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viernes, agosto 20, 2010

Una de nostalgia


¿Cuándo? Julio de 1995
¿Dónde? Faldas de la Sierra Maestra, Santiago de Cuba
Allí estoy, feliz, debajo de un ¿Flamboyán?. Aún recuerdo la travesía por la carretera en un vetusto coche, reformado en su interior con tablas y cuerdas. Y después la visita al abuelo de uno de mis acompañantes. El hombre vivía en un bohío inmerso en los frondosos bosques de la Sierra. Había sido armero durante la Revolución y nos contó su historia plagada de hazañas y sacrificios. Le hice una entrevista que espero recuperar algún día. Ese día me comí el mejor cochinillo que he probado en mi vida. Asado a fuego lento y bajo el encanto de las palabras y la música honda del pueblo cubano.
Creo que entonces la armonía se tocaba con la punta de los dedos...

jueves, diciembre 24, 2009

El aroma de la Nochebuena


Las fiestas de navidad las asocio indefectiblemente con un aroma que impregna los viejos rincones del recuerdo. El olor embriagador de los higos y la papaya dulce haciéndose a fuego lento con la panela en una hornilla de leña. Un manjar que preparaba mi abuela Rosa y mi madre Lina del Carmen, al que además añadían canela, queso y clavos de olor. Toda una mezcla de sabores y aromas que envolvían la cocina, la casa y todos los días de las fiestas. A esta confluencia de sentidos le llamaban Nochebuena. Y no podía ser de otra manera porque se hacía especialmente para degustar la noche del 24 y todos los días posteriores hasta llegar a la noche vieja. Era toda una orgía de dulce que animaba las ya cálidas noches tropicales.
Pero la Nochebuena era más que una comida: eran palabras, abrazos, compañía, regalos, alegría. Todo aderezado con la magia de la música, con aquellas canciones que hablaban del aire festivo de la navidad "Arbolito de navidad que siempre florece los 24 ¿qué me vas a dar?" y con otras que reflejaban el tiempo que se va de manera inexorable con un dejo nostálgico "Yo no olvido al año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas" o con aquel clásico "Faltan cinco pa los doce el año va terminar me voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá". Así, mientras los mayores se divertían con sus cosas (bailando, bebiendo aguardiente o un vino tinto dulzón que los chispeaba) los niños nos dábamos un atracón de dulce y de juegos.
Pasaron los años y en las múltiples casas en que vivimos, en los años de errancia de mi padre, siempre conservamos la tradición del dulce de Nochebuena con sus aromas invadiendo todos los resquicios del ánima. La fiesta, nunca mejor dicho, era de un dulzor que no empalagaba pero que en cambio devolvía aquella noción de sociedad casi tribal: la familia y las personas más allegadas, compartiendo el espacio tiempo con sus connotaciones más profundas.
Y reconozco que cuando mi marido y yo llegamos a Barcelona, justo el último año del siglo XX, lo que más echamos de menos fue el calor de aquellas reuniones familiares enmarcadas por la música, la comida y el dulzor profundo del aroma de la nochebuena.
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¡Os deseo unas estupendas fiestas a todas y todos!

sábado, junio 20, 2009

El olor de la Nostalgia

Me recordaba hace algunos días una persona de Madrid, escritor y pintor por más señas y a quien agradezco que siga este blog-, los caminos sorprendentes de la nostalgia. Aparece en cualquier momento y con distintos rostros. Pero no hablo de aquel sentimiento que casi siempre remite al pasado para alongar un tiempo que creemos mejor en un intento por recuperar una parte de la existencia; o a la añoranza de lo que se ha dejado atrás ni a la soledad ni a la tristeza simple y llana, si no a un estado del ser que no se conforma con la simple evocación de un momento de armonía o de lejanía, de felicidad o pérdida.
Me refiero a esa vivencia anímica que es a la vez evocación y recreación. Destello de un instante y realidad que configura cada una de nuestras acciones. Sentimiento profundo y abarcador que irremediablemente nos inscribe, nos contamina, no como un malestar destructivo si no como sustancia que nos conforma en una multiplicidad de sentidos. Es saudade. Palabra bella y ambigua, fundamental en la cultura portuguesa y brasileña, que refleja como ninguna otra no esa mera sensación de melancolía sino un estado del ánima, una emoción, un matiz en la mirada, un modo de ver la vida, una manera de ser. Es un paisaje del alma, como diría Pessoa alguna vez y eso es justo lo que encontramos en muchos de sus versos.

O que me dói não é

O que me dói não é
O que há no coração
Mas essas coisas lindas
Que nunca existirão...

São as formas sem forma
Que passam sem que a dor
As possa conhecer
Ou as sonhar o amor.

São como se a tristeza
Fosse árvore e, uma a uma,
Caíssem suas folhas
Entre o vestígio e a bruma.

(Fernando Pessoa , 1988 – 1935)

lunes, septiembre 29, 2008

Nostalgias

Un tango como la vida misma con sabor a Andrés Calamaro y que a mi me encanta. Sentimiento, emoción, pasión, saudade todo junto en una canción que llega siempre a lo más profundo. Una preciosa versión que está en Youtube y que ahora comparto con vosotras/os. También os presento la versión original con la música de Juan Carlos Cobián y letra de Enríque Cadícamo, que podréis escuchar en:

http://dev.todotango.com/spanish/las_obras/letra.aspx?idletra=30

Y esta es la letra completa:

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgiasde escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...

¡ Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar"
por los fracasos del amor"...

miércoles, septiembre 12, 2007

Miércoles de Tango


Nostalgias de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración
angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado
pronto, pronto le hablará de amor.
Hermano yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir
desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud...
(Fragmento de Nostalgias, interpretada por Carlos Gardel)


Mientras escribo una ponencia para presentar en unas jornadas de antropología que se llevarán a cabo en Bilbao, las notas de ese hermoso tango se cuelan en las palabras y no puedo continuar. ¿Cómo hacerlo con la voz de Gardel penetrando el alma sin más? ¿Cómo obviar la nostalgia que a veces embarga de manera tan rotunda que casi no deja respirar?

El tango me recuerda a mi padre y su radio rojo las madrugadas de los domingos. Entonces era una niña que corría por el campo y subía a los árboles. Y la casa se llenaba con las notas que hablaban del arrabal, del mundo "fue y será una porquería", de las madreselvas en flor, de volver con la frente marchita.

En mi primera juventud me molestaba esa música mañanera después de una noche de rumba y discoteca. Entonces pensaba que Padre siempre ponía tangos para fastidiar (ya me gustaban algunos pero me apasioné por el bolero).

Ahora, después de partidas y encuentros, el tango ha vuelto con toda su fuerza y se constituye en parte fundamental de mi vida. Es un espacio más allá del recuerdo, el olvido, la distancia, el desamor: es el espacio del ser. Y ahora entiendo a Padre y coincido con él en la distancia y lo siento cerca cuando escucho algo como esto:

Yo adivino el parpadeo de las luces
que a lo lejos van marcando mi retorno
son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor
y aunque no quise el regreso siempre se vuelve al primer amor...

Volver con la frente marchita
las nieves del tiempo platearon mi sien
sentir que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada errante en la sombra
te busca y te nombra...
(Fragmento de Volver interpretado por Carlos Gardel)

El tiempo que pasa con crueldad, la partida que nos aleja pero que siempre promete el regreso, los amores difíciles que como una espina sangrante se quedan en el corazón, la nostalgia profunda que embarga el alma y que parece aprisionarnos sin remedio, la vida palpitando en cada gesto, cada palabra, cada acción; y la pasión nítida, plena, lascerante que nos lleva por senderos dísimiles a veces dando tumbos con heridas hasta el fin, y a veces ebrios de momentos brillantes en los cuales la armonía es posible... Eso es el tango y mucho más, como un vino rojo este miércoles de septiembre. ¡Va por tí, Padre!
Foto: Alirio, mi viejo.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...