jueves, febrero 12, 2009

Interseccionalidad de Género

El pasado 12 de febrero asistí a un seminario muy interesante: "Interseccionalitat: el gènere com element transversal", organizado por l'Area d'Igualtat i Ciudadania de la Diputació de Barcelona en el Espai Francesca Bonnemaison. Un tema novedoso, al menos para mí, que intenta abordar el problema de la desigualdad de la mujer no desde una perspectiva única sino a partir del análisis e interacción de otras variables fundamentales. Así por ejemplo no basta con considerar la diversidad y heterogeneidad de las mujeres sino que se ha de tener en cuenta factores como la etnicidad, la clase, la edad.


El seminario abrió con la conferencia "Intersectionality: Gender as a Red Thread" de Judith Squires, profesora de la Universidad de Bristol. Ella hizo una revisión interesante sobre las distintas fases de las políticas de igualdad de género en Europa y Reino Unido. Apuntó entre otras cosas que la interseccionalidad de género no se debe confundir con la noción de desigualdades múltiples, pues si ésta última reconoce la inequidad y la discriminación acumulativa, la primera analiza las desigualdades para reconocer las complejas formas de relación entre los factores de opresión.

Así mismo Barbara Bagilhole, profesora de la universidad de Loughborouh, en su ponencia definió la transversalidad de género como "el proceso de asignar las implicaciones que tiene una acción tanto para las mujeres como para los hombres, incluyéndolas en la legislación, las políticas o programas, en todas las áreas y a todos los niveles. Es una estrategia para integrar los problemas y las experiencias de las mujeres en el diseño, implementación, desarrollo y evaluación de las políticas y programas en la esfera política, económica y social, para que las donas se benefien y la desigualdad no se perpetue. El objetivo es conseguir la igualdad de género".
Las otras exponentes invitadas (Lydia la Rivière Zijdel, consultora internacional sobre género y diversidad en organizaciones no gubernamentales europeas; Gloria Wekker, profesora de la universidad de Utrecht; Martha Franken, directora de Igualdad y Oportunidades en Flandes; Marúa Bustelo, profesora de la universidad Computence de Madrid; Johanna Kantola, profesora universidad de Helsinsky; y Pilar Díaz, alcaldesa y regidora de mujeres y usos del tiempo del Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat), ahondaron sobre el concepto de la interseccionalidad y sobre las oportunidades y amenazas que implica en la política.
Nos quedó claro a las asistentes a dicho seminario que en España, al contrario de lo que sucede en otros países de Europa, la noción de interseccionalidad es aún poco utilizada. Ello no implica que no hayan políticas de igualdad que desde el Estado se están implementando, sino que esas políticas no han tenido en cuenta una visión interactiva de los factores de esta inequidad.
Fotos: María Isabel Gómez Castillo

martes, febrero 10, 2009

Las rutas femeninas

Hacía algunos días no actualizaba este blog por un factor simple: tenía el ordenador estropeado. Creo que le entró uno de esos virus que dejan a estas máquinas tan modernas en jaque. Y a mi también. Es increíble cómo llegamos a depender de un artilugio de éstos, especialmente aquellas personas que nos dedicamos a chapucear las palabras. Así que fueron unos días de ayuno creativo. Pero hoy no quiero hablar de este tema sino de uno que siempre me ha interesado y en el que me faltó ahondar en la tesis doctoral: la relación de las mujeres con el espacio público. Relación que va más allá del hecho de salir y disfrutar de la calle. Concierne a otros factores que tienen que ver con la situación de subordinación e indefensión de las féminas desde tiempos inmemoriales. Y ello alude a los mecanismos de socialización y educación en los que se van definiendo los roles de género. Allí se modelan los patrones de feminidad y masculinidad. Se trazan las líneas generales que caracterizan el devenir de unas y otros y su nexo con lo exterior, con la calle. Así, a las mujeres se nos relaciona con lo interior, con lo íntimo, con lo privado y a los hombres con lo exterior, con lo público, lo que va más allá de las paredes de la casa. Ella se dedica a las tareas reproductivas (sí, ahora también a las productivas pero sin abandonar las primeras) y él a las productivas (las cosas no han cambiado mucho, nos basta con echar una mirada a las estadísticas y hablar con la vecina de al lado que tiene dos hijos, trabaja fuera y dentro de la casa…).
Y esa situación, como no podía ser de otra manera, también se evidencia a nivel general en la vida urbana. No es que las mujeres no ocupemos la calle, sí que lo hacemos, pero casi siempre es para continuar con nuestra labor doméstica. Así que las rutas femeninas casi siempre son circulares y responde a las necesidades interiores o privadas. Podríamos hablar de la ruta del colegio, la ruta de la compra, la ruta del médico… aunque se podría hablar también de la ruta del parque y la ruta del trabajo “productivo” para aquellas féminas que laboran fuera de casa. ¿Existe la ruta del placer callejero o, mejor, la de la diversión? Aquella que nos permite usar nuestro tiempo propio (¿tenemos, acaso, tiempo propio?) como se nos venga en gana, lejos de las cuatro paredes de la casa. La ruta de la deriva (suena a paradoja pero no lo es), aquella en la que podemos disfrutar de la calle por el simple placer de hacerlo, dejándonos llevar por ésta sin prisas ni aprehensiones? ¿Existe la ruta de lo público como construcción social que habla de igualdad, de equilibrio, de participación veraz de las mujeres en todas las esferas de la vida cotidiana?
(Bueno, quería escribir una entrada sobre una ruta que hice la semana pasada por el barrio de la Barceloneta, en el marco del curso "Planificació urbanistica amb perspectiva de gènere" que estoy haciendo en el Espai Francesca Bonnemaison, pero como veis ha salido otra reflexión. En todo caso, queda pendiente …)
Foto: pintura "Intersticios urbanos" de Lina María Cedeño Pérez

sábado, enero 31, 2009

La película

Eran las 9 de la mañana de un día cualquiera de noviembre. Hacía frío pero la calle estaba iluminada por un sol espléndido que levantaba los espíritus dormidos o tristes. Llevaba a mi Luna al cole muy de prisa (como siempre). Parecía una jornada repetitiva y sosa pero algo nos llamó la atención: justo la calle de en frente del colegio estaba precintada. Pensé que había sucedido alguna desgracia y que, por ese motivo, los Mosos d'Esquadra habían tomado esa medida. No obstante pudimos advertir que en los bordes de la calle había una cantidad inusitada de furgonetas blancas que hasta ese momento nunca habíamos visto por esos lares. Una de ellas estaba con las puertas traseras abiertas de par en par. Nos detuvimos un momento para observar lo que había dentro: escaleras metálicas, focos de iluminación, cables, cajas de herramientas, cuerdas, cascos, rollos de papel higiénico, chubasqueros... Parece una ferretería, comentó Luna. Estábamos intrigadas porque queríamos saber qué pasaba o había pasado, qué emergencia había brotado, y lo más importante: qué nuevas cosas podían pasar. Y luego, observamos atónitas cómo, casi en la puerta del colegio, una de estas furgonetas se había convertido en un kiosco: uno de los techos laterales estaba subido lo que dejaba al descubierto una especie de mostrador con diversos productos: zumos, bocadillos, agua... Y dentro había un hombre con un delantal blanco preparando alguna cosa que no alcancé a distinguir. Pero no habían clientes. Nadie compraba. Y ¿ahora que pasa aquí? La nena subió a su salón mientras yo me detenía en el entorno buscando pistas para entender ese evento que intuía fuera de lo común aunque todo pareciera normal. Y entonces divisé una furgoneta con un letrero "grabaciones xy".
Cuando volví a la una de la tarde por la nena, está me comentó emocionada: "Mamá están grabando una película aquí en el cole y en el kiosco dan bocadillos gratis; la peli se llama Las Pelotas". Pero mi hija y yo no éramos las únicas intrigadas con los extraños movimientos y objetos que habían en esa calle. Mientras esperaba que ella saliera, las otras madres y padres comentaban todo tipo de cosas: "He visto al Bayona, que estaba por aquí"; "Están grabando una pelí"; No, es una serie de televisión que dan por la TDT", "Han cogío al cole para hacé una grabación", dice una de las personas mayores.
Pasaron unos días y de un modo u otro todas y todos nos acostumbramos un poco a ver las furgonetas, el kiosco en la puerta del cole, los hombres que llevaban cables. Pero no veíamos a los actores ni a gente que estuviese por allí en la grabación. "Mama: graban en el patio del cole cuando nos vamos todos los niños y niñas pero hoy he visto por la ventana de mi clase cómo lo hacían. Había una cámaray un micrófono con un palo muy largo y unas personas que corrían. Y hay un coche donde hay ropa y maquillaje. Es una pasada". Pero de un momento a otro todo volvió a la normalidad. Bueno, hasta la semana pasada.
El lunes la calle estaba nuevamente precintada con sus furgonetas blancas. En lugar del kiosco habían puesto una serie de toldos en la calle peatonal contigua al colegio con mesas y asientos para un montón de personas. Ni qué decir de la expectación que esto causaba en los transeúntes cotidianos y esporádicos, ni en quienes todos los días estamos allí por nuestros hijos. "Están montando un comedor para los de la peli"; "Aquí se van a reunir todos los actores", "Se están despidiéndo porque acaban la película". A las tres de la tarde todos los asientos estaban ocupados y un murmullo de voces y risas brotaba del comedor provisional. Hasta la acera del cole llegaba el aroma de los platos que, desde afuera, se intuían generosos y sabrosos. "Marc, que no te asomes ahí que están comiendo y a tí te gusta gastar bromas", "Pues debe ser una película muy importante", "Qué morro, mami ¿ les dan comida gratis?".
El martes la misma historia con un matiz. Justo a las 12:55 un grupo de músicos empezó a tocar. Cuatro hombres y una chica vestidos de charros. Los violines sonaban asombrados mientras tejían los acordes de "si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida, si nos dejan..." . Los ojos y oídos atentos. Fueron pocos minutos de fiesta, no porque dejasen de tocar sino porque debíamos ir a casa.
Al final armé una historia hecha de fragmentos que no me he preocupado por confirmar: están haciendo una serie de televisión que se llama Las Pelotas (me parece un nombre poco probable pero...). Uno de los escenarios es, efectivamente, el patio del cole de mi hija que se utiliza después de las cinco de la tarde. Sin embargo, el escenario principal es una casa que está en una calle próxima. La serie habla sobre un grupo de chavales que va al instituto y...
Lo importante no es lo que "de verdad" ocurre sino la historia que cada una de las personas, que de una forma u otra hemos tenido un contacto tangencial con aquello, nos hemos montado. Lo básico es, en efecto, lo que parece. La emergencia, los sobresaltos, la expectación, la sorpresa que ese hecho ha despartado. En este caso la calle se ha convertido en escenario no sólo de una serie de televisión sino de varias historias yuxtapuestas pero también complementarias. Relatos que hacen parte de la historia que hila la existencia cotidiana y que habla del panorama infinito de posibilidades y especulaciones que se nutren y visibilizan en el espacio público.

miércoles, enero 28, 2009

Vendaval

Sábado 10 de la mañana. Salón de casa. El sofá y un libro: Diario de una buena vecina de Doris Lessing. El rugido del viento quiebra las palabras y hago una pausa para mirar a través de la puerta acristalada. Un cielo azul y Eolo, furioso, gritando entre los edificios, las cornisas, los árboles de la calle, las persianas. Tira cosas en los balcones vecinos. Dobla el firmamento de antenas de los terrados. Desata la ropa de los tendederos: vuelan sábanas, toallas, pantalones, calcetines. Una camiseta roja llega hasta el tejado próximo, aquel donde cada domingo un hombre tiende la ropa mientras habla por el móvil. No había visto nada igual aquí. Cierro el libro, abro la puerta transparente, me asomo al balcón: tengo miedo. Y llega un recuerdo.
Tenía 9 o 10 años. Vivía en una finca con unas vistas estupendas sobre un valle robado a la selva. Una construcción levantada sobre columnas de madera y un balcón mirador con plantas colgadas que caían en cascada encima de la baranda. Eran las seis de la tarde y acabábamos de cenar. Ya estaba oscuro. De repente se desató un aguacero torrencial. Rayos y truenos. Los pequeños nos encerramos en la habitación. El viento abría y cerraba puertas, rugía con violencia entre los árboles, las tejas de barro. Era un monstruo cruel que en cualquier momento nos podría dejar a la intemperie. Me imaginaba aferrada a un árbol en plena oscuridad mientras luchaba por no dejarme llevar por la corriente descontrolada de aire. Lloraba. Llorábamos. De repente ví a la abuela. Se había puesto un trapo blanco en la cabeza y tenía una vela encendida en la mano. "Santa Bárbara bendita", exclamaba. "Hay que quemar ramo bendito para que cese la tempestad", decía. Y sin pensarlo dos veces empezó a quemar las hojas de palma seca que tenía en la otra mano. La imagen era terrible y bella a la vez: la cara aún joven de la abuela iluminada por el fuego recién encendido parecía la de una estatua de cera y sus ojos felinos chispeaban de manera extraña. Y por un instante el trapo que llevaba en la cabeza se transformó en un haz de luz. Pensaba que en cualquier momento la abuela toda sería engullida por éste y se convirtiría en un ser luminoso que acabaría de manera fulminante con la tormenta.
Al cabo de un tiempo infinito volvió el silencio. Supimos que todo había acabado. Pero el miedo aún permanece. Desde entonces sé que somos seres frágiles y vulnerables ante la magnífica y terrible voz de la naturaleza.

viernes, enero 16, 2009

The woman in the art. La mujer en el arte

Este vídeo presenta un recorrido muy bien logrado por la historia del arte a través de la mujer. En él se pueden apreciar distintos momentos artísticos fundamentales en que la imagen femenina ha sido protagonista. Está en Youtube y ya tiene más de 8 millones de reproducciones.

miércoles, enero 14, 2009

A propósito del centenario de Lévi-Strauss

Desde hace unos días quería escribir un artículo sobre el centenario de Lévi-Strauss, uno de los científicos sociales más importantes del siglo XX (sumándome al torrente de escritos que se han producido sobre el mismo aspecto a lo largo del mundo). Y estaba en ello cuando encontré este texto de Manuel Delgado publicado en El País, que ahora reproduzco porque de manera lúcida registra la trascendencia e implicaciones de este autor.
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Lévi-Strauss y el lugar de la antropología

El gran investigador francés acaba de cumplir 100 años y su forma de mirar el mundo sigue cargada de una fuerte dimensión ética: pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana, y la necesidad de defenderla

Pocas serán las instancias culturales y académicas de todo el mundo que no estén celebrando de algún modo estos días el centésimo cumpleaños de Claude Lévi-Strauss, sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX. Todas las ciencias sociales, la crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía..., llevan medio siglo dialogando con él, incluso contra él, sin que ninguna haya podido sortear su ascendente. Sería vano intentar añadir desde estas páginas algo a lo ya dicho por tantos y en tantos sitios. Cientos de libros, artículos, monográficos, exposiciones, programas y ciclos especiales, en decenas de idiomas, lo están haciendo o lo harán mejor que lo que se intentaría aquí. Un rasgo merece, no obstante, ser destacado: el autor de Tristes trópicos y El pensamiento salvaje no es propiamente un pensador o un intelectual, aunque haya sido reconocido como tal. Claude Lévi-Strauss es, sobre todo, un antropólogo.
He ahí un elemento de la personalidad del ahora homenajeado en el que merece la pena detenerse. Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre el vivir juntos humano, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca. Seres humanos estudiando seres humanos, conociendo y dándose a conocer, recolectando tecnologías y sabidurías ajenas y lejanas, aprendiendo de gentes que siempre sabían más que quienes les estudiaban. Una disciplina -la antropología- que nació y existió para que pudiéramos instalar nuestra sociedad entre todas las demás sociedades y elaborásemos, con el conjunto producido, algo parecido a una cartografía de la condición humana en toda su amplitud.
Pero si Lévi-Strauss ha podido enseñarnos tanto y marcar nuestra época es porque pudo desempeñar su tarea como investigador y como docente en un contexto en el que la ciencia que ejercía merecía un reconocimiento, en una sociedad para la que la antropología era importante y que escuchaba lo que se le decía desde ella. Ése ha sido el caso francés y el de su área de influencia cultural, como lo ha sido el de la mayoría de países anglosajones, con el Reino Unido o los Estados Unidos a la cabeza. Otra cosa es lo que vaya a ser en el futuro -y de ello hablan las protestas estudiantiles "anti Bolonia" de estos días en toda Europa- de aquellas áreas académicas que no se demuestren lo bastante rentables o serviles. Pero, al menos hasta ahora, la antropología ha estado ahí, en esos países y en otros, viendo atendida públicamente su forma de dar con las cosas humanas, mirándolas de cerca y comparándolas entre sí.
Por desgracia, ese no es el caso de la antropología española. Una disciplina que había nacido en el último cuarto del siglo XIX se incorporaba con ánimo crítico al ámbito universitario español a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, pero ha permanecido encapsulada en él hasta ahora. A pesar de la proyección internacional de algunos de sus exponentes -Julio Caro Baroja, Carmelo Lisón Tolosana, Claudi Esteva Fabregat-, miles de estudiantes y licenciados en antropología no pueden desarrollar plenamente lo que son o van a ser: antropólogos. Por ello, en un momento en que se abre la perspectiva feliz de un grado de Antropología en algunas universidades españolas, se entiende la preocupación de esas mismas universidades para que la disciplina que enseñan logre trascender su actual acuartelamiento académico. Es en esa dirección que todas ellas trabajan en orden a la creación de un colegio profesional que regule la práctica de una profesión tan necesaria como inexistente, en la medida en que sus miles de licenciados actuales y quienes obtengan la nueva titulación se van a ver obligados a aplicar lo que han aprendido bajo todo tipo de denominaciones profesionales, que, salvo pocas excepciones, podrán ser de cualquier cosa menos la de antropólogos.
Y lo que sorprende es que esa invisibilidad forzada de los antropólogos españoles en tanto que tales contrastes con la pertinencia y hasta con la urgencia de una mirada como la suya para observar y entender cuestiones centrales para los tiempos que corren. La antropología almacena décadas de trabajo en áreas como la de la vivencia de la enfermedad y de la muerte o la de los estilos que adoptan los diferentes grupos de edad -jóvenes, ancianos...-, siempre desde una perspectiva que recoge su variabilidad histórica y cultural. Los antropólogos han advertido hasta qué punto los objetos son fundamentales para entender la cultura que los ha creado y usado, por lo que tienen un papel que jugar en la protección y la divulgación del patrimonio cultural, defendiendo lo que de él se mantenga vivo y custodiando y haciendo accesible su pasado en museos. Su preocupación por la práctica y la concepción del espacio convierte en fundamental la perspectiva que les es propia en temáticas territoriales, tanto rurales como urbanas, en contextos en los que las grandes dinámicas de transformación no suelen tener en cuenta el precio social a pagar. La comprensión del sentido que los seres humanos otorgan al medio que los rodea y a sí mismos dentro de él, hace de los antropólogos interlocutores necesarios en los debates medioambientales y ecológicos.
Una experiencia abundante en el campo del estudio de los mitos y los símbolos rituales le permite al antropólogo detectar qué funciones y a qué demandas satisfacen las prácticas religiosas vigentes en nuestra sociedad, tanto las tradicionales como otras que hasta hace poco podrían habernos resultado exóticas. El mercado y los hábitos de consumo no son ajenos al conocimiento que los antropólogos tienen de la dimensión económica de la vida social y ni siquiera las recién nacidas tecnologías de la comunicación se escapan a la competencia que han demostrado a la hora de estudiar los lenguajes humanos. Tanto la diversificación creciente que conoce la institución familiar como el aumento de los contactos entre formas de ser y de estar derivados de los flujos migratorios o del turismo deberían hacer idónea una visión como la suya, especialmente entrenada para encarar la heterogeneidad. No se olvide que la antropología ha sido estratégica en orden a desautorizar todos los argumentos que han intentado mostrar como "natural" la desigualdad humana y continúa siendo fuente de recursos teóricos contra las nuevas y las viejas formas de racismo, xenofobia y sexismo.
La antropología se antoja ahora más que nunca útil en orden a entender las lógicas y las dinámicas que organizan nuestro presente, reconociendo en él cambios constantes, pero también repeticiones e inercias. Ese es su trabajo: ver de qué están hechas la diversidad y la complejidad sociales y mostrarlas no, como se pretende, en tanto que motivos de alarma, sino al contrario: como la materia primera de que se nutre la capacidad de las sociedades humanas para mejorarse a sí mismas.
Esa es la virtud fundamental de Claude Lévi-Strauss. Mirar como mira un antropólogo, contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano, ejerciendo un oficio en el que la competencia y la versatilidad explicativas nunca han ido separadas de una fuerte dimensión ética, preocupada por pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla. Celebrar la vida de Lévi-Strauss es celebrar su vida de antropólogo. Pero se hace el elogio del sabio, sin hacer lo propio con la naturaleza misma de su saber, su fuente y su sentido. Al tiempo que multiplican las alabanzas al maestro, bien estaría que se reconociera el esfuerzo y la singularidad de quienes han decidido seguir su camino.
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Manuel Delgado es profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona y prologuista y traductor de Claude Lévi-Strauss.

domingo, enero 11, 2009

Flores de invierno


Después de unos días de frío y lluvia nada es tan reconfortante como aprovechar el sol que hoy, por fin, ha vuelto a brillar con intensidad. Así que una magnífica opción es salir de casa sin destino fijo, sólo con las ganas de dejarse llevar por el azar y por la calle que promete. Reencontrarse con esos placeres básicos de la contemplación y la deriva. Ora esta calle, ora este parque, ora esta plaza, ora este banco. Recorrer sin aspavientos la ciudad cercana y luminosa y redescubrir esas pequeñas maravillas que se encuentran en aquellos lugares casi anodinos por los que trasegamos cotidianamente. Unas flores espléndidas escondidas, una línea magnífica en aquel puente, un toque especial de aquellos edificios que en otras condiciones parecen fábricas postmodernas, un gato callejero en el parque… y la luz mediterránea que todo lo matiza y lo ilumina. Hoy los sentidos reviven en cada rincón de esta ciudad plena de formas y colores y aromas y movimiento. Domingo de sol que nos regala flores de invierno, que aquí os presento.

sábado, enero 10, 2009

Un poema de León de Greiff

RELATO DE SERGIO STEPANSKY

¡Juego mi vida!
¡Bien poco valía!
¡La llevo perdida
sin remedio!

Erik Fjordsson.


Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida…

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo…

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo…-

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo…:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo…

Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola…

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca…

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida al fiado
- por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra-
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas…

¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes-
por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio,
todo el horror que almaceno en mis odres…!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida.

León de Greiff (Medellín, Colombia 1895 - Bogotá, 1976)

jueves, enero 01, 2009

De balances y otras cosas

Es frecuente hacer balances cuando un año se acaba. Se vuelve la mirada, a veces profunda a veces engañosa, sobre las cosas que nos han pasado e intentamos clasificarlas dentro de unos parámetros casi siempre maniqueístas. Lo bueno y lo malo. Es como si quisiéramos hacer una taxonomía radical en la que sólo vemos las acciones, los acontecimientos, las circunstancias vividas en dos colores: blanco y negro. Lo bonito y lo feo. Lo que es digno de recordar y lo que no. ¿Existen momentos intermedios? ¿Existen matices? ¿Existen mezclas, hibridaciones, conjunciones?
Esa mirada en cuadrícula remite también a cierto cuestionamiento que a veces se nos hace: ¿Cómo ves el vaso: medio lleno o medio vacío? Si lo ves de la primera manera eres un optimista y si lo ves de la segunda, eres un pesimista. Confieso que yo siempre tiendo a verlo de la última forma. ¿Cómo ser optimista cuando en los balances generales del mundo sólo hay pérdidas para los de siempre, muerte, destrucción, odio, terror, hambre, injusticia? No obstante me parece que algunas personas dirán convencidas: eso es lo que hay (expresión que abomino porque transpira un aire de conformismo inaceptable) y no se puede hacer nada. ¿Estamos convencidas/os de ello?
Lo anterior no implica que, quienes nos interesamos por ver más allá de nuestras narices, ignoremos las maravillas que dan sentido a la existencia. Milagros cotidianos llenos de matices que nos hacen creer y crecer como personas. Eventos, emergencias, murmullos que simplemente son.
Y por ello en nuestro balance personal deben también apuntarse aquellos rescoldos en los que la vida con sus más y sus menos ha brotado. Si la muerte ha rondado nuestras querencias, si hemos perdido el trabajo, si tenemos otra arruga en el rostro, si no hemos podido viajar como hubiésemos querido, si los días pasan impávidos y tenemos la percepción de que no hemos-hecho-nada, si no podemos abrazar a la gente que amamos, si no llegamos a fin de mes, si nos hemos equivocado, si hemos abandonado nuestros sueños, si creemos que todo nos sale mal y nos llueve barro del cielo, si… Seguro que tenemos personas que nos aman y amamos; que a lo largo del año hemos trenzado lazos; que nos hemos reunidos para celebrar una boda estupenda; que hemos bailado rock, cumbia, salsa, rumba catalana, flamenco; que tenemos unas vistas magníficas desde la ventana y una calle abierta con bancos y un sol a las dos de la tarde. Seguro que hemos probado un plato magnífico y nos hemos sentidos aguzados por Baco mientras bebimos un buen vino o un cava o una copa de aguardiente; Y que hemos escuchado música gloriosa y voces del pasado y nos hemos dejado llevar por nuestra intuición y emoción. Seguro que hemos transgredido reglas y nos hemos llenado de palabras mientras leímos un libro o escribimos un poema o una carta para un amor de juventud o para una amiga o amigo. Seguro que hemos abrazado, reído, llorado, amado, soñado, des-ilusionado, enfadado… Seguro que hemos vivido minuto a minuto: el mejor balance del milagro de existir. Tributo de los dioses.
Un año nuevo pleno de matices, de buenos augurios, de muchos abrazos para todas las personas que leen este blog, aquí y allá...

sábado, diciembre 27, 2008

Terror en Gaza

Hoy, justo a la hora de comer, la tele replica su postre de sangre. Mientras los felices de la tierra descansan de los vaivenes de las fiestas (las reuniones, las comidas, las compras...), una orgía de dolor tiñe de rojo un territorio. Y tenía que ser aquel sagrado de las religiones occidentales -vaya paradoja. Allí, la muerte ronda los muros, las casas, las calles. Allí llueven gotas encendidas. Bombas que arrasan los árboles y los sueños. Y no puedo quedarme callada, ni mirar las noticias del horror. Y me enfurezco y me lleno de indignación. No comprendo el odio encarnizado contra un pueblo acorralado, vejado, expulsado sistemáticamente de una tierra que ha ocupado durante más de 2000 años. No comprendo el silencio de los poderosos del mundo que vuelven sus ojos hacia otro lado mientras un pueblo se desangra. Nada justifica el terror, la masacre, la muerte. ¿Hasta cuándo esa guerra ciega que todo lo cercena? Tengo un nudo en la garganta. No puedo comer con sangre. No puedo reir con muertos en la calle.
¡Yo también lloro por tí, Palestina!

miércoles, diciembre 24, 2008

Las navidades del recuerdo

Estos días he vuelto a recordar aquellos diciembres de mi infancia. Mi memoria se llena de imágenes bellísimas, circundadas por la magia de unos días marcados por la espera impaciente del Niño Dios (entonces no existía el horroroso Papa Noel, importado de Estados Unidos hace algunos años), que venía cargado de regalos. Coches para mis hermanos y muñecas para mí (lo típico en nuestra socialización donde se van reafirmando los roles tradicionales de género). Entonces vivíamos en el campo y junto con mi hermano Juan, cuando caía la tarde del día 24, nos echábamos en el prado para contar las estrellas y para imaginar la forma en que el Niño Dios bajaba del cielo con los regalos. Mi padre decía que utilizaba una cuerda muy, muy larga. Y nosotros le creíamos. No teníamos televisión, sólo radio. Una radio roja en donde podíamos escuchar la música de diciembre y que padre encendía a las cuatro y media de la madrugada para escuchar aquellos programas que intercalaban noticias y música. Así que no estábamos contaminados por las idioteces de la caja tonta. Y justo el día 24 nos acostábamos más temprano que de costumbre para que el Niño Dios viniese pronto con los presentes. No podíamos dormir de la ansiedad y constantemente estirábamos el brazo para tocar debajo de la almohada con la esperanza de encontrar algo. Y cuando por fín lo hallábamos, nos despertábamos del todo, felices, para ver los juguetes. Jugábamos hasta que nuestros padres nos decían que debíamos volver a la cama, que mañana habría tiempo para continuar.
Y junto con los regalos estaba también un cierto tiempo de transgresión (me parece que en el fondo, esto era lo verdaderamente mágico). El hecho de que estuviese la familia reunida, a veces con algunos amigos cercanos que tenían hijos pequeños, nos permitía escaparnos del control paterno para dedicarnos a los juegos, a escabullirnos de los deberes cotidianos. Así que durante las navidades y las fiestas de fin de año, nos dedicábamos a jugar hasta el cansancio. Hacíamos carreteras, casas para las muñecas pero también explorábamos el bosque cercano en busca de material para nuestras construcciones. Y buscábamos nidos de pájaros. Durante esos días nos acostábamos más tarde que de costumbre y nos dábamos un atracón de comida, sobre todo de dulces y caramelos. Hacíamos poco caso a nuestros padres cada vez que nos mandaban a hacer alguna cosa. Pero también andábamos descalzos por el prado y si llovía nos mojábamos y nos metíamos en el barro. Éramos libres y felices sin el peso de la vigilancia paterna.
Y cuando se acababan las fiestas, volvíamos a empezar un ciclo eterno. - Mamá ¿cuánto falta para que vuelva el Niño Dios? -Un año. -¿Y es mucho tiempo? -No, es muy poco. Pero era mentira, entonces, un año era una eternidad.

miércoles, diciembre 17, 2008

Zapatos

Confieso que no puedo evitar escribir algunas líneas sobre un hecho que, durante los últimos días, ha dado la vuelta al mundo. Porque, en efecto, hay imágenes que producen una mezcla de sorpresa y admiración. La de los zapatos volando sobre la cabeza de Bush, es una de ellas. Cuando en apariencia no hay nada qué hacer, ningún modo de reflejar la indignación, siempre quedan aquellos intersticios por donde es posible resitir o al menos demostrar la impotencia brutal en un contexto en el que exixten pocas salidas. Es tan grande el cansancio, la injusticia que se cierne sobre un colectivo, que esa salida inesperada pero cargada de sentido, se convierte, para unos, en un símbolo. Aunque a simple vista parezca, como decía mi abuelo Miguel Ángel, una "pelea de tigre contra burro amarrado" el trasfondo refleja otras cosas. De una parte, es en cierta medida la manifestación de lucha y resistencia de un pueblo masacrado, expoliado, maltratado con perversidad que clama por su autodeterminación y libertad. Y por la otra el declive de una figura -y también un imperio- que ha escenificado el peor conflicto del siglo XXI. Es una manera apropiada de despedir a un gobernante falto de miras y de neuronas, opaco y envilecido por la mentira que aún no ha reconocido sus errores y horrores; que durante los años en que ha ejercido el poder, ha actuado aplastando a los demás con la suela de sus botas de vaquero postmoderno. Los zapatos volando y el quiebre de cintura para evadirlos, metaforizan el eclipse del bárbaro y el hastío de aquellos pueblos heridos que, a pesar de todo, encuentran caminos de resitencia, aunque para algunas personas sea sólo un gesto ingenuo que no conduce a ninguna parte. A mi me basta con mirar el vídeo para tener la esperanza de que todavía es posible cambiar algunas cosas de este negro mundo.
Bueno, pues aquí va el vídeo que está en Youtube:

jueves, diciembre 11, 2008

Felices compras

Las fiestas de navidad y fin de año están a la vuelta de la esquina. O diríamos más bien, las compras. Así que ya se preparan las cartas de reyes, el calcetín del importado Papá Noel, los banquetes de la noche buena y noche vieja… Y se preparan también las exiguas carteras y las tarjetas de crédito. Así con la fría iluminación que decora las calles de la bella Barcelona y las ciudades metropolitanas, llega también el espíritu del consumo. Dios de los tiempos modernos que todo lo puede. Y eso ya se nota pese a la tan mentada “crisis”. Sólo hace falta pasearnos por los centros comerciales para darnos cuenta de ello: hombres y mujeres con cara de felicidad y con sendas bolsas de compra. Ropa, perfume, electrodomésticos, gadgets de toda índole: artículos de primerísima necesidad, sin los cuales no podríamos vivir. ¿Cómo imaginar la vida sin un televisor de plasma, una PSP, una Nintendo, un MP4? ¡Imposible!
Y esto es sólo el principio porque luego, después de reyes, vendrá lo mejor: las espléndidas rebajas. Así recibiremos el nuevo año con un gozo enorme porque podremos suplir esas necesidades vitales que nos hacen cada día mejores personas, mejores vecinos y vecinas, mejores trabajadores y trabajadores, mejores padres y madres, mejores amantes, mejores miembros del selecto grupo de consumistas.
¡Felices compras!

martes, diciembre 09, 2008

Un poema de Machado

Ana, una estupenda y sensible mujer asturiana, me envía este bello poema de Antonio Machado, su poeta favorito. Poeta que conocí en mi época de estudiante universitaria de literatura y que desde entonces llevo conmigo. La sencillez y hondura de sus versos, alejados de artificios, conmueven justamente porque tocan lo esencial. Allí se conjuga el tiempo, la vida, la muerte, la existencia cotidiana, el paisaje, la esperanza...
.........
A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

viernes, diciembre 05, 2008

Delirio

A mis amigas de palabras y a todas aquellas personas que las buscan
Ese día, después de pensar inútilmente durante tanto tiempo en el libro que nunca escribiría, se sentó, por fin, frente al ordenador y con rapidez vertiginosa comenzó a teclear como una condenada. Había pasado demasiados días revolcándose en su dolor postizo y en su hiperbólica falta de voluntad. En la envidia inmensa que le producía leer en los periódicos y diarios digitales los logros de aquellas personas que un día fueron sus amigas y que ahora ganaban premios a diestra y siniestra. Le carcomía la frustración de sentirse en la más absoluta inmovilidad pese a que diez años atrás era considerada una promesa de las letras. Entonces era bella y altiva y no había ningún congreso literario o científico que se le resistiese ni ninguna reunión de escritores y bohemios a la que no acudiera para asombrar con sus versos y con su mirada. Ella lo sabía y sin ninguna muestra de vergüenza se adentraba en las conversaciones de los iniciados, de los intelectuales avezados que se sentían halagados con su presencia impetuosa y dulce al tiempo, y sobre todo con sus coqueteos descarados que los mantenía a todos, sin saberlo, a punto de sucumbir. Era la admirada muchacha, una cuasi figura de las letras que ahora se aferra a los recuerdos y a una novela que nunca escribirá. Eso no significa que no piense en ella. De hecho en todo momento está hilando historias, inventando la obra maestra que algún día la pueda sacar de la precariedad descomunal en la que vive desde siempre. Sus noches en vela se pueblan de personajes que vienen y van, perfiles de viajes, de acciones que comienzan cuando se acuesta en la cama y terminan cuando vencida por el cansancio se queda dormida con las manos dobladas hacia dentro. Y también escribe o más bien imagina cuentos portentosos en los recorridos del metro, las caminatas por el parque, los minutos de descanso en su trabajo como administrativa, los instantes de sordidez frente a la tele o cuando prepara con diligencia la comida del domingo mezclando colores y sabores como si estuviese pintando un cuadro comestible. Escribe uno y mil comienzos. Una y mil historias ridículas y cursis y grandes y épicas. Y ninguna la convence. O, mejor, ninguna de ellas desbloquea el resorte de la inmovilidad que la mantiene atada sin misericordia a la pasividad de las palabras; a la envidia inmensa que la carcome por dentro cuando descubre el triunfo, por insignificante que sea, de alguno de sus conocidos y conocidas. No cabe duda que los concursos son una mierda, el fallo ya se conoce antes de que el jurado lo emita, todo es una pantomima, una cruel representación para dejar a los de siempre o a los amigos de los de siempre. Por eso no creo en ellos ni me presento a ellos. ¿Te acuerdas de Camilo Alce? Pues acaba de ganar un premio de una bienal de novela: o su obra es muy buena o el jurado es muy malo o ha sido comprado.
Historias, historias, cuentos falsos que recrea con un cinismo impúdico para confirmar no su falta de talento, que lo tiene; sino su falta de voluntad para el trabajo creativo. Historias que no son sino extensiones de su pobre vida dedicada a la contemplación del éxito ajeno, a la inercia de no poder escribir porque trabaja dentro y fuera de casa porque tiene que llevar a los niños al colegio porque hace frío porque hace calor porque me siento mal. Y así día tras día va aplazando ese momento que acaricia desde los 20 años. Roza con los dedos las posibilidades sin atreverse a realizarlas y cuando, por fin, un día se despierta con la voluntad agudizada se dice convencida que hoy si se sentará a escribir esa historia que tiene detenida en su garganta como un sollozo. Y va a la cocina y se prepara un café suave y lo sirve en un vaso transparente y se sienta frente al ordenador y lo enciende y entonces se dice que primero abrirá el correo para ver si me ha escrito alguien o para encontrar aquella señal que lleva esperando desde siempre; señal, marca, huella que un día aparecerá como por arte de magia pero no sabe exactamente de qué se trata ni que asunto cambiará con ello. Así que se sienta frente el ordenador y abre sus cinco correos que empieza a ver uno por uno, con parsimonia. Poco a poco va borrando los mensajes basura de grupos contestatarios, páginas de autoayuda, publicidad de móviles, disfrute de estas navidades comprando en el Corte Inglés, alguien te busca, pasa esta cadena para que tengas diez años de buena suerte... y los spam, malditos intrusos, que se multiplican. Con desgano descubre que le ha escrito su amiga de juventud y entonces decide escribirle antes de empezar con la historia largamente pensada. Y ya son las once del día y tengo que parar para recoger un poco la casa, limpiar el polvo, hacer las camas y la comida, para después ir a buscar a los niños al colegio. Y ya se ha ido la mañana y hoy tampoco he escrito nada pero no importa, mañana me levanto más pronto y seguro que alcanzo a escribir un par de páginas porque ahora si estoy animada, ahora sí voy a empezar a contar todo lo que llevo dentro.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

miércoles, diciembre 03, 2008

Seal

Descubrir a Seal ha sido estupendo. Sí, ya sé que lleva haciendo música desde principios de los noventa. Pero confieso que sólo hasta hace poco me fijé en él, en sus canciones. Y me gusta. Su voz tiene fortaleza y hondura y remite a lo mejor del Soul. Para la muestra este precioso tema - I've Been Loving You Too Long- que también he encontrado en Youtube. Así que para calentar el cuerpo y el espíritu nada mejor que escuchar a este hombre tatuado por la vida y la música. Seguro que a quienes me leen aquí y allá les gustará.

sábado, noviembre 29, 2008

Precariedad

Héctor trabaja en un call center, es arquitecto y llegó a España, a Barcelona, hace 6 años desde Córdoba, Argentina. Labora para una empresa financiera emitiendo llamadas a clientes morosos. A las 8 de la mañana coge el metro para ir a su lugar de trabajo, situado en una ciudad del extrarradio Barcelonés. No gana más de mil euros al mes por ello se rebusca la vida haciendo las actividades más disímiles desde tomar fotos en bodas, bautizos y comuniones hasta aplicar encuestas esporádicas en las calles.
Meritxell es una chica treintañera que aún vive con sus padres. Ella, después de superar sendas oposiciones, trabaja como auxiliar administrativa en un centro de educación. Antes de lograr ese puesto fue teleoperadora, monitora de piscina y dependienta de Ikea. Meri es catalana y tiene dos carreras que nada tienen que ver con su función de administrativa. Su sueldo tampoco supera los mil euros.
Rebeca tiene 52 años. Es de León pero vive en una ciudad del eje metropolitano de Barcelona hace más de treinta años. No hizo una carrera universitaria pero tiene conocimientos de informática e Internet. Trabaja desde hace una década limpiando casas pero no tiene seguridad social y su sueldo si acaso supera los 600 euros al mes. Ello significa que no podría vivir sin el salario del marido y que no tiene derecho al paro.
María es psicóloga y llegó a Barcelona hace 10 años. Ya tiene la nacionalidad española y está colegiada pero no ha podido ejercer su profesión. Pese a que se ha presentado a infinidad de trabajos dentro de su área de formación solamente la llaman para teleoperadora y otros trabajos igualmente precarios.
Joan Carles es periodista. Trabaja en un importante diario de Catalunya como redactor desde hace más de 8 años y desde entonces gana lo mismo: un poco más de 1200 euros. Cuando dice dónde trabaja su interlocutor/a piensa que gana un dineral. Pese a que labora en una empresa de prestigio su sueldo es tan precario que apenas le alcanza para pagar la hipoteca, no le queda ni un céntimo para vivir…

miércoles, noviembre 26, 2008

Un poema de Charles Baudelaire

Beneficios de la luna
La luna, que es el deseo mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo:
-Esa criatura me gusta.
Y descendió delicadamente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. A continuación se tendió sobre ti con la delicadeza flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te volvieron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De observar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan extraña los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre deseos de llorar.
Mientras, en la propagación de su alegría, la luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosforescente, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viviente pensaba y decía:
-Perpetuamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: el agua, las nubes, el silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los aromas que hacen delirar; a los gatos que pierden el sentido sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.
Y serás amada por mis amantes, festejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes, a quienes también apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que aman al mar, al mar inmenso, alborotado y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en quye no están, a la mujer que no conocen, a las flores perversas que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que alteran la voluntad y a los animales salvajes y lujuriosos, representación de su locura.
Y por esto, niña consentida, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la nefasta madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.
Charles Baudelaire, Pequeños Poemas en Prosa, Barcelona, Fontana, 1995, págs. 95-96

domingo, noviembre 23, 2008

Un día en la montaña


Embalse de La Baells

Salimos muy temprano. Antes de las nueve dejamos la ciudad con su red esquizófrenica de calles, rondas y avenidas para tomar la vía que nos llevaría a la montaña. Poco a poco vimos la transformación del paisaje: del gris tostado pasamos a un verde que lentamente iba ganando intensidad. Contemplamos arrobados el embalse de La Baells con sus colores de otoño y luego el pueblo de Berga y la silueta del pedraforca con sus 2497 metros de altura.



Antes de llegar al Túnel del Cadí tomamos una vía alternativa para comenzar nuestro ascenso al puerto de montaña que está situado justo detrás de La Molina. Y allí encontramos un lugar espléndido, solitario y blanco en el que pasamos un estupendo día de aire puro y risas y trineos y afectos compartidos.


Después de contemplar un magnífico atardecer detrás de los cerros blancos coronados de rosa y oro, emprendimos nuestro viaje de regreso. Y como sucede en las películas estadounidenses de montaña y nieve, un cervatillo se cruzó en nuestro camino justo cuando ibamos a tomar la vía principal para alegría de los niños y adultos. En ese descenso vertiginoso también pude contemplar algunas estrellas tozudas (en verdad muchas más de las que se ven en Barcelona) en un cielo despejado que lentamente se iba ocultando tras la capa de contaminación de la gran ciudad y su área metropolitana. Ya estábamos llegando a casa...

Fotos: Martha C. Cedeño Pérez

miércoles, noviembre 19, 2008

Seminari Llibertad de Premsa i Conflicte a Colòmbia

El colectivo Maloka organiza el seminario Libertad de prensa y conflicto en Colombia que se llevará a cabo en el Colegio de Periodistas los días 20, 21 y 22 de noviembre. A continuación presento el programa correspondiente:

JUEVES 20 DE NOVIEMBRE DE 2008
16:00 h – Inauguración -Alex Juanmartí, Col-lectivo Maloka Colombia -Andreu Felip, director de l'Agència Catalana de Cooperació de la Generalitat de Catalunya -Josep Carles Riu, decano del Ilustre Col.legi de Periodistes de Catalunya

16:30-20 h EJE I: ¿Hay libertad de prensa en Colombia?"

Modera: Joan Ortiz Serra, peridista, colaborador de Radio 4 -Ana María Ruiz. Periodista y profesora de historia de periodismo colombiano en la facultad de comunicación de la Universidad Externado de Colombia -Alfredo Molano. Sociólogo, escritor, investigador y columnista del periódico El Espectador y la revista Semana

Pausa café

-Claudia Julieta Duque. Periodista de investigación especializada en derechos humanos, niñez y conflicto armado Debate
-20:00 h Presentación del Libro de Hernando Calvo Ospina " Colombia: Laboratorio de embrujos"

VIERNES 21 DE NOVIEMBRE DE 2008
10:00 a 13:00 h EJE II: Cubrimiento del conflicto y seguridad democrática
Modera: Paco Martín, Comisión de periodismo solidario del Colegio de Periodistas de Catalunya -Jinette Bedoya, redactora de orden público (conflicto) del diario El Tiempo -Hollman Morris, reportero y director del programa de TV Contravía Pausa Café -William Parra, Ex-corresponsal en Colombia de la Agencia Reuters y corresponsal de Tele Sur
Descanso

16:00 a 18:00 h EJE III: Límites y alcances del periodismo de investigación en Colombia
Modera: Javier Sulé, reportero freelance -Gerardo Reyes, Reportero para América Latina del Nuevo Herald de Miami, formó parte del primer equipo de la unidad de investigación del diario El Tiempo -Martha Ruíz, Editora de Seguridad Revista Semana Debate
Pausa Café
18.30-21:00 EJE IV: Resistencia; periodismo alternativo e independiente
Modera: Carles Hernández, coordinador del área audiovisual del obsercvatorio de relaciones UE - América latina - OBREAL -Jaime Cedano, colaborador del semanario Voz y de Rebelión.org -César Jerez, coordinador de la Agencia Prensa Rural.
Pausa Café
-Gustavo Adolfo Hincapié, documentalista, coordinador del área de comunicaciones de la Asociación Campesina de Antioquia (ACA) Debate

SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE DE 2008 10:40-14:00 h
EJE V: ¿Cómo se trata el conflicto colombiano desde los medios europeos?
Modera: Paco Simón, peridista experto en Colombia, Fundación CEPS -Guido Piccoli, periodista italiano ensayista sobre el conflicto colombiano -Alèxia Guilera, periodista para organizaciones sociales colombianas y ex corresponsal de Com Radio en Colombia

Pausa Café

-Hernando Calvo Ospina, escritor y periodista colaborador de Le Monde Diplomatic Debate
Clausura:
-David Minoves, Director general de cooperació al desenvolupament i cooperació humanitaria de la Generalitat de Catalunya -Representante Ilustre Colegio de Periodistas de Catalunya -Clara Romero, Col.lectiu Maloka


domingo, noviembre 16, 2008

Día de Boda

Fue un día magnífico. Una jornada en que todo pareció confabularse: el sol radiante, el cielo azul y despejado, la música, el espacio, y por supuesto: las personas. Ellas, mis amigas, espléndidas y felices; sus familias, amigos y amigas cálidas y cercanas. Y las palabras y las risas y el vino y la comida… Un día incomparable que hizo olvidar la miseria humana, la precariedad laboral, la supuesta crisis que afila sus garras en la esquina, los mezquinos intereses de los mediocres. Una jornada alegre y clara en que recordamos que el amor más que una palabra vacua y repetida es esencia de vida, camino compartido, solidaridad y abrazo cotidiano.
Fue un día transparente, abierto, luna clara entre luciérnagas.

miércoles, noviembre 12, 2008

Cuatro poemas chinos

Actitud hacia la vida

No piense que es tarde
cuando el sol poniente
toca la cabeza de las moreras;
la puesta del sol todavía
puede iluminar el cielo que enrojece.
Liu Yuxi (772-842), dinastía T'ang

Mañana

La flor de durazno está más roja por la lluvia de anoche,
Los sauces están más verdes en la niebla de la mañana.
Los pétalos que caen aún no fueron barridos por los sirvientes,
Los pájaros cantan, el huésped de la montaña aún duerme.
Wang Wei - 王維 (701- 761)


Canción

Resuena un estrépito de trueno,
tengo el corazón en vilo,
aguzo el oído, escucho...
No, no era su carruaje.
Fu Xuan, Fu Hsuan, 傅玄 (217 -278)

Regreso a mi ciudad natal

Dejé mi casa siendo niño
Hoy regreso cargado de años
Mi acento local no ha cambiado
Pero apenas me quedan unas cuantas canas
Los chicos me miran intrigados
y sonrientes me preguntan:
"¿De dónde viene usted, forastero?"
He Zhizhang 賀知章 (659 – 744)

jueves, noviembre 06, 2008

Jazz, Blues y Gospel

Dice Bea, una simpática y aguda mujer argentina, que a partir de enero la Casa Blanca se llenará de Jazz, Blues y Gospel. Me encantó ese comentario porque de alguna manera refleja un cierto sentimiento de optimismo, presente en mucha gente, a raíz de lo sucedido en las elecciones de los Estados Unidos. Hay motivos para creer que un poco de cordura llegará a la tierra del norte, tan falta de ella, después de varios años de sinrazón. Sin embargo, como decía mi abuela, "amanecerá y veremos". Mientras eso ocurre, os invito a disfrutar What a Wonderful World de Louis Armstrong, que está en Youtube (allí donde encontramos casi todo). Un hermosísimo tema muy apropiado para el momento de cierta esperanza que se vive hoy.


martes, noviembre 04, 2008

Desvarío

Pasan los días en un toque
de párpados
y tu voz aún resbala en mis oídos.
Otro cuerpo ocupa tu espacio
ahogado de hierbas y canciones.
No pido que me esperes
-me excluyo voluntariamente de tu
memoria-
ni que escribas algún verso que por
error me dibuje.
Las excusas se las bebe el tiempo
y tus palabras mudas, también.

jueves, octubre 30, 2008

Días de Aguadepanela

Al abuelo y sus 91 años
De repente, el invierno cayó sobre nuestros cuerpos como un manto helado. Y dejamos las mangas cortas y los zapatos ligeros para recibir una lluvia persistente y plácida que limpió las calles y los árboles. Fueron dos días de agua y niebla sobre los edificios tristes, sobre las plazas y parques solitarios. Pero también fueron días de recogimiento en el que redescubrimos la bondad de las cosas pequeñas, aquellas a las que siempre les canto en mis escritos y que se relacionan, por ejemplo, con la posibilidad de disfrutar de una tarde de sofá con una bebida caliente y música.
El martes pasado, después de pasar por una importante prueba de carácter académico que me dejó agotada en todos los sentidos, me maravillé con lo reconfortante que puede ser dejarnos llevar por el ronroneo de la lluvia, por su imagen gris, mientras se toma una aguadepanela caliente. Esta bebida es típica de Colombia y de otras regiones de América Latina. La panela es el jugo de la caña de azúcar que, mediante ebulliciones sucesivas, pierde humedad y se concentra para formar una masa blanda y dúctil que al enfriarse se solidifica en bloques.
Es un alimento altamente calórico que tuvo un cierto momento de gloria cuando los ciclistas colombianos (conocidos como escarabajos) que en la década de los ochenta participaban con relativo éxito en la vuelta a España y en el Tour de Francia, lo consumían para poder hacer frente a las complicadas pruebas de montaña. Comentarios aparte, en Colombia es un producto básico sobre todo dentro de los sectores populares en donde, de alguna manera, sustituye a la leche no por su contenido en nutrientes sino por la imposibilidad de adquirir ésta última.
Así, pues, además de ser un endulzante cien por cien natural es una bebida altamente reconfortante, que en mi caso particular remite también a los olores, sabores y colores de la infancia. Remite a la finca del abuelo, a la molienda (se relaciona con el hecho de moler la caña y todos los elementos y rituales que implica) cada ocho días; al sabor dulce del guarapo (zumo de la caña de azúcar); al calor de las enormes pailas (recipientes de aluminio en que se cocina el zumo de la caña para hacer la panela) y a los aromas inconfundibles de la miel caliente. También remite a madrugadas, a caminos de tierra roja, a canto de gallos, a flores de gualanday... Por ello, disfrutar de una aguadepanela un día de lluvia y frío es una de esas pequeñas cosas que hacen que los días merezcan la pena.
Sí, estás últimas tardes, han sido de aguadepanela.

domingo, octubre 26, 2008

Crisis

Desde hace algunos días la palabra crisis parece estar en todas partes. La leemos frecuentemente en los periódicos; la escuchamos en los telediarios y en las noticias de radio. Pero también en la tienda, el despacho, el banco, la plaza, el bar... La dice mi vecina de al lado y la cajera del supermercado cuando le pregunto cómo lleva el catarro "fatal y con esta crisis". Y seguro que también la pronuncia convencido el deudor moroso "no he podido pagar el recibo de este mes porque con esta crisis..." Y la dice también la mujer de la frutería “se ve que la gente ahora compra menos, claro, con esta crisis”. Y el hombre mayor que se sienta en un banco de la Plaza Ibiza mientras conversa con otro “mi hijo no ha podido viajar este año de vacaciones porque con esta crisis…”
¡Qué curioso! En todas estas expresiones la palabra crisis se asocia básicamente a una imposibilidad de: de comprar, de viajar, de consumir, ¿de vivir como ayer? Pero en el fondo también se advierte su efecto de excusa, de escudo para enfrentar la propia realidad. Es esa palabra mágica que en estos momentos sirve de disculpa para casi todo.
Pero ¿qué significa el término crisis? Si nos remitimos al
Diccionario de la Real Academia nos hallamos con algunas acepciones, todas ellas muy apropiadas para esa supuesta realidad crítica que los mass media se empeñan en construir día a día:
1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.

Yo realmente no siento esa macro crisis que supuestamente cae sobre nuestras cabezas como una ducha metálica. Mi vida continúa por los caminos de siempre. Compro lo mínimo –como de costumbre- y no tengo ni un céntimo en el banco. Y disfruto de las minucias cotidianas que no tienen precio porque son esenciales y están al alcance de cualquiera. Un precioso amanecer desde la ventana, un vino tinto, una canción que me llegue al alma, un poema, la risa de mi hija… Asumo mi crisis permanente desde otros puntos de vista: la necesidad de una escritura de calidad, la posibilidad de tener tiempo para hacer lo que me llena, la opción del vivir día a día con todo lo que ello implica.
Así que me da igual que los bancos se derrumben, que las bolsas coticen a la baja, que el grupo de los siete no invite a Zapatero, que el capitalismo más rancio estatice la banca…

viernes, octubre 17, 2008

Vidas cruzadas

A veces, por esas cosas que sólo pueden ocurrirnos en el amplio espectro de la calle, sucede que coincidimos con otras y otros en el mismo espacio tiempo de manera reiterada. Son esas situaciones azarosas que hacen que identifiquemos a los demás más allá de lo categorial para entrar en el terreno de un cierto reconocimiento visual, que aunque en primera medida parece ignorado por ambas partes implica un silencioso distinguimiento mutuo. Eso es exactamente lo que me ha sucedido en estos días en que por cuestiones laborales tengo que coger el metro y el tren de cercanías.
El primer caso es el de un hombre de mediana edad con el que coincido en la estación de metro cerca de casa. Me fijé en él por su apariencia de caricatura y porque siempre lleva puestos los audífonos a un volumen altísimo. Es de baja estatura, tiene el cabello largo y un poco rizado que a veces suele peinar en una desvencijada cola de caballo. También usa gafas y el otro día me fijé en sus uñas: las tiene sucias y desarregladas. Hemos coincidido muchas veces durante este mes. Es como si nos conociéramos. Así me he dado cuenta que justo cuando yo bajo a la estación del metro el ya está ahí con su mirada de pájaro. Casi siempre nos subimos al mismo vagón porque nos quedamos en la misma estación pero mientras él sale a la calle yo tomo el enlace que me lleva a mi lugar de trabajo; entonces el hombre detiene su marcha un momento para ver cómo yo paso la máquina registradora y me encamino a la vía del tren. En uno de esos encuentros azarosos dentro del vagón quedamos frente a frente y le miré directamente a los ojos como diciendo ¿Te conozco de algo?
El otro caso es el de una mujer de edad indeterminada. Es alta, tiene el pelo ondulado entre castaño y rubio y una piel de porcelana. Con ella coincido en el vagón del metro y después en el trayecto que hacemos para coger el ferrocarril y también dentro de éste. La última vez que coincidimos fue ayer: llevaba unas faldas largas negras y una blusa estampada con flores de un rosa pálido. Ya no leía "Los hijos de Lázaro" de Robert Mawson sino una revista que tenía doblada por la página 45. Me pareció una publicación científica, exactamente de geología. Aunque parezca tonto me habría decepcionado ver a esta mujer leyendo una de esas revistas del corazón. En efecto, en estos encuentros nó sólo me he hecho una imagen de ella sino que hasta podría adivinar su profesión no sólo por el tipo de lectura sino por un cierto aire de seguridad y displicencia que la acompaña.
Pues bien: el hombre, la mujer y yo hemos coincidido varias veces en el mismo vagón del metro. Uno al lado de las otras: la mujer absorta, aparentemente, en el texto; el hombre absorto, aparentemente, en mi presencia y yo absorta en mis observaciones y cavilaciones con respecto al uno y a la otra y deteniéndome en los detalles del entorno: un hombre duerme con la boca abierta, una pareja de jóvenes se besa con pasión, un hombre mayor habla por el móvil, dos chicas rien y hablan de salir el sábado de copas... No sé si el hombre y la mujer se han dado cuenta de estos encuentros azarosos. Al primero lo veo muy elemental pero seguro que la mujer no sólo lee las palabras sino también las imágenes, como yo. Pues bien, hoy no he visto ni al uno ni a la otra y he extrañado sus presencias anónimas en esta cotidianidad donde en un breve espacio/tiempo nuestras vidas se cruzan...

miércoles, octubre 08, 2008

María

María

Una mujer moldea figuras de arcilla
Para no repetir la historia
de siempre,
servidumbre cotidiana de los vencidos.
Sus manos buscan hendiduras
promontorios
ángulos
matices.

Repasa la historia de las horas:
la abuela de ojos verdes
sentada en el marco de la puerta
con sus tres hombres
y su risa siempre inocente;
la madre de mirada triste
agotada por un destino circular

de agua y de lentejas;
la hermana de padre perdida
en los recovecos de la vida
(su hija la busca con un hombre mayor
y su coche de muchos ceros a la derecha,
jura no repetir su historia);
La bisabuela fue bella y contundente
y no tuvo libertad
(cuando tenía 13 años la casaron con un
hombre de cabeza blanca y cinco hijos
que la ataba a la cama para que no se
escapara)
y murió de olvido en un geriátrico;
la amiga de libros y tertulias
vivió su propia noche atosigada por un
amor patológico de golpes y besos
y palabras como cuchillos.
Y así se repite el ciclo:
calladas y mustias
entre la rutina y el deber
entre la invisibilidad y la
muerte.

Una mujer moldea figuras

de arcilla
para no repetir la historia de
siempre.

Barcelona, noviembre de 2007
..............
María se bebe las calles es una bellísima canción interpretada por Pasión Vega, que se puede ver en Youtube y que habla justo de todas esas mujeres que un día despiertan y se dan cuenta de que otra vida es posible.


sábado, octubre 04, 2008

Samarkanda y poemas de Ó

Samarkanda es un lugar maravilloso donde es posible la armonía. Allí todo es antiguo y nuevo. Horizonte azul y cumbre vestida de primavera. Lugar de palabras y música y aromas. En ese espacio abierto y pleno habita Ó. Poetisa del silencio y la brevedad (Oriente y la luna perfilan su canto). Aquí van dos poemas de Ó que me han conmovido. Podéis verlos también en http://www.queeslavidaunailusion.blogspot.com/

Quidam

Un guerrero olmeca
reposa su cansancio de siglos
en el metro de Barcelona.

Ó

Adiós Nonnino

LLora, Ahmed el egipcio:
la música del bandoneón
empapó su hígado de nostalgia
por una ciudad que no conoce.

Ó

lunes, septiembre 29, 2008

Nostalgias

Un tango como la vida misma con sabor a Andrés Calamaro y que a mi me encanta. Sentimiento, emoción, pasión, saudade todo junto en una canción que llega siempre a lo más profundo. Una preciosa versión que está en Youtube y que ahora comparto con vosotras/os. También os presento la versión original con la música de Juan Carlos Cobián y letra de Enríque Cadícamo, que podréis escuchar en:

http://dev.todotango.com/spanish/las_obras/letra.aspx?idletra=30

Y esta es la letra completa:

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgiasde escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...

¡ Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar"
por los fracasos del amor"...

miércoles, septiembre 24, 2008

Ayer

Ahora, volviendo sobre los recuerdos, descubro un poema publicado en el libro Duermevela. Amores, símbolos y muerte (Samán Editores, Neiva, 1997). Es un texto de aquellos que se escriben en esos momentos mágicos en que todo suele parecer más bello. Eran los comienzos de 1995, acaba de llegar de mi prime viaje a la Habana y el mundo parecía transparente y lleno de promesas.
Ayer
Mordí el sabor de tus besos
en copas de ocho velas
ardiendo la oscuridad de los caminos.
¡Cómo trazaban los senderos!
¡Cómo sucumbían al destello!
Líquido rugiente de tus manos,
plena luna de alquimia,
de hechizo de labios,
de latidos reventados con la vida,
de gemidos arrancados de un soplo,
de gigantes mordiendo las entrañas.
¡Cómo bebí tu piel de musgo maduro!
¡Cómo vislumbré la sed adivinada desde siempre!
¡Cómo vibró esta magia de latidos y palabras y sentidos!
...
(Se nota que cuando escribí este poema tenía 13 años menos. Me ruborizo no tanto por el sentimiento sino por la forma, por el acabado de las palabras. Me avergüenzo pero, ya lo véis, no me importa)

martes, septiembre 23, 2008

El mal

Hoy, no sé porqué motivo, desperté pensando en uno de los poemas de Rimbaud. ¿Será porque ya es otoño y llueve y hay guerras y hambre e injusticias y desequilibrios y contaminación y mentira y muertes impunes y dioses opacos y ... ¿Será? ¿Tendrá razón Enrique Santos Discepolo y su tango Cambalache: "Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé..."? Bueno, aquí van estos versos de Rimbaud:


El mal

Mientras los escupitajos rojos de la metralla
silban todo el día en el infinito del cielo azul;
mientras escarlatas o verdes, junto al rey burlón
se desploman en masa los batallones bajo el fuego;

Mientras una espantosa locura machaca
y hace de cien millares de hombres una pila humeante
-¡Pobres muertos!-, en el verano, en la hierba, en tu alegría,
¡Oh, naturaleza!, tú que hiciste estos hombres
santamente!-,

hay un Dios que se ríe de las telas adamascadas
de los altares, de los inciensos, de los grandes cálices de oro;
un Dios que con el balanceo de las hosannas se duerme

y sólo se despierta cuando algunas madres, recogidas
en su angustia y llorando bajo su vieja toca negra,
le dan una perra gorda liada en su pañuelo.

domingo, septiembre 21, 2008

Último día de verano

Hoy domingo 21 de septiembre es, astronómicamente, el último día de verano. El cielo ceniza sobre los tejados y la línea borrada del mar así lo confirman. Se acaba el calor y con él las piel desnuda, las terrazas de los bares abarrotadas, el murmullo de gente en la calle en la última hora de la tarde. Se acaban los días interminables en que todo parecía posible... Pero también se acaban las noches insoportables con la humedad en el cuerpo y la canícula del medio día que nos condena a quedarnos en casa o bajo una sombra protectora. Y me gusta que se termine el verano porque empieza un ciclo nuevo con su cielo y sus colores intensos. Es como regresar a la tranquilidad de las horas. A los tiempos lentos de la lectura, a los paseos tranquilos por los parques y las calles, a las confidencias de las palabras, al hechizo de la noche que se hace más larga y misteriosa. El otoño es una manta caliente y un café y un poema de Vallejo. Otoño es la complicidad con las cosas esenciales. Me gusta el otoño aunque a veces escriba cosas como éstas:

OTOÑO

Murmullo de hojas
secas
y pájaros enlutados
en un fondo siempre azul.
Luz blanca y negra
en su concha de plata,
leve presagio de la muerte
callada.

sábado, septiembre 13, 2008

Cirque Du Soleil

Estar en una presentación del Cirque Du Soleil es una maravilla, más aún si es para contemplar su última obra: Quidam. Un espectáculo brillante y poético que apunta directamente a la emoción. Emoción por la belleza manifiesta en el dominio de los cuerpos, la puesta en escena, la música, la atmósfera. Emoción por la manera como se combina técnica y arte para ofrecer al espectador/a la posibilidad de la sorpresa, del asombro. Los "¡hala!", "¡ostras!", "¡oh!" generalizados y los posteriores aplausos así lo confirman: quienes pudimos disfrutar de esta magnífica creación volvimos al reino de la fantasía y los sueños. Nos dejamos llevar por la magia del circo del sol. Fuimos niñas y niños de nuevo, asomándonos por un momento al mundo de la ilusión y la risa y el arrobamiento. ¿Pero qué es exactamente Quidam? Para saberlo reproduzco el boletín de prensa oficial del Cirque Du Soleil en que se describe la esencia de esta creación de la siguiente manera:

"Quidam significa transeúnte anónimo en latín. Una figura solitaria que se entretiene en la esquina de una calle, alguien que pasa apresurado, que vive perdido entre la multitud. Dirigido por Franco Dragone, Quidam transforma un mundo anónimo en un lugar de esperanza y conexión. Con más de 50 artistas procedentes de más de diez países, la producción es una emocionante amalgama de maestría acrobática, pericia técnica, diseño extravagante e inspiración musical excepcional, entretejidos en una trama sin costuras conducida por un hilo dramático y emocional. Quidam presenta los números de: Rueda alemana, Banquine, Cuerdas Lisas, diábolos, contorsión aérea con seda y no podían faltar nuestros aplaudidos payasos. Un espectáculo con música en directo inolvidable producto del ecléctico crisol de culturas, cuerdas clásicas y sintetizadores, samplers y guitarras. Representado en un entorno tan único como el Grand Chapiteau, Quidam es una auténtica experiencia Cirque du Soleil."

jueves, septiembre 11, 2008

Elegía pura

Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.

Ángel González, Luz, o fuego, o vida. Ediciones Universidad de Salamanca, Madrid, 1996, pág. 134.

martes, septiembre 09, 2008

Ché, el Argentino

Hoy he vuelto al cine después de un tiempo sin hacerlo. Y en mi regreso a la gran pantalla como espectadora he visto –y disfrutado- la película Ché, el Argentino. Un estupendo film de Benicio del Toro que muestra los orígenes de la revolución cubana. Comienzos que se materializan en aquel encuentro de unos utópicos en un modesto piso de Ciudad de México (Raúl, Fidel, Ernesto Guevara…) en el que se concibe la idea de liberar Cuba embarcándose para ello en una travesía que terminaría con la toma de Santa Clara y el posterior triunfo de la Revolución.
Es una película redonda en todo el sentido de la palabra. La mirada del Ché recorre cada una de las situaciones, dibujando su punto de vista, su idea de la revolución como un acto de amor: “amor a la humanidad, amor a la verdad, amor a la justicia”. Y allí se refleja también la fragilidad física del guerrero (recordemos que era asmático) y al mismo tiempo su tenacidad y la hondura de sus ideas. Y todo sin renunciar a un ritmo sostenido, a un cierto tono de película hollywoodense en las formas.
También se podría hablar de la calidad de las actuaciones. Benicio del Toro hace una interpretación regia: el es el Ché. La mimesis es tal que cuando se presentan los fragmentos documentales las dos figuras se conjugan y es difícil saber quién es el personaje real y quién es el actor.
Es una película que emociona porque nos remite a aquellas utopías que un día soñamos para América Latina, para todos los pueblos vejados de la tierra. Emocionan la Sierra Maestra (alguna vez estuve allí y conocí a un viejo hermoso que fue armero durante la Revolución. En su modesto bohío asamos un cochinillo mientras el hombre nos relataba su historia y nos confiaba lo que ya sabíamos: la dignidad del pueblo cubano). Emocionan la figura de Fidel, el Ché, Camilo. Emocionan los sueños que no se rompen pese a la miseria de los tiempos que corren.
A continuación se puede ver el trailer de la película (¡por fin he podido colgar un vídeo en el blog!)

OVNI DE MEDIA NOCHE

A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y  que de algún modo ...