jueves, diciembre 14, 2006

Que no descanses en paz, Pinochet!

Tenía que escribirlo. Tenía que decir que experimento cierto alivio por la muerte de uno de los hombres más sanguinarios de América Latina. Lástima grande que no haya sido juzgado como se debiera cuando su cuerpo decrépito aún sentía... Es una pena que la justicia internacional fuese burlada y que la justicia de su país no hubiese sido lo suficientemente prístina y valiente para castigar a ese monstruo.
Ahora ya es tarde, el tirano es polvo. Y como no existe el infierno ese hombrecito sanguinario se fue con las manos manchadas de sangre y seguramente con un rictus de felicidad en la cara. Ahora nadie podrá encarcelarlo. Y ¿quién responderá por todos sus crímenes, por las desapariciones, las torturas... por toda la ignominia que creó? ¿Quién responderá por todo el dolor y el sufrimiento que ocasionó al pueblo de Chile? y ¿Quién responde por las víctimas de dictaduras similares y ciertas "democracias" fascistas en América y el mundo?
Ha muerto un personaje oscuro de Chile y América. Ahora sí deseo que exista aquel infierno del que me hablaba mi abuela con sus calderas al rojo vivo donde los malos pagan sus culpas eternamente y donde el diablo se ocupa en avivar el fuego para que nunca les falte el ardor en la piel.
Que no descanses en paz, Pinochet!

domingo, diciembre 10, 2006

El Consumo

Es diciembre. Desde hace varias semanas lo es, sobre todo aquí, en Barcelona. El calendario así lo refleja y las luces que estallan en la calle desde la última semana de noviembre, también, y la marabunta que dócil se apresta al derroche más placentero del año. Diciembre es la apoteosis de la sociedad de consumo.

Hace dos días los periódicos regionales hacían eco del temporal que afectó este largo puente de la Inmaculada y de cómo la gente lo aprovechó para abarrotar las grandes superficies comerciales. Al mal tiempo buena compra, parece ser el lema de una gran mayoría de seres marcados por ese ímpetu casi salvaje que los lleva irremediablemente de tienda en tienda.

Ciencias como la antropología deberían ocuparse más a menudo de esa especie tan común en el primer mundo que tiene comportamientos similares y que acude en masa a desocupar sus bolsillos. Aquí va un ejercicio simple de etnografía callejera:

"Sábado 9 de diciembre. 6:00 de la tarde. Entrada del Centro Comercial La Farga, L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona. Hace frío. Parece que por fin, después de un otoño más caluroso de lo normal arriban los primeros vientos del invierno. Desde los bancos de la entrada del centro comercial se puede divisar la calle y el semáforo que está justo al frente, donde hay muchísima gente esperando que se ponga verde. Todas las personas que esperan de este lado de la calle llevan varias bolsas de compra identificadas con marcas populares (aquí no vemos a Valentino, ni a Carolina Herrera, ni a Chanel... esta ciudad todavía parece una urbe obrera pese a estar en las goteras de Barcelona). Se les ve felices: ríen, hablan, fuman y cuando cambia el semáforo cruzan rápidamente la calle. Las bolsas de Zara se contonean alegres como sus dueños/as. Las personas que esperan del otro lado se apresuran a cruzar la calle. Hombres y mujeres jóvenes y mayores se preparan para dar el salto a la felicidad. Entran al centro comercial dispuesto para la ceremonia del consumo: luces navideñas por doquier coronadas por un arbol gigante parpadeante, escaparates dispuestos para el ojo con maniquis espléndidos que muestran las últimas tendencias de una moda accesequible a una gran mayoría que seguramente no gana más de 100 euros al mes. Todo absolutamente todo en un sólo lugar. Y por supuesto no faltan las caras de arrobamiento. El detenerse frente al escaparate, dar un pequeño rodeo para comprobar detalles y finalmente entrar a la tienda. Mirar el género, los jerseys -ahora que llega el frío porque los de la temporada pasada ya no me van... y salir con la expresión del deber cumplido. Y desde el banco se observan los cuerpos en movimiento que se cruzan en los pasillos, sus bolsas que se tocan, los ojos que brillan. Cuerpos de hombres y mujeres que parecen interactuar en una armonía asombrosa en mismo espacio/tiempo. Aquí no hay conflicto ni diferencia. Los extranjeros se confunden con los nativos -llevan las mismas bolsas de compra-, los padres dialogan con sus hijos, los maridos con las mujeres, las mujeres con los niños, los novios se besan mientras compran, los ancianos observan desde los bancos ¿recordarán aquel tiempo no muy lejano de precariedad? Estoy segura que sí..."

Esto es diciembre en el primer mundo donde cosas tan elementales como solidaridad, compañía, familia, justicia, reponsabilidad... parecen reposar justo en el fondo de la bolsa de la compra.

miércoles, noviembre 29, 2006

Un poema de Emily Dickinson

¡Las noches tempestuosas, las noches tempestuosas!
Si estuviera contigo,
nuestro lujo serían
las noches tempestuosas.

Los vientos qué le importan
al corazón llegado a puerto,
qué le importa la carta
ni la brújula.

Ya en el Edén remando.
¡Ah, el mar!
Que pueda yo esta noche
morar en ti.


Tomado de Poemas de Emily Dickinson, Integraf editores, Medellín, 1994, pág. 37.

sábado, noviembre 25, 2006

Exilios

A Luna del Mar, para que sus ojos siempre miren más allá...

Como decía el gran César Vallejo partir es volver dos veces, es alejarse de esas patrias cotidianas, inmensas y simples que conforman nuestro trasegar. Pero partir también es quedarse infinitamente porque allá donde se vaya siempre nos sorprenderá la certeza de lo que se deja atrás - nos habitan, sin tregua, los ecos de la memoria y las texturas de lo vivido. Partir es abandonar las aguas de lo conocido para ir hacia los territorios insospechados de la incertidumbre. La certeza de la partida es el regreso, así éste no sea más que una utopía, un sueño acariciado que a veces suele confundirse con la nostalgia o, mejor, con esa larga pena del exilio que siempre nos suele colocar en un instersticio de espacio/tiempo.

Pero hay partidas de partidas. Desde aquellas voluntarias donde el peso de la decisión recae en el deseo de buscar nuevos horizontes como producto de una reflexión libre, hasta aquellas provocadas por la perversidad humana. Por las guerras que talan vidas como árboles y que siempre responden a unos intereses políticos y económicos. En este caso no sólo la nostalgia habita la vida cotidiana sino la indefensión, la vulnerabilidad, la miseria, la desesperanza.

En el mundo hay millones de personas que son obligadas a dejar sus tierras, sus cosechas, sus casas, sus sueños; el horizonte sin límites donde al menos se sabe dueño del día y la noche. Millones de mujeres, niños y hombres condenados a la errancia por decisión ajena, por la imposición, casi siempre con sangre, de unos pocos poderosos que se creen dueños de sus destinos, de su fuerza, de su vida. Unas cuantas manos que dirigen la orquesta del dolor, de la muerte, de la ignominia, en un mundo donde la injustica y la pobreza se globalizan y la justicia y la riqueza se privatizan, se concentran en un puñado de privilegiados.

Millones de seres humanos que son el rostro de un mundo carcomido por la perversidad. Desplazados, refugiados, exiliados, expulsados... migrantes eternos, parias en una sociedad del bienestar que vuelve sus ojos hacia otro lado. Rostros envejecidos por el dolor y la iniquidad. Rostros opacos que resisten porque saben que si Dios ha muerto la lucha por la dignidad, por la vida, no.

Cacarica es un canto,
un río plateado de bordes verdes
donde cantan las guacamayas
y los árboles suben al cielo,
mientras abajo
las metrallas repican
y un ojo amarillo
planea los días.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet - Barcelona

martes, noviembre 21, 2006

Rutinas

A veces cuesta levantarse a las 6:00 para leer aquellos textos pendientes o escribir palabras ya escritas en hojas recicladas. Cuesta salir de la tibieza de las mantas que a veces quisiéramos eternas. Cuesta no dejarse vencer por la certeza de un día anónimo, un día sin pena ni gloria entre trabajos mediocres y quehaceres rutinarios. Días como truenos que van pasando impunemente, soterradamente, y que perfectamente podrían ir de la ducha matutina al sofá verde donde se quisiera descansar a gusto de una jornada sin tropiezos mayores pero agudizada por el peso aplastante de lo cotidiano.
Cuesta dejarse llevar, entregarse al placer onánico (no sé si esa palabra existe pero ahora, justo ahora, ha salido) de la contemplación, de la serenidad que produce admirar un amanecer como éste que ahora estalla en rojos y naranjas desde mi ventana y que de repente, despeja por completo ese cielo nublado, plagado de horas que vienen y van, de platos y polvo, de calles ruidosas donde el frío no es tan frío pero el pavimento siempre es gris...

viernes, noviembre 17, 2006

Otra

OTRA

El espejo dibuja mi figura de jueves
con líneas mudas en los ojos
y horas aciagas en las pestañas.

El espejo calla ante mi noche de pájaros
y este piélago inmenso de ausencias y nostalgias.
Observa y calla. Palpo a Otra en su mirada empañada
.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, 2006

domingo, noviembre 12, 2006

¿Hacia dónde va Colombia?

SEMINARIO
Centro Cívico Pati i Llimona
calle Regomir 3
Metro Línea amarilla. Parada Sant Jaume
23, 24 Y 25 de noviembre


¿A DÓNDE VA COLOMBIA?

Desde hace más de cuatro años MALOKA ha venido abriendo un espacio en Barcelona para escuchar a los movimientos sociales colombianos sobre la situación que viven y sobre sus propuestas al futuro, en continuas jornadas realizadas en centros cívicos de la ciudad. En este momento, nos parece esencial profundizar en el conflicto desde los distintos factores que lo condicionan para tratar de encontrar respuestas a la pregunta ¿a dónde va Colombia?.
Queremos ahondar en la mirada de esa guerra que se libra en Colombia tanto en sus dimensiones internas como en sus relaciones con la globalización económica y con las llamadas “nuevas guerras” que son locales y globales al mismo tiempo. Deseamos indagar sobre las interacciones entre el negocio mundial del narcotráfico y el conflicto, y sobre la incidencia de la naturaleza del mismo en toda la sociedad colombiana. Mirar el papel de las compañías multinacionales, sus efectos sobre las comunidades y los territorios de sus áreas de inversiones, sus relaciones con los actores armados y con el mapa de la guerra. Examinar el proyecto paramilitar en Colombia, su evolución, sus implicaciones para el tejido social colombiano y para el futuro del país. Y analizar qué pasa con las guerrillas, cuales han sido sus transformaciones, qué condicionamientos históricos determinan su actuar y cuales son sus perspectivas.
Creemos que una mirada sobre estos fenómenos, sus relaciones entre sí y con el conflicto, nos pueden ayudar a entender mejor sus lógicas, sus dinámicas, los factores que lo retroalimentan, y con ello adquirir un conocimiento más profundo de él a la hora de abordar sus posibles salidas o soluciones hacia una paz duradera y sostenible.


Jueves 23 de Noviembre 7pm a 9pm
Presentación del seminario
Marta Liliana Castellanos- Abogada colombiana del Colectivo Maloka Colombia
La globalización y el conflicto colombiano- Ponente: José Arsitizabal: Investigador social colombiano exiliado en España. Trabaja con la Fundación Seminario de Investigación para la Paz (SIP) de Zaragoza.Investiga actualmente las relaciones entre el conflicto colombiano, la globalización y la intervención estadounidense en la región andina.

Viernes 24 de noviembre
10:00 a 14:00 h.
Moderador Fermín I. Rodrigo Lázaro de Brigadas Internacionals de Pau de Catalunya
Narcotráfico y conflicto en Colombia.
Moderador: Fermín I. Rodrigo Lázaro, Brigadas Internacionales de Pau de Catalunya
Ponente: Ricardo Vargas, sociólogo de la Universidad
Nacional de Colombia. Investigador Asociado del Instituto Transnacional TNI con sede en Amsterdam. Director de la Corporación Acción Andina Colombia. Algunas publicaciones: “Fumigación y conflicto”, Tercer Mundo Editores, TNI, Acción Andina, 1.999. Drogas, Conflictoarmado y Desarrollo Alternativo, Acción Andina Colombia, 2003.

Jornada Tarde
17:00 a 21:00

El proyecto paramilitar en Colombia
Moderador: José Ramón Erraes (Jumon) de Cooperació
Ponentes: Guido Picoli e Iván Forero
Guido Picoli: periodista y escritor italiano, autor del libro “El sistema del Pájaro. Colombia, paramilitarismo y conflicto social” (2005). Piccoli conoce Colombia desde hace varias décadas a través de su ejercicio periodístico, que se publica de manera constante en los diarios Il Manifesto y Il Mattino. En este libro recorre el fenómeno de la privatización del empleo de la fuerza y la degradación paralela del Estado colombiano.
Iván Forero: Defensor de Derechos Humanos. Colombiano. Sociólogo e Historiador- En el Exilio desde 1998. Actualmente Responsable de Movimientos Sociales de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y Coordinador del Consenso Social sobre la Migración.


Sábado 25 de noviembre
10 am a 2pm

Las multinacionales y el conflicto colombiano
Moderador: Arcadi Oliveres- de Justicia i Pau
Ponente: Héctor Mondragón, economista asesor de Convergencia Campesina, Negra e Indígena de Colombia e investigador. En el 2000 fue elegido Oak Fellowship por el Colby College de Maine. Es autor de los libros “Cliclo, Crisis y Reactivación Económica en Colombia”, “ Oro Negro para las Tres Grandes”, y es coautor de “Desarrollo y equidad con campesinos”, Colonización y Estrategias de Desarrollo” y “Paro y Política”,

Jornada Tarde
17:00 a 210:00
¿Qué pasa con la guerrilla en Colombia?
Moderador: Xavi Cutillas de la Asociación Catalana Per la Pau
Ponente: Alfredo Molano, sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia- Alumno de la Ecole Pratique de Hautes de París entre 1975 y 1977. Profesor de varias universidades; colaborador de revistas como Eco, Cromos, Alternativa, Semana y Economía colombiana, y autor de numerosos trabajos de investigación aparecidos en diferentes medios. Ha recorrido el país hablando con colombianos de los más remotos rincones, dando vida a libros que hablan como pocos de la realidad nacional. Ha sido director de varias series para televisión y ha obtenido el Premio de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional del Libro de Colcultura y el Premio a la Excelencia Nacional en Ciencias Humanas, de la Academia de Ciencias Geográficas, por una vida dedicada a la investigación y a la difusión de aspectos esenciales de la realidad colombiana. Entre 2001 y 2002 vivió exiliado en Barcelona y en Stanford, donde fue profesor visitante.

Necesaria inscripción previa en: mailto:maloka_accion@yahoo.es
Clausura 21:00 Bar: "Al Borne del Mar", calle baños viejos 18 bis.

viernes, noviembre 10, 2006

El espacio público ¿amenazado?


En mi reciente visita a Neiva (Huila - Colombia) fui invitada por un grupo de personas comprometidas con la ciudad a hablar sobre el espacio público. Ellas sabían que acababa de doctorarme con una tesis laureada sobre los usos, prácticas y relaciones sociales en algunos espacios públicos de Barcelona. Así que tuve la oportunidad de hablar sobre mi experiencia pero sobre todo escuchar y aprender muchas cosas de quienes además de pensar nuestra ciudad, la experimentan y la viven día a día. Este texto va para ellas y para quienes se preocupan por encontrar caminos alternativos que propendan por la vida urbana como ejercicio de ciudadanía en todos los sentidos.

No cabe duda que la expresión “espacio público” se ha convertido en una de las más utilizadas en todos los contextos y esferas. Pero ¿qué significa exactamente? Isaac Joseph, un importante sociólogo francés, lo define como el “lugar de la acción”, aquel exterior urbano (léase calle, plaza, parque, andén, bus…) caracterizado por su apertura y accesibilidad en que una sociedad fugaz se des-vertebra. Espacio abierto por antonomasia en el que se producen toda suerte de interacciones y agenciamientos. Lugar de tránsito, observación, encuentro, disimulo, representación. Lugar potencial donde cualquier cosa puede suceder, y ello no excluye el conflicto, la fatalidad, la emergencia.

En esta noción general están las claves para entender la naturaleza de un espacio que pretende ser de todos y de todas, pero que en los últimos años parece haberse convertido en propiedad de quienes gestionan y detentan el destino de la ciudad, la polis. Y no hablo de un caso en particular sino de lo que se aprecia en los distintos mundos urbanos en los que me muevo: el cosmopolita y “desarrollado” donde el espacio público, desde la óptica del urbanismo oficial, es visto como una comarca sobre la cual intervenir para llenar los vacíos y garantizar usos adecuados y limpios; y el de la provincia latinoamericana, en donde en otras condiciones de progreso se están trazando caminos para la creación de espacios que garanticen los tránsitos, también bajo el manto de una fluidez aséptica.

En ambos casos, subyace entonces la intención de construir lugares impolutos, territorios claramente accesibles pero pasivos, puesto que en su control y regulación no toman parte activa los sujetos a través de sus usos y prácticas. En ese escenario rigurosamente vigilado, el usuario, el practicante, son vistos casi como indeseables, inconvenientes inevitables de los que sólo se espera que se avengan a colaborar, que actúen como figurantes en una representación teatral de la que no son autores ni protagonistas y que bajo ningún concepto desentonen con el paisaje armónico y sumiso previsto desde el plan y promocionado por la publicidad institucional.

Lo anterior alude al proceso de privatización, exclusión, segregación espacial, comercialización, monitorización de la vida cotidiana, arquitecturización a manos del “diseño urbano”, regulación… amenazas que se ciernen sobre los espacios abiertos urbanos como lugares donde bien se podría esperar un estado mínimo de derechos democráticos. El libre acceso y tránsito de cuerpos e ideas; el anonimato, la indiferenciación, pueden estar en peligro en un espacio donde se recortan los derechos y se socavan las libertades individuales, tanto las que se reclaman en solitario como las que se requieren a otros para ejercerse. ¿Podemos hablar, entonces, de espacio público cuando se vigila, se controla, se hostiga bajo el pretexto de la seguridad y la fluidez? Y, por lo tanto, ¿existe un espacio público democrático donde todos y todas tienen garantizado el derecho de acceso, uso y circulación?

P.D. este artículo fue escrito para un periódico regional pero inexplicablemente no fue publicado... Quizá porque pese a ser un artículo de opinión que no comprometía en nada la dirección fundamental del periódico resultaba incómodo para ciertos sectores. Es bien sabido que en América Latina y sobre todo en Colombia, hay unas maneras de hacer política y unas maneras de concebir lo público. Lo primero equivale fundamentalmente a llenarse los bolsillos; y lo segundo, a hacerlo a costa del erario "público", el fortín que nunca se acaba. Y en el centro de todo: los medios de comunicación que casi siempre están supeditados a esas formas de hacer política. Así que mi modesto articulito resultaba incómodo en una ciudad donde el espacio público se concibe como la creación de obras innecesarias que benefician principalmente a los comerciantes pero donde se inviertan recursos millonarios, mientras que en la periferia la mayoría de la población carece de los servicios básicos... Entonces ¿de qué espacio público estamos hablando?
Barcelona, 10 de noviembre de 2006

lunes, octubre 30, 2006

Un aniversario

"Paisaje transurbano" de Lina María Cedeño Pérez


Hace un poco más de un año comenzaba mi andadura por estos territorios de l@s blogger@s. Lo hacía con la intención de tener un espacio en que pudiese escribir sobre diversos temas. Desde los más cotidianos y periféricos hasta otros más "centrales" y "trascendentes". Y todo ello gracias a las sugerencias de mi amiga Gabriela de la Peña, que me motivó a crear un espacio en donde pudiese plasmar todas esas preocupaciones vitales que desde siempre me interesan.

Y ha sido un año verdaderamente fructífero pese a las temporadas de silencio provocadas por el oficio académico y ahora por cuestiones laborales. Pero también, debo confesarlo, en los últimos días he perdido un poco de ese espíritu que me llevó a crear este blog. Y entonces entono la mea culpa y vuelvo a la palabra para decir que recuperaré el ánima, la intención, la alegría, la sorpresa, la motivación... para seguir escribiendo y publicando cosas que pueden interesar más o menos pero que siempre operan como una catarsis para quién las produce.

Así que regreso a las leyendas urbanas, a los poemas, a los escritos beligerantes, a las divagaciones, a las nimiedades, a las palabras... que me llevaron a abrir este blog un día de octubre de 2005.


Y aquí va una creación de mi hermana Lina María que pronto estará en esta Barcelona cosmopolita y sofisticada, fría y cálida, humana y cruel, hermosa y decadente... Este paisaje transurbano inaugura una nueva etapa espacios y periferias...

sábado, octubre 21, 2006

Charla sobre el 70 aniversario de la Revolución del 36

Xerrada-debat. 70 aniversari de la Revolució del 36 a la Vila de Gràcia


Intervindràn: Pepe Gutiérrez, membre de la Fundació Andreu Nin i autor del llibre 'Retratos Poumistas' + passi del video ’Guerra Civil a Catalunya. Testimonis i records’.


Lloc: ’La Torna’ Ateneu Independentista i Popular de la Vila de Gràcia [Carrer Sant Pere Màrtir 37. Metro L3 Diagonal o Fontana i L4 Joanic]

Organitza: Grup de Gràcia de Revolta Global gracia@revoltaglobal.net

Ara fa setanta anys Catalunya vivia un dels moments més bells i estimulants de la seva història. El triomf de la revolució social en resposta a l’aixecament feixista el 19 de juliol de 1936, transformava de dalt a baix tot el sistema social, en favor per primer cop dels i les treballadores, dels i les camperoles i de la gent de sota, mentre els burgesos i els rics fugien. A la Vila de Gràcia molts i moltes militants van contribuir decisivament a la causa revolucionària i sobre elles volem parlar aquest dimarts 24 d’octubre. La recuperació de la memòria històrica d’aquells fets és el millor homenatge que els hi podem fer, a més de continuar la seva lluita.

jueves, octubre 19, 2006

El embrujo de los Buendía

Y llegó el gran día. Ahí, en un auditorio pequeño y cálido, había gente linda esperando que la conferencista empezara a hablar. Y desde el comienzo hubo cierto hechizo porque nadie se levantó de su asiento pese a que la charla se acabó pasada las 21:00 horas. Con Luna a mi lado me sentí segura, pero también con los ojos de Juanca que me acompañaban y me daban pistas sobre la forma cómo se desarrollaba todo. Sin ellos no hubiese podido hacer nada.
Pero tampoco sin esas personas que siempre me acompañan aquí en los momentos más importantes: Pilar, Inma, Pilila y Manuel.
Sentir su cariño, su solidaridad, su presencia fue un aliciente fundamental para no defraudar a nadie pero sobre todo para no defraudarme a mí misma.
Debo decir además que me encantó contar con nuevas amigas y amigos que también me apoyaron y se convirtieron en un estupendo comité de aplausos, entre ellas, Clarita, Betty, Carlos...
Gracias a todas y todos por estar ahí y por brindarme la oportunidad de empezar. No está mal: es mi primera conferencia en Barcelona y no se durmió nadie!
Se me olvidaba algo: sé que desde la distancia me acompañaban mis hermanas Lina y Marielita y mi amiga Gabriela. ¡Seguro!
La noche del martes el embrujo de los Buendía se posó en la palabra, en la mirada, para convertir el otoño en una lluvia de mariposas amarillas -Mauricio Babilonia me estuvo susurrando al oído.

martes, octubre 17, 2006

Violencia y Literatura

Comparto con vosotr@s esta breve introducción a la conferencia sobre Señas de violencia en algunas obras de Gabriel García Márquez que daré esta noche en el Centro Cultural Pati Llimona de Barcelona:


"Hablar del conflicto colombiano es hacerlo de un fenómeno que ha vertebrado la historia del país desde las luchas por la independencia pasando por las guerras internas entre partidos que prolongaron sin cesar esa patria boba de la que hablan los textos, que desbocó en la guerra de Los Mil Días, hasta llegar a la Violencia política de mediados de siglo y caer en la situación de complejidad en la que se encuentra hoy la nación. En esa disparatada situación de conflicto permanente la vida se antoja casi un milagro, un milagro que los colombianos perpetuamos día a día, quizá porque la violencia se ha convertido en una compañía endémica que se resiste a irse de nuestro lado. No es que la violencia transcurra en Colombia, es que Colombia transcurre en la Violencia.

Si el siglo XX avizoró sus primeras luces en medio de uno de los peores conflictos surgidos en nuestro territorio, la Guerra de los mil días o guerra de los tres años que dejó como saldo miles de muertos y un terrible panorama de destrucción y la certeza de los intereses intervencionistas de los Estados Unidos; el siglo XXI, en un contexto histórico y sociocultural diferente, parece iniciar también con las mismas sombras: un panorama desalentador de violencia que se ha complejizado y cuya resolución no parece vislumbrarse a corto plazo, al menos mientras existan las profundas inequidades de toda índole en el seno de la sociedad colombiana.

Pero en medio del conflicto, de la sinrazón, de ese aliento tanático que parece recorrer nuestra realidad desde hace mucho tiempo, la vida se consolida y resiste día a día en la lucha ingente de miles de hombres y mujeres que sueñan con un futuro donde las generaciones no tengan que repetir la misma historia de desazón. La unión de esfuerzos para encontrar caminos colectivos alternativos, la explosión de movimientos sociales y artísticos que pugnan por constituirse en fuentes de esperanza, hablan también de otra realidad que está allí, cociéndose a fuego lento y que seguramente terminará con la circularidad del tiempo del conflicto".
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet - Barcelona

miércoles, octubre 11, 2006

NI cumbre, ni vivienda, ni ná...

La Vanguardia dice que se ha suspendido la cumbre europea sobre vivienda que se iba a realizar aquí, en Barcelona. Tienen miedo de los gritos, de la sentadas, de los pitos, de las manos alzadas, de los miles de hombres y mujeres que se puedan manifestar para exigir otras maneras de enfocar el tema de la habitación que en este país es verdaderamente contradictorio. Aquí una de las hijas del rey se compra una mansión en 8 millones de euros mientras que la gran mayoría de jóvenes entre 30 y 40 años vive con sus padres porque no tienen con qué comprase un modesto piso.
Y es que las cifras son alarmantes. En Barcelona capital un metro cuadrado está por encima de los 3.000 euros lo mismo que en L'Hospitalet. Aquí un piso de 50 metros cuadrados puede llegar a costar más de 200.000 euros. Así que los valientes que se meten en una hipoteca a 30 años deben pagar mensualidades por encima de 800 euros.
Y ese es el modelo de bienestar del que hablan todos: una inmensa mayoría de jóvenes bien preparados pero sin acceso a una vivienda digna y con trabajos precarios que apenas alcanzan para subsistir. Es la generación del mileurismo.
Imagino que los representantes europeos no saben que esa realidad existe y los políticos de Catalunya y España tampoco. Pero la cumbre se ha aplazado: "el que la debe la teme", decía mi abuela, y tenía toda la razón.

sábado, octubre 07, 2006

Sentada Popular y Cumbre Europea de Ministros de Vivienda

Y desde la periferia, ese espacio donde el movimiento es más intenso, me ha llegado esta comunicación:


SENTADA POPULAR ANTE LA CUMBRE EUROPEA DE MINISTROS DE VIVIENDA

Tras el gran éxito de la manifestación del 30 de septiembre, la asamblea popular por el derecho a la vivienda... ¡vuelve a la carga!.

LOS MINISTROS DE VIVIENDA SE REÚNEN EN BARCELONA: NO VAS A TENER UNA CASA EN LA PUTA VIDA.

Los días 16 y 17 de octubre los ministros europeos de vivienda tienen la desfachatez de reunirse en la ciudad de Barcelona. Ahí estaremos también nosotros para hacernos oír.

Tomad nota:
SENTADA POPULAR ANTE LA CUMBRE EUROPEA DE MINISTROS DE VIVIENDA

Lunes 16 Hora de inicio de la sentada: 17 h (si tu trabajo no te permite llegar a la hora, ven después. Allí estaremos).

Lugar: parada de metro Zona Universitaria (para dirigirnos juntos al Palacio de Congresos donde se reúnen).
¡No permitiremos que salgan de la cumbre sin escucharnos!.

¡Hasta la vivienda siempre!

Pásalo.

miércoles, octubre 04, 2006

Videoconferencia sobre Desarrollo

Hace algunos días terminé un texto sobre desarrollo integral humano para un centro de estudios universitarios de Sant Cugat, Barcelona. Aprendí mucho elaborando dicho módulo sobre todo porque era un tema sobre el cual sabía poco y realizarlo fue, de verdad, un reto.

Dicho módulo lo elaboré entre Neiva y Barcelona. Así que mis primeros 20 días de vaciones en mi bella tierra se dedicaron casi exclusivamente a la búsqueda de información, a cientos de intentos por conectarme a internet, a continuas idas y venidas a la biblioteca departamental y a la de la principal universidad, casi siempre con resultados poco positivos. Resultaba en verdad paradógico estar elaborando un texto sobre el desarrollo cuando las condiciones materiales eran, sin duda, precarias.

Hacía un texto sobre desarrollo pero vivía en carne propia sus límites en una región como la mía, rica en recursos naturales y con un potencial humano fuerte pero en donde sus gobernantes simple y llanamente han despreciado sistemáticamente un crecimiento integral. Allí la cultura, la educación está en un segundo plano, lo mismo que la posibilidad de acceso a la información y a las tecnologías.

Una vez en Barcelona, en L'Hospitalet, en la biblioteca de mi barrio pude acceder a textos fundamentales y muy actuales sobre el tópico que estaba investigando; además allí mismo pude conectarme a internet sin pagar un duro y en unas condiciones inmejorables.

La diferencia, como se pude observar, es notable entre uno y otro medio.

Todo ello para decir que ahora ese texto aparece también como conferencia en la siguiente página web:
Bueno, pues allí está el texto Desarrollo humano integral: una perspectiva desde la sostenibilidad, la equidad y la ciudadanía, en versión de videoconferencia. Y podéis mirarla un poco, si os apetece.

domingo, octubre 01, 2006

Literatura y Violencia en Colombia

Jornadas Culturales Maloka Colombia
LITERATURA Y VIOLENCIA EN COLOMBIA

Lugar
: Centro Cívico Pati i Llimona, calle Regomir, 3

“... de todas estas violencias vividas a lo largo de un siglo de historia republicana en Colombia, no ha escapado la literatura. Por el contrario, podría casi afirmarse que los escritores colombianos se han volcado sobre estas realidades que los ha impactado de manera profunda y que a pesar de las muchas explicaciones sociológicas, filosóficas, políticas o históricas, es a través de la literatura -por esa particular desinhibición de tratar la realidad que utiliza la ficción- cómo quizás podamos explicar los múltiples móviles de estas violencias y desentrañar los orígenes, las causas y las consecuencias de esta realidad de la Colombia del siglo XX en la que han nacido y vivido generaciones completas.” (Carlos Obando)

Martes 10 de octubre
19:00 Horas

La violencia de comienzos del siglo XX
El escritor:

José Eustasio Rivera (Neiva, Colombia1888 - New York, 1928)
Escritor, pedagogo, abogado y diplomático. Autor de Tierra de Promisión (poesía, 1921), En 1924 publica su novela “La vorágine”, y rápidamente se convierte en el gran relato de los acontecimientos que marcaron lo que se ha conocido como la primera violencia. La Vorágine es considerada la novela colombiana más importante hasta Cien años de soledad, caracterizada por su densa trama humana y la ácida denuncia social de la vida de los caucheros, escrita con singular prosa y lirismo desbordado.

El ponente:
Arturo Bolaños Martínez
(San Juan de Pasto, Colombia)
Desde Una Orilla Distinta (1.991), Al Sur de la Poesía (1.993), Sur-co de Voz (1er Premio depoesía Aurelio Arturo, 1.997), Sabor a Ceniza (2.001), De Todo un Cuento (2.004). Hace parte de las antologías Quien es Quien en la Poesía Colombiana (Colcultura, 1.999), Cuentos y Relatos de la Literatura Colombiana (F.C.E, 2.005). Realiza investigaciones y publicaciones sobre el sur colombiano. Becario CSIC, Escuela de Estudios Hispanoamericanos.

Martes 17 de octubre
19:00 horas
La violencia de mediados del siglo XX

El escritor:
Gabriel García Márquez
(Aracataca, Magdalena, Colombia. 1928) Uno de los autores que ha narrado, de manera más intensa y creativa, las violencias de la Colombia del siglo XX, sin lugar a duda es el Nobel Gabriel García Márquez. En muchas de sus novelas se pueden encontrar alusiones literales o metafóricas a situaciones concretas de esa realidad casi endémica que no parece dar tregua. En este sentido se podría destacar, por ejemplo, “El coronel no tiene quien le escriba”, una novela espléndida en donde, sin necesidad de que aparezca ningún muerto, se siente el peso aplastante de la violencia política justo en los murmullos de una vida cotidiana que parece no tener salida. Así mismo, en “Cien años de soledad” se puede ver el horror de la Masacre de las Bananeras, un suceso nefasto que marcó la historia del país.

La ponente:
Martha Cecilia Cedeño Pérez (Neiva, Colombia)
Doctora en Antropología Social y Cultural por la Universitat de Barcelona, Magíster en educación para el arte y animación socio-cultural (Ciudad de la Habana – Cuba), Lic. en Lingüística y Literatura, Universidad Surcolombiana; autora del poemario "Duermevela Amores, símbolos y muerte"; coeditora de la Revista Región y Cultura (1995-1999); coordinadora del IX Encuentro Nacional de Escritores (Neiva, 1999); Finalista en el concurso departamental de poesía “José Eustasio Rivera” (Neiva, 1995), Investigadora y miembro de número de la Academia Huilense de Historia.

Martes 24 de octubre,
19:00 H
Las violencias de finales del siglo XX

La escritora:
Laura Restrepo
(Bogotá, Colombia. 1950)
Es una de las escritoras colombianas más reconocidas internacionalmente Ejerció como periodista, muy comprometida políticamente, durante más de dos décadas. Amenazada de muerte por su trabajo como periodista, salió exiliada del país durante varios años. Posteriormente, publicó, con creciente éxito, cuatro novelas: La isla de la pasión, Leopardo al sol, Dulce compañía (Premio Sor Juana Inés de la Cruz y Prix France Culture de la crítica francesa) y La novia oscura. Su última novela,Delirio, fue ganadora del VII Premio Alfaguara de Novela en el año 2004.


El ponente:
Sergio Álvarez
(Bogotá, Colombia)
Nacido el 31 de diciembre de 1965, Sergio Álvarez intentó estudiar filosofía pero se aburrió y decidió irse a vivir a los Llanos Orientales. Cinco años después regresó a Bogotá, trabajó en publicidad, como guionista de comics y libretista de televisión. A mediados de los años noventa se radicó en Barcelona donde escribió Mapana, una novela juvenil y La Lectora, un juego literario con formato de novela negra que fue premiado en la semana negra de Gijón y convertido en serie de televisión.

Martes 7 de noviembre
17:00 h.
Todas las violencias, todos los tiempos

El escritor:
Fernando Vallejo (Medellín, Colombia 1942)
Todas sus novelas están ambientadas en Colombia. Y sus temas recurrentes son la violencia, la homosexualidad, la adolescencia, las drogas y la muerte. Los temas los relaciona con la violencia en Colombia. En 1994 publicó su novela más conocida, La virgen de los sicarios, penetrante relato sobre la violencia del narcotráfico en Medellín.
Este conjunto de novelas, o narraciones autobiográficas, o memorias ha consagrado a Fernando Vallejo como uno de los narradores más destacados de la literatura colombiana Contemporánea. En 2003 ganó el Premio Rómulo Gallegos, uno de los más prestigiosos de América Latina, con su novela El desbarrancadero (2001)

El ponente:
Carlos Obando Arroyave (Medellín, Colombia)
Comunicador Social-Periodista de la Universidad de Antioquia, Colombia. Tiene estudios de Especialización en Semiótica-Estética de la Universidad Nacional de Colombia y de Máster en Comunicación Audiovisual Digital de la Universidad Internacional de Sevilla, España. Actualmente es doctorando en Pedagogía Social-Comunicación y Nuevas Tecnologías de la Información, en la Universidad Ramon Llull. Becario de la “Cátedra UNESCO de Nuevas Tecnologías, Sociedad, Cultura y Educación”, 2001-2004.

viernes, septiembre 29, 2006

Puesta de sol en el Trópico

Atardecer en el trópico
Estábamos en casa de mi hermano Juan Manuel aprovechando los últimos días de nuestro viaje a Neiva, ciudad soñada. El calor sofocante nos había sacado hacia un parquecito cercano rodeado de un bosque a punto de desaparecer por obra y gracia del interés inmobiliario (lo mismo que aquí). Nuestras hijas jugaban felices mientras los mayores hablábamos de lo humano y lo divino. La ciudad a punto de sucumbir al embrujo de la noche encendía sus luces y sus sentidos. Un zumbido de un avión que pasó justo encima de nuestras cabezas recordó que estábamos en una urbe intermedia cuyo aeropuerto está en su corazón (en sentido literal).

Las montañas antes azules parecían ahora guijarros enormes y redondeados, levemente oscurecidas por el ocaso de la tarde. Desde el árbol donde me había subido pude ver cómo moría lentamente el día y cómo la belleza se explayaba ante mis ojos atónitos.

Ahí estaba el atardecer de mi memoria íntegro y sublime. Y aquí está la foto que condensa ese momento único y fugaz pero, a la vez, eterno.

Había olvidado mencionar que esta foto está colgada en la página de La Vanguardia, en el concurso mi mejor foto de la revista Magazine que se edita los domingos.

sábado, septiembre 23, 2006

Que es la vida una ilusión...

Siempre nos quedará... internet, el ciberespacio que nos permite adentrarnos en una infinita telaraña de conocimientos, y que al tiempo propicia todo tipo de contactos: con los seres extraños y conocidos, viajeros contundentes sin equipajes; con las palabras de todos los calibres y colores; con millones de realidades que deambulan libres como el viento. Nos quedará su infinito espacio en donde podemos crear el nuestro, adaptado a las propias necesidades y ambiciones, a nuestras experiencias cotidianas, mínimas y grandiosas a la vez.
Y desde ese rincón la expresión sin tapujos conduce a infinitos recovecos donde seguramente vigila el Minotauro. Y desde allí la palabra puede ser muchas cosas: trampa, horizonte, abismo, montaña, barro, proyectil... y por supuesto poesía. Límpida, transparente, esencial.
Como ésta que nos regala la palabra espléndida de Osorio, viajera incansable de todos los caminos y cantora consumada de los entresijos del alma. Palabra de oriente despojada de lastres y retóricas ¿Escuchaís el canto del agua? Estas son algunas creaciones de Osorio, publicadas en su blog queeslavidaunailusión:

Siesta de verano I
Duermen abrazadas,
semejan huérfanas de Dios

Siesta de verano II
Sueño frágil:cabalga,
roto,tierra y cielo

Microcuento

Ese día de otoño en agosto
se despertó y murió treinta y cuatro veces,
ni una más, ni una menos, antes de tomarse
el café con leche.

Bienvenida al mundo de las bloggeras, Osorio. Este es mi pequeño homenaje a tu amistad, a tu solidaridad, a tu rincón http://www.queeslavidaunailusion.blogspot.com/ que felizmente navega por las olas de internet.

Barcelona, septiembre 23 de 2006

martes, septiembre 19, 2006

El Espacio Público

Reproduzco a continuación un artículo de Manuel Delgado publicado el 05/09/06 en El País , donde se aborda el tema del espacio público, tópico fundamental a la hora de comprender y vivir la ciudad como un todo donde las cosas además de juntarse, se dislocan, se fragmentan, se pixelan al infinito y donde el aliento urbano cobra su pleno significado.


Concluirá este mes de septiembre la exposición que en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona ha servido para mostrar los trabajos concurrentes al Premio Europeo del Espacio Público 2006, que convoca el Archivo del Espacio Público Urbano. La exhibición -En defensa del espacio público- nos ha deparado una excelente oportunidad para pensar qué quiere decir exactamente "espacio público", un concepto que ha ido ganando protagonismo en las dos últimas décadas, que ocupa hoy un lugar central en las iniciativas y las retóricas a propósito de los contextos urbanizados y que es bastante menos inocente y natural de lo que se antojaría a primera vista.


De entrada, espacio público podría ser un instrumento conceptual que le permitiera a las ciencias sociales de la ciudad agrupar los diferentes exteriores urbanos: calle, plaza, vestíbulo, andén, playa, parque, muelle, autobús..., entornos abiertos y accesibles sin excepción en que todos los presentes miran y se dan a mirar unos a otros, en que se producen todo tipo de agenciamientos -microscópicos o tumultuosos, armoniosos o polémicos-, en que se dramatizan encuentros y encontronazos, luchas y deserciones, reencuentros y extravíos... Inmensa urdimbre de cuerpos en movimiento que nos depara el espectáculo de una sociedad interminable, rebosante de malentendidos y azares. Ese espacio sólo existe como resultado de los transcursos que no dejan de atravesarlo y agitarlo y que, haciéndolo, lo dotan de valor tanto práctico como simbólico.


Para el urbanismo oficial espacio público quiere decir otra cosa: un vacío entre construcciones que hay que llenar de forma adecuada a los objetivos de promotores y autoridades, que suelen ser los mismos, por cierto. En este caso se trata de una comarca sobre la que intervenir y que intervenir, un ámbito que organizar en orden a que quede garantizada la buena fluidez entre puntos, los usos adecuados, los significados deseables, un espacio aseado y bien peinado que deberá servir para que las construcciones-negocio, los monumentos o las instalaciones estatales frente a los que se extiende vean garantizada la seguridad y la previsibilidad. No en vano la noción de espacio público se puso de moda entre los planificadores sobre todo a partir de las grandes iniciativas de reconversión de centros urbanos, como una forma de hacerlos apetecibles para la especulación, el turismo y las demandas institucionales en materia de legitimidad. En ese caso hablar de espacio siempre acaba resultando un eufemismo: en realidad se quiere decir siempre suelo.


Afín a esa idea de espacio público como complemento o guarnición para los grandes pasteles urbanísticos, hemos visto prodigarse un discurso también centrado en ese mismo concepto. En este caso, el espacio público pasa a concebirse como la realización de un valor ideológico, lugar en que se materializan diversas categorías abstractas como democracia, ciudadanía, convivencia, civismo, consenso y otras supersticiones políticas contemporáneas, proscenio en que se desearía ver pulular una ordenada masa de seres libres e iguales, guapos y felices, seres inmaculados que emplean ese espacio para ir y venir de trabajar o de consumir y que, en sus ratos libres, pasean despreocupados por un paraíso de amabilidad y cortesía, como si fueran figurantes de un colosal anuncio publicitario. Por descontado que en ese territorio toda presencia indeseable es rápidamente exorcizada y corresponde maltratar, expulsar o castigar a cualquiera que no sea capaz de exhibir modales de clase media.


Entre esas dos visiones se debate hoy esa nueva disciplina que en arquitectura atiende al diseño de exteriores. Por un lado los imperativos que marcan conjuntamente el mercado y la política obligan al arquitecto a afinarse en la producción de espacios que sean a la vez vendibles y vigilables. Para ello se le tienta con ofertas que pueden espolear su tendencia a convertir la obligación de crear en pura soberbia formal, de la que el producto suelen ser espacios tan irritantes como inútiles. Frente a las tentaciones de una ciudad hecha poder y hecha dinero, el arquitecto puede hacer prevalecer, en cambio, lo que quede en él de voluntad de servicio a la vida, es decir a eso que ahí fuera se levanta y se desmorona sin descanso, la actividad infinita de los viandantes, las apropiaciones a veces furtivas, a veces indebidas, de los desconocidos.


Contemplar el trabajo del Archivo del Espacio Público europeo otorga una cierta dosis de esperanza al respecto. La orientación de los materiales expuestos en el CCCB y los premios otorgados -muelle en el puerto de Zadar (Croacia); intersticio bajo una autopista en Zaanstad (Holanda)- parece apostar por hacer compatibles los lenguajes más creativos con la humildad de propuestas que son conscientes de hasta qué punto dependen de los usos y de los sentidos -sublimes o prosaicos- con que los usuarios acabarán determinándolos. He ahí, pues, la posibilidad de una arquitectura que renuncie a ser lo que algunos quisieran que fuera: un discurso arrogante que pretende convertir al mundo en modelo del que colgar sus diseños, vanidad de la que la que los intereses políticos y económicos sacan provecho. En vez de eso, la línea que se prima en esta exposición parece apuntar en otra dirección: la de un urbanismo que se pase al enemigo -lo urbano-; la de una arquitectura que entiende el espacio público como un ente vivo al que servir, haciendo de él lo que ya es: ese escenario ávido de acontecimientos, dispuesto para que las cosas se crucen y se junten.

lunes, septiembre 18, 2006

El mundo, otra vez

Un mes y 7 días sin actualizar mi blog, sin escribir ni una palabra sobre lo profano o lo humano, lo trivial 0 lo periférico, lo grandioso o lo minúsculo... sin escribir por escribir. Pero aquí estoy, resurgindo una vez más de la cotidianidad, del estrés diario que sopla los días y borra los horas como el viento las nubes. Y resulta que en este tiempo de silencio forzado el mundo sigue su perverso curso: continúan llegando cayucos, pateras y embarcaciones de papel a las costas españolas con gente hambrienta que busca sólo otra oportunidad sobre la tierra; se conmemoran los 5 años del desmoronamiento de las torres gemelas -¿tiembla el imperio?-, el Papa una vez más se desboca y la caga ¿habrá olvidado que ya no hace parte de las filas nazis? y se enciende la hoguera de la ira...
El mundo sigue su ruta díscola y todo parece más oscuro quizá porque el otoño está a la vuelta de la esquina y los días se hacen más cortos y las noches más largas, tal como la realidad de afuera y de adentro.

sábado, agosto 12, 2006

Cotidiana

La mañana otra vez. Volver al oficio cotidiano. Las palabras que a veces no salen y la realidad, ahí en la puerta, en el comedor, en la cocina, en los libros en desorden. Intentar asir la voluntad, doblegarla, someterla, ponerla a disposición de la vida. Mirar el balcón, la distancia azul, los pájaros de agosto.

Y seguir viviendo con culpa -850 millones de personas pasan hambre, 10 millones de niños mueren cada año por lo mismo, el mundo se recalienta, la pobreza se ensaña con los pueblos desamparados-. Y pienso en mi dolorcillo: minúsculo, estúpido, sin sentido.

La mañana otra vez. Sobrevivir a las noticias del día, a la inercia, la inmovilidad. Y afuera el mundo sigue con su terrible y perversa paradoja.

martes, agosto 08, 2006

Aceras . Andenes

ACERAS
Martha Cecilia Cedeño Pérez

Hay nuevos aromas
en los rincones
y en las esquinas
y en los resquicios de las puertas.

Nueva música en las ventanas
cerradas
y en los bares llenos de ausencia
y en las piernas cansadas de trashumar.

Hay una estría azarosa
en la rutina inédita de los seres
que por vez primera huelen la ciudad
y sus calles vigilantes
y descubren sus signos efímeros
escritos en los ojos de los otros.

Hay una diáspora de sentidos
en los cuerpos ajados y líquidos,
nuevos habitantes de la periferia
nuevos miembros del naufragio.

Hay un marco antiguo
donde se atan las llegadas
Y se sueltan las derrotas
(los seres de las aceras lo saben).


Barcelona, enero de 2006

Foto: "Rutas" de la pintora colombiana Lina María Cedeño Pérez

jueves, agosto 03, 2006

A propósito de Fidel Castro

Vía internet me ha llegado este texto que reproduzco completo. Personaje polémico donde los haya, Fidel Castro es sin duda uno de los hombres más importantes del siglo XX y también uno de los más carismáticos. Aún recuerdo la emoción tan grande que experimentamos quienes em 1995 asistimos a un Congreso Pedagógico en la Ciudad de la Habana. Ver al Comandante en persona es una sensación indescriptible porque su aureola va más allá de las apariencias para asentarse en el mundo de los inmortales. En esa oportunidad el teatro Karl Marx vibraba y más de uno derramaba lágrimas. "Viva Cuba libre, viva el Comandante" eran los gritos de las miles de personas allí reunidas. Fidel Castro morirá un día pero sus ideas, su talla de estadista y revolucionario, pese a quien le pese, siempre vivirán. ¡Viva Cuba! ¡Viva el Comandante!

EL FIDEL CASTRO QUE YO CONOZCO
Por Gabriel García Márquez

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que u enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

martes, agosto 01, 2006

En tránsito (II)

A las 6:00 de la tarde del sábado 29 de julio el autobus nos recogió en el hotel para llevarnos al aeropuerto. Todos los compañeros y compañeras de penurias se veían ansiosos y, pese a las circunstancias, animados. Algunos pensaban que Air Madrid nos jugaría sucio y que otra vez nos dejaría abandonados a nuestra suerte en Barajas.

Después de 3 horas de cola por fin pudimos facturar, cosa que en verdad se agradeció porque ya estábamos hasta el moño con las maletas para un lado y otro; sin contar con el mal de estómago y el hambre que ya empezaba a hacer estragos...

A las 10:20 el pasaje estaba dentro del avión pero, para variar, el comandante informó que nopodía despegar hasta que no tuviese los permisos correspondientes. "Vaya mierda", dijo un pasajero gordo y agradable que en la escala que se hizo en Cartagena de Indias tuvo que ser atendido por un médico. "Puede usted viajar tranquilo", indicó el profesional una vez lo hubo examinado.
Al mal tiempo buena cara

A las 12:00 de la noche aterrizamos en Barcelona con la incertidumbre en la piel por las informaciones contradictorias que se tenían con respecto a la huelga de los trabajadores de Iberia. No sabíamos si podríamos salir de allí con las maletas y sobre todo, en perfecto estado de salud física y mental. Y estos augurios se confirmaron cuando llegamos a la sala de entrega de equipaje, repleta de cuerpos de todos los colores y volúmenes. El panorama tenía mala pinta: hombres y mujeres acostados en las cintas o durmiendo sobre cartones, niño dormidos en los asientos, jóvenes acostados en el suelo. "Esto no parece un aeropuerto del primer mundo; es que ni siquiera este espectáculo se vería en Colombia", dice un hombre de mediana edad muy simpático (más tarde supimos que era uno de los 10 curas colombianos que fueron importados para las parroquias abandonadas sobre todo las del pirineo -aquí las devociones escasean.

Y en verdad era un espectáculo deprimente sobre todo cuando nos indicaron que el grupo de jóvenes rubísimos -daneses- que teníamos al frente, esperaban que les estregaran su equipaje desde hacía dos días. Vaya esperanza. Dentro de todo causaba un poco de extrañeza la pasividad y tranquilidad de los cientos de personas que allí se encontraban: parecían resignados a la espera.

Y, para no perder la costumbre, el pasaje colombiano y catalán volvimos nuevamente a hacer una protesta, tal como en Madrid. "Queremos las maletas". Empezamos a gritar acompañados de las palmas y de golpes que hacíamos con botellas de agua vacías o con los zapatos sobre las bandas de desplazamiento de los equipajes. Queríamos incendiar a la gente, despertar a los gélidos nórdicos y rusos... Mientras tanto, yo daba reiterativos paseos con mi hija Luna, acomodada en el carrito de las maletas, sobre unos cartones. De vez en cuando me acercaba al grupo y gritaba con ellos. Al cabo de unos minutos otro grupo que esperaba las maletas empezó a gritas y azotar con fuerza las cintas de equipajes. Llegan la polícia y alguna gente furiosa pide a los uniformados que hagan algo, que no es posible que pase esto justamente aquí... "Esto es una putada". El agente informa que ya se está buscando una solución. La chica de la trompeta vuelve con las suyas y la gente ríe, hace fotos y graba. "Esto es surrealista".

A las 3:00 de la madrugada hay más gente dormida sobre cartones. "Aquí todos somos iguales: no hay ni primer mundo ni tercero ni nada...", dice un hombre mayor. También hay botellas de agua vacías por doquier pero sobre todo personas ojerosas, cansadas y molestas. A estas alturas todos pensamos que estaremos aquí, como mínimo, un día. "No hay ninguna esperanza, ya ni siquiera aparece nuestro vuelo en pantalla", dice una compañera de penurias. La gente de la cruz roja nos ha dado bocadillos y agua pero no hay suficiente para todos, algunos se quedan sin probar bocado. Todos pensamos lo mismo: esto es una violación flagrante de nuestros derechos, estamos secuestrados, hambrientos, aislados, nadie dice nada, no sabemos nada. ¿Es legal que se someta a millares de personas a una situación como esta?

Pasan otras dos horas y nada. El cuadro que mi hermana Lina María me regaló ya pesa una tonelada y los pocos bizcochos de achira que nos quedan ya no los queremos ni ver. Luna intenta dormir sobre los cartones del carrito y Juanca sigue con la protesta. Ya han despachado, por entregas, algunos equipajes. De repente se forma un torbellino y la gente corre hacia la cinta número 45: acaban de informar que nos entregarán los equipajes. Son las 6:00 de la mañana. El cuadro rueda por el suelo, Luna se baja del carrito, Juanca se mete en medio de la cinta. Y, por fin, después de otra media hora, podemos coger el taxi para llegar a casa. El tránsito ha terminado.

lunes, julio 31, 2006

En tránsito (I)

Escribo esta entrada con los efectos del jet lag y la fatiga de estar 3 días en tránsito. Aquí va la historia que parece una continuación de aquella que vivimos mi familia y yo el 22 de junio cuando por una negligencia de la companía aérea que nos llevaría hasta Bogotá, estuvimos más de 14 horas condenados en el aeropuerto el Prat de Barcelona. En aquella oportunidad el vuelo de Air Madrid (que así se llama la dichosa empresa) tuvo un retraso mayúsculo "por cuestiones técnicas"; primero se filtró la información de que el aparato en el que viajaríamos perdía combustible, y después, que tenía un problema en el motor y que estaban esperando una pieza de Bruselas (vaya motivación para hacer un vuelo trasatlántico para una persona como yo que sufre de espasmos musculares cada vez que se sube a un artefacto de estos). Así que después de un "levantamiento" de los pasajeros en el muelle internacional con música y guardias civiles incluidos, el avión partió a las 2:00 de la madrugada, con la incertidumbre de si llegaría feliz a su destino.

La historia continúa el 27 de julio en el vuelo de regreso que, como cosa rara, sale de Bogotá con sólo una hora de retraso. Estaba feliz porque pensaba que sería un viaje mucho mejor que el de ida. Llegamos a Cartagena a las 9:00 en punto de la noche y después de bajar y subir turistas españoles, bronceados y ruidosos, el avión despega rumbo a España. El comandante informa "... este vuelo Cartagena- Madrid Barajas tiene una duración aproximada de nueve horas....", Oye, creo que se ha equivocado vamos a Barcelona, al Prat, no? "los comandantes... les desean un feliz vuelo a Madrid Barajas...". Dos supuestas equivocaciones hasta que el hombre "rectifica" y dice que en efecto el vuelo es hasta Barcelona. Creo que todo el pasaje estuvo más tranquilo después de esa aclaración.

A las 2 horas de vuelo (estabamos sobre el mar Caribe) empieza el movimiento. El comandante informa que pasamos por una zona de tormenta que duraría aproximadamente 20 minutos (para mí fueron como 20 siglos) y ordena al pasaje que se despierte. Yo ya me veía entre olas y tiburones en la más completa oscuridad (en el mejor de los casos, claro). Después de otro corto baile el avión no volvió a moverse más. Entre cuentas de horas y minutos me ví dos películas horrorosas, en el tiempo más lento que recuerdo. Después intenté dormir pero todo fue en vano: tenía el estómago y la mente hechos un nudo... y cuando veía que apenas estábamos sobre las islas Azores pensaba que nunca llegaríamos a nuestro destino.

A menos de una hora para llegar a Barcelona el comandante dice que nos tiene una mala noticia: el aeropuerto el Prat está en huelga y tiene que aterrizar en Barajas. Acabamos un desayuno horrible a toda prisa y nos disponemos a aterrizar. "Salió premonitorio lo de Madrid-Barajas que dijo el comandante en Cartagena, no?".

A las 2:24 tomamos tierra y a las 3:30 estamos en tránsito, sin maletas ni esperanzas de vuelo para Barcelona. Empieza la espera. Algunas personas dan vueltas por los pasillos mientras que otras descansan en los incómodos asientos. A las 4:30 la gente empieza a preguntarse qué pasará y por qué ningún funcionario de Air Madrid nos da una explicación. A las 5:30 el hambre y el enfado aprietan y empieza la protesta de algunos hombres y mujeres que reclaman una solución. El pasaje se reúne junto a un mostrador y empieza a gritar, una chica catalana saca una trompeta y comienza el acto de protesta más bello al que he asistido. La mujer toca con ritmo y los hombres y mujeres la siguen con golpes en el mostrador "Air Madrid Fuera", gritamos todos. Luna se ríe y disfruta el momento. La gente que va hacia otras partes se detiene y sonríe ante el insólito espectáculo que tienen a la vista. Los funcionarios del aeropuerto no se atreven a dirigirse al grupo. Después de casi media hora llega un funcionario de Air Madrid escoltado por guardias civiles y seguridad privada. "Esto se pone bueno". Algunos hombres y mujeres reclaman enfadados. Juanca es uno de ellos. Estoy nerviosa que este hombre se desboque. Luna qiere controlar a su padre. Los guardias civiles están de nuestra parte. El hombre de Air Madrid se va sin dar ninguna solución pese a que el pasaje tiene algunas: "Mandenos en autobus o en tren para Barcelona" No se puede "Tenemos hambre" Air Madrid no es la culpable de lo que pasa "Llevenos a un hotel" Vuelvo y digo que Air Madrid no tiene la culpa de nada.

A las 8:30 informan que podemos dirigirnos a la cafetería el Mirador. Allí comemos un sandwiche horroroso. A las 10:00 estamos acostados en los asientos de los pasillos. Duermo una hora. A las 11:00 una funcionaria nos dice que nos llevarán al hotel Auditorium y que el vuelo a Barcelona será el día sábado a las 9:30 de la noche. "Al menos podremos descansar", pensamos todos y todas.

lunes, julio 10, 2006

Sobreviviendo en la canícula

Escribo desde la canícula después de una semana agotadora de lecturas al amanecer y escrituras imposibles. Es increíble cómo nos acostumbramos a la ligereza de la comodidad, a la certeza de tenerlo todo a mano. Aquí en cambio todo cuesta: habituarse al calor desesperante, conseguir textos fundamentales para elaborar el módulo que se me ha encomendado, conectarme a internet así sea a 52 k, lograr concentrarme en el trabajo con invitaciones de conocidos y familiares, salir a la calle tranquila y sin el temor de que alguien me pueda rapar el bolso o que de repente ocurra alguno de esos acontecimientos terribles que te hielan el cuerpo y el alma.
El trabajo ocupa casi las 24 horas del día y siento que no he podido hacer las cosas que soñé realizar antes de partir de Barcelona. Hay muchos lugares por recorrer, mucha gente por recordar, muchos asuntos sobre los cuales discutir. ¡Es como si no estuviese de vacaciones! Me hago a la idea, sin embargo, de que son los días de placer más productivos que he tenido...
Cuesta hacer esta entrada a las carreras y con cortes constantes... Por eso tampoco he podido escribir a la gente que quiero, a Gabi que llevo en mi corazón, a mis bellas Pilis que viven en Barcelona igual que Martha, Karla y otra gente linda que de alguna manera me piensa. Para vosotros y vosotras van estas palabras: os quiero y os recuerdo!
Martha Cecilia Cedeño Pérez

domingo, julio 02, 2006

Atardecer en gris y oro


No hay nada que decir. La imagen está ahí: montañas bajo un atardecer magnífico y la presencia constante de la gente que amo de aquí y de allá. ¿Se puede pedir algo más?

miércoles, junio 28, 2006

Madrugada en el trópico

Son las 4:30 de la madrugada de este miércoles de Junio. El calor no se apacigua ni siquiera con el aire fresco que llega de la montaña azul que corona este valle triste y que Luna mira con ojos de admiración "Vaya montaña, es muy grande, mama". Y de verdad lo es. Una rama de cordillera oriental que nace en el Macizo Colombiano y hace parte del sistema andino. Y está aquí, al lado nuestro, convertida en un cerro tutelar gigante que vigila la ciudad de fiesta.
Neiva alborotada y con sus mejores ropas. Con sus calles abarrotadas de seres que exorcisan la muerte, la miseria, la desesperanza. Con sus calles siempre en un continuo sopor caliente que me hacen pensar en Comala. Calles subvertidas, re-creadas, vulneradas y siempre a punto de explotar. Calles por donde deambulan las contradicciones más vergonzozas, los desplazados de la noche eterna que vive Colombia.
Son las 4:30 de la madrugada y estoy despierta porque unos vecinos de mis padres están matando un cerdo en la calle y han tenido la estupenda idea de encender el equipo de música a tope. Aquí no se puede llamar a la guardia urbana, así que los otros habitantes del barrio deben soportar los vallenatos, las rancheras y los pasodobles estoicamente. Yo me enfado mucho porque mi reloj biológico aún no está completamente adaptado a los nuevos horarios y duermo muy poco, pero decido levantarme para mirar por la ventana todo el espectáculo que se ha armado en la acera del frente. Observo el rito de la matanza, la diligencia de los verdugos, el espasmo de las mujeres, el des-montaje del escenario, el vaho de la fiesta que se ha montado en la esquina de casa.
Y yo acabo de escribir esta entrada, con una conexión prehistórica y un fondo musical que le gustaría a alguien que conozco "nadie es eterno en el mundo/ni teniendo un corazón..."

domingo, junio 25, 2006

Desde Neiva

Escribo en esta tarde calurosa de junio -38 grados a la sombra- desde Neiva, ciudad anclada en el Valle del río Magdalena. Bajo el sofoco del trópico las ideas se vuelven agua y sólo atino a reconocer la maravilla del encuentro con la familia, la incertidumbre del paseo por las calles tantas veces recorridas y ahora unas perfectas extrañas. Gente que deambula bajo la canícula de las tres de la tarde y las fiestas del San Pedro que las convierten en un hervidero de cuerpos y acontecimientos.

Neiva ciudad antigua y nueva, vuelvo a palpitar bajo el influjo de tus caminos y sonidos. Vuelvo a sumergirme en las esquinas donde habita la memoria, el recuerdo adherido a las ventanas y las aceras.

Ciudad soñada, vivida, liquida, ahora me conviertes en agua.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Neiva, Huila, Colombia

martes, junio 20, 2006

Torre Agbar de Barcelona del arquitecto Jean Nouvel
Foto: Martha C. Cedeño Pérez
Ad portas de un viaje a los míos y de cumplir un año más (o un año menos, según el estado de ánimo), vuelvo a recorrer la ciudad y sus rincones. Vuelvo a las calles de siempre, las ramblas plenas de cuerpos, las esquinas perfectas, las nuevas edificaciones que cruzan el cielo de esta ciudad antigua y nueva. Ciudad en construcción donde pugnan intereses de toda laya pero que hoy sólo veo con ojos de sorpresa.

Y vuelvo a encantarme con esos lugares casi olvidados que un ángel oscuro me lleva a conocer: turons espléndidos e intersticiales en medio, al costado, al final de la ciudad. Puntos claros desde donde la urbe es una manta arrugada, una pintura imperfecta, una prolongación de las contradicciones humanas. Paisaje de luces y sombras con un cielo plomizo y azul. Ciudad mágica donde todo es posible, hendija por donde se escapa la vida cotidiana para ser otros y otras...

jueves, junio 15, 2006

Cinco Noches

Rostros del trabajo: Diana, Miriam, Irena, Marcela, Karla, Marlen, Gisella, Jacqueline, Martha, María y Salva

Cinco días con sus noches para mí. Cinco noches sin escuchar el sonido seco que anuncia una llamada y el tedio constante de contestar siempre lo mismo. Cinco noches sin esperar a que sean las dos de la madrugada. Cinco noches sin sentir mis pasos solitarios en el pont del ferro. Cinco noches sin ver las aceras solitarias de la ciudad y sus luces y sus ecos y sus brillos y sus insomnes.

Son cinco noches y la certeza de extrañar las risas, los rostros de las personas que compartieron conmigo el mismo espacio y tiempo. Rostros de todos los colores que reflejan esa España profunda que desconocía. Rostros transparentes y oscuros, alegres y tristes, plácidos y sombríos, cálidos y fríos... Rostro de gente sencilla, trabajadora, combativa, elemental, soñadora, contradictoria. Rostros que humanizan un lugar que de otra manera sería sólo la mueca del consumo, el negocio, el interés, el dinero... Rostros que me enseñaron que hay otras esferas donde la vida y la esperanza palpita pese a todo.

Rostros de despedida: Gisella, María, Karla, Joaquim, Jorge, Esteban, Mauricio, Miriam, Salva y Diana.

Son cinco noches. Extraño la ciudad vacía y sus balcones a media luz y el graznido de un pájaro perdido y el vuelo de los murciélagos y las imágenes en penumbra del parque y el sabor agridulce del temor en la espalda y la visión de ser la única hablitante de la madrugada.

Martha Cecilia Cedeño Pérez

L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona

martes, junio 13, 2006

Martes 13

¡ESTOY INDIGNADA! ¡NO HAY DERECHO! ¡ES UNA VERGÜENZA!
Acabo de llegar de la Subdelegación del Gobierno Civil de Barcelona donde, después de una odisea interminable, pude tramitar mi autorización de regreso porque viajo la semana que viene a Colombia. Un trámite que se realiza en 5 minutos y para el que tuve que hacer un cola de 9 horas. Estoy muy enfadada, muy "cabreada" como se dice vulgarmente aquí. Os cuento la historia para que os hagáis una idea de la manera como tratan a los extranjeros no comunitarios en España:
A las 8 en punto de la mañana llegamos a la sede de la Subdelegación de Gobierno en la Barceloneta. Hace fresco y se siente el salitre en la cara porque justo a 10 minutos de allí está la playa y sus chiringuitos con guiris (turistas comunitarios) hambrientos de sol. Hay 323 personas delante de nosotros y todo el día por delante. "A las 11 o 12 ya habremos salido", escucho a una mujer que le dice a su acompañante. La cola apenas se mueve. A las 9 hemos avanzado 5 metros. Algo es algo. Pasa una mujer apuntando a los que estamos en la cola, nos toca el número 323 y 324 respectivamente.
A las 10 hemos avanzado apenas nada y empezamos a mirar hacia adelante donde unos hombres se quieren colar. La gente les grita y los obliga a salirse de la cola. Todavía hace un poco de fresco aunque el sol empieza a ponerse justo encima de los hermosos edificios donde están las oficinas de extranjería. Se siente un fuerte olor a cloaca y guardado, y por un momento recuerdo las calles oxidadas de la Habana Vieja. Huele igual.
Ha pasado otra hora y no nos hemos movido. "No es posible que no avancemos nada, llevamos desde las 6 de la mañana y esto no se mueve", dice una señora con acento ecuatoriano. Hace hambre y sed. Me siento en la acera de cara al sol donde otros hombres y mujeres ya están puestos. Me empiezo a impacientar porque he de pasar por mi hija al cole antes de la 1 de la tarde y seguro que no alcanzamos a realizar el trámite. Llamo al colegio para avisar que ella se queda al comedor.
A la 1 de la tarde nos hemos movido otros 5 metros. ¡No vamos ni en la mitad! ¡Esto no puede ser! ¡Es una putada! Alguna gente se va y otra saca los bocadillos para comer. Nos es justo que nos traten así. Tengo mucha hambre y mi marido me compra un bocadillo. Ahora el sol pega fuerte y hemos de protegernos la cabeza con periódicos.
A las 2 de la tarde estamos en el mismos sitio. ¡Esto no es posible! repito una y otra vez. Estoy muy enfadada. No es posible que este país trate así a la gente que viene a trabajar, a los hombres y mujeres que hacen los oficios que los nativos no quieren hacer, a los que con su esfuerzo están contribuyendo a la riqueza de este país... Esta ley de extranjería es una mierda. Todo el mundo pensaba que cuando el PP se fuera del gobierno las cosas iban a cambiar. Pero se han equivocado. En el gobierno "socialista" se ven las mismas cosas, las mismas colas de seres desprotegidos y a la intemperie, en todos los sentidos de la palabra. "Pagamos los impuestos, cotizamos a seguridad social, tenemos los mismos derechos y nos tratan de esta manera..." dice una bella chica con acento argentino.
Es verdad. Nos tratan como a ciudadanos de segunda. A las 4 de la tarde hemos avanzado otro poco y ya estamos dentro de la valla de la recta final. El sol calienta como un condenado. Hay unos hombres que se quieren colar. Un grupo de chicas les gritamos y no permitimos que lo hagan. "Me voy, me siento muy mal, esto es una mierda", digo y la voz se me quiebra. Estoy a punto de llorar. No hay derecho. Mujeres embarazadas, niños pequeños, gente mayor, hombres y mujeres en la más absoluta intemperie. Esto cada vez se pone peor. Vienen dos guardias de seguridad y nos dicen que no alcanzaremos a llegar, que nos vayamos. La gente no hace caso y se apretuja como puede para meterse dentro de la valla. Casi me hacen caer y siento que me voy a desmayar. Bebo un poco de agua. ¡Esto es inhumano! Dice la chica argentina que está detrás de mi. Otras mujeres opinan lo mismo. Todas decimos lo mismo.
Por fin, después de soportar sol, el olor de las cloacas y de las axilas de unos hombres árabes, los apretujones, las miradas extrañadas de los transeúntes (oiga, si señor, esto es la otra España: la de los extranjeros de segunda), llegamos a la puerta.
A las 5 menos 15 nos hacen pasar dentro. ¡Despúes de casi 9 horas! ¿No sería más fácil que saliera alguien a dar los turnos? ¿Por qué no ponen más empleados? ¿Por qué no se inventan otro sistema para que la gente pueda hacer sus trámites sin hacer esas colas eternas? ¿Por qué no empiezan por tratar a la gente que llega de una manera más humana?
A las 5 y 30 tengo el papel la autorización en la mano, han tardado en hacerlo 5 minutos. NO HAY DERECHO. ESTO ES UNA VERGÜENZA. ¿ANTE QUÉ ORGANISMO PUEDE UNA DENUNCIAR ESTO? Por lo pronto escribo en caliente y con rabia.
Yo hice la cola porque me negué a pagar 70 euros a un abogado para que me hiciera este trámite. Es que, paradógicamente, aquí reina la doble moral: tratan a los inmigrantes como a ciudadanos a medias pero se enriquecen con ellos. Así ganan las empresas, los buffets de abogados, todos los que hacen negocio con las necesidades (o desgracias) de otros...
NO PUEDO QUEDARME CALLADA. !ESTO ATENTA CONTRA LOS DERECHOS FUNDAMENTALES! !ESTO ES UNA VERGÜENZA! ¡OH, ESPAÑA, QUE PENA QUE PASE ESTO AQUÍ, TU QUE HAS SIDO UNA VIEJA EMIGRANTE POR NATURALEZA!
Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, junio de 2006.

viernes, junio 09, 2006

Las Formas Urbanas

Tenía este post en borrador desde hace varias semanas y no me había acordado de colgarlo debido a múltiples motivos: la preparación de la lectura de la tesis doctoral, el cansancio de un trabajo precario y en un horario nada alentador para mí que soy una mujer diurna para las labores económicas y nocturna para la divagación, la fantasía, la escritura… llegar a casa a las 2:30 de la madrugada después de haber informado a clientes muy enfadados sobre la situación de su internet “No se preocupe usted que dentro de muy poco tendrá todo el servicio activado”, me dejaba física y mentalmente agotada. No estoy preparada para mentir de manera sistemática…

Así que hoy, en el que será muy último día de trabajo como asesora telefónica (la empresa ha echado a más de 120 personas a la calle porque le salía más barato montar una plataforma de asesoría en Argentina. Allí, con menos 1000 euros –que es lo que ganaba una persona aquí trabajando 8 horas- le pueden pagar a cuatro trabajadores/as… cosas de la globalización económica, de la tiranía del mercado, dirían los expertos), por fin, cuelgo este fragmento extraído de ese magnífico texto de Kevin Lynch La imagen de la ciudad, que pese al tiempo transcurrido desde su primera edición aún conserva ese espíritu que lo ha convertido en un clásico para comprender esas formas urbanas y la vida que se adivina en sus mojones, sus sendas, sus caminos, sus superficies tejidas de movimientos y acciones:

Tenemos la oportunidad de constituir nuestro nuevo mundo urbano en un paisaje imaginable, es decir, visible, coherente y claro. Esto exigirá una nueva actitud por parte del habitante de la ciudad y una remodelación física de su dominio en formas que extasíen la vista, que por si mismas se organicen de nivel en nivel en tiempo y espacio, que puedan representar símbolos de la vida urbana.

La mayor parte de los objetos que estamos acostumbrados a llamar bellos, por ejemplo un cuadro o un árbol, son cosas con un solo propósito, en los que a través de un largo desarrollo o la influencia de una voluntad hay un vínculo íntimo y visible entre el detalle delicado y la estructura total. Una ciudad es una organización cambiante y de múltiples propósitos, una tienda para muchas funciones, levantada por muchas manos y con relativa velocidad. La especialización completa, el engranado definitivo, es poco factible y nada conveniente. La forma tiene que ser algo libre de trabas, plástica, en relación con los objetivos y las percepciones de sus ciudadanos.

Pese a esto hay funciones fundamentales de las que pueden ser expresivas las formas de la ciudad: la circulación, los principales usos de la tierra, los puntos clave focales. Las esperanzas y los placeres colectivos, el sentido comunitario pueden ser convertidos en carne. Por sobre todo, si se organiza en forma visible el medio ambiente y se lo identifica nítidamente, el ciudadano puede impartirle sus propios significados y conexiones. Entonces se convertirá en un verdadero lugar, notable e inconfundible
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Kevin Lynch, La imagen de la ciudad, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1998. Pág. 112- 113.