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jueves, febrero 25, 2021

Revista Nodo 29. Ciudad, arquitectura y medio ambiente

La Revista Nodo es una publicación semestral de la Facultad de Artes de la Universidad Antonio Nariño de Colombia. Fue creada en el año 2006 y en la actualidad está indexada en las siguientes bases de datos: LATINDEX, DIALNET, CLASE, ULRICH'S, IBSS, ARLA, ESCI, MIAR y REDIB.   Sus líneas temáticas son Ciudad, arquitectura y medioambiente, lo que abarca un amplio conjunto de ámbitos vitales de las ciencias sociales y humanas. Y tiene convocatoria permanentemente abierta. Quienes deseen postular sus artículos pueden hacerlo aquí. 

Hace pocos días presentamos el  número 29, Vol. 15 (2020) que está constituido por contribución de autoras y autores de Italia, México, Brasil, Venezuela y Colombia. 


Fotografía de la portada: Atardecer sobre el río Ebro (Mariela Cedeño Pérez, 2020)

  • He aquí el listado de artículos: 
Desde el 2018 tengo el honor de ser la editora responsable, función que he desempeñado con mucha dedicación y entusiasmo. Ha sido una experiencia enriquecedora que me ha permitido entablar contacto con gente muy valiosa en el ámbito de las ciencias sociales y humanas tanto de America Latina como de España y Portugal; y me también me ha posibilitado  conocer los aspectos inherentes a la gestión editorial en el entorno OJS.

La revista completa se puede ver aquí

martes, agosto 11, 2020

Revista Nodo no. 28

La Revista Nodo es una publicación semestral de la Facultad de Artes de la Universidad Antonio Nariño, de la cual tengo el honor de ser editora. El pasado mes de junio salió a la luz el número 28; un monográfico cuyo título es Ciudad, espacio público y género en América Latina y que contó con la colaboración de la doctora Juliana Marcús, profesora de la Universidad de Buenos Aires,  como editora invitada. Se puede leer aquí:

http://revistas.uan.edu.co/index.php/nodo/issue/view/78

jueves, agosto 08, 2019

miércoles, mayo 23, 2018

MUJERES, ESPACIO PÚBLICO Y LÚDICA


Por: PhD. Martha Cecilia Cedeño Pérez
Universidad Antonio Nariño
Universidad Pedagógica Nacional 

La relación mujer espacio público es compleja pues, entre otras cosas, revela las subordinaciones y exclusiones que se pueden apreciar en la sociedad mayor. Y esto es así porque tal como lo analiza Arent en su paradigmático libro La condición humana (1996), desde la misma antigüedad griega se establecieron los ámbitos  de lo público y lo privado como esferas que marcan irremediablemente la vida cotidiana de hombres y mujeres.   En este caso responde a una dicotomía que fragmenta el mundo y las formas de percibirlo y de aproximarse a él; y que hace parte de esa  suerte de taxonomización de la realidad que alcanza su punto más álgido en aquella de cuerpo-espíritu cuya enunciación queda definitivamente revelada en el reparto de lo uno para la ciencia y lo otro para la religión. 
En el caso de la esfera pública, según la autora antes mencionada, corresponde a aquel lugar en el cual se dirimen las cuestiones de más importancia para la sociedad y es por lo tanto la comarca del bios politikos, de la visibilidad en todos los sentidos, de la publicitación. Es el espacio en el cual la vida se despliega con su dinamismo y trascendencia a la vista de todos. Es  el lugar del discurso, de la palabra, de la elección, de la producción, de la libertad;  allí puede escucharse y sentirse la presencia y la voz de un ser que -¡oh sorpresa!- es masculino.  El ámbito privado en cambio, corresponde a aquel mundo de las necesidades primarias, el de la reproducción y de lo oculto. Esto todo aquello que no se ve y permanece bajo las cuatro paredes del dulce hogar.  Y es justamente en ese reino donde se ha confinado a las mujeres de manera sistemática.
Ahora bien, en lo que respecta a la esfera pública burguesa de la cual habla Habermas (1992) se debe mencionar que sus perfiles se erigen en  la revolución industrial y  nacen de una mirada netamente masculina.  Y ello se evidencia en la concepción y consolidación de una ciudad que parece estar dispuesta para satisfacer las necesidades materiales y de libertad de un varón, joven, sano y blanco y de un modelo específico de familia: la heteropatriarcal. Es decir, fue construida con base en una diferenciación sexual en la cual las mujeres son encapsuladas en el ámbito de lo privado con todo lo que ello implica en términos de igualdad, de inclusión y de posibilidad de incidir en los aspectos más importantes de la sociedad.
Y aún hoy, pese a  todos los avances que las mujeres han logrado en diversos ámbitos, esa división limita su ser y su hacer en el ámbito público en lo que atañe tanto a su dimensión física  como política.  En la primera, es evidente que las féminas tienen verdaderos problemas para disfrutar de los espacios abiertos de la ciudad ya sea porque a la hora de construirlos no se ha pensado en sus necesidades e intereses ni en las  del grueso de la población - niños y niñas, personas mayores o con problemas de movilidad-, ni en los aspectos formales que faciliten los usos y los tránsitos; sino que también en ese espacio las mujeres sufren de múltiples violencias que operan como una estrategia para impedir su acceso a esas comarcas, es decir, como diques de contención para el ejercicio de su libertad.  Y en la segunda, las mujeres a nivel general aún no pueden acceder a la política en igualdad de condiciones; no ocupan aquellos puestos de poder en donde se toman –y se ejecutan- decisiones fundamentales en la vida de una nación como tampoco ocupan posiciones relevantes en el ámbito de la ciencia, la economía, la tecnología, la investigación…
Esas desigualdades estructurales están encajadas inexorablemente en una sociedad que tiene bien engrasados sus dispositivos para que se sigan reproduciendo. Así desde una temprana socialización en la familia y posteriormente en la escuela, los niños y las niñas van entendiendo cuál es el lugar que se les tiene preparado.  Y empieza muy pronto: desde la selección del color de su vestuario –incluso antes de nacer-, pasando por los juegos y los juguetes; el modelamiento del carácter, de los gustos; el uso de la lengua… hasta llegar a estadios mayores en los que, por ejemplo, se elige una carrera que en el caso de las mujeres casi siempre está  relacionada con esa función de cuidadoras a las que naturalmente se las ha asociado.
Y todo lo expuesto anteriormente, se evidencia en el espacio público urbano.  Por ello quizá  a la hora de indagar sobre las prácticas y usos femeninos en las comarcas urbanas de la ciudad hay muy poca información. Es como si no importara tal asunto o lo que es peor, se diera por descontado que en esos escenarios todo el mundo –hombres y mujeres- hace lo mismo de la misma forma.  Nada raro si se tiene en cuenta que, como ya se ha dicho, la ciudad ha sido concebida y construida desde una perspectiva claramente masculina.  Así que, por ejemplo, el uso lúdico de algunas comarcas urbanas sea sobre todo una cuestión relacionada con prácticas de los varones. Por ello resulta interesante el estudio de Vilanova y Soler (2008)  titulado “Las mujeres, el deporte y los espacios públicos: ausencias y protagonismos”  en donde se asume que el uso y la percepción del espacio tiene una carga cultural de género en el hecho de que el espacio público se ha considerado siempre como un ámbito masculino y ello incide en la manera en que las mujeres lo viven y la practican. Y se evidencia en la ausencia de las mujeres que practican alguna actividad deportiva en dicho  ámbito. Las autoras revelan que en el sector de Barcelona estudiado por ellas ese tipo de actividad es llevada a cabo, principalmente, por los varones. La pregunta que surge aquí es ¿a las féminas no les gusta realizar actividades deportivas en las comarcas públicas? 
El trabajo antes mencionado es uno de los pocos que aborda la relación ciudad-género-lúdica. No obstante sí hay estudios que tratan el tema del juego y de la creación en el medio urbano pero desde una perspectiva bastante aséptica e indiferenciada. Dentro de ellos se puede  resaltar el de Corbal (2010),  “La plaza es la plaza. Juego y espacio público”, cuyo objetivo es “discutir las observaciones realizadas en torno a la definición espacial de plaza, la delimitación del espacio de juego, así como también la apropiación que hacen del mismo, los niños, en sus actividades lúdicas, y reflexionar, acerca de las mismas, siguiendo como eje la relación entre juego y espacio” (p. 2), pero sin abordar dichas temáticas desde una perspectiva de género que permita vislumbrar percepciones, usos y prácticas diversas. En ese mismo sentido se puede mencionar el de Rodríguez Cortés (2015) “La Ciclovía en Bogotá un espacio público de re creación y ocio: ambiente, salud y ciudadanía”, que desde una mirada histórica hace un repaso de lo que ha sido esta iniciativa de 1995 al 2013 bajo los pilares de  cultura ciudadana, salud colectiva y cuidado ambiental, pero sin definir una mirada crítica y de género que permita vislumbrar esos tres elementos desde enfoque más amplio y complejo.
Ahora bien en lo que respecta a esa noción de la ciudad como lugar de lo lúdico merece la pena mencionar el trabajo de Colomer Rubio & De Luca (2014) que aborda esta temática mediante la comparación de tres realidades urbanas (Palermo, Valencia y Génova) que sufrieron modificaciones importantes en su espacio urbano para dar origen a una ciudad ligada a lo lúdico. El de  Cardona Rendón (2008)  “Espacios de ciudad y estilos de vida. El espacio público y sus apropiaciones”, en donde se parte del hecho de que los espacios públicos que son usados  para el ocio, los deportes, la recreación y el desplazamiento cotidiano engloban nexos entre  el espacio físico - espacio social que evidencian lógicas de interacción entre distintos agentes sociales; aquí tampoco se retoma la perspectiva de género para mirar como ese campo abierto en el cual se evidencian prácticas de todo tipo –dentro de las cuales están las lúdicas- habla también de usos disimiles, de formas de uso distintas entre los hombres y las mujeres.
En este mismo sentido está el  estudio Monkobodzky (2014) titulado “Las prácticas lúdicas en un parque público: Relaciones entre el espacio y el juego”, una tesis de grado que trata la relación entre este tipo de práctica y el espacio en el cual se llevan a cabo. En ese sentido el autor aborda el vínculo entre el espacio y el juego, teniendo como objeto de estudio un parque público.  Hay un aspecto interesante y es que en este estudio se refleja cierto interés por abordar estas actividades teniendo en cuenta aspectos como la diversidad de usuarios/as, la edad y el género, que de alguna u otra forma condicionan o determinan la realización de  dichas prácticas lúdicas.
En un terreno más amplio que abarca la mirada de la ciudad como un espacio lúdico merece la pena mencionar el interesante trabajo de Stevens (2007), The Ludic City, en donde toca la relación entre lo lúdico y el mundo urbano, especialmente en el capítulo Play and The Urban Realm. En dicho apartado el autor define la noción de juego a partir de que éste involucra acciones que no son instrumentales, que hay condiciones y reglas específicas que separan el juego de la vida cotidiana, que el juego involucra actividades en las cuales la gente prueba y expande sus límites (competición, oportunidad, simulación y vértigo); y que el juego en la ciudad implica encuentros con extraños (p. 27).
En el trabajo “La ciudad lúdica: interpretación creativa de los espacios urbanos a través del juego. Ciudades creativas” de Abad (2011), se aborda el tema de las acciones lúdicas  o de juego que corresponde a “actividades placenteras y de recreación que no están vinculadas a la producción eficaz del negocio y que son susceptibles de generar dinámicas de encuentro y oportunidades de comunicación” (p. 3) y que buscan la resignificación de los espacios urbanos a través del juego. En tal sentido el espacio lúdico no es un espacio físico sino un espacio simbólico en el cual también se re-crea la ciudad con todo lo que ello implica.
Otro estudio interesante es el de Ipiña García  (2016)  “El espacio público dedicado al ocio en el siglo XXI y la búsqueda de los oasis urbanos”, que  aborda la manera en que las plazas, los parques y los jardines se convierten en puntos de encuentro social a partir de la realización de actividades  recreativas y  lúdicas. El objeto de dicho estudio es analizar los factores físicos, sociales y culturales que permitan el fomento de los usos y usuarios.
 Los trabajos enunciados hasta aquí son una pequeña muestra del interés por abordar el tópico del juego en la ciudad pero sin el componente de género. De hecho solo uno de ellos –el de Vilanova y Soler (2008)- se enfoca en el estudio de la práctica deportiva de las mujeres en algunos espacios públicos de Barcelona. Esta escasez de información al respecto denota el poco interés en estudiar las prácticas femeninas en los espacios públicos y en concreto aquellas que tienen que ver con las actividades deportivas.   Es como si las féminas no utilizaran el espacio público también de manera lúdica no solo jugando en los lugares formalizados para ello (canchas de básquet o fútbol) sino en aquellos que son apropiados y resignificados mediantes usos alternativos como la realización de juegos populares, montar en bicicleta,  la práctica del patinaje o de actividades consideradas masculinas como el monopatín, por ejemplo. 
En resumidas cuentas es cierto que hay ausencia de mujeres en las prácticas deportivas urbanas pero eso no significa que éstas no utilicen la ciudad en dicho sentido.  Y esa invisibilidad seguramente tiene su origen en aspectos relacionados con la conformación de los espacios públicos, con las sensaciones de seguridad e inseguridad y, más allá,  con el hecho de que esa comarca aún es considerada netamente masculina. No obstante, es claro que el acto de vivir y ocupar la urbe de distintas maneras –entre las cuales está la deportiva- es una forma de apropiarse de la ciudad en general y de reforzar la percepción de libertad.

Referencias bibliográficas

Abad, J.  (2001) La ciudad lúdica: interpretación creativa de los espacios urbanos a través del juego. Ciudades creativas. Revista Creatividad y Sociedad, no. XVIII.
Arendt, H. (1996) La condición humana. Barcelona: Paidós
Cardona Rendón (2008)  “Espacios de ciudad y estilos de vida. El espacio público y sus apropiaciones”.  Revista Educación física y deporte, n. 27–2. (pp. 39-47)  Funámbulos Editores
Colomer Rubio, J.C. & de Luca, L. (2014): "De la ciudad industrial a la ciudad lúdica. Algunas reflexiones en torno a Valencia, Palermo y Génova (1960-2000)" [en línea]. En: Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, vol. 6, núm. 1, pp. 35-56. En:

Corbal, P. (2010). La plaza es la plaza. Juego y espacio público en la ciudad de La Plata. VI Jornadas de Sociología de la UNLP. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Departamento de Sociología, La Plata.
Habermas, J. (1992)  "L'espace public", 30 ans après. In: Quaderni, n°18, pp. 161- 191
Ipiña García  (2016)  El espacio público dedicado al ocio en el siglo XXI y la búsqueda de los oasis urbanos. Estoa No. 9 / Vol. 5 / Julio – Diciembre 2016
Monkobodzky, S. (2014). Las prácticas lúdicas en un parque público: Relaciones entre el espacio y el juego [en línea]. Trabajo final de posgrado. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. En Memoria Académica.
Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1000/te.1000.pdf
Rodríguez Cortés, A. B. (2015) La Ciclovía en Bogotá un espacio público de recreación y ocio: ambiente, salud y ciudadanía. Revista Impetus - Universidad de los Llanos - Villavicencio, Meta. Colombia vol.9 N°1
Vilanova, A. & Soler, S.  (2008) Las mujeres, el deporte y los espacios públicos: ausencias y protagonismos. Apunts Educación física y deportes. 1er trimestre 2008 (pp. 29-34)


jueves, julio 02, 2009

Artículo sobre ciudad y vida urbana en la Revista Periferia

Acaba de aparecer el número 10 de la Revista Periferia de investigación e información en antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona, en donde publico el artículo "Ciudad y vida urbana: un esbozo teórico". Puede leerse en el siguiente link: http://antropologia.uab.es/Periferia/Articles/2-Cedeno.pdf

"En aquest número presentem una miscelànea d'articles que, un cop més, donen fe de la vitalitat de la nostra disciplina: antropologia urbana (Ciudad y vida urbana, de Martha Cecilia Cedeño), antropologia històrica (Infierno en el paraíso, de Benedito Souza Filho), especulació turística al Carib (Territori i etnodesenvolupament entre els maies contemporanis de Quintana Roo, Mèxic, de Jaume Amargant i Paniello) i educació al Sahara Occidental (Imaginación y reacción en los Campamentos de refugiados saharauis: construcción de la cotidianeidad e identidad frente al otro extranjero (nasrani) en el contexto de la diàspora, de David de Juan Canales".

martes, agosto 08, 2006

Aceras . Andenes

ACERAS
Martha Cecilia Cedeño Pérez

Hay nuevos aromas
en los rincones
y en las esquinas
y en los resquicios de las puertas.

Nueva música en las ventanas
cerradas
y en los bares llenos de ausencia
y en las piernas cansadas de trashumar.

Hay una estría azarosa
en la rutina inédita de los seres
que por vez primera huelen la ciudad
y sus calles vigilantes
y descubren sus signos efímeros
escritos en los ojos de los otros.

Hay una diáspora de sentidos
en los cuerpos ajados y líquidos,
nuevos habitantes de la periferia
nuevos miembros del naufragio.

Hay un marco antiguo
donde se atan las llegadas
Y se sueltan las derrotas
(los seres de las aceras lo saben).


Barcelona, enero de 2006

Foto: "Rutas" de la pintora colombiana Lina María Cedeño Pérez

domingo, octubre 02, 2005

La ciudad y las palabras

L'Hospitalet con eclipse anular de sol (Foto: Martha Cecilia Cedeño Pérez, 3.10.2005, 10:50 horas)
"Rojo crepúsculo que perfora la niebla de la corriente del Golfo. Vibrante garganta de cobre que brama por las calles de dedos ateridos. Atisbadores ojos vidriados de los rascacielos. Salpicaduras de minio sobre férreos muslos de los cinco puentes. Irritantes maullidos de remolcadores coléricos bajo los árboles de humo que vacilan en el puerto". (John Dos Pasos, Manhattan Transfer)
La ciudad no sólo ha sido y continúa siendo tema fundamental de discusiones filosóficas, científicas, políticas, entre otras esferas, sino también tópico lleno de matices y experiencias para los creadores de mundos a través de la palabra: narradores, ensayistas y poetas. Esa ciudad plena de contradicciones y sugerencias, de seres taciturnos y extraños que se mueven al compás de las horas, vive en las aproximaciones diversas que desde la palabra intentan abarcarla más allá de sus edificios y su óxido para re-construirla una y otra vez a través de sus olores, sus ritmos, sus cadencias, sus vicisitudes.

Esas múltiples miradas sobre la ciudad más allá de lo físico señalan la creación de nuevos sentidos que facilitan una aproximación a su naturaleza donde convergen las emociones y la utopía, la conciencia y la reflexión, las percepciones y las imágenes. Y en ese mar de visiones la ciudad se vislumbra de diversas maneras, desde su oscuridad y caos: “la luz es sepultada por cadenas y ruidos/ en impúdico reto de ciencia sin raíces …” (Lorca, Poeta en Nueva York); desde el cúmulo de sensaciones que despierta: “el olfato es una vista extraña. Evoca paisajes sentimentales mediante un dibujar súbito de lo inconsciente…Paso por una calle. No veo nada o, mejor, mirándolo todo, veo como todo el mundo ve…” (F. Pessoa, Libro del desasosiego) o “el aire húmedo del centro estaba lleno de pozos de fragancia (…) todo olía encarnizadamente y también el sol y el cielo eran más duros y acuciados…” (Cortázar, El Perseguidor y otros relatos); y pasa por su carácter sonoro, por su vida de murmullos y ruidos: “mi diván es una barca perdida sobre las ondas; ese silbido súbito, es el viento entre las velas. El aire furioso “claxonea” por todas partes …” (Bacherlard, La Poética del espacio); hasta reflejarnos la ciudad del nómada, habitante fugaz de calles, de plazas, de esquinas: “…cualquier viento lento me ha barrido del suelo, y yerro, como un final de crepúsculo, entre los acontecimientos del paisaje (…)” (Pessoa, Libro del desasosiego) y “sigo, simultáneamente, por la calle, por la tarde y por la lectura soñada, y los caminos son verdaderamente recorridos. Emigro y descanso, como si estuviese al borde de un navío en altamar (…)” (Baudelaire, Pequeños poemas en prosa)… Y así podríamos encontrar miles de ejemplos literarios que dan cuenta de una ciudad re-creada al infinito.

La ciudad vive en la palabra con sus contradicciones, sus historias fugaces y fragmentarias; en ella se tejen los sentidos que los creadores de mundos y de versos explayan en sus líneas para dibujar la efigie de una ciudad que podemos amar y odiar al mismo tiempo, en un movimiento dialéctico e infinito pero siempre abarcador de muchas realidades y sentidos. Ahora bien, ¿Cómo se refleja una ciudad concreta como Barcelona en la Literatura? ¿De qué manera ha sido y es vista por sus narradores y poetas? ¿Qué imágenes hablan sobre su naturaleza abierta, antigua y nueva? ¿Cómo se perfilan sus olores, sus colores, sus recorridos vitales? ¿Cómo la viven, la sienten, la beben, sus transeúntes eternos pasajeros de las calles? ¿Cómo habita en las palabras, con su mar y sus montañas, con su cielo profundo aún en invierno, con sus hombres y sus mujeres?
Martha Cecilia Cedeño Pérez

sábado, octubre 01, 2005

¿Y qué es la Ciudad?

¿Qué ciudad es ésa tras la montaña que se/agrieta, reforma y estalla en el aire violeta…? Pregunta angustiado T.S. Eliot ante el monstruo multiforme que se asoma a sus ojos: una urbe hecha de simultaneidades, de edificaciones y derrumbamientos; un constructo humano cruzado de ambigüedades, de murmullos y gritos, que para la época en que fue escrito el poema que contiene este fragmento –1922- ya había desplegado sus alas para convertir sus trazados en un hervidero acontecimientos inusitados.
Podríamos imaginar lo que pensaría el poeta ahora en los albores del siglo XXI cuando las ciudades se han salido de sus cauces para devenir en megalópolis, en espacios cuyos tentáculos globalizan sus contenidos y perspectivas; ciudades a punto del paroxismo, a punto de sucumbir ante los estallidos que las configuran y al mismo tiempo las acercan a los territorios de lo movedizo, de lo inasible, de lo inabarcable.

Una ciudad concebida e inconcebible al mismo tiempo. Para los griegos es la expresión más perfecta de la organización social donde se realizan las aspiraciones humanas, es decir, el lugar donde es posible la utopía, el desarrollo de todas las dimensiones inherentes a la persona y su vida en sociedad. Esta postura dista de la judeocristiana, por ejemplo, en cuyo seno la ciudad se convierte en fuente de perdición de los valores humanos, en un lugar donde los vicios se reproducen al infinito y por ello deber ser destruida sin remedio: es el síndrome de Sodoma y Gomorra.

El antagonismo de las dos percepciones enunciadas arriba se reflejan también en las contradictorias miradas entorno a la ciudad: lugar de libertades/monstruo acéfalo tiranizador de la vida cotidiana; cuna de la civilidad/lugar de caos e incertidumbre; fuente inagotable de vivencias y recorridos/trazado laberíntico donde se pierde la razón de ser; ciudad global, tentacular, virtual… resultaría agobiante enumerar los contrastes que se podrían establecer con respecto a la ciudad y sus implicaciones. Sin embargo la ciudad está ahí, explayada como un cuerpo impávido cruzado de memorias, de trayectorias y de experiencias; con sus cavilaciones y vibraciones; con sus luces y sus sombras; con su naturaleza abierta e impredecible a la vez.
Qué es ese sonido que surca el aire
murmullo de lamento maternal
quiénes las hordas embozadas que pululan
por llanuras sin fin, tropezando en las grietas,
cercadas sólo por el horizonte
qué ciudad es ésa tras la montaña que se
agrieta, reforma y estalla en el aire violeta
torres que se derrumban
Jerusalén Atenas Alejandría
Viena Londres
irreal.
T.S. Eliot (Tierra Baldía, 1922)

Martha Cecilia Cedeño Pérez. (Foto: Luna con París de fondo, por Juan Carlos Ruiz V.)

Amanecer en Barcelona

(Foto: Martha Cecilia Cedeño Pérez)

Quiero empezar este blog con esta fotografía hecha desde el balcón de mi casa, el miércoles 28 de septiembre de 2005 a las 7:36 horas, porque de alguna manera se constituye en una metáfora: empiezo un recorrido alentada por mi amiga Gabriela de la Peña por esta especie de tribuna pública libre y, al tiempo, retomo con disciplina las riendas de la lectura y escritura que mis deberes domésticos me habían hecho dejar de lado. Vuelvo a los libros (de hecho volví hace más de 4 meses), a las cavilaciones, a las divagaciones y me siento más viva que nunca en una existencia casi liminal, bordeada de esquemas que se rompen y de nuevas texturas y agujeros en la cotidianidad... Y así lo percibí cuando, como por una suerte de aparición mágica, me inundó el rojo y oro que se coló por la ventana y me hizo dejar el ordenador para buscar la cámara digital e intentar hacer una fotografía que plasmara, al menos un poco, la maravilla que tenía ante mis ojos y que resplandecía pese a las siluetas de los edificios y a la telaraña de las antenas. Un amanecer espléndido que fue el anuncio de una mañana memorable, infinita y efímera a la vez. Un amanecer que me hizo pensar que en alguna parte de la ciudad otra u otras personas contemplaban maravilladas lo mismo que yo y justo en ese instante fuí feliz.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...