viernes, noviembre 18, 2011

Dos libros de filosofía de Luis Franco Garrido

A veces, por cuestiones de la vida nos vemos inmersas en espacios que nada tienen que ver con nuestra profesión o con nuestros intereses. Sin embargo, en esos territorios opacos, podemos también descubrir seres  humanos estupendos que además de su valor personal tienen el don del pensamiento y la palabra. Ese es el caso de Luis Franco Garrido. Filóso, egresado de la Universidad Complutense de Madrid que no sólo me ha premiado con su amistad sino también con dos de sus libros. Uno de ellos es Lenguaje e imagen en El sofista de Platón (Madrid, 2010) y Guilles Deleuze: sentido y acontecimiento (Ediciones Antígona, 2011), este último con un interesante prólogo de José Luis Pardo.
En ambos libros su autor nos lleva por los caminos de la filosofía a través de un lenguaje cuidado y claro que nos acerca de manera sencilla a unos temas un tanto complejos  para una gran mayoría.  Luis logra que nos interesemos por ellos y lo mejor, que los comprendamos.  

En Lenguaje e imagen... podemos leer cosas cómo éstas: "La actividad del filósofo es esa extraña huida de lo cotidiano, esquivando todo ruido de la costumbre y vagando entre hombres para devolver a cada cosa su sitio. Es la retirada a tiempo de una ciudad que amenaza las realaciones entre los hombres y que siente como amenazada al filósofo..." (Pág. 65)
Y En Guilles Deleuze...  nos desvela algunas claves de la  Lógica del sentido  de este filósofo francés, para anunciarnos que "Ningún comienzo lleva consigo su propia desaparición. Es como si cada momento que le continúa volviera a aparecer con una fuerza renovada, como si viniera a exigir el lugar que la ha sido usurpado, para luego, con gran humor, retirarse de la escena y ceder el protagonismo. Ocurre así en Lógica del sentido, donde entre la primera palabra de la obra y la última apenas hay distancia, y sin embargo una brecha imperceptible se abre dejando pasar un sinfin de mutaciones, una fina aberutra por donde se cuela todo un mundo de diferencias". (Pág. 53)
Leer a Luis Franco es adentrarnos en las briznas de un pensamiento filósofico más cercano de lo que creemos. ¡Os recomiendo este par de libros!


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