XVI
Un halo de tu boca
aviva los sentidos
y vuelves
anca de potro
elevada hacia los montes,
péndulo de hierbas
ahorcajadas en las piernas,
cardumen de ardientes hojas.
Y eres voz
y dientes
y manos.
Se agita el monstruo
que duerme entre mis pechos.
.
Martha Cecilia Cedeño Pérez, Amores urbanos, Parnass Ediciones, Barcelona, 2010
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
lunes, octubre 25, 2010
sábado, octubre 23, 2010
Mi columna de esta semana
"La vida a través de los ojos de la infancia" así se titula mi columna de esta semana y versa sobre una bella experiencia: la Escuela Audiovisual Infantil, de Belén de los Andaquíes, Caquetá, Colombia. Podéis leerla aquí:
http://www.ellider.com.co/?p=1465
lunes, octubre 18, 2010
Dulce de higos
El final...
Un día espléndido. Una compañía excelente (mi entrañable amiga Isabel). Y un árbol a orillas del río Llobregat. Lo demás es un dulce de higos hecho a fuego lento y aliñado con canela, piel de limón y panela. Aromas y colores de infancia y tiempos en los que los días eran eternos y siempre transparentes. Como ayer domingo. Una larga jornada con un cielo límpido pese a las aguas marrones, a los aviones pendencieros, al paisaje gris que se levanta sobre el río como una maldición. Un día espléndido pese a todo (o quizá por ello).
El comienzo...
Fotos (Martha Cecilia Cedeño e Isabel Gómez)
domingo, octubre 17, 2010
viernes, octubre 15, 2010
Dos mecheros por un euro
La mujer arrastra los pies y las palabras. Tiene el pelo largo y su piel luce una tersura inédita. Camina despacio. Abre la boca. Dos mecheros por un euro. Gime. Pasa por mi lado. Yo no fumo, pienso. El metro es una trampa en la que conviven cuerpos extraños. Olores a pies, sobacos y genitales sucios. Alientos de ajo y vino trasnochado. Miradas huidizas y secas. Pienso en la clase de cámara. Mi ejercicio fue el peor. Una luna perdida tras un zum tembloroso. Risas. A mi no me importa. ¡Qué calor! El metro apesta. Dos mecheros por un euro. Es la misma mujer del otro día; entonces llevaba una falda larga y unos zapatos abiertos. No tenía la cara de limosnera que luce hoy ¿De dónde será? Imagino que de Europa del Este. Una exhabitante de un lejano paraíso social. Recuerdos de otra historia. Víctima de nuevas historias. Dos mecheros por un euro. Tuviste dificultades técnicas para plasmar tu idea, me dice el profesor. El metro para, el olor no se aleja. Penetra los tejidos de este viernes de calles ajenas. No dejo que me joda esta noche caústica. Hoy no he leído los ensayos de la Media Luna, ayer terminé de ler el último texto. Habla de mí. Dos mecheros por un euro. Yo no fumo. Las palabras existen como el libro de los adioses. Can Serra. El metro se detiene. Se aleja. Veo un monstruo metálico cubierto de mierda.
miércoles, octubre 13, 2010
La Plegaria del Alba
Hace milagros este amanecer. Inscribe su página de luz en el cuaderno oscuro de la noche. Anula nuestra desesperanza, nos absuelve de nuestra locura, comprueba que el mundo no se disolvió en las tinieblas como hemos temido a partir de aquella tarde en que, desde la caverna de la prehistoria, observamos por vez primera el crepúsculo. Ayer no resucita. Lo que hay atrás no cuenta. Lo que vivimos ya no está. El amanecer nos entrega la primera hora y el primer ahora de otra vida. Lo único de verdad nuestro es el día que comienza.
José Emilio Pacheco
...
Gracias W.F por este envío...
martes, octubre 12, 2010
Parque Arqueológico de San Agustín: Huellas mágicas de un pasado histórico-natural , II
Huellas y significados
No obstante los distintos estudios que se han elaborado en torno a San Agustín, aún persisten muchos interrogantes. Se desconoce, por ejemplo, el inicio del poblamiento de las tierras del sur del Huila, las evidencias del mito de creación de la gente que dio origen a esa cultura y las causas de su desaparición muchos siglos después. Aunque se sabe que los primeros pobladores habitaron las tierras húmedas y que allí construyeron sus viviendas, cultivaron la tierra, moldearon el barro y enterraron a sus muertos. También que cientos de años más tarde, los seres míticos fueron tallados en piedra y los jefes espirituales se convirtieron en poderosos chamanes de “cuyos conocimientos dependió el equilibrio entre las fuerzas del caos y la armonía; entre la vida y la muerte” (Llanos, 1994), que enterraban a sus muertos de acuerdo al linaje de los mismos y por último que, para elaborar su obra artística y arquitectónica fundamental debieron poseer avanzados conocimientos matemáticos.

Gracias a las distintas investigaciones realizadas sabemos que el pensamiento de la cultura de San Agustín fue cosmológico. Por ello, la arquitectura del espacio funébrico, las tumbas, por ejemplo, no es una negación de la vida sino una exaltación de la misma en “un espacio objetivamente distinguible como destinado al enterramiento de los muertos se encuentra el más grande acto de apropiación de la vida” (Velandia, 1996). Además todas las imágenes que se encuentran plasmadas en cada una de las esculturas tienen que ver con ese aliento vital: úteros, falos erectos, flores, mujeres en gestación, representaciones solares, partos, coitos y animales como serpientes, ranas, lagartos, jaguares, cocodrilos, monos y pájaros.

Gracias a las distintas investigaciones realizadas sabemos que el pensamiento de la cultura de San Agustín fue cosmológico. Por ello, la arquitectura del espacio funébrico, las tumbas, por ejemplo, no es una negación de la vida sino una exaltación de la misma en “un espacio objetivamente distinguible como destinado al enterramiento de los muertos se encuentra el más grande acto de apropiación de la vida” (Velandia, 1996). Además todas las imágenes que se encuentran plasmadas en cada una de las esculturas tienen que ver con ese aliento vital: úteros, falos erectos, flores, mujeres en gestación, representaciones solares, partos, coitos y animales como serpientes, ranas, lagartos, jaguares, cocodrilos, monos y pájaros.
En los vestigios agustinianos lo que podemos explorar son las huellas de una cultura que vivía en armonía con el cosmos; por ello las representaciones escultórica de alta calidad siempre remiten a la integración de los astros, los animales, vegetales, personas y demás seres de la naturaleza en un todo armónico a través del cual se percibe la realidad como un conjunto de símbolos y significados.
En el pensamiento mítico los animales son seres que actúan como los hombres, con sus fuerzas naturales que expresan el erotismo y la muerte (Llanos, 1994). Es entonces Eros y Thanatos las dos corrientes que desde siempre trazan la existencia de los seres humanos. Por eso el artes escultórico lítico –tallado en piedra- es plenamente metafórico, lenguaje figurado que señala rutas hacia la comprensión de la existencia misma. De ahí que se diga, por ejemplo, que las distintas representaciones agustinianas sean intentos de comprender y explicar la realidad para poder actual sobre ella (Velandia, 1994).
Desde ese punto de vista cada una de las esculturas tiene un sentido especial y se agrupan en determinados conjuntos para representar los elementos cotidianos de la naturaleza en esa misma relación de integración de la que se habló atrás. El hombre, la mujer, el jaguar y el mono, corresponden a un primer grupo que está relacionado con la caza, la vivienda y la agricultura, fenómenos que se dan en la tierra; el caimán, la iguana o lagartos y la rana tienen que ver con el agua, al igual que la anaconda o boa, las serpientes y los peces, ambos grupos remiten a la pesca, la fertilidad, las canoas y todas las acciones relacionadas con los ríos y las lagunas.
En términos generales, lo que podemos encontrar en los hermosos vestigios y estatuas de piedra es la vida palpitante en donde habita el trueno, el relámpago y la lluvia; los animales de la tierra y el cielo; los hombres y mujeres con su poder y fertilidad; el día y la noche; los puntos cardinales con su sol y su luna. Todos los elementos naturales integrados a la esencia del ser humano, indicadores de la raíz profunda de una cultura pensada desde la naturaleza.
Lugares y recorridos
Recorrer cada uno de los espacios de esta cultura es aproximarnos a otra manera de percibir la vida y la naturaleza. Cuando visitamos el área donde se localizan los principales sitios arqueológicos y el Museo, podemos admirar el Bosque de las Estatuas con su naturaleza exuberante y 35 exculturas de motivos diversos que remiten a la vida, los animales, la fertilidad. Luego, por ese mismo sendero nos encontramos frente a frente con las Mesitas A, B, C y D, que son montículos artificiales con tumbas y numerosas estatuas de inigualable belleza. En las dos primeras, según los expertos, se hicieron obras monumentales de arquitectura e ingeniería diseñadas especialmente para que fuera la morada de los espíritus de los poderosos chamanes y sus familias.
La Fuente Ceremonial de Lavapatas es espacio sagrado de adoración y culto donde se realizaban baños rituales y ceremonias asociadas a los mitos de purificación de la tierra. En ese lugar se puede percibir la cuidadosa elaboració de canales y piletas adornadas con representaciones antropomorfas de serpientes, lagartos, salamandras, esculpidas en el lecho de la quebrada; una prueba más de la relación estrecha entre los seres de la naturaleza y sus componentes.
Para completar este primer recorrido encontramos el Alto de Lavapatas, lugar afortunado desde donde se divisa la exuberancia del macizo pintado con los verdes más intensos; allí reposan los vestigios más antiguos entre los que sobresale una imponente estatua con el tema del Doble Yo, avizorando el día y la noche, el bien y el mal, la vida y la muerte.

Ahora bien, éste es sólo un trayecto inicial que se puede realizar caminando entre magníficos árboles y en compañía de aromas a resinas y flores y bajo el influjo del aire transparente que abriga los cuerpos y los espíritus. Allí no sólo se puede admirar la majestuosidad de los vestigios, de cada una de las tumbas y estatuas, sino también la imponencia del paisaje, matizado de olores y formas, de presencias mágicas en donde se puede apreciar la fuerza de la naturaleza, la energía de esas huellas que han trascendido el pasado y el presente.
Ahora bien, San Agustín no es sólo ese espacio descrito anteriormente que se puede recorrer en una apacible mañana. Hacen parte de este patrimonio arqueológico lugares como La Chaquira, figuras talladas en la roca con los brazos y los pies hacia los lados como señalando los puntos cardinales. Esta imagen corresponde a la representación de un chamán asociada a un felino y simboliza el poder de la sabiduría de los chamanes y una revelación cósmica que alude al nacimiento y ocultamiento del sol, a los ciclos de la naturaleza y su influencia en los fenómenos cotidianos.


El Tablón, La Pelota y El Purutal, son otros lugares que guardan los secretos de la cultura agustiniana. Allí también se puede apreciar magníficas estatuas que remiten a distintos orígenes, entre las cuales sobresale una hermosa figura femenina y las esculturas de los chamanes que aún conservan sus colores.


Al otro lado del río Magdalena, en el municipio de Isnos, se encuentra el Alto de los Ídolos y el Alto de las Piedras. El primero está constituido por montículos sobre los cuales fueron colocadas estatuas monolíticas con rasgos femeninos. Se cree que se trata de una necrópolis en que fueron enterrados de manera sucesiva, jefes con poderes chamánicos de un mismo Linaje (Llanos, 1994). El segundo, es otro de los recorridos necesarios que se deben realizar para conocer la profunda sacralización de la naturaleza que profesaba la cultura agustiniana. Allí se combina el misterio de los vestigios con el imponente saldo de Bordones que se despeña majestuoso entre rocas escarpadas y neblinas tendidas sobre la magnífica vegetación.
Además de los lugares mencionados, existen otros que también hacen parte de la Cultura Megalítica del Alto Magdalena. Se trata de El Alto de Guanacas, Naranjos, La Parada, Quinchana, El Jabón, Quebradillas, territorios en donde se han hallado esculturas de temas diversos y tumbas.
Ahora bien, recorrer los vestigios de San Agustín implica reconocer otros sitios singulares como el Estrecho del Magdalena en donde el río se encaja entre rocas milenarias para señalar el poder del agua que se convierte en un hilo tenue, afuera y un torbellino enojado, adentro; o cascadas como el Salto de Bordones que se despeña en cordones de plata y cristal.
Gran parte de esos recorridos se pueden realizar a pie, a caballo y en carro. Sólo es necesario el deseo de dejar atrás el caos urbano, la dureza de la vida cotidiana, la sequía de la canícula para llegar hasta ese lugar mágico donde es posible lograr la armonía en un abrazo cósmico con la naturaleza.
Neiva, 1999
lunes, octubre 11, 2010
Parque Arqueológico de San Agustín: Huellas mágicas de un pasado histórico-natural , I
Hace más de diez años, justo algunos meses antes de marchar allende los mares, ofrecí una serie de charlas sobre el Parque Arqueológico de San Agustín en distintos colegios de la ciudad de Neiva. Producto de aquella experiencia es este texto que he recuperado y que está escrito con más emoción que seriedad pero que quiero compartir con la gente linda que me lee en ambos bordes del mundo.
......
Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
Academia Huilense de Historia
“En las fuentes sagradas labradas sobre el lecho rocoso de la quebrada, en las estatuas y estelas, en los relieves de los peñones que descienden sobre profundos cauces, está presente la inspiración de este maravilloso escenario en sus expresiones estéticas, orientada a un arte que refleja sus conceptos religiosos: el héroe legendario y sus deidades protectoras, los dioses del bien y el mal, de las lluvias, de las tempestades y de los vulcanismos, en fin, la tierra, el sol, la luna…” Luis Duque Gómez
San Agustín es un lugar mágico anclado en el sur del departamento del Huila. Es una región que no sólo constituye hoy por hoy uno de los sitios arqueológicos más importantes de Colombia y patrimonio histórico de la humanidad, sino un legado cultural de belleza impresionante cuyas huellas apenas se empiezan a interpretar.
Habitada desde siempre por grupos humanos de sensibilidad plena que dejaron para la posteridad los vestigios de su pensamiento, de su manera de sentir y palpar la corriente vital de la existencia a través de su arte monumental, esta extensa zona hace parte de los símbolos de identidad de ser huilense, tan importantes como la Gaitana o los Rajaleñas.
Habitada desde siempre por grupos humanos de sensibilidad plena que dejaron para la posteridad los vestigios de su pensamiento, de su manera de sentir y palpar la corriente vital de la existencia a través de su arte monumental, esta extensa zona hace parte de los símbolos de identidad de ser huilense, tan importantes como la Gaitana o los Rajaleñas.
Su ubicación afortunada, el nivel artístico de los vestigios, su extensión geográfica que cobija varios municipios, hacen de San Agustín un lugar de una riqueza extraordinaria que no sólo se puede percibir con los ojos del científico, sino también de con los de la persona común y corriente que busca encontrar tranquilidad y belleza en un espacio inventado para la contemplación y el asombro.
Por ello cuando se habla de San Agustín se piensa inmediatamente en un sitio anclado en medio de mesetas, valles y cordilleras primarias, en cuyo seno se encuentran esculturas de piedra que han sobrevivido al paso inclemente del tiempo. O se puede pensar en un paisaje de cerros bañados con todos los verdes posibles. O en el río Magdalena rugiente bajo los cañones forjados durante miles de años. O en un pueblo donde aún existen casas coloniales pintadas de verde y blanco en cuyos balcones se descuelgan flores multicolores rebosantes de aromas, anunciando el vaho mañanero o el ocaso de una tarde de nubes y arreboles. O en la melodía nostálgica de las chirimías, voz de ancestro y de vida. O en las manos creadoras que han dado aliento a quienes tejen la existencia día a día. Eso es San Agustín: magia y vida; naturaleza espléndida y pasado pleno de significados; silencio y agitación de energías; cultura y reconocimiento.
El parque Arqueológico de San Agustín o Cultura Megalítica del Alto Magdalena, como se le ha llamado en los últimos años, es una vasta zona de la geografía huilense, en pleno macizo colombiano, en cuyo seno se puede apreciar los vestidos de una cultura milenaria que alcanzó un grado importante de esplendor artístico.Es, además, objeto de estudio de diversos científicos que ven en ella rastros fundamentales de un grupo humano integrado a la naturaleza y al cosmos. Por eso intentan encontrar respuestas a las múltiples preguntas que todavía persisten, no obstante los notables logros alcanzados en el complejísimo camino de la interpretación de cada una de las tumbas y esculturas.
A nivel general la exploración científica de esta cultura es reciente. Sólo hasta mediados del siglo XX surge un claro interés de estudiarla sistemáticamente para intentar descubrir sus diversos sentidos. Sin embargo, antes de esa época algunas personas ya habían visitado el lugar y elaborado sus propias descripciones alrededor de ese arte monumental.
Dice el historiador Luis Duque Gómez, uno de los principales estudiosos de San Agustín, que fue Fray Juan de Santa Gertrudis el primero en recorrer palmo a palmo lo que hoy se conoce como parque arqueológico de San Agustín y en dejar constancia de ello en la crónica Maravillas de la naturaleza, publicada en 1956 después de permanecer un par de siglos en la penumbra.
Anota también que en el año 1797 el sabio Francisco José de Caldas visitó la región de San Agustín y presagió su grandeza y monumentalidad en un escrito publicado en el periódico Semanario del Nuevo Reino de Granada en 1808, en el que se expresa en los siguientes términos “… estatuas, columnas, adoratorios, mesas, animales y una imagen del sol desmesurada, todo de piedra y en número prodigioso, nos indican el carácter y las fuerzas del gran pueblo que habitó las cabeceras del Magdalena”
Anota también que en el año 1797 el sabio Francisco José de Caldas visitó la región de San Agustín y presagió su grandeza y monumentalidad en un escrito publicado en el periódico Semanario del Nuevo Reino de Granada en 1808, en el que se expresa en los siguientes términos “… estatuas, columnas, adoratorios, mesas, animales y una imagen del sol desmesurada, todo de piedra y en número prodigioso, nos indican el carácter y las fuerzas del gran pueblo que habitó las cabeceras del Magdalena”
Sin embargo, fue el geógrafo italiano Agustín Codazzi quien efectuó el reconocimiento de tales vestigios en el año 1857 e hizo descubrimientos de importancia; además dejóuna interesante descripción de esos lugares con un plano en el que se ubican varias estatuas y dibujos. Posteriormente, en el año 1892, Carlos Cuervo Márquez se convierte en el primer colombiano en intentar descubrir el misterio de las estatuas y proponer una interpretación rigurosa de su significado. Fueron estas investigaciones las que cautivaron la atención del etnólogo alemán Konrad Preuss para emprender la exploración de esta cultura en las lejanas tierras del Alto Magdalena.
Las excavaciones que realizó Preuss durante los años 1913 y 1914, marcaron el inicio de la investigación arqueológica moderna de San Agustín. A partir de ese momento han sido muchos los expertos que se han apuntado al reto de desvelar el misterio de un arte monumental enclavado en el Macizo Colombiano.
Los estudios mencionados anteriormente hicieron que el estado colombiano tomara conciencia de la importancia de San Agustín e incentivara la investigación arqueológica. De ahí que a partir de 1930 se creen distintas oficinas e institutos como la Oficina de Servicio Arqueológico a cargo de Gregorio Hernández de Alba, quien en compañía de José Pérez de Barradas hizo algunas excavaciones durante 1937 y 1938, y el Instituto Etnológico Nacional, en la década de los 40, bajo la dirección de Luis Duque Gómez. Es éste uno de los estudiosos más importantes de la cultura agustiniana, quien junto con otros investigadores realizó entre los años 1943 y 1960 trascendentales descubrimiento, publicados luego en la obra Exploraciones arqueológicas de San Agustín.
Posteriormente, en el año 1966, salieron a la luz las investigacines de Gerardo y Reichel Dolmatoff; las nuevas averiguaciones de Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos, en otra etapa de la investigación durante los años 70; las excavaciones de Héctor Llanos del departamento de Antropología de la Universidad Nacional durante los años 80 y 90, al igual que los estudios de César Velandia de la Universidad del Tolima y otros investigadores como Jorge Armando Ruiz, que se han dado a la tarea de comprender la esencia del arte monumental agustiniano, en un propósito que a veces se torna difícil por las características de los mismos vestigios y la inexistencia de otros nexos que permitan despejar las dudas que aún palpitan en cada una de las esculturas y espacios funébricos (esta expresión la utiliza el profesor César Velandia para referirse a las distintas tumbas).
Lo anterior sustenta, como lo dice el profesor Héctor Llanos (1994), por un lado que mostrar la cultura de San Agustín es hablar también de la historia de la arqueología en Colombia, desde Caldas a Preuss y desde éste a los nuevos investigadores que hoy se encuentran en el mismo empeño; y por el otro, que “el sur del Alto Magdalena es un extenso territorio donde se desarrolló durante más de dos mil años un proceso histórico, asociado a la cultura de San Agustín”.
Neiva, septiembre de 1999
Neiva, septiembre de 1999
sábado, octubre 09, 2010
Viaje al Sur: Cultura Megalítica del Alto Magdalena
A mediados de septiembre viajé con mi familia al Parque Arqueológico de San Agustín, Huila, un espacio pleno de significados y encanto. Un lugar en el que se encuentran las huellas pétreas de una cultura milenaria cuyo legado trasciende las fronteras del tiempo y el olvido. Allí estuvimos algunos días, disfrutando del placer de la contemplación, de la mirada lenta sobre las estatuas de piedra, de los caminos y las montañas que tocan el cielo.
Fue también un viaje iniciático para mi hija Luna que por primera vez contempló el paisaje del sur con sus formas, colores y aromas. "Estoy en el paraíso", me dijo feliz. Y es que dejar la vieja Europa para trashumar por las entrañas de América, de Colombia, significa también un recorrido a la esencia, a aquellas cosas que nos configuran como seres humanos. Ahora Luna también se siente parte de esa tierra lejana pero ardorosamente vital.Fueron tres días con sus noches y sus sonidos y sus atardeceres en los que fue posible encontrar aquellos hilos de armonía que nos ligan al cosmos.
Vistas desde el Alto de Lavapatas
El Huaco (de Isaías)
Disfrutando del camino con Luna
¡Qué bueno el guarapo! (zumo de la caña de azúcar)
Fuente ceremonial de Lavapatas
Fotos: Martha Cecilia Cedeño Pérez y Juan Carlos Ruiz V.
miércoles, octubre 06, 2010
Columnista del periódico El Líder
De vuelta en mi casa de L'Hospitalet, Barcelona, me reencuentro con mis espacios, mis hábitos, mis afectos y mis circunstancias. Me reencuentro con mi ventana desde la que se observa un trozo de mar espléndido y también con mis nostalgias cada vez más profundas por todo lo dejado al otro lado del Atlántico. Así es: la vida continúa después de un breve paréntesis.
Por fortuna me quedan las palabras y todas sus significaciones. Por fortuna tengo planes y expectativas y tareas tan interesantes como la de escribir semanalmente una columna para el periódico regional El Líder del departamento del Caquetá, Colombia, mi tierra natal, cuyo primer número salió el pasado 1 de octubre. Me siento honrada de hacer parte de ese proyecto así sea tangencialmente. Por ello agradezco a Ricardo Areiza unos de los periodistas más serios y rigurosos del surcolombiano, quien quiso "capturarme" para esa bella tarea escribir.
Mi columna se llama Desde Barcelona y aparecerá los días viernes. El primer artículo (que escribí el martes pasado desde la ciudad de Pereira) se titutula "El territorio de la infancia" y ya se puede consultar en el siguiente link:
Me hace muchísima ilusión este oficio no sólo porque es una manera de volver a mi tierra primigenia sino también por sus implicaciones: es una forma de disciplinar las palabras y el pensamiento, un ejercicio que hará muy bien a mi espirítu a veces un poco maltrecho.
viernes, octubre 01, 2010
Conferencia y seminario en la Universidad Tecnológica de Pereira
Así invitó la Universidad Tecnológica de Pereira a las actividades que tuve el gusto de ofrecer:
http://www.utp.edu.co/comunicaciones/htm/detalleHTML.php?idNota=14783
http://www.utp.edu.co/comunicaciones/htm/detalleHTML.php?idNota=14783
miércoles, septiembre 29, 2010
En Pereira
Estoy en la ciudad de Pereira. Una urbe preciosa y acogedora en la que he pasado unos días estupendos. Y aunque el motivo de mi estadía aquí no es exactamente de placer, debo decir que he pasado unas jornadas armoniosas en las que he tenido el gusto de conocer a gente espléndida. A estudiantes, profesores y profesoras de la Universidad Tecnológica de Pereira que me han acogido con respeto y entusiasmo. Y también he tenido la fortuna de recorrer las calles de una ciudad que me ha sorprendido gratamente no sólo por sus transformaciones urbanas afortunadas sino también por ese contenido estético que la sustenta. Si, no cabe duda que Pereira es bella y seductora.
He de decir que no hubiese podido disfrutar de toda esta experiencia sin la gestión de César Valencia Solanilla, director de la maestría de literatura y un profesional excelente y mejor persona aún. Y gracias a su interés también pude estar la semana pasada en la Universidad del Tolima de Ibagué en la que dicté un seminario sobre prevención de la violencia de género en el contexto escolar.
Bueno, como podéis ver he estado haciendo muchas cosas, menos actualizar como es debido este blog. Tengo algunas crónicas escritas sobre mi viaje por el sur, espero subirlas la semana que viene ya desde Barcelona con las fotos respectivas y seguro que también con saudade.
Mientras, comparto con todas y todos la noticia del lanzamiento de Amores urbanos que fue reseñada en los diarios de la región (clickar sobre ellos):
Diario la Nación
Diario del Huila
Diario la Nación
Diario del Huila
miércoles, septiembre 22, 2010
Amores ubanos en Neiva
Después de unos días de silencio pero llenos de viajes, encuentros familiares, entrevistas, reencuentros con viejos amigos y amigas, vuelvo a mi bitácora.Y esta vez para anunciar el lanzamiento en la ciudad de Neiva del poemario Amores urbanos.
Será el próximos jueves 23 de septiembre a las 6 de la tarde (18:00 horas) en el Auditorio Fidel Ángel Ramírez, Edificio Comfamiliar del Huila 3 piso. La presentación estará a cargo del Dr. William Fernando Torres, viejo maestro de mi época universitaria. Para mi es un honor su presencia en ese acto, especialmente porque sabe de mi recorrido por el mundo de las letras y la investigación. Además WF fue uno de los primeros en hablarnos (a los que entonces éramos sus alumnas y alumnos) de Barcelona con una pasión desbordada y contagiosa.
Ya os diré cómo ha ido todo.
sábado, septiembre 11, 2010
jueves, septiembre 09, 2010
Presentación de Huila: cien años no es nada, Tomo II
El último viernes de agosto se presentó en la Biblioteca Departamental de Neiva, el libro Huila Cien años no es nada tomo II y la revista Región y cultura no. 23. El evento fue organizado por Lorena Mendoza y estuvo impregnado por la presencia, aunque fuese a distancia, del maestro Luis Ernesto Lasso gestor y director de ambas publicaciones.
En ese mismo evento Mendoza hizo una bella reseña sobre mi libro Amores y urbanos y adelantó su presentación en esta ciudad que está prevista en principio para finales de este mes, antes de mi viaje de regreso a Barcelona.
El libro y la revista son un colofón esclarecedor a la seria y prolífica labor del maestro Lasso y el Colectivo Región y Cultura.
martes, agosto 31, 2010
Noticias desde la canícula
Escribo con las neuronas a punto de calcinarse. Neiva es un horno que te hiere sin remedio. Los días y las noches se convierten en una tortura canicular. Los pasos huyen y el sueño y las ganas de salir a deambular por la ciudad. Pero no todo es culpa de su situación en un valle triste y ardiente. Lo es también la falta de acondicionamiento de las viviendas a las tremendas condiciones climáticas; la ausencia de una planificación urbana y de un diseño apropiado a dichas circunstancias. Aquí sólo importa construir casas para venderlas a precios elevadísimos sin tener en cuenta el bienestar de las personas que las habitará…
Pero mi propósito no es hablar sólo de la ardentía de esta tierra a manera de disculpa por mi falta de palabras en el blog, sino actualizar a la gente linda que me lee en varias partes del mundo; sobre todo aquella cercana al Mediterráneo.
Decir que el día 23 sólo pude estar un instante en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, justo cuando faltaban pocas horas para su cierre. Sin embargo tuve la oportunidad de vislumbrar algo de lo que allí se movió durante los días anteriores y hablar con personas estupendas a las que hacía mucho tiempo no veía. Me hubiera gustado estar desde la mañana pero el jet lag me tenía en sus garras.
Así que estuve tres días en una Bogotá en obra negra y más fea que de costumbre. Allí pude reencontrarme con el entrañable Isaías Peña y su esposa a quienes no veía desde el año 2000. Recuerdo que esa vez compartimos en Barcelona, ciudad en la que robaron a Isaías su cartera en el Parc Güell, exactamente.
Y también tuve un encuentro estupendo con una amiga de la infancia a quien no veía desde hace un montón de años. Entonces teníamos 12 abriles y vivíamos en un pueblito con un nombre precioso: Belén de los Andaquíes.
Y el día jueves bajamos a tierra caliente. A la canícula de Neiva y desde entonces estoy entre sofocos pero con la alegría de tener a los míos más cerca que nunca.
sábado, agosto 21, 2010
Viaje
Es noche de vigilia. Mañana viajo a Colombia. Estoy ansiosa y feliz. La siguiente entrada que haré será desde mi bello país. Espero escribir algunas crónicas sobre aquellos lugares espléndidos llenos de color y de aromas. Plenos de la calidez de la familia, las amigas y amigos, la gente que quiero. Lugares magníficos pese a la sinrazón y el absurdo.
¡Mañana tornaré al lugar de las visiones, los olores y sabores primeros!
viernes, agosto 20, 2010
Una de nostalgia
¿Cuándo? Julio de 1995
¿Dónde? Faldas de la Sierra Maestra, Santiago de Cuba
Allí estoy, feliz, debajo de un ¿Flamboyán?. Aún recuerdo la travesía por la carretera en un vetusto coche, reformado en su interior con tablas y cuerdas. Y después la visita al abuelo de uno de mis acompañantes. El hombre vivía en un bohío inmerso en los frondosos bosques de la Sierra. Había sido armero durante la Revolución y nos contó su historia plagada de hazañas y sacrificios. Le hice una entrevista que espero recuperar algún día. Ese día me comí el mejor cochinillo que he probado en mi vida. Asado a fuego lento y bajo el encanto de las palabras y la música honda del pueblo cubano.
Creo que entonces la armonía se tocaba con la punta de los dedos...
Creo que entonces la armonía se tocaba con la punta de los dedos...
miércoles, agosto 18, 2010
Más sobre Amores urbanos
Perdonadme si me repito pero quiero agradecer a mi familia de Bogotá (Lina María, Sebastián, Sara Lucía y Melquisedec) por la preparación, montaje, difusión y presentación del libro Amores urbanos en la Feria Internacional del Libro. Sin su empeño y entusiasmo no hubiese podido mostrar mis versos ni estar presente así fuese como una imagen presa en un video.
Espero estar el próximo lunes 23 de agosto en el stand del Huila para firmar libros y compartir con mi familia, amigas y amigos y demás gente de mi región.
Por ahora os dejo un link del video de presentación del libro con nuevas imágenes introducidas por Melquisedec Torres.
domingo, agosto 15, 2010
Amores Urbanos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá
Hoy será presentado mi poemario Amores urbanos en la 23ª Feria Internacional del libro de Bogotá, gracias al empeño de mi cuñado y hermano Melquisedec Torres Ortíz. El acto será a partir de la 18:00 horas en Corferias, Sala José Eustasio Rivera, Pabellón A.
La noticia sobre este evento también se puede leer en el diario La Nación de Neiva, Huila, Colombia, en el siguiente link: http://www.lanacion.com.co/category/cultura/
Allí estaré virtualmente gracias a las tecnologías de la información y comunicación mientras tengo la oportunidad estar de cuerpo presente el último día de la Feria, que será el 23 de agosto.
La noticia sobre este evento también se puede leer en el diario La Nación de Neiva, Huila, Colombia, en el siguiente link: http://www.lanacion.com.co/category/cultura/
Allí estaré virtualmente gracias a las tecnologías de la información y comunicación mientras tengo la oportunidad estar de cuerpo presente el último día de la Feria, que será el 23 de agosto.
Gracias a todas las personas e instituciones que han hecho posible mi participación, a pesar de la distancia, en ese importante evento cultural.
Sobre Amores urbanos dice su prologuista Josep Anton Soldevila:
"Estamos ante un libro importante, que trata de temas que son significantes cada uno por sí mismo y de los que Martha Cecilia Cedeño nos habla de la misma forma en que se presentan en la vida, unidos indisolublemente. Sin embargo, con el extraño poder de la poesía – de la buena poesía – consigue que contemplemos sus rostros diferenciados: cada uno con su peso, su pena y su sonrisa, sus interrelaciones y sus abismos.
Y todo ello amarrado a un estilo sobrio, contenido, que busca y encuentra la palabra precisa, que rechaza el adjetivo innecesario pero a la vez usa un lenguaje sumamente rico.
Un libro de clarividencia y emoción".
Para estar presente en dicho evento he realizado el siguiente vídeo, que será mostrado esta tarde en Corferias.
Para estar presente en dicho evento he realizado el siguiente vídeo, que será mostrado esta tarde en Corferias.
viernes, agosto 06, 2010
Amores urbanos
Ya tengo en mis manos mi segundo poemario Amores urbanos. Decir que estoy feliz suena a lugar común, a frase clisada; por ello prefiero expresar que me siento satisfecha, llena de una profunda emoción y esperanza por la materialización de este segundo retoño literario que contiene versos escritos en Barcelona durante los últimos diez años.
Palabras envueltas en los vapores de la calle y la piel, en el movimiento incesante de los cuerpos, de las esquinas, de las visiones más allá de los perfiles de los edificios.
Palabras escritas en la soledad de las madrugadas con el frío rasgando las ventanas y las manos huérfanas sobre el teclado mezquino. En la nostalgia de los días grises en el sofá, con una manta y un café con aroma de trópico. En las noches insomnes con los sueños enredados en la almohada. En los días anodinos de casa con oficios repetidos al infinito. En las horas transparentes en que todas las cosas parecen flotar en el aire de la armonía y también en aquellas horas aciagas en las que la desesperanza y el hastío son lo único cierto...
Palabras, palabras y más palabras que no hubiesen podido ver la luz sino hubiese contado con el apoyo incondicional de los seres espléndidos que me rodean. Juan Carlos y Luna del Mar, mis amores; Isabel mi amiga con su ánimo constante y su soporte material y Lina María, mi hermana e ilustradora magnífica del libro. Pero también debo agradecer a mi hermana Mariela, a mi amiga Pilar, a mi cuñado Melqui, por sus palabras a tiempo y su confianza en mis versos.
Y por supuesto a mi editora Amalia Sanchís, al poeta Josep Anton Sodevila por su estupendo prólogo sin conocerme casi de nada, a Manuel Delgado Ruiz por algunos motivos y sus bellas palabras de presentación.
El libro se pondrá a la venta en algunas librerías de Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat, ciudades en donde será presentado a finales de este año. Y también se podrá aquirir a través de Internet (ya informaré sobre ello).
Además espero presentar Amores urbanos en mi país, Colombia, en el mes de septiembre, aprovechando que estaré allí una temporada.
Esta noche, sin duda, dormiré con la felicidad rozando mis cabellos.
...
Martha Cecilia Cedeño Pérez, Amores urbanos, Parnass Ediciones, Barcelona, Agosto de 2010.
Además espero presentar Amores urbanos en mi país, Colombia, en el mes de septiembre, aprovechando que estaré allí una temporada.
Esta noche, sin duda, dormiré con la felicidad rozando mis cabellos.
...
Martha Cecilia Cedeño Pérez, Amores urbanos, Parnass Ediciones, Barcelona, Agosto de 2010.
martes, agosto 03, 2010
domingo, agosto 01, 2010
Poemas de Carme Raichs
Vius a dins el Silenci,
reps les hores del dia
quan ben mut, sense rostre,
et besa enamorat.
I t'ensenya el sentit
des noves simfonies
per crear-te un nou viureque et renovi el paisatge.
Has rebut del Silenci
el regal d'ombres-llum.
El Silenci et revela
la grandesa de l'ésser,
la clau per a gaudir
del teu món lliurement!
Carme Raichs, Atura't, Abadia, Manresa, 2009
GOTES DE HAIKUS
Gotes de Haikus
fan un mar de silenci
amb llum de lluna.
...
A dins la fosca,
si encetes un somriure...,
estripes núvols.
...
com es navega
en aquest mar del viure
si no hi ha calma?
...
Idees bones;
il-lusions que es cremen
al foc de l'aigua.
...
Neixen paraules
per ser ventres ben fértils
plens de respostes.
...
Soledad blava:
el temps s'enduu les fulles
en aigües grogues.
...
La barca lluita
en ones encrespades.
La calma plora.
Carme Raichs, Blau, Abadía, Maçaners, 2006
lunes, julio 26, 2010
No den de comer a los pelícanos (poesía)
No den de comer a los pelícanos es el primer libro de Pilar Osorio Morán, una poeta de altos vuelos y una persona estupenda. A Pili la conocí a finales del siglo pasado (noviembre de 1999) cuando yo era una recién llegada del trópico que empezaba mi andadura por el doctorado de Antropología del Espacio y el Territorio, dirigidido por Manuel Delgado, en la Universidad de Barcelona.
Con ella, además de compartir las clases de doctorado, empezamos a gestar una amistad que desde entonces ha ido a más. Aún recuerdo aquellas reuniones espléndidas con nuestro grupo de amigas entre las cuales estaba también Gabriel de la Peña, Pilar Larramona y Helena Casanovas. ¡Cómo olvidar esa pasión por el espacio público y la vida que contiene en las palabras ardientes de Manuel y nuestra reacción ante una temática que para la mayoría era novedosa! ¡Y aquellos encuentros en la terraza de la casa de Pili en los primeros veranos del nuevo siglo con Luna pequeñita pero con muchas ganas de regar las plantas!
Y la vida siguió su curso y luego descubrí que Pili escribía bellos y breves poemas. Palabras esenciales, depuradas de todo aquello que nos distrae y nos encamina por senderos equivocados. Palabras sin ripios ni estridencias. Poesía pura. Canto a las minucias cotidianas, a lo que está a la altura de los ojos y casi nunca vemos; a la profundidad de las superficies en las cuales movemos nuestros pasos. Como en estos poemas que publica en su precioso libro:
Tierra
Los jueves me convierto en isla:
tortugas milenarias me visitan.
....
Nocturno
El sonido de los segundos, en la noche,
acoge el tiempo, que tal vez, vivimos.
Canto que tampoco olvida los carámbanos de dolor cotidiano que cada día nos circundan con sus rostros a veces repetidos, a veces cercanos y ajenos como esos soles negros plenos de orfandad:
Malaika
Los sábados, los ángeles
son negros,
venden bolsos en asfalto,
recuerdan
cielos infinitos.
....
Horror cotidiano
Era el último día de sol:
El diluvio comenzó
justo despues
de tomarse el café con leche.
Poemas sugerentes que nos dejan con los sentidos atentos para capturar lo que apenas se insinúa en los bordes depurados de las palabras:
Tiempo líquido
Los límites de los días
se deslizan por mi espalda.
...
B1
Rompí aguas en el lecho de hospital:
Parí el hijo de hembra ajena.
Pilar nos regala un libro breve, hecho de fogonazos en los que se cuece la vida con todos sus más y sus menos. Libro que también se puede conseguir en Internet en la siguiente dirección:
jueves, julio 22, 2010
El perro embarazao
Hace dos mañanas me despetaron los gritos atronadores de una mujer. Eran justo las siete. La fémina protestaba porque alguien había lanzado agua en su terraza desde un piso incierto para callar a uno de sus perros que no paraba de ladrar. ¡Fueron los de arriba! dijo adornando sus palabras con florituras magníficas que nunca en mi vida había escuchado. Escupía vocablos potentes que hacían referencia a "vergüenzas" íntimas, a suciedades, a una escatología plena; vamos, a un amplio, sonoro y profundo léxico de las entrañas españolas.
¿Serán c**** estos h****** , m***** que no dan la cara? ¡Si es un **** o una **** le rompo las costillas con un martillo! C***, g***, m***, me***, hdp... etc. etc. etc.
¡Nunca había escuchado tantos tacos por minuto! Pero lo más hilarante de todo fue cuando la susodicha terminó con una lúcida perorata ¿A quién se le ocurre echarle agua a mi perro embarazao? Si le da un ataque al corazón juro que mato al desgraciao que lo ha hecho. ¡Mira que hacerle esto a un perro embarazao! ¡Serán desalmados estos h...! (Imaginaros todas las groserías posibles).
Yo no quise asomarme al balcón porque tuve miedo que una de sus afiladas palabras me atravesara el cuello...
domingo, julio 18, 2010
A la mama
Madre de frente pálida
¿Cómo no mirarse en los ojos
donde se anuncia el alba?
Serenos como la mar
grandes cual la distancia.
Ojos de miel
de lluvia
de albahaca.
Hoy miran la tierra buena
las Nubes
y un sendero de nostalgias.
Recuerdan a sus cinco frutos
ayer, risa de niños
hoy, batir de alas;
sólo sus fotos quedan
en las ventanas
de la casa.
Ojos de madre triste
de miel
de lluvia
de albahaca.
(Barcelona, 2000)
¿Cómo no mirarse en los ojos
donde se anuncia el alba?
Serenos como la mar
grandes cual la distancia.
Ojos de miel
de lluvia
de albahaca.
Hoy miran la tierra buena
las Nubes
y un sendero de nostalgias.
Recuerdan a sus cinco frutos
ayer, risa de niños
hoy, batir de alas;
sólo sus fotos quedan
en las ventanas
de la casa.
Ojos de madre triste
de miel
de lluvia
de albahaca.
(Barcelona, 2000)
lunes, julio 12, 2010
El equipaje de la memoria (II)
Otro pasaje recóndito de nuestra vida en el alto pueblo andino, es la existencia de una extraña maleta de viaje que descubrí debajo de una de las camas de las habitaciones de huéspedes. Era de cuero marrón y estaba atada con dos cuerdas del mismo color. Cuando se lo mencioné a mamá, lo primero que me dijo fue que de ninguna manera se me ocurriera abrirla porque seguramente pertenecía a los antiguos dueños de la casa y que lo consultaría con papá para hacer las pesquisas respectivas. No entendía a qué pesquisas se refería pero desde ese momento toda mi atención se concentró en saber qué cosas habían dentro de ella.
Me obsesionaba la idea de hurgar en los secretos que allí pudiesen estar escondidos a la espera de que alguien, yo, los devolviese a la luz. Sé que mis padres preguntaron a los vecinos sobre la persona propietaria de la maleta y que éstos les dijeron que seguramente pertenecía a una mujer joven que había sido profesora del colegio durante muchos años y que un día, sin despedirse siquiera, se había marchado. Me parece que hasta le dijeron cómo se llamaba. Silvia. Silvia sin apellido. Una mujer solitaria que un día había llegado de no se sabe dónde a dar clases de geografía a los niños y niñas de secundaria. Era muy bonita y tenía un cabello lacio que le llegaba a la cintura, decía la vecina con los ojos entornados como intentando reconstruir un pasado imaginado. Entonces mamá le hablaba de la maleta y ella respondía No creo que vuelva por aquí; esa mujer se marchó hace mucho tiempo. Yo lo escuchaba todo y mientras, cada día, visitaba la habitación de la maleta, justo aquella que quedaba en un recodo de la casa, la más pequeña con una ventana con vistas al patio del melocotonero. Me agachaba con sigilo para mirarla con su vientre abultado lleno de cosas misteriosas.
La curiosidad que sentía era cada vez mayor. Al principio sólo la miraba pero poco a poco la fui tocando con la idea de halarla de una de sus cuerdas hasta que comprobé que pesaba demasiado. No podía moverla lo suficiente como para sacarla y desplegarla ante mis ojos; por ello un día, sin que mis padres tuviesen la más mínima idea de mis intenciones, le pedí ayuda a mi hermano que aunque era menor que yo había dado muestras de tener mayor fortaleza física. Al principio él se negó a ayudarme por miedo al jefe de la casa. Si papá se entera me pegará, decía. Al final lo convencí después de prometerle que le daría dinero para que se comprara aquellos cómics de Tarzán y Tintín que tanto le gustaban. Con su ayuda pude mover un poco la maleta hasta situarla al mismo nivel del borde de la cama y aunque parecía muy densa habían ciertas hendiduras que delataban que no estaba tan llena como parecía en un comienzo. Abrirla resultó más fácil de lo que pensaba pues las cuerdas tenían un sistema similiar al de los cinturones corrientes.
No lo hagas Alba, si papá se entera nos castigará y yo diré que tú me obligaste. Con mucha ansiedad desaté las cuerdas y levanté poco a poco la maleta. Sentía un extraño cosquilleo en el cuerpo como si un millón de hormigas lo estuviesen recorriendo. No lo hagas Alba, repetía mi hermano a punto de llorar pero yo lo ignoraba por completo. No me importaba que mis padres me castigaran y que no me dejasen salir durante una semana a jugar en la calle con mis amiguitas. Ahora sólo existía ese bendito artilugio marrón esperándome. Un vaho extraño salió como un suspiro y se asentó en mi cara. Mi hermano, con un gesto extraño de excitación en el rostro, se agachó junto a mí para ver su contenido. Sentía curiosidad y un poco de miedo pues pensaba que allí también podría haber bichos y alimañas horribles. Con suma lentitud acabé de levantar la tapa superior de la maleta para ver su vientre. A primera vista parecía estar llena de papeles y de revistas viejas en las que aparecían reinas de belleza, modelos y actrices de cine. En una de las portadas estaba una jovencísima Brooke Shields vestida con unos vaqueros ajustados con la cremallera abierta casi hasta la frontera del pubis. Volví a meter las revistas que había sacado y ajusté las cuerdas con suavidad antes de deslizar la maleta debajo de la cama con la ayuda de mi hermano.
Solamente habíamos visto revistas y papeles pero no nos habíamos atrevido a hurgar con las manos más allá, a mirar en el fondo. Nos daba miedo encontrar algo raro pero también ser sorprendidos por mamá y peor aún, por papá. Sentía una extraña frustración, una desolación monumental que me quitó las ganas de todo. Sin embargo, al tiempo, tenía la certeza de que debajo de esos papeles viejos había algo más. Sin saberlo a ciencia cierta ahora sentía mucha curiosidad por saber de quién era esa maleta y por qué coleccionaba esas revistas viejas que a mí no me decían nada. Así que al día siguiente, cuando mis padres salieron de casa, nos dimos a la tarea de sacar de nuevo la maleta. La extrajimos completamente de debajo de la cama de modo que pudiésemos tener mayor comodidad para hurgar en su interior. Sacamos las revistas y otros papeles y cuando estábamos a punto de dejarlo todo porque no había nada, encontramos muy al fondo una extraña caja de color rojo. Al principio pensamos que era un joyero pleno de alhajas y cosas por el estilo. En mi imaginación alborotada ya brillaban tesoros espléndidos en forma de anillos, cadenas y diademas adornadas con esmeraldas y diamantes. Al verla mi hermano y yo nos miramos con ojos expectantes. Tomé la caja con delicadeza y me di cuenta de que no tenía ningún tipo de seguro. La abrí con el corazón a punto de escaparse por la boca. Y lo que vimos nos dejó sin aliento: en lugar de joyas brillantes había una pequeña pistola que no sabíamos si era de verdad, un frasquito transparente con un polvo metálico de color gris y la foto en blanco y negro de una mujer con unos profundos ojos oscuros y un pelo increíblemente liso y largo. Muchos años más tarde, cuando era estudiante universitaria y me apasioné por el cine, vi la imagen de Ali MacGraw en un cartel, entonces recordé aquella vieja fotografía: la mujer tenía la misa estampa de la actriz de Love Story.
Un viento frío corrió por mis manos y cerré la caja asustada. Alba, déjalo, yo creo que esa arma es de verdad, si papá se entera nos castigará. Gritó mi hermano con la voz a punto de romperse en una cascada de lágrimas. Cerré la caja de golpe y metí los papeles y revistas sin organizarlas, tal como los agarraba del suelo. Sentí un pánico enorme. Y si esa mujer volvía a buscar su extraño tesoro y se diera cuenta de que alguien había hurgado entre sus cosas. No quería ni imaginarlo, seguro que mi hermano me chivaría y entonces mis padres me echarían la bronca y me dejarían sin poder salir de casa; sólo podría ir al colegio y tendría que pasar el resto de mi vida encerrada en ese hotel de medio pelo, ayudando a mamá como improvisada camarera. Era muy extraño que una profesora tuviese un arma escondida pero y ¿si era de mentiras? A lo mejor era de juguete y la tenía allí para regalársela a alguien a algún familiar, sin embargo, era maciza y pesada... Así que cerramos la maleta como pudimos y la empujamos hasta el fondo y me prometí a mi misma no volver a tocarla. Pasaría por la habitación y no me volvería a fijar en ese extraño personaje marrón que seguro tendría más cosas ocultas. Y si el arma era de verdad ¿Por qué la tendría esa mujer de cabello largo? ¿Habría matado a alguien con ella y por eso se había ido sin despedirse un día cualquiera de noviembre? No lo sabía. De hecho jamás lo supe.
Pasaron varios días sin ceder a la tentación de la dichosa maleta pero sí hablaba de ella. A mamá le dije en una ocasión que sería bueno abrirla para ver qué había dentro, A lo mejor encontramos la dirección de la mujer y le escribimos para que pase a recogerla o para que nos la regale. Pero mamá se oponía tajantemente a semejante violación de la intimidad. Me dijo que no se podían abrir las cosas ajenas así aparecieran debajo de la cama y no tuviesen un dueño conocido, cosa que yo jamás entendí porque si la mujer se había marchado hacía tanto tiempo no iba a volver por unos papeles y una pistola que a lo mejor era de mentiras. Estaba segura que nunca sabríamos de quién era la maleta y de que terminaríamos abriéndola cualquier día con la avenencia de mis padres. Pese a la prohibición y a mi promesa interna de no volver a tocarla, una tarde después de llegar del colegio volví a mis andadas. Como pude la saqué de su escondrijo y empecé a leer algunas de las revistas sin darme cuenta que, a mis espaldas, estaba mi padre observándome con enfado ¿Pero qué diablos haces, Alba? Escuché su voz de trueno y de un salto me quedé de pie como una estatura de yeso. Nada. ¿Cómo qué nada? ¿No te dijimos que no podías tocar esa maleta? Pero si sólo hay papeles y un frasquito con pólvora y una foto de una mujer de cabello largo y una pistola. ¿Qué? Mi padre me miró con sus ojos de fuego y entonces me di cuenta de que la había cagado sin remedio. ¿Una pistola? ¿Pero qué estás diciendo, niña? Entonces mi padre me apartó de un empujón y se agachó mientras halaba la maleta por la cuerdas y la dejaba totalmente al descubierto y empezó a vaciarla tirando papeles por todos los lados hasta dar con la caja roja en donde estaban esas cosas tan raras que yo había mencionado. La abrió con curiosidad y se encontró con la silueta plateada de la pistola. La agarró con cuidado mientras la miraba por todos los lados comprobando no sé qué cosa. Le sacó el tambor con precaución para observar el compartimiento de las balas. No está cargada, dijo aliviado. Luego hubo un silencio que a mí se me antojó eterno. Es una pistola calibre 22 corto, de las que usan las mujeres, espetó con el tono de quien lo sabe todo. Después de mirarla de nuevo por cada uno de sus costados la depositó en la caja y cogió el frasco de vidrio con el contenido gris. Tienes razón, parece pólvora, dijo mientras lo abría y lo olía haciendo un gesto de aprobación. Por último tomó la foto de la mujer y la ojeó por un instante. Parece muy joven. A partir de hoy queda prohibido tocar de nuevo esta maleta, la llevaré a mi habitación mientras decidimos qué hacer con lo que hay dentro, gruñó. ¿Pero en qué estamos? ¿No me habías dicho que no se podía abrir y ahora te la llevas y dejas entrever que se hará alguna cosa con el contenido? Pensé con rabia y desconsuelo. Iré a la estación de policía para que hagan las comprobaciones del arma, dijo grave, mientras cerraba la maleta dejando en el suelo un montón de revistas. Y ¿qué hacemos con esto? Pregunté. Se pueden tirar a la basura. Vaya destino más triste para unas revistas en las que seguro habrían muchas cosas interesantes para leer. Las puse dentro de una bolsa de plástico y las llevé a mi habitación, así podría ojearlas con tranquilidad antes de ponerlas en la papelera. Las leí todas de cabo a rabo, eran publicaciones frívolas sobre mujeres ataviadas con trajes espléndidos que hacían parte de un mundo brillante y lejano. Pero también habían otros textos en los que se contaban historias en apariencia reales sobre hombres valientes que se convertían en héroes de la vida cotidiana. Estos fueron los que más me gustaron y los que conservé durante mucho tiempo pese a las constantes mudanzas a las que nos sometía mi padre sin miramientos.
Al final, la maleta terminó vacía, debajo de uno de los cuartos de alquiler con la cajita roja en donde sólo dejamos el frasquito de pólvora y la foto de la mujer con sus ojos de azabache. Papá entregó la pistola a la policía, aún no entiendo porqué y la historia de la maleta se convirtió en una anécdota más de nuestros desplazamientos de aquí para allá. No sé si la mujer regresó al pueblo. Imagino que no. De lo contrario sólo hubiese encontrado una maleta triste y saqueada esperándola con su imagen en blanco y negro de actriz desvalida. Y al poco tiempo nosotros volvimos a marcharnos con la misma celeridad con la que habíamos llegado…
Al final, la maleta terminó vacía, debajo de uno de los cuartos de alquiler con la cajita roja en donde sólo dejamos el frasquito de pólvora y la foto de la mujer con sus ojos de azabache. Papá entregó la pistola a la policía, aún no entiendo porqué y la historia de la maleta se convirtió en una anécdota más de nuestros desplazamientos de aquí para allá. No sé si la mujer regresó al pueblo. Imagino que no. De lo contrario sólo hubiese encontrado una maleta triste y saqueada esperándola con su imagen en blanco y negro de actriz desvalida. Y al poco tiempo nosotros volvimos a marcharnos con la misma celeridad con la que habíamos llegado…
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Amaranta Güell
Barcelona , mayo de 2008
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