domingo, junio 25, 2006

Desde Neiva

Escribo en esta tarde calurosa de junio -38 grados a la sombra- desde Neiva, ciudad anclada en el Valle del río Magdalena. Bajo el sofoco del trópico las ideas se vuelven agua y sólo atino a reconocer la maravilla del encuentro con la familia, la incertidumbre del paseo por las calles tantas veces recorridas y ahora unas perfectas extrañas. Gente que deambula bajo la canícula de las tres de la tarde y las fiestas del San Pedro que las convierten en un hervidero de cuerpos y acontecimientos.

Neiva ciudad antigua y nueva, vuelvo a palpitar bajo el influjo de tus caminos y sonidos. Vuelvo a sumergirme en las esquinas donde habita la memoria, el recuerdo adherido a las ventanas y las aceras.

Ciudad soñada, vivida, liquida, ahora me conviertes en agua.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Neiva, Huila, Colombia
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