viernes, diciembre 31, 2010

Desde Cijuela, Granada

Hace tres días estamos en Granada. Bueno, en Cijuela, un pueblo pequeñito desde el cual se puede ver la sierra blanca. Aquí estamos con una gente linda que nos ha invitado a compartir estos días de fin de año. Podría enumerar las magníficas cosas con las que he podido reencontrarme. La sensualidad del Albayzín, la belleza indómita y agreste de La Alpujarra, la sencillez de pequeños pueblos como Santa Fe, Fuente Vaqueros, Chauchina, Escoznar...  Y la felicidad de visitar la casa de verano de García Lorca por primera vez. Fue emocionante estar en  su habitación y sentarme en su asiento, frente a aquel escritorio en el que escribió sus mejores obras (el guía se rindió ante mi sonrisa de petición ¿Puedo sentarme aquí? Es que ¿sabes? escribo poesía...) Y ahí estuve unos segundos tocando la madera, imaginando al creador en sus momentos de iluminación y mirando a través de la misma ventana como él hizo tantas veces...
En fin, ahora quiero que se vaya este año de mierda. Y no me pondré bragas rojas, ni comeré las uvas, ni lentejas, ni brindaré con cava. Me tomaré un trago de Whisky, escucharé un viejo vallenato de esos que encojen el alma y luego pondré a Concha Buika y me regocijaré con Camarón. Quién sabe, es posible que con los anfitriones hablemos por enésima vez de la enorme decepción que nos ha producido la "izquierda", de la putada de CNN plus, de las inundaciones de Écija, de las sorpresas de Santos, de la derechización de Europa -España incluida-, de la poesía de César Vallejo, del culebrón de las cuatro... Bueno y también pensaré en mi familia allende los mares y en mis amigos y amigas de Barcelona y otros lares.
Os deseo un nuevo año pleno de ilusión, salud,  proyectos, risas, palabras con este atardecer desde la casa de García Lorca en Granada.



jueves, diciembre 30, 2010

Tiempo de balances*

Cuando llega el fin de año  muchas personas acostumbramos elaborar pequeños ejercicios de arqueo vital o, lo que es lo mismo, balances más o menos objetivos de lo que ha sido nuestra existencia durante esos doce meses anteriores. Así vamos apuntando aquellas cosas –pequeñas o grandes- que nos han alegrado, o no,  la vida.  Aunque a decir verdad algunos seres piensan que la felicidad reposa solamente en la concreción absoluta de esa tríada paradigmática: salud, dinero y amor.  Y cuando no tienen alguna de ellas sienten que todo ha sido en vano, que se ha perdido el tiempo de manera irremediable.

Esos arqueos vitales se convierten en elementos que en sí mismos metaforizan todo un ciclo vital de antes y después, de lo que fue o pudo haber sido en el pasado próximo y de lo que será en uno inmediato.  Los balances sirven para reflexionar sobre las acciones que de un modo u otro nos marcaron, de aquellas dinámicas existenciales que nos procuraron  experiencias de diversos matices. Pero hay algo más profundo en ese hacer cuentas: constituye una suerte de catarsis personal que exorciza el infortunio, la desesperanza, la pérdida. Cuando hacemos balances saldamos cuentas con nuestro propio devenir.  Pero no nos quedamos ahí sino que con base en los puntos que hemos sacado en claro podemos proyectarnos hacia un mañana con la confianza de que todo será mejor. Por eso, en la noche del 31 quemamos esas cosas que nos amargaron la vida y que tan bien  simboliza aquel muñeco de trapos viejos relleno de pólvora que aún se enciende en algunas regiones colombianas.  El fuego no sólo quema trapos ajados: calcina los sinsabores que nos han perturbado la existencia.
Y ese es el poder de los balances: nos permite asumir el pasado para hacer frente a lo que vendrá. Un mañana incierto en el que sin embargo proyectamos nuestros mejores deseos con la fe absoluta de que esta vez sí se conseguirá aquel trabajo soñado,  se encontrará el amor de la vida,  se hará más ejercicio,  se  visitará a la familia más a menudo, se  reirá con más ganas, se sufrirá menos por nimiedades… Propósitos, planes, objetivos que en algunos casos nunca se realizan.  Pero allí radica la magia: en plantearnos unos fines que nos proporcionen nuevos bríos para proseguir  tejiendo los hilos de la vida en medio de crisis, injusticias, violencias, sinrazones y azares. Yo, por lo pronto, ya estoy haciendo el mío aunque temo que el saldo de este año es un poco negativo. Pero no importa: el año que viene será mejor.
*Artículo publicado en El Líder, diario del departamento del Caquetá, Colombia.

lunes, diciembre 27, 2010

Las simples cosas

Desde la noche del 24 arrastro un catarro de miedo. Me parece que es la primera vez que padezco uno de esa magnitud. ¡Horrible!  Por fortuna mañana viajo a Granada con mi familia y eso eleva los ánimos. Soñar con la Alhambra es un motivo suficiente para ponerse bien... Espero escribir algunas cosas allí. Mientras tanto escucho a esta mujer que me encanta: Concha Buika, acompañada de Chucho Valdés y "Las simples cosas" (en Youtube).

viernes, diciembre 24, 2010

Elogio al Caganer*

A mis amigas y amigos catalanes...
Mi primera visión del Caganer fue en un belén (léase pesebre, nacimiento) que había en un conocido centro comercial de la zona alta de Barcelona (Pedralbes). Recuerdo exactamente el momento porque mi compañero y yo acabábamos de llegar a la ciudad y nos sentíamos unos completos extraños, outsiders en unas calles perfectas con sus coches de lujo y sus mujeres con abrigos de visón. En esas circunstancias nos dedicábamos a pasear por los alrededores mientras ojeábamos escaparates y nos torturábamos haciendo la conversión de pesetas a nuestros modestos pesos colombianos (una conversión 12 a 1: por un peso 12 pesetas), teniendo la absoluta certeza de que jamás podríamos comprar alguno de esos abrigos o zapatos que estaban expuestos sin condenarnos a vivir en la mendicidad.


Así que los días previos a esa navidad de cambio de milenio fueron muy prolijos para los ojos. Éramos, en efecto, flâneurs recién llegados dedicados completamente al ejercicio de la observación silenciosa y comentada, a mirar los cuerpos y los rostros de la gente siempre de prisa y ocupada con bolsas de compra. Siempre nos sorprendíamos y acabábamos comentando sobre el ímpetu consumista de nuevos ricos de esa sociedad en la que nos encontrábamos. En realidad sentíamos una profunda decepción por la superficialidad que parecía llenarlo todo, por la falta de calor humano, por la ausencia de ese espíritu navideño al que estábamos acostumbrados.

Por fortuna, mientras realizábamos unas de esos paseos por los alrededores, nos topamos con aquel belén aparentemente similar al que se hacía en nuestro país. “Es muy plano, faltan las montañas”, decía mi compañero. “Sí faltan más animales, más ambientación”, decía yo. Y fue entonces cuando vimos la maravilla: una figura con barretina y traje de pastor que estaba haciendo sus necesidades fisiológicas, es decir, cagando. Y estaba puesta allí, en medio de las imágenes tradicionales y las ovejas. Mira esto ¿no es fantástico?, exclamábamos los dos mientras nos reíamos. Fue un descubrimiento estupendo que nos llevó a realizar toda suerte de interpretaciones sobre el significado de esa figura totalmente humana y real en medio de un paisaje “santificado”. “Este hombre se caga en todo”, dijo mi esposo. “Si, y a la vez lo salva todo”, dije.

En ese entonces no sabíamos que el Caganer está presente desde hace más de cinco siglos en los pesebres de Catalunya, como lo demuestran las representaciones de su figura en algunas esculturas religiosas catalanas. El Caganer también aparece en la obra de Joan Miró, y en belenes de Murcia, Portugal o Nápoles desde tiempo lejanos (allí son conocidos como cagonescagoes y cacote o pastore que che caca).

En Catalunya es inconcebible un pesebre que no tenga la figura delCaganer, ese pastor que abona la tierra devolviéndole lo que ésta le ha dado, y que bien puede tomar la fisonomía de políticos, deportistas, o de príncipes, todos ellos en la misma posición que los iguala con los demás mortales. Gente que caga.

Pero esa figura tradicional también tiene sus detractores: personas que consideran que es una imagen de mal gusto, de irreverencia religiosa… o políticos (de derechas, de izquierdas y de centro) que piensan que va en contravía de la cacareada ordenanza cívica que prohíbe hacer las necesidades en la vía pública y que seguramente se aprobará, pese al inconformismo de la mayoría de la población de Barcelona. Esa era la razón que alegaban para que no se pusiera el Caganer en el pesebre de la plaza de Sant Jaume que depende del ayuntamiento barcelonés. Para evitar la mierda nada mejor que eliminar todo lo que incite a ella, así no cundirá el mal ejemplo y la gente no cagará en la calle. Se elimina por decreto, sin los Mossos, lo escatológico que simboliza el Caganer. Por fortuna primó la razón sobre la estupidez y finalmente, el humilde pastor está allí haciendo las necesidades a la vista de todos, recordando también uno de los rasgos más importantes del carácter catalán: esa tendencia a una escatología que lo subvierte todo, en cuyo fondo está vivo un profundo sentido desmitificador.

Yo confieso públicamente mi admiración por el Caganer. ¡Me encanta! Tanto que, desde el momento de conocerlo, le hemos reservado un lugar destacado en el pesebre que cada año hacemos en casa. Ah, y también lo hemos llevado a otras latitudes. ¡Aún recuerdo la cara de nuestros familiares cuando pusimos uno en aquel Belén que hicimos en casa de mi hermana en el año 2001! Era una sensación extraña por toda la paradoja que implica allí, en Colombia, donde todavía se está lejos de una visión laica de la realidad, y donde se habla de los fluidos, despojos y ciertas partes corporales con eufemismos (por ejemplo no se dice cagar sino “hacer del cuerpo”, “ensuciar”; no se dice culo sino “cola”, “rabo”, “trasero”). Así que poner el Caganer en ese pesebre era literalmente cagarse en todo, en el sentido de que se desmitificaba el paisaje tradicional de la Sagrada Familia. Era también poner un toque de la más elemental humanidad que nos acerca y nos iguala a todos y a todas.

















¡Visca el Caganer!
¡Visca Catalunya!
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miércoles, diciembre 22, 2010

¡Felices compras!*

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga
Se aproximan las fiestas de fin de año y con ellas toda la parafernalia de un magno acontecimiento: el baile del consumo.  El jolgorio de la compra alentada por los mecanismos de la publicidad que invade casas, calles, pueblos, ciudades y aquellos rincones donde  llega cualquier medio de comunicación. Y también por las luces que adornan las esquinas y los establecimientos comerciales que nos llaman con su perverso artificio.  De esa manera las personas somos avasalladas sin contemplación por una serie de mensajes que nos recetan remedios contra la infelicidad, los embates de la vejez, la enfermedad, la crisis, el desamor,  la flaccidez, el cansancio, la monotonía… Cada día nos levantamos con unas supuestas necesidades que se deben cubrir  con urgencia. Vivimos en el reino la compra y no importa si vivimos en Neiva, en Barcelona o en Florencia.  No tenemos alternativa: consumir o morir, parece ser el lema de estos nefastos tiempos de globalización.
Se podría pensar que en época de crisis, de desempleo, de tragedias propiciadas por las condiciones precarias en las que vive gran parte de la  población colombiana, ese afán desaforado por adquirir objetos menguaría. Pero no es así. Basta con situarnos frente a la puerta de algún establecimiento comercial de nuestra ciudad para darnos cuenta de la cantidad inusitada de personas que salen con bolsas de compra.  Hombres, mujeres y niños con caras de satisfacción porque a partir de ahora serán más felices. Sus días serán espléndidos pues han adquirido aquellas cosas que tanto necesitaban.  No importa si se tiene o no posibilidades adquisitivas: siempre se puede prestar un poco de dinero, pagar con tarjeta de crédito, sacar de aquí o de allá. Y si, por desgracia, no es posible, las fiestas se convierten en la peor época del año, se pintan con la desdicha  de la miseria. 
Lejos quedan aquellos tiempos en los que a las fiestas de Navidad y Año Nuevo las rondaba ese espíritu de la alegría que instaba a compartir las cosas sencillas: un plato de Nochebuena, un caja de galletas con aquel vino tinto dulzón que hace mucho tiempo no pruebo, unos tamales, un trago de aguardiente que eleva los ánimos, el abrazo de la familia reunida, la música con su “arbolito lindo de navidad” y  el clásico “faltan cinco pa’las doce”. Eran otros tiempos en que se podía ser feliz sin llenar la bolsa de la compra. Entonces se pensaba que lo más importante era tener a las personas queridas a nuestro lado para disfrutar juntas de esos pequeños placeres  que hacen que la vida tenga sentido.  ¡Felices compras!  
*Artículo publicado en el periódico El Lider, Departamento del Caquetá, Colombia, el domingo 19 de diciembre.

martes, diciembre 21, 2010

Para exaltar el ego...

Hoy ya es invierno y el día se comporta como tal: gris, se viste con una lluvia fina que cubre todo con su manto húmedo y frío. Un día de sofá, manta, café calentito y algo para leer.  Una jornada para mirar por la ventana y percibir un paisaje urbano extraño y gélido, más propio de otras latitudes europeas. Y en medio de todo ello, a veces, llegan indicios que exorcizan las nostalgias ávidas, las melancolías que se posan en los balcones.  Como ésta que comparto en esta bitácora con el peligro de convertirme en una exaltadora de mi propio ego: otra reseña más de la presentación de Amores urbanos:
http://www.diariodelhuila.com/noticia/8972
http://www.lanacion.com.co/2010/12/17/social-17-de-diciembre-de-2010/

domingo, diciembre 19, 2010

Europa, la gran devoradora*

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga

En la mitología griega Europa era una fémina seducida y violada por Zeus quien, valiéndose de su poder para transformarse, se convirtió en un manso toro para lograr sus nefastos objetivos; sólo así pudo llevarla hasta la isla de Creta y engendrar con ella tres hijos. En la actualidad este nombre remite a un continente añejo y contradictorio que durante los últimos años se ha convertido en un gran devorador de recursos propios y ajenos. Pues no sólo está consumiendo el doble de lo que producen sus tierras y sus mares sino que con ello está haciendo que se pierda la biodiversidad con la consecuente degradación del suelo, el agua, los hábitats y el bienestar humano en general.  Así lo demuestra la Agencia Europea del Medioambiente (Aema) en su cuarto informe global sobre la salud ecológica de este continente.
Dicho documento menciona, entre otras cosas, que hay un incremento en la demanda de recursos naturales para alimentar, vestir, alojar y transportar a la población y cómo ello produce una presión descomunal sobre los ecosistemas. Lo anterior se traduce  también en un hecho bárbaro: cada europeo consume un promedio 16 toneladas de materiales y genera 6.000 kilos de basura al año.  Y como para suplir esta voracidad ya no cuenta con recursos propios mira, sin vergüenza,  hacia los ajenos.  Así Europa se ha convertido en un gran importador de productos como cereales, forraje,  maderas, etc., contribuyendo con ello a los graves procesos de desforestación y empobrecimiento de países tropicales como el nuestro. Asimismo importa más de la mitad del pescado que consume, ejerciendo una presión enorme sobre este recurso allende sus fronteras.
Esta voracidad consumista se agrava con el uso de plaguicidas y sustancias químicas que alteran la función endocrina de las personas y de materiales pesados utilizados en plásticos, tejidos, cosméticos, colorantes, envases de alimentos, aparatos electrónicas, etc. que se asocian a malformaciones, problemas de desarrollo neuronal, obesidad, cáncer, entre otras patologías.
La lectura del informe de Aema produce escalofríos pues demuestra la insostenibilidad de un modelo de desarrollo basado en la sobrexplotación de los recursos naturales para dar abasto a un consumo desaforado.  Y a la par con ello, muestra también la falta de de compromiso de quienes gestionan los estados europeos para incrementar políticas serias que promuevan formas de desarrollo más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. En últimas se trata  de acabar con ese Estado de Bienestar perverso y devorador y  crear una nueva conciencia en donde se retome aquella máxima de “menos es más”, en el que todas las personas puedan disfrutar de una calidad de vida en armonía con las posibilidades del entorno.
Por ahora esta Europa es  seducida sin miramientos por el dios del Consumo. ¡Jamás será reina de Creta!
*Columna publicada el domingo 12 de diciembre en el periódico El Líder (su página Web aún sigue en mantenimiento...)
Imagen tomada del blog Encuentos 

viernes, diciembre 17, 2010

Comentario de Efi Cubero

Hoy, al abrir mi correo, encuentro un precioso mensaje de la gran poeta  Efi Cubero. Debo decir que me emocionó muchísimo su magnífica aproximación  a mi poemario Amores urbanos y de inmediato pedí su consentimiento para publicarlo en esta bitácora.  Impresiones como las suyas alientan y animan a seguir por la senda de la poesía casi siempre enmarañada de fracasos, de intentos vanos, de insomnios al filo de la madrugada, de angustias, de esfuerzos solitarios por labrar la palabra y alejarla de los vulgares vericuetos de la cotidianidad.
¡Gracias, Señora Poeta!

"Querida Martha, 
he leído tu libro como corresponde, despacio y atentamente. Es un libro contemporáneamente bello que conjuga fondo y epidermis, corpus literario y urbanita y cuerpo en el sentido físico con un delicado erotismo adherido a la piel  y a la propia ciudad que se impregna de una muy personal atmósfera que tú sabes aportarle sabiamente. 
Coexisten aquí correlaciones y correspondencias entre la carnalidad y el fondo que guarda un poso de íntima melancolía. Como también se alza la ciudad paralela que une dos vertientes, la actual y vivida, la soñada y recreada protagonista de infantiles juegos, la ciudad, cercana en la memoria y cercada por la ausencia. Muy grata la lectura de esos sustantivos  'Amores urbanos' que aluden y que a la vez son elusivos...Un abrazo"

miércoles, diciembre 15, 2010

Agradecimiento con imágenes

Gracias a todas las personas que me acompañaron en la presentación de Amores urbanos. A mi bella familia presente y ausente que siempre está ahí, en el momento justo, apoyándome con su voz, su sonrisa y su amor.  A esa magnífica pléyade de amigas y amigos sin cuyo afecto y solidaridad no sería más que una palabra ajada por el viento. A mi extraordinaria editora Amàlia Sanchís cuya calidez superior anima y fortalece. Al estupendo prologuista del libro, Josep Anton Soldevila, cuyas palabras profundas y lúcidas reivindican el ejercicio de escribir sin imposturas y desde el compromiso con el verso.  A Jordi Canal por considerarme de la casa y abrirme las puertas de la bibioteca La Bòbila sin condiciones.  Y a toda la gente linda que se acercó para escuchar con atención la voz de esta poeta, hoy reconfortada.
Aquí van algunas imágenes:

 Con Josep Anton Soldevila, Amàlia Sanchís y Jordi Canal 
 Con mi familia: Luna del Mar y Juan Carlos
 En plena lectura 
Con Josep Anton Soldevila 

lunes, diciembre 13, 2010

Amores urbanos en La Vanguardia

Os dejo con la noticia de la presentación de Amores urbanos publicada en las secciones de "Cultura" y "Libros"  del diario La Vanguardia.

Presentación del poemario Amores urbanos en la Bòbila

Hoy martes 14 de diciembre se presenta en la Biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat, mi segundo libro de poesía Amores urbanos (Parnass Ediciones). Me acompañarán en la mesa principal Jordi Canal, director de la biblioteca; Amàlia Sanchíz, la editora y el poeta Josep Anton Soldevila, autor del prólogo.  
También estarán allí aquellas personas queridas que se encuentran allende los mares. Me acompañarán de corazón, seguro. Aunque hubiese sido genial tenerlas a mi lado. Sé que estará mi familia al completo y mi hermana Lina María, la estupenda pintora que ilustra el libro con arte y sentimiento.
Espero contar con la gente linda que siempre me apoya y con aquella que sabe de mis versos y mis palabras o que quisiera saber de ellas. 
Dejo abierta la invitación para todas las personas que quieran acercarse hasta La Bòbila, hoy, a partir de las 19:00 horas.
¡Os espero!

Biblioteca La Bòbila, Plaza de la Bòbila, 1 
(cerca del Metro L5 Estación Can Vidalet - Trambaix T1, T2, T3 Estación Ca n'Oliveres)
L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona




jueves, diciembre 09, 2010

Las políticas del cuerpo

A partir de la segunda mitad del siglo XX se acelera la cultura del consumo en las sociedades industrializadas. Desde entonces aparecen tendencias que contribuyen al aumento de la percepción del cuerpo como un eje central de desarrollo personal; dentro de éstas se pueden nombrar, por ejemplo, el incremento de la valoración del deporte y el ocio en detrimento de la valoración de la ética del trabajo, la integración de las culturas transgresoras en el consumo de masas con la consecuente comercialización de la rebelión y el erotismo y la reciente sexualización de la cultura.  Cabe mencionar también la aparición de las nuevas tecnologías que hacen posible la difusión masiva de imágenes,  el desarrollo de la cultura visual contemporánea y la consecuente creación de un mundo de ensueño en el que se vende la idea de que a través del consumo se puede alcanzar la satisfacción personal en todos los niveles.

Por todo ello, en la actualidad la identidad personal ya no es heredada o estática sino que se ha convertido en un problema reflexivo (Giddens, 1995); es decir, la identidad se ha transformado en una actividad que exige un esfuerzo y una reflexión constantes, ya que se basa en una narrativa sobre la propia existencia, el rol social y nuestro estilo de vida.  Así que la importancia del cuerpo para señalar la pertenencia social comporta también un interés por las elecciones de consumo como una forma de identificación personal.

Todo ello nos hace pensar que las personas somos trabajadoras corporales e invertimos una cantidad considerable de dinero y tiempo para convertir nuestro cuerpo en un producto social aceptable, siguiendo las directrices que definen el cuerpo “normal” dentro de una sociedad.  Por tanto, una dimensión de la existencia corporal humana es política puesto que se convierte al cuerpo en un espacio para el sometimiento y la disciplina, pero también para la resistencia. Es decir, en el área del cuerpo se regula la identidad pero en éste también se problematizan y se expresan cuestiones conflictivas de matices políticos y personales.

La antropología nos muestra que todas las sociedades humanas buscan una respuesta al desorden mediante la clasificación sistemática de la realidad. Frente al riesgo, la incertidumbre y la contradicción, los seres humanos intentamos comprender un orden que nos oriente y nos regule.  En esta búsqueda el cuerpo se convierte en un  “símbolo natural” (Douglas, 1975), es decir, deviene en metáfora de un orden social y político a través del cual se representan y comunican reglas y límites.
Imagen: "Otras rutas", obra pictórica de Lina María Cedeño Pérez

martes, diciembre 07, 2010

¿Dejaremos que acaben con Wikileaks, es decir con la libertad de información y de opinión?

Por Melquisedec Torres
Periodista

Nunca nadie en la historia universal había logrado, sin armas ni dinero ni revoluciones gritadas o silenciosas ni asesinando a alguien, poner a temblar a los estados y, sobre todo, al estado más poderoso del mundo y, de paso, al más poderoso de la historia. 

Un sujeto casi anónimo para el mundo en general, Julian Assange, simplemente movió un teclado, hizo algunos clics, otras tantas llamadas, ordenó ciertos documentos y, ¡cataplum!, el mundo diplomático, el de las fachadas, el de las sonrisas hipócritas, el del espionaje, el de las filtraciones, chuzadas, sobornos, sapos, informantes, documentos confidenciales y secretos y ultra secretos… todo eso empezó a temblar al unísono. Y lo peor, tiembla frente a todo el mundo, frente a los simples ciudadanos.

Y nunca en la historia tantos estados se habían puesto de acuerdo, o por lo menos actuado simultáneamente, para intentar detener a ese sujeto desarmado, no desalmado. La poderosa tienda virtual Amazon, que ¡ah paradoja! se ha lucrado al límite con Internet,  expulsó el sitio Wikileaks por presión de un senador republicano; el proveedor de dominios de internet EveryDNS.net eliminó la conexión entre el nombre WikiLeaks.org y los servidores de la página; en Francia, el Gobierno inició acciones para expulsar WikiLeaks de los servidores en los que se refugió tras la expulsión de AWS; PayPal también canceló la cuenta de WikiLeaks dificultando la donación de dinero al sitio de Assange. Y el propio Assange enfrenta acusaciones de abusos sexuales en Suecia. No sé si el señor Assange haya abusado sexualmente de alguien, pero eso nada tiene que ver con los documentos secretos. Y hasta la Biblioteca del Congreso de EE.UU., la más grande del mundo, prohibió ver los documentos.

Nada hay tan peligroso, y tan atractivo, que lo que se prohíbe. No tengo duda alguna de que el mundo será uno antes de Wikileaks y otro después.

Si lo que Assange y su gente han recopilado para ofrecerlo, gratis, al mundo, tiene tanta gravedad para los estados, debe ser que los estados se sienten amenazados o, peor, desnudos sus gobiernos con todas sus inmundicias colgando ante sus gobernados. Es clarísimo: los amenazados son los gobiernos, no los ciudadanos. Si algo caracteriza a los “servicios de inteligencia” estatales es su proclividad al delito, el actuar bajo cubierta, violar los derechos de los ciudadanos, arrastrarse donde nadie les vea y asestar puñaladas a mansalva. Así han actuado Carlomagno y Napoleón, y Hitler y Stalin y Roossevelt, y Chávez y Castro y Pinochet, y Clinton y Bush y Obama, y Castro y Uribe.

Y eso es lo que nos están revelando algunos de los 250.000 documentos obtenidos por Wikileaks.

Y lo que está en juego es el derecho, elemental y esencial, de los ciudadanos a saber lo que hacen los gobiernos de sus estados con su plata, la de los ciudadanos. Toda esa parafernalia diplomática, la de los “servicios de inteligencia”, de las infiltraciones, de los documentos, de los pagos a informantes y sapos, de viajes y de intrigas, todo eso se paga con plata de los ciudadanos. Ningún gobernante saca de su bolsillo para eso, ni para otras tantas cosas. Y buena parte, si no toda, de esa parafernalia, sólo sirve a los intereses de los gobiernos y los gobernantes, muy pocas veces al interés de los ciudadanos. Si ello sirviese a los ciudadanos no sería secreto.

Así que todos los ataques contra Assange y su gente y Wikileaks son ataques contra el derecho de los ciudadanos a saber, a informarse, a conocer qué carajos es lo que hacen sus “mandatarios” con el dinero de esos ciudadanos, especialmente a través de los llamados “gastos reservados”. Pero lo que olvidan los gobernantes es que internet es imparable y sinfín, que puede dar tantas vueltas quiera incluso alrededor de sí misma, que si cierras aquí allá puede abrirse ene mil veces, que el mundo está lleno de computadores dónde alojar cualquier información. Con Wikileaks se está viviendo una verdadera cadena mundial: los 250.000 y más documentos se han distribuido, y se distribuirán, tantas veces sea necesario. Y nada podrán hacer los asustados mandatarios. El mundo es otro, ahora sí realmente global.

domingo, diciembre 05, 2010

Selva adentro*

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga

El  departamento del Caquetá es un espacio poblado por gente de aquí y de allá que se vio en la necesidad de irrumpir en una zona inhóspita, plagada de ríos y de animales magníficos pero alejada de la mano de Dios. Ese proceso colonizador empezó, según algunos estudios, en la década de los años treinta justo cuando tiene lugar la guerra contra el Perú y se comienza la explotación del caucho que se constituyó en una importante fuente de riqueza pero también un mal terrible para las numerosas tribus que habitaban estas comarcas.

Pero es a comienzos de la década de los 60 cuando se desarrolla un fuerte proceso inmigratorio debido a las condiciones de precariedad y desesperanza en las que se encontraron miles de familias colombianas, producto de las circunstancias de violencia que asolaron al país a partir de la muerte de Gaitán en 1948. Y sobre todo, a las políticas estatales implantadas a partir de la Ley 135 de 1961, por la que se creó el Comité Nacional Agrario para, entre otras cosas, proveer de tierras a campesinos carentes de ellas, adecuar dichas tierras a la producción y dotarlas de servicios sociales básicos (Pulecio Franco, 2006). Desde esa perspectiva se creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), impulsor de esas políticas de colonización, selva a dentro.

Y entre las cientos de familias desplazadas hacia esa manigua húmeda y poblada de mosquitos hambrientos, iba la de mi abuelo Miguel Ángel Cedeño. Él, junto a su mujer y sus hijos, partió en busca de esas nuevas tierras con la esperanza de hacer claros en la manigua para asegurar el futuro de su prole. Fueron años de intenso trabajo bajo condiciones infrahumanas, desbrozando montaña, aguantando estoicamente los embates de una naturaleza bravía y haciendo frente a la miseria, a la enfermedad y a la desesperanza que se sentaba junto a él todas las tardes en el corredor de la casa de su finca de Maguaré. El abuelo y mi padre como tantos otros hombres y mujeres saben de esfuerzo, de impotencias, de desesperanzas y soledad, porque la selva si acaso les deparó un trozo de tierra que más tarde, gracias al influjo de nuevas violencias tuvieron que vender al mejor postor o abandonar a su suerte o verlas decaer desde el horizonte de la pobreza. Y en muchos casos, esos hijos e hijas consumieron su juventud en trabajos agotadores sin poder acceder a la educación y por ello mismo sin otras perspectivas vitales que la de repetir la historia de precariedades de sus padres.

Sin embargo, gracias a esos colonos y colonas se erigió un departamento fuerte que planta cara a la adversidad, al abandono, a las vicisitudes. Por ello es hora de recuperar la memoria de estos hombres y mujeres que han hecho del Caquetá una tierra próspera. Su memoria no debe quedar selva adentro.

*Columna semanal publicada el domingo 27 de noviembre en el periódico El Líder, Caquetá, Colombia.
Foto:  Curillo, Caquetá. Tomada de la página http://www.skyscrapercity.com/

viernes, diciembre 03, 2010

Una pequeña crítica literaria

Mi hija Luna le envío una carta al escritor Marco Tulio Aguilera Garramuño a propósito de un libro de cuentos infantil inédito que éste quiso compartir con ella y  conmigo.
Debo decir que las dos leímos cada una de sus páginas con avidez y alegría, pues es un texto divertido, gracioso, escrito con maestría y con una mirada lúdica que conecta de inmediato con todo tipo de lector o lectora.
Además debo  comentar que a ella le gustó mucho que MT escribiese en el archivo que nos mandó "edición exclusiva para Luna, hija de mi amiga Martha Cecilia"
Y Marco Tulio acabá de publicar en su blog  la carta que mi hija le envío.  
La podéis ver aquí

lunes, noviembre 29, 2010

Tres Poemas de Josep Anton Soldevila

Tarde, ¿adónde llevas
mi vida?
¿Adónde tu luz, tus horas, tus caminos
lloran?
Déjame aquí, donde soy
una piedra.
Déjame aquí, donde soy
una luna en el agua.
Tarde, la oscuridad se lleva mi alma
en la mentirosa brisa
de la soledad. Viajo
sobre pequeñas luces, profundas,
minúsculas vidas
como lágrimas.
Déjame aquí, ¿adónde llevas
mi risa?
Soltarás la cuerda
y mi cometa volará perdida
en las corrientes.
Tarde, naciste hoy y no sabes
qué remolinos cerrarán el alba.
Déjame aquí, donde soy
una piedra.
Déjame aquí, donde soy
una luna en el agua.
(De La frontera de cristal, 1977)

...

Sóc un arbre
alçat en l'estepa. Refugi i arribada
d'ales que viatgen
vers l'horizó.

Dormen en mi el seu somni
trasbalsat.
Es guareixen les ferides
amb bàlsams
de cor
i filtres d'oblit.

Dia i nit els sento
passar.
(De Ùltim Refugi, 2002)

...

Entre onades de mar d'espigues,
naveguen dies de clavells
tristos.
Presoners de solapes i gerros,
proclamen
la frase glaçada dels ulls.

En lenta, imparable i dolça
corrupció de pètals,
es desfilen tènues columnes,
infinitèssims àtoms
d'aquest esperit que no conec.

Besats per passions eternes,
són tabac oblidat
en un cendrer
o entre els dits grocs
d'una ma anònima.

Fum blanc en uns llavis color
clavell trist.
(De El llibre dels adèus, 2007)

Josep Anton Soldevila (Barcelona, 1948). Entre sus publicaciones se pueden mencionar: La Frontera de cristal (1977);  Les paraules que no has aprés a dir (1985); Un vast naufragi de somnis (1989); Cendres blanques (1991. Libro finalista del premio Carles Riba de 1990); Les aus de maig (1995); Últim Refugi (2002.   Premi Viola d'Argent dels Jocs Florals de Barcelona, 2000); la antología Poesía recollida 1985-2000 y El Lllibre dels adéus (2007).  Soldevila también hace parte de diversas antologías poéticas y  es el autor de la novela El Nudo y del libro de cuentos No será tan fácil.
Foto:  Poeta J. A.  Soldevila (suministrada por el autor).

viernes, noviembre 26, 2010

¡Mamá, quiero ser reina!

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga

Es un lugar común decir que Colombia  es una  nación de reinados. Los hay de todos los motivos y colores y en distintas esferas, desde la nacional hasta la particular o local. Pero ¿qué concepciones subyacen en la proliferación de estos eventos, dejando de lado el clásico planteamiento de que es un mecanismo para evadir a la población de los intríngulis de nuestra compleja realidad cotidiana con la vieja premisa de que a la gente hay que ofrecerle, sobre todo, circo?  Y ¿Por qué no hay reinados de hombres? Quiero decir eventos en los que en lugar de mujeres que muestran sus atributos físicos sean varones los que lo hagan. Resulta cuanto menos interesante pensar en esa posibilidad. ¿Qué se valoraría en un reinado, en versión masculina, ya no de belleza sino de la ganadería, del turismo, del café,  de la panela, por ejemplo? ¿Bajo qué parámetros se medirían las virtudes masculinas. ¿Se destacaría la altura, el porte, la manera de caminar, la dureza de las abdominales, la sonrisa, la seguridad? ¿Se pediría a los candidatos que desfilaran en pequeñísimos trajes de baño para apreciar mejor sus “encantos”? O, acaso, ¿se establecerían otros baremos para medir  su competitividad en esos campos?
Sin duda lo que subyace en esta clase de eventos es un reflejo de esa cultura patriarcal tan arraigada en nuestro país. Cultura en la que cada día se refuerzan unos  roles de género asociados a uno y otro sexo con el fin de mantener la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.  Los reinados son una prueba perversa de esa realidad: por un lado, reproducen de manera descarada unos parámetros que perpetúan la concepción de la mujer como un ser pasivo, expuesto a las miradas y por ello mismo a los juicios, cuya única función es la de ser un mero objeto decorativo que, como tal, debe tener  dos virtudes fundamentales: ser bella y, por tanto, deseable. Y por otro lado, a través de los medios de comunicación, se abona el terreno para que desde muy pequeñas a las niñas se les inocule el virus de los reinados o, más bien, el de la belleza física como el único camino para triunfar y ser el centro del mundo. La expresión “¡Mamá, quiero ser reina!” es una prueba contundente de lo lejos que aún estamos de la igualdad, de la paridad elemental entre mujeres y hombres en todos los campos de la vida social. Esa frase es un lastre que nos conmina aún más en la esfera de la dependencia y la subordinación.
* Columna publicada en el Periódico caqueteño El Líder el domingo 22 de noviembre de 2010. 
Ilustración: dibujo realizado por Luna del Mar cuando tenía 5 años.

miércoles, noviembre 24, 2010

Ana María Matute, premio Cervantes 2010

Ya era hora que el premio Cervantes recayera en una escritora como Ana María Matute (Barcelona, 1925). Es magnífico que por fin se haya reconocido la labor creativa de esta gran novelista que empezó su andadadura literaria a muy temprana edad.  

Y es magnífico también que este premio se le conceda a una mujer  pues en sus 35 años de vida , además de Matute,  sólo lo han ganado dos féminas: María Zambrano en 1988, y Dulce María Loynaz en 1992.

Entre los numerosos premios recibidos por Matute se encuentra  también el Planeta de 1954, el Nacional de la Crítica en 1958, el Nacional de Literatura en la modalidad de narrativa y el Nadal en 1959, el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1984 o el Nacional de las Letras Españolas a toda su obra en el 2007.

Matute es además de novelista y cuentista académica de la Lengua. Dentro de sus obras más recientes se pueden destacar, entre otras,  La puerta de la luna. Cuentos completos (2010);  Paraíso Inhabitado (2008),  Cuentos de infancia (2002),   Olvidado Rey Gudú (1996), El verdadero final de la bella durmiente (1995).

Foto tomada de Justa, de lector a lector

Amor felino

En septiembre pasado mi hija Luna sorprendió a Beto y Florecita en un tierno romance. Ella les hizo estas fotos que hablan sobre lo bien que se llevan este par de animales. Son un ejemplo para muchos humanos que se comportan como bestias . Aquello de que se "pelean como perros y gatos" no tiene lugar en estas imágenes.


Fotos: Luna del Mar
Neiva, Colombia, septiembre de 2010

domingo, noviembre 21, 2010

A mi abuelo Miguel Ángel y sus 93 años

Aún no te he dicho abuelo que me complicaste la vida, de manera indirecta, desde el momento exacto en que te ví guardar esos libros debajo del colchón. Sí, ya  sé que entonces sólo tenía 7 años. Me parece que no sabías que tu nieta leía desde los cuatro. Mi padre jamás te dijo que mientras estábamos en la manigua, internados en la selva como parias expulsados del paraíso, un hombre sabio y valiente me enseñó las primeras letras.  Así que cuando te ví esconder esos libros viejos no tuve otra alternativa que sacarlos de su escondite, leerlos de cabo a rabo así mi mente incontaminada no entendiese casi nada. Y lo hice con un miedo enorme de ser descubierta por tí.  Pero me pudo más la  curiosidad, el deseo inmenso por rastrear esas palabras que tu guardabas al anochecer. Además, abuelo, si venías cansado de la faena del campo y te acostabas en la hamaca a leer un libro era porque allí habían cosas buenas. ¡Era magnífico contemplarte en ese balcón  desde donde se podía ver el horizonte más verde que una pueda imaginar! 
También me la complicaste con tu bendita manía de hacerme pruebas de conocimientos cuando te visitábamos en tus predios o cuando tú decidías darte un respiro y dejar tus campos caqueteños para viajar  hasta nuestra casa. Me encantaba verte, abuelo, pero también te temía. Eras implacable con esas preguntas sobre geografía, literatura o política  que yo intentaba responder bien pero en las que casi siempre erraba. A veces, antes de verte, repasaba las cosas más importantes aprendidas durante el curso escolar para no dejarme vencer por tí. Pero siempre ganabas y me decías que sólo habías hecho hasta quinto de primaria pero que en tu época sí enseñaban y que ahora los muchachos y muchachas salen del colegio sin saber en qué continente queda el río Nilo...  Y tenías razón.  Me pusiste a prueba hasta que terminé el bachillerato, imagino que lo dejaste porque en la última tanda de preguntas que me hiciste acerté casi en todas las respuestas.
Me la complicaste porque desde entonces naufrago cada día en las palabras y en esa inquisidora mirada que busca siempre auscultar la otra cara de la realidad. Creo que hubiese sido mejor no sucumbir a tan temprana edad en todo ese mundo de invenciones, de artilugios, de mentiras y en ese afán constante por aprender cada día cosas nuevas.   ¡Me parece que siempre me estoy preparando para que me hagas más preguntas, abuelo! 
Me gusta  saber que tienes 93 años de lucidez, de experiencia, de historias que me gustaría recuperar. Y confieso sin modestia que también me encanta saber que te sientes orgulloso de esta nieta que gracias a tí ha intentado superar cada día las fronteras de la ignorancia.  ¡Me gusta que me hayas complicado la vida, abuelo!
P.D: Espero verte muy pronto. Viajaré hasta ese pueblito inmerso en la manigua para hablar contigo. Necesito hacerlo para decirte que te quiero y que ya estoy preparada para tus preguntas. Pero también me gustaría pedirte que me cuentes tu historia vital de gestas, de esperanzas, de sueños rotos. Quiero conservar tu memoria, testimonio de una época y sus circunstancias.

Fotos: Viaje al Desierto de la Tatacoa, Neiva, Huila, Colombia, 1999. 
Las dos primeras son imágenes de mi abuelo y en última imagen estamos con él mis hermanas Mariela y Lina María y Melquisec y Juan Carlos.

jueves, noviembre 18, 2010

Blog Miradas

Estoy haciendo un interesante curso sobre Documental i Gènere en la Escola de la Dona Francesca Bonnemaison. Carme, David y Enric son guías fenomenales en los motivadores senderos del lenguaje audivisual y sus recovecos.  Me maravillo cada día con la magia de la imagen, con todo lo que se puede expresar - o no- a través de ella.  Pues bien, Enric Miró nuestro profesor de cámara ha abierto un blog con nuestros noveles trabajos. Nada del otro mundo pero con la mirada sorprendida y un tanto ingenua de quienes se adentran en esos terrenos por primera vez.
En esa bitácora podréis ver los ejercicios de Adelaida, Cristina, Javi, María, Miriam, Damián, Montse, Maribel, Lidia, Margarida, Txema y Martha. 
Este es el link del blog:
También los podréis ver directamente en Youtube:

Mientras, os dejo con uno de mis ejercicios de una secuencia en el que mi amiga Isabel Gómez  hizo de actriz.

miércoles, noviembre 17, 2010

Tú podrás, Fáiber

No hace más de dos meses  que estuve en la popular  emisora en la que trabaja. Él tuvo la deferencia de invitarme a su programa para hacerme una entrevista porque justo el día siguiente, el 23 de septiembre,  yo presentaba mi libro de poemas Amores urbanos. Nos recibió con una gran sonrisa. ¡Se veía tan joven, tan vital, tan cálido, tan alegre!  Y la entrevista fue estupenda: relajada, distendida, llena de apuntes de aquí  y de allá. Y ¡qué bien se expresaba, que bien manejaba el mundo de la radio! Entonces nos contó que había estado una temporada en Madrid y que le había fascinado España. ¡Hasta hizo bromas con los tacos que se escuchan por estos lares!
Y anoche supe que Fáiver está mal. Que tiene una enfermedad que los médicos aún no han podido diagnosticar.  Y yo aún no me lo creo ni lo entiendo ¡pero si no tiene ni 40 años!
Y pese a la oscuridad de esa noticia espero que se ponga bien, que ocurra uno de esos milagros portentosos para que él vuelva a su ciudad, a su  familia; para que su voz cálida vuelva a entrar sin permiso en todas las casas, las habitaciones, las ventanas; para que su voz no se apague y acompañe a la gente sencilla y buena que cada día lo escucha a través de la radio.

lunes, noviembre 15, 2010

In-migrantes

Mi columna de esta semana en El Líder:

Desde Barcelona

In-migrantes

Son muchas las personas que cada día cruzan el umbral de lo conocido para intentar una nueva vida allende las fronteras de lo propio, lo cercano, lo que configura el mundo primero. Gente de aquí y de allá que trashuma casi siempre de manera forzada los límites físicos de su contexto particular por motivos diversos que pueden ir de la violencia al amor, de la pobreza al mejoramiento del nivel académico, de la búsqueda ontológica a la precariedad material, del hastío a la necesidad de abrirse a nuevas perspectivas. Y en esa aventura en la que se abandona la calidez de lo propio se consumen las horas, los días, los años casi siempre sin encontrar una casa, un lugar en el que sea posible reconstruir las ilusiones.
Las personas migrantes son seres intersticiales pues se mueven entre dos mundos: el que se deja y al que se llega. Entre lo cercano y lo ajeno, lo conocido y lo extraño. Son seres que como dice aquella preciosa canción de Facundo Cabral sienten irremediablemente el desarraigo de no ser de aquí ni ser de allá. Seres condenados a navegar entre dos aguas y que en determinados contextos sociales ni siquiera son considerados ciudadanos con plenitud de derechos. Son los huidos, los desplazados, los exiliados, los parias que arrastran el estigma de la partida forzada.
Pero no sólo es migrante aquella persona que trasciende las fronteras de su país, lo es también la que se ve forzada a abandonar su pedazo de tierra dejando tras de sí años de trabajo y sueños enredados en los caminos. La misma que llega a la urbe con un morral de incertidumbres en la espalda para agrandar la periferia de los desheredados. La misma que día tras día vemos en los parques de nuestras ciudades con los ojos tristes de la desesperanza, con el andar pausado de la impotencia.
Hombres, mujeres, niñas y niños desplazados sin remedio por la guerra, por el hambre, por la angustia, por la constancia absoluta de que el mundo, como titula Ciro Alegría una de sus novelas, es ancho y ajeno. Y es que en la actualidad, según las estadísticas de Acnur a finales de 2009, 43.3 millones de personas estaban en situación de desplazamiento forzado en todo el mundo, la cifra más alta desde mediados de la década de los 90. En Colombia que comenzó a registrar a los desplazados internos en 1997, son más de 3,3 millones los desplazados internos, las víctimas de la sinrazón que ven cómo sus sueños se hunden río abajo. Todas y todos somos de alguna manera migrantes pero cerramos los ojos ante una realidad que está en la esquina de nuestra calle.
*Antropóloga

jueves, noviembre 11, 2010

Ensayos de la Media Luna

Hoy 12 de noviembre se presentará el libro Ensayos de la Media Luna de César Valencia Solanilla. Es una compilación exquisita en la que se refleja las motivaciones y complicidades del autor con algunas de las grandes figuras del panorama literario latinoamericano.  En él percibimos una aproximación casi amorosa a escritores como Juan RulfoAugusto Monterroso, Evelio Rosero, Germán Espinosa, Julián Serna Arango y Héctor Escobar Gutiérrez.  Y a una autora en ciernes que como mínimo debe sentir un poco de rubor por estar allí en medio de nombres tan reconocidos: quien esto escribe. Sólo puedo agradecer a César su generosidad al incluir su bello texto-prólogo de mi libro Versos en Claroscuro que espero publicar muy pronto.

Pues bien,  en Casa Refugio Citlaltépetl  de la Ciudad de México  César Valencia junto con Alejandro Toledo, Alberto Constante y José María Espinasa, presentará  Ensayos de la Media Luna, título ya bastante metafórico que nos remite sin remedio a Juan Rulfo y al profundo entusiasmo que despierta en este autor.  Me place pensar que de alguna manera estaré también allí.


domingo, noviembre 07, 2010

Otras imágenes del Papa en Barcelona

El jueves pasado salí rapidamente del curso de Documental i gènero que estoy realizando en la Escola de la Dona para dirigirme al Centro Cultural Pati Llimona  cuando me encontré con una manifestación en la  Plaza Sant Jaume. Al principio no sabía de que se trataba (sí, estaba desinformada) pero sólo con apreciar algunos de los carteles me enteré del asunto: era una manifestación anti venida del Papa.
Confieso que me gustó encontrarme con ese acto porque justo el día anterior había escrito mi columna para el periódico El Líder sobre esa temática (ver la entrada anterior de este blog), aunque sin mojarme mucho porque en mi tierra primera todavía persiste una visión clerical fuertemente arraigada. Y si, no quiero ser muy "frentera" en esos asuntos, por el momento.
Pues bien, hoy al leer  las noticias de La Vanguardia en su versión digital he recordado los textos que aprecié el jueves en ese acto público y no dejo de pensar en el profundo sentido de verdad y reinvindicación que hay en ellos: "El condón salva. El Papa condena"; "Separación Iglesia-Estado ¡Ya!"; "A pedófilos y cómplices bajo capa clerical, ¡Pena civil ejemplar!"; "Un infierno real: el Vaticano, Guantánamo mental".  
Y me inquieta el títular con el que abre hoy La Vanguardia:  "Visita histórica del Papa a Barcelona para dedicar la Sagrada Familia" y luego en el lead se apunta lo siguiente: "Benedicto XVI ha cargado duramente contra el aborto y la eutanasia y ha pedido apoyo del estado a la natalidad y a la mujer". Sin duda, este Papa sigue en su posición recalcitrante con respecto a temas tan sensibles para todas y todos. Es una persona  que por una parte, cierra los ojos ante la corrupción y perversidad de algunos miembros de la  Iglesia  y por otra,  condena con un fanatismo inusitado temas vitales como  el aborto, el matrimonio homosexual, el uso del preservativo, la eutanasia, etc. Es esa doble moral la que molesta y vulnera  y la que, de ninguna manera, se puede aceptar.
Fotos: Martha C. Cedeño





sábado, noviembre 06, 2010

Barcelona y el Papa

Aunque a simple vista parezca que la sociedad española es esencialmente laica, no lo es. Si bien es cierto que la injerencia de la iglesia católica en la vida política actual no es comparable con la que hubo durante la dictadura franquista cuando estuvo en contubernio con el régimen, todavía no existe una independencia del Estado con respecto a cualquier confesión religiosa. Y ello implica no sólo la financiación de la iglesia con dineros públicos, la excesiva influencia de ésta en la educación, el mantenimiento de los privilegios de los que goza desde el siglo pasado sino también la intrusión en asuntos políticos de algunos de sus dignatarios más importantes. En los últimos años, por ejemplo, muchos de ellos han expresado su desacuerdo con medidas como el matrimonio homosexual, el aborto, el uso del preservativo etc.

Y en comunidades autonómicas como la de Cataluña con una amplia tradición de resistencia eso no gusta nada. Y no gusta porque se considera un giro al pasado y a la derecha que no se puede permitir de ningún modo. La iglesia debe dedicarse a sus labores evangelizadoras sin participar en la vida política, se dice aquí. Pues bien, este fin de semana llega el Papa a Barcelona. Estará los días 6 y 7 de noviembre con la intención de consagrar el templo de la Sagrada Familia, uno de los monumentos más importantes de la ciudad diseñado por el arquitecto Antonio Gaudí.

Así que ya se han empezado a limpiar y adornar las calles por donde pasará, a tener a punto los sitios que pisará y algunas personas particulares cuyas casas están sobre el recorrido papal han puesto en alquiler sus balcones a precios elevados. Y a la par con ello también se han creado plataformas en contra de la venida del papa. Así mientras los políticos avalan ese acontecimiento otros sectores de la población la rechazan no sólo por los costes económicos sino por sus implicaciones ideológicas. No entienden cómo una sociedad tan beligerante, independiente y de izquierdas como ésta acepta la visita de una persona cuyas posturas con respecto a temas sociales trascendentales dejan mucho qué desear.

Yo no pienso ir a verlo. Respeto las posturas de unos y otros pero no dejo de pensar en una frase que escribió en el tablero mi profesor de quinto de primaria de una escuelita de la vereda Bajo Pueblitos de Belén de los Andaquíes: “El Papa es el primer explotador de la tierra”. Entonces no sabía a qué se refería. Hoy ya lo sé. Pero si mi hija que tiene 10 años quiere ir a verlo seguro que la acompañaré, no sin antes decirle un par de cosas muy importantes.

(Mi columna de esta semana en el  periódico El Líder)

miércoles, noviembre 03, 2010

Sobre la presentación del libro Transmutaciones de Antonio Flórez

Tal como estaba previsto asistí con mi familia al lanzamiento del libro Transmutaciones. Literatura colombiana actual de Antonio María Flórez. Es una pena que no hubiese participado más gente no sólo por la importancia del texto que se presentaba sino también por la dimensión de las personas que estaban en la mesa principal.  Ricardo Cano Gaviria  escritor colombiano que desde hace más de 30 años vive en Tarragona  y que compartió en Barcelona con García Márquez y sus secuaces a principios de los años 70. Y Efi Cubero, una poeta extremeña, prologuista de Dulce María Loynaz, premio Cervantes 1992, en Los últimos días de una casa.
Pese a la poca asistencia quienes allí estuvimos nos maravillamos con las palabras de estas personas creadoras a quienes luego pudimos saludar. Fue un acto íntimo y emotivo en el que se habló de aquí y de allí, de la literatura, el arte, la poesía y todo aquello que, por fortuna, nos redime.


Foto 1. Antonio María Flórez
Foto 2: Efi Cubero, Antonio Flórez  y Ricardo Cano Gaviria
Foto 3: Antonio con Luna y Martha
(Todas fueron hechas por  Juan Carlos Ruiz Vásquez)

sábado, octubre 30, 2010

Para construir espacio público

Os comparto mi columna "Desde Barcelona" que escribo semanalmente para el  periódico El Líder, del Departamento del Caquetá, Colombia.


Para construir espacio público

Resulta inquietante la manera cómo en América Latina y Colombia se concibe el espacio público por parte de quienes dirigen el destino de las ciudades. Salvo contadas excepciones lo ven como un espacio que debe tener ciertas características formales adaptadas sobre todo a las necesidades del tránsito vehicular y, también, como un territorio que debe ser controlado, vigilado y, si hace falta, construido de acuerdo a unos ítems indiscutibles y en los cuales no participa la ciudadanía.
Existe la creencia generalizada que se construye espacio público cuando se pavimenta una calle o cuando se persigue y se saca a los vendedores ambulantes del centro de la ciudad. Y lo mismo se piensa cuando se amplía una acera para permitir más fluidez de los tránsitos peatonales pero se olvida hacer gradas o rampas para poder bajar del andén sin morir en el intento. Dicen los políticos que piensan en el espacio público cuando reforman un parque sin tener en cuenta las necesidades de la gente que lo usa, que lo transita, que lo vive. Y que se interesan por este tópico cuando gastan cantidades impresionantes de dinero en diseñar nuevas estrategias para limpiar este territorio de formas y seres indeseables.
Pero se equivocan. Construir espacio público significa, sobre todo, retomar los presupuestos básicos que lo definen; esto es, concebirlo como una comarca accesible para todas las personas. Un territorio abierto, despojado de obstáculos que impidan que aquellos seres que lo comparten (extraños, conocidos de vista o conocidos) puedan transitar por ellos con libertad y en igualdad de condiciones y en donde sea posible no sólo las derivas, los cruces sino también los encuentros y los azares. Si partimos de esa premisa encontramos que en nuestro contexto no existe un espacio público como tal sino un territorio fragmentado y caótico en el que reinan los vehículos. No existe un espacio pensado para los y las urbanitas pues por una parte, la calles, los pocos parques, los lugares comunes no están acondicionados debidamente para el acceso de todas las personas (mayores, individuos con alguna discapacidad física o motora, mujeres con cochecitos de bebé, etc.). Y por la otra, no existe una voluntad política para construir un espacio público democrático y abierto en el que sea posible también la circulación de ideas, de cuerpos, de pasos, de opiniones, de miradas…
*Doctora en antropología social y cultural.

miércoles, octubre 27, 2010

Presentación de Transmutaciones. Literatura Colombiana Actual

Antonio Maria Flórez es un poeta y narrador colomboespañol que deambula por las esferas de la palabra con fluidez y solvencia.  Recuerdo que la primera vez que supe de él fue hace un año en la Biblioteca de la Bòbila a través de su director Jordi Canal. Entonces leí algunos poemas suyos que me impresionaron gratamente. Luego volvimos a coincidir este marzo pasado en la premiación del premio de novela L'H Confidencial.  Hablamos y quedamos de encontrarnos de nuevo en nuestros respectivos espacios pero no fue posible porque Antonio se mudó a su tierra primera: Don Benito (Extremadura).
Nos vimos justo antes de su partida; entonces me obsequió varios textos dentro de los cuales estaba Transmutaciones, literatura colombiana actual.  En este libro se dibuja parte de ese mapa de las letras colombianas de hoy a través de la voz de cinco autores y autoras: Andrea Cote Botero, Adalberto Agudelo Duque, Triunfo Arciniégas, Octavio Escobar Giraldo y Orlando Mejía Rivera.
Y es justo este libro el que mañana  jueves 28 de octubre se presenta en la Biblioteca Tecla Sala de L'Hospitalet. Me pasaré por allí para saludar a Antonio y ponernos al día en nuestros particulares asuntos literarios. La noticia completa  ha sido también reseñada en La Vanguardia por el periodista  Juan Carlos Ruiz Vásquez. Se puede leer en el siguiente link:

Ni por edad ni por afinidades estéticas, como señala el prologuista, pueden ser considerados estos escritores integrantes de una generación, aunque sobre ellos pesan las mismas circunstancias históricas y un 'espíritu de época' que si bien no determina la dirección de una creación literaria sí contribuye a condicionarla. Dos fenómenos relevantes, de distinta naturaleza, han planeado sobre su tarea. Uno es el de la interminable violencia de la historia colombiana en el siglo XX, ligada en un momento a las enormes riquezas de la nación (oro, perlas, esmeraldas, canela) y, más tarde, a la suma y entrecruzamiento de la violencia de la guerrilla, del narcotráfico y de los paramilitares. Sea cual sea el tratamiento dado, la creación literaria no fue ajena a esta deriva sangrienta que se traduce en corrupción del sistema político, represión policial, expulsión de la tierra de grandes contingentes de población...El otro fenómeno fue la concesión del premio Nobel a García Márquez en 1982 que marcó con luces y sombras a toda una generación de narradores jóvenes por entonces…”. (M.S. Viola. Trazos).