miércoles, diciembre 21, 2011

LEER PARA VIVIR


Hace mucho tiempo leí en alguna parte que leer es la única manera de viajar para aquellos que no pueden tomar el tren.  Y cuánta verdad encierra estas palabras. Lo comprendí desde que aún siendo una niña, me aficioné a los libros que mi abuelo escondía debajo del colchón. Eran textos no apropiados para una infanta pero que yo fui devorando poco a poco sin entender la mayoría de las cosas que allí se relataban. Mucho tiempo después supe que esos libros eran nada más ni nada menos que de  José María Vargas Vila, un escritor proscrito que murió en Barcelona en la más completa soledad el 25 de mayo de 1933.
Así que comencé a leer  por imitación. Poco tiempo después lo hice por necesidad puesto que, cuando empecé la secundaria, mis padres no tuvieron otra opción que matricularme en el colegio Cervantes de Morelia -entonces era un internado- y los fines de semana que no iba a casa los dedicaba a explorar su precaria biblioteca para poder mitigar la pena de estar lejos de los míos. En ella descubrí textos extraordinarios que   me hicieron viajar por mundos mágicos y que marcaron de una u otra manera mi afición por las palabras.
Cabe resaltar que en todo ese proceso jamás jugó un papel importante la obligatoriedad. Es decir, jamás se me ordenó leer este o aquel libro entre otras cosas porque en casa apenas había cuatro textos.  Pero sí veía leer a mi padre  y a mi abuelo.  Imagino que ese hecho jugó un papel importante tal como lo demuestra un reciente informe publicado en España en el que se afirma que muchos niños y jóvenes leen  poco o nada  y que odian hacerlo sobre todo porque en la escuela y el  colegio los obligan  a leer  textos que no les interesa en lo más mínimo.  Claro, y porque en casa jamás ven  a sus padres  acercarse a un libro, un periódico, una revista.  En ese sentido parece que la imposición y la falta de un ejemplo estimulante hacen que gran parte de la juventud opte por pasar de los libros de manera abierta.
Y todo ello repercute no sólo  en los procesos de aprendizaje sino también  en la manera de aproximarse  a la realidad, pues privarse de las palabras, de la  magia de la  lectura significa dejar de explorar mundos plenos de experiencias, de saberes, de emociones. Significa no poder viajar por aquellos territorios  inéditos que nos permiten experimentar otras maneras de palpar la vida y sus asuntos sin necesidad de comprar un pasaje.
Publicado en El Líder 

lunes, diciembre 19, 2011

MONÓLOGO EN EL METRO

El hombre de contextura más bien delgada, alto y de pelo rojizo entra al vagón y en un rápido display de ojos descubre un puesto vacío justo a mi lado.  Lleva unos vaqueros muy ajustados -un marcapaquetes, como dice una amiga mía- y luce un bonito jersey negro cuello de cisne  acompañado de una chaqueta del mismo color totalmente abierta. Se sienta rápidamente y saca el móvil. Marca un número. Y...

-Hola, si, soy yo. Te he estado llamando todo el día al móvil. ¿Lo tenías apagado? Tú y la tecnología. No se porque no te compras uno mejor (silencio breve). Bueno, bueno. El caso es que te he estado marcando y tu como si nada.  Si, acabo de salir del trabajo, Si, la cena de empresa. Nos lo hemos pasado muy bien.  Y tú ¿has podido hacer  algo de lo tuyo?  (silencio), aja, ya, ya, si...  ¿Quieres que nos veamos ahora? Vale, vale, pues nada, yo ya he cenado pero pensé que te apetecería que nos viéramos esta noche. Si, si, ya se que es jueves (silencio)

(Cabe resaltar  que el hombre hablaba en un tono de voz muy bajo pero no tanto como para que yo no pudiese enterarme de parte de su vida. Mi oído aguzado me hizo perder la atención en el libro  Tu sueño interminable. 24 horas con las Farc de mi amigo Josep Maria Freixes cuya lectura estaba terminando. Así que decidí cerrarlo y sacar el móvil para ir tomando nota de la conversación. Quizá no es correcto pero mi espíritu de voyerista consumada, alentado por mi profesión de antropóloga, siempre me conduce a fijarme en todo lo que me rodea, en los detalles, en los rostros, en todas aquellas minucias que casi siempre pasan desapercibidas)

Bueno, bueno,  ya nos veremos otro día. Si, si, ya nos pondremos de acuerdo, claro, si  tienes el teléfono disponible. Es que tu... deberías comprarte un Iphone la batería dura muchísimo... tu y la tecnología, a veces me parece que tu y ellas sois incompatibles, no te enteras de nada... ¿La cena? bien, ya sabes, si, estuvimos todos, Rafa, Monste, Javi, Lluis... bueno, todos, ya los conoces.  ¿El jefe? si, también ha venido.  Me lo pasé muy bien (silencio) Claro son mis compañeros de trabajo y siempre están ahí, además con el montón de años que llevamos juntos; ellos son mis verdaderos amigos. Como te he dicho muchas veces no son sólo mis compañeros de trabajo. Son honestos y la única gente en quien se puede confiar. ¿cómo?  si, si, ya te lo he dicho muchas veces...

(Aquí la conversación se torna un tanto reiterativa y me aburre, hasta que de repente, después de una breve pausa)


...es que últimamente estás muy lejano, siempre dices que estás muy cansado y no quieres hacer el amor conmigo. Estás superdistante conmigo. No coges el teléfono y sacas excusas, que si el trabajo, que si mañana tengo que madrugar... No, no lo comprendo. Si es que no quieres estar más conmigo me lo dices y ya está  (En este momento mis dedos se mueven veloces sobre el teclado para intentar capturar todas las palabras del hombre) Si, si, es mejor así, me lo dices y así no tengo que estar llamándote todo el día. ¡Y no coges el teléfono! No se lo que pasa contigo, deberías decirme qué sucede porque yo no puedo continuar así (silencio) mañana, no mañana no puedo. Hemos quedado para tomarnos unas copas después de plegar.   Pero ¿qué pasa contigo? Deberías ser sincero y decirme: es que ya no quiero continuar con esta historia y los dejamos, si, si lo dejamos y no pasa nada ¡hombre! Otro intento frustrado y ya está... si,si, ahora tengo que bajar. Nos hablamos después.

Las puertas del metro se abren. El hombre baja veloz mientras se guarda su móvil de última generación en el bolsillo del pantalón ¿Cómo puede caberle, ahí? Me pregunto 

miércoles, diciembre 14, 2011

Antología "Tardes del Laberinto"


Acaba de ser publicada la Antología poética Tardes del Laberinto de la que, con mucho orgullo, hago parte y que será presentada el próximo 26 de enero de 2012 en Barcelona.  Transcribo las palabras de Felipe Sérvulo a propósito de esta edición:

PUBLICADA LA NUEVA ANTOLOGÍA DE NUESTRO COLECTIVO



“TARDES DEL  LABERINTO”. Ediciones Parnass, Barcelona, 2011

Un grupo literario es como la vida misma. En él conviven personas de lo más heterogéneo: altas, rubias, morenas, guapas y menos guapas, ilustradas y menos ilustradas y, claro, cuando se publica algo del colectivo, el resultado es un fiel reflejo del mismo. Por supuesto les une su amor por la literatura y todos sus miembros merecen un respeto, ya que todos nos hacen partícipes de sus sentimientos cuando deciden plasmar esas inquietudes en el papel. Algunos publican libros y están ahí ofreciéndonos su pérdida de la inocencia, sus amores, sus sueños, rotos o cumplidos, sus desvelos, sus fantasías, su esperanza en la vida…
Y eso es debido a que un día perciben que los sentimientos, los recuerdos, los atardeceres o el color de unos ojos no se borran, perduran más allá de la mera experiencia o del mero encuentro y se adhieren a su piel como esos tatuajes tan de moda, que deben llevar a donde quieran que vayan.
Somos estas personas variopintas, imperfectas, vulnerables, auténticas… las que formamos el colectivo El Laberinto de Ariadna.
Por nuestra tertulia han pasado los más importantes escritores y también los más sencillos y desconocidos, y todos sin excepción han sido acogidos con admiración. También hemos publicado hasta el momento veintitrés pliegos de poesía y un libro conmemorativo de los primeros diez años de nuestra existencia. 
Entendemos la literatura de manera festiva, la disfrutamos y eso lo encontrarás en nuestra segunda antología que ha visto la luz en estos días finales de noviembre, 52 escritores participamos en ella.

martes, diciembre 06, 2011

Ménage à trois

En el metro se puede ver casi cualquier cosa. Allí la vida social infracotidiana se desvela de manera sutil o descarada a través de gestos de convivencia básicos, formas prácticas de ocupar un espacio compartido -a veces casi hasta el paroxismo-, maneras de gestionar la mirada y el cuerpo, etc. En los vagones de metro los seres anónimos son partícipes de una representación  precaria y fugaz en la que sin embargo, siempre salen indemnes por una sencilla razón: la mayoría de ellos saben de memoria su papel y aunque improvisen lo hacen de manera tal que la función continúa sin sobresaltos. Bueno, al menos eso es lo que sucede la mayoría de las veces.
Allí en ese espacio minúsculo aliñado de diversas formas corporales, olores de toda laya, conversaciones en todos los tonos,  alientos de todos los matices, regurgita ese mundo social que se explaya, allá arriba, en la calle.  ¿Acaso podría ser de otra manera?

Es viernes. Tomo el metro en Sagrera. A las 11 de la noche todo parece remitir a un ambiente festivo de copas y bailes y lo que salga.  Se baja alguna gente y  sube otra: jóvenes con ganas de fiesta, hombres y mujeres con cara de agotamiento y pocas ganas de sonreír y algunas personas mayores de pasos silenciosos. El vagón está medio vacío así que me siento en uno de los puestos libres. Abro un poco la cremallera de mi abrigo, me desato la bufanda -hoy llevo una preciosa que me ha regalado mi hermana Tati- saco El Gatopardo de mi bolso y empiezo a leer justo donde Lampedusa describe el final del Príncipe, empiezo a introducirme con emoción en las palabras y ¡zas! la risa alborotada de una chica me desconcentra. Levanto la mirada y la veo justo en frente de mí. Es muy joven -veinteañera, diría- y va sentada en las piernas de un chico de pelo largo. Ella ríe, él la lleva encerrada en sus brazos.  Intento leer pero algo me desvía del texto. Vuelvo a mirar al frente y veo a la pareja, ahora se besan con fruición (oye: tu también lo hacías en los pasillos de la universidad ¿recuerdas?). Y entonces me fijo en la otra persona que comparte la misma sección compuesta por dos asientos: es otro chico de pelo corto y mirada lejana.  Tiene cara de ángel, pienso. Un momento: observo que la distancia entre el cuerpo de éste y la pareja no existe. ¡No hay esa separación física ellos!  Busco explicaciones: debe ser hermano de alguno de los miembros de la pareja o un muy buen amigo de él. Vamos, un familiar. Alguien de mucha confianza que llevas a tu costado mientras te "morreas" con tu novio o novia y te aguantas las conversaciones insulsas y repetidas de los enamorados.  El chico tiene, sin embargo, cara de aburrido.
Vuelvo a la muerte del Príncipe sin éxito. Oye: mira con disimulo.  La pareja ahora ha terminado la sesión de besos  y parece que se ha quedado sin palabras. "Propera parada: Hospital Clínic".  Hago como si estuviese leyendo pero mi visión periférica me advierte de algo. La chica continúa sentada en las piernas de su chico pero éste ya no la abraza, ahora habla  con el muchacho acompañante (lo hacen muy quedo y sus caras están demasiado cercanas, demasiados próximas) Oh, oh, aquí pasa algo, me digo. Y entonces me fijo que el brazo derecho del chico que antes besaba a la muchacha ahora estrecha el cuerpo delgado del  joven y mientras sonríe le acaricia el rostro con ternura con su mano izquierda. (Nada: debe ser su hermano menor). Oye: mira con disimulo y vuelve al libro.  Y entonces, un poco después,  sin poder evitarlo, levanto la mirada y observo a  los chicos engarzados en un beso intenso y prolongado, mientras la chica observa su reflejo en la ventanilla del metro (aún va en las piernas de uno de ellos).
Intento volver al texto, sin éxito. No puedo ocultar una sensación un tanto extraña. La presentación sin decorados de un comportamiento privado en un espacio público me ha dejado sin palabras. Así que, con disimulo, observo las caras de mis compañeros de viaje. Los que han visto la escena, desvían la mirada, como si hubiesen visto algo muy, muy raro...   Y yo pienso en mi madre y en lo que diría: "Dios mío, este mundo está loco".

viernes, noviembre 25, 2011

Le Livre des Adieux à París

Joseph Anton SOLDEVILA – Le Livre des Adieux*

Par: Nathalie‐Noëlle Rimlinger

Ce qui est important dans ce livre, c’est l’état de crise humaine.
Une crise violente, implacable, qui entraîne une séparation d’avec l’autre moitié, irrévocable, jusqu’à l’adieu.
Commence alors une descente en soi‐même comme chez Dante, la Divine Comédie, un voyage vers l’enfer.
Mais je n’ai pas pensé toute seule à Dante, Franz Litz, le musicien, m’y a aidée, qui après un long chemin de création, fort de sa maturité, a manifesté la nécessité d’écrire les « Années de Pèlerinage», traversée d’espaces intérieurs à partir de l’amour que Dante, Pétrarque, ont inspiré. Et le même texte de Dante insufflait à Victor Hugo un poème, comme si les artistes et tous les hommes rencontraient cette crise d’une quête d’eux‐mêmes et de vérités.
Si ces références littéraires sont classiques, c’est que le thème abordé par Soldevila est cousu à l’expérience humaine depuis que l’homme est homme, expérience toujours renouvelée qui flèche un parcours à accomplir lorsqu’un travail de l’âme doit se réaliser, comme si l’âme à un momento donné exigeait que l’on largue une partie en soi‐même.
Etapes douloureuses, inacceptables, ressenties comme injustes. Celle d’un regard à découvrir, à distinguer de l’amour passion, l’amour charnel, l’amour de l’amoureux, par lequel l’auteur constate que s’il est indispensable à l’homme d’aimer, quelque chose s’effectue dans l’amour, comme une perte, qui rend seul, vulnérable, exilé… L’amour se transforme en perte, et l’autre, avec lequel s’était si bien révélé le secret de l’intimité que l’on tenait pour éternel, subit le sort d’être rejeté pour cause de son éloignement. Et comme toujours on se demande qui quitte l’autre. Le livre des Adieux, ce livre de la crise, comporte trois parties: D’abord la douleur, La décision, L’exil.
J’évoquais la Divine comédie car de même s’entreprend un voyage où il s’agit par cercles
concentriques de pénétrer l’enfer, de traverser le purgatoire. Et c’est bien ce trajet qu’entreprend notre auteur, qui s’éloignant, chemine sans trêve et sans merci et constate ses transformations, mais sans espoir de lumière, et sans lueur de paradis. Sans se gracier un seul instant, ni l’autre non plus.
Chemin sans retour, où l’adieu résonne pourtant comme un appel au secours où filtre par une insistante adresse à l’autre, témoin du vertige entamé, le feu d’une passion qui se cogne à ellemême, d’un désespoir qui tire vers le pire.
Pour ne pas citer le poète, car vous allez l’entendre somptueusement, je vais vous lire pour illustrer mon propos, le texte de Victor Hugo, deux lignes de Dante, puis un sonnet de Pétrarque… Mais avant, je voudrais m’arrêter un instant sur le style de Soldevila fait d’images d’une incroyable forcé d’évocation, pénétrantes par leur précision piquante d’universalité, dans ce texte déroulé comme un monologue. Et c’est là, dans cette écriture tissée d’images que je trouve beaucoup de tendresse et même de l’amour. Ces images savent nous émouvoir parce qu’elles sont en nous. Elles s’enchainent ici, avec l’évidence de la subtilité. Nous pouvons saluer l’esthétique fine du poète, Soldevila, virtuose, et le placer parmi les grands. De cette tendresse discrète, ténue de l’enfance plongé dans le rêve, nous émergeons dans l’âge adulte, avec ce destin commun à tous, d’avoir à perdre sa vision d’un amour immuable, parce que le paradis, ici, se tient derrière, mais qui se retrouvera peut‐être, lorsque la tyrannie de l’amour fusionnel et totalitaire de l’enfance se dissoudra pour laisser place à l’inconnu.
Victor Hugo à propos de Dante
« Quand le poète peint l’enfer,
Il peint sa vie.
Là sont les visions, les rêves, les chimères,
Les yeux que la douleur change en source amère
Puis la pâle misère au sourire appauvri,
L’ambition, l’orgueil de soi‐même nourri
Et la luxure immonde et l’avarice infâme,
Tous les manteaux de plomb dont on peut se charger l’âme.
Et puis plus bas encore et tout au fond du gouffre,
Le masque grimaçant de la haine qui soufre. »
De Dante, deux lignes :
« L’amour, couple enlacé, triste et toujours brûlant ».
Plus loin : « Abandonnez toute espérance. »
Maintenant, un sonnet de Pétrarque, poète italien du 14ème sièle
« Je ne puis trouver la paix
Et je n’ai pas de quoi faire la guerre
Et je crains et j’espère
Et je brûle et je suis de glace
Et je vole au‐dessus du ciel
Et je rampe sur la terre
Et je ne saisis rien
Et j’embrasse le monde entier.
Quelqu’un m’a mis dans une prison
Qu’il ne m’ouvre, ni ne me ferme
Et sans me retenir pour sien,
Il ne détache pas mes liens
Et amour ne me tue pas
Ni ne m’ôte mes fers
Et il ne me veut pas vivant
Et il ne me tire pas d’embarras.
Je vois sans yeux, je n’ai pas de langue
Et je crie et je désire mourir
Et je demande secours
Et je me hais moi‐même
Et j’aime autrui.
Je me repais de douleur
en pleurant je ris également
Me déplaisant la mort et la vie
Voilà mes tares, madame,
Où par vous je me trouve. »
Nathalie‐Noëlle Rimlinger, París, Novembre, 2011


Texto de la escritora, editora, pintora y escultora Nathalie-Noëlle Rimlinger, con motivo de la presentación de la traducción francesa de  El Llibre dels Adéus (Le Livre des Adieux) de Josep Anton Soldevila  en la Galería de Arte Terres d'Aligre, de París, el pasado 17 de noviembre.  

martes, noviembre 22, 2011

Muerte en la estación Espanya

Nada hacía presagiar lo peor. La mañana del lunes, como de costumbre, llevé a mi hija al cole y después tomé la línea azul del metro, hice  un transbordo en Plaza de Sants  y tomé la linea roja para  bajarme en plaza Universitat donde había quedado a las 9:30 con mi amiga Susana. Todo iba bien hasta llegar a la estación Espanya. Mientras miraba los titulares de uno de esos diarios gratuitos que reparten en la boca de las estaciones, escuché la voz metálica anunciando "Properada parada, Espanya". Alejé mis ojos del periódico en el momento en que el metro empezó a frenar de manera extraña. Andaba un poco y se detenía, andaba un poco y se detenía como si algo impidiese su tránsito. Miré por la ventanilla el andén de la estación mientras el metro se detenía totalmente. Entonces observé cómo la gente que allí estaba se dirigía rápidamente hacia el costado del pasillo por donde había entrado el metro. A la par todo los que íbamos dentro del vagón nos miramos con sorpresa. ¿Qué ha pasado?  Las puertas se abrieron mientras una mujer que estaba en el andén gritó "se ha tirado alguien". Los pasajeros empezaron a bajar. Yo me quedé junto a la puerta, totalmente inmóvil. Una extraña sensación se apoderó de mi ánima y sentí unos deseos enormes de llorar. Tres mujeres se arremolinaron junto a la puerta en la que yo estaba y decían "Era una chica, estaba allí esperando el metro, cuando de repente, al momento de entrar, se tiró... ha sido horrible".  La mayoría de los que estaban esperando en el andén y los que venían en el metro se iban rápidamente hacia el lugar del suceso. Yo, perpleja, seguía sin entender lo que había pasado y sobre todo sin comprender ese instinto morboso de la gente.   "No he visto nada, parece que el cuerpo está debajo..."  
Después de unos minutos, bajé del vagón con una tristeza enorme y me dispuse a transitar el  largo pasillo  hacia  la línea verde sin mirar atrás. Escuché los altavoces de la estación  "Debido a una incidencia la linea 1 está suspendida de la estación de..."
Una incidencia, la muerte es una incidencia. Yo no dejo de pensar en ello. Anoche tuve sueños oscuros.  Desde entonces las estaciones de metro me asustan.

domingo, noviembre 20, 2011

94 años

Mañana 21 de noviembre mi abuelo Miguel Ángel cumple 94 años.  Y  sigue como si nada, trashumando caminos y montañas y jugando al billar.  Hace algunos meses le pusieron un marcapasos y cuando ya se había recuperado un poco lo atropelló una zorra (un carro tirado por un caballo) en una de las calles de un poblado inmerso en la manigua.
El abuelo sigue en pie, con una lucidez asombrosa. La última vez que le vi, hace tres años, me dijo que ya estaba viviendo de más, que estaba usando un tiempo que no era el suyo...
Estoy segura de que podré volver a verlo para decirle que lo quiero y para agradecerle esos exámenes de conocimientos a los que me sometía cuando yo estudiaba la secundaria. ¿En que año ocurrió la guerra de sucesión en Estados Unidos? ¿Cómo se inició la Guerra civil Española? ¿Quienes  firmaron el tratado de Lombardía? ¿Quién compuso La Marsellesa?  ¿Quién escribió Bodas de Sangre?  ¿Cuáles son los ríos más largos del mundo?  Preguntas y preguntas que yo intentaba responder siempre con un poco de miedo pues temía equivocarme.  (Se por fuentes fidedignas que te sientes muy orgulloso de mí y eso conmueve  los rincones más profundos de mi ser)
¡Feliz aniversario, abuelo! (aunque se que, quizá, no podrás leer estás palabras  -allí donde vives Internet aún no llega...)

Foto de mi abuelo a mediados de 1999 en el Desierto de la Tatacoa, Huila, Colombia

viernes, noviembre 18, 2011

Dos libros de filosofía de Luis Franco Garrido

A veces, por cuestiones de la vida nos vemos inmersas en espacios que nada tienen que ver con nuestra profesión o con nuestros intereses. Sin embargo, en esos territorios opacos, podemos también descubrir seres  humanos estupendos que además de su valor personal tienen el don del pensamiento y la palabra. Ese es el caso de Luis Franco Garrido. Filóso, egresado de la Universidad Complutense de Madrid que no sólo me ha premiado con su amistad sino también con dos de sus libros. Uno de ellos es Lenguaje e imagen en El sofista de Platón (Madrid, 2010) y Guilles Deleuze: sentido y acontecimiento (Ediciones Antígona, 2011), este último con un interesante prólogo de José Luis Pardo.
En ambos libros su autor nos lleva por los caminos de la filosofía a través de un lenguaje cuidado y claro que nos acerca de manera sencilla a unos temas un tanto complejos  para una gran mayoría.  Luis logra que nos interesemos por ellos y lo mejor, que los comprendamos.  

En Lenguaje e imagen... podemos leer cosas cómo éstas: "La actividad del filósofo es esa extraña huida de lo cotidiano, esquivando todo ruido de la costumbre y vagando entre hombres para devolver a cada cosa su sitio. Es la retirada a tiempo de una ciudad que amenaza las realaciones entre los hombres y que siente como amenazada al filósofo..." (Pág. 65)
Y En Guilles Deleuze...  nos desvela algunas claves de la  Lógica del sentido  de este filósofo francés, para anunciarnos que "Ningún comienzo lleva consigo su propia desaparición. Es como si cada momento que le continúa volviera a aparecer con una fuerza renovada, como si viniera a exigir el lugar que la ha sido usurpado, para luego, con gran humor, retirarse de la escena y ceder el protagonismo. Ocurre así en Lógica del sentido, donde entre la primera palabra de la obra y la última apenas hay distancia, y sin embargo una brecha imperceptible se abre dejando pasar un sinfin de mutaciones, una fina aberutra por donde se cuela todo un mundo de diferencias". (Pág. 53)
Leer a Luis Franco es adentrarnos en las briznas de un pensamiento filósofico más cercano de lo que creemos. ¡Os recomiendo este par de libros!


lunes, noviembre 07, 2011


CUANDO LA MUERTE ES UNA IMAGEN*

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Abro los diarios digitales colombianos y me encuentro de lleno con una imagen contundente: la de un cadáver con los ojos abiertos, la boca girada hacia el lado izquierdo en una mueca de risa siniestra y el rostro hierático totalmente afeitado. Y a un costado de esta fotografía aparece otra: la de un hombre con gafas  y espesa barba tan negra como su pelo, vestido al estilo militar que en ese justo momento parece hablar con alguien. El fondo de la imagen está diluido pero hay tonos verdes, muchos tonos verdes. Sin duda fue hecha en la selva.
Hace pocos días me sorprendí con una imagen similar. El rostro hinchado y ensangrentado de un cadáver expuesto sin tapujos en las primeras planas de los principales diarios de España y el mundo.  La confirmación exacta de la batalla contra el mal.  El registro fehaciente del triunfo de la bondad universal.
Y entre esas imágenes hay otras que se agolpan en mi cabeza sin conmiseración. De crímenes, atentados, accidentes… Y todas tienen algo en común: se despliegan con descaro para que sean devoradas brutalmente por los ojos de quienes las contemplan.  Y los mirantes, todas y todas, participamos en un acto de necrofagia, alentados por el peso de la morbosidad, el señalamiento, el horror, la condena… Asistimos indemnes al banquete de la muerte ajena. Y podemos condolernos, asustarnos y a veces imaginar la magnitud del desastre, la anchura del terror.  Todo esto sin dejar de comer, de reír e incluso de creer en Dios. 
Pero hay imágenes de imágenes. Las dos que he mencionado anteriormente  tienen un rango superior porque corresponden a seres que en vida pertenecieron al mundo de los “malos”, de los completamente “malos”.  Hombres siniestros sin ningún atisbo de humanidad.  Tiranos, sanguinarios, guerrilleros, seguidores del gran putas.  La crueldad hecha hombre. No importa si alguna vez estuvieron vinculados  así fuese someramente al mundo de los “buenos”. Por alguna extraña razón estos especímenes fueron confinados en  el reino de la maldad por los siglos de los siglos.  
De ahí la importancia de mostrar hasta la saciedad sus rostros vencidos e impasibles que ya no pueden horadar el sistema de seguridad local, nacional y mundial. Cuerpos fracturados expuestos sin miramientos como constancia del triunfo absoluto de la razón, la justicia, el bien.  Cuerpos ateridos de seres malvados merecedores de todos los castigos habidos y por haber pues sus horrendos actos sólo se pueden juzgar con la muerte. Pero no basta acabar con ellos: hay que exponerlos como trofeos y, sobre todo, como advertencia. En este mundo sólo hay cabida para los “buenos”.
Cuando la muerte es una imagen todos nos convertimos en sus cómplices. 
.
*Columna de esta semana publicada  en el diario El Líder

domingo, noviembre 06, 2011

Presentación de "La Cua de palla: retrat en groc i negre"

El próximo 11 de noviembre se presentará el libro La cua de palla: retrat en groc i negre de Jordi Canal y Àlex Martín Escribà. Así aparece reseñado en La Vanguardia:





Día: 11/11/2011
Hora: 19:00 h.
Lugar: Auditorio del Centre Cultural la Bòbila, Pl de la Bòbila, 1. 08906
L'Hospitalet de Llobregat

domingo, octubre 30, 2011

El Bien Común*


Hoy se llevan a cabo elecciones en Colombia  para escoger Gobernadores, Diputados, Alcaldes, Concejales y Ediles de las Juntas Administradoras Locales. Es un ejercicio concreto de la democracia participativa cuya base reposa en la posibilidad de que la gente, las personas de a pie, el pueblo  en general, elija a quienes los representará de la mejor manera, a quienes lucharán en todo caso por los intereses comunitarios y no  por los particulares.
Dicho de ese modo suena magnífico pues nos hace pensar en ese profundo convencimiento democrático en nuestro país. Faltaría más. Y también en una cierta tradición en donde supuestamente se está a la búsqueda del bienestar social.  Y no cabe duda de que los candidatos y candidatas, en sus respectivas campañas, se esfuerzan en  señalar los problemas a resolver esbozando medidas para ello.  Señalan y prometen. En principio todos se afanan por convertirse en adalides  y portavoces de los necesitados y en  los estandartes del progreso. ¿Qué más se puede pedir?
Pero algo falla en todo esto.    Y ese algo tiene que ver con la noción que nuestros políticos y políticas tienen del Bien Común -o su total desconocimiento-,  un concepto complejo sobre el cual se han llenado páginas y páginas desde hace mucho tiempo.  En economía su significado clásico apunta hacia la noción de riqueza o propiedad común; en el aspecto  social y filosófico al bienestar y bien común. En este último sentido connota entre otras cosas, planteamientos tan básicos como que  deriva de la naturaleza humana y es superior a cualquier individuo, que redunda en provecho de todos, esto es, su profunda orientación hacia los derechos de las personas en general tanto en las exigencias del cuerpo como las del espíritu.   El Bien Común obliga al Estado pues la razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en éste y por ello deben actuar en consecuencia, esto es, respetando su naturaleza.
Todo esto suena muy bonito, especialmente cuando vamos a la realidad y leemos  noticias  sobre el “trabajo efectivo” de nuestros gobernantes, muchos de ellos investigados/as  por corrupción  pura y dura con todos sus matices. ¡Justo al antinomia del bien común! Ellos y ellas laboran arduamente no por el bienestar de la sociedad que los eligió sino por la de sus propios bolsillos. ¡Una vergüenza!
Nuestros gobernantes no tienen la menor idea de lo que significa trabajar  por el bienestar de la gente y comprometerse íntegramente en lograr mejoras en la calidad de vida de la comunidad. Tampoco tienen sentido de la transparencia, la responsabilidad, el respeto, la ética.  Nuestros gobernantes ignoran el sentido último del Bien Común.
Ojalá que hoy la gente sepa escoger a sus representantes para no repetir aquello de que tenemos los gobernantes que nos merecemos…
*Columna en El Líder

jueves, octubre 27, 2011

Poética a través de SMS

Martha:

En las comisuras  del otoño
naufragan,
cada tarde,
mis palabras.

Pilar:

Treparé hasta las hojas
sangre
para rescatar tus palabras
fecundas. 

domingo, octubre 23, 2011

¿El epílogo de ETA?*

Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
ETA (Euskadi Ta Askatasuna) expresión euskera que se podría traducir al castellano como País Vasco y Libertad, acaba de anunciar la dejación de las armas después de 53 años de violencia y más de 800 muertos. En el comunicado afirma entre otras cosas que “estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político” y  reconoce que “frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo”.
Dos enunciados  clarificadores en los que subyace la aceptación de la aridez de su lucha para alcanzar esos objetivos independentistas a punta de disparos y bombas.  Acepta sin miramientos el fracaso de sus métodos extremos articulados  para horadar el Statu Quo y las mismas entrañas de la sociedad vasca y española.  Acepta que después de 53 años de terrorismo sólo ha conseguido llenar la vida cotidiana de zozobra y miedo. Y de muchas víctimas. La mayoría inocentes y otras de su mismo círculo. Víctimas propias y ajenas.
Ese reconocimiento se torna explícito al anunciar el cese definitivo de la actividad armada, haciendo un llamado a los gobiernos de España y Francia para abrir espacios de diálogo. Con ello también ETA muestra su  compromiso “claro, firme y definitivo” en la construcción de un proceso de paz real y en la resolución de las consecuencias de ese largo y crudo conflicto.
Esta es la mejor noticia de los últimos tiempos para una sociedad hastiada del terrorismo,  de la zozobra, de la amenaza permanente. Una buena nueva esperada y anhelada durante muchos años pero hasta ahora bastante esquiva. ¿Cuándo podremos los colombianos y colombianas despertarnos con una noticia similar? ¿Cuándo tendremos la certeza de la construcción de caminos alternativos para  poner fin a esa violencia atroz que nos conmina a la muerte, al exilio, a la desesperanza? ¿Cuándo se enterarán los “señores” de la guerra que el terror, la represión, la amenaza, la tortura, el secuestro y todos esos mecanismos perversos del conflicto sólo producen asco y repulsión? Con su barbarie sólo se erige la muerte, todas las muertes.
La cuestión es bastante clara. La única manera para allanar el camino en búsqueda de una resolución al conflicto colombiano es el diálogo, la voluntad de sus distintos actores para sentarse a negociar con todas las cartas puestas sobre la mesa. No hay otra alternativa.  El desangre que la violencia ha ocasionado en el seno de la sociedad colombiana jamás podrá repararse pero sí es factible detenerlo para trazar un futuro sin miedos y sin muertes.
ETA acaba de anunciar el cese de su actividad armada. ¿Cuándo lo harán las bandas terroristas de nuestro país?
*Columna de El Líder de esta semana
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AQUÍ VA EL VÍDEO DEL COMUNICADO DE ETA



domingo, octubre 16, 2011

El verdadero rostro del TLC *


Martha Cecilia Cedeño Pérez

El verdadero  rostro del TLC
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, aprobado por el Congreso de este último hace unos días, es uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido Colombia desde tiempos inmemoriales.
En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de Colombia.
Dentro de las implicaciones reales de dicho tratado se pueden mencionar, entre otras, la exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses;  la sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos; el aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los EU no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
Y otras implicaciones colaterales son la intensificación de la política de guerra total con la que, desde el mandato de Uribe, se ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica; la apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.
Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, controlar, arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana),  y para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza y acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana.
En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.
¡Viva el TLC!
*Mi columna en El Líder de esta semana.

viernes, octubre 14, 2011

La lectora (II parte)

Un lector muy avezado, me envía estas palabras vía email para completar el día siguiente de Anna:

"Es muy bello…  Fíjate lo que le ocurrió a Ana: al día siguiente alguien le preguntó desde el otro extremo del auricular si le aconsejaba retomar la agenda de papel, ya que previsiblemente los servidores de RIM volverían a colgarse. Sí, respondió ella, tome papel y bolígrafo que le explico como funcionan estás antiguas e infalibles aplicaciones de la escritura...". LG 

La lectora

Supongamos que se llama Anna y que después de dejar a su hijo en el colegio toma el metro para ir al trabajo. Supongamos que ella es teleoperadora desde hace un par de años pese a haber hecho hasta tercero de derecho. Supongamos que su horario laboral comienza a las 10 de la mañana. Y supongamos que, a veces, tiene el impulso de escribir. De hecho, ya tiene un cuento publicado en una de esas revistas hechas con más ganas que calidad. 
Ella, Anna, ahora va en un asiento del metro y lee Kafka en la orilla de Murakami, un japonés convertido en ídolo de las letras mundiales. No es para tanto, diría algún escritor versado en el arte de la mentira. Ella va allí, absorta en su lectura sin fijarse en una mujer que vende mecheros a un euro, en una chica con una cuchara en el bolsillo izquierdo de su pantalón, en una pareja adolescente prodigándose besos de latonero, en un jovenzuelo de rastas castañas en cuyos pelos  seguramente habitan muchas especies de piojos (decían que Bob Marley tenía 15 tipos de esta ganadería en el momento de su muerte), en una mujer rotunda cuyas carnes se salen por las comisuras de la ropa, en un hombre de gafas oscuras, en un muchacho de ojos vivarachos pendiente de los descuidos ajenos...   

Ella, absorta en la lectura, olvida las paradas, los anuncios, las miradas. Olvida la realidad de un día cuyo comienzo podría ser éste:

"Buenos días, soy Anna Solè ¿Puedo ayudarle en algo?
"Mire señorita mi Blacberry no funciona desde hace tres días. ¿Podría usted  mirarlo? (Aquí el tono de voz sube) Estoy desesperado no puedo conectar a Internet, no puedo mandar mensajes por Whasap... estoy totalmente incomunicado y no puedo hacer nada.  ¡Esto es increíble! Yo no puedo vivir sin estar conectado. ¡Quiero una solución ya!  (En este momento Anna, desconcertada, respira profundo para no mandar al hombre y su BB a la puta mierda)...

Y cuando al fin regresa a la realidad, se da cuenta de que se ha pasado de estación. Diagonal ha quedado atrás y la única alternativa es apearse en la estación siguiente y hacer el viaje de regreso.
¡Vaya día que me espera! piensa Anna

domingo, octubre 09, 2011

Conversatorio con Marco Tulio Aguilera Garramuño

Como estaba previsto el miércoles 5 de octubre se llevó a cabo el encuentro con el escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño, a quien conocí primero a través de una de sus obras (Los placeres perdidos, ganadora de la I bienal de novela José Eustasio Rivera) y luego a través de Internet, gracias  al blog de nuestro amigo común Isaías Peña. 
Pues bien, ese día miércoles después de recoger al escritor y su mujer en un céntrico hotel barcelonés, nos encaminamos vía metro a la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet. Hacía una tarde espléndida aunque impregnada de un calor pegajoso y húmedo.  Aprovechamos el trayecto para hablar sobre la crisis española, la inseguridad en México y otras cuestiones.  
Una vez llegamos a la biblioteca MT y su señora se hicieron las fotos de rigor en la entrada y después buscamos a Jordi Canal, el director del centro cultural.  Él nos recibió con ese encanto y calidez que le hacen especial.  Luego de algunos minutos de diálogo empezaron a llegar las primeras personas invitadas, casi todas amigas mías que atendieron, como siempre, mi llamado.   Josep Anton, Susana, Juan Gillermo, Mauricio y su pareja,  un joven periodista que había sabido del acto por Internet y, por supuesto, mi familia. Gracias a la presencia de todas ellas el escritor  tuvo a un auditorio de calidad.
Es una lástima que, pese a toda la difusión que Jordi Canal dio al evento a través de distintos medios y a la entrevista que Juan Carlos Ruiz y yo publicamos en La Vanguardia, no hubiese tenido la convocatoria  propia de un escritor de la calidad y madurez literaria de Aguilera Garramuño.   Y es una pena también que muchas personas del ámbito literario invitadas al evento no hubiesen podido venir.  
Esas parecen ser las cosas de la cultura y de los intereses...
Bueno, pese a todo ello, el escritor nos deleitó con sus palabras, con sus anécdotas y nos  mostró su lado más contestatario pero también el más tierno y humano.  Y, por supuesto, nos habló con pasión de su  Historia de todas las cosas, mi próxima lectura.  
Para terminar nos fuimos a celebrar el encuentro a El Sueño, un bar cercano a casa en el que se preparan las mejores tapas de Barcelona y sus alrededores. Allí entre cañas, vinos, boquerones, chipirones, cochinillo, patatas amb all-i-oli, palabras y risas, muchas risas, terminamos una tertulia estupenda no sin traer a cuento algunas de esas situaciones escatológicas que tan bien se cultivan por estos lares.
Después de las despedidas cada quien siguió su ruta. Y el escritor y yo quedamos de vernos el año que viene en Neiva, Colombia, una ciudad canicular que cumplirá el 24 de mayo de 2012 sus primeros 400 años. El está invitado allí por haber sido el primer ganador de la Bienal de novela José Eustasio Rivera y yo, por ser miembro de la Academia Huilense de Historia y la autora de la historia de las mujeres neivanas durante el siglo XX, investigación que hará parte del libro Historia Aprehensiva de Neiva que será presentado entonces.
Aquí van algunas imágenes de la presentación de MT: 










Fotos:
Foto 1: Marco Tulio y Marthacé
Foto 2: Jordi Canal y Marco Tulio
Foto 3: Susana Marfil, Jordi Canal y el escritor
Foto 4: Mauricio e Isabel, Juan Guillermo y Josep Anton Soldevila
Foto 5: Juan Gillermo, Josep Anton y Leticia
Foto 6 El escritor presentando Historia de todas las cosas 
Foto 7: Josep Anton, Marthacé y Marco Tulio
Foto 8: Asistentes al evento
Foto 9: Juan Carlos, Marthacé y Luna, en las tapas...
Las fotos, excepto la número 1, son de Juan Carlos Ruiz Vásquez 

domingo, octubre 02, 2011

Lo que el Quimbo se llevará*


Hace poco tiempo aprecié en Facebook un vídeo que el periodista Melquisedec Torres compartió en red. Se trataba de un testimonio duro y conmovedor sobre las implicaciones silenciosas del  embalse de El Quimbo, un proyecto hecho a la medida de la voracidad de los empresarios y  los políticos. Un  contubernio perverso en países como el nuestro en donde lo que menos importa es el bien común.

En dicho reportaje las personas más afectadas por dicho esperpento (pescadores, pequeños campesinos, gente sin recursos) hablaban con profundo dolor  sobre lo que significa abandonar a la fuerza su mundo conocido, el lugar de la experiencia cotidiana, el espacio en donde han trazado su recorrido vital con  sus sumas y sus restas.
Ellos y ellas cuyas voces son opacadas por los destellos de un proyecto que aumentará las arcas sobre todo de la transnacional Emgesa, la punta del iceberg de la segunda colonización española, son las verdaderas víctimas de este tinglado. Unas víctimas sin poder, sin recursos, sin presencia en ningún sentido de la palabra.  ¡Qué importa arrancarlas de su lugar!  ¡Qué importa anegar sus tierras para borrar también los perfiles de su pasado, su presente y su futuro!  ¡Qué importan sus voces de descontento y la de todas aquellas personas que resisten y luchan cada día para que ese proyecto no se lleve a cabo!
Y más allá ¡Qué importa inundar una de las mejores tierras del Huila si en el destello de sus futuras aguas plateará San Dinero para unos cuantos escogidos, los mismos de siempre!  ¡Qué importa la transformación del paisaje, el exterminio de la fauna y de la flora, el arrasamiento sin contemplaciones de una tierra hermosa y próspera!
Nada de esto importa  ni tiene sentido para quienes desde las alturas del poder establecen los derroteros generales del bienestar no del común como se supone en la democracia, sino del particular, es decir, el de sus bolsillos.  Ni el ecocidio, ni la violencia empleada para sacar a la gente de su parcela y su modo de vida, ni el clamor de miles de ciudadanos y ciudadanas opuestas a la realización de este arrasamiento humano y paisajístico.
La urdimbre de intereses políticos y económicos parece imperar una vez más sobre aquellos de las personas y los grupos humanos.  En nuestro país bajo la excusa del desarrollo se han cometido y se cometen las atrocidades más delirantes.  Y gran parte de la violencia que vivimos desde hace muchísimo tiempo deviene de esa particular manera de trabajar por “el bien común”.
Ojalá que las voces y las movilizaciones de la gente del Huila y otros lugares, sea escuchada. Ojalá que la presión social provoque la   paralización de las obras y la anulación de un proyecto sin respeto  por la vida ni el territorio.
Me sumo a la proclama de la plataforma contra este proyecto: ¡El Quimbo ni se expropia, ni se inunda, ni se vende!
*Mi columna de esta semana en El Líder 

domingo, septiembre 25, 2011

Violencia sexual contra las mujeres: un delito execrable*


La violencia sexual  contra las mujeres ha existido en todas las épocas históricas, aunque con diferente consideración. Hasta hace poco era percibida sólo como un agravio a la familia de la víctima en general y no como un crimen contra la mujer y por ello se quedaba en el ámbito de lo privado. En este tipo de agresión la mujer es considerada sólo como un objeto para satisfacer una serie de experiencias, fantasías y odios  del agresor. Es una actividad sexual desviada que busca el control y la opresión de la mujer y con ello la sensación, para el criminal, de estar en un nivel superior, de tener la fuerza con todas sus connotaciones.
La violencia sexual contra las mujeres, repugnante desde todos los puntos de vista,  se convierte en zonas de conflicto en un arma de guerra cotidiana. En un mecanismo para mantener satisfechas a las tropas regulares e irregulares que hacen parte del conflicto colombiano.  Así, por ejemplo, según Medicina legal, entre el año  2007 y el 2009 la Fuerza Pública colombiana fue responsable de 126 casos de violación, mientras la guerrilla, de 32; y los 'paras' y bandas, de 10. Cifra que seguramente no corresponde con la realidad porque muchas mujeres no se atreven a denunciar por miedo, por  ignorancia o porque en nuestro país este tipo de delito está tan “normalizado” que muchas féminas no se consideran agredidas. 
Sea como fuere,  la violencia sexual es una de las principales causas que encabezan el desplazamiento forzado de las mujeres en Colombia, concretamente dos de cada diez desplazadas se han visto obligadas a huir debido a este delito.
Según una encuesta de Oxfam y otras organizaciones no gubernamentales  realizada en 407 municipios, más de 94 mil mujeres fueron víctimas de abuso sexual entre el 2001 y el 2009. Y entre ellas más de 26 mil quedaron embarazadas. Embarazadas a las cuales también se les niega la opción del aborto porque en nuestro conservador y clerical  país aún no está legalizado no obstante la existencia de una práctica que muchas veces lleva a la muerte de las féminas. 
Y todo ello pese a la existencia de Leyes como  la 2257 de 2008 contra la violencia de género en la que se tipifican algunos delitos sexuales contra la mujer  y se reconoce la figura de ésta como víctima del conflicto armado. Pero ello no es suficiente. Es necesaria la adopción de medidas eficaces para enfrentar dicha situación creando canales efectivos de prevención, de denuncia, de acompañamiento y reparación y también, medidas contundentes contra los agresores. Cárcel sin contemplaciones para todos los criminales que vulneran a miles de niñas y mujeres colombianas, víctimas inocentes de una guerra endémica que parece no tener fin.

*Mi columna de hoy domingo en El Líder

viernes, septiembre 23, 2011

OTOÑO


Murmullo de hojas
secas
y pájaros enlutados
en un fondo siempre azul.
Luz blanca  y negra
en su concha de plata,
leve presagio de la muerte
callada.
(Versos en claroscuro, inédito)

viernes, septiembre 16, 2011

Volver

Hoy, como hace tanto tiempo, volver se convierte  en un fin. En todo aquello que conmueve y  obliga a mirar más allá de la esquina del tiempo para reencontrar ese espacio primero del que, por uno y otro motivo, hemos sido expulsados por voluntad propia o ajena. 
Volver, partir, volver.
Todo junto en la espesura del pensamiento y la razón. 
Todo junto en las comisuras de la memoria y la experiencia.
Todo junto en una canción muchas veces escuchada por mi padre en su radio rojo y que a mi, entonces, me parecía horrenda.
Todo junto en los confines de la vida cotidiana tantas veces repetida.
Volver.  Partir. Volver
Siempre se vuelve a la patria sensible donde se amó la vida...



jueves, septiembre 15, 2011

Nariz blanca

"Déjame decirte que para ser tan joven tienes mucho morro".  Sentencia el viejo con sorna y rabia  mientras me mira fijamente tras el cristal doble de sus gafas.   Tiene el rostro colorado pero su nariz es grande y blanca. Muy blanca. Me fijo en ella para ver sus relieves, sus texturas, sus caminos. Me gustaría saber por qué la lleva de ese color.  Sus ojos continúan puestos en los míos. 
No entiendo lo que ocurre.  Acabo de levantar los ojos del libro que leo desde ayer  y me he topado con su expresión y sus palabras.  Con su nariz grandilocuente.  Intento en una milésima de segundo retroceder los últimos minutos de mi existencia y me veo andando de prisa hasta una asiento vacío. El único. Luego abro Seda el libro que leo desde ayer en los trayectos del metro. Capítulo 48... Herve Joncour no apartó los ojos del chico asesinado.
-No llevaba mensajes consigo
-Él era un mensaje de amor...
 Mi visión periférica me advierte que una persona me quiere decir algo, el chico que va sentado a mi lado se levanta. Alguien ocupa su lugar. Prosigo mi lectura Telas maravillosa, seda, todas alrededor del palanquin, miles de colores, naranja, blanco, ocre, plateado ni una ranura de aquel nido maravilloso, solo el susurro de aquellos colores ondeando en el aire, impenetrables, más ligeros que la nada...
¡Viva España! Ahora la juventud está cansada, nace cansada. ¡Esto es España!  percibo en mi escucha periférica.  Sigo concentrada en mi lectura pero no se porqué razón tengo la impresión de que el viejo habla de mí
"Déjame decirte que para ser tan joven tienes mucho morro"  Levanto la mirada. Me topo con su nariz grandilocuente. La gente me mira. ¡Tienes mucho morro! grita de nuevo. Y luego dice algo que no alcanzo a descifrar.  
¡Que le vaya bien! digo yo con ironía. El viejo antes de bajar del metro en la estación de Collblanc me regala su última mirada de odio. Nariz blanca se aleja con su rabia. 
Prosigo en mi lectura, se que la gente me mira.
¡Buena manera de comenzar la tarde!


domingo, septiembre 11, 2011

¡Por fin!

Después de muchas horas de intentos fallidos, por fin he logrado "normalizar" la página principal  de esta bitácora . Al menos ahora abre donde tiene que ser.  ¡Y todo era tan sencillo!

sábado, septiembre 10, 2011

Escena de metro - Línea azul

23:15
9 de septiembre
Barcelona

Cuando se abren las puertas del metro, una niña de unos ocho años corre veloz hacia un asiento desocupado pero no logra alcanzarlo porque una mujer treintañera ya se ha apropiado de él.  La chica le pregunta con una sonrisa si quiere sentarse. La chiquilla responde que sí. El  hombre que la acompaña y que va sentado a su lado, la mira con rabia y luego le  dice: Per què has de deixar-li el seient a la nena? si fos una persona major, una dona embarassada, però és una nena. No t'aixequis. No t'aixequis”, le ordena,  mientras la coge del brazo para que no se levante del asiento. Su tono de voz sube. Las personas que van en los asientos frontales lo miran con reprobación.
La madre de la nena le dice a la mujer que su hija no se quiere sentar, que muchas gracias por su gesto pero que ella seguirá de pie. El hombre, sin bajar el tono de la voz, continúa diciendo, en catalán, que no tiene por qué ceder su asiento, que ¡joder!  no entiende por qué diablos tiene que levantarse, que es una tonta, que… No habla, impone. La chica lo mira con rabia y haciendo caso omiso se levanta con rapidez. La madre de la nena, advierte la reacción del hombre y  mirándolo a los ojos le dice “señor, no se enfade que la niña no se quiere sentar”.  
Los tres hombres y la mujer que van en el asiento de enfrente miran la escena. Y yo también.
  Pero ya es demasiado tarde.  La chica está de pie y la nena sentada.  ¿Cómo te llamas? La niña dice un nombre que no alcanzo a escuchar.  “Bonito nombre”. El hombre mira a la mujer y luego a la nena, con rabia.  Y yo me pregunto si la mira de esa forma porque su tez es morena y tiene rasgos  de chola o porque no merece ir sentada por ser una cría, o porque lo ha separado de su “amada” o simplemente porque es un fill de puta.  Y me fijo en él. Debe estar llegando a los 40. Y tiene cara de cerdo. Es un cerdo.
Tres estaciones más tarde, cuando parece que todo se ha calmado, el hombre vuelve a subir el tono de la voz. La chica le dije algo que no alcanzo a percibir. Está muy enfadada.  Yo también.  Miro con asco al hombre. El no se entera. Busco los ojos de la chica (unos ojos grandes de unas pestañas largas y rizadas) para sonreírle y demostrarle mi solidaridad,  pero ella rehúye la mirada.  Se desplaza hacia la puerta del vagón. En la estación Diagonal, baja. Él la sigue.
Madre e hija van juntas en el mismo asiento. Juegan con las manos. El cretino va por el pasillo…