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viernes, diciembre 03, 2010

Una pequeña crítica literaria

Mi hija Luna le envío una carta al escritor Marco Tulio Aguilera Garramuño a propósito de un libro de cuentos infantil inédito que éste quiso compartir con ella y  conmigo.
Debo decir que las dos leímos cada una de sus páginas con avidez y alegría, pues es un texto divertido, gracioso, escrito con maestría y con una mirada lúdica que conecta de inmediato con todo tipo de lector o lectora.
Además debo  comentar que a ella le gustó mucho que MT escribiese en el archivo que nos mandó "edición exclusiva para Luna, hija de mi amiga Martha Cecilia"
Y Marco Tulio acabá de publicar en su blog  la carta que mi hija le envío.  
La podéis ver aquí

lunes, abril 26, 2010

Un dibujo de Luna del Mar


Mi hija ocupó el segundo lugar en un concurso de dibujo en su colegio. El tema era San Jordi. Y yo como madre muy, muy orgullosa presento su obra. (Su tía Lina estará feliz: ya tiene quién le siga los pasos en la pintura).

lunes, junio 09, 2008

Tarde de Ballet con Luna

Y después de tantos meses de ensayo ayer se realizó el festival. Una actividad que organiza la escuela de Ballet Tecla Sala a donde Luna acude desde los 4 años. Fue un espectáculo lleno de música, movimiento y color pero un poco largo. ¡Más de tres horas y media! "Esta vez se han pasado tres pueblos", decía un padre enfadado con su chiquilla, dormida, en brazos. Pese a ello las niñas estuvieron estupendas en cada una de sus presentaciones y los trajes sencillamente hermosos (como el precio $). Todos y todas nos lo pasamos muy bien, pero más las niñas que después de tantas horas de tensión aún sonreían animadas a las 11 de la noche.



La música, los matices de color, la danza, las risas de las ballerinas embellecieron una tarde noche de domingo que pudo ser como cualquier otra. Y allí estábamos los padres y madres mirando a nuestras hijas con emoción. Observando sus movimientos y seguramente alguna o alguno pensando ¡cómo pasa el tiempo: mi nena se hace mayor!. Y lo más importante: felices de poderlas acercar a aquellas expresiones que enriquecen el espíritu, que nos nutre y nos hace mejores seres, que nos permite contemplar la vida desde otra perspectiva. El arte en todas sus manifestaciones es la concreción de la armonía. Cuando mi hija distingue a Mozart, a Chopin, a Vivaldi... vuelvo a creer en la condición humana y en que otro mundo es posible (Yo a mis años aún tengo dificultades para discernir entre unos y otros) y también lo pienso cuando canta "She comes in colors everywhere;
She comes her hair
She's like a rainbow
Coming colors in the air
Oh, everywhere
She comes in colors..."
Una hermosa canción de los Rolling Stones, que yo por supuesto no he podido aprender a cantar. Así que me quedo con la emoción de escucharla en los labios de mi hija que todavía no tiene 8 años.


Y como tanto aquí como allende el Atlántico hay personas estupendas que quieren a la Luna muestro una fotos de su presentanción de anoche en ese precioso teatro de Poble Nou.
(Perdonar mis palabras de madre enamorada)



miércoles, junio 04, 2008

La mirada

Una de las cosas más interesantes con las que una se puede encontrar al estudiar el espacio urbano - o sólo al trasegarlo- es la gestión de la mirada. Si, la manera como la administramos para orientarnos y para emitir señales que permitan los tránsitos fluidos de los/as copresentes en un espacio dado. Gestionarla de modo tal que se convierta en un mecanismo de comunicación básico y no en lo contrario, esto es, en un marco de ambigüedades. Goffman llamaba muy lúcidamente a esa capacidad de gestión que todas las personas tenemos "inatención civil", que no es otra cosa que utilizar la mirada cómo una prótesis para la convivencia. Mirar de manera educada y correcta para no incomodar a quien se tiene delante cuando se cruza una calle, cuando se va en el metro o se comparte un banco, etc.
Pero la línea de la inatención civil es muy fácil de cruzar. Para el caso quiero hablar sobre una experiencia personal.
Esta mañana, tuve que desplazarme hasta una calle céntrica de Barcelona para realizar algunas gestiones de cara a mi próximo viaje a América, gestiones que por otra parte no pude realizar por el entramado burocrático terrible que se vive aquí -bueno y en otros territorios también-, así que cogí el metro. Un medio de transporte eficaz y rápido que no me agrada mucho: detesto los olores que a veces suelen acompañar los recorridos y la congestión de cuerpos que según qué horas se torna casi insoportable. Por suerte no iba muy lleno. Me pude sentar tranquilamente y quise sacar del bolso un libro de Benedetti que he recuperado estos días, pero inexplicablemente no lo llevaba, así que me dediqué a uno de los oficios que más me gusta: mirar -una pasión de antropologas/os y otros especímenes. Y en ello estaba cuando un hombre que acababa de subir al metro se sentó justo en el asiento de enfrente. Así que quedamos cara a cara. Me fijé en él muy sutilmente, esto es, haciendo gala de una inatención civil, mirar sin obstruir: era grande, tenía una panza prominente e iba vestido con una camisa hawaiyana. Llevaba gafas y parecía no tener más de 40 años. Yo le miraba de reojo cuando en un instante nuestros ojos se cruzaron. Así que desvié la mirada hacia la ventana. Y ahí empezó mi calvario. A partir de ese momento el buda tropical, como le bauticé, no dejaba de mirarme. Sentía sus ojos interfiriendo en mi campo de visión. Y yo no sabía dónde mirar, ni qué hacer. "Plaza de Sants" decía la grabación que anuncia las estaciones y el hombre seguía ahí mirándome de frente, incomodándome. Y tuve ganas de decirle "¿qué miras?" o simplemente de mirarle sostenidamente con rabia pero no pude hacerlo. Fui incapaz. Sólo esperaba que se quedase en alguna estación para liberarme de sus ojos de ratón. Cuando escuché "Diagonal" sentí un alivio porque era la estación donde me quedaba. En el momento de levantarme dirigí la mirada hacia el hombre y ahí estaba con una media sonrisa, como despidiéndose, después de haberme arruinado el viaje.
Y entonces reflexioné sobre lo dificil que es gestionar la mirada en según qué espacios. El hombre seguramente pensó que le estaba mirando con algún interés, supongo que no antropológico, y por ello se dedicó a buscar mis ojos, a fijarse en mi cara. En este caso la inatención de urbanidad o inatención civil simplemente no llegó a cristalizarse. Fue simplemente eso: una retórica de aquellos que nos dedicamos a observar lo que sucede, lo que pasa, en el espacio público.
Foto: Ojos de Luna (Martha C. Cedeño P.)

domingo, diciembre 30, 2007

El Cascanueces y algo más...

Anoche estuve en el auditorio del Fórum de Barcelona presenciando "El Cascanueces" de Tchaikovsky. Una estupenda presentación del Ballet Estatal Ruso de Nizhny Novgorod. Una verdadera delicia para los sentidos de aquellos y aquellas que por primera vez tenemos la oportunidad de admirar una obra de esta magnitud en "vivo y en directo". El precio de las entradas y la característica de este género hace que muy pocas personas puedan deleitarse con una presentación de esta naturaleza.
Y si, allí estábamos los tres, en medio de señoras con abrigos de visón pero también de parejas de mediana con niños pequeños y vestidos con vaqueros. Y el espectáculo ha merecido la pena. Luna mi hija de 7 años estaba extasiada. Sus ojos brillaban ante la magnifica interpretación de los bailarines principales de las piezas del genio ruso.

Y después de esa magnífica experiencia vuelvo a una realidad que desde hace varios días me tiene con el corazón en vilo: la liberación de dos mujeres secuestradas por las Farc hace más de cincos años y un hijo de una de ellas, el niño Enmanuel, que nació en cautiverio. Anoche mientras sonaba el "Cascanueces" pensaba en todas las personas que se encuentran privadas de su libertad, viviendo en condiciones infrahumanas y sometidas a toda clase de humillaciones. Y me sentía culpable por estar allí en medio de gente "superguay", viviendo en un mundo "superguay" donde lo único que parece importar es ¿y ahora qué compro?
Es totalmente inadmisible que en aras de cualquier ideología o interés se someta a algunos seres humanos a una de las peores situaciones: la pérdidad de su libertad y sobre todo, a la certidumbre terrible de estar casi muertos en vida...
La imagen es tomada de la página http://www.promoconcert.es/

sábado, enero 13, 2007

Pintora de Arte Mayor

No era necesario que un intelectual como Gerard Vilar hiciera un comentario sobre la pintora Lina María Cedeño Pérez (mi hermana, por supuesto) para darnos cuenta del valor de su obra. Eso lo sentí desde la primera vez que ví uno de sus cuadros urbanos, aquellos donde juega con los signos y desplazamientos, con sus trazos tenues y al mismo tiempo firmes. Para mí fue un descubrimiento fabuloso percatarme de aquellas figuras citadinas que insinuan una ciudad otra, plena de sentidos y al mismo tiempo enmarañada en su propio espacio-tiempo.

Y este comentario viene a raíz de aquel hecho por el profesor Vilar en la revista Disturbis, que sin duda nos llena de alegría y emoción a quienes amamos a Lina, y que ahora reproduzco con orgullo y sin el menor pudor nepótico:


"Hace unos pocos días recibí unas hermosas imágenes de Lina María Cedeño, una artista colombiana de la que casi nada sé. Tampoco necesito saber mucho para apreciar la calidad que -ninguna lengua podría decirlo mejor- salta a la vista. Se trata de un retablo titulado “Recorridos urbanos” del que cuelgo en esta página un detalle. Es fascinante: transmite una gran calidez y una equilibrada serenidad a la vez que te enfrenta a una esquiva riqueza simbólica por descifrar. Parece una invitación a celebrar que estamos aquí, que la calidez humana existe, que la comunciación, por difícil que sea, es posible y más que deseable. Lina sigue una muy vieja tradición occidental, en relaciones de mestizaje y cruzada por otras tradiciones, claro es; pero su arte tiene que ver con los grandes maestros flamencos de la baja Edad Media europea y el Renacimiento: la pintura sobre tabla. En esta época del arte en uploaded en Yotube parece algo poco arriesgado. Es cierto. Pero cuando una vieja forma estética funciona, como en este caso, tiene todos los números para resistir mucho mejor la destructividad del tiempo. Mi enhorabuena a Lina".

Esas palabras mayores son un gran aliciente para una artista como Lina, nacida en las selvas caqueteñas y criada en los estribores de la cordillera andina, que ahora está aquí, en Barcelona, donde bebe en las fuentes de los grandes: Picasso, Miró, Dalí, Tàpies... Sé también que ese contacto con la urbe mediterránea plena de contrastes e imágenes, consolidarán su obra y la abrirán a nuevas perspectivas y matices. La experiencia europea, sin duda, reforzarán la mirada de esta promesa que será una "pintora espléndida", tal como se lo dijo Luna cuando vió uno de los cuadros que está terminando en esta temporada barcelonesa. Olé, Olé, Olé!
Foto: "Recorridos Urbanos" por Lina María Cedeño Pérez

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...