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martes, agosto 11, 2020

Revista Nodo no. 28

La Revista Nodo es una publicación semestral de la Facultad de Artes de la Universidad Antonio Nariño, de la cual tengo el honor de ser editora. El pasado mes de junio salió a la luz el número 28; un monográfico cuyo título es Ciudad, espacio público y género en América Latina y que contó con la colaboración de la doctora Juliana Marcús, profesora de la Universidad de Buenos Aires,  como editora invitada. Se puede leer aquí:

http://revistas.uan.edu.co/index.php/nodo/issue/view/78

lunes, junio 23, 2014

Conferencia "Género, educación y medios de comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet

Como parte de mi periplo poético-académico por Barcelona y L'Hospitalet, este miércoles 25 de junio ofreceré la conferencia "Género, educación y medios de  comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet.  La realización de esta actividad será posible gracias a la iniciativa de Manuel López Domínguez, Presidente del CEL'H.
El texto completo de dicha comunicación la podéis ver aquí.

Os comparto la invitación:

Us convidem a la conferència

Género, educación y medios de comunicación”,
que farà la doctora en Antropologia Social i Cultural i professora a la Universitat Santo Tomás,
Bogotá (Colòmbia)

Martha Cecilia Cedeño Pérez.

El proper dimecres 25 de juny  a les 19.00 hores al Centre Cultural Metropolità Tecla Sala.
(Av. Josep Tarradellas i Joan, 44, l’Hospitalet).

L’acte serà presentat per Manuel Domínguez, president del CEL’H.

jueves, noviembre 07, 2013

Género, Educación y Medios de Comunicación

Hace poco participé en el II Congreso Internacional  de Investigación en temas y problemas de Investigación en Educación, Sociedad, Ciencia y Tecnología,  organizado por la Universidad Santo Tomás. 
Allí presenté la ponencia "Género, educación y medios de comunicación" que puede leerse en el siguiente link:

http://soda.ustadistancia.edu.co/enlinea/paginaimagenes/PRESENTACIONESyPONENCIAS/Memorias%20Ponencias/Bogota/Eduacion,%20sociedad%20y%20cultura/Mesa%202%20Septiembre%2021/Martha%20Cecilia%20Cede%F1o%20P%E9rez.pdf

sábado, mayo 07, 2011

Leyendo a Stuart Mill

Sigo con la historia de las mujeres de Neiva. Y hoy estoy terminando la lectura de La Esclavitud femenina, un libro de J.Stuart Mill escrito en 1869.
¡Qué lucidez! ¡Qué hondura en sus planteamientos! ¡Qué lecciones de humanidad! 
En ese texto  nos deja reflexiones tan actuales como estás:

Sobre la desigualdad:

"La adopción del régimen de la desigualdad no ha sido nunca fruto de la deliberación, del pensamiento libre, de una teoría social o de un conocimiento reflexivo de los medios de asegurar la dicha de la humanidad o de establecer el buen orden de la sociedad y el Estado.  Este régimen proviene de que, desde los primeros días de la sociedad humana, la mujer fue entregada como esclava al hombre que tenía interés o capricho en poseerla (...) Lo que en los comienzos no era más que un hecho brutal, un abuso inicuo, llega a ser derecho legal, garantizado por la sociedad y apoyado y protegido por las fuerzas sociales que sustituyeron  a las luchas sin orden ni freno de la fuerza física".

Sobre el maltrato:

"La mujer es la única persona (aparte de los hijos) que, después de probado ante los jueces que ha sido víctima de una injusticia, se queda entregada al injusto, al reo. Por eso las mujeres apenas se atreven, ni aun después de malos tratamientos muy largos  y odiosos, a reclamar la acción de las leyes que intentan protegerlas; y si en el colmo de la indignación o cediendo a algún consejo recurren a ellas, no tardan en hacer cuanto es posible por ocultar sus miserias, por interceder en favor de su tirano y evitarle el castigo que merece."

Sobre la educación:

"Los amos de los demás esclavos cuentan, para mantener la obediencia con el temor que inspiran o con el que inspira la religión. Los amos de las mujeres exigen más que obediencia: así han adulterado, en bien de su propósito, la índole de la educación de la mujer, que se educa, desde la niñez, en la creencia de que el ideal de su carácter es absolutamente contrario al del hombre; se la enseña a no tener iniciativa, a no conducirse según su voluntad consciente, sino a someterse y ceder a la voluntad del dueño".

Sobre el poder y la libertad:

"El deseo del poder y el amor de la libertad están en perpetuo antagonismo. Donde la libertad es menor, la pasión ambiciosa es más ardiente y desenfrenada. La ambición de mando será siempre una fuerza que deprave a la especie humana, hasta que llegue el día en que todo individuo mande en sí mismo, ejercitando derechos legales que nadie le dispute; y esto sólo podrá suceder en países donde la libertad del individuo, sin distinción de sexos, sea una institución respetada, orgánica, indiscutible"

viernes, noviembre 26, 2010

¡Mamá, quiero ser reina!

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga

Es un lugar común decir que Colombia  es una  nación de reinados. Los hay de todos los motivos y colores y en distintas esferas, desde la nacional hasta la particular o local. Pero ¿qué concepciones subyacen en la proliferación de estos eventos, dejando de lado el clásico planteamiento de que es un mecanismo para evadir a la población de los intríngulis de nuestra compleja realidad cotidiana con la vieja premisa de que a la gente hay que ofrecerle, sobre todo, circo?  Y ¿Por qué no hay reinados de hombres? Quiero decir eventos en los que en lugar de mujeres que muestran sus atributos físicos sean varones los que lo hagan. Resulta cuanto menos interesante pensar en esa posibilidad. ¿Qué se valoraría en un reinado, en versión masculina, ya no de belleza sino de la ganadería, del turismo, del café,  de la panela, por ejemplo? ¿Bajo qué parámetros se medirían las virtudes masculinas. ¿Se destacaría la altura, el porte, la manera de caminar, la dureza de las abdominales, la sonrisa, la seguridad? ¿Se pediría a los candidatos que desfilaran en pequeñísimos trajes de baño para apreciar mejor sus “encantos”? O, acaso, ¿se establecerían otros baremos para medir  su competitividad en esos campos?
Sin duda lo que subyace en esta clase de eventos es un reflejo de esa cultura patriarcal tan arraigada en nuestro país. Cultura en la que cada día se refuerzan unos  roles de género asociados a uno y otro sexo con el fin de mantener la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.  Los reinados son una prueba perversa de esa realidad: por un lado, reproducen de manera descarada unos parámetros que perpetúan la concepción de la mujer como un ser pasivo, expuesto a las miradas y por ello mismo a los juicios, cuya única función es la de ser un mero objeto decorativo que, como tal, debe tener  dos virtudes fundamentales: ser bella y, por tanto, deseable. Y por otro lado, a través de los medios de comunicación, se abona el terreno para que desde muy pequeñas a las niñas se les inocule el virus de los reinados o, más bien, el de la belleza física como el único camino para triunfar y ser el centro del mundo. La expresión “¡Mamá, quiero ser reina!” es una prueba contundente de lo lejos que aún estamos de la igualdad, de la paridad elemental entre mujeres y hombres en todos los campos de la vida social. Esa frase es un lastre que nos conmina aún más en la esfera de la dependencia y la subordinación.
* Columna publicada en el Periódico caqueteño El Líder el domingo 22 de noviembre de 2010. 
Ilustración: dibujo realizado por Luna del Mar cuando tenía 5 años.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...