lunes, julio 05, 2010

El equipaje de la memoria (I)

Mi amiga Amaranta Güell me ha pedido que publique esta narración escrita hace algunos años. No me he podido negar. La presentaré en dos partes porque es un poco larga. A mi me ha gustado y no lo digo motivada por el afecto sino por la emoción que me ha producido su lectura.
Aquí va.



El equipaje de la memoria

A la mama


Nos marchamos con la misma celeridad descomunal con la que habíamos llegado. De repente nos vimos encerrados en una casa calurosa en la que apenas había un patio interior con un gran árbol, el único vestigio de aquel edén amplio y claro en el que pasé los años más ligeros de mi vida. Ahora vivíamos en un pueblo en el que mi labor de exploradora se limitaba a una sola calle desvencijada, justo la de enfrente de casa. En eso consistía mi libertad. Lo supe justo cuando mamá nos advirtió que no podíamos salir solos porque Aquí la vida aquí es muy distinta, hay mucha maldad ahí afuera, nos dijo compungida.
Con nuestro desplazamiento al pueblo papá tuvo que contratar a un hombre para que se encargase de administrar la finca y pese a ello cada ocho días tenía que bajar hasta allí para ver cómo marchaban las cosas. Mamá pasaba mucho miedo pues temía que le pegaran un tiro y lo dejasen abandonado en uno de esos caminos por los que no hacía presencia ni Dios. Al poco tiempo el individuo contratado abandonó su trabajo porque, según él, desde un comienzo recibió cartas con graves amenazas Y yo no voy a arriesgar mi vida por estar cuidando algo que no es mío, dijo altivo. A partir de ahí papá volvió a hacerse cargo de todo lo relacionado con la finca, tema que ya se estaba convirtiendo en verdadero dolor de cabeza especialmente para mamá que vivía en una completa zozobra cada vez que él tenía que desplazarse hasta allí por algún motivo. Pasaron unos cuantos meses antes de venderla por cuatro céntimos; no fue suficiente que estuviese situada en un valle bendecido con las mejores aguas, con prados lozanos para el ganado y prósperos campos de cultivo.
En ese pedazo de tierra abierta todo crecía con furia como si desde abajo atizaran un fuego que envolvía a las plantas para que se desarrollaran de manera desaforada, como poseídas por un afán de ser vistas, acariciadas, tocadas, aprovechadas. Tampoco fue suficiente la casa levantada sobre columnas de madera en una colina imponente desde la que se tenían unas vistas afortunadas. Ciento ochenta grados de horizonte plagado de suaves hondonadas, de bosques prodigiosos, de valles fértiles, de caminos vigilados por las siluetas agrestes de la montaña. Todo, todo, al alcance de los ojos. No fue suficiente la belleza ni la extensión ni la productividad de la tierra de nuestros sueños, todo nuestro patrimonio, para venderla por un precio que atendiese a los elementos mínimos de una justicia universal.
Padre ya era un huido a la fuerza, un ser amenazado que quedaba a la intemperie, una más de las millones de personas que se ven obligadas a dejarlo todo en aras de la sobrevivencia básica. Nos quedamos de la noche a la mañana sin la frescura de los amaneceres, sin el canto del viento entre los árboles, sin los amigos de la escuela, sin las cabañas que hacíamos en los bosques cercanos, sin los charcos de agua y de barro. Abandonamos la libertad absoluta de los días, la apertura inmensa del campo para encerrarnos en una casa sin ventanas, sin espejos en los cuales mirar las madrugadas. Y fue así como lo perdimos todo, dice aún madre con la mirada nostálgica. Pero nuestra vida en el pueblo sólo duró un año porque papá cambió la casa por un hotel en un lugar lejano y frío de los andes; fue como mudarse a otro país, a otro mundo.
Aún recuerdo el viaje y mis primeras lágrimas en aquel quejumbroso camión que nos llevó con todos nuestros trastos a ese lugar gélido entre montañas. Fueron dos días de carreteras polvorientas y de paisajes agrestes, planos, profundos, verdes, nuevos. Dos días de cansancio e incertidumbre, de imaginarnos cómo sería nuestro nuevo hogar, ese lugar que papá había dibujado como un paraíso. Es muy frío y la casa es grandísima, con muchas habitaciones, bueno, es un hotel, y tiene un patio inmenso sembrado de manzanos, melocotoneros y calabazas. Y el colegio queda a dos minutos, y hay una iglesia y montañas muy, muy altas y una cascada y un mercado los domingos, y, y, y… Él sólo veía bellezas en un lugar en el que durante los pocos meses que estuvimos siempre nos sentimos extraños, habitantes pasajeros de una región desconocida en que la gente se vestía con trajes oscuros y con pesadas chaquetas y ruanas. Era demasiado.
Al principio el frío nos mantenía atados a la cama hasta que papá nos despertaba con su voz de trueno con un Ya es hora de levantarse y ello significaba desprendernos de las mantas para sentir el hielo demoledor agujereando hasta el último de los huesos (sólo recuerdo haber sentido un frío semejante treinta años después en Frankfurt). Pero lo más terrible venía cuando teníamos que ducharnos casi a la intemperie con un agua gélida que bajaba directamente de la montaña nevada; es una de las peores experiencias por las que he pasado, una verdadera tortura que comenzaba con los cubos de hielo rodando por la espalda y terminaba en los pies amoratados y casi dormidos. Pero el frío también tenía sus cosas buenas como por ejemplo que podíamos comer frutas y verduras frescas que antes no habíamos probado o la sensación extraña de vestirnos con ropa de abrigo y de ponernos zapatos cerrados con unos calcetines gordísimos algo nuevo para nosotros acostumbrados a andar sin nada en los pies por las veredas y los prados.
De mi paso por aquel pueblo alargado de una sola calle, rodeado de jardines y de montañas imponentes, persisten algunos recuerdos gratos. Uno de ellos es una nívea granizada de finales de enero que dejó el poblado y los alrededores completamente cubiertos de blanco. Fue mágico. Llovían unas gotas enormes y sólidas que poco a poco lo cubrieron los árboles, las macetas, los amplios pasillos de casa. Mis hermanos y yo corríamos sorprendidos por el patio sintiendo las bolas de hielo que nos golpeaban con desesperación; padres nos llamaban al orden pero nosotros desoíamos sus voces y nos lanzábamos bolas de granizo mientras corríamos de aquí para allá entre los manzanos y melocotoneros. Hicimos también castillos, casas, carreteras y un refresco de granizo; queríamos conocer el sabor de esas gotas congeladas de formas irregulares. Las probamos y las olimos intentando hallar aromas que nos remitieran a aquellos mundos conocidos que acabábamos de abandonar pero en nuestra mente de niños esta granizada se antojaba casi un milagro, uno de esos acontecimientos mágicos que solamente suceden una vez en la vida pero que permanecen intactos en los intersticios de la memoria.
Barcelona, mayo de 2008

jueves, julio 01, 2010

Un proyecto literario

Por fin, después de años de escrituras al filo de la madrugada entre inviernos y veranos, hoy he concluído un proyecto literario largamente acariciado. Me parece una buena señal que lo haya finalizado justo un 1 de julio. 
Estoy feliz y cansada. Cansada de despertares tempranos que, sin embargo, me han permitido contemplar  amaneceres espléndidos, mágicos, desde mi ventana.  Cansada de escribir entre colegios, trabajos precarios, oficios repetitivos y minucias cotidianas.
Ahora mi proyecto reposa encima del escritorio. Me mira con los ojos bien abiertos. Lo tendré ahí un tiempo para que sedimente lo necesario antes de perder la vergüenza y compartirlo con la gente que quiero y me quiere.  O con otra gente...
Ahora no sé nada. Sólo experimento algo parecido a la felicidad. He cumplido conmigo misma y con las palabras.  ¡Eso ya es una triunfo!

jueves, junio 24, 2010

Un regalo de cumpleaños

Este es uno de los regalos más lindos que he recibido hoy. Es de mi amiga Pili. Cómplice y compañera por las rutas agrestes de la palabra. Ella y yo hemos hecho de los msm una manera espléndida para compartir poemas casi siempre con un motivo fundamental: el de decirnos mutuamente que estamos la una al lado de la otra en los resquicios de la vida.  Este es el mensaje que recibí a primera hora en mi móvil.


Que tu bella melena
enhebre el sol de altura
y la vida te inunde en tu día.
Besos de solsticio.
Pili.

Una noticia trágica

Iba a escribir una entrada para decir que hoy es Sant Joan o  lo que es lo mismo: el día de mi cumpleaños; pero acabo de leer una noticia en la Vanguardia que me ha dejado estupefacta. En Castelldefels Platja un tren ha arrollado a varios jóvenes  y muchos de ellos han muerto. Y me ha dejado perpleja y triste porque hace justo un mes ya lo presentía. Entonces advertimos mi familia y yo cómo muchas personas cruzaban las vías ferroviarias por lugares no autorizados con una tranquilidad desconcertante justo después de que por megafonía se advirtiese lo contrario. Recuerdo que hicimos algunas fotos (salieron movidas) de un grupo de jóvenes mientras realizaban esos cruces. "Un día de estos va a pasar una tragedia", dijimos. Y ha ocurrido. Es una pena todo. Las vidas arrasadas de muchachas y muchachos, que iban a celebrar la Verbena de Sant Joan en la playa, sólo por no hacer uso del paso elevado o del subterráneo; sólo por la insensatez y la vehemencia que algunos atribuyen a la juventud y yo atribuyo a la falta de sentido común. Es una noticia triste en un día que se antojaba claro y transparente. Un frío recorre mis manos y no dejo de pensar que era una tragedia anunciada que se hubiese podido evitar únicamente con dar dos pasos de más por encima o por debajo; pero ahora no hay nada qué hacer para quienes, de manera absurda, ya duermen la noche más larga.

miércoles, junio 16, 2010

Un poema de Felipe Sérvulo

A SIETE CALLES DE TU HOGAR

tomaré el autobús nocturno
y entre el caos
y tediosas arquitecturas
me iré con la noche proletaria.

Recorreré puentes y cañadas,
lomas y bares
a pie de carretera.

Circularé sin remisión
por la autopista triste
con teléfonos para emergencias.

Vislumbraré constelaciones
y, cuando me rinda el sueño,
sabré que la lejanía
es poco más que un paisaje pobre
que sólo alumbras tú.
.
De Casi la misma luz. En El laberinto de Ariadna. 10 años de poesía-10 anys de poesia. El taller de poesía. Barcelona, 2008, pág. 24

jueves, junio 10, 2010

Poema para un día gris

Me pregunto…


si conmueve al Señor de los Dados
encender velas amarillas
asolear sábanas
y de vez en cuando vaciar los recuerdos
para ponerlos al fuego.
Me pregunto si el crudo peso
en mis coyunturas
son los ojos húmedos de madre
en la ventana
y sus manos acariciando ausencias
en las calles
y los aleros
y los parques
donde un día fui
una muchacha feliz.
Me pregunto
si la distancia enorme
que separa mi antes y después
es la misma de tu antes y después;
si la ciudad de calles asépticas
es la cierta
y si los pasos nocturnos
la ración de las horas
la soledad de las orillas
las depresiones en el rostro
son ese mundo forjado
en las eternas madrugadas de insomnio.
Me pregunto en esta tarde
de coágulos oxidados
si vale la pena cruzar los exilios
y abandonar los días antiguos
de las certidumbres,
de la calle y la canícula
de los atardeceres violentos
junto al río.
Me pregunto…
...
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet, Barcelona, 2010

sábado, junio 05, 2010

Imágenes del Recital


Junto a los estupendos presentadores: Felipe Sérvulo y José  Florencio Martínez

Con las palabras en la boca
Miguel David, el asistente más joven, un poco aburrido con los poemas de su tía...

Con mi sobrino Miguel David, mi hermana Mariela y poetas como Carmen Raichs, Alfonso Levi, Florencio Martínez, Pilar Osorio, María de Luis, Sixta T. Arango, entre otros/as.

viernes, junio 04, 2010

Pregunta

Hoy me he levantado haciéndome una pregunta ¿Es el Estado Israelí un ente decadente, perverso y avasallador?   Leo las noticias y no sé qué pensar...

miércoles, junio 02, 2010

Agradecimiento con poema de Màurius Torres i Pereña

Escribo esta entrada aún bajo los influjos mágicos de las palabras recibidas durante el recital lírico del día viernes. Palabras de mujeres y hombres poetas sabedores de versos e imágenes que vieron en los míos brillos y honduras nuevas. Palabras que me llenan de remozados  ánimos y bríos  para continuar en este oficio titánico de domeñar el lenguaje con ternura y pasión.  
Gracias a todas y todos por vuestras presencias y vuestras voces generosas.
Y gracias a María de Luis, que presentará su libro con las traducciones al castellano de la poesía de Màurius Torres i Pereña en los próximos meses,  por permitirme aproximarme a este gran poeta catalán cuya voz aún está a la espera de ser sentida, acariciada, valorada.

Elegia

La cançó trista ha de ser la més breu.
Si és que no pots callar, somriu, cor meu.

Com tot el cel després de ploure, encara,
reneix en una gota d'aigua clara

i el crit del mar ressona eternament
en els cargols marins, miralls del vent,

el gran dolor que en el meu cor habita
capigui en tu, elegia tan petita.
Màurius Torres i Pereña,  Lleida 1910- Puig d'Olena1942.

jueves, mayo 27, 2010

Algo más sobre el recital

En este link de La Vanguardia se presenta más información sobre el recital de hoy viernes,  28 de mayo. 
http://www.lavanguardia.es/cultura/index.html

Y un adelanto:

Volver


Planeamos sobre los recuerdos
y no hay olores de infancia
ni manos que abrasen el tiempo
ni risas que orienten las
esquinas
sólo calles plenas de cuchillos
y miradas rotas.
Perfiles muertos en la
memoria
y el exacto sentido de ser
intrusos en la casa.

miércoles, mayo 26, 2010

Invitación a recital de poesía en el Ateneo Barcelonés

El próximo día viernes 28 de mayo ofreceré un recital poético en el Ateneo de Barcelona, organizado por la Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna y su coordinador Felipe Sérvulo. Será una oportunidad no sólo para leer algunos de mis versos, la mayoría de ellos inéditos, sino también para compartir con gente estupenda que ama la palabra y sus matices; para reencontrarme con mis amigas y amigos que siempre están presentes en esos momentos fundamentales y que hacen parte de mis afectos más sólidos.

Dejo aquí los datos:

Lugar: Ateneu Barcelonès, 5ª planta - Aula dels Escriptors - Canuda, 6 - Barcelona

Horario: 18.00
Organiza: El Laberinto de Ariadna
Imparte: Felipe Sérvulo
Entrada libre.

lunes, mayo 24, 2010

Ejercicio de lunes

El tirano gime bajo las flores de mayo.
Escupe palabras aciagas en su eterno manto
de anhelos.
El círculo de los pasos acaba
en la acera de enfrente
se consume en el perímetro exacto
de la desolación
lluvia y orín que niega los días
de infortunio
y las quimeras esculpidas en las esquinas donde
muere la mañana.
El tirano descarga sobre ti
el peso amargo de los fósiles
la triste sonrisa de los vencidos.

(Texto y foto: Martha C. Cedeño Pérez)

domingo, mayo 23, 2010

El Poira

Niño dorado, el Poira como las líbélulas y las mariposas, ama el agua y el arco iris. En el Magdalena permanece desnudo. A veces lo sorprende la luna entre las piedras y entonces toca la flauta y se remonta a un país de viento.
Príncipe de los abedules, el Poira es un ser benévolo. Su diversión de mayor daño consiste tal vez en hostigar a los caballos y aterrorizar a los paseantes con la voz ronca y los grandes dientes. Duende pueril, permanece la mayor parte entre salvajinas. Allí se enreda con los pájaros y las hormigas. Pasa su vida contemplando los rompecabezas de las nubes y los astros y las caídas de la lluvia.
Sí, nadie le teme al Poira. Rey de los amarantos y las novias blancas, su presencia tiene el encanto de los paseos a la orilla de los ríos. Es fábula para que todos empecemos a viajar y soñar bajo el ala de la luna.

Texto de Guillermo Martínez González, Mitos del Alto Magdalena, Trilce Editores, Bogotá, 2006

miércoles, mayo 19, 2010

Sobre recital poético en la Casa del Libro

Ayer, como estaba previsto, un grupo de mujeres y hombres que nos dedicamos a la inoficiosa tarea de escribir versos leímos algunas de nuestras creaciones. Fue una experiencia muy grata y enriquecedora en la que pudimos escucharnos y descubrirnos mutuamente en la música, los sentidos y los matices de las palabras.

Allí, en el calor de una fragrante tarde de primavera y junto a libros de todos los colores, sonaron las voces cálidas, cercanas, susurrantes, ligeras, graves y siempre vitales, de seres de aquí, de allá y más allá, unidos por un mismo delirio, por una misma pasión.

Ayer, la Casa del Llibre de Barcelona se vistió de esperanza y de magia.

Aqui presento un testimonio gráfico de ello...





Fotos: Isabel Gómez
Foto 1: panorama del auditorio
Foto 2: los presentadores Josep Anton Soldevila y José Florencio Martínez
Foto 3: el alma del Laberinto: Felipe Sérvulo
Fotoa 4 y 5: en la mesa principal y antes de todo...

domingo, mayo 16, 2010

Barcelona Poesía

El Ayuntamiento de Barcelona ha invitado a El Laberinto de Ariadna a participar en Barcelona Poesía, que, como cada año, durante 7 días llena de versos las calles de la ciudad. Nuestros grupo participará el martes 18 de mayo a las 18.30 en la Casa del Libro, Paseo de Gracia, 62. Barcelona.

Leerán sus poemas:

Ricardo Fernández, Carmen Plaza, Alfonso Levy, Yolanda Gutiérrez Martos, Rosa Abuchaibe, José Gómez Jiménez, Antonio García Lorente, José Costero, María de Luis, Jorge Stojsic, Carlos Danoz, José Florencio Martínez, Alicia Aragón, José Luis García Herrera, Miguel Reija, Juan Pablo Martínez, Carmen González, Maite León, Ambrosio Gallego, Josep Anton Soldevila, Anna Rossell, Marta Binetti, Matha Cecilia Cedeño, Marga Clark, Pura Salceda, Felipe Sérvulo, Noemí Trujillo, Rosa Bruch, María Elena Martínez Abascal, Sixta Arango, Guillem Vallejo, Micaela Serrano, Araceli Palma-Gris y Marisa Morali.

Lugar: Casa del Libro, - Pº de Gracia, 62 - Barcelona

Horario: 18.30

Organiza: El Laberinto de Ariadna

Imparte: Josep Anton Soldevila y José Florencio Martínez

Entrada libre

sábado, mayo 15, 2010

El Insomio, según Borges

Fragmento del poema  "Dos formas de insomnio" en Jorge Luis Borges, Poesía completa, Emecé editores, Barcelona, 2009

¿Qué es el insomnio?
La pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta.
Es temer y contar en la alta noche las duras campanas fatales, es ensayar con magia inútil una respiración regular, es la carga  de un cuerpo que bruscamente cambia de lado, es apretar los párpados, es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente no es la vigilia, es pronunciar fragmentos de párrafos leídos hace muchos años, es saberse culpable de velar  cuando los otros duermen, es querer hundirse en el sueño y no poder hundirse en el sueño, es el horror de ser y seguir siendo, es el alba dudosa.

jueves, mayo 13, 2010

Insomnio

Entre pensamientos
enredados en la
almohada
desfilan lentas las horas
con sus vestidos
de noche.

lunes, mayo 10, 2010

Una imagen de domingo


Seis de la tarde de un domingo gris de mayo. Un parque. Un lago. The man who sold the world de Nirvana es buena compañía. Y mi amiga Isabel, también. Gracias por la foto, Isa.

domingo, mayo 09, 2010

Apuntes sobre la obra poética de Julián Polanía Pérez

Este texto forma parte de "Cinco voces masculinas en la poesía huilense del siglo XX", elaborado para el libro Cien años no es nada, volumen II, coordinado por Luis Ernesto Lasso Alarcón.
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Algunos elementos rupturales en la poesía de Julián Polanía Pérez
Por: Martha Cecilia Cedeño Pérez
Dra. Antropología social y cultural
Universitat de Barcelona
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Elogio de la Fantasía

Este libro. Este austero pedazo de germen!
Este girar en redor de tu cuerpo, y mi cuerpo
-hermano de carne y de sangre,
espíritu y fuerza y avance-
Este Libro amalgama placeres del alma,
rebeldes girones de espuma,
resortes de encaje liviano,
procesión de estrellas y de almas!
Escrito con plumas de gansos heridos,
con alma de gérmenes natos…!
Nació en la esquina del arado
y al vuelo de la Fantasía…
Llevarónlo al aire las garzas
y lo abandonaron, quiero, en la lejanía…
Tomarónlo republicanos
henchido de melancolía
y me lo ofrendaron. Te lo obsequio, hermano,
como un regalo de la Fantasía…!

Los primeros versos de Julián Polanía, Noción de pesadumbre, fueron publicados en el año 1958 y Narración de los rostros vivientes en 1963. Enraizados en una cierta concepción simbólica en ellos encontramos la constatación de un ejercicio de libertad en el acto escritural, lo que hace que rompa de manera notable con la tradición decimonónica en la que prevalecían requerimientos específicos de ritmo y métrica. Y no podría ser de otra manera si volvemos la mirada también a su perfil vital en el que se percibe un aroma de inconformismo, una plausible ansiedad por devorar el mundo lejos de los marcos de la región que casi siempre aprietan y anulan. En esa postura de Polanía se advierte, quizá, una condición particular del poeta que no sólo quiere comunicar sus vivencias interiores sino que necesita alterar el orden establecido por el lenguaje para aproximarse a un mundo que es hostil a sus intuiciones y que transgrede los sedimentados usos que propicia el lenguaje. Eso es lo que se refleja en alguno de sus versos en los que a primera vista parece existir una suerte de disrupción en su conformación rítmica y temática pero que no son más que instrumentos de los que se sirve el autor para construir su mundo poético: Volveré, mañana, a sufrir la gloria de haber/ vivido,/ y sentado en la hierba/llamaré a mis invitados a la orilla del camino/ y beberemos el mejor vino, después del esfuerzo/sin copas ni manteles. La imagen del poeta nos insinúa la posibilidad de un nuevo orden, de unas relaciones donde cada elemento gramatical posee unas cualidades distintas a las adquiridas en este sistema lingüístico común que comprendemos y que ha sido restringido a los usos utilitaristas de la vida cotidiana.

(…) Cuando queráis buscarme – y yo sé
que vosotros no lo haréis-
preguntad primero adonde llega
el aire de los bosques mudos;
porque allí, donde habitaba la palabra
de los naranjos, nací;
y allí creció mi voz con sus espantos
y yo tampoco sé qué ruta tuvo;
¿no creéis acaso que por hablar de pesadumbres
me hice prisionero de la luz?
(…)

David Rivera en su Crónica poética del Huila ya se refería a la creación literaria de Polanía como una producción “con acento sentimental y contestatario, enfrentando ritmos y rimas tradicionales de su tiempo”. Y Delimiro Moreno en su libro Los Papelípolas, dice refiriéndose a su poema “Narración de los muertos vivientes”, que ésta es una obra en la que “exhibe una tan extraordinaria maestría y profundidad poéticas que lo hacen un auténtico ejemplo de la poesía moderna colombiana”. Si bien es cierto que la carrera poética de Polanía se presagiaba clara y aportadora me parece que es un tanto exagerado hablar de su maestría en la creación. Sus versos tienen fuerza y poderío y sin embargo, al leerlo detenidamente, percibimos también pequeñas fisuras que señalan, en efecto, que estaba en proceso de consolidar su propia manera de expresión lírica.
Si Rivera trabaja el lenguaje para domesticarlo a través de un verso que toma la forma de soneto, Polanía elige la libertad en el ritmo y la rima para expresar su forma de ver el mundo, su manera de estar en la realidad. Y esa compulsión, esa audacia se manifiesta en versos absolutamente abiertos que dibujan paisajes humanos contradictorios pero profundamente modernos que le hacen preguntar por esos rostros que aviven la vocación del viento, por esos seres que trashuman buscando la aparcería del sexo. Rostros luchando contra el mundo falaz, también en la palabra que vaga en manos inútiles que la convierten en hermosas prostitutas lanzándose al sosiego y en el terrible influjo del poder, de los políticos que especulan los acontecimientos públicos en su campaña de conquista de conciencias. Pero más allá, en las palabras del poeta también se percibe un matiz de universalidad: habla de la condición humana, de su paso por el mundo, del influjo del poder, de la luminosidad de los cuerpos y el sexo, de los dioses que le acompañan o que busca, de las soledades, de los árboles del camino, de los resquicios en los que hierve la dádiva salobre de los vientos.

V

Las corporaciones públicas
especulando los acontecimentos públicos,
y he aquí que un hombre de la barra
como un gran cóndor de la más grande altura
de los Andes
hinca el pico en la cabeza de los aburridos ediles,
y les dice:
se inventan privilegios de piedra y honores de bronce
otorgados en el hirsuto goce de la gran papelería;
y las palabras van de manos a blasones de falsa alfarería
como hermosas prostitutas lanzándose al sosiego.

El erial de los presidentes
sirve de silencio al agrio perfume
que preside en las alcobas de sus campañas
de conquista de conciencias
don su labor de brujos;
la muchedumbre les rinde soberbia
como al Dios de las cosechas en oriente
la borrachera de los vendimiadores …
pero allí sobre la plaza pública
el canto de las gentes se abulta
-Oh Zaratustra- cebado en su propia sangre.
Entre especies humanas sitiadas de sospechas
el fraile en abstracción de materias populares;
y en el estuario de las hojas palpitantes
sobre el piso apuñalado de los arados
los elementales hombres ateridos de ignorancia
abominan del poder .


Curioso caso el de Polanía. Algunos textos lo describen como un hombre políticamente comprometido con el pensamiento conservador, de hecho se adentró en los vericuetos de la burocracia regional, pero esa condición no se percibe en el aspecto formal ni en la temática de su escritura, pues, como ya se ha dicho, en el primer caso opta por una forma de expresión no sujeta a los cánones tradicionales y en el segundo, bordea tópicos más libertarias y rompedores, inéditos hasta ese momento en el contexto local. Ello, se relaciona inevitablemente con su periplo vital azaroso y apasionado que le lleva a deambular por territorios tan disímiles como los de las armas –fue soldado-, los del partidismo político y los de la creación poética. No sabemos cuál de ellos fue más importante para Polanía pero, sin duda, los pocos versos que nos dejó lo apartan de la esfera corroída de la burocracia y la politiquería que aniquila las conciencias y las esperanzas. Su breve obra se encarga de desvelar una dimensión alta de un hombre que resolvió el dilema elemental entre el querer y el hacer a través de una palabra desbocada y en cierta medida, transgresora. De él podía esperarse otra cosa: quizá la escritura de versos armoniosos y perfectos en los que deambularan las palabras como náufragas, pero decide dotarlas de libertad para que asuman su función esencial: reflejar esos rebeldes girones de espuma que conforman la existencia.

martes, mayo 04, 2010

Y, de repente, fue enero

Y la lluvia volvió a empañar el horizonte y las ventanas y los cristales de mis gafas de martes. Y la calle se cubrió de nuevo con trajes oscuros acompañados de paraguas tristes por los que resbala, desconsolada, el agua. Y olvidamos el veranillo de finales de abril que desnudó los pies y pintó el paisaje urbano de nuevos colores y aromas y esperanzas. Las golondrinas regresaron a sus fugaces nidos en los agujeros inciertos de los edificios y las viejas casas. Sólo las gaviotas cantan con su voz métálica en los tejados perplejos con la lluvia de mayo. Los árboles esperan, húmedos, el calor de un sol que lleva dos días de fiesta. Y yo, también.

Y, de repente, fue enero.

lunes, abril 26, 2010

Un dibujo de Luna del Mar


Mi hija ocupó el segundo lugar en un concurso de dibujo en su colegio. El tema era San Jordi. Y yo como madre muy, muy orgullosa presento su obra. (Su tía Lina estará feliz: ya tiene quién le siga los pasos en la pintura).

viernes, abril 23, 2010

Sant Jordi

No es una rosa pero es una flor de abril. Una belleza naranja con un rayo de sol (apropiada para una mañana gris como hoy).
¡Bon dia de Sant Jordi!

domingo, abril 18, 2010

Eyjafjalla -Eyjafjallajökull- o la rabia de Vulcano

La explosión de un volcán mantiene en jaque a la aviación europea. Caos. Incertidumbre. Impotencia. La naturaleza habla y reclama lo que es suyo. ¡Qué frágiles y pequeños somos los seres humanos ante su voz primigenia!

Vulcano Eyjafjalla (Eyjafjallajökull) está despierto.

En este link se puede seguir el pronóstico sobre la evolución de la nube de ceniza:

http://www.dmu.dk/International/News/vulcanicplume.htm

y sobre los efectos de las gases volcánicos en el clima y la capa de ozono:

http://volcanoes.usgs.gov/hazards/gas/index.php

jueves, abril 15, 2010

Un añejo poema de abril

Corría el mes de abril en una ciudad calurosa bañada por un río de aguas ligeras. Neiva. Habían versos y cuentos y música en las calles sonámbulas. Un encuentro de escritores. Había una tarde arrebolada que se escondía tras las montañas y un torrente de palabras confundidas con los cuerpos y las miradas y todo aquello que nos hace invencibles. Corría el mes de abril y el alma alborotada escríbía estos versos (creo que entonces no me importaba escribir poemas cursis).


Mar de besos


Náufragos
desterrados de los astros pensativos
tropezamos con el viento
y con los guijarros de ojos blancos
cansados de libar las penas.

En la montaña de caracoles muertos
alzamos nuestras velas
y sin más
sucumbimos en la playa de los besos.

domingo, abril 11, 2010

España, Baltasar Garzón y la desmemoria

Hace más de diez años que vivo en este país y una de las cosas que aún me sorprenden es el grado de desmemoria que parece afectar a gran parte de la sociedad española. Hay una suerte de amnesia colectiva, un empeño sistemático en olvidar los años de barbarie y de miseria. Es como si con la transición se hubiese borrado de un soplo toda la historia anterior a 1976. Me parece que en este caso se ha llevado aquella máxima de “borrón y cuenta nueva” a sus últimas consecuencias. Dictador muerto: rey puesto. Amnistía para todos los verdugos. Más tierra sobre las fosas de los miles de desaparecidos, asesinados, masacrados. Aquí no ha pasado nada. La memoria histórica yace en una fosa común. La democracia es sólo una mueca.
Y cuando alguien tiene el valor de volver sobre esa memoria triste que aún arrastran muchos españoles y españolas, la falange (me causa repulsa los pasos de Fraga y sus fotos de ayer junto al generalísimo) y otros grupos de ultraderecha, se rasgan las vestiduras y reclaman la cabeza del juez que no es otro que Baltasar Garzón. Lo peor de todo no es que los nostálgicos del franquismo (muchos más de los que se supone) presenten una querella sino que una parte de la justicia le dé cabida. “The real crimes in this case are the disappearances, not Mr. Garzón’s investigation”, dice el New York Times en su editorial del dia 8 de abril.
El caso de prevaricación del que se acusa al Garzón no es otra cosa que la cacería feroz de la derecha española, la desazón que experimenta ante el desvelamiento de la corrupción que la corroe por dentro (el caso Gürtel, por ejemplo). Pero también es el miedo terrible que siente ante el descubrimiento de su propia historia teñida de crímenes atroces. Un genocidio sobre el que es necesario y urgente empezar a investigar como ya se está haciendo en Argentina y Chile. Es inconcebible que los crímenes contra la humanidad en los que se cuenta las desapariciones forzadas de más 114.000 republicanos en la guerra civil (1936 – 1939) y de la dictadura franquista (1939 – 1975), tal como lo señala Le Monde, permanezcan bajo el manto oscuro de la desmemoria. Es como si aquí no hubiese pasado nada grave: cuarenta años de dictadura saben a poco. Se quiere banalizar un período terrible de la historia española. Lo que sin lugar a dudas es profundamente preocupante.
Es inconcebible desde todo los puntos de vista que en este país se pretenda sentar en el banquillo de los acusados a Baltasar Garzón, una de las pocas personas íntegras que se ha tomado en serio el deber histórico de volver sobre la memoria, la necesidad vital de no olvidar las atrocidades de la dictadura; la urgencia de saber en dónde están aquellas víctimas anónimas a los que miles de familias aún lloran. No se puede construir una verdadera democracia sobre los cimientos de la desmemoria, del olvido más perverso.

domingo, abril 04, 2010

Por Empuriabrava y sus connotaciones

¿Qué hacen ustedes aquí? pregunta una mujer entrada en años en un malísimo castellano. Estamos paseando y haciendo fotos, decimos nosotros casi a la vez. ¿Pasa alguna cosa? preguntamos molestos. Esto es un lugar privado y no se puede entrar y yo soy la presidenta de propietarios. Sorpresa. Y ¿usted sabe qué país es éste, señora? Replicamos. Que yo soy la presidenta y no pueden estar aquí. ¿Sabe en que país está usted? Volvemos a inquirir con idéntica respuesta. La mujer nos mira casi con desprecio. Tiene acento alemán y vive en Illa Cartago. Una isla mínima, cubierta de casas bellísimas con mar propio en el patio. ¡No se puede entrar aquí! Gruñe la mujer. No podemos creerlo. Ese recodo de mundo, rodeado de mar y de bellezas heridas por la especulación inmobiliaria, es un lugar prohibido para los demás mortales. Y, en efecto, un letrero en alemán ya nos advertía de ello. Pero no sabemos su idioma, señora. Estamos en Empuriabrava, una ciudad construida en 1967. La marina residencial más grande del mundo con canales artificiales y casas fabulosas con garajes para yates y coches. Una ciudad de ricos, dice una de mis compañeras de viaje. De inmigrantes ricos. Guiris con muchísimos ceros a la derecha que forman guetos de lujo en el que sólo hablan su idioma, escuchan su música, sus emisoras, beben sus licores y se emborrachan en ario. A ellos no se les pide que se integren ni que aprendan ya no el catalán sino el castellano. No lo necesitan. Son ciudadanos de primera categoría con el poder suficiente para amarrar su yate en el patio trasero y tomar el sol en él mientras leen un libro. Berlín. Así se llama uno de los barcos que observé mientras dábamos un paseo por los canales. Y en el Berlín había un hombre sin camisa con la piel enrojecida y los ojos entrecerrados.
Esos extranjeros/as no son inmigrantes. Ni hacen parte de esa horda de desarrapados que quitan puestos de trabajo, ensucian las calles, enamoran a hombres y mujeres nativas. Gente que afea las calles y las casas y los paisajes y que además llega en pateras. Ellos jamás podrán vivir en Empuriabrava ni ir allí de paseo.
Aquí, en esta Venecia mediterránea, todo tiene un precio: el mar, el sol, la tramontana. Y también los amaneceres, las montañas nevadas y el salitre que se adhiere a la piel y a los sentidos. Y las casas, los yates y los coches descapotables. Un precio altísimo para cualquier ciudadano o ciudadana media de este país que sólo puede conformarse, si puede, con mirarla. Aquí va un vídeo que he colgado en Youtube.






lunes, marzo 29, 2010

Dos eventos: Un título y Premio de Novela Negra L'H Confidencial 2010

El pasado viernes 19 de marzo sucedieron dos eventos a destacar. Uno de ellos, y de carácter personal, es que después de tres años de haber leído la tesis doctoral, por fin, recibí el diploma que me acredita como doctora en Antropología Social y Cultural. El acto de entrega se llevó a cabo en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona; un espacio histórico y solemne en el que otras mujeres y hombres también vieron materializada una meta después de días de lecturas, esfuerzos y tesón. Me hubiese gustado compartir ese momento también con mis padres y el resto de mi familia pero no fue posible (es uno de los peajes de la distancia). Así que conmigo sólo estuvieron mi hija y mi esposo que siempre me acompañan.

Otro evento al que asistí ese mismo día fue la entrega del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2010 que se llevó a cabo en la biblioteca La Bòbila que dirige Jordi Canal, un extraordinario gestor y mejor persona. Jordi, alma y nervio de este premio, organizó un acto precioso que contó con la presencia del ganador de esta versión Erlantz Gamboa con su libro Caminos Cruzados (ver una entrevista concedida a la Vanguardia.es). Fue un certamen muy agradable que cerró de manera estupenda un día lleno de esperanzas con sabor a México y a España pero también con aroma de nostalgia de trópico.




























Fotos: Mi hija Luna del Mar con la Alcaldesa de la ciudad de L'Hospitalet Núria Marín.
El escritor Erlantz Gamboa con la familia Ruiz Cedeño al completo: Martha, Luna y Juan Carlos.

domingo, marzo 21, 2010

Antología Mayor de Poesía Huilense

El Grupo Región y Cultura dirigido por el maestro Luis Ernesto Lasso Alarcón acaba de publicar el libro Antología Mayor de Poesía Huilense en donde honra la labor poética de figuras tan significativas como José Eustasio Rivera, Sylvia Lorenzo, Ricardo Castaño, Luis Ernesto Luna, Julián Polanía Pérez, Orinzon Perdomo, Yineth Angulo y Martha C. Cedeño. En ese texto bellamente editado se rinde homenaje a la palabra de poetas consagrados/as y de otras figuras cuya obra está en construcción. Aquí va una muestra de la selección:

1. José Eustasio Rivera (Tierra de Promisión, 1921)
Soy un grávido río, y a la luz meridiana
ruedo bajo los ámbitos reflejando el paisaje;
y en el hondo murmullo de mi audaz oleaje
se oye la voz solemne de la selva lejana.


Flota el sol entre el nimbo de mi espuma liviana;
y peinando en los vientos el sonoro plumaje,
en las tardes un águila triunfadora y salvaje
vuela sobre mis tumbos encendidos de grana.

Turbio de pesadumbre y anchuroso y profundo,
al pasar ante el monte que en las nubes descuella
con mi trueno espumante sus contornos inundo;

y después, remansando bajo plácidas frondas,
purifico mis aguas esperando una estrella
que vendrá de los cielos a bogar en mis hondas.

2. Sylvia Lorenzo (Del sol de los venados, 1996)

Impronta

Estoy sola conmigo y miro atrás.
París es todo aquello que soñara:
amarillo de otoño y luna clara
sobre un momento de Pigalle no más.
Se me inunda la estancia de la Piaff
igual que ayer, pero sin sombra avara
que me nuble la luz que ambicionara
sobre el vaso de vino de mi paz.

Sigue la Piaff con su rojizo sobre
y el alma gusta ese dulzor salobre
de lo que pudo ser ya tan lejano.
Pero siempre es así, porque en la vida
¿Quién no lleva punzante y escondida
la espina de una rosa entre las manos?

3. Ricardo Castaño (Creo en el sol, 1993)

Otra vez

Volvieron a brotar los manantiales
en medio del desierto
y en el espacio
vacío ya de estrellas de otros tiempos
(los agujeros negros de las estrellas muertas)
se unieron halcones y palomas
para escribir con luces renovadas,
mil palabras de amor
y este mi corazón alucinado
ha vuelto a vivir.
Canta y perdona
trabaja, lucha y crea
Me volví a enamorar
¡Maldito sea!

4. Luis Ernesto Luna (Memorias del silencio, 1988)

Vamos
dame el volante, sus juegos de sorpresa
que todos los caminos conducen a la muerte.
Dame el viento: el vacío del pájaro
que escapa de las manos:
dame sus alas enloquecidas, la aventura
Inviolada.
Dame los horizontes de la errancia,
los itinerarios sin destino.
Vamos
Dame el comando de la nada.
Mi corazón irremediable viaja en un accidente.


5. Julián Polanía Pérez (Narración de los rostros vivientes)

Las corporaciones públicas
especulando los acontecimentos públicos,
y he aquí que un hombre de la barra
como un gran cóndor de la más grande altura
de los Andes
hinca el pico en la cabeza de los aburridos ediles,
y les dice:
se inventan privilegios de piedra y honores de bronce
otorgados en el hirsuto goce de la gran papelería;
y las palabras van de manos a blasones de falsa alfarería
como hermosas prostitutas lanzándose al sosiego.

El erial de los presidentes
sirve de silencio al agrio perfume
que preside en las alcobas de sus campañas
de conquista de conciencias
don su labor de brujos;
la muchedumbre les rinde soberbia
como al Dios de las cosechas en oriente
la borrachera de los vendimiadores …
pero allí sobre la plaza pública
el canto de las gentes se abulta
-Oh Zaratustra- cebado en su propia sangre.
Entre especies humanas sitiadas de sospechas
el fraile en abstracción de materias populares;
y en el estuario de las hojas palpitantes
sobre el piso apuñalado de los arados
los elementales hombres ateridos de ignorancia
abominan del poder.


6. Orinzon perdomo (Aquellas pequeñas cosas, 2001)

El libro

Mariposa
capaz de sostener
en vilo
los sueños del mundo
en su vuelo interior.
Mariposa
que da fe
de la eternidad del hombre
y de los astros.
Fantasmagoría de siempre
que sabe ser
a la vez
nieve y ceniza
sembrando entre sus páginas
una ronda de niños
un camino de duendes
que guarda para siempre
el sabor de los secretos
y el silencio del canto
.

7. Yineth Angulo


Telar de palabras

Dolor, mueca que arrincona
y me obliga a jugar la vida
a armar este rompecabezas de muerte
a hincar el día con mis manos ciegas.
Este dolor que me arrebata
como un saludo en ayunas
o un ronquido al filo de la navaja
Este dolor que no busca salvarme
pero desenreda con sus finas agujas
una a una mis palabras.

8. Martha Cecilia Cedeño Pérez (Versos en Claroscuro, 2009)

Me llamó tanagra de rizos encendidos
y la risa se hizo aliento
ondas donde Clío durmió su siesta
de medio siglo.
Me llamó tristeza, desvarío
y el tiempo fue breve,
soplo de luz
que se llevó el hastío.

En: Antología Mayor de Poesía Huilense, Región y Cultura, Neiva, 2010

sábado, marzo 20, 2010

Reflexión en voz alta

En este tiempo de silencio, palabras y frases como estado crítico, cirugía, situación estable, hay que esperar, evolución, colostomía, paciencia, informe médico, micronebulizaciones… han tenido un sentido fundamental para mí. Han significado muchos momentos de desolación y de impotencia ante una distancia inmensa que agranda los momentos, las circunstancias. Una distancia enorme que nos convierte en seres desvalidos ante ciertos acontecimientos que sobrevienen sin esperarlos. Han significado hacer viajes apurados saltando obstáculos para llegar hasta mi madre. Para verla y estar con ella unos días que se convirtieron en segundos ligeros; para acompañarla en esos difíciles momentos y sacar fuerzas para animarla, para decirle que todo pasará y que se pondrá bien porque es una mujer fuerte y áun joven.

Pero también ha significado replantearme muchas cosas vitales ¿Vale la pena estar tan lejos de los seres y las cosas queridas? ¿Por qué estoy en esta parte del universo si ya he cumplido la meta que me trajo hasta aquí? (No fueron motivos económicos sino educativos: vine a hacer un doctorado por dos años y ya llevo 10) ¿Es mi hija feliz sin abuelos, sin primos y primas, sin tíos y tías? ¿Merece la pena esta soledad en la que soy una mujer anónima que cada día se estrella contra las paredes? ¿Qué hago aquí, en este país que no valora a las personas con alto nivel de cualificación? ¿Estaría mejor allí, con los míos, haciendo cosas por mi país, aportando mis conocimientos y mis ganas de hacer cosas? ¿Qué me ata a esta tierra en la que siempre seré una extraña, una extranjera del sur con todo lo que ello implica?

Preguntas y preguntas que se agolpan sin miramientos en mi ventana y que seguro me llevarán a repensar muchas circunstancias en las que hasta ahora poco o nada había reparado. La primera de ellas, sin duda, es la de volver a América, a los sabores y olores de la casa, a los abrazos de padres, al horizonte límpido de las posibilidades.

sábado, febrero 20, 2010

De partidas y abandonos

De partidas y abandonos
(A la mama de ojos garzos)
Por: Martha Cecilia Cedeño Pérez
Partir es un intersticio abierto a destajo para alejar las atmósferas vacías que hacen de la vida una cadena perpetua de medianía, de logros efímeros y amores volcados en contenedores de basura. El viaje hace parte de esa necesidad ontológica que tenemos los seres humanos de trasegar caminos inéditos, de conocer otras maneras de entender la realidad. La partida nos hace vulnerables porque ella se nutre de la materia inefable de lo desconocido. Partir no es otra cosa que ser pasajeros entre dos mundos unidos por la experiencia y el recuerdo, por la realidad y la ilusión, por el hastío y lo posible; es abandonar y ser abandonado por todo aquello que conforma el espacio conocido, el lugar modelado por las circunstancias vitales que hemos construido paso a paso de manera consciente o inconsciente.
Abandonamos un espacio, un lugar, una situación, un modo de vida que se nos queda pequeño o que no nos gusta o que nos hiere o que está de más. Abandonamos sin piedad lo querido en busca de utopías que a veces trascienden la lucha básica por la sobrevivencia. Pensamos que allá, en ese lugar elegido u obligado, existen todas las posibilidades de ganar la batalla a la precariedad, al insulto, a la injusticia, a la muerte, al desamor, a la inercia, a la desesperanza. Y, a la vez, cuando partimos nos convertimos en seres abandonados, en aves peregrinas cuyo vuelo es borrado por el tiempo, por la desgracia de no tener presencia en el mundo primigenio de los afectos, de las transacciones en las que los individuos gestionan la rutina cotidiana y en donde es tan importante la presencia física, ese continuo agitar de los cuerpos con sus formas y palabras que expresan apariencias, modos de estar en el tiempo presente de la vida.
Te vas y dejas de existir. En el mejor de los casos quizá puedas convertirte en un recuerdo que poco a poco se va difuminando hasta perderse completamente en la burbuja de la desmemoria. Si acaso te echarán de menos las personas más allegadas o sólo tus padres que se empeñarán en tejer día a día el hilo de tu regreso. Eres un muerto con la diferencia de que de vez en cuando puedes aparecer como un espectro. Entonces te dirán qué bien estás, se nota que por allá las cosas van estupendamente, qué alegría verte, y nunca mencionarán –aunque lo piensen- que tienes peor cara, o más barriga o más idiotez en la mirada. Y jamás te harán sentir que formas parte de su mundo; al contrario, en ese mirar de reojo y en las palabras no dichas siempre existirá el reproche silencioso por la partida a destiempo, por haber subvertido el orden normal de la vida cotidiana.
Abandonamos pero también nos abandonan sin piedad hasta convertirnos en seres extraños en nuestra propia casa, en desterrados del mundo de los afectos, de las cosas conocidas, de los sabores cálidos de aquel fragmento de mundo que creemos cierto y lejano a la vez. Pero más allá, partir es moverse hacia un espacio desconocido en el que se transgreden los bordes de la cotidianidad, en el que se traspasan los límites de lo cercano. No se parte hacia lo conocido, hacia aquellos espacios demasiado vistos y practicados cuya esencia nos es familiar. No. Se parte hacia un lugar no reconocible en la experiencia diaria en el que, con el tiempo, se irán buscando afinidades, similitudes, corrientes que remitan al punto de origen, al motivo del regreso. Un lugar y muchos lugares que casi siempre se anudan a la nostalgia endémica, al fracaso, a la desazón lacerante de estar navegando entre dos aguas para recordarnos que nos hemos convertido en una especie de parias universales, sin raíces ciertas, sin historias que reflejen la medida de nuestros pasos.
Cuando se parte por voluntad propia se tiene la certeza de la libertad porque implica que no ha habido una coacción previa distinta al deseo de trasegar otros mundos, otros caminos. Entonces la movilidad, el pasaje, es un acto de apertura y transgresión, de rebeldía efímera ante los constreñimientos de la cotidianidad; nos evita ese resquebrajamiento existencial que nos hace sucumbir ante la monotonía de las cosas corrientes que persisten en el tiempo: la inmovilidad, la estadía férrea en un solo lugar que nos condena a repetirnos continuamente, a repasar cada día los mismos senderos, las mismas luces y sombras sobre el tejado; los mismos balcones y calles tristes. La partida es un antídoto contra la vida encerrada en un círculo de arena y el regreso una muerte más en el laberíntico sendero de los sueños
.

martes, febrero 16, 2010

Un texto de Marco Tulio Aguilera Garramuño

No puedo esperar a que MT me autorice la publicación de uno de los cuentos del Imperio de las mujeres. Cuentos en lugar de hacer el amor en este blog. Así que comparto con vosotras(os) el magnífico epígrafe "El señor de los sueños" que hace parte del libro antes mencionado. Mientras me atrevo a publicar mis impresiones sobre él, espero que disfrutéis de su lectura.
...
El señor de los sueños

No le rinde cuentas a nadie. Es caprichoso. Puede ser complaciente si está de buen humor o malvado por llevarle la contraria a su propio estado de ánimo. A veces es ligeramente razonable y le da por sopesar los actos diurnos de los hombres. Entonces juega a las recompensas y castigos. Puede ser bondadoso –y se inclina a serlo– con los miserables. A un mendigo que duerme cobijado con periódicos, le puede suministrar sábanas de seda china y pieles de armiño. En asuntos de amor prefiere favorecer a los solitarios o a los que tienen a sus amados muy lejos. Reparte noche a noche hombres magníficos a damas pesarosas y mujeres espléndidas a los más extravagantes engendros. No escatima. Al fin y al cabo tiene a su disposición todas las razas, todas las variedades, todos los sexos, todas las texturas de piel, todos los labios, todas las manos gentiles y amorosas. No existe nada que se le niegue. También puede ser un eximio torturador. A veces le basta una sombra para hacer delirar a un soñador, pero en ocasiones recurre a máquinas infernales. Puede hacer que un hombre, con toda frialdad, rebane sus dedos, sus manos, sus muñecas, sus brazos, en delgadísimas tajadas con una cortadora de jamón. A veces, por simple descuido o antojo, reparte sueños equivocados. Convierte a un hombre sano y orgulloso de su virilidad, en una prostituta de lo más vulgar y vulnerable. O transforma a un anciano en una bicicleta nueva que vuela cuesta abajo. También suministra placidez a los que están al borde de] suicidio. A éste le retorna una sonrisa que perdió entre mil rostros anónimos, a aquél un paisaje que extravió en sus peregrinaciones, al de más allá, le devuelve un amor perdido, quizá el único que tuvo en la vida. Visita a todos los durmientes, pero son pocos los que recuerdan su rostro. La verdad es que nadie lo puede recobrar en la existencia vigil. Para lograrlo sería necesario vivir exclusivamente para atisbar los deslices del sueño. De todos modos está ahí, sentado al lado de las camas desde el instante en que las personas cierran los ojos. Entonces les pone sus dedos sutiles sobre los párpados y espera a través de ellos sentir las pupilas ansiosas, dispuestas a contemplar los paisajes de la noche. Es un viejo antojadizo que no obedece a nadie. Se divierte mucho. Pero eso solamente sucede durante la noche, cuando la mayoría duerme. El resto del tiempo lo pasa maquinando las fantasías que ofrecerá a sus protegidos en cuanto les llegue el sueño. El hombre de los sueños es el eterno insomne. No tiene tiempo para dormir. Si durmiera, los hombres carecerían de sueños. Y si los hombres carecieran de sueños, sin duda, habría más catástrofes y crímenes de los que agobian al mundo. Hay quienes piensan que cada persona tiene su propio hombre o mujer de sueños. Algunos osados se atreven a pensar que el hombre de los sueños es la única divinidad auténtica a la que pueden tener acceso los seres humanos.
Tomado de:
Marco Tulio Aguilera Garramuño, El imperio de las mujeres. Cuentos en lugar de hacer el amor. Educación y cultura, México D.F., 2009

miércoles, febrero 10, 2010

Junto al crepúsculo (Videopoema)


Este videopoema fue realizado con la ayuda de Isabel Gómez quien, a falta de una cámara de vídeo en condiciones, utilizó la de su móvil. Y el resultado está aquí, sin artificios ni edición. Lo hicimos justo el domingo pasado en uno de los resquicios del Parc de Collserola, debajo de un árbol pleno de sol. Debo decir también que la idea de realizarlo partió de Isa, mi amiga y cómplice en éste y otros territorios.

lunes, febrero 08, 2010

Nota con agradecimiento

El pasado cinco de febrero asistí a la conferencia "Claudio Rodríguez, la época, la poesía y sus poemas" impartida por el profesor Antonio Machín Romero y organizada por la Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna que dirige el poeta Felipe Sérvulo. Fue una experiencia magnífica que permitió no sólo aproximarme a la obra de Rodríguez sino también a un grupo de mujeres y hombres del ámbito de las letras que comparten además de las palabras, sus experiencias
creativas, sus miradas.
Gracias, Felipe, por hacerme partícipe de vuestro trabajo y por brindarme la oportunidad de acercarme a un mundo que aquí siempre he visto desde una periferia que, a veces, me reclama entre sus bordes.



Todas las fotos han sido tomadas de La Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna.
Foto 1: Antonio Machín
Foto 2: Felipe Sérvulo y Martha C. Cedeño
Foto 3: El conferencista con las/os participantes.

martes, febrero 02, 2010

Otredad

Eres extranjero en tu casa
y sombra en la calle
lejana.
Transeúnte silencioso
con agonías en los párpados.

.
De Versos en Claroscuro (2009), inédito

lunes, enero 25, 2010

Erlantz Gamboa: Ganador del premio L'H Confiencial 2010

EL ESCRITOR VASCO ERLANTZ GAMBOA, RESIDENTE EN MÉXICO, GANA EL PREMIO L’H CONFIDENCIAL 2010 CON CAMINOS CRUZADOS

El premio se entregará el 20 de marzo en la Biblioteca La Bòbila

El escritor vasco Erlantz Gamboa ha sido el ganador de la cuarta edición del Premio L’H Confidencial, Premio Internacional de Novela Negra, con la obra Caminos cruzados. El premio, promovido por la Biblioteca La Bòbila y convocado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, ha recaído en una obra ambientada en el México rural, donde el autor reside desde hace treinta años.

La novela narra la historia de dos grupos de detectives que investigan, cada uno, unos asesinatos en serie. Sin quererlo, las investigaciones se cruzan y los unos intervienen en el caso de los otros. Este cruce se produce también en la relación más personal.

El Jurado está presidido por el teniente de alcalde del Área de Educación y Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet, Mario Sanz, y está formado por la editora Blanca Rosa Roca; Jordi Canal, director de la Biblioteca La Bòbila; y dos lectores apasionados por la novela negra, Emma Infante, del Club de Lectura de Novela Negra, y Paco Camarasa, director de la librería Negra y Criminal de Barcelona.

El jurado destaca el buen ritmo narrativo y la buena dosificación de ingredientes de la historia, que convierten Caminos cruzados en una novela ágil y con unos hilos argumentales bien trabados, que aseguran el interés de la historia hasta la última página. El premio se entregará en un acto público en la Biblioteca La Bòbila el próximo 20 de marzo, en el que se hará también la presentación de la obra publicada.

Nacido en Basauri (Vizcaya) el 1946, Erlantz Gamboa abandonó los estudios de economía en la Universidad de Bilbao para dedicarse al desarrollo de sistemas informáticos. En 1980 se instaló en México para trabajar en la proyección por ordenador de varias fábricas en el complejo petrolero de Coatzacalcos. Vive en Puebla, escribe desde 1985 y ha publicado cuentos y relatos en revistas y recopilaciones. Caminos cruzados será su primera novela publicada.

En anteriores ediciones, los galardonados con el Premio L’H Confidencial fueron el mexicano Joaquín Guerrero-Casasola, el argentino Raúl Argemí y el asturiano Julián Ibáñez.

sábado, enero 23, 2010

Octavio Escobar Giraldo en la Bòbila

El escritor colombiano Octavio Escobar Giraldo, autor de la novela Saide (Periférica) con la que ganó el Premio Crónica Negra Colombiana y que fue aclamada por la crítica española, visita el próximo lunes 25 de enero la Biblioteca la Bòbila de L’Hospitalet para tener un encuentro con los lectores. La Bòbila es una biblioteca que cuenta con un importante fondo de novela negra y que realiza periódicamente actividades relacionadas con el género.

Octavio Escobar Giraldo nació en Manizales, Colombia, en 1962 y actualmente es profesor de Literatura en la Universidad de Caldas. Se dio a conocer en España en 2007 con Saide publicada por Editorial Periférica, que recuperaba una novela de 1995 enmarcada en la cotidianeidad de la Colombia de violencia y narcos de los años noventa, y en las próximas semanas presentará una nueva novela en España, publicada por Periférica

Escobar Giraldo, el más versátil de los autores colombianos de la nueva generación ha publicado además El último diario de Tony Flowers (1995), El álbum de Mónica Pont (ganadora de la VIII Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera) y 1851. Folletín de Cabo Roto (2007), y libros de cuentos como De música ligera (1998), con el que ganó el Premio Nacional del Ministerio de Cultura, y Hotel en Shangri-Lá (2002).

Ver una entrevista a Octavio Escobar Giraldo:


Lugar:
Biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de LLobregat
Día y hora: 25 de enero a las 18:00 horas

miércoles, enero 20, 2010

Un cuento imprescindible: La cenicienta que no quería comer perdices

Hace pocó cayó en mis manos un texto precioso que replantea la visión de todos aquellos cuentos en los que se refuerza la imagen de la mujer, de todas las mujeres, como personas pasivas, sumisas, en espera siempre del principe azul y del final aquel de "fueron felices y comieron perdices". El cuento al que me refiero los desmonta a todos y habla de mujeres de carne y hueso que dicen basta y andan descalzas y asumen sus propias alegrías y fracasos. Habla de mujeres de tallas reales y pelos de más y bocas sin pintar y ojeras y vientres sin moldear.
Es un texto que destila ironía, humor y compromiso, imprescindible para nosotras, para nuestros hijos e hijas, para ellos, para todas las personas conscientes de que la igualdad se teje en las luchas cotidianas, en esos pequeños triunfos que nos devuelven la confianza en nosotras mismas, en nuestras posibilidades. El texto al que me refiero se llama La cenicienta que no quería comer perdices, escrito por Nunila López y bellamente ilustrado por Myriam Cameros se puede leer y bajar en la siguiente página
:
http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/lacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf
Ahora también es posible conseguirlo en formato tradicional, publicado por el grupo Planeta y prologado por Maruja Torres.

viernes, enero 15, 2010

Los profundos surcos en la poesía de Luis Ernesto Luna

Leo en los diarios digitales del Huila, mi lejana región de procedencia, que acaba de morir una de las voces poéticas más importantes del Huila. Se trata de Luis Ernesto Luna, un hombre de versos profundos y claros como los amaneceres junto al río o la visión de las montañas azules en las tardes de canícula. Como un homenaje a su trasegar por la vida y la palabra reproduzco a continuación un texto que hace parte de ensayo "Cinco voces masculinas en la poesía huilense del siglo XX", en Huila: cien años no es nada II. Luis Ernesto Lasso (Editor), Universidad Surcolombiana, Neiva, diciembre de 2009.
..

Los profundos surcos en la poesía de Luis Ernesto Luna
PhD. Martha Cecilia Cedeño Pérez

Vamos
dame el volante, sus juegos de sorpresa
que todos los caminos conducen a la muerte.
Dame el viento: el vacío del pájaro
que escapa de las manos:
dame sus alas enloquecidas, la aventura
Inviolada.
Dame los horizontes de la errancia,
los itinerarios sin destino.
Vamos
Dame el comando de la nada.
Mi corazón irremediable viaja en un accidente.

El poeta Luis Ernesto Luna es una de las voces líricas más importantes del Huila como lo han afirmado algunos de los conocedores de su obra, entre ellos Moreno (1995) y Lasso (1997). Sin embargo es todavía un escritor casi inédito pues su primer y único libro Memorias del silencio sólo se editó en 1988, aunque él lleva toda una vida escribiendo. Hizo parte del grupo Los Papelípolas, movimiento literario que surgió en Neiva en la década de los 60’, al que también perteneció Julián Polanía Pérez. Algunos lo describen como un poeta triste, nostálgico, con mucho sabor terrígeno. Y otros, como Sierra Basto, hablan de su universo poético como “su luz interior, que él sabe extrovertir musicalmente en sus poemas en que promedia el infantil gozo del conocimiento y del mundo” .
Pese a lo anterior no se conocen estudios rigurosos sobre la obra de Luna -bueno tampoco los hay de Polanía, ni de Castaño, por ejemplo. Así que sus versos están a la espera de ser abordados con la seriedad y el reconocimiento necesario pues son de una calidad extraordinaria. En ellos se aprecia un cuidadoso trabajo con la palabra que sirve de vehículo de expresión de la emoción poética, entendida como “una conmoción que afecta el ánimo en su totalidad, tanto en la vertiente intelectual como en la sentimental” . Y eso es lo que logra el poeta Luna: advertirnos que la función esencial del poema es justamente transmitirnos una percepción insólita de las cosas, de los objetos, del mundo. No es que sea un poeta triste como algunos estudiosos suelen considerarlo, es que la palabra poética no es otra cosa que música dolorida; música que por estar traspasada por la experiencia humana del dolor –del dolor de sentir, del dolor de pensar- funde una vez más poesía y pensamiento: y cuando yo desperté en mis vecindades, era/también un poco de molicie, un iris en apóstrofe/ -narciso primordial, imaginario navegante- /el mar acostado se glisaba de luz en soledad/ y de naufragio. Se bullía todo el abismo de la/ vida .
En Memoria del silencio el poeta transita por los rincones de lo cercano: el pueblo con su blanco campanario, la abuela como lejanía que llega de la tarde, abril de lomas y caminos, el recuerdo y sus frágiles marcos; la conciencia absoluta del paso del tiempo; la palabra y el amor; pero también allí encontramos las voces cotidianas de la tierra con sus samanes y almendros, con los senderos que conducen a esos territorios lejanos con aroma de infancia, de amores a medio camino, de la vida sencilla que se despliega sin aspavientos. Andar como la sombra la distancia/ que narra los caminos/ buscar el arrebol en la palmera,/la paloma en el guáimaro,/ y en un tropel/el viento/que llega retrasado/ en los cascos del soneto.
En los versos de “Mi voz” el poeta se desdobla; es ese otro cuyo tiempo se agota indefectiblemente. Esa manera límpida y profunda de abordar su propia condición de pasajero vital se acerca a un poema de Jaime Gil de Biedma, en el que refleja su honestidad personal, su manera dura y descarnada de apreciar su propia existencia que sucumbe al paso inclemente del tiempo que por enésima vez le muestra su pobre condición humana . El poeta es el otro que también nombra pero que no puede escapar a los designios del reloj ni a la miseria de la vida cotidiana con su circularidad aplastante que va más allá de la sonrisa del perro, que no es otra cosa que el desvelamiento sincero de su condición de otredad. Y como otro el poeta puede señalar y señalarse. Aquel que percibe cómo envejece el espejo pero que, a la vez, puede hablar con los demás de igual a igual, aunque en su palabra habite esa cierta melancolía de quien está de vuelta de todo. Una melancolía contenida y lúcida que no es otra cosa que el reflejo del saberse solo pero no por ello menos humano.


Mi voz

Mi voz sonará triste en todas
las palabras
puede ser al nombrarla
o al decir que la quiero,
comentar que la lluvia
ha doblado el cerezo,
que no tengo tabaco,
que hace tiempo hice versos.
¡Que envejece el espejo!

Preguntar por un libro,
un camino, un pueblo.
Saludar a la gente,
que me mira al pasar en la tarde,
hablar solo en la calle.
¡Qué diablos!
Hablar mal del gobierno,
pregonar mi anarquismo
y al volver a la casa,
llamar a mi perro.

Mi voz sonará triste
cansada de palabras.
inútil en mi nombre,
llena de luz amarga.
Puede ser, por ejemplo:
al gritar mis locuras
o al pedir que repitan el alcohol
y la “Danza del Fuego”.

Una noche, tal vez,
al llamar a mi puerta
me responda yo mismo:
¿Quién es?
-Yo, soy yo, Luis Ernesto
¿Quién habita mi nombre?
¿Quién se dobla en mi voz?

¿Seré acaso el fantasma
de mi propio castillo?
Alguna ánima en pena
de un poeta maldito
que responde en el eco
de mi vida anterior?

En “Ananké” , una de sus creaciones más recientes, se aprecia cierta ruptura con sus versos anteriores no sólo a través de un lenguaje pleno de neologismos sino también en la forma de abordar temáticas inherentes a la condición humana en la tradición occidental. El poeta transita por senderos plenamente universales y contemporáneos. En ellos se desvela una notable madurez creativa en la creación de un mundo poético propio, en el que se ha alcanzado altos niveles expresivos mediante un denodado trabajo con la palabra. Palabra que el poeta ha moldeado con esfuerzo para que signifique, para que cumpla su función esencial: nombrar, en-cantar, recrear. Desde esa perspectiva, podríamos decir que un poeta auténtico, es aquel que “lucha con su lengua, con su pobre y miserable lengua, para forzarla a recrear esa visión mágica y milagrosa del mundo que es la única capaz de producir el encantamiento” . Lo anterior quiere decir , entre otras cosas, que la poesía no usa el lenguaje de la claridad como en la vida cotidiana sino que acepta y requiere la oscuridad, esto es, un cierto encriptamiento que se asocia al hecho de que las palabras en el poema son intensas, vibran e irradian su propia significación. Y comprender un poema es hacerse eco de esa vibración, entrar en consonancia con él . Y, por otra parte, la poesía también es una región intermedia donde todo está permitido y en la que se mezcla ensoñación y realidad para iniciar un viaje hacia la profundidad inestable de los sentidos, tal como lo hace el poeta Luna. Y volví de los despojos de un recuerdo./ Dejé mis cavernas y salí a los bosques y los ríos;/ me maravillé ante los astros y los gorjeos…/ di morbidez al ritmo y me embriagué; articulé lo sutil/con la turbación evocadora de los oráculos/ -¡fingido adivinante ultraterrestre!-/ y hallé el muérdago y cultivé el sésamo;/ vestí con indumento lunar a las druidesas;/ encendí en los mitos un siempre devenir cósmico; /toqué el carrizo de los faunos/ y dancé con las Hadas…!

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