ver las montañas azules y la ciudad que aún calienta el recuerdo.
Y a las 4 ataré las ideas, las llenaré de palabras y razones. Y seguramente hablaré de Simmel, de Goffman, de Wirth, de Benjamín, de Joseph, de Certeau... de la ciudad y la vida que contiene. Hablaré de interacciones entre extraños, de visibilidades, de extramientos, de tránsitos. Y luego diré que el espacio público no existe, o al menos no como lugar de libertades en donde es posible aquella igualdad universal de la que habla Kant...
Para entonces es posible que vaya en la mitad de la representación y que los doctores del tribunal empiecen la suya: disertaciones teóricas, lucimiento personal, todo lo que dices es razonable pero... Y llegará la defensa y miraré al auditorio y pensaré justamente que sólo yo sé exactamente de lo que hablo porque lo he investigado y para entonces ya tendré un paso afuera.
A las 7 de la tarde todo habrá terminado y estaremos en una terraza cerca de casa, en el lugar de los acontecimientos, experimentando en vivo y en directo esa vida urbana palpitante y fragmentaria de la que hablé. Para entonces el nudo será un sonrisa. Allí estaré junto a la gente que amo y que ha hecho posible la culminación de un proceso que se gestó en mis épocas de estudiante de secundaria en el INEM de Neiva. Y pensaré en la otra mitad de la gente que amo que me acompaña desde la distancia: mis padres, mis hermanas y hermanos y también en esas pocas, poquísimas, personas que considero mis amigas y que siempre me lo demuestran...
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona

miércoles, mayo 17, 2006

Ordenadoritis Aguda

El día empieza con el sol entrando por la ventana y las golondrinas revoleteando entre los edificios. En apariencia todo está perfecto, hasta la línea del mar que se vislumbra desde el balcón de casa. Un día espléndido de primavera. Y me digo que hoy será mejor que ayer y que podré terminar las cosas que por culpa del ordenador no he terminado. Terrible error. Maldigo la hora en que dejé que todo girara entorno a ese aparato estupendo que a veces nos juega malas pasadas, sobre todo cuando más lo necesitamos.
Y ya van tres veces. La primera sacó la mano de forma imprevista y perdí todo lo que había escrito: una novela malísima y unos poemas idem de los que ahora no guardo ni el recuerdo; ah, y algunos pequeños ensayos que a lo mejor eran buenos. La segunda vez, no me cogió desprevenida pero me obligó a desplazarme hasta la universidad para poder culminar algunas cosas de mi tesis. Y esta tercera y última vez ha sido la más perversa porque me ha dejado a medio camino: tengo que preparar lo que diré el próximo miércoles 24 en la lectura de mi tesis doctoral y no-he-podido-hacer-nada. Y estoy de los nervios. Solución: desplazarme hasta la biblioteca del barrio pero hoy, justamente hoy, no abren la segunda planta donde están los ordenadores. Y me pongo de los nervios y me pregunto ¿Por qué siempre me toca lo más difícil? Así que me tranquilizo y hago este post a las carreras...
No pienso cometer otro error, así que respiro profundo y pienso que el día 24 a las 4 de la tarde todo saldrá bien y que, por fin, podré culminar un sueño largamente acariciado...

viernes, abril 21, 2006

La ciudad de la distancia y el recuerdo

"Es una putada estar lejos", me decía un amigo argentino en días pasados. Extrañas a los tuyos, el calor de tu gente, la maravilla del paisaje; extrañas el espacio donde creciste, las calles que anduviste y donde crees que un día fuiste feliz. Extrañas los sabores, los colores, las visiones -estupendas y miserables-, los sonidos, las formas y las imperfecciones que parecen conjugarse siempre para perfilar lo grandioso y lo mínimo, lo magnífico y lo precario.

Extrañas la ciudad polvorienta, imperfecta, canicular, desordenada, que en el recuerdo se convierte en una urbe espléndida, armónica, perfecta. Y deseas volver a recorrer sus calles bulliciosas con gente que viene y va, con mujeres embarazadas y hombres que te miran con lujuria y te lanzan los piropos más inverosímiles, con niños que juegan sin miedo al peligro que acecha en las aceras, con almendros y arrayanes perfumados, con el río que serpea entre ceibas y platanales...

La ciudad del recuerdo es un lugar perfecto: el de la juventud entre cuadernos y tímidos amores, y muchachas que escuchan música vallenata (en mis días de colegio el Binomio de Oro tenía mucho éxito entre las chicas pero a mí no me gustaba. "Dime pajarito", "Mi novia y mi pueblo", "La creciente"... eran algunas de las canciones que tatareaban mis compañeras de curso entre las que recuerdo a Lucía Moreno, a quien volví a encontrar estos días gracias a la magia de internet, y a Maricel García, cómplice de odiseas y travesuras juveniles), el de los parques abandonados donde se descubre el amor, el de las tabernas con la música almibarada de Franco de Vita, el de las utopías intelectuales y sueños esperanzados de justicia y paz, el de la casa rosa con ventanas rojas y padre cantando boleros, el de la abuela sentada en el marco de la puerta...

Ciudad de los deseos, de la memoria, del amor, del fracaso, de la inercia, de los sueños, de la felicidad, del pasado. Así es Neiva en la distancia. Mujer rotunda surcada por depresiones líquidas. Cuerpo cruzado de azahares, de gritos como lanzas, de cantos de pájaros en el vientre. Neiva siempre nueva y vieja, triste y alegre como el valle canicular sobre el cual se erige.

Es una putada estar lejos. Es una putada no ver lo ojos de madre y sus manos sabias y serenas. Es una putada esta distancia atlántica que agiganta el recuerdo y los deseos de volver. Aunque en verdad nunca me he ido, pues partir es siempre una manera de quedarse.
Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, abril de 2006

domingo, abril 16, 2006

Temas en el tintero

Confieso que me he dejado llevar por los avatares de mi nueva situación de mujer que trabaja-fuera-de-casa y he perdido el espíritu escritural que me ha acompañado siempre y que motivó un día de octubre abrir este blog. Este abandono involuntario deja en el tintero varias cosas de las que quise hablar en su día. Os hago un resumen:

1. Las manifestaciones de los jóvenes parisinos que hicieron posible la vuelta atrás de una ley que echaba por tierra todos los logros alcanzados en materia laboral y social y que pretendía ante todo castigar a los jóvenes...


2. Las manifestaciones de los "inmigrantes" latinos en Estados Unidos para protestar por un proyecto de ley de inmigración discriminatoria, que vulnera los derechos humanos fundamentales. Estas manifestaciones hicieron posible la visibilización de un grupo humano que sólo aparecía en las estadísticas. (Veáse el interesante artículo de Andrés Oppenheimer que reproduce mi amiga Gabriela de la Peña en su estupendo blog).


3. La conmemoración de la Segunda República Española, el régimen político por el que se rigió España en el período que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la misma y de la salida del Rey Alfonso XIII de España, y el 1 de abril de 1939, fecha de la victoria definitiva del bando autoproclamado nacional (es decir, el de los alzados contra la República el día 18 de julio de 1936, llamados así en oposición a los leales a ella, a los que se conocía como republicanos). ¿Cúando vendrá la Tercera República?


4. La celebración de la Semana Santa en la ciudad de L'Hospitalet, específicamente en el barrio Pubilla Casas, de claro acento laico y andaluz que se constituye en una de las principales de Catalunya.

5. Y sobre la Semana Santa también quería recordar aquellas historias y leyendas que escuchaba de niña y que hablaban de prohibiciones:
- Prohibido bañarse el jueves y viernes santo en el río so pena de convertirse en pez o algo parecido
- Prohibido comer carne
- Prohibido tener relaciones sexuales so pena de quedarse enganchado para siempre, como los perros
-Prohibido decir palabrotas
-Prohibido tener pensamientos pecaminosos
-Prohibido andar en las madrugadas del Jueves y Viernes Santo (qué curioso: esos días trabajé y cuando iba para casa a las 2 y media de la madrugada se me vinieron a la mente aquellas historias tétricas de prohibiciones pero no me dio miedo, sólo sonreí con nostalgia).

A ver si me pongo al día con la escritura y retomo el ánima que me motivó crear este blog.

Foto: estamos en primavera y tengo licencia para rendirle un homenaje siempre y qué mejor que hacerlo con este árbol florecido que encontré en el Parc de Les Planes.

Martha Cecilia Cedeño Pérez

lunes, abril 10, 2006

Encuentro por Colombia


MESA REDONDA “ENCUENTRO POR COLOMBIA”

LUGAR: Casa Elizalde, c/ València, 302.
DIA: martes, 25 de abril
HORA: 7:00 p.m.


Con motivo de la celebración de los eventos programados por la Taula Catalana para el mes de abril, se encontrarán en Barcelona representantes de diversas organizaciones sociales colombianas. Al Colectivo Maloka le ha parecido importante abrir un espacio para escucharlos, y así poder saber qué hacen y qué plantean en este momento y las perspectivas que ven dadas las circunstancias que se vive en este momento en Colombia, Por tanto, quedan todas y todos cordialmente invitados a este encuentro…por Colombia.


HÉCTOR-LEÓN MONCAYO SALCEDO. ILSA. Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos ONG de Derechos Humanos.


JEFFERSON OREJUELA WALDO. REPRESENTANTE DE COMUNITATS DE CACARICA, CURVARADÓ I JIGUAMIANDÓ Representante de las comunidades, situadas en el Bajo Atrato, Departamento del Chocó. Las comunidades son víctimas de la apropiación ilegal y por la fuerza de sus 'caseríos' y de tierras de las comunidades.


EDER JAIR SÁNCHEZ ZAMBRANO. ANUC-Putumayo. Asociación de Usuarios Campesinos de Colombia, ANUC


LUIS EVELIS ANDRADE. ONIC. Líder Indígena del Pueblo Emberá, comunidad de Riosucio, Chocó, Colombia.


DIANA PATRICIA SÁNCHEZ LARA. MINGA. Asociación para la Promoción Social Alternativa.


MARCO ALBERTO ROMERO SILVA. CODHES. ONG Derechos Humanos


IVAN CEPEDA. - FUNDACIÓN MANUEL CEPEDA.- MOVIMIENTO DE VìCTIMAS DE CRÍMENES DE ESTADO.


Otros invitados: Betty Puerto de la Organización Femenina Popular, Martha Giraldo de la Ruta Pacífica y César Jerez, asesor de la Asociación Campesina de Cimitarra.

viernes, marzo 31, 2006

Una mujer de madrugada

Desde hace 15 días hago una cosa que jamás había hecho: caminar de madrugada por las calles solitarias de la ciudad. Es una sensación al mismo tiempo agradable e inquietante. Agradable porque experimento una especie de libertad, de amplitud, de independencia, al conquistar un tiempo -la noche- y un espacio -la calle- que siempre ha sido problemático para las mujeres. Y de inquietud porque una mujer que camina sola a las dos y media de la madrugada es, cuando menos, inquietante, una figura liminal, fronteriza; un ser ambiguo que se mueve en ámbitos difusos. ¿Quién es esa? ¿Qué hace a esta hora de la madrugada? ¿Qué busca?

Es decir, nos pone en una situación doblemente problemática pues por una lado nos convertimos en el punto de mira de los otros ocupantes de la calle (hombres, por supuesto), que perversamente se abrochan el derecho de mirar sin contemplaciones, y por el otro, sentimos miedo porque se pueda vulnerar nuestra integridad física. Pero además porque muy en el fondo aún sentimos ese prejuicio atávico de estar navegando en aguas que no son las nuestras, de estar haciendo algo "fuera de lo común" e impensable en contextos como el latinoamericano por ejemplo.

En ciudades como Bogotá o Neiva (Colombia) caminar solitaria por un escenario nocturno es más que un acto de fé: es una locura. Allí la inseguridad física se acentúa no sólo por los "desórdenes" de una sociedad en donde priman aspectos preocupantes de violencia, sino porque la misma conformación, estructura, diseño de las urbes no está preparada para el tránsito de esos seres considerados "inferiores" o "vulnerables". No existen vías peatonales adecuadas para los tránsitos ni una iluminación que permita tener una visión amplia del espacio y sus potenciales habitantes por lo que siempre se está en la mira de los maleantes y pervertidos. Así que las mujeres, los niños, los minúsvalidos lo tienen bien dificil para poder desplazarse no solamente de noche, lo cual es entendible dadas las circunstancias expuestas arriba, sino de día, lo cual es todavía más preocupante.

Así que conquistar la calle nocturna se ha convertido para mí en un reto, un reto que no hubiese podido llevar a cabo si las circunstancias laborales no me lo hubiesen exigido, pues trabajo de las 8 de la noche a las 2 de la madrugada en una empresa de asesoría telefónica. Está muy cerca de casa y de día ir hasta allí se convierte en un paseo agradable y despreocupado, pero de noche la distancia se multiplica y es como si quedara a kilómetros. No hay un autobús nocturno que me vaya bien y pagar un taxi implica gastar la mitad de mi sueldo (en Barcelona las tarifas de taxis son costosísimas) y por otro lado, queda solamente a 20 minutos de casa caminando. Aquí se puede aplicar muy bien aquello de tan cerca pero tan lejos, sobre todo porque en el trayecto debo pasar por debajo del puente del ferrocarril y por un lado del parque de Les Planes, lugares que por su conformación dan un poco de miedo.

Pero la verdad, más que el temor a cruzar por esos lugares que en la práctica he descubierto hermosos y poco inseguros, lo que me hace experimentar cierta angustia es ese miedo que me acompaña desde mi adolescencia en Colombia en donde, como ya he sugerido, el tiempo y lugar de la noche es un cronotropo insalvable para las mujeres. Así que el miedo no está fuera sino dentro de mí. Temo a la oscuridad -que en verdad aquí no existe porque todo está muy bien iluminado-, a la hora -!dos y algo de la madrugada!-, a que alguien me persiga de repente, a que salga un fantasma del cementerio que está junto al parque y me asuste (es surrealista, lo se, pero permitirme ese exabrupto), a que alguien me confunda con una buscona, prostituta o algo parecido...

Todos estos temores inculcados en una socialización de la debilidad, del temor, de la vulnerabilidad y de la convicción de que la calle y la noche son, ante todo, para los hombres (aún recuerdo mi época de estudiante de literatura cuando empecé a descubrir la noche y sus trasuntos, faltó poco para que mi padre me echara de casa "una niña bien no llega a estas horas de la noche", me decía. Ah, y recuerdo el sonido de las ventanas de los vecinos cuando se abrían: los ojos de las señoras estaban a la expectativa para comentar al siguiente día que la chica de al frente andaba en malos pasos... si yo hubiese sido hombre todo eso, al contrario, demostraría mi virilidad, mi crecimiento personal y mi entereza como varón).

Esos temores, algunos infundados y otros no tanto, acompañan mis tránsitos matutinos; sin embargo, poco a poco los voy dejando atrás porque cada vez que salgo del trabajo y subo la Rambla Just Oliveras y agarro la Avenida Isabel Católica me acompaña la convicción de que estoy haciendo mío un espacio que ya me pertenece, y que no soy distinta de otra persona que deambula a esa hora de la madrugada. Cada vez tengo la convicción de que puedo caminar por donde me plazca, a la hora que sea; de que puedo admirar la noche y sus contornos: los árboles de la calle que tejen figuras, el claroscuro del parque con su fisonomía ambigua y fronteriza, la calle solitaria, diáfana por donde de vez en cuando se desplaza un coche; el cielo oscuro con algún lucero tozudo que se muestra pese a la contaminación; los edificios dormidos con sus ventanas en duermevela; el graznido de un pájaro; la mujer que deambula solitaria como yo; el hombre que sale con los ojos dormidos y me lo encuentro siempre en la esquina de casa...

Es la calle toda mía y esta ciudad que palpita y duerme al mismo tiempo. Y nunca me había sentido tan bien como ahora porque sé que puedo salir por donde me plazca con la seguridad suficiente de estar haciendo mío un espacio que por los siglos de los siglos se nos ha negado. !Qué viva la noche, la ciudad y sus contornos!
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet- Barcelona, 2006.

domingo, marzo 26, 2006

Ha llegado la primavera

Ha llegado la primavera. El paisaje gris de la ciudad poco a poco se va transformando en un cuadro de colores, de niños que corren de aquí para allá, de jóvenes sedientos de sol, de hombres y mujeres que salen a la calle con menos ropa pero con más ganas de vivir, eso es quizá lo que parece reflejarse en sus rostros ahora más distendidos, más a tono con la vida que comienza a brotar en los árboles.

Las noches eternas han quedado atrás y el frío también. Los días poco a poco se alargan tanto como los deseos de salir. Hay ganas de reir, de amar, de redescubrir la ciudad y sus contornos, de encontrarse con la gente, de sentarse en una terraza a comer unas buenas tapas (se me hace agua la boca con las patatas bravas, los chocos, el cochinillo, el pulpo al ajillo y tantas otras delicias que acompañan una caña, una sangría o una clarita), de despojarse de ropa para enseñar las formas, de guardar los temores en el armario...No cabe duda, ha llegado la primavera y la sangre se altera.

La alegría se dibuja en los rostros antes opacos y la vida palpita en las esquinas, tal como la sonrisa plena de Luna del Mar que celebra feliz la llegada de la primavera, con flores en la cabeza y brillos en los ojos.

Los sentidos reverberan como nunca y hay ganas de beberse el mundo. Ha llegado la primavera a mi corazón y soy feliz...

Martha Cecilia Cedeño Pérez

miércoles, marzo 22, 2006

EL TLC Y LA REALIDAD COLOMBIANA

TRATADO DEL LIBRE COMERCIO (TLC) ENTRE COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS: PACTO DE UNA ENTREGA ANUNCIADA

El pasado 27 de febrero el gobierno colombiano a la cabeza del ultraderechista Álvaro Uribe Vélez selló el llamado Tratado de Libre Comercio TLC con los Estados Unidos –que seguramente será firmado en 90 días y aprobado por el Congreso de la República, si la sociedad civil no rechaza con fuerza esta entrega perversa-, uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido nuestro país desde tiempos inmemoriales. Pero ¿qué es y cuáles serán las consecuencias de esta confirmación de los lazos de dependencia de nuestro país con el imperio más poderoso de la tierra?

En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de los colombianos y colombianas.

Estas son algunas de las implicaciones reales de dicho tratado:
- Exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses.
- Sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos
- Reducción de los ingresos del Estado
- Aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los E. U. no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
- Intensificación de la política de guerra total con la que Uribe ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica
- La apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.


Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, para controlar, para arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana), para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza, para continuar con el programa de guerra total que tan bien se aviene a los intereses de Uribe y Bush, para acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana. En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.


¡No más pobreza, sangre y lágrimas para un pueblo que merece una segunda oportunidad sobre la tierra!

¡No a la entrega de nuestra soberanía, nuestros recursos, nuestros sueños!¡No al TLC que vulnera la esperanza de una nación!


Barcelona, 2006 COLECTIVO MALOKA

domingo, marzo 19, 2006

"La interracialidad" (II parte): una historia en el Metro

A Pilila

La palabra interracialidad como tal no existe, o al menos no el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Existe interracial que según dicho organismo es un adjetivo que se refiere a lo "que está integrado por individuos de razas distintas o que se produce entre ellos. Tropas interraciales. Problemas interraciales". Como el término raza está bastante rebatido entre los antropólogos y demás estudiosos de lo social, me parece que convendría mejor usar el término "interétnico". Algo así como las "relaciones que se establecen entre individuos de diversas etnias y procedencias".

Pero mi intención no es hablar de las implicaciones de esos términos sino contar una historia de la que fui testigo en un viaje de metro. Algunas y algunos de vosotros ya conocéis mi espíritu voyerista, en el sentido de estar siempre observando, mirando con ojos escrutadores todo lo que pasa alrededor. Y como lo he dicho en una entrada anterior, es en el espacio público y semi-público donde mejor se puede ver ese mundo que se explaya ante nuestros ojos, mundo efímero que sin embargo se convierte en un componente indiscutible del lazo social.

Aquí va la historia:
Lunes 11:20 de la mañana. Salgo de la entrevista de trabajo en un despacho de la calle Marina. No quiero agarrar el metro inmediatamente porque me supone hacer un trasbordo en la Sagrada Familia (sí, donde está situada la emblemática obra de Gaudí), así que decido caminar hasta allí porque hace un día espléndido que invita a pasear y detenerse en esos detalles urbanos que a veces pasan desapercibidos; además quiero despejar la mente después del nudo neuronal que me dejó la mujer aquella del monólogo. Camino despacio y de repente me siento feliz. Me gusta esta calle y su contexto, la gente que va a mi lado, el cielo azul y hasta el viento frío. Llego a la estación y bajo para agarrar el metro. Valido el ticket y me dirijo al andén donde llegará el tren. Hay poca gente. Me siento y saco Sostiene Pereira (el bello libro de Tabucci que últimamente releo sin compasión). Llega la máquina. Ah, es la nueva ¡qué bien! (están renovando el parque del metro y ahora hay unos trenes muy guay, como diría mi hija Luna). Subo y tengo una sensación extraña. Sobre la puerta hay una franja violeta con unas estaciones que no son las de casa. ¡Mierda! me he equivocado. La puerta del tren no se cierra. Alcanzo a bajar (imagino que la pareja que iba en uno de los asientos se ha dado cuenta de mi despiste). Claro, la línea azul está al fondo, tal como lo marcan las flechas de la pared de la estación. ¡Vaya despiste! Sigo la flecha y llego al lugar correcto. Hay mucha gente esperando y los bancos están ocupados. Así que me quedo de pie mientras observo al descuido la pantalla de televisión -pasan el tiempo que hará hoy en Barcelona. Sol y frío, está bien. Viene el metro. Subo. Abro un camino entre cuerpos que parecen negarse al movimiento. Hay un espacio al fondo así que me pongo ahí, haciéndome más delgada de lo que soy.

"Diagonal", dice una voz metálica que anuncia las paradas. Aquí se bajará mucha gente. Si, y se sube otra. Suben hombres y mujeres de todas las edades y colores. Se acomodan mientras observo cómo lo hacen. Hay una mujer negra que se fija en las estaciones que están pintadas sobre la puerta, una pareja de jóvenes que se apretujan sin disimulo, un hombre alto y de ojos claros con una americana azul profundo (no se por qué me recuerda a G. Clooney), una señora de pelo rubísimo con una bolsa de compra, una mujer con un carrito de bebé, una estudiante con una carpeta de la UAB... Gente común y corriente que comparte un mismo espacio y tiempo.

"Hospital Clinic". Ahora me fijo en la mujer negra. Mucha gente lo hace, quizá porque lleva un buen rato señalando con el dedo las paradas que están marcadas en la puerta, lo que significa que está de espaldas. Eso es. La mujer es alta, tiene el pelo largo hecho en trencitas y reunido en una coleta. Está de espaldas y de ella sólo vemos su culo enorme (culo de negra, pienso y perdonarme esta expresión que solamente pretende ilustrar una característica anatómica muy acentuada en los hombres y mujeres negros). Si, los hombres mayores que están a su lado se fijan en ese componente físico y algunas mujeres también.

"Sants Estació". Baja mucha gente y quedan algunos asientos libres en este vagón. La mujer se dirige a uno de ellos y el hombre del bigote también. Ha decidido un abordamiento sin cotemplaciones, pienso. Decido quedarme de pie para poder observar bien la escena y estudiar los movimientos del hombre. Es un depredador, no cabe duda. Un viejo zorro. El hombre está muy cerca de la mujer y la mira de manera descarada. Me parece observar que su corazón late a mil por minuto, hasta creo ver cómo se mueve su chaqueta marrón y hasta escucho su respiración entrecortada.

"Plaza de Sants". Sigo observando con curiosidad y disimulo a la espera del momento en que el hombre decida atacar de lleno. El depredador la sigue mirando aunque de vez en cuando mira para otro lado, para disimular quizá. Ahora me fijo en la cara de la mujer. No tiene más de 29 años y lleva gafas. Es una mujer hermosa, de boca y labios generosos. No estoy segura si ella se ha dado cuenta de que este señor la está observando, aunque creo que sí, las mujeres siempre nos percatamos de esas cosas. Ella mira hacia el lado donde está el hombre pero evita detenerse en esa cara que lleva allí, a su costado. Hace como si no existiera. No cabe duda: ella ya se ha dado cuenta del acecho y el hombre está próximo a dar el siguiente paso.

"Badal". La mujer bosteza y el hombre la mira. Madre mía llegó el momento. Sus miradas se encuentran. ¿Tienes sueño? Pregunta el hombre sin contemplaciones y yo descanso. Si, porque estaba tan tensa como él, esperando el momento en que se decidirá a abordar a la joven. Ella le mira y le responde algo. En esta parada han quedado los dos asientos contiguos a la pareja vacíos. Me siento en el que está en el costado. Ahora se ríen, me pareció oírle al depredador algo relacionado con el sueño que le hizo gracia a la chica. ¡Ostras! Imagino: este hombre estará casado hace más de 40 años con una mujer de pelo rubio que le espera en casa. Ella estará viendo el programa de Ana Rosa, tan tranquila y el tío en estas lides....

"Collblanc". El hombre mayor hace el gesto de levantarse quizá porque imagina que la mujer lo hará. Pero no, ella se queda tranquila en su asiento. El le pregunta si esa es su parada y ella responde "no, es Pubilla Casas! La chica tiene acento caribeño. Sigo escuchando fragmentos de conversación que intento recomponer, él le ha preguntado que si la puedo acompañar y ella dice que no es necesario, que vive hace más de 15 años aquí y no se perderá. Pero lo dice sin contundencia como aceptando la proposición del hombre. Ella lo mira, parece no disgustarle la atención del viejo. Al contrario, me da la impresión de que le gusta y que todo el tiempo no ha hecho más que atraer su atención. Estoy segura que bajarán juntos y después, quizá, él la invite a tomar un café...

"Pubilla Casas". La mujer coge el bolso y se levanta, el hombre hace lo mismo. Se abre la puerta y bajan. En el andén les observo titubear un poco sobre la dirección a tomar, luego agarran la salida de la calle Joseph Molins. El tren reanuda su marcha y alcanzo a verlos mientras caminan lentamente. El hombre ríe y sus ojos brillan como ascuas...

sábado, marzo 11, 2006

Seminario sobre etnografía de los espacios urbanos

ETNOGRAFIA DELS ESPAIS URBANS
Seminari obert


ETNOGRAFIES PER A UNA EXPOSICIÓ
Badia del Vallès: Cinc informes i un film

Andrea Avaria, Marc Dalmau, Manuel Delgado, Deborah Fernández, Gerard Horta, Sebastià Subirats

Dissabte, 18 Març 2006
11 h. Fundació Tàpies
Aragó, 255 Barcelona


Grup de Treball Etnografia dels Espais Públics
INSTITUT CATALÀ D’ANTROPOLOGIA

GRECS - Grup de Recerca en Exclusió i Control Socials
Departament d’Antropologia Cultural i Història d’Amèrica i Àfrica
UNIVERSITAT DE BARCELONA

jueves, marzo 09, 2006

El mal ejemplo de Florentino Pérez

LA CRISIS DEL REAL MADRID
El mal ejemplo de Florentino
Por: Juan Carlos Ruiz Vásquez - www.lavanguardia.es

No quiero ser 'aguafiestas' en el momento más dulce que vive el conjunto azulgrana -ahora que ha dejado a un lado al Chelsea del prepotente Mourinho- pero estoy seguro de que más de un socio y seguidor del conjunto barcelonista se ha formulado las siguientes preguntas: ¿se podría dar en el futuro próximo o lejano del Barça la misma situación que ha vivido el Real Madrid? ¿se podría trasplantar el conflicto de egos de los ‘galacticos’ a la plantilla azulgrana? ¿incurrirá Joan Laporta en los mismos errores de Florentino Pérez de ‘maleducar’ a los jugadores?

De momento, Frank Rijkaard tranquiliza a los socios y seguidores afirmando que en el Barça no hay problemas de convivencia. “En el club es impensable que se produzca ahora mismo una situación similar”. El entrenador ha dicho recientemente ante los periodistas que “el buen ambiente en el vestuario del Camp Nou es sobre todo mérito de los jugadores. Quiero felicitarles, porque no sólo es importante tener calidad sino la dinámica del vestuario, el compañerismo y que cada jugador se sienta importante y esté dispuesto a ayudar”.

No olvidemos que el Barça también es un equipo plagado de estrellas y que no hay nada más corrosivo que el denominado ‘entorno’, que en muchas ocasiones perjudica y crea conflicto. Lo decía hace sólo algunos días el portero Víctor Valdés: "el principal rival del Barcelona es el propio Barcelona", al referirse al tramo final que tendrá que enfrentar el equipo de cara a conseguir la Liga y la Champions League.

Pienso, como muchos socios y seguidores, que esto que le ha sucedido al Real Madrid le tiene que servir al Barça como un ejemplo a no seguir. Se que muchos estarán de acuerdo, otros no porque pensarán que son dos equipos con contextos totalmente diferentes y que los problemas del uno no se podrán trasladar al otro. Pese a todo ello, si considero que hay factores para tener en cuenta.

Lo primero está claro: que la directiva -especialmente el presidente Joan Laporta- tiene que seguir guardando la distancia que ha mantenido hasta ahora con el vestuario y dejar en manos de de las personas que ha escogido para que gestionen todo lo relacionado con lo deportivo. Es decir, que sean el secretario técnico Txiki Begiristain y los entrenadores, encabezado por Frank Rijkaard, quienes tomen las decisiones en materia de contrataciones y bajas. Y que los directivos se encarguen del marketing, el posible patrocinio y todo lo relacionado con la parte administrativa.

Otro aspecto a tener en cuenta, tiene que ver con el manejo del vestuario. Aquí no hay ninguna duda que Rijkaard ha sabido darle la conducción adecuada, incluso en momentos en los que se ha visto desestabilizado por hechos externos. Para nadie es un secreto que uno de los factores del actual éxito del Barça ha sido el criterio y el buen rollo entre los entrenadores y los futbolistas.

Sin embargo, hay hechos que son muy difíciles de manejar. Y aquí me refiero a la vida personal de cada uno de los jugadores, como un elemento desestabilizador. O sino, que se lo pregunten a Ronaldo, Beckham, Roberto Carlos y el mismo ‘Guti’, quienes no han sabido manejar su vida personal con la prensa rosa. En este aspecto los jugadores del Barça se han mantenido alejados de toda polémica, a pesar de algunos hechos aislados protagonizados recientemente por Ronaldinho (haciendo de percusionista en la discoteca ‘Bikini’ detrás una máscara en una fiesta de Carnaval) y Márquez (relacionado por la prensa rosa con la modelo Jaidy Mitchell, la ex mujer de Alejandro Sanz). Dos hechos a los cuales Frank Rijkaard ha restado importancia, siendo fiel a sus principios de no vincular lo extradeportivo al manejo interno del vestuario.

Los egos desbordados de ‘los galácticos’

Sin lugar a dudas un hecho que hizo volar en mil pedazos el vestuario del Real Madrid fue ‘La rebelión de los egos desbordados’, como bien tituló el periodista de ‘La Vanguardia’, Carlos Novo, en un artículo para la Revista Dominical.

“Esa es una de las características del Madrid, la desunión de una plantilla donde casi nadie es amigo de nadie y donde los celos profesionales son moneda común”, añade el artículo.

Salidas en falso, como la protagonizada por Ronaldo en vísperas del partido frente al Arsenal en la presente Copa de Europa y la consiguiente respuesta del capitán Raúl González que tildó al brasileño de personalista al decirle que "Ronaldo pensó en él y enturbió la magia de la Champions", son las pruebas más fehacientes de que ese vestuario es un ‘hervidero’.

Luis Figo, que era uno de los consentidos de Florentino Pérez, tan pronto fichó por el Inter de Milán y ya lejos del Santiago Bernabeu, criticó a sus compañeros y la política del Real Madrid en una entrevista en La Gazzetta dello Sport. En uno de los apartes, el portugués dijo: "su filosofía no es ganar, sino pasear el nombre por todo el mundo. Han creado una cosa casi monstruosa".

¿Pero, qué hay de los egos en el conjunto azulgrana?

Como ya lo he reseñado, Frank Rijkaard ha salido al paso y ha restado importancia a esta situación. Considera que “el contraste entre Real Madrid y el Barça es fuerte”. Para ello pone como ejemplo a Ronaldinho, de quien dice “Es una gran estrella mundial, pero es muy sencillo en el vestuario. Siempre tiene alegría y no se comporta como un 'crack', aunque lo es”.

Frente a los efectos que podría tener en ese buen ambiente el fichaje del francés Thierry Henry, el entrenador azulgrana asegura que no lo ve como un problema. “Hablar y explicarlo todo es la clave”, especialmente al goleador, Samuel Eto’o. Lo que no sabemos es cómo se lo tomaría el propio camerunés, cuando ya en alguna ocasión ha expresado que podría ser un jugador mucho más reconocido en el mundo si fuera brasileño y mucho más si se llamara “Eto’oninho”.

La relación con la prensa

Por último, no olvidar la relación con los medios de comunicación. Este hecho, aunque para algunos sea insignificante, también contribuyó al desmoronamiento del imperio creado por Florentino Pérez. Poco a poco, el máximo dirigente del Real Madrid fue creando enemigos en los medios de comunicación, sencillamente porque no opinaban cómo él, o porque no hacían parte de la ‘corte de aduladores’ de su gestión.

Pues bien, la crítica en muchas ocasiones ayuda a percibir los errores y a enmendarlos en su momento oportuno. Y no hay nada más antidemocrático que poner mordazas a la prensa. Esto lo cito, también para la dirigencia del Barça. Pero lo digo no porque hayan existido casos concretos de persecución a la prensa, como si pasó con Florentino Pérez y José María García en Onda Cero. Sino que lo cito por la transparencia que hay que tener primero frente a los electores, (quienes han permitido que estén en estos momentos en los cargos) y segundo frente a los medios de comunicación, que son los canales por medio de los cuales se conoce lo bueno y lo malo que hace la junta directiva.

Señores dirigentes del Barça, que les sirva de ejemplo el ‘caso Florentino’, para que sepan lo que no deben hacer. Por mala que sea la gestión, los socios y seguidores del FC Barcelona, reclaman sinceridad y transparencia.
..................
Juan Carlos Ruiz Vásquez además de ser mi esposo, es periodista de la Vanguardia Digital

miércoles, marzo 08, 2006

Día de la Mujer

Acaba este 8 de marzo. El día internacional de la mujer como lo recuerdan los medios de comunicación y sus escalofriantes datos: las féminas somos las más pobres, las que hacemos los peores trabajos y tenemos los peores salarios, las más discriminadas, las que ponemos el corazón para que nos partan el cuerpo...

Y la historia de violencia e indefensión continúa pese a los logros alcanzados, pese a lucha por la justica, la paz y el desarrollo que llevan a cabo miles de mujeres -y hombres- en el mundo. Así este día que nació a favor de los derechos de la mujer es por sí solo una prueba fehaciente de que nuestra historia no ha cambiado mucho a través del tiempo y de que aún falta mucho camino por recorrer.

Por eso no digo ni me gustan que me digan "feliz día de la mujer" pues en principio éste no debería existir ¿por qué no hay un día del hombre? Pero existe justamente porque se reconoce nuestra desigualdad, nuestra vulnerabilidad, nuestra condición de indefensión, que parece perpetuarse a través del tiempo. Existe porque siempre se nos ha borrado de la historia, de la política, del pensamiento, de la toma de decisiones trascendentales; existe porque nuestra voz es opacada por un mundo hecho por y para los hombres. Existe porque en la práctica no hemos podido caminar juntos -hombres y mujeres- en igualdad de condiciones para hacer un mundo mejor.

Ojalá un día no muy lejano dejemos de celebrar esta fecha, entonces sabremos que estamos en equidad y que podemos caminar una al lado del otro para construir un universo mejor, para soñar y amar, para anteponer el querer al deber ser, para fortelecernos en el dialógo mutuo, en el acompañamiento, y para forjar la historia sin vencedores ni vencidos. Sólo entonces esta celebración no tendrá ninguna razón de ser.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

lunes, marzo 06, 2006

La "Interracialidad" (I parte)

Acabo de llegar de otra entrevista de trabajo (ya he perdido la cuenta del número que he hecho en lo que va corrido del año). Debo llamar en la tarde para ver si me han seleccionado. Lo curioso es que es la segunda vez que me presento a la misma empresa -lo descubrí cuando llevaba el curriculum- y por lo tanto es la segunda vez que la misma mujer me hace la "entrevista", que curiosamente no es tal sino una declaración de intenciones o más bien, de dedicaciones. Como la primera oportunidad esta mujer de nombre Raquel me recibe en la puerta, me da un apretón fuerte de manos (esta vez yo las tenía calientes) e inmediatamente me conduce a su despacho. Le echa una mirada rápida a mi curriculum y lo único que me pregunta es si tengo experiencia laboral, le digo que sí tal y como lo pongo en el documento que le acabo de entregar. Y como la primera vez la mujer viste de negro, me da la impresión de que lleva el mismo atuendo.

Se me olvidaba decir que mientras esperaba mi turno para pasar a la supuesta "indagatoria" iban llegando hombres y mujeres a lo mismo. Mujeres jóvenes y de mediana edad ("nativas" e "inmigrantes"), un hombre mayor y otros más jóvenes ("nativos" e "inmigrantes"). Personas de todos los colores: rubias, morenas, negras, altas, bajas, y todas con la misma cara de incertidumbre.

A medida que iban llegando se iban sentando en las sillas de la entrada, unas en frente de las otras. Algunas se quitaban los abrigos y los ponían encima de las piernas mientras mecánicamente sacaban el móvil. Es curioso como todas hacían lo mismo, un tipo de rito de espera para alejarse de los otros con los que en ese momento compartían una misma situación. El móvil se converte, en según qué situaciones, en el pretexto y acompañante perfecto con el cual podemos crear nuestro propio círculo de privacidad personal.

Una vez me hizo la "entrevista" -que más bien fue un monólogo al final del cual no me quedó claro a lo que se dedicaba la empresa ni a lo que me dedicaría yo si me seleccionaban- la mujer me acompañó hasta la puerta y me preguntó ¿De dónde eres? Colombiana ¿por qué? Es que no identifiqué tu acento, tengo una amiga colombiana y no habla como tú. Es que soy de una región donde el acento no es tan marcado, es neutral. Y también lo habrás perdido ¿no?. Si, a lo mejor, ya llevo 7 años aquí...

Pero no era de ese tema que os quería hablar sino de la interracialidad. Un término que en verdad no me agrada mucho pero que traigo a colación para contar una historia de la que fui testigo justo después de salir de la entrevista de trabajo y tomé la línea azul del metro que me llevó hasta casa.

domingo, marzo 05, 2006

INVITACIÓN A JORNADA CULTURAL


Esta es la invitación que está haciendo circular el Colectivo Maloka para los lunes 13, 20 y 27 de marzo, fecha en que se llevará a cabo una muestra de documentales de la realizadora colombiana Martha Rodríguez. Una estupenda oportunidad para conocer de cerca esas miradas profundas sobre la compleja realidad colombiana actual. Los documentales y la discusión posterior serán presentados y orientados por el periodista colombiano Carlos Obando.
Véase la siguiente entrada de este mismo blog:

OVNI DE MEDIA NOCHE

A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y  que de algún modo ...