miércoles, junio 03, 2009

Teoría Feminista ( II )

Me considero poco versada en algunos de los enunciados de la teoría feminista, por ejemplo en el denominado feminismo de la diferencia. Pues bien, sobre esa temática trató la sesión de hoy que fue orientada por Aránzazu Hernández, profesora de la Universidad de Zaragoza. Bajo el título “La redefinición de la identidad sexuada”, la profesora Hernández nos introdujo en esa vertiente teórica a la que han hecho aportes fundamentales intelectuales como Adrienne Rich (Estados Unidos, 1929), Luce Irigaray (Bélgica, 1932), Julia Kristeva (Bulgaria, 1941) y Rosi Braidotti (Italia, 1954). Para ello partió de tres elementos que ha configurado Irigaray a través de su postura teórica:
-La crítica de una cultura del sujeto masculino
-La definición de parámetros para la constitución de una subjetividad femenina autónoma
- La búsqueda de condiciones de posibilidad –filosóficas, lingüísticas, políticas- de una cultura de dos sujetos no sometidos el uno al otro, en este caso el sujeto femenino al masculino.

En ese orden de ideas se entiende que la diferencia entre los sexos en nuestra cultura está dada a partir de un sistema de oposición binaria, cuyo resultado es una relación jerárquica. En tal contexto lo masculino es considerado como lo masculino universal y lo femenino como lo no masculino. Aquí lo masculino es lo universal y lo femenino lo especifico. Dice al respecto Irigaray que el sujeto siempre es un ‘sujeto’ masculino, de ahí la necesidad de construir un nuevo marco en donde sea posible la construcción de una subjetividad femenina autónoma. Y ello es al tiempo una cuestión filosófica y política. Entonces la “diferencia sexual” se define tomando lo “masculino” como modelo. Por ello la diferencia sexual no es tal si no una indiferencia. La diferencia siempre es pensada jerárquicamente: la mujer y lo femenino como lo no hombre y lo no masculino (negativo, falta, carencia).
Vale la pena mencionar que existe una divergencia entre el feminismo de la diferencia y el de la igualdad. El primero considera que la masculinidad y la feminidad son roles de género construidos socialmente con los que hay que acabar para lograr la plena igualdad en todos los campos vitales y está inspirado en el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir. El segundo parte de la constatación de la mujer como lo absolutamente otro. Instalado en dicha otredad, pero tomando prestada la herramienta del psicoanálisis, utiliza la exploración del inconsciente como medio privilegiado de reconstrucción de una identidad propia, exclusivamente femenina.
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Bibliografía básica sobre teoría feminista, para principiantes
Amorós, Celia. 10 palabras clave sobre Mujer. 1995. Estella. Verbo divino.
Amorós, Celia. Teoría feminista: de la ilustración a la globalización. 2005. Madrid. Biblioteca Nueva.
Amorós, Celia: Hacia una crítica de la razón patriarcal, 1991, Barcelona, Anthropos.
Beauvoir, Simone de. El segundo sexo. 2005, Madrid, Cátedra.
Bourdieu, Pierre. La dominación masculina, 2000, Barcelona, Anagrama.
Braidotti, Rosi: Feminismo, diferencia sexual y subjetividad nómade, 2004, Barcelona, Gedisa.
Burín, M. y Dío Bleichmar, E. (comp.): Género, psicoanálisis, subjetividad, 1996, Buenos Aires, Paidós.
Butler, J: El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad, 2001, Barcelona, Paidós.
Butler, Judith: El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, 2001, México, Paidós.
Campoamor, Clara: Mi pecado mortal: el voto femenino y yo, 2001, Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer.
Diotima, Traer al mundo el mundo, 1996, Barcelona, Icaria.
Fisher, Hellen: El primer sexo, 2000, Taurus, Madrid.
Femenias, M. L. Sobre Sujeto y género. Lecturas feministas desde Beauvoir a Butler, 2000, Buenos Aires, Catálogos.
Firestone, S: La dialéctica del sexo, 1976, Barcelona, Kairós.
Friedan, B: La mística de la feminidad, 1974, Madrid-Gijón, Júcar.
Irigaray, Luce. Speculum. 1994. Madrid. Saltés.
Lauretis, T. de Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo, 2000, Madrid. Horas y horas.
Librería de Mujeres de Milán, El final del patriarcado. Barcelona. Pròleg, 1996.
Librería de Mujeres de Milán, No creas tener derechos. 1991, Madrid. Horas y horas.
Lonzi, Carla. Escupamos sobre Hegel. Barcelona. Anagrama. 1981.
Lorde, Audre. La hermana, la extranjera. 2003. Madrid, Horas y horas.
Mill, J.S y H. Taylor Mill: Ensayos sobre la igualdad de los sexos, 2000, Madrid, Antonio Machado Libros.
Millet, K: Política sexual, 1995, Madrid, Cátedra.
Muraro, Luisa. El orden simbólico de la madre. 1994, Madrid. Horas y horas.
Pateman, Carole. El contrato sexual, 1995, Barcelona, Anthropos.
Pizan, Christine de. La ciudad de las damas.2006, Madrid, Siruela.
Porete, Margarita: El espejo de las almas, 1995, Barcelona, Icaria.
Rich, Adrienne. Nacemos de mujer. 2001, Madrid. Cátedra.
Rich, Adrienne. Sangre, pan y poesía. 2002, Barcelona. Icaria.
Rivera, María Milagros. Nombrar el mundo en femenino. 1994. Barcelona. Icaria.
Romero, R y Valcárcel, A. edit. Pensadoras del siglo XX. 2000, Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer, colección Hypatia.
Sau, Victoria. Diccionario ideológico feminista. 2001, Barcelona. Icaria.
Shiva, Vandana, Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo, 1995, Madrid, Cuadernos inacabados 18, ed. horas y HORAS.
Tubert, Silvia (ed.): Del Sexo al Género: los equívocos de un concepto, 2003, Cátedra, Madrid.
Valcárcel, A. El concepto de igualdad. 1994, Ed. Pablo Iglesias, Madrid.
Valcárcel, Amelia. La política de las mujeres. 1997.Madrid. Cátedra.
Varela, Nuria. Feminismo para principiantes. 2005, Barcelona. Ediciones B.
V.V.A.A, Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras. 2004. Madrid, Traficantes de sueños.
Wollstonecraft, Mary. Vindicación de los derechos de la mujer. 1994, Madrid, Cátedra.
Woolf, Virginia. Un cuarto propio. 2003. Madrid. Horas y horas.

miércoles, mayo 27, 2009

Teoría Feminista ( I )

Hoy he comenzado un interesante curso sobre teoría feminista del siglo XIX en el Espai Francesca Bonnemaison. Esta primera sesión "De la teoría feminista a la práctica política" estuvo a cargo de Rosa Cobo, profesora de sociología de la Universidad de A Coruña. Ella con mucha lucidez nos introdujo a las/os participantes en los interesantes caminos de este pensamiento que abarca todas las esferas de la vida social. He aquí algunas de las ideas que planteó:

En el feminismo encontramos tres dimensiones definidas. Una de ellas es que posee una tradición intelectual y es, a la vez, un movimiento social. Otra es que, como tradición intelectual y movimiento social, tiene tres siglos de historia (más que el marxismo, por ejemplo); el primer texto feminista surge en el siglo XVII. Y otra dimensión es que, como movimiento social, tiene un pasado intachable en el que ha utilizado dos elementos básicos para cambiar la situación de subordinación de las mujeres: la argumentación intelectual y la presión política. Por ello es el único movimiento social que no ha utilizado la violencia como estrategia para cambiar la realidad. La finalidad del feminismo no es otra que la de construir un proyecto político autónomo. Su propuesta teórica se inserta dentro de la perspectiva del deber ser, esto es, dentro de las teorías críticas de la sociedad, dentro de aquellas vertientes que propugnan por el cambio social (junto con el Marxismo, el ecologismo, etc.)
Como teoría del deber ser el feminismo analiza la realidad para ejercer prácticas políticas que permitan transformarla. De ahí la importancia de reconstruir su propia historia, su memoria histórica. Muchos grupos tradicionalmente oprimidos, subordinados lo han hecho ¿Por qué las mujeres no? Las mujeres aún no hemos construido nuestra propia épica.
Uno de los mayores logros de las luchas feministas es que se ha politizado el espacio privado para convertirlo en objeto de discusión política. Temas como el divorcio, la violencia, por ejemplo, se han sacado de las cuatro paredes de la casa para insertarlos en la esfera amplia de lo público. Y con ello se ha ensanchado la democracia pues se han expuesto a la luz las prácticas de subordinación, de opresión, que hemos sufrido las mujeres desde tiempos inmemoriales.
El feminismo es una teoría del poder y como tal tiene un proyecto político: transformar las relaciones y jerarquías de género entre hombres y mujeres. No debemos olvidar que el 49% de la población mundial, los hombres, se apropian con alevosía de los recursos y derechos de las mujeres. Así pues la variable género es una variable de opresión como ya lo intuía muy claramente Mary Wollstonecraft en su libro Vindicación de los derechos de la mujer (1792).
El patriarcado es un sistema de dominación que ejercen los varones sobre las mujeres, a través de pactos que son continuamente renovados y que se utilizan para mantener esa relación de dominación. Esta red de pactos entre opresores permite mantener y reproducir una situación de dominio e impedir las alianzas entre las mujeres que horadarían gravemente este sistema de opresión. El feminismo radical identificó como centros de la dominación patriarcal esferas de la vida que hasta entonces se consideraban "privadas". A ellas corresponde el mérito de haber revolucionado la teoría política al analizar las relaciones de poder que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un slogan: lo personal es político. Consideraban que los varones, todos los varones y no sólo una élite, reciben beneficios económicos, sexuales y psicológicos del sistema patriarcal, pero en general acentuaban la dimensión psicológica de la opresión. Kate Millet con Sexual Politics (1970) marcó un hito importante en la consolidación de la teoría feminista.
El feminismo no es una contracultura sino una teoría y una práctica política dirigida a conseguir la distribución paritaria de recursos y derechos. Y es autónomo: tiene sus propios objetivos y se imbrica en todos los ámbitos de la sociedad.
......
Ilustración: dibujo realizado por mi hija Luna cuando tenía 5 años.

martes, mayo 26, 2009

Detritus cotidianos: la mariposa en el sofá

No puedo negar la influencia de Benjamin ni de Proust ni mi predilección por aquellas otras perspectivas que abogan justamente por volver la vista hacia esos pequeños acontecimientos de los que está hecha la vida. Detritus. Eventos minúsculos que son sistemáticamente desechados no sólo en el campo “objetivo” de la ciencia social sino también del transcurrir vital. Miramos de reojo lo pequeño, lo obvio, lo aparentemente insignificante. Lo descartamos por simple, por cursi, por reiterativo. Y olvidamos, a veces, que en la observación detallada de esas minucias se encuentra la materia prima de la vida y sus esferas. Existe una cierta tendencia, en muchos campos y saberes, hacia lo grandilocuente, lo magno que deviene en importante. Lo central. Por ello descartamos aquellos murmullos opacos que casi siempre suceden en la periferia, o en los bordes, o en los intersticios. Y cuando por x o y razón decidimos volver la mirada hacia ellos hay un irresistible afán por desestimar nuestra intención; es como si cometiésemos una suerte de sacrilegio (sobre todo en según que disciplina científica). Entonces nos vemos obligadas/os a dar argumentos, a justificar nuestra osadía. A vivir en una permanente declaración de intenciones. Casi como nos sucede a las mujeres cuando observamos, ocupamos, en solitario el espacio público: siempre estamos en un permanente desglose de intenciones para no dar impresiones equivocadas.
Me parece que en la observación de las minucias, del detalle, de lo aparentemente intrascendente se tocan, por ejemplo, la antropología y la literatura. El/la poeta y el/la narrador/a son, sin duda, buenos/as observadores/as de esa vida que transcurre en la fluidez, o no, de los días y los espacios. De todo lo que se manifiesta ante sus ojos. Y el/la antropólogo/a hace de la observación el instrumento principal de trabajo. Es a través de ella como se puede conocer el objeto social que se estudia. Los/as primeros/as la utilizan para ficcionar, para nombrar, crear un mundo cuya búsqueda principal es escudriñar en la esencia del ser humano, y los/as segundos para describir, interpretar, comprender una realidad social dada. Pero no estoy tan segura de que el resultado sea distinto para uno/as y otros/as. Es decir, creo que ambos/as de alguna manera recrean universos. Ambos estudian las vidas, intentan comprenderlas. A veces un texto antropológico parece una ficción y viceversa.
Me he extendido un poco: sólo quería hablar sobre la mariposa que apareció en el sofá de casa. Era preciosa. ¿Qué hace este insecto aquí? ¿Cómo habrá entrado? Un hecho anodino, intrascendente, pueril, dirían algunos, pero para mí significó pensar en la importancia de las minucias -espasmos de la vida cotidiana- y en la maravilla del instante, del azar.
(Las fotos son de ella, por supuesto)

sábado, mayo 23, 2009

Un poema

Canción de primavera

Hago el camino del pan
con un saco de penas en las manos.
Voy de los ojos de la gente al vetusto
carro de la compra
-un hombre me mira con lujuria-
y pienso que me tomaré un vino rojo
en lugar de cortarme los párpados.
Lo beberé despacio mientras descubro
el cielo gris con un par de golondrinas

despistadas
y adivino la línea plata de la mar
oculta bajo un grueso manto
de edificios.
Beberé despacio para exorcizar

la nostalgia endémica
que se mete entre los huesos
sin consultarlo,
justo hoy,
viernes de mayo.

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Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona, Mayo de 2009

miércoles, mayo 20, 2009

Migraciones, trenzando palabras

Acabo de recibir el libro Migraciones, trenzando palabras; editado por la Universidad de Almería. El texto contiene las obras de los ganadores del III Certamen Internacional "Traspasando Fronteras", en la modalidad de fotografía, cuento y poesía, del Laboratorio de Antropología social y cultural de dicha universidad.
Allí se presentan las obras fotográficas premiadas "Algún día..." de María Luisa Molina Ibáñez e "Integración inmigrante" de F. Javier Arcenillas Pérez. Los relatos cortos de José Miguel Paz Cabanas "Nazaret junto al mar"; José Antonio Leal Canales, "La espera"; Eduardo César Cabrera, "La mejor imagen" , y de Concepción Fernández González "Mi mamá blanca". Los poemas de María Dolores Lugo Sánchez "Raíces al aire"; Martha Cecilia Cedeño Pérez "Caminos en suspenso (con un lamento)"; Adrián Ballester Cerezo, "Pisadas sin Huellas"; y José Sánchez Hernández "Juego circular".
A continuación presento una muestra de las/os poetas premiadas/os.

Raíces al Aire
Ma. Dolores Lugo Sánchez.
(Orihuela-Alicante)

2

Aquel día, la silueta de tu padre,
era un recortable subiendo la cuesta.
Recuerdas la escena tallada
en la piedra de la memoria.
Tu padre que llega del extranjero,
con un traje que huele a metro y a pizarra.

Lo ves, acercarse a la baldosa de la casa,
y arrojar la mirada sobre la puerta.

El hogar que pronto
será de papel y letra pequeña
..........

Caminos en suspenso (con un lamento)
Martha Cecilia Cedeño Pérez
(Colombia)
V

Este hombre lejano huyó con el tiempo
y es figura de piedra.
Anda con su vida al hombro
y sus ojos como ascuas
buscan la palabra
o un brazo que sonría
con su diente de pan.
Este hombre diáfano de sueños
es un impulso de nervios
y carne
y risa
y pensamientos rotos.
Un cuerpo en reposo
trashumado del viaje.

..........

Pisadas sin huellas
Adrián Ballester Cerezo
(El Raal- Murcia)

Exilio

El exilio
debe ser frío, rugoso y cortante.
Algo así como el lugar que surge
en mi cama -pese a sus limitadas
dimensiones- cuando te enojas
y giras tu cuerpo
y me condenas
al abandono de tu espalda.
.........
Juego circular
José Sánchez Hernández
(Cienfuegos - Cuba)

La memoria desnuda (fragmento)

Todo lo que nos deja ya es parte de tu muerte.
Pero te vas y la noche, esta lámpara muda,
llora un sol bastardo y retórico
que se demora, impunemente,
en el marco de la ausencia.
Me dejas, sin la isla dual del amanecer,
magia cortada en mitad de un silencio que dialoga;
y no sé quién soy con este olor a catástrofe deseada,
qué hay en el fondo de todo lo que me sostiene:
nombre, mapa, víspera, barco, luna, y te vas.
Me dejas y no sé qué tengo a flote.
Hijo de un naufragio de gaviotas al sur
nuestro amuleto diurno busca el eco de dos sombras,
juego circular, resurrección de la palabra...
.........
Francisco Checa y Olmos y Concha Fernández Soto (Eds.), Migraciones, trenzando palabras; Editorial Universidad de Almería, Almería, Abril de 2009.

lunes, mayo 18, 2009

Benedetti (a mi manera)

Iba a subir una entrada que tengo preparada hace varios días pero una noticia me ha hecho cambiar de opinión: Benedetti ha muerto. El poeta de las palabras comprometidas con las que, quienes entramos en la adolescencia en la década de los 80, descubrimos la lumbre de los versos. Una luz beligerante y al mismo tiempo sencilla, sin retóricas ni metáforas imposibles, sin otras intenciones que la de reflejar aquellos componentes básicos de la condición humana: el amor solidario ligado a aquellos ideales de equidad, de justicia, de bien común –elemento que, por cierto, muchos críticos literarios le enrostran como si fuese un pecado. (No es mi interés aquí hablar sobre la calidad o no de la obra de Benedetti, mi único interés es recordarlo de manera personal, ligado a aquellas circunstancias vitales en que supe que existían sus palabras).
A Benedetti lo conocí cuando estudiaba la carrera de letras y lo quise gracias a un muchacho que por entonces estudiaba medicina. El me leía versos de Benedetti bajo un limonero que había en el patio de la Facultad. ¡Cómo olvidarlo! Y así fueron pasando por mis sentidos aquellas palabras que surgían como un torrente y que hablaban de compromiso, de amor, de libertad, de compañeros solidarios, de hacer tratos y tender puentes. Palabras que acompañaron aquellos días de sueños e ilusiones en que pensábamos que podíamos cambiar el mundo. Entonces creíamos en amores eternos, en la Revolución Cubana, en el cambio para mi convulso y bello país, en la lucha como medio para lograr la equidad, la justicia, el equilibrio social. Y soñábamos un país libre. Y muchos de aquellos muchachos y muchachas tomaron decisiones radicales. Algunos vieron pronto la noche, otros y otras se esfumaron en ella sin dejar rastro: tan sólo el recuerdo de un camino silenciado.
Y Benedetti ha muerto y no puedo dejar de pensar en aquellas vidas que amaron la poesía, la libertad, las palabras, la justicia. Vidas con las que un día me crucé en algún verso, en algunos de aquellos instantes fugaces en que la armonía no es más que la posibilidad de soñar, de ilusionarse. Vidas que de alguna manera quedaron inmersas, dibujadas, tocadas por los versos de este poeta del Sur.

Y quiero recordar este poema de Benedetti que alguien, no se quién, escribió en un papel para mí justo cuando yo tenía 18 años (entonces no pensaba en aquellos tópicos críticos para catalogar un poema: bastaba con sentirlo. Y este seguro que no es uno de sus mejores poemas pero me encantaba ¿Y a quién no?).
Benedetti es ahora más que nunca, palabra. Música de bandoneones. Canción eterna que trasciende el tiempo, el espacio, las circunstancias cotidianas.

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
Corazón coraza

Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te tengo amor
Si no te tengo

Porque tú siempre estás donde quiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
Y tienes frío
Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
..........
Mi amiga, Ana paredes ha escrito dos notas preciosas y personales sobre Benedetti y se pueden leer en este link:

miércoles, mayo 13, 2009

Totó, la primera novela de Magdalena González Acuña

El pasado miércoles 6 de mayo estuve en la presentación del libro Totó de Magdalena González Acuña. A Madi, como le decimos en confianza quienes somos sus amigas y amigos, la conocí hace ya varios años. Con ella tuvimos la fortuna de viajar a Castilla y León, en la Semana Santa de 2005. Recorrimos Valladolid y luego fuimos hasta el pueblo Villaco de Esgueva, un bello caserío en donde sobresale la iglesia parroquial de San Sebastián, un edificio gótico de piedra construido en el siglo XVI. Allí Madi tiene una preciosa casa de madera desde la que se divisan los llanos cultivados de cereales, las bodegas de vino enclavadas en las rocas. Pues bien, además de compartir con ella y su familia unos días espléndidos (inolvidable aquel cordero lechal y las salidas a Peñafiel), tuvimos la oportunidad de conocer una bella tierra que ya desde mis épocas de colegio avizoraba, alentada por aquellos Campos de Castilla a los que tan bien cantó Machado.
Lo anterior me permite hablar un poco de Magdalena, de sus orígenes, y de la agradable sorpresa que nos dio a quienes no sabíamos de su seria dedicación a las letras. Con la publicación de este su primer libro ella no empieza un recorrido, como nos lo recordó en la presentación, sino que materializa todo un proceso que comenzó hace varios años. Así pues, leeremos con mucha atención esta novela con las claves que su autora nos brindó en la presentación pero, sobre todo, con el deseo de encontrar, porqué no, un nuevo aire en las letras españolas.
Enhorabuena a Magdalena por su primer retoño literario. Quienes nos dedicamos a este inútil oficio sabemos cuán difícil es escribir cuando se tiene que sobrevivir y si además eres mujer la cosa se complica. Ser mujer, tener hijos, trabajar fuera y dentro de casa y dedicarse a las letras o la academia es casi imposible, especialmente cuando no se tiene asegurada del todo la existencia material o cuando no se posee dinero suficiente para pagar, casi siempre a otra mujer, para que haga esos oficios domésticos tan absorbentes y tan desagradecidos. Ello explica porqué tantas féminas han renunciado a esa “condición”. Y por eso mismo es más loable el trabajo de Madi: escribe los fines de semana. Yo me levanto a las cinco de la mañana para poder escribir unas cuantas líneas. Situación muy distinta a la de un gran amigo mío que puede dedicar seis o más horas al día para escribir sin ningún tipo de interrupción. Su única preocupación es publicar un libro cada año, dar conferencias por el mundo y disfrutar de sus triunfos: posee una espléndida mujer que se encarga de esos detalles tan pesados de la vida cotidiana.
Reivindicaciones aparte, es una alegría para mí hablar de Madi y de su libro que ya se puede conseguir en las librerías de Barcelona y también en la Web.
.........
Foto 1: Magdalena Alvarez en la presentación del libro.
Foto 2: portada de la novela Totó, Magdalena González Acuña, Ediciones Atlantis, Madrid, 2009. (Fotos realizadas por Juan Carlos Ruiz Vásquez).

lunes, mayo 11, 2009

Poema de Walt Whitman

Momentos elementales

Momentos elementales -cuando me sorprendéis-
¡oh, ahora estáis aquí!
Sólo os pido los goces de la lascivia,
El chorro de mi pasión, la vida exhuberante y grosera,
Hoy iré en busca de los hijos predilectos de la
naturaleza y esta noche también,
Yo soy de los que creen en goces carnales, comparto
las orgías de los muchachos a medianoche,
Bailo con los que bailan y bebo con los que beben,
Resuena el eco de nuestros gritos indecentes, elijo para
amigo preferido la persona la persona más baja,
Será rebelde, ruido, iletrado, será uno que los otros
condenan por sus delitos,
No seguiré representando, ¿por qué habré de renunciar
a mis compañeros?
¡Ah, gente a la que todos rehúyen, yo al menos no
huyo de vosotros,
Me mezclo con vosotros, seré vuestro poeta,
Será más para vosotros que para nadie!
......

Walt Whitman, Hojas de Hierba, traducción de Jorge Luís Borges, Lumen, Buenos Aires, 1969, pág. 138

viernes, mayo 08, 2009

Amanecer

A veces tenemos la fortuna de contemplar alguna de esas maravillas fugaces, breves destellos de belleza que aparecen y desaparecen como por arte de magia. Cosas sencillas que están ahí, al alcance de nuestros ojos. Como este amanecer deshilachado que me sorprendió mientras inútilmente me peleaba con las palabras. Amanecer que refleja un raro contraste: lo urbano bajo el influjo de una belleza sin artificios y sin concesiones.

lunes, mayo 04, 2009

Caminos en suspenso

VI

No eres tú
aquel de la sombra sobre el muro,
el huido,
el desplazado del viento,
el que un sábado sin nombre
cabalgó el cadáver triste
del horizonte
y encontró una tierra
de estíos perpetuos.
El que cada noche
cena sin lumbre
y ve las risas de los hijos reflejadas
en su cara
y una brizna de luz
que impávida se filtra por la ventana
pese al polvo y a las botas de los golpes
secos.
No eres tú
el nacido en la mar
Poseidón de las rocas
y las algas,
el forjador de utopías con los dedos,
el constructor de casas a prueba
de silencios,
el bucanero de paisajes áridos
y su turbante de acero,
el habitante de los bancos abandonados
de los parques
con sus palomas y sus perros felices.

No, no eres tú
el paseante de calles solitarias
cuya canción quiebra las aceras
y los cuerpos ajenos.
-No has venido hasta aquí
para abrir los ojos
de los huérfanos
ni de los que buscan el agua debajo de
las piedras-.
No hay voces que te nombren
figura sin sombra
y sin palabras.

......

Martha Cecilia Cedeño Pérez. Del libro "Poemas en suspenso con un lamento", premiado en el III Concurso Internacional de Poesía Traspasando Fronteras, Laboratorio de Antropología Social y Cultural, Universidad de Almería, Almería, España, Marzo de 2009.

viernes, mayo 01, 2009

La carne y el miedo

La mujer se dirige al carnicero y pide que le ponga unos filetes de ternera. Tiene la voz recia y firme pese a los años que se marcan en las hondas depresiones de su rostro. Huellas que dibujan un ayer de miserias, guerras e incertidumbres. "La quiero tierna para hacerla a la plancha". "Esta que usted ve ahí, es la mejor" le contesta el hombre con una voz seca y cortante que recuerda los aires porteños. "Bueno, pues pónme de esa". El hombre agarra con diligencia el trozo de carne y lo coloca sobre una tabla de madera. Luego pone el cuchillo brillante y de hoja ancha sobre ella y hace el gesto de empezar a cortar como adivinando el grosor que le vendría bien a la mujer. Pero antes de decidirse del todo pregunta con una voz mecánica y plana "¿Así está bien o la quiere más fina? "Así está bien. A mi me gusta más el cerdo pero ahora con lo de la gripe porcina pues compro ternera. Y cuando había lo de las vacas locas compraba cerdo. Con tantas pestes y virus no se a dónde iremos a parar. Antes no había nada porque tampoco había nada qué comer". El hombre de vez en cuando la mira sin emoción como si no hablase con él, como si las palabras de la mujer fueran ecos lejanos que nada tuviesen que ver con su realidad, con su presente, con su mundo de exilios. Sin embargo, cuando ella termina de hablar, en la carnicería se levanta un coro de voces. "Si es cierto, esa gripe porcina es terrible" "Mi hija llegó hace 15 días de México y está encerrada en la casa aunque ya le han hecho pruebas y no tiene nada" "Pues tendremos que usar también mascarillas" "Todo esto es un invento para que no comamos cerdo" "La culpa la tienen los gobiernos debieran prohibir la entrada de todos los inmigrantes para que no traigan enfermedades" "Ya no podemos estar tranquilos" "Aquí ya hay varios casos y uno de ellos no estuvo en México..."

domingo, abril 26, 2009

Pelotas o el canto a las minucias cotidianas

Soy poco seguidora de los programas de televisión en general excepto de según qué telediario, película o documental interesante que, a veces, por una especie de milagro suelen presentar en alguna cadena, eso sí en los horarios más imposibles. Sin embargo, desde hace algunos días, estoy “enganchada” a una serie que me parece espléndida: Pelotas. Y lo estoy no sólo porque de alguna manera percibo su génesis (era aquella película que según mi hija estaban filmando en su colegio y los alrededores que supuestamente se llamaba Las pelotas y sobre la que hice una entrada en este blog hace algún tiempo) puesto que se ha grabado en la ciudad en que resido, en mi barrio, en aquellos lugares que frecuento a diario y a los que conozco por sus formas, sus olores, sus atmósferas, sino porque trata justamente de la vida cotidiana, casi intrascendente desde ópticas mayores, de seres vulgares (comunes y corrientes) en su trajinar diario.
Hombres y mujeres de a pie en una ciudad y un sector idem: periférico, intenso, múltiple. Y justo por ello, esos personajes son también como la urbe donde se mueven: intensos, vitales, contradictorios. Son esos vecinos y vecinas con las que me cruzo en la calle, en el bar, en la panadería, en el parque, en las terrazas donde disfrutan de una caña y unas tapas motivo suficiente para recomponer el mundo mientras se habla de las peripecias de los equipos de fútbol, de los amores difíciles, del tiempo, de las repeticiones y minucias de una vida cotidiana sin aspavientos. Y todo ello matizado por un humor fluido y limpio que nos muestra que la realidad por más prosaica o cruel o desesperanzadora que sea, tiene intersticios en los que es posible la risa, la burla, el sarcasmo como elemento transgresor y al tiempo, recuperador de esas existencias que de otro modo perecerían en el círculo anodino de lo común.
Pelotas es, de otra parte, la prueba de que se pueden hacer buenas producciones sin acudir a grandes presupuestos ni a grandes temáticas que de ninguna manera aseguran la calidad. Y no podía ser de otro modo si tenemos en cuenta que los realizadores son justamente José Corbacho y Juan Cruz, los mismos de la película Tapas ganadora de un Goya a la mejor dirección novel . De hecho, me parece que la esencia de lo que se plantea en este filme es lo que se desarrolla en Pelotas no sólo por mostrar la vida cotidiana de seres inmersos en un sector barrial cualquiera sino por abordar las miserias, victorias, incertidumbres, derrotas cotidianas de seres vulgares en un entorno urbano obrero, precario y periférico. Pero más allá de eso lo que se evidencia en esta serie es la capacidad de volver la mirada hacia esas historias mínimas y, en apariencia, intrascendentales que reflejan la condición humana en su sentido más pleno.

martes, abril 21, 2009

Poema de José Agustín Goytisolo

El aire huele a humo
A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón,
Que tanto le quiso y le quiere todavía.

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?


¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer? ¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.

José Agustín Goytisolo (1928-1999)

jueves, abril 16, 2009

Mediodía de Granizo

Este mediodía mientras escribía una nota sobre Semana Santa sucedió algo que cambió de manera rotunda el carácter de esta entrada. De repente se oscureció, empezó a tronar de forma insospechada y a los pocos minutos llovieron vidrios del cielo. Fueron cinco minutos veloces en los que el granizo golpeó con ferocidad las ventanas de casa y los tejados, dejando una breve estela blanca (aquella que tanto añoramos en el invierno). Y justo esa ruptura de un día anodino de primavera me hizo reflexionar acerca de las grietas por las que a veces es posible escabullirse de la rutina cotidiana. Una jornada sosa y repetitiva de manera insospechada se puede convertir en un prodigio que nos recuerda, efectivamente, que la belleza se puede encontrar en cualquier resquicio. La belleza y el quiebre en los ojos del azar. Así que el texto que estaba escribiendo se convirtió en una salida al balcón para sentir el enfado del hielo en las manos y el estertor llenando los edificios y las antenas y los árboles lejanos con sus brotes nuevos. Después bajé a la calle para ver cómo ésta cedía a las caricias del intruso que más tarde se convertiría en agua esquiva para limpiar los pasos de los sorprendidos transeúntes y la inmundicia y las hojas muertas. Y por un instante fue posible la armonía y también la claudicación. Me abandoné al momento sin concesiones pero con la certeza de que, efectivamente, la belleza y la armonía casi siempre se esfuman cuando aparecen (como la felicidad, dirían los/as pesimistas).
A continuación presento un video, no muy bueno, que encontré en Youtube sobre esta granizada; rescatable: el sonido de los fríos cristales sobre el tejado.

lunes, abril 06, 2009

Poema de Alejandra Pizarnik

Amantes

una flor 
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)

jueves, abril 02, 2009

Noche de palabras y comunión

Escribo estas palabras insomne y bajo los influjos de la emoción. Y no podía ser de otra manera porque anoche, en el recital de poesía que ofrecí en la biblioteca La Bòbila, fue posible algo parecido a una comunión a través de las palabras. Allí estaba la gente que quiero y que me quiere, mis amigos y amigas, mis conocidos y conocidas y unas personas lindas que asistieron al acto por su amor a la poesía y permanecieron ahí absortas en el río de versos que brotaba de mi boca. Cuando miraba sus rostros, sus ojos, concentrados en mi voz, una energía potente se apoderaba del espacio. No hicieron falta más personas: estaban las justas y necesarias para un acto tan cercano y cálido como éste. Y también habían niñas y niños que sentados en primera fila contemplaban estoicamente a la mujer que leía un mar de poemas inacabables. "Luna, ya van cincuenta ¿crees que faltan pocos para que tu madre termine de leer?" preguntó la niña Irene a mi hija.

Y sí, ahora que lo pienso creo que me pasé un poco. ¡Casi una hora de lectura! pero la culpa no es mía: es de las personas presentes que no transmitían ninguna señal de cansancio o hastío y que, al final, de manera espontánea, me hicieron preguntas y hasta me pidieron que leyera un poema que hice a la Ciudad de la Habana. Así que, como en los conciertos, terminé leyendo "Habanera" y "Deslizamientos", un poema dedicado a L'Hospitalet de Llobregat, mi ciudad.

Olvidaba mencionar que mi hija Luna también quiso hacer su primera presentación pública como escritora y leyó su cuento "La equivocación del sol y la luna" que además lo tiene publicado en su blog. Ella también quería hacer parte activa de esa noche mágica en que hasta el tiempo conspiró en mi favor, en nuestro favor.
Y la noche terminó con sonrisas y abrazos y con un brindis con un buen cava catalán y con los niños y niñas corriendo de aquí para allá convirtiendo el espacio en un mundo lúdico de alegría. Una estupenda manera de cerrar una noche intensa y armónica.


Foto 1: Jordi Canal y Manuel Delgado presentando a la poetisa
Foto 2: la poetisa y su hija Luna
Foto 3: Vista parcial de los asistentes
Foto 4: Amigas y amigos que me acompañaron hasta el último segundo en el pica pica
Fotos hechas por Juan Carlos Ruiz Vásquez

martes, marzo 31, 2009

Recital de poesía

Mañana 1 de abril ofreceré un recital poético en la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat, centro que dirige con diligencia, constancia y mimo Jordi Canal. Esta biblioteca cumple un papel fundamental dentro del tejido barrial en el que se asienta. Se ha convertido durante estos 10 años de vida en un importante referente cultural que ofrece a los distintos colectivos sociales la oportunidad de asomarse al mundo de los libros, la música, el cine y el arte en general. Es un lugar de convergencia y encuentro, como bien lo señala Jordi. Allí es posible advertir la presencia de distintos colectivos sociales que coinciden e interactúan en un propósito esencial: la aprehensión del conocimiento en todos los sentidos de la palabra. Conocimiento que los hará más abiertos, más críticos, más libres, más respetuosos en las diferencias.
Pues bien, allí estaré leyendo mis poemas, los que he escrito durante los últimos 9 años y que hacen parte de tres libros inéditos. También leeré aquellos que obtuvieron el segundo premio en el III Certamen Internacional de Poesía que convoca el Laboratorio de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Almería. Gracias a Jordi por ofrecer este espacio para mis palabras y mis versos.
Podéis leer la noticia sobre este recital en el siguiente link de La Vanguardia.es:
Bueno y como hoy estoy hablando de mi, me tomo la licencia de transcribir un texto que escribió Manuel Delgado Ruiz a propósito de este recital:
"Existe un territorio sin forma en el que las palabras se convierten en lo que dicen. En otros sitios y épocas le llamaron magia o milagro. Esa comarca es la que, hoy, la poesía nos abre a la percepción. Es la poesía la que nos depara la oportunidad de dar con nosotros en otros mundos reales, pero invisibles, que están ahí, tras todos los espejos, a la vuelta de cualquier esquina, agazapados bajo todas las pequeñas cosas. Porque es en eso en lo que consiste eso que damos en llamar poesía, una manera de redimir al lenguaje de todas sus miserias, de rescatarlo de la promiscuidad de los usos que lo ensucian y lo convierten en lacayo.
Por ello merece la pena escuchar lo que Martha Cecilia Cedeño tiene que contarnos en clave de poesía. Es de su mano, de su voz y de sus palabras que acaso nos sea dado agujerear los muros que nos separan de la vida, que continua ahí detrás, esperando nuestro regreso.
Interesante el caso de Martha. Poetisa, es cierto, pero –acaso no por casualidad– persona entrenada en una disciplina –la antropología– cuyo asunto ha sido siempre el de advertirnos de cómo de cercano puede sernos lo exótico, pero también cuán extraña y sorprendente es, o podría o debería ser, nuestra vida cotidiana. La poeta y la antropóloga que se reúnen en Martha juegan a eso y a eso nos invitan a jugar: a convertir en asombroso lo que nos rodea y a demostrar que nunca nada, nada, está realmente a lo lejos".
Lugar: Biblioteca La Bòbila
Plaza de la Bòbila, Metro línea 5 parada Can Vidalet
19:00 horas
Entrada libre.

sábado, marzo 28, 2009

En la entrega del premio de Novela Negra L'H Confidencial 2009

Escribo esta entrada aún bajo los efectos del los Dry Martini que se ofrecieron al final de la entrega del III Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2009. Allí estuvimos, felices, mi hija Luna y yo disfrutando de la espléndida lectura que hizo del libro ganador, El baile ha terminado, el reconocido actor Joan Massotkleiner, lectura aderezada con el baile de Agnés Padrós, de la compañía de claqué Tapeplas. Acto sobrio y esencial que se desarrolló bajo la batuta de Jordi Canal, director de la biblioteca La Bòbila. También tuvimos la oportunidad de saludar y compartir con el escritor ganador Julián Ibañez, que a primera vista parece un hombre sencillo y amable. Su manera descomplicada de vestir y su aire desenfadado le conferían una cercanía y calidez extraordinaria, nada que ver con aquellos autores y autoras que miran a todo el mundo por encima del hombro. Él le explico a Luna, que tiene 8 años y medio, lo que es la novela negra: “es básicamente una novela de aventuras”, le dijo con una sonrisa complacida.
Julián es un escritor veterano que tiene a su haber más de 10 libros publicados. Yo me confieso poco asidua de la novela negra, de hecho pensaba que Agatha Christie era una de sus representantes, pero el escritor, me aclara que ella no es propiamente una de sus figuras, no pudimos profundizar mucho en el asunto porque muchas personas lo requerían para que firmara sus libros. Así que nos despedimos no sin antes decirle que leeríamos El baile ha terminado y que publicaría una nota en este blog.
Foto 1: el escritor Julián Ibañez, Luna y Martha
Foto 2: el actor Joan Massotkleinery la bailarina Agnés Padrós
Foto 3: el escritor Julián Ibañez dirigiéndose al público

viernes, marzo 27, 2009

Premio de novela negra L'H Confidencial 2009

Mañana 28 de marzo en la biblioteca La Bòbila de la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, se llevará a cabo la entrega del III premio Internacional de Novela Negra L’H, cuyo ganador ha sido el escritor Julián Ibañez con la obra El baile ha terminado. En esta novela se desarrolla una trama policial bien construida, de lectura ágil, convincente y respetuosa con la inteligencia del lector, según lo menciona el jurado.
Julián Ibáñez (Santander, 1940) estudió ciencias en la Universidad de Valladolid y guión en la Escuela Oficial de Cine de Madrid. Durante diez años residió en diferentes países (Francia, Inglaterra y Suecia), y actualmente vive en Argés (Toledo), dedicado a la escritura y la pesca.
Reconocido autor de novela negra, Julián Ibáñez ha publicado títulos como La triple dama (1980), La recompensa polaca (1981), No des la espalda a la paloma (1983), Mi nombre es Novoa (1986), Tirar al vuelo (1986), Llámala Siboney (1988), Doña Lona (1991), ¿A ti dónde te entierro, hermano? (1994), Entre trago y trago (2000), La miel y el cuchillo (2003), Que siga el baile (2006) o El invierno oscuro (2007).
Las anteriores ediciones del Premio L’H Confidencial fueron para el mexicano Joaquín Guerrero Casasola, con Ley garrote, y el argentino Rául Argemí, con Retrato de familia con muerta.

miércoles, marzo 25, 2009

Apunte biográfico sobre poesía y otros asuntos

La primera vez que presenté públicamente mis textos poéticos fue por allá a mediados de 1994. Entonces era una chica recién ingresada en la veintena y con muchas ganas de escribir. De hecho ya había publicado alguna cosa pero en el ámbito de la investigación histórica y una entrevista que realicé a un director de teatro brasileño, cuyo nombre no recuerdo, a finales de la década de los 80 en una de mis visitas al Festival Internacional de Teatro que aún se realiza en la ciudad de Manizales. Pero desde muy joven me gustaba la literatura. Aprendí a leer a los cinco años en plena selva gracias a un profesor comunista que me enseñó las primeras palabras. Después de ese periplo familiar por la selva del caquetá mis padres se instalaron en un valle muy hermoso más cerca de la “civilización”. Allí empecé primero de primaria pero a mitad de curso me pasaron a segundo porque según el profesor era una niña muy inteligente. Luego hice tercero y sucedió lo mismo: me querían ascender a quinto pero mi padre no aceptó porque decía que era todavía muy pequeña (tenía sólo 8 años) y que no me quería forzar, que yo tenía todo el tiempo del mundo para estudiar. Así que ese curso lo hice completo en otra escuela, también en el campo porque mi padre, que siempre ha sido un judío errante (característica que por cierto he heredado), se empeñó en seguir con su periplo regional. Esta vez nos fuimos para otro valle de nombre Bajo Pueblitos cerca de un río transparente y caudaloso. Y como allí no había educación secundaria mi padre me internó sin consultarme en un colegio de monjas. Fue un año horrible. La niña inteligente desapareció; en su lugar había una estudiante mediocre que aprobó el año con un suspenso en manualidades (desde entonces aborrezco todo lo que tenga que ver con tejer, bordar, hilar, coser, actividades consideradas netamente femeninas). Pero no todo fue malo: las tardes libres y los eternos fines de semana los dedicaba a explorar la biblioteca. Así descubrí Ojos de perro azul, Mientras llueve, Los viajes de Gulliver, Marcelino pan y vino, El coronel no tiene quién le escriba, Oliver Twist... y también descubrí la tele y el cine.
Pero decía arriba que desde joven me gusta la literatura. Creo que me equivoco: desde niña. El primer libro que leí fue a los siete años. Y además era un texto de adultos: un libro de José María Vargas Vila (un escritor colombiano proscrito, anticlerical y anarquista que por cierto murió en Barcelona en 1933) que mi abuelo guardaba debajo del colchón y que yo descubrí una tarde cualquiera. No entendí nada, por supuesto, pero algo de aquella experiencia lectora caló muy profundo. Y desde entonces cualquier texto, periódico, revista, etiqueta, prospecto de medicamentos, envoltorio, etc. era presa de mis ojos sorprendidos.
Y así llegué a la poesía algunos años más tarde en una ciudad alejada de la selva. Neiva. Mis primeros versos datan de finales de la secundaria. Después, en la universidad, un profesor de aquellos inolvidables (William Fernando Torres) descubrió uno de mis poemas en la última página de un libro “pásalos en limpio si no quieres que se te conviertan en palabras muertas”. Y a partir de ahí ésta ha sido una actividad silenciosa que siempre me acompaña y que hago por placer, por angustia, por nostalgia, por vivir, por amar, por creer, por exorcizar la muerte apoltronada en la ventana.

sábado, marzo 21, 2009

Poema de César Vallejo

Piedra negra sobre piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

César Vallejo (1892-1938)

jueves, marzo 19, 2009

Estrategia represiva en Barcelona

Las imágenes que pasaron anoche por los telediarios lo decían todo: la policía local, Los Mossos d'Esquadra, cargando salvajemente contra un grupo de estudiantes de la Universidad de Barcelona que mantenía una protesta contra el Plan Bolonia. Y luego, la figura estoica del rector de la misma Universidad diciendo que los estudiantes ya estaban advertidos de que no podían cruzar la línea roja, que según él era sólo la de la protesta pacífica y que como la habían traspasado pues se había tenido que recurrir a la represión, perdón, a la policía local para mantener el orden dentro y fuera del claustro. Y quizá por eso ordenó el desalojo sutil de los estudiantes que desde hace varios meses permanecían en el interior de la UB. Da pena ver esas imágenes y también temor porque aquella represión policial que parecía erradicada de estos territorios sigue ahí latente y en ocasiones como ésta, evidente. La respuesta a las manifestaciones pacíficas de los estudiantes que están en contra del Plan Bolonia, que en últimas persigue acabar con la universidad pública, ha sido entonces la brutal estrategia represiva que es inaceptable desde todos los puntos de vista. Os presento uno de los vídeos que he encontrado en Youtube sobre este ejemplarizante acontecimiento de ayer. ¡Una vergüenza!

martes, marzo 17, 2009

Una tarde sin Murakami y Coixet

Era un evento al que me hacía ilusión asistir: la charla entre la realizadora Isabel Coixet y el escritor japonés Haruki Murakami en la biblioteca Jaume Fuster. Y para ello quedé con Pili e Inma a las seis de la tarde, justo una hora antes de la actividad. Así que salí corriendo de casa, cámara en mano, para llegar a tiempo a este encuentro que me interesaba muchísimo, sobre todo por la Coixet (me confieso ignorante de la obra de Murakami) cuya producción fílmica me encanta. Pero vaya sorpresa: cuando me dirijo a la plaza Lesseps descubro una cola inmensa en medio de la cual estaban mis amigas. Sólo hay aforo para 200 personas, es posible que no entremos, me dijeron. Y en efecto: no pudimos entrar. Me parece que los organizadores tampoco calcularon la magnitud de la convocatoria. Muchas personas nos quedamos fuera, con las ganas enormes de poder estar con estos grandes creadores. Otra vez será. Aunque lo veo difícil sobre todo en el caso de Murakami, espécimen raro dentro del conjunto de escritores y escritoras, que huye de las multitudes, de las burbujas de la fama, de los fuegos fatuos de la celebridad. Ahora me dedicaré a conocer a Murakami y empezaré por Kafka en la orilla, el libro que me ha dejado mi amiga Pili. Ya de regreso a casa, en el metro, un tanto desanimada, un tanto frustrada, por la imposibilidad de estar allí, abro el libro y me encuentro con este fragmento:

“Cuando Ôshima se va a su casa, vuelvo a mi habitación, aprieto el interruptor del estéreo y coloco el disco Kafka en la orilla del mar sobre el plato giratorio. Lo pongo a cuarenta y cinco revoluciones, hago descender la aguja. Escucho la canción mientras leo la letra.

Kafka en la orilla del mar

Cuando tu estás en el borde del mundo
Yo estoy en el cráter de un volcán muerto
A la sombra de la puerta
Se yerguen las palabras que han perdido sus letras

Al dormir, la luna ilumina las sombras
Pececillos caen del cielo
Al otro lado de la ventana
Hay soldados con el corazón endurecido

(Estribillo)
Kafka está sentado en una silla a la orilla del mar
Pensando en el péndulo que hace oscilar el mundo
Cuando el círculo del mundo se cierra
La sombra de la esfinge sin destino
Se convierte en cuchillo
Y atraviesa tus sueños

Los dedos de la niña ahogada
Buscan la piedra de la entrada
Alza las mangas de su vestido azul
Y mira a Kafka en la orilla del mar
Haruki Murakami, Kafka en la orilla, Tusquets, Barcelona, 2006, pag. 286

miércoles, marzo 11, 2009

martes, marzo 10, 2009

¿Día de la mujer?

El 8 de marzo recibí varios mensajes. No de aquellas personas cercanas que saben de mi hostilidad hacia según qué tipo de textos en los que se aprecia cierta nostalgia patriarcal hacia aquella mujer perfecta que siempre está dispuesta a ayudar, a sonreír pese a las penas; que no le importa dejar todo de lado por ayudar a construir el sueño de su hombre; que siempre está inmaculada, en todos los sentidos, y no siente mayor placer que cuidar de su gran mundo doméstico. Esa que todo lo aguanta y lo soporta de manera abnegada, esa mujer sin sueños, sin emociones, sin ambigüedades, sin tentaciones, sin palabras que muchos – y muchas- se empeñan en conservar, ya no existe. No debe existir.
Y por ello me chocan profundamente las felicitaciones por el 8 de marzo. No hay nada qué celebrar. O al menos no de aquella forma casi cursi en que se envían mensajes rosa exaltando nuestras grandes cualidades femeninas mientras en el mundo somos vejadas, discriminadas, maltratadas sistemáticamente. Mientras en muchas regiones mutilan nuestro cuerpo, nuestros sueños, nuestra esperanza. Somos las más pobres entre los pobres y, junto con los niños, las más vulnerables, las víctimas de todos los conflictos de la tierra. Cada día muchas morimos a manos de aquellos a quienes amamos o hemos amado, casi siempre hombres. Miles de nosotras no podemos ni siquiera escoger a la persona con la que cual compartir nuestra vida y otras tantas caminamos tapadas sin poder mirar a los ojos, sin que nos miren a los ojos. Y casi siempre nos pagan menos que nuestros compañeros masculinos. Y las ciudades y sus espacios no están diseñados ni planeados para nosotras. Y, y, y…

Así pues, continuamos siendo, en muchas partes de este amplio y enajenado mundo, animales de carga. Seres invisibles, silenciados, ausentes de la historia, de la vida pública... ¿Hay algo qué celebrar?
Foto: dibujo hecho por mi hija Luna del Mar cuando tenía 6 años.

lunes, marzo 02, 2009

Hope there´s someone de Anthony and the Johnsons

La primera vez que escuché Hope there´s someone, fue en la estupenda película "La historia secreta de las palabras” de la genial Isabel Coixet, directora catalana que me encanta y que sigo desde aquella "Cosas que nunca te dije", película a la que Manuel Delgado siempre aludía en sus clases de doctorado, por allá a finales del siglo pasado y comienzos de éste... A propósito: el próximo 17 de marzo ella, Isabel, estará en la Biblioteca Fuster de Barcelona a donde iré a verla. Luego volví a escuchar el mismo tema en un comercial de televisión bastante prosaico, que por fortuna no acabó con mi admiración por quien lo interpreta. Después buceando en Youtube encontré el vídeo que ahora comparto con vosotras/os. Aquí, pues, esta voz singular de Anthony and the Johnsons.


sábado, febrero 28, 2009

Sobre el ejercicio de la palabra

"El escritor siempre está escribiendo. En eso consiste en realidad la gracia de ser novelista: en el torrente de palabras que bulle constantemente en el cerebro. He redactado muchos párrafos, innumerables páginas, incontables artículos, mientras saco a pasear a mis perros, por ejemplo: dentro de mi cabeza voy moviendo las comas, cambiando un verbo por otro, afinando un adjetivo. En ocasiones redacto mentalmente la frase perfecta, y a lo peor, si no la apunto a tiempo, luego se me escapa de la memoria. He refunfuñado y me he desesperado muchísimas veces intentando recuperar esas palabras exactas que iluminaron por un momento el interior de mi cráneo, para luego volver a sumergirse en la oscuridad. La palabras son como peces abisales que sólo te enseñan un destello de escamas entre las aguas negras. Si se desenganchan del anzuelo, lo más probable es que no puedas volverlas a pescar. Son mañosas las palabras, y rebeldes, y huidizas. No les gusta ser domesticadas. Domar una palabra (convertirla en un tópico) es acabar con ella."
Rosa Montero, La loca de la casa, Santillana, Madrid, 2003, página 17.

martes, febrero 24, 2009

Región y Cultura

Desde hace más de una década, Luis Ernesto Lasso, profesor de la Universidad Surcolombiana, con la colaboración de un grupo de jóvenes estudiantes ha editado no sin dificultades la revista Región y Cultura. Una publicación que surgió en el marco del Encuentro Nacional de Escritores, idea estupenda que Luis Ernesto pudo materializar durante varios años y en la que tuve la fortuna de colaborar hasta 1999, antes de mi partida hacia tierras lejanas.
Pues bien, este hermoso sueño que llevó la poesía, la novela, el ensayo, es decir, la palabra en todo su significado, a las escuelas de los barrios deprimidos y a los pueblos cercanos, acabó cuando entraron en juego las motivaciones de un grupo de personas interesadas en apropiarse de una idea que llevaba luz a la canícula triste e inerte. Así que borraron la labor de Luis Ernesto e implantaron otro encuentro que ha pasado sin pena ni gloria. De aquel Encuentro estupendo en el que pudimos conocer y compartir con creadores colombianos y de otras latitudes, queda la revista como una voz crítica y lúcida que aborda sin miramientos los temas afines a la región y su marcha lenta y también aquellos más amplios relacionados no sólo con la literatura sino también con tópicos sociales y políticos nacionales y globales.
Para quienes participamos en el Encuentro que organizaba Luis Ernesto, fue una experiencia única que nos permitió llevar nuestra poesía, nuestra palabra, a la gente de a pie, a los niños y niñas, a los/as jóvenes de los colegios. A nivel personal también nos brindó la oportunidad de conocer y compartir con gente estupenda –críticos, narradores/as, poetas, pintores/as, ensayistas y artistas en general-. Con algunos de ellos aún mantengo contacto (por ejemplo con Isaías Peña, César Valencia, el mismo Luis Ernesto, y otras personas hermosas que aún recuerdo).
Pues bien, el maestro Lasso me ha hecho llegar el no. 22 de la revista Región y Cultura, bien editada y con textos que no pasan desapercibidos y que van del ensayo a la poesía, pasando por la crónica y el cuento. Así encontramos, por ejemplo, el de Ernesto Cardenal “Presentando la poesía gringa”; la crónica de Luis Ernesto sobre su viaje a Santiago de Cuba en el marco del XXVII Festival del Caribe y Congreso Mundial de Culturas (en el que estuve también en julio de 1995); el de Gustavo Bríñez Villa “Apuntes para la elaboración de un plan cultural en el Departamento del Huila”, entre otros. Encontramos también el ensayo de Lorena Mendoza sobre la obra “Los caprichos” de Francisco de Goya y Lucientes, y poesía de Yinet Angulo, Gonzalo Rojas, Coss Causse, Ana Patricia Collazos, María Antonia Castro, Frank Chipasula, Zolani Mkiva, Yolande Mukasagana, Margo Tamez, Reinaldo García Blanco, Freedom Nyamubaya y quien esto escribe. También encontramos cuentos de Augusto Monterosso y de David Elí Salazar.
Enhorabuena a Luis Ernesto y su equipo por esta revista que permanece en el tiempo con la misma tesitura crítica y reveladora, que ya reflejaba en sus comienzos. Quedamos a la espera del número 23 de Región y cultura.

domingo, febrero 22, 2009

Machado, 70 años

El 27 de enero abandona su patria, tras la caída de la República española. Triste y abatido emprende el camino del exilio hasta morir en Coulliure, Francia, el 22 de febrero. Y justo en ese año fatídico también cae Barcelona mientras Francia e Inglaterra reconocen oficialmente el gobierno de Franco. Y termina la guerra civil con la rendición de Madrid. Y Alemania e Italia firman la alianza militar. Y se inicia la Segunda guerra mundial con la invasión de Polonia por Hitler. Es ese el desalentador panorama de un año oscuro en que la muerte sobrevuela España, Europa, el mundo.
El poeta muere en el destierro y en los bolsillos de su gabán reposan sus últimos versos. Palabras diáfanas, plenas y profundas que trascienden el tiempo. Su poesía es música y canción y sencillez y hondura. Tesituras hechas de lo cotidiano. De los campos, del limonero, del río, de la mar, del otoño... de la vida que transita por múltiples senderos.

Sol de invierno

Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
"¡El sol, esta hermosura
de sol!..." Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.
(De Galerías, Poesías Completas, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1975, pág. 161)
.............

Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos años que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corte las viejas rosas del huerdo de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.

Y cuando llegué el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

(De Campos de Castilla, Poesías Completas, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1975, pág. 166)

(En 1995 deambulando por la Ciudad de la Habana encontré este libro con la poesía completa de Machado. Desde entonces me acompaña. Recuerdo aquel viaje que realicé hace un par de años a Castilla y León. En tren desde Barcelona son muchas horas pero se hicieron cortas porque pude contemplar aquellos campos castellanos a los que tan bien cantase Machado y los que ya presentía cuando era una tímida estudiante de secundaria: Allá, en las tierras altas,/por donde canta el Duero/su curva de ballesta/en torno a Soria, entre plomizos cerros/y manchas de raidos encinares,/mi corazón está vagando, en sueños...)

miércoles, febrero 18, 2009

Gabriel García Márquez y yo

Era martes 17 de marzo de 1998. Estaba en el muelle internacional del Aeropuerto el Dorado de Bogotá, donde esperaba abordar el avión que me llevaría a una hermosa isla caribeña (iba de viaje de novios con mi recién estrenado marido) y entonces lo vi. Divisé su figura mayor que se aproximaba lentamente por el brillante pasillo. Le observé anonadada y con un nudo en la garganta, hasta que pude gritar su nombre más coloquial: Gabo, Gabo, Gabo. El hombre paró y entonces escribí el texto que reproduzco a continuación y que fue publicado en el periódico regional Diario del Huila. De esa experiencia, además del mencionado artículo y una preciosa foto que guardo como un tesoro, quedó un comentario-chiste que hacíamos a las personas más allegadas: “lo mejor de la luna de miel fue el encuentro con Gabriel, Gabriel García Márquez, por supuesto.”
Isa: esta entrada la he hecho por tí.

.........
Mi encuentro con el Nobel
Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
Especial, Diario del Huila

Había soñado muchas veces con él. Había imaginado ese instante en el que pudiera mirarlo y por qué no, hablarle así la lengua se me durmiera de la emoción. Y, sin embargo, siempre llegaba a la conclusión de que era algo casi imposible para una persona como yo anclada en esta provincia oxidada de sol y de musgo endémico.
Recuerdo todavía los primeros cuentos que leí al filo de mi niñez con ojos devoradores y sorprendidos, queriendo beberme la vida en un sorbo tan grande como aquel ahogado hermoso que un día apareció en un pueblo solitario. Vinieron luego los libros del colegio –obligados- que para mi fueron el faro anunciador de muchas historias que perfilaron mi época de estudiante universitaria. De Ahí que haya recorrido casi todos sus libros no con el interés de la intelectual escrutadora sino con el ánimo de maravillarme con sus historias espléndidas.
Y de pronto él estaba ahí, a dos metros. ¡No podía creerlo! Gabriel García Márquez estaba al frente mío con su rostro tantas veces visto, tantas veces manoseado por los medios. En ese momento todo lo imaginado con respecto a él se eclipsó. La emoción y el terror se apoderó de mis manos, mi voz sólo alcanzó a decir “Gabo, Gabo,Gabo”, ante la que él volteó la mirada aún vital y ensortijada, pero con la displicencia que da la costumbre de ser siempre saludado por hombres y mujeres maravillados y medio torpes, como yo.
Era un martes 17 de marzo. Bogotá había amanecido radiante ese día. En el muelle internacional del aeropuerto El Dorado, los viajeros esperaban con cara de incertidumbre el anuncio de sus respectivos vuelos, casi siempre retardados. Eran las diez de la mañana. Justo el instante en que alcancé a divisar por el rabillo del ojo la figura mediana, envuelta en una chaqueta negra que hacía resaltar su cabello y bigote casi blancos. Ahí estaba el Nobel como cualquier mortal, frente a nuestros ojos, con su inseparable y estoica Mercedes, que al vernos se fue adelante, ya acostumbrada a estas faenas de un personaje que es invitado por Clinton a la Casa Blanca y a la vez es amigo íntimo de Castro.
Fueron cinco o quizá diez minutos. Lapso en el que, mientras le acompañábamos hasta la salita de espera donde había cola para abordar el vuelo hacía Ciudad de México, intercambiamos algunas palabras (aunque, para ser sincera, la única que habló fui yo). Al menos Gabo escuchó que aquí, en Neiva, hace un año se le hizo un homenaje en el marco del VI Encuentro Nacional de Escritores y que existimos jóvenes que bien o mal nos hemos encaminado por el sendero de las letras. Sus palabras fueron cortas y lacónicas. Aquello de que Gabo es un prepotente puede ser cierto, pero a mi no me importa: tuve la fortuna de ver su sonrisa franca, de escuchar su voz a pocos centímetros de mi rostro, de sentirlo rodeado por mis brazos como cualquier persona de músculos y nervios. Después de todo el encuentro con un Nobel ya es una maravilla y eso lo supera todo.

Neiva, domingo 24 de mayo de 1998


OVNI DE MEDIA NOCHE

A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y  que de algún modo ...