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domingo, mayo 30, 2021

Presentación del libro TODAS LAS SOMBRAS

El próximo 9 de junio se llevará a cabo la presentación de mi nuevo libro Todas las sombras (Parnass Ediciones, Barcelona, 2021); será en la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona.  

Este poemario "es un recorrido por las opacidades del alma humana; por todo aquello que la corroe, la hiere, la vulnera. Es una mirada a los reflejos de la caverna y su letal grito de violencias cotidianas, de exilios, de desamores, de murallas, de muertes. ¡Es un canto oscuro! Y no podía ser de otra manera: así es el mundo contemporáneo pleno de atrocidades y desmemorias en cuyo seno la noción de humanidad ha sido confinada en las veladuras de la sinrazón. Por eso la autora husmea y remueve esas oscuridades a través de un lenguaje depurado y casi lapidario cuyo fin no sólo es nombrarlas sino también exorcizarlas con el fuego de la palabra. Hurgar en ellas con un verbo encendido sin concesiones pero con una profunda sensibilidad poética y estética".

Ya está disponible en  Parnass Ediciones  y en países como Colombia (Librería de la U, Librería Magisterio, Redbooks, Bibliostore Colombia, Mercado libre y Lemoine Editores); Argentina, Brasil, Ecuador, Islas Canarias (España), México, Perú, Estados Unidos, Uruguay y Reino Unido.



martes, abril 07, 2020

ABRIL

No sé quién me roba el mes de abril (Sabina tampoco lo sabe); ni quién me roba las tardes alargadas y las flores de los almendros y los paseos por Collserola con la ciudad a los pies.  No sé quién me roba los abrazos a la gente que amo, las ganas de escribir, la alegría de caminar descalza por la playa, las contemplaciones en los bancos del parque.   

Tampoco sé quién me roba los recitales en el Ateneo, el viaje a París en tren, las flores y los libros de Sant Jordi, la exposición Miradas urbanas de mi hermana, el recital Dibuxant Paraules...

No sé quién me roba esa vida esencial y transparente que hasta hace algunas semanas era el camino de los días.

miércoles, marzo 04, 2020

Volver siempre

Hace 6 meses volví. Siempre vuelvo. Esta vez lo hice desde el lugar primero. El de la nostalgia desvaída, los recuerdos y todo aquello que se agiganta en los brazos de la distancia y los afectos.  Volví con cansancio en las coyunturas y depresiones en el pelo; con la constancia de no tornar a los cantos de sirena, a las voces falsas de la abundancia y las amistades inciertas. Volví con la claridad de no repetir posibilidades, de no soñar con paraísos inexistentes, de no dejar jirones de juventud en calles de hormigón y miradas acechantes.  

Volví para anclar los ojos en la mar y la montaña y vivir las horas tranquilas del horizonte antes del ocaso.



Volver
         partir
                  todo se anuda 
                                     a una sábana 
                                                       de arena. 


viernes, julio 13, 2018

POEMAS EN TRÁNSITO (OCEÁNICO)




Este poemario nace como un mensaje de texto (SMS) en un tiempo en el que aún no existía WhatsApp ni las redes sociales. En un momento en que era necesario nombrar y compartir la belleza y la maravilla de lo nuevo cuando se estaba lejos. Primero fue en Cuba, luego Grecia, Alemania, Colombia, Argentina, México… Y siempre Barcelona y sus calles y sus amores perdidos y su luz clarividente. Y también Bogotá con sus montañas y sus caminos y sus lluvias grises. Así se gestó este libro: a partir de mensajes que mi entrañable amiga Pilar y yo nos enviábamos, con sus respuestas y sus silencios.


Y el resultado es un texto simbiótico en el que interactúan las palabras y las músicas de la una y de la otra, sin que al final se sepa quién escribió qué.  ¡Y esa era la idea! Lograr una armonía en el fondo y en la forma; en el sentir y el decir; en la ausencia y la presencia; en la melancolía y la esperanza. En ese sentido este poemario no es otra cosa que “cartas transoceánicas de amor-amistad que nos permiten vibrar con las vivencias que se desarrollan en lo subterráneo así como en la superficie. Cartas que encierran una pregunta y una respuesta o una respuesta y una pregunta que se responden, indistinguibles, en cada uno de los poemas”, tal como lo indica la profesora de la Universidad de Barcelona Rosmarí Torrens Guerrini, prologuista del libro.
Y todo ello para constituir un poemario “de palabras que viajan en horizontal de lado a lado del océano, ofreciendo tanto a las autoras como a sus lectores una luz de esperanza hecha de briznas pequeñas que nacen en la tierra fértil o en un río impermanente que, sin embargo, ofrece, en su infinitud, algunas posibilidades” (Torrens, 2017).

Sobre el Atlántico
 mi ser es leve y frágil,
nube quebradiza 
horizonte abajo.
Con afilada hoja corto mis raíces,
y con ellas, liana firme,
trenzo mis rizos indomables.



Las personas que estén interesadas en adquirir este libro pueden hacerlo desde cualquier lugar del mundo en Amazon, en el siguiente link:

https://www.amazon.ca/TRANSITO-OCE%C3%81NICO-BigGIAIA-Editorial-Spanish-ebook/dp/B07CK683F8


Poemas en tránsito (Oceánico). Bogotá: BigGaia, 2018

jueves, julio 02, 2015

CRÓNICA DE UN RECITAL POÉTICO

El recital Dones i versos (Mujeres y versos) comenzó hace algunos meses, justo en aquel momento en que escribí a   Jordi Canal director de la biblioteca de la Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat, para explorar la posibilidad de realizar un acto conjunto allí, como ya lo habíamos hecho otras veces.  La idea le pareció estupenda. Bueno, debo decir que con este señor mantenemos una relación alimentada con complicidades, sonrisas y afectos durante muchos años.  Jordi es una persona magnífica y un gran conocedor de la novela negra; no en vano es el artífice del premio L'H Confidencial, uno de los más importantes de este género en hispanoamérica.  Allí comenzó todo. 

Y a miles de kilòmetros empecé a dar cuerpo a la idea. ¿A quiénes invitaría? me pregunté ¡A algunas de mis amigas!  Y así empecé a contactar a las tres bellas poetas que me acompañarían en el recital: Pilar Osorio, Amàlia Sanchís y Pura Salceda.  Y todo ello gracias a la mediación de Internet y sus formas.  ¡Es fantástico cómo puedes traspasar las fronteras del tiempo y el espacio a través de este mecanismo!  Lo demás quedó en manos de Jordi. 
Luego vinieron mis gestiones en Bogotá con las universidades en que trabajo para el permiso académico, cuestión dispendiosa y un tanto agotadora que por suerte finalizó de manera positiva -aunque debo mencionar que estaba dispuesta a viajar así fuese con una excedencia (licencia no remunerada) por tres semanas-; el trabajo a destajo para dejar todo listo (notas de mis estudiantes, informes, asesorías a grupos de investigación, etc.) y, sí, hacer las maletas.   Pero soy tozuda y siempre logro lo que me propongo. Así que después de un trayecto agotador, llegué por fin a mi amada Barcelona -más ardiente que nunca- para reencontrarme con gente a quien quiero mucho.


Y llegó el esperado martes 30 de junio. El calor asfixiante. Los poemas a leer.  El metro. El arribo a la biblioteca -Jordi está  en vacaciones, me dijeron-. La espera.   El encuentro con las otras poetas. La incertidumbre, ¡No hay nadie, leeremos para las cuatro! Saldremos a por bebida fría. La búsqueda infructuosa. Agua en lugar de cava...  Y abrir la puerta del auditorio antes vacío para encontrar  un recinto totalmente lleno. Mujeres y hombres esperando nuestras palabras con ojos generosos.  Y todo se iluminó para nosotras.
La tarde se llenó de magia y palabras plenas de emoción. ¡Ni que lo hubiéramos preparado!  Las cuatro nos encontramos en los versos cadenciosos, profundos y bellos.  Y el público nos acompañó de manera atenta y generosa. Creo que hubo una conexión nítida entre nosotras para hacer del instante la constancia inequívoca de esa armonía universal que nos conecta con las estrellas y las arenas del desierto.
Y después del recital vinieron los comentarios, la calle calurosa, el bar el Sueño, las cañitas, las tapas, las risas, los recuerdos, los abrazos y la promesa de encontrarnos de nuevo el año que viene en un evento que durante un día entero congregue poetas de aquí y de allá. Lo hablaré con Jordi, seguro le gusta la idea y haremos algo así como un Encuentro  Internacional de Poesía.



Agradezco a Esther Morán,  Natali Boo, Felipe Sérvulo, Sixta Tulia Arango y  Domingo Sánchez Castello por hacer las magníficas fotos que acompañan esta entrada.

jueves, junio 12, 2014

RECITAL POÉTICO A CUATRO VOCES

Volveré a Barcelona dentro de poco no sólo para encontrarme con gente a la que extraño mucho sino también para ofrecer un par de recitales y una conferencia sobre género, educación y mass media. El primer recital será este jueves 19 de junio en la Biblioteca la Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat. Allí estaremos la poeta Pilar Osorio Morán y los poetas Josep Anton Soldevila , Antonio María Flórez y quien esto escribe. ¡Será estupendo compartir versos y abrazos con estas personas, creadoras espléndidas!

Espero que mis amigas/os, conocidas/os, gente de poesía, de arte, de palabra nos acompañen en este recital organizado bajo la complicidad d Jordi Canal, director de la Biblioteca.   Os dejo aquí la invitación:


El otro recital será el viernes 27 de junio en el Ateneo de Barcelona. Este acto será posible gracias al excelente poeta y mejor persona  Felipe Sérvulo, director de la asociación Cultural el Laberinto de Ariadna. Será un placer volver a compartir con la gente magnífica del Laberinto versos, abrazos y alguna cañita.   En el siguiente link se puede acceder a toda la información sobre este evento:


Y, por último, el 25 de junio ofreceré la conferencia "Género, Educación y Medios de Comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet.  Esta actividad se realizará gracias a su director  Manuel Dominguez.  Ya os daré los datos específicos sobre este evento.

Me siento honrada de poder participar en todas estas actividades y sobre todo, tener a esos estupendos cómplices que han hecho posible el regreso a casa, así sea por un par de semanas. La vuelta definitiva será el próximo año, en el verano.
¡Os espero a todas y todos!

lunes, marzo 18, 2013

Un poema de Amalia Sanchís

Amalia es una persona cercana y cálida a quien tuve el placer de conocer hace casi tres años gracias al grupo literario El Laberinto de Ariadna, del cual ambas hacemos parte.  Ella es una editora independiente que lleva el timón de Parnass Ediciones y de in-Verso, ediciones de poesía. Dos casas editoriales en cuyo seno varias personas dedicadas a las letras, entre las cuales me cuento, han podido ver publicados sus libros.  Pero ella es, además, poeta. Y para la muestra esta oda en la cual podemos encontrar ese tono de indignación que no oculta la profundidad y elaboración del verso:


APOCALIPSIS I
Oda a los malditos

Se han cumplido.
Se han cumplido ya
todas las profecías
de los sabios y los charlatanes
los mercaderes del templo
y los voceros
pero los hombres libres
siguen siendo libres
y los esclavos
aún más esclavos.

Sin guerra ni paz
por siempre
ha caído la maldición
del oráculo de Wall Street.
Habéis vencido
habéis usurpado nuestros sueños
y los sueños de nuestros hijos
y de los hijos de nuestros hijos.
Malditos seáis
por siempre.

¿Dónde están las niñas blancas?
Vírgenes blancas de miradas vacías
violadas y ejecutadas
partidas en dos en los altares.
¿Dónde están?
No hay altares ni dioses
ni vestales en los muros de lamentaciones
no hay sacrificios.
¿Dónde están ahora los ungidos
los místicos y los usurpadores
que ululaban y vendían el pan
de cada día a los malditos?
¿Dónde están?

Babel.
Babel proscrita.
Lenguas de trapo y acero.
Jerusalén y Las Vegas hermanadas
como sodomas sin estatuas de sal
con sus infames mercados
de bombas y metralla
como parques temáticos
donde no rinden cuentas
y bailan los malditos por siempre
sobre las tumbas de otros malditos.
Por siempre malditos.

Ya no tenemos miedo.
La nada absoluta
ya no nos da miedo.
Nuestras pesadillas
se han convertido
en nuestra realidad.
Habéis materializado el horror.
La Atlántida ha surgido de nuevo
del infierno y a él volverá.
Volvemos todos al infierno.

¿Dónde están ahora los dioses
en nombre de los cuales
os constituisteis en albaceas
de nuestro destino?
Nuestras pesadillas
han devenido
el sueño de los malditos.
¿Dónde están los dioses
a los que alzasteis monumentos
para vuestro orgullo de parias
laureados de serrín?
Vuestro pecado de hombres.
Ídolos de barro con pies de oro.

¿Dónde está Dios?

Malditos seáis.

Por siempre.

Malditos.



© AMALIA SANCHÍS
De la Antología Indign-Hadas


viernes, noviembre 16, 2012

NUEVO PASE DEL DOCUMENTAL INTERSTICIOS EN MOLLET DEL VALLÉS



Esta tarde se está presentando en Mollet del Vallés el documental Intersticios (Requena&Cedeño, 2011) en el marco de la actividad La Ciutat Jubilada.  No podré estar allí pero mi querido Javier  (codirector) sï; lo acompañaré desde la distancia.    
Este es un puerto más de esta película que ya ha hecho su periplo por México, España y Colombia. ¡Todo un éxito para nuestra opera prima hecha con tanto cariño y entrega!

martes, diciembre 06, 2011

Ménage à trois

En el metro se puede ver casi cualquier cosa. Allí la vida social infracotidiana se desvela de manera sutil o descarada a través de gestos de convivencia básicos, formas prácticas de ocupar un espacio compartido -a veces casi hasta el paroxismo-, maneras de gestionar la mirada y el cuerpo, etc. En los vagones de metro los seres anónimos son partícipes de una representación  precaria y fugaz en la que sin embargo, siempre salen indemnes por una sencilla razón: la mayoría de ellos saben de memoria su papel y aunque improvisen lo hacen de manera tal que la función continúa sin sobresaltos. Bueno, al menos eso es lo que sucede la mayoría de las veces.
Allí en ese espacio minúsculo aliñado de diversas formas corporales, olores de toda laya, conversaciones en todos los tonos,  alientos de todos los matices, regurgita ese mundo social que se explaya, allá arriba, en la calle.  ¿Acaso podría ser de otra manera?

Es viernes. Tomo el metro en Sagrera. A las 11 de la noche todo parece remitir a un ambiente festivo de copas y bailes y lo que salga.  Se baja alguna gente y  sube otra: jóvenes con ganas de fiesta, hombres y mujeres con cara de agotamiento y pocas ganas de sonreír y algunas personas mayores de pasos silenciosos. El vagón está medio vacío así que me siento en uno de los puestos libres. Abro un poco la cremallera de mi abrigo, me desato la bufanda -hoy llevo una preciosa que me ha regalado mi hermana Tati- saco El Gatopardo de mi bolso y empiezo a leer justo donde Lampedusa describe el final del Príncipe, empiezo a introducirme con emoción en las palabras y ¡zas! la risa alborotada de una chica me desconcentra. Levanto la mirada y la veo justo en frente de mí. Es muy joven -veinteañera, diría- y va sentada en las piernas de un chico de pelo largo. Ella ríe, él la lleva encerrada en sus brazos.  Intento leer pero algo me desvía del texto. Vuelvo a mirar al frente y veo a la pareja, ahora se besan con fruición (oye: tu también lo hacías en los pasillos de la universidad ¿recuerdas?). Y entonces me fijo en la otra persona que comparte la misma sección compuesta por dos asientos: es otro chico de pelo corto y mirada lejana.  Tiene cara de ángel, pienso. Un momento: observo que la distancia entre el cuerpo de éste y la pareja no existe. ¡No hay esa separación física ellos!  Busco explicaciones: debe ser hermano de alguno de los miembros de la pareja o un muy buen amigo de él. Vamos, un familiar. Alguien de mucha confianza que llevas a tu costado mientras te "morreas" con tu novio o novia y te aguantas las conversaciones insulsas y repetidas de los enamorados.  El chico tiene, sin embargo, cara de aburrido.
Vuelvo a la muerte del Príncipe sin éxito. Oye: mira con disimulo.  La pareja ahora ha terminado la sesión de besos  y parece que se ha quedado sin palabras. "Propera parada: Hospital Clínic".  Hago como si estuviese leyendo pero mi visión periférica me advierte de algo. La chica continúa sentada en las piernas de su chico pero éste ya no la abraza, ahora habla  con el muchacho acompañante (lo hacen muy quedo y sus caras están demasiado cercanas, demasiados próximas) Oh, oh, aquí pasa algo, me digo. Y entonces me fijo que el brazo derecho del chico que antes besaba a la muchacha ahora estrecha el cuerpo delgado del  joven y mientras sonríe le acaricia el rostro con ternura con su mano izquierda. (Nada: debe ser su hermano menor). Oye: mira con disimulo y vuelve al libro.  Y entonces, un poco después,  sin poder evitarlo, levanto la mirada y observo a  los chicos engarzados en un beso intenso y prolongado, mientras la chica observa su reflejo en la ventanilla del metro (aún va en las piernas de uno de ellos).
Intento volver al texto, sin éxito. No puedo ocultar una sensación un tanto extraña. La presentación sin decorados de un comportamiento privado en un espacio público me ha dejado sin palabras. Así que, con disimulo, observo las caras de mis compañeros de viaje. Los que han visto la escena, desvían la mirada, como si hubiesen visto algo muy, muy raro...   Y yo pienso en mi madre y en lo que diría: "Dios mío, este mundo está loco".

martes, agosto 02, 2011

En las entrañas de Collserola

Para mi no hay nada mejor que caminar por la montaña o, en su defecto, por alguno de esos senderos periurbanos que devuelven algo de ese verde perdido entre el hormigón y la voracidad de la polis.
Por fortuna para quienes vivimos en Barcelona y su área metropolitana aquí contamos con el Parc Natural de la Sierra de Collserola. Un magnífico macizo con más de 8.000 hectáreas de espacio natural preservado en el que predominan espacios forestales con una gran variedad de formaciones vegetales que le confieren una valiosa diversidad biológica. 
Es un lugar espléndido y cercano que nos permite disfrutar al aire libre de esos  pequeños placeres que engrandecen la existencia. Nada cómo pasear  por sus caminos escondidos entre los  árboles y detenernos un momento para contemplar la ciudad, muda, a nuestros pies. O para sentarnos debajo de un árbol a leer aquel texto olvidado o para escuchar el silbido del viento entre las hojas o el canto de los pájaros... O simplemente para desconectar un poco de la agitación perversa de la ciudad.
Y la semana pasada estuve en las entrañas de Collserola con mi amiga Cecilia y su compañero Juan Guillermo. Esta vez hicimos uno de los recorridos que salen de Cerdanyola. Fueron casi cinco horas de pasos, de conversaciones y silencios, de miradas y contemplaciones.  Cinco horas de caminos transitados al azar en las que descubrí otros recovecos de la sierra y, sobre todo, la maravilla del paseo en buena compañía.



Ceci y Juan, comenzando la jornada...
Unas estupendas vistas de Barcelona 
Otro punto de la urbe 
Con la ciudad a mis pies... (Foto Juan Guillermo Gaviria)
Fotos: Marthacé

domingo, julio 31, 2011

Tormenta de verano

Eran casi las cinco de la tarde. De repente el horizonte se tintó de carámbanos negros hacia el norte.  Se escucharon truenos leves. "Va a llover. Mirad cómo se ha puesto el cielo". Dije a mi hija mientras me asomaba al balcón.
El viento empezó a soplar con fuerza haciendo mover las antenas de los terrados y las  ropas de  colorines que aún había en algunos tendederos (imagino que nadie esperaba una tormenta tan contundente a estas horas del día). 
"Ya caen un par de gotas".   Y dicho esto las nubes se rompieron con una violencia inusitada. Todo se tornó blanquecino y la visibilidad apenas permitía ver algunos edificios cercanos. El viento hizo surcos magníficos sobre los terrados y las antenas se arrodillaron sumisas ante su furia. Una semipenumbra lo invadió todo. Un momento después empezó a caer granizo. Piedras blancas que volaban hasta nuestro balcón y se estrellaban en el cristal de la puerta desde la que, mi familia  y yo, contemplábamos un espectáculo tremendamente hermoso.  
Era extraño. Los tres inmóviles detrás del cristal observando en silencio una presentación fabulosa y terrible -he ahí la antinomia- de la naturaleza. Mudos contemplando su contundencia, su poder, su belleza letal ante la cual sólo podemos replegarnos, someternos y, a veces, en ciertas condiciones, recrearnos. 


16:55 
17:00
17:15
Fotos: Marthacé

viernes, diciembre 24, 2010

Elogio al Caganer*

A mis amigas y amigos catalanes...
Mi primera visión del Caganer fue en un belén (léase pesebre, nacimiento) que había en un conocido centro comercial de la zona alta de Barcelona (Pedralbes). Recuerdo exactamente el momento porque mi compañero y yo acabábamos de llegar a la ciudad y nos sentíamos unos completos extraños, outsiders en unas calles perfectas con sus coches de lujo y sus mujeres con abrigos de visón. En esas circunstancias nos dedicábamos a pasear por los alrededores mientras ojeábamos escaparates y nos torturábamos haciendo la conversión de pesetas a nuestros modestos pesos colombianos (una conversión 12 a 1: por un peso 12 pesetas), teniendo la absoluta certeza de que jamás podríamos comprar alguno de esos abrigos o zapatos que estaban expuestos sin condenarnos a vivir en la mendicidad.


Así que los días previos a esa navidad de cambio de milenio fueron muy prolijos para los ojos. Éramos, en efecto, flâneurs recién llegados dedicados completamente al ejercicio de la observación silenciosa y comentada, a mirar los cuerpos y los rostros de la gente siempre de prisa y ocupada con bolsas de compra. Siempre nos sorprendíamos y acabábamos comentando sobre el ímpetu consumista de nuevos ricos de esa sociedad en la que nos encontrábamos. En realidad sentíamos una profunda decepción por la superficialidad que parecía llenarlo todo, por la falta de calor humano, por la ausencia de ese espíritu navideño al que estábamos acostumbrados.

Por fortuna, mientras realizábamos unas de esos paseos por los alrededores, nos topamos con aquel belén aparentemente similar al que se hacía en nuestro país. “Es muy plano, faltan las montañas”, decía mi compañero. “Sí faltan más animales, más ambientación”, decía yo. Y fue entonces cuando vimos la maravilla: una figura con barretina y traje de pastor que estaba haciendo sus necesidades fisiológicas, es decir, cagando. Y estaba puesta allí, en medio de las imágenes tradicionales y las ovejas. Mira esto ¿no es fantástico?, exclamábamos los dos mientras nos reíamos. Fue un descubrimiento estupendo que nos llevó a realizar toda suerte de interpretaciones sobre el significado de esa figura totalmente humana y real en medio de un paisaje “santificado”. “Este hombre se caga en todo”, dijo mi esposo. “Si, y a la vez lo salva todo”, dije.

En ese entonces no sabíamos que el Caganer está presente desde hace más de cinco siglos en los pesebres de Catalunya, como lo demuestran las representaciones de su figura en algunas esculturas religiosas catalanas. El Caganer también aparece en la obra de Joan Miró, y en belenes de Murcia, Portugal o Nápoles desde tiempo lejanos (allí son conocidos como cagonescagoes y cacote o pastore que che caca).

En Catalunya es inconcebible un pesebre que no tenga la figura delCaganer, ese pastor que abona la tierra devolviéndole lo que ésta le ha dado, y que bien puede tomar la fisonomía de políticos, deportistas, o de príncipes, todos ellos en la misma posición que los iguala con los demás mortales. Gente que caga.

Pero esa figura tradicional también tiene sus detractores: personas que consideran que es una imagen de mal gusto, de irreverencia religiosa… o políticos (de derechas, de izquierdas y de centro) que piensan que va en contravía de la cacareada ordenanza cívica que prohíbe hacer las necesidades en la vía pública y que seguramente se aprobará, pese al inconformismo de la mayoría de la población de Barcelona. Esa era la razón que alegaban para que no se pusiera el Caganer en el pesebre de la plaza de Sant Jaume que depende del ayuntamiento barcelonés. Para evitar la mierda nada mejor que eliminar todo lo que incite a ella, así no cundirá el mal ejemplo y la gente no cagará en la calle. Se elimina por decreto, sin los Mossos, lo escatológico que simboliza el Caganer. Por fortuna primó la razón sobre la estupidez y finalmente, el humilde pastor está allí haciendo las necesidades a la vista de todos, recordando también uno de los rasgos más importantes del carácter catalán: esa tendencia a una escatología que lo subvierte todo, en cuyo fondo está vivo un profundo sentido desmitificador.

Yo confieso públicamente mi admiración por el Caganer. ¡Me encanta! Tanto que, desde el momento de conocerlo, le hemos reservado un lugar destacado en el pesebre que cada año hacemos en casa. Ah, y también lo hemos llevado a otras latitudes. ¡Aún recuerdo la cara de nuestros familiares cuando pusimos uno en aquel Belén que hicimos en casa de mi hermana en el año 2001! Era una sensación extraña por toda la paradoja que implica allí, en Colombia, donde todavía se está lejos de una visión laica de la realidad, y donde se habla de los fluidos, despojos y ciertas partes corporales con eufemismos (por ejemplo no se dice cagar sino “hacer del cuerpo”, “ensuciar”; no se dice culo sino “cola”, “rabo”, “trasero”). Así que poner el Caganer en ese pesebre era literalmente cagarse en todo, en el sentido de que se desmitificaba el paisaje tradicional de la Sagrada Familia. Era también poner un toque de la más elemental humanidad que nos acerca y nos iguala a todos y a todas.

















¡Visca el Caganer!
¡Visca Catalunya!
.

domingo, noviembre 07, 2010

Otras imágenes del Papa en Barcelona

El jueves pasado salí rapidamente del curso de Documental i gènero que estoy realizando en la Escola de la Dona para dirigirme al Centro Cultural Pati Llimona  cuando me encontré con una manifestación en la  Plaza Sant Jaume. Al principio no sabía de que se trataba (sí, estaba desinformada) pero sólo con apreciar algunos de los carteles me enteré del asunto: era una manifestación anti venida del Papa.
Confieso que me gustó encontrarme con ese acto porque justo el día anterior había escrito mi columna para el periódico El Líder sobre esa temática (ver la entrada anterior de este blog), aunque sin mojarme mucho porque en mi tierra primera todavía persiste una visión clerical fuertemente arraigada. Y si, no quiero ser muy "frentera" en esos asuntos, por el momento.
Pues bien, hoy al leer  las noticias de La Vanguardia en su versión digital he recordado los textos que aprecié el jueves en ese acto público y no dejo de pensar en el profundo sentido de verdad y reinvindicación que hay en ellos: "El condón salva. El Papa condena"; "Separación Iglesia-Estado ¡Ya!"; "A pedófilos y cómplices bajo capa clerical, ¡Pena civil ejemplar!"; "Un infierno real: el Vaticano, Guantánamo mental".  
Y me inquieta el títular con el que abre hoy La Vanguardia:  "Visita histórica del Papa a Barcelona para dedicar la Sagrada Familia" y luego en el lead se apunta lo siguiente: "Benedicto XVI ha cargado duramente contra el aborto y la eutanasia y ha pedido apoyo del estado a la natalidad y a la mujer". Sin duda, este Papa sigue en su posición recalcitrante con respecto a temas tan sensibles para todas y todos. Es una persona  que por una parte, cierra los ojos ante la corrupción y perversidad de algunos miembros de la  Iglesia  y por otra,  condena con un fanatismo inusitado temas vitales como  el aborto, el matrimonio homosexual, el uso del preservativo, la eutanasia, etc. Es esa doble moral la que molesta y vulnera  y la que, de ninguna manera, se puede aceptar.
Fotos: Martha C. Cedeño





sábado, noviembre 06, 2010

Barcelona y el Papa

Aunque a simple vista parezca que la sociedad española es esencialmente laica, no lo es. Si bien es cierto que la injerencia de la iglesia católica en la vida política actual no es comparable con la que hubo durante la dictadura franquista cuando estuvo en contubernio con el régimen, todavía no existe una independencia del Estado con respecto a cualquier confesión religiosa. Y ello implica no sólo la financiación de la iglesia con dineros públicos, la excesiva influencia de ésta en la educación, el mantenimiento de los privilegios de los que goza desde el siglo pasado sino también la intrusión en asuntos políticos de algunos de sus dignatarios más importantes. En los últimos años, por ejemplo, muchos de ellos han expresado su desacuerdo con medidas como el matrimonio homosexual, el aborto, el uso del preservativo etc.

Y en comunidades autonómicas como la de Cataluña con una amplia tradición de resistencia eso no gusta nada. Y no gusta porque se considera un giro al pasado y a la derecha que no se puede permitir de ningún modo. La iglesia debe dedicarse a sus labores evangelizadoras sin participar en la vida política, se dice aquí. Pues bien, este fin de semana llega el Papa a Barcelona. Estará los días 6 y 7 de noviembre con la intención de consagrar el templo de la Sagrada Familia, uno de los monumentos más importantes de la ciudad diseñado por el arquitecto Antonio Gaudí.

Así que ya se han empezado a limpiar y adornar las calles por donde pasará, a tener a punto los sitios que pisará y algunas personas particulares cuyas casas están sobre el recorrido papal han puesto en alquiler sus balcones a precios elevados. Y a la par con ello también se han creado plataformas en contra de la venida del papa. Así mientras los políticos avalan ese acontecimiento otros sectores de la población la rechazan no sólo por los costes económicos sino por sus implicaciones ideológicas. No entienden cómo una sociedad tan beligerante, independiente y de izquierdas como ésta acepta la visita de una persona cuyas posturas con respecto a temas sociales trascendentales dejan mucho qué desear.

Yo no pienso ir a verlo. Respeto las posturas de unos y otros pero no dejo de pensar en una frase que escribió en el tablero mi profesor de quinto de primaria de una escuelita de la vereda Bajo Pueblitos de Belén de los Andaquíes: “El Papa es el primer explotador de la tierra”. Entonces no sabía a qué se refería. Hoy ya lo sé. Pero si mi hija que tiene 10 años quiere ir a verlo seguro que la acompañaré, no sin antes decirle un par de cosas muy importantes.

(Mi columna de esta semana en el  periódico El Líder)

domingo, abril 22, 2007

Barcelona, Barcelona

Barcelona tiene sin duda sus matices. Para algunas personas es una urbe maravillosa, cosmopolita y abierta con una estupenda oferta cultural y turística. Un lugar de postín donde se puede encontrar y comprar de todo. "La millor botiga del món" dice una de las publicidades más emblemáticas: la mejor tienda del mundo. Y desde ese punto de vista es lo que parece: un escaparate dispuesto con cuidado para los bolsillos más amplios. Basta con echar un vistazo a sus calles más reconocidas donde campean las grandes marcas y sobre todo, a sus construcciones de alto standing donde un piso puede superar con creces el millón de euros. ¡Es una barbaridad! - me decía una mujer el otro día- ¡esta es una ciudad para ricos!
Y el escaparate, por supuesto, está limpio y saneado. Afuera miseria humana, desarrapados, incívicos, mujeres de la vida alegre, inmigrantes pobres... Afuera todo lo que empañe el artificio lustroso pleno de turistas en zapatillas, de yuppies tecnológicos, de gente fashion con bolsas de Valentino. Afuera todo lo que no quepa en una postal impoluta y vendible.
Hay sin embargo, otra Barcelona. Aquella de las calles estrechas en las que conviven seres de los lugares más lejanos. La de la gente de a pie que vibra y sueña y reinvindica sus derechos. Barcelona rosa de fuego. La de las construcciones estupendas que se convierten en un deleite para los sentidos. La del sol perenne y la montaña verde que se columpia en las tardes de invierno. La de aquellos lugares recónditos, clandestinos, alejados del ojo del escaparate en los que es posible la invisibilidad. Barcelona. La de calles atiborradas de mundo, de cuerpos en movimiento siguiendo el compás de una melodía cotidiana y única. Barcelona. Niebla en primavera. Concha de plata en Otoño. Arte en las calles y en los bancos desde donde se contempla la vida que pasa y se agita. Barcelona irreverente, indómita: eres más que un escaparate creado por quienes intentan domesticarte, prostituirte, doblegarte. Para los que te sentimos, Barcelona, somos tus rehenes, tus amantes sigilosos e incondicionales que ya no pueden vivir sin tu música de sal. Barcelona de mar.
Foto: Lina María Cedeño Pérez, Barcelona desde el Parc Güell un día de invierno.

domingo, octubre 02, 2005

La ciudad y las palabras

L'Hospitalet con eclipse anular de sol (Foto: Martha Cecilia Cedeño Pérez, 3.10.2005, 10:50 horas)
"Rojo crepúsculo que perfora la niebla de la corriente del Golfo. Vibrante garganta de cobre que brama por las calles de dedos ateridos. Atisbadores ojos vidriados de los rascacielos. Salpicaduras de minio sobre férreos muslos de los cinco puentes. Irritantes maullidos de remolcadores coléricos bajo los árboles de humo que vacilan en el puerto". (John Dos Pasos, Manhattan Transfer)
La ciudad no sólo ha sido y continúa siendo tema fundamental de discusiones filosóficas, científicas, políticas, entre otras esferas, sino también tópico lleno de matices y experiencias para los creadores de mundos a través de la palabra: narradores, ensayistas y poetas. Esa ciudad plena de contradicciones y sugerencias, de seres taciturnos y extraños que se mueven al compás de las horas, vive en las aproximaciones diversas que desde la palabra intentan abarcarla más allá de sus edificios y su óxido para re-construirla una y otra vez a través de sus olores, sus ritmos, sus cadencias, sus vicisitudes.

Esas múltiples miradas sobre la ciudad más allá de lo físico señalan la creación de nuevos sentidos que facilitan una aproximación a su naturaleza donde convergen las emociones y la utopía, la conciencia y la reflexión, las percepciones y las imágenes. Y en ese mar de visiones la ciudad se vislumbra de diversas maneras, desde su oscuridad y caos: “la luz es sepultada por cadenas y ruidos/ en impúdico reto de ciencia sin raíces …” (Lorca, Poeta en Nueva York); desde el cúmulo de sensaciones que despierta: “el olfato es una vista extraña. Evoca paisajes sentimentales mediante un dibujar súbito de lo inconsciente…Paso por una calle. No veo nada o, mejor, mirándolo todo, veo como todo el mundo ve…” (F. Pessoa, Libro del desasosiego) o “el aire húmedo del centro estaba lleno de pozos de fragancia (…) todo olía encarnizadamente y también el sol y el cielo eran más duros y acuciados…” (Cortázar, El Perseguidor y otros relatos); y pasa por su carácter sonoro, por su vida de murmullos y ruidos: “mi diván es una barca perdida sobre las ondas; ese silbido súbito, es el viento entre las velas. El aire furioso “claxonea” por todas partes …” (Bacherlard, La Poética del espacio); hasta reflejarnos la ciudad del nómada, habitante fugaz de calles, de plazas, de esquinas: “…cualquier viento lento me ha barrido del suelo, y yerro, como un final de crepúsculo, entre los acontecimientos del paisaje (…)” (Pessoa, Libro del desasosiego) y “sigo, simultáneamente, por la calle, por la tarde y por la lectura soñada, y los caminos son verdaderamente recorridos. Emigro y descanso, como si estuviese al borde de un navío en altamar (…)” (Baudelaire, Pequeños poemas en prosa)… Y así podríamos encontrar miles de ejemplos literarios que dan cuenta de una ciudad re-creada al infinito.

La ciudad vive en la palabra con sus contradicciones, sus historias fugaces y fragmentarias; en ella se tejen los sentidos que los creadores de mundos y de versos explayan en sus líneas para dibujar la efigie de una ciudad que podemos amar y odiar al mismo tiempo, en un movimiento dialéctico e infinito pero siempre abarcador de muchas realidades y sentidos. Ahora bien, ¿Cómo se refleja una ciudad concreta como Barcelona en la Literatura? ¿De qué manera ha sido y es vista por sus narradores y poetas? ¿Qué imágenes hablan sobre su naturaleza abierta, antigua y nueva? ¿Cómo se perfilan sus olores, sus colores, sus recorridos vitales? ¿Cómo la viven, la sienten, la beben, sus transeúntes eternos pasajeros de las calles? ¿Cómo habita en las palabras, con su mar y sus montañas, con su cielo profundo aún en invierno, con sus hombres y sus mujeres?
Martha Cecilia Cedeño Pérez

sábado, octubre 01, 2005

Amanecer en Barcelona

(Foto: Martha Cecilia Cedeño Pérez)

Quiero empezar este blog con esta fotografía hecha desde el balcón de mi casa, el miércoles 28 de septiembre de 2005 a las 7:36 horas, porque de alguna manera se constituye en una metáfora: empiezo un recorrido alentada por mi amiga Gabriela de la Peña por esta especie de tribuna pública libre y, al tiempo, retomo con disciplina las riendas de la lectura y escritura que mis deberes domésticos me habían hecho dejar de lado. Vuelvo a los libros (de hecho volví hace más de 4 meses), a las cavilaciones, a las divagaciones y me siento más viva que nunca en una existencia casi liminal, bordeada de esquemas que se rompen y de nuevas texturas y agujeros en la cotidianidad... Y así lo percibí cuando, como por una suerte de aparición mágica, me inundó el rojo y oro que se coló por la ventana y me hizo dejar el ordenador para buscar la cámara digital e intentar hacer una fotografía que plasmara, al menos un poco, la maravilla que tenía ante mis ojos y que resplandecía pese a las siluetas de los edificios y a la telaraña de las antenas. Un amanecer espléndido que fue el anuncio de una mañana memorable, infinita y efímera a la vez. Un amanecer que me hizo pensar que en alguna parte de la ciudad otra u otras personas contemplaban maravilladas lo mismo que yo y justo en ese instante fuí feliz.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...