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domingo, abril 28, 2013


Mi artículo de esta semana en La Nación 

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Mujeres al verso


El pasado 26 de abril en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se presentó la primera antología de mujeres poetas del Huila. Se trata de Mujeres al verso una obra en la que participan diez escritoras de distintas procedencias y miradas. Allí están las voces de Amparo Andrade,Ana Patricia Collazos, Luz Dary Torres,Luz Marina Barrios, María Elena Rivera, Martha Cecilia Andrade, Martha Cecilia Cedeño, Nancy Vargas, Yineth Anguloy Yohana Rivera.

Esta antología marca un hito en la historia literaria de la región entre otras cosas porque rompe con la hegemonía de un patriarcado literario patrocinado muchas veces desde las instancias oficiales. Y más allá, Mujeres al verso se constituye también en una declaración de intenciones: las escritoras del Huila estamos hartas de que se nos considere menores de edad, de que sobre nuestro trabajo creador se explaye un manto para opacar nuestra voz, nuestro pensamiento, nuestra manera de ver el mundo. 

Este trabajo literario ve la luz en el marco del colectivo Mujeres de Palabra forjado gracias al empeño de creadoras como Ana Patricia Collazos, Nancy Vargas, Luz Marina Barrios y Amparo Andrade, entre otras poetas, cuyo objetivo es abrir un espacio a todas aquellas voces silenciadas históricamente. Las voces de las féminas ausentes de los círculos de la creación – y de la política, de la ciencia, de la economía, de la historia- no por voluntad propia sino por el accionar de unos postulados excluyentes asentados sobre una sociedad de claro corte patriarcal. Porque, efectivamente, en Neiva y en Huila se continúa reproduciendo esos patrones rancios más relacionados con la misoginia que con la igualdad y el equilibrio.

Con la publicación de esta antología las mujeres poetas de nuestra región dan un gran paso hacia el reconocimiento de su trabajo creador, tan menospreciado no sólo por los pontificadores literarios de Neiva que no ven más allá de sus prejuicios y de sus egos alborotados, sino por la misma academia que con su cortedad de miras ha obviado sistemáticamente el hacer de las escritoras huilenses.

Así pues, enhorabuena a todas las mujeres por esta iniciativa que se inserta dentro de la búsqueda de caminos de igualdad no como una lucha incesante contra el otro, sino como un mecanismo para lograr el equilibrio en el acceso y difusión de las expresiones culturales. Y en la posibilidad de participar activamente en cada una de las esferas de la vida cotidiana sin sentirnos amenazadas y vulneradas por la guillotina perversa de la discriminación, la exclusión, la desigualdad. Las mujeres tenemos, por fin, la palabra.

miércoles, diciembre 05, 2012

Polis arrasadora *


Diferentes estudios sobre la ciudad nos la muestran, efectivamente, no como un conjunto rígido de casas, edificios, calles y avenidas, sino como el lugar en donde surge  y se desarrolla aquello que se denomina vida urbana. Así pues, ésta no es otra cosa que el conglomerado de relaciones, usos y prácticas que surgen y se visibilizan en los espacios públicos urbanos.   Sería en todo caso lo que el antropólogo Manuel Delgado llama urbs, un elemento pleno de vida y por tanto, alejado de las connotaciones inmediatas de la polis, es decir, de los entes que gobiernan y controlan la ciudad. Si la urbs  alude básicamente a las personas que experimentan la ciudad en toda su magnitud porque allí desarrollan cada uno de sus instantes vitales, lapolis, al contrario, corresponde a aquellas instancias de planificación cuyo fin último parece ser vigilar, dominar y someter un espacio urbano que tiene vida propia.
Y en este afán de domesticación utiliza todos los mecanismos a su alcance. Uno de ellos es el arrasamiento, es decir, el de echar por tierra todo aquello que no se aviene con su estricto sentido de la “construcción y mejoramiento” del espacio público.   Y bajo este lema destruye casas antiguas, monumentos, árboles… todo aquello que a su modo de ver no caza con su “legítimo” anhelo de transformación espacial.  Y lo hace de una manera atroz: sin tener en cuenta las necesidades, las opiniones, los deseos, las experiencias de quienes con su orgía de prácticas llenan de sentido y de movimiento la ciudad: las personas que la viven, la sienten, la experimentan cada día.
Pero esta política de arrasamiento no es  sólo patrimonio de Neiva; es una moda generalizada en occidente que remite a ese afán de someter la ciudad a unos parámetros fijos que hagan realidad esa asepsia social y arquitectónica, tan anhelada por los planificadores. En Barcelona, por ejemplo, se han realizado transformaciones urbanísticas en algunos sectores “problemáticos”: barrios con un alto grado de inmigrantes, personas sin techo, putas y demás desheredados del “Estado de Bienestar”.  Y con esas medidas pretenden limpiar la ciudad de todo aquello que sea indeseable y que no conjunte con la cuidada imagen de una urbe de postín, territorio de turistas sedientos de sol y paella.  Una ciudad limpia de seres sospechosos, de casas sin salero, de calles atiborradas de tiendas de pakistaníes, de espacios plenos de acciones y vivencias.
El máximo objetivo de la polis parece ser controlar  todos los espacios urbanos de tal manera que las acciones de quienes le dan sentido, no perturbe su ideal de armonía y civilidad.  Y así estamos: destruyendo todo aquello que huela a pasado, a memoria, a esa vida urbana que continuamente se des-borda.
*Mi columna de esta semana en La Nación
Foto:  Edificio Nacional de Neiva. (Juan Carlos Ruiz, Neiva, agosto de 2010)

lunes, octubre 01, 2012


Volver, Por Martha Cecilia Cedeño Pérez*

Octubre 1, 2012 a las 12:15 am
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno/son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos  hondas horas de dolor… Así comienza uno de los temas más hermosos de ese sentir visceral que es el tango.  Y ¿quién no lo ha cantado alguna vez con los ojos llorosos en la distancia más enorme, en la nostalgia prístina del exilio o mientras desde el avión o el autobús contempla las luces de esa ciudad amada a la que se regresa después de mucho tiempo?
Volver. Tornar a lo conocido. A aquello abandonado por distintas circunstancias de la vida. Regresar al lugar de los afectos con heridas en el alma y en la piel, pero con la esperanza de reencontrar esos arraigos, a la vez sutiles y profundos. Volver a los aromas, a las visiones, a los sonidos poetizados en la lejanía, a las imágenes edificadas sobre los recuerdos y las nostalgias.
Tornar a ese mundo dejado atrás para constatar, irremediablemente, nuestra posición ambigua en un contexto en el que de alguna manera, ya somos extraños y extrañas. Y entonces descubrimos con asombro nuestra condición de seres intersticiales, de personas condenadas a estar entre dos mundos, dos formas de hacer, dos maneras de entender la cotidianidad.   Seres a la intemperie cuyo único oficio parece ser el de adaptarse lo más rápidamente posible a esa nueva realidad tan distante de aquella dejada el día de la partida.
Y cuando la persona que vuelve a su lugar de origen lo hace obligada por las circunstancias adversas, su regreso estará marcado indefectiblemente por esa sensación de fracaso. Por haber malgastado los años en intentos fallidos, en empresas tocadas por el infortunio. Tal como sucede hoy con las miles de personas latinoamericanas residentes en España, que ante la crisis han tenido que abandonar ese país con una mano adelante y otra atrás. En esas condiciones el regreso a casa es la mejor alternativa pese a las hondas horas de dolor, a las nieves del tiempo y a la terrible la frustración.  No obstante, cuando se decide regresar al lugar de los afectos por voluntad propia, porque ya se ha cumplido un ciclo vital y se ha visto ese mundo ancho y ajeno, y se ha palpado la soledad de la partida y las connotaciones del viaje, volver es la mejor manera de oxigenar la existencia, de resarcir las heridas del exilio, de reanudar el camino.  Pues como dice Gardel: “pero el viajero que huye/tarde o temprano/detiene su andar. /Y aunque el olvido /que todo destruye /haya matado mi vieja ilusión, /guardo escondida una esperanza humilde /que es toda la fortuna /de mi corazón”.
Volver…
marthas
*Antropóloga y poeta

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...