miércoles, noviembre 02, 2016

EL PLEBISCITO: IRAS Y PAZ


Por: Ananías Osorio V.

Docente

Los resultados del plebiscito mostraron que pudo más el cerebro emocional que el racional. El emocional operó en el NO al acumular todo tipo de iras: iras de orden económico, político, militar, social y religioso. Operó en el SI al acumular todo tipo de triunfalismos: Colombia, paraíso terrenal a partir del 3 de octubre. La mezquindad de lado y lado frente a la Paz fue latente. En ese mar de iras,  triunfalismos y mezquindades, el cerebro racional quedó atrapado en los anhelos de paz de millones de ciudadanos  generosos y en  las entrelineas de las 297 páginas del acuerdo.  La emocionalidad no dejó actuar a la inteligencia, hasta el punto que ambos bandos no previeron un plan B, bandos que de paso solo representan  menos de una tercera parte del potencial electoral.
¿Y el resto de la población? ¡Pues una parte, atrapada  en la  angustia asistencial no la dejó pensar ni actuar en ningún sentido, y la otra, le importó un bledo!
Una vez más queda demostrada la necesidad de una educación centrada en la formación de ciudadanía y con altos procesos cognitivos para dejar de ser un país de cafres.

martes, noviembre 01, 2016

EL SI PLEBISCITARIO, UN PLUS DE ESPERANZA

Por: Ananías Osorio Valenzuela
Docente

Según registros históricos, en casi 200 años de vida republicana, las élites no han cesado de generar conflictos por el poder político y económico, uno de los ORÍGENES de la horrible e intermitente  noche que sigue padeciendo e pueblo colombiano.
 El acuerdo de la Habana (2016) busca resolver una de las CONSECUENCIAS del más largo conflicto. Dicho acuerdo lo firman un sector de las elites y un grupo armado de la población afectada por el conflicto entre elites de mediados del siglo XX. Otro sector de las elites le apuestan al NO plebiscitario soportado en  revanchismos ancestrales. Y otro grupo armado de la población al menos manifiesta estar dispuesto a negociar. Igualmente insinúa esa posibilidad las disidencias armadas de anteriores amnistías. Por tanto, el conflicto por el poder continuará. A pesar de los pesares, el SI plebiscitario, es un plus de esperanza imposible de dejar escapar.    
Y el grueso de la población seguirá ahí a la espera de resolver sus angustias asistenciales (pan, techo, salud, educación, seguridad). Seguirá la búsqueda de la EQUIDAD en todos los ámbitos de la vida y su armonía con la naturaleza, en la espera de tiempos en los que reine la plena democracia  para debatir angustias existenciales de cara a la infinitud cósmica, unos, y la gloria celestial, otros.


  

sábado, octubre 22, 2016


MAMÁ ROSITA – Parte II


Rosa, Rosita, Rosa, acunó mi infancia. Acarició mi vida con la fragancia de su mirada reverdecida, con el calor de su sonrisa y sus manos prestas a peinar mis cabellos y mis ilusiones.  Su presencia acompañó también los días de mi adolescencia y mi adultez. Fue testigo de mis primeros amores y mis penas inventadas cuando sólo era una muchacha romántica que leía a destajo para vivir otras historias, para trasegar otros caminos.  ¡Cuando yo  era una bella muchacha feliz!


Mamá Rosita 

Rosa, Rosita, Rosa fue mi cómplice. Mi compañera de viaje cuando iba a por ella hasta la casa de la tía Miriam donde pasaba largas temporadas. En esos trayectos me preguntaba por mis novios y me miraba con sus ojos pillines para sonsacarme información. Alguna vez corrió tras de mí en Paicol ante una inminente necesidad fisiológica. Entonces dije al conductor que ella necesitaba con urgencia un baño. Pero no era para Rosita, era para mí. 

Y cuando Rosa, Rosita, Rosa, estaba en casa, dormíamos en la misma cama. Me gustaba sentir su olor y su respiración. Aunque a veces me enfadaba con ella. Sobre todo cuando empecé a estudiar en la universidad y comencé a llegar tarde a casa. ¡Ella siempre me descubría!  ¿A qué hora llegó Martha anoche? Preguntaba mi madre. Como a las 12, respondía yo.  Eso es mentira, espetaba ella. ¡Llegó cuando ya cantaban los pajaritos!

Yo fui la escribidora de Rosa.  Bajo la excusa de que mi letra era muy bonita - cuestión que era mentira- ella hacía que me sentara a su lado para dictar esas largas cartas que daban cuenta de acontecimientos rutinarios, de preocupaciones, de alegrías, de las minucias de la vida cotidiana. Al principio yo lo hacía con desagrado pero luego, cuando fui más mayor, me parecía un ejercicio muy bonito. Sobre todo porque la tenía cerca de mí. 

Esta actividad que realizaba como mínimo una vez al mes,  empezaba cuando ella me pedía ir a la tienda del barrio a comprar el papel con tenues rayas horizontales azules y un sobre con marcas azules y rojas en sus costados.  
Marthica, ¿cuándo me va a escribir la carta para su tía?  Me preguntaba impaciente. El sábado, mamá Rosita, respondía yo.

-Mamá Rosita ¿Cómo empiezo la carta?
- Usted ya sabe, me respondía un poco molesta.

Y mi labor escritural siempre empezaba de la siguiente manera:

“Mi muy querida y estimada hija: las saludo cariñosamente  deseándole que se encuentre sin novedad que es lo único que mi pobre y triste corazón le puede desear a toda hora y momento que la recuerdo…”.
Esta fórmula se repetía una y otra vez. Al final,  ella se limitaba a decirme aquellas cosas relevantes que debía incluir en la misiva. ¡Y aveces yo  también ponía algunas cosas de mi cosecha!
Este ejercicio se convirtió casi en un ritual que duraba varias horas, pues no era posible equivocarse. Y si ello sucedía debía ir de nuevo a la tienda a comprar papel y un sobre de carta.

Rosa, Rosita, Rosa, tenía los ojos verdes. Era ágil y alegre y aun con 86 años enhebraba las agujas sin necesidad de gafas. Pero un día le diagnosticaron cáncer y poco tiempo después se fue sigilosa y tranquila, con el primer viento de junio.  Los pájaros acompañaron su viaje y el cielo mañanero de la canícula desplegó sus mejores galas.  Desde entonces habita en un espacio tiempo transparente e infinito.


Rosa, Rosita, Rosa, fue la Mama Grande en un cuerpo diminuto; fue el faro que acompañó los días luminosos de mi infancia y los de mis hermanas y hermanos. ¡Fue una mujer moderna que, sin buscarlo, rompió moldes e hizo lo que se le vino en gana! ¡Ella es el espejo en donde me miro para no empeñar mi pensamiento, mi hacer y mi ser!

sábado, agosto 27, 2016

MAMÁ ROSITA – Parte I

Rosa, Rosita, Rosa

Tenía los ojos verdes. Dos farolillos encendidos que hablaban en un roce de párpados.  Eran juguetones y dulces. Brillaban con la sabiduría de una vida hecha desde las márgenes.  Y así fue, en efecto, desde su nacimiento -en  un lluvioso octubre-  ocurrido en los albores del siglo XX,  en una tierra estéril y triste.   
Su madre Sara supo que estaba de parto cuando un torrencial se deslizó por sus piernas e inundó la casa. Entonces como pudo avisó a la partera de esos contornos para que le ayudase en la tarea fundamental y siempre sorprendente de traer un nuevo ser a un mundo para nada claro, sobre todo para Rosa cuyo camino estaría signado por ser una hija “natural”, una “bastarda”. La hija no reconocida de un terrateniente casado y con una prole magnífica que seguramente heredaría su fortuna. 

Rosa. Rosita. Rosa.

Sería siempre la hija de una mujer casquivana que no tuvo ningún remilgo en acostarse con su “patrón” a sabiendas de que tenía una mujer a la que había desposado en medio de una gran pompa y miles de flores encendidas.   La malvada Sara, su madre, jamás sintió el peso inmenso de los deseos de éste, ni sus manos hediondas, ni los acechos descarados en la cocina, ni las persecuciones por las labranzas de cacao cuando ella marchaba a su modesta casa después de un largo día que comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba cuando el sol se ocultaba detrás de las crestas azuladas de las montañas. Sara jamás sintió el hormigueo de la violencia, de la desesperanza, de la vulnerabilidad, del hambre corriendo por sus tripas.
En una cultura patriarcal y pastoril, Sara era también una propiedad de su “patrón”. Por ello éste ejercía su “derecho” a seducirla y someterla; en su imaginario ella  era un objeto más que hacía parte de su colección de propiedades.  Sara era una vaca. Una yegua. Un bello animal de carga.
Así que el mundo para Rosa, Rosita, Rosa, fue oscuro desde que abrió los ojos. Creció en medio de las necesidades y con apenas 8 años ya debía hacer los trabajos de la casa y otros supuestamente destinados a los varones: recolectar leña, sembrar y limpiar las cosechas de yerbajos y malezas.
No tuvo esperanza, Rosa. Por ello, al final de la adolescencia repitió la historia de su madre. Una copia perfecta: misma situación aunque otro protagonista, misma relación desigual entre patrón-amo y sirvienta-esclava.  Y de esa situación de dominación que se prolongó por varios años, nacieron dos hijos, que tampoco obtuvieron el apellido del padre; cuestión que a la larga no hizo falta. ¿Para qué llevar acuestas la  historia de un patán, un malnacido?
Después de un tiempo Rosa, Rosita, Rosa,  se dio cuenta que la vida era otra. Entonces conoció a un arriero de ojos azules que hacía largos  viajes por los Andes colombianos para transportar mercancía. Era propietario de una recua de mulas por tanto poseía una cierta riqueza en una época en que en el país no habían carreteras y el transporte hacia los lugares céntricos debía hacerse a través de viejos caminos reales de la conquista y la colonia y a través del río Magdalena.
Y durante una temporada Rosa fue feliz. Conoció la ternura de las manos y la posibilidad de soñar bajo las estrellas en los cálidos campos de San Juan.  Pero su hombre marchó de nuevo  en un trayecto  de ida y vuelta que tomaba tres meses y nunca regresó. Ella lo esperó paciente durante mucho tiempo hasta que un día le dijeron que se había despeñado por un abismo andino casi una década atrás.  Entonces miró a su hija de 9 años y vio en sus  ojos la transparencia del cielo en abril.

Rosa. Rosita. Rosa

Conoció el amor cuando ya había deshojado 40 calendarios y su esperanza no era más que un racimo de plátanos, un saco de yucas, una huerta elemental.  Y sus hijos. Levantados al filo de la precariedad y la ausencia. Por ello, cuando vio a Abelardo supo que era el inicio de todo. Y así fue, hasta que 30 años después éste murió en la selva, abrazado a su cintura. Desde entonces ella vivió largas temporadas  con su hija menor.  Y pudo ver cómo nacían nietos y nietas en otras condiciones, con padres  y madres solícitas que acunaban esperanzas pese a las vicisitudes cotidianas y las garras terribles de la necesidad.

jueves, junio 23, 2016

Los últimos estertores de la guerra

El pasado miércoles 22 de junio, mientras daba los últimos toques a mi look de proletaria ilustrada,   escuché la noticia más importante de los últimos 60 años: ese día era el último de la guerra en Colombia. Una guerra que ha bañado, literalmente, los campos y las ciudades de muerte.  Una confrontación demencial que ha acabado con la vida de cientos de miles de personas y  ha expulsado a millones de ellas de sus tierras, sus casas, sus  sueños.   

Una "guerra de baja intensidad" -como suelen llamarla algunos- que según el Centro de Memoria Histórica  desde 1958 hasta el 2012 mató a  258.000 personas. Y que ha ocasionado otra serie de situaciones de dolor tal como se puede percibir en las siguientes estadísticas del organismo antes mencionado:

-Entre 1970 y 2010 ocasionó el secuestro de 27.023
-Entre 1981 y 2012  produjo 16.340 casos de muertes selectivas y 23161 víctimas
-Entre 1988 y 2012 ocasionó 716 casos de acciones bélicas con 1344 víctimas, 5138 ataques a bienes civiles, 95 casos de atentados terroristas con 1566 víctimas
-Entre 1985 y 2012 produjo 1982 casos de masacres con un resultado de 11751 víctimas; en ese mismo lapso también se produjeron 25007 desapariciones forzadas, 1754 víctimas de violencia sexual y  4.744.046 víctimas de desplazamientos forzados
-Entre 1988 y 2012, las minas antipersona dejaron un saldo de 2119 muertos y 8070 lesionados y en ese mismo lapso 5156 personas fueron víctimas de reclutamiento ilícito.

Una guerra que mató a mis amigos Rafael, Liliana, Alberto... Que desapareció a  Tarcisio, aquel muchacho de ojos garzos; que llevó  a uno de mis tíos y a muchos de mis compañeros de universidad, manigua arriba; que expulsó a mi padre del campo caqueteño dejando tras sí el río, el maíz y los sueños...

Una guerra que esculpió los días de mis hermanos y míos con el recuerdo de aquella toma guerrillera de Belén de los Andaquíes con sus muertos arrumados en el parque infantil del pueblo con sus piernas y sus risas destrozadas y el olor a pólvora en el ambiente y el miedo en las tripas...

Una guerra que nos escupió a muchas personas fuera de las fronteras para reunirnos en Barcelona, en Madrid, en París, en New York...

Una guerra infame que nunca debió empezar y que hoy puede hilar su derrota pese al empeño e indiferencia de muchos; a la insensibilidad  de una mayoría que ha naturalizado el conflicto; a las armas que han anidado también en las palabras y el corazón...


martes, junio 14, 2016

Otredad

Eres extranjero en tu casa
y sombra en la calle
lejana:
transeúnte silencioso 
con nuevas agonías 
en los párpados.

De Versos en claroscuro ( Barcelona: in-Verso)

lunes, junio 06, 2016

Poesía del extrañamiento

Hace unos días  el escritor Philip Potdevin publicó una generosa reseña sobre mi obra poética en su blog bajo el título Poesía del extrañamiento en Martha Cecilia Cedeño. Debo confesar que fue una grata sorpresa que me llenó de entusiasmo e ilusión.  La podéis leer aquí.


miércoles, mayo 04, 2016

PALABRAS DE DESPEDIDA PARA MI ABUELO MIGUEL ÁNGEL

Abuelo - roble, sabio, pájaro-:

Hoy me he vestido de rojo para homenajearte.  Para exaltar tu vida de empeño, de constancia, de lucha. Para recordar cómo saliste indemne de las dificultades cotidianas, de la violencia antigua y nueva, de la pobreza, de la sinrazón, a través del esfuerzo y la desbordada inteligencia. ¡Y sí que eras inteligente, abuelo!  Y no lo digo porque acumularas más conocimientos universales que muchas personas que dicen ser doctoras -aún recuerdo los largos interrogatorios a los que me sometías cuando estudiaba el bachillerato para comprobar mis conocimientos: yo temblaba ante la mínima posibilidad de equivocarme-, sino porque siempre encontrabas una solución creativa a las situaciones más  adversas. Como cuando emprendiste el camino de la incertidumbre junto a tu mujer y tus hijos e hijas para construir un lugar en la selva en donde pudiese habitar la esperanza. Allí, en la espesura de la manigua caqueteña, forjaste en compañía de tu prole un hogar a base de coraje y voluntad, sorteando las inclemencias del tiempo, las enfermedades, las nubes inmensas de mosquitos y las garras del infortunio.
 Y levantaste de la nada una finca a la que pusiste el nombre de Sebastopol muy en consonancia con tus ideas de libertad y con la ilusión que entonces producía la consolidación de la mirada socialista en el mundo.  Sebastopol, aquel nombre de una ciudad de Crimea, se convirtió entonces en la concreción de un sueño. Allí crecieron tus hijos e hijas quienes también se dejaron la piel derribando montaña, sembrando maíz, arroz, yuca, plátano; moliendo caña de azúcar para producir panela. Y allí, en Sebastopol también nací yo: mi primer paraíso perdido.
Pero decía que eras muy inteligente. Y así lo demostraste cuando no tuviste otra opción que operar a tu hijo Héctor de un enorme grano que le había crecido en el cuello: esterilizaste la navaja e hiciste un corte seco hacia afuera, de tal manera que no cortases más de lo indicado y permitiese la salida del mal. O como cuando construiste la primera casa de palma en medio de la selva y elaboraste herramientas y armas y trapiches de madera y encontraste salidas a las vicisitudes de la vida cotidiana. Allí radicaba la esencia de todo: hallar el camino adecuado incluso  en las circunstancias menos afortunadas.
También te gustaba leer.  Aún lo recuerdo: llegabas de hacer la faena diaria del campo y sacabas de debajo del colchón un libro y te ponías en la hamaca a repasarlo.  Uno de esos libros que escondías fue el primero que  leí. Era uno de un escritor contestatario y anticlerical: José María Vargas Vila.  Muy a tono con tus posturas en torno a la religión y a la política.  Y, desde entonces, abuelo, yo he seguido tus pasos. Por ello, cuando una vez dijiste que te sentías orgulloso de mí, experimenté una felicidad absoluta: había pasado con creces la prueba de conocimientos a la que me sometías cuando era una muchacha de secundaria.
Así  fuiste trashumando el sendero de la vida en una actitud estoica y decidida, desempeñando toda suerte de oficios: constructor, armero,  pescador, minero  y campesino por convicción.   Actividades que permitieron  tu subsistencia  y  la de tu familia, al tiempo que recorrías esos territorios exuberantes que llenaste con tu presencia. 
Y ayer llegó la que esperabas. La única cierta, como me dijiste alguna vez. La única verdad.  Ya la presentías en las comisuras de las rodillas y en los sueños de tus días y noches. Te sentías agobiado, cansado de vivir. Y sobre ello hablamos el domingo 3 de abril, la última vez que nos vimos y escuché tu voz.  ¿Qué habrá más allá de la muerte? Me preguntaste. ¡Es imposible saberlo, abuelo!  Respondí  
Ahora tú tienes la respuesta.
Ahora eres energía cósmica que vuelve a su lugar de origen.  Eres luz, ser cuántico que se desplaza hacia una dimensión donde no existe el tiempo ni el espacio, ni la distancia, ni la vejez.   
Buen viaje abuelo, roble, pájaro, sabio…


Neiva, 14 de abril de 2016

viernes, febrero 26, 2016

Academia Huilense de Historia: 60 años de servicio constante

Comparto con mucha ilusión el artículo del  historiador y periodista Delimiro Moreno, sobre los 60 años de fundación de la Academia Huilense de Historia, de la cual tengo el honor de hacer parte desde hace muchos años. 

Academia Huilense de  Historia: 60 años de servicio constante
Delimiro Moreno
Mañana, 25 de febrero de 2016, se celebra un hecho insólito entre nosotros: una entidad cultural no gubernamental cumple 60 años de servicio ininterrumpido: la Academia  Huilense de Historia que, desde  1956 tiene abiertas sus  puertas al servicio de la comunidad.
La Academia fue fundada el 22  de  mayo de 1910, con el objetivo de celebrar dignamente el primer centenario de la declaración de la independencia nacional el 20 de  julio de 1910;  la declaración de la independencia absoluta de Neiva, el  8 de febrero de 1914, y las demás fechas patrias, pero después de cumplir esas importantes labores cerró  sus puertas pocos años después. Nuevamente, en 1931 gracias al interés de don Joaquín García Borrero, el padre Octavio  Hernández  y don David Rivera Moya, el 22 de septiembre de 1931 es fundado el Centro Huilense de Historia" reconocido por la Ordenanza No. 29 del 4 de abril de 1932 en la Gobernación de Joaquín García Borrero, con el objeto de fomentar "todas las manifestaciones de la cultura espiritual" según dice el texto aprobado por la Asamblea Departamental, presidida por Floresmiro Azuero.
El Centro dejó como una valiosa herencia intelectual su revista El Huila Histórico que en sus pocos años de circulación publicó en las 320 páginas que vieron la luz textos esenciales para la historia del departamento, entre ellos una "Contribución al estudio de la Civilización llamada de San Agustín" del Marqués de Wavrin Villers Au Tertre, miembro de la Sociedad de Americanistas de París y amigo del doctor García Borrero a quien presentó a esa institución; los artículos Los curas de Neiva del padre Hernández y numerosos aportes de don David Rivera, quien posteriormente publicaría su libro Índice Poético del Huila que rescató del olvido numerosos poetas huilenses, aunque no sea muy serio a la luz de la moderna crítica científica.
El Centro dejó de funcionar desde 1936, al retiro de la ciudad de Neiva de sus principales animadores por diversas causas, y con mayores veras por la muerte del padre Octavio Hernández, en ese año, y de don Joaquín García Borrero en 1948. Del Centro sólo quedó su revista en escasas bibliotecas, pues sus valiosos archivos, que conservaba con cariño el padre Hernández, a su retiro forzado de la rectoría del Colegio Santa Librada, quedaron allí y luego desaparecieron. Esto provocó el decaimiento en el interés por la investigación y la cultura, a causa, entre otros factores, de la Violencia desatada en 1947. Ante la inexistencia de este tipo de entidades en el departamento, el 25 de febrero de 1956 -hace ahora 60 años- se creó el "Centro Cultural del Huila" reconocido luego por Ordenanzas y Decretos oficiales  como Academia Huilense de Historia, que no ha cerrado sus  puertas desde ese día, en los primeros 30 años gracias  al fervor de Gilberto Vargas Mota y en los siguientes al entusiasmo de Reynel Salas Vargas, Camilo Salas Ortiz y numerosos colaboradores suyos que no han dejado  arriar la bandera de la historia y la cultura en el Huila.
La Academia ha producido obras esenciales para el conocimiento de la historia regional como “Neiva al filo del Milenio” y las monumentales HISTORIA GENERAL DEL HUILA,  en seis volúmenes y la   HISTORIA  COMPREHENSIVA DE NEIVA en cinco tomos de altísima calidad publicados en 2012 con motivo del IV  Centenario de la fundación de la ciudad.

Para celebrar este  acontecimiento, la Academia realizará mañana  un acto privado después de la conferencia que Reynel Salas Vargas dictará en la biblioteca de la Agencia Cultural del Banco de la República a partir de las 6:30 pm  sobre la vida política de Luis Ignacio Andrade.  

jueves, febrero 25, 2016

SUEÑOS, REALIZACIONES Y RESISTENCIAS EN TORNO A LAS CENTRALES HIDROELÉCTRICAS DEL ALTO MAGDALENA DURANTE EL SIGLO XX

A propósito de las hidroeléctricas  en el Huila

SUEÑOS, REALIZACIONES Y RESISTENCIAS EN TORNO A LAS CENTRALES HIDROELÉCTRICAS DEL ALTO MAGDALENA DURANTE EL SIGLO XX[1]

Ananías Osorio Valenzuela
Miembro Numerario Academia Huilense de Historia

El presente texto se propone describir brevemente algunos  sueños, realizaciones y resistencias en torno a la producción de energía eléctrica en el Alto Magdalena, formulados durante el siglo XX, tanto por personalidades y organizaciones altruistas de la comarca huilense, varios de ellos consignados en ordenanzas y decretos, como por equipos de técnicos de institutos oficiales del orden nacional, con el fin de contribuir con la ampliación de la memoria pública[2] sobre esta temática en momentos en que se formulan críticas por la ejecución de proyectos para la explotación de los recursos hídricos existentes en la región, muy en especial, a partir del año 2009, cuando  la empresa Emgesa S. A. EPS., filial de Endesa Internacional de España, iniciara la construcción de la Central Hidroeléctrica  de El Quimbo, así como los reclamos de la opinión pública regional por la reciente  visita de delegados de la República de China, interesados en la explotación de la hoya hídrica del sur del Departamento del Huila.

Para una visión amplia de este aspecto  de la economía regional y nacional, se cuenta con fuentes historiográficas que registran datos de su proceso evolutivo[3]. Para el caso que nos ocupa, estas fuentes solo se tendrán en cuenta tangencialmente, en tanto que lo  buscado es visibilizar aquellos sueños que, al hacerse realidad, vienen generando posturas críticas desde varios sectores de la opinión pública, incluso, de la dirigencia regional que, en su momento, los avalaron e incluyeron en sus discursos.  
La dirigencia regional, desde la creación del Departamento en 1905 y durante toda la centuria, ha centrado su atención en el desarrollo agroindustrial y la consiguiente formulación de proyectos  como la importación de semillas, la irrigación de tierras, la construcción de vías terrestres, férreas, fluviales y aérea, y la producción de energía eléctrica para el consumo residencial y el impulso del desarrollo agroindustrial, todo ello dirigido a erradicar el atraso y salir del aislamiento de los centros de poder económico, político y social. Buena parte de la gestión con sus aciertos, desaciertos, dificultades y frustraciones puede rastrearse en la “Historia General del Huila” editada en 1996, en el texto “100 años de democracia y participación regional” de la Asamblea Departamental editado en el año 2011, y en diversos diagnósticos elaborados por gobernantes, entidades oficiales y organismos no gubernamentales.  
Frente a la producción de energía eléctrica mediante el aprovechamiento de las caídas de agua de los ríos aledaños a los poblados, son varios los sueños y los esfuerzos realizados tanto por gobernantes municipales, departamentales y nacionales,  como por particulares. Veamos:
PRIMERAS REALIZACIONES Y SUEÑOS
Mientras en Bogotá se iniciaba el servicio de energía eléctrica en 1890, en Bucaramanga en 1891, en Barranquilla en 1892, en Medellín en 1897, en Manizales en 1905, en Ibagué en 1909, en Cali en 1910, en Girardot en 1913, en Neiva se inició el 8 de diciembre de 1913[4] por gestión de una empresa particular dirigida por Reinaldo Matiz. Al respecto, en un informe de 1919 de Daniel Salazar, en representación  de la “Compañía de Energía Hidro-Eléctrica de Neiva” a Manuel S. Rivera,  Secretario General de la Gobernación, daba cuenta de las acciones de Matiz en su empeño  por traer la energía eléctrica a Neiva. Por su importancia se transcriben apartes de dicho informe:
Por ahí en 1909, el finado doctor Luis F. Blanco, insinuó a los señores Matiz y Compañía de este comercio, la idea de aprovechar el agua y la pequeña caída que entonces utilizaban ellos para baños públicos, en una instalación hidráulica de fuerza motriz, con fines industriales. Los señores Matiz hicieron estudiar esa idea de varios ingenieros y el señor doctor Joaquín Emilio Cardoso les hizo la instalación y montaje de una turbina vertical, que compraron ocasionalmente en esta ciudad al señor Obispo Rojas, por conducto del señor don Juan Romero, Mayordomo de Fabrica, quienes según informes, la habían introducido para mover una maquinaria de hacer ladrillo, cuya instalación, parece, no se llevó a efecto[5].
Al parecer esta turbina tampoco sirvió para producir energía eléctrica. En tanto que, a renglón seguido del citado informe, dio a conocer  la constitución de una nueva empresa en Bogotá dirigida por su socio Clímaco Mejía, y en Neiva, Reinaldo Matiz, quienes se propusieron instalar máquinas trilladoras de café, y adquirir en el exterior de una planta eléctrica,  con la cual, una vez instalada por el doctor Jorge Umaña R., Neiva vio la iluminación de su parque  principal la noche del 8 de diciembre de 1913. Según el citado informe, este servicio se prestó hasta diciembre de 1917, cuando dejó de funcionar por deterioro y ruptura de la turbina.
Daniel Salazar continúa informando que se gestionaba  la adquisición de una nueva planta eléctrica trifásica, la cual generaría  2.400 voltios con capacidad para instalar  2.500 lámparas incandescentes de 20 watios cada una, así como ventiladores, planchas y “calentadores para el servicio de cocina a domicilio”. Para ejecutar el proyecto, informa que la empresa había presupuestado un total de 70.000 dólares, con lo cual se constituiría en matriz para el impulso de obras análogas en la región.
Con esas perspectivas sobre el aprovechamiento de la energía  eléctrica, Daniel Salazar dejó plasmado su sueño un tanto quijotesco: en el informe citado, le propuso al Gobernador de la época la instalación de un TRANVÍA ELÉCTRICO entre Neiva y Campoalegre, mediante la construcción de sendas plantas eléctricas, su prolongación hacia el sur hasta Garzón, y hacia el norte hasta Girardot[6], cuando para esa época se firmaba  el contrato para la construcción de la vía férrea entre Espinal y Neiva[7]. Vale la pena recordar que a este sueño vial de 1919, de Salazar, se le sumó el de la construcción de la vía terrestre Neiva, Palermo, Valle del Cauca mediante ley 24 de 1920, sueño que recorrió todo el siglo, y que contó con gerentes, con empresa de transporte  y con presupuestos, hasta 1993,  cuando el gobernador de la época, gestionara ante el Ministerio de Obras un aporte de $200 millones para los estudios de prefactibilidad[8]. Por su inviabilidad, este sueño fue enterrado a principios del siglo XXI. Sin embargo, según en una crónica reciente, habitantes del oriente de la capital, aún añoran la conexión con el Océano Pacífico[9].
Siguiendo la pista al tema central,  la historiografía disponible muestra que, aprovechando las caídas de agua de las pequeñas hoyas hidrográficas,  en 1922 en Timaná, se había constituido una empresa  para la producción de energía, y que a partir de 1925 ofrecería  el servicio de energía al poblado y luego al sur del Departamento; en 1924 en Neiva se había  constituido una nueva empresa de energía con la participación del municipio, la que construyó una nueva planta sobre el río Fortalecillas, permitiendo la generación de energía para Neiva y el norte del Huila. En la década del 30, contaban con plantas eléctricas los municipios de Gigante y Agrado[10].
A partir de 1938, este servicio tomó un nuevo aliento, animado por normas nacionales dirigidas a incentivar la producción de energía eléctrica, dando vía al impulso de estudios de  cuencas hidrográficas en el país. Para el Huila, por Ley 151 de 1941, el Congreso de la República ordenó los estudios y el presupuesto del año siguiente para la construcción de dos Centrales Hidroeléctricas en el Departamento sobre los ríos que ofrecieran ventajas, entre ellos, los ríos Neiva, Baché, Venado y Cabrera en la sección norte del Departamento; y Suaza, Páez y Bordones, en la sección sur. Si los estudios arrojaban resultados favorables en uno de estos ríos, se construiría una sola gran  Central, y se constituiría  una Sociedad en la cual la Nación participaría con el 70% de las acciones, el Dpto. con el 20% y los Municipios o entidades particulares con el 10%[11]. Sin embargo, al consultar el presupuesto aforado para  el año de 1942, no se encontraron rubros para la ejecución de lo ordenado, aunque sí aparece designación de partidas para los estudios de las hidroeléctricas del Valle del Cauca. De esta manera moría otro  sueño, ahora  diseñado desde el Congreso, en torno a la explotación del recurso hídrico existente en la región. De  este sueño, al parecer, hicieron parte  parlamentarios del  Huila, entre ellos, Néstor Arce Perdomo, padre de Fabio Arce Luna, ex notario de Neiva.
Pese al abandono de lo ordenado por ley por parte del gobierno central, la dirigencia regional continuó desarrollando ideas dirigidas a materializar sus sueños. En 1942, por orden del Gobernador de turno, el Ingeniero Carlos Boshell Manrique realizó los estudios para la construcción de una central hidroeléctrica en el río Páez. Aprobados los estudios, pasaron por la Asamblea departamental y el Ministerio de Obras Públicas, y sus resultados, nuevamente, ¡sueños! ¡La obra sobrepasaba la demanda del momento![12]
Una forma de aterrizar ideas en torno al servicio, se  materializó con  la constitución,  en 1947, de la sociedad anónima denominada “Centrales Eléctricas del Huila S.A.”, con acciones de la nación, el departamento y los municipios de Neiva, Garzón, Baraya, Rivera y Tello, la cual se encargó de centralizar el servicio, de impulsar la  interconexión regional, y la ampliación de la oferta con la instalación de plantas diesel en Neiva y el sur del Huila. El servicio se amplió con la inauguración de la planta de Iquira en 1955[13]. Igualmente, el aporte del ingeniero Carlos Boshell Manrique,  contribuyó con la formulación del proyecto de una central hidroeléctrica sobre el rio Magdalena a la altura de Betania, proyecto que murió temporalmente por sus elevados costos y porque por esa época se habían paralizado las obras de las represas en Antioquia y el Valle del Cauca[14].

TIEMPO  PARA SOÑAR
El silenciamiento de los partidos tradicionales a mediados del siglo con motivo del golpe militar del general Gustavo Rojas Pinilla, se constituyó en motivo para pensar en el futuro del terruño por parte de representantes gubernamentales, periodistas y políticos silenciados, varios de estos sueños fueron elevados a la categoría de normas departamentales, una vez reinstalados estos organismos. Veamos:
La proyección que realizó Pedro J. Alarcón Charry (gestor de la idea de una Universidad para el Huila)  por ese entonces (1955),  secretario de Agricultura y Ganadería,  alrededor del recurso hídrico, avizoraba a 25 años, es decir, a 1980,  un Huila con un desarrollo agropecuario pujante,  mediante la parcelación de 100.000 fincas de 20 hectáreas cada una, con mano de obra  calificada, con irrigación y agua potable, energía eléctrica y  vías carreteables; viviendas dignas, rodeadas de huertas y jardines;  fomento de la ganadería intensiva;  construcción de hidroeléctricas en los ríos Magdalena, Páez y Suaza;  protección de hoyas hidrográficas con bosques;  destierro de las quemas y la reforestación de las colinas que circundan el valle del río Magdalena y las laderas de las cordilleras[15].
A su turno, un año después de la celebración del Cincuentenario del Huila,  la organización de los periodistas denominada  “Círculo de Periodistas del Huila”[16] da cuenta de varias iniciativas en pro del desarrollo de la región. Este grupo de comunicadores, consolidó un documento de nueve puntos que paulatinamente fueron difundiendo a través de la prensa y de la radio. Sobre el recurso hídrico, pregonaban la construcción de una represa sobre el río Magdalena a la altura de Betania, para producir energía e irrigar 1.500 hectáreas de tierra cultivable; otra sobre el río Cabrera que irrigaría 4.000 hectáreas,  y una tercera, sobre el río Suaza, que irrigaría 2.500 hectáreas, entre otros[17].

Ese mismo año, el corresponsal de la revista Semana, informaba  sobre la conformación de una Junta denominada “Comisión de Acción Huilense” integrada por periodistas y empresarios, la cual había gestionado ante el gobierno central la promesa del aporte de $1.700.000 para la segunda etapa de la Central Hidroeléctrica de Íquira y la ejecución de los estudios para la construcción de la represa de Betania sobre el rio Magdalena. Puntualizan sobre la necesidad de dividir el departamento en tres zonas hidrográficas con el fin de beneficiar a todos los municipios mediante la construcción de sendas centrales eléctricas y la consiguiente irrigación de tierras: la hoya del rio Neiva, cuya central hidroeléctrica se ubicaría en el municipio de Campoalegre; la hoya del río Cabrera, mediante la construcción de una central hidroeléctrica sobre el río Venado, y otra en  la hoya del río Suaza[18].

En 1959, por Ordenanza 29, la Asamblea Departamental autoriza al Señor Gobernador para  gestionar  un empréstito por 20.000.000 de dólares para la construcción de una Central Hidroeléctrica en el Huila[19]. En 1960, por Ordenanza 29, ordena el montaje de una Central Hidroeléctrica en  el rio Bordones con capacidad para generar hasta 20.000 KWH;  faculta al Señor Gobernador para que gestionara un empréstito hasta de 50.000.000  de pesos para emprender la construcción de la obra, mediante contrato, bien con la empresa “Centrales Eléctricas Huila S. A.”, o de manera independiente; y crea la “Junta de Energía Eléctrica e Irrigaciones del Huila” integrada por el Señor Gobernador, el Secretario de Obras Públicas, el Secretario de Hacienda, el Secretario de Agricultura y cuatro miembros de la Asamblea Departamental. Su propósito: suplir las necesidades de la industria y la agricultura del sur del Departamento[20]. En ese entonces, ejercía el cargo de gobernador el doctor José Domingo Liévano, y como presidente de la Asamblea, Doña Belén Gutiérrez de García. Y en 1961, por Ordenanza 7, la Asamblea Departamental autoriza al Señor Gobernador para contratar un empréstito por 200.000.000 de pesos para la construcción de obras hidroeléctricas en el Departamento[21]. Sus resultados no aparecen en los archivos disponibles. A la final, ¡sueños!

Estos sueños continuaron en mentes de gobernantes, políticos y medios de comunicación. En lo sucesivo, las “Centrales Eléctricas del Huila” continuaron afrontando las deficiencias en materia de energía eléctrica para la población huilense. Los  salvavidas: la interconexión con la Hidroeléctrica del Prado, Tolima, en 1972, y el consiguiente desarrollo de planes de electrificación rural y alumbrado público; y los estudios de factibilidad de la represa de Betania a cargo de las empresas SEDIC de Medellín y HARZA de Chicago, por valor de 30.000.000 de pesos, según informe de la gestión del presidente Misael Pastrana Borrero (1970-1974)[22]; esto último, obtenido más por la creciente demanda de energía eléctrica de los principales centros industriales del país, que por la demanda del orden regional, así como por la paulatina centralización del manejo de los recursos energéticos y mineros del país, tal como lo reconoce el mismo Plan de Desarrollo del Huila de 1984, diseñado por la Universidad de los Andes durante la administración del Dr. Antonio José Villegas Trujillo.
TIEMPO DE DISEÑO DE PROYECTOS, REALIZACIONES Y RESISTENCIAS
Aprobados los estudios de factibilidad de la represa de Betania, el ICEL y  ocho Centrales Eléctricas, con un capital inicial de $14.600 millones, entre ellas la del Huila con un 6% de las acciones, entregaron la construcción, mediante licitación, a los consorcios Impregilo, Estruco, Pinski y otros, quienes comenzaron la obra en junio de 1981 y la concluyeron en 1987, ocupando un máximo de 3.400 personas, entre ellas, 115 extranjeros;  tiene una capacidad para generar 510.000 kW con tres turbinas tipo Francis, y un embalse de 7.400 hectáreas[23].
Para los huilenses, Betania fue considerada como la redención definitiva de los atrasos y las miserias de la región, y para gente de afuera como Germán Santamaría, al Huila se le había aparecido la virgen en forma de petróleo y energía[24]. Comenzaba una época de espera de las promesas de energía barata para los opitas, de la irrigación del valle, de acueductos para Neiva y poblaciones aledañas y de proyectos turísticos como la interconexión vía férrea de Neiva, Villavieja, Betania y Rivera.
Y mientras se construía la represa, en 1984, siendo gobernador el doctor Antonio José Villegas, y presidente de la Asamblea, Jairo Morera Lizcano, la Asamblea, mediante Ordenanza 12, autorizaba la participación del departamento en los estudios de los proyectos hidroeléctricos de El Quimbo, Pericongo, Guarapas, Paicol y La Plata, y autorizaba la adquisición de empréstitos para dar cumplimiento a lo ordenado[25]; y en 1988, por Ordenanza  016, siendo gobernador el doctor Félix Trujillo T., y presidente de la Corporación, Álvaro Sánchez Muñoz, facultó al Señor Gobernador la contratación de un empréstito  hasta por $240.000.000 con destino a financiar el estudio de factibilidad del proyecto hidroeléctrico de El Quimbo[26]. Este propósito fue ratificado durante la administración gubernamental  del doctor Julio Enrique Ortiz, quien en 1993, informaba sobre la adjudicación de $600 millones por parte del gobierno nacional para los estudios de factibilidad del proyecto  hidroeléctrico  de El Quimbo[27], en tiempos de la mayor crisis energética del país por efectos climáticos.
¡De dónde provenían estas iniciativas? Una respuesta puede encontrarse en documentos que reposan en los anaqueles de las oficinas oficiales. En efecto, en el Tomo IV del “Plan Vial del Dpto. del Huila – 1982” se encuentra la siguiente información sobre proyectos hidroeléctricos en el Alto Magdalena elaborados por el ICEL:


PROYECTOS HIDROELÉCTRICO DEL ALTO MAGDALENA – 1982-

RÍO

PROYECTO

LOCALIZACIÓN

CAPACIDAD

TURBINA
Magdalena
Isnos
6 km aguas abajo del río Naranjo.

103 MW
2 turbinas Francis

Magdalena

Guarapo
5 km aguas debajo de la confluencia del río Guarapas.

104 MW
2 turbinas Francis

Magdalena

Chillurco
500 m aguas abajo de la confluencia del río Bordones.

161 MW
2 turbinas Francis

Magdalena

Oporapa
500 m aguas debajo de la confluencia de la quebrada Guarapas.


180 MW
2 turbinas Francis

Magdalena

Pericongo
4 km aguas debajo de la confluencia del río Timaná.

240 MW

3 turbinas Francis

Magdalena

Quimbo
2 km aguas arriba de la confluencia del río Páez.
320 MW

4 turbinas Francis
Páez
Páez
4 km debajo de la población de Páez.
143 MW
2 turbinas Francis
Páez
Aránzazu
15 km de La Plata
102 MW
2 turbinas
Páez
Paicol
6 km del poblado.
311 MW
4 turbinas
La Plata
La Plata
16 km aguas arriba del poblado.
159 MW
2 turbinas Francis
Magdalena
El Manso
15 km aguas debajo de la represa de Betania.
118 MW
2 turbinas Francis
Magdalena
El Juncal
5 km aguas debajo de Fortalecillas.
115 MW
3 turbinas Francis
Magdalena
Veraguas
7 km aguas debajo de Fortalecillas.
-
-
Magdalena
Bateas
Confluencia del río Baché.
145 MW
-
Magdalena
Balsillas
11 km aguas debajo de Aipe.
126 MW
-
Cabrera
Buenos Aires
Confluencia de la quebrada Tasajera.
106 MW
-
Neiva
Neiva
Aprovechamiento de 140 m de caída de agua.
70 MW
-
FUENTE: Resumen del Plan vial Dpto. del Huila 1982. Tomo IV. MOP, Neiva, 1982, p. 651-665


¡Son alrededor de 17 represas! y no las tres o cinco mencionadas en estos días  por la prensa local  y la dirigencia regional[28]. De cumplirse estos sueños, ahora “tecnologizados”, no sería la segunda aparición de la virgen, sino el naufragio, ya no en el mar de plástico[29], sino el naufragio de la misma existencia de los coterráneos, porque no todos formulaban proclamas grandilocuentes en favor de  los proyectos en marcha.
En este sentido, hubo voces que advertían las implicaciones negativas frente a las tierras aptas para la producción alimentaria, próximas a ser inundadas. Así, los ingenieros Ricardo Castaño y Antonio José  Puentes, y Ramón Tovar Andrade, concejal de la oposición de Neiva, conocieron estas proyecciones del ICEL, y realizaron, respectivamente,  conversatorios en la Biblioteca de Universidad Surcolombiana y en barrios de Neiva y Yaguará, denunciando la forma inmisericorde como se iban a perder miles de hectáreas de tierras fértiles aguas arriba de la represa de Betania y de las proyectadas[30]. Estas voces de denuncia, fueron tildadas por la prensa local como apreciaciones animosas de representantes del comunismo internacional[31]. Desde la academia se asumieron otras posturas: el programa de Ingeniería Agrícola de la Universidad Surcolombiana, mientras se construía la represa de Betania, en 1982 difundía la idea de aprovechar fuentes de energía renovables y no contaminantes como la energía geotérmica, el gas metano que produce la fermentación de material orgánico, la energía eólica, la energía solar, y la producida por el agua mediante la instalación de  pequeñas turbinas[32]. Y, la misma Universidad, a través del CIDEC, ante los anuncios sobre la construcción de la represa de El Quimbo, expresaba su inconveniencia por la coyuntura económica adversa que se vivenciaba en esa época en el plano nacional e internacional[33].  
Una postura radical contra la inundación de tierras aptas para la producción alimentaria, alternativas ecológicas para la producción de energía y análisis económicos en torno a la inconveniencia de la construcción de la segunda hidroeléctrica, formaron parte de las primeras voces de resistencia frente a la tecnocracia central. En lo sucesivo y hasta comienzos del presente siglo, la dirigencia regional y los  medios de comunicación guardaron silencio. En conversación con  Don Reynel Salas Vargas, autoridad regional en esta temática, según sus consultas, expresa que estos proyectos habían sido suprimidos de los discursos oficiales porque no eran fuentes de manejo burocrático autónomo.    
Finalmente, a partir de 1991 han corrido ríos de tinta vertidos en  impresión de diagnósticos, Leyes, Ordenanzas, Acuerdos, Resoluciones y Directivas relacionadas con los recursos hídricos y su importancia sociocultural. Sobre ese mar de papeles, ¿será posible construir sueños en  los cuales  primen las lógicas humanistas, en armonía con las lógicas de la naturaleza?; y,  ¿será posible aterrizar este tipo de sueños, cuando en el contexto nacional prevalecen los intereses económicos, sin importar el naufragio de culturas ancestrales y fuentes alimentarias?
¡La naturaleza cobra la avaricia y la soberbia!



ANEXO No  1: PROYECTOS HIDROELÉCTRICOS EN EL HUILA 1982







ANEXO No 2: PROYECTOS HIDROELÉCTRICOS DEL ALTO MAGDALENA 1982





ANEXO No 3: PROYECTOS HIDROELÉCTRICOS CUENCA DEL RIO MAGDALENA 1982





[1] Ponencia presentada en el XVI Congreso Colombiano de Historia celebrado en Neiva  entre el  8 y el 12 de octubre de 2012
[2] Torres S., William Fernando y Pachón, Hilda Soledad Construir desde abajo. Subjetividades en la Región Surcolombiana. En Insurgentes. Construir región desde abajo. Varios autores. Ed. USCO, Neiva, 2003
[3] Para la historia de la electricida d en Colombia y el Huila  puede consultarse: COLCIENCIAS. Historia social de la ciencia en Colombia. Tomo IV Ingeniería e historia de las Técnicas (1). Ed. Tercer Mundo, Bogotá, 1993; MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS Y TRANSPORTE. Plan vial departamento del Huila 1982. Tomo IV Fuentes de energía-turismo. Ed. Empresa de Publicaciones del Huila, Neiva, 1982; BCH. Betania, energía para Colombia. Ed, Kimpres, Bogotá, 1994; Años de energía. 50 años Electrificadora del Huila. Ed, Kimpres, Bogotá, 1997; Olaya A., Alfedo y Sánchez R., Mario. Ecosistemas estratégicos del Huila. Significado ecológico y sociocultural. USCO. Facultad de Ingeniería, Neiva, 2003; Depatamento del Huila. Agenda Interna del Huila para la productividad y la competitividad. Ed. Surcolombiana, Neiva, 2007

[4] En el texto de COLCIENCIAS, Op. Cit., cita  al ingeniero neivano Rafael Nieto Paris como el primero que había propuesto para Bogotá el servicio de luz eléctrica. P. 327. Igualmente expresa que en Neiva se había iniciado el servicio  eléctrico en 1916 con una planta térmica de Clímaco Mejía. P. 234 y 254.
[5] Informe que el Secretario General de la Gobernación presenta al Gobernador del Departamento. En Informes de Gobierno 1912-1919. Archivo Academia Huilense de Historia, p. 93
[6]Ibídem.
[7] El ramal férreo  Espinal y Neiva se construyó entre 1919 y 1938.
[8] Gobierno departamental. Informe de gestión 1992-1993 y Programa 1994, Neiva, 1994, p. 40
[9] Periódico La Nación del 12 de agosto de 2012
[10] Salas V., Reynel. Electrificadora del Huila: antecedentes históricos. En Años de energía. Op. Cit.,p. 20 ss.
[11]Ley 151 de 1941. En Diario Oficial No 24843 del 22 de diciembre de 1941
[12] Salas V., Reynel. La electrificación en el Huila. Op. Cit., p. 17-18
[13] Salas V., Reynel. Op. Cit.,  p. 27 ss.
[14] Vargas Motta, Gilberto. Semblanzas del Huila. Ed. Los Cámbulos, Neiva, 1982, p. 110-112
[15] Revista Bosquejos del Huila, Neiva, 1955
[16] Según el corresponsal  Jorge Andrade Rivera, el 14 de septiembre de 1955 se había creado esta organización. Sin embargo, Camilo Francisco Salas Ortiz expresa que dicho organismo inició labores el 22 de febrero de 1964. En Historia General del Huila. Tomo 5, p.153
[17] Revista Semana No 492 del 16 de abril de 1956, p., 14
[18] Revista Semana No 498 del 4 de junio de 1956, p. 12-13, p., 12-13
[19] Gaceta del Huila No 2238 del 6 de febrero de 1960.
[20] Gaceta del Huila No 2262 del 14 de febrero de 1961
[21] Gaceta del Huila No 2278 del 2 de noviembre de 1961
[22] Huila 1970-1974. Cuatro años de progreso. Ed. Instituto Técnico Industrial, Centro Don Bosco, Bogotá, 1974, p. 155-157
[23] Para una mayor información, ver: Salas Ortiz, Camilo Francisco. En: BCH Betania. Op. Cit., p.48
[24] Santamaría, Germán. Frente al gran desafío…En Economía, política y cultura –Huila, años 80-; USCO, Neiva, 1986, p. 150
[25] Archivo Gobernación del Huila.
[26] Archivo Gobernación del Huila.
[27]Gobierno departamental. Informe de gestión 1992-1993. Op. Cit., p. 68
[28] El periódico La Nación de Neiva del 21 de agosto de 2012, trae el siguiente titular en la página 8: “¿Minicentrales eléctricas en el Alto Magdalena?
[29] Concepto tomada de Torres S., William Fernando. De la insularidad al naufragio. En Economía, Política y Cultura –Huila, años 80- ed. USCO, Neiva, 1986, p. 90-92
[30] Conversaciones con Eduardo Gutiérrez Arias, ex diputado y ex secretario de Agricultura;  y Héctor Ramón Ángel, dirigente del cooperativismo magisterial. Neiva, 2012
[31]Una de ellas encuentra en el  Editorial del Diario del Huila del 29 de noviembre de 18987
[32] Análisis Rural. Revista semestral de Ingeniería Agrícola, USCO, Neiva,. Año I, No I, de junio de 1982,p. 12-16
[33] Artículo periodístico “Por qué el proyecto del Quimbo no es factible hoy?” del Diario del Huila del 3 de noviembre de 1987, p.3