martes, agosto 02, 2011

En las entrañas de Collserola

Para mi no hay nada mejor que caminar por la montaña o, en su defecto, por alguno de esos senderos periurbanos que devuelven algo de ese verde perdido entre el hormigón y la voracidad de la polis.
Por fortuna para quienes vivimos en Barcelona y su área metropolitana aquí contamos con el Parc Natural de la Sierra de Collserola. Un magnífico macizo con más de 8.000 hectáreas de espacio natural preservado en el que predominan espacios forestales con una gran variedad de formaciones vegetales que le confieren una valiosa diversidad biológica. 
Es un lugar espléndido y cercano que nos permite disfrutar al aire libre de esos  pequeños placeres que engrandecen la existencia. Nada cómo pasear  por sus caminos escondidos entre los  árboles y detenernos un momento para contemplar la ciudad, muda, a nuestros pies. O para sentarnos debajo de un árbol a leer aquel texto olvidado o para escuchar el silbido del viento entre las hojas o el canto de los pájaros... O simplemente para desconectar un poco de la agitación perversa de la ciudad.
Y la semana pasada estuve en las entrañas de Collserola con mi amiga Cecilia y su compañero Juan Guillermo. Esta vez hicimos uno de los recorridos que salen de Cerdanyola. Fueron casi cinco horas de pasos, de conversaciones y silencios, de miradas y contemplaciones.  Cinco horas de caminos transitados al azar en las que descubrí otros recovecos de la sierra y, sobre todo, la maravilla del paseo en buena compañía.



Ceci y Juan, comenzando la jornada...
Unas estupendas vistas de Barcelona 
Otro punto de la urbe 
Con la ciudad a mis pies... (Foto Juan Guillermo Gaviria)
Fotos: Marthacé

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