sábado, diciembre 27, 2008

Terror en Gaza

Hoy, justo a la hora de comer, la tele replica su postre de sangre. Mientras los felices de la tierra descansan de los vaivenes de las fiestas (las reuniones, las comidas, las compras...), una orgía de dolor tiñe de rojo un territorio. Y tenía que ser aquel sagrado de las religiones occidentales -vaya paradoja. Allí, la muerte ronda los muros, las casas, las calles. Allí llueven gotas encendidas. Bombas que arrasan los árboles y los sueños. Y no puedo quedarme callada, ni mirar las noticias del horror. Y me enfurezco y me lleno de indignación. No comprendo el odio encarnizado contra un pueblo acorralado, vejado, expulsado sistemáticamente de una tierra que ha ocupado durante más de 2000 años. No comprendo el silencio de los poderosos del mundo que vuelven sus ojos hacia otro lado mientras un pueblo se desangra. Nada justifica el terror, la masacre, la muerte. ¿Hasta cuándo esa guerra ciega que todo lo cercena? Tengo un nudo en la garganta. No puedo comer con sangre. No puedo reir con muertos en la calle.
¡Yo también lloro por tí, Palestina!

miércoles, diciembre 24, 2008

Las navidades del recuerdo

Estos días he vuelto a recordar aquellos diciembres de mi infancia. Mi memoria se llena de imágenes bellísimas, circundadas por la magia de unos días marcados por la espera impaciente del Niño Dios (entonces no existía el horroroso Papa Noel, importado de Estados Unidos hace algunos años), que venía cargado de regalos. Coches para mis hermanos y muñecas para mí (lo típico en nuestra socialización donde se van reafirmando los roles tradicionales de género). Entonces vivíamos en el campo y junto con mi hermano Juan, cuando caía la tarde del día 24, nos echábamos en el prado para contar las estrellas y para imaginar la forma en que el Niño Dios bajaba del cielo con los regalos. Mi padre decía que utilizaba una cuerda muy, muy larga. Y nosotros le creíamos. No teníamos televisión, sólo radio. Una radio roja en donde podíamos escuchar la música de diciembre y que padre encendía a las cuatro y media de la madrugada para escuchar aquellos programas que intercalaban noticias y música. Así que no estábamos contaminados por las idioteces de la caja tonta. Y justo el día 24 nos acostábamos más temprano que de costumbre para que el Niño Dios viniese pronto con los presentes. No podíamos dormir de la ansiedad y constantemente estirábamos el brazo para tocar debajo de la almohada con la esperanza de encontrar algo. Y cuando por fín lo hallábamos, nos despertábamos del todo, felices, para ver los juguetes. Jugábamos hasta que nuestros padres nos decían que debíamos volver a la cama, que mañana habría tiempo para continuar.
Y junto con los regalos estaba también un cierto tiempo de transgresión (me parece que en el fondo, esto era lo verdaderamente mágico). El hecho de que estuviese la familia reunida, a veces con algunos amigos cercanos que tenían hijos pequeños, nos permitía escaparnos del control paterno para dedicarnos a los juegos, a escabullirnos de los deberes cotidianos. Así que durante las navidades y las fiestas de fin de año, nos dedicábamos a jugar hasta el cansancio. Hacíamos carreteras, casas para las muñecas pero también explorábamos el bosque cercano en busca de material para nuestras construcciones. Y buscábamos nidos de pájaros. Durante esos días nos acostábamos más tarde que de costumbre y nos dábamos un atracón de comida, sobre todo de dulces y caramelos. Hacíamos poco caso a nuestros padres cada vez que nos mandaban a hacer alguna cosa. Pero también andábamos descalzos por el prado y si llovía nos mojábamos y nos metíamos en el barro. Éramos libres y felices sin el peso de la vigilancia paterna.
Y cuando se acababan las fiestas, volvíamos a empezar un ciclo eterno. - Mamá ¿cuánto falta para que vuelva el Niño Dios? -Un año. -¿Y es mucho tiempo? -No, es muy poco. Pero era mentira, entonces, un año era una eternidad.

miércoles, diciembre 17, 2008

Zapatos

Confieso que no puedo evitar escribir algunas líneas sobre un hecho que, durante los últimos días, ha dado la vuelta al mundo. Porque, en efecto, hay imágenes que producen una mezcla de sorpresa y admiración. La de los zapatos volando sobre la cabeza de Bush, es una de ellas. Cuando en apariencia no hay nada qué hacer, ningún modo de reflejar la indignación, siempre quedan aquellos intersticios por donde es posible resitir o al menos demostrar la impotencia brutal en un contexto en el que exixten pocas salidas. Es tan grande el cansancio, la injusticia que se cierne sobre un colectivo, que esa salida inesperada pero cargada de sentido, se convierte, para unos, en un símbolo. Aunque a simple vista parezca, como decía mi abuelo Miguel Ángel, una "pelea de tigre contra burro amarrado" el trasfondo refleja otras cosas. De una parte, es en cierta medida la manifestación de lucha y resistencia de un pueblo masacrado, expoliado, maltratado con perversidad que clama por su autodeterminación y libertad. Y por la otra el declive de una figura -y también un imperio- que ha escenificado el peor conflicto del siglo XXI. Es una manera apropiada de despedir a un gobernante falto de miras y de neuronas, opaco y envilecido por la mentira que aún no ha reconocido sus errores y horrores; que durante los años en que ha ejercido el poder, ha actuado aplastando a los demás con la suela de sus botas de vaquero postmoderno. Los zapatos volando y el quiebre de cintura para evadirlos, metaforizan el eclipse del bárbaro y el hastío de aquellos pueblos heridos que, a pesar de todo, encuentran caminos de resitencia, aunque para algunas personas sea sólo un gesto ingenuo que no conduce a ninguna parte. A mi me basta con mirar el vídeo para tener la esperanza de que todavía es posible cambiar algunas cosas de este negro mundo.
Bueno, pues aquí va el vídeo que está en Youtube:

jueves, diciembre 11, 2008

Felices compras

Las fiestas de navidad y fin de año están a la vuelta de la esquina. O diríamos más bien, las compras. Así que ya se preparan las cartas de reyes, el calcetín del importado Papá Noel, los banquetes de la noche buena y noche vieja… Y se preparan también las exiguas carteras y las tarjetas de crédito. Así con la fría iluminación que decora las calles de la bella Barcelona y las ciudades metropolitanas, llega también el espíritu del consumo. Dios de los tiempos modernos que todo lo puede. Y eso ya se nota pese a la tan mentada “crisis”. Sólo hace falta pasearnos por los centros comerciales para darnos cuenta de ello: hombres y mujeres con cara de felicidad y con sendas bolsas de compra. Ropa, perfume, electrodomésticos, gadgets de toda índole: artículos de primerísima necesidad, sin los cuales no podríamos vivir. ¿Cómo imaginar la vida sin un televisor de plasma, una PSP, una Nintendo, un MP4? ¡Imposible!
Y esto es sólo el principio porque luego, después de reyes, vendrá lo mejor: las espléndidas rebajas. Así recibiremos el nuevo año con un gozo enorme porque podremos suplir esas necesidades vitales que nos hacen cada día mejores personas, mejores vecinos y vecinas, mejores trabajadores y trabajadores, mejores padres y madres, mejores amantes, mejores miembros del selecto grupo de consumistas.
¡Felices compras!

martes, diciembre 09, 2008

Un poema de Machado

Ana, una estupenda y sensible mujer asturiana, me envía este bello poema de Antonio Machado, su poeta favorito. Poeta que conocí en mi época de estudiante universitaria de literatura y que desde entonces llevo conmigo. La sencillez y hondura de sus versos, alejados de artificios, conmueven justamente porque tocan lo esencial. Allí se conjuga el tiempo, la vida, la muerte, la existencia cotidiana, el paisaje, la esperanza...
.........
A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

viernes, diciembre 05, 2008

Delirio

A mis amigas de palabras y a todas aquellas personas que las buscan
Ese día, después de pensar inútilmente durante tanto tiempo en el libro que nunca escribiría, se sentó, por fin, frente al ordenador y con rapidez vertiginosa comenzó a teclear como una condenada. Había pasado demasiados días revolcándose en su dolor postizo y en su hiperbólica falta de voluntad. En la envidia inmensa que le producía leer en los periódicos y diarios digitales los logros de aquellas personas que un día fueron sus amigas y que ahora ganaban premios a diestra y siniestra. Le carcomía la frustración de sentirse en la más absoluta inmovilidad pese a que diez años atrás era considerada una promesa de las letras. Entonces era bella y altiva y no había ningún congreso literario o científico que se le resistiese ni ninguna reunión de escritores y bohemios a la que no acudiera para asombrar con sus versos y con su mirada. Ella lo sabía y sin ninguna muestra de vergüenza se adentraba en las conversaciones de los iniciados, de los intelectuales avezados que se sentían halagados con su presencia impetuosa y dulce al tiempo, y sobre todo con sus coqueteos descarados que los mantenía a todos, sin saberlo, a punto de sucumbir. Era la admirada muchacha, una cuasi figura de las letras que ahora se aferra a los recuerdos y a una novela que nunca escribirá. Eso no significa que no piense en ella. De hecho en todo momento está hilando historias, inventando la obra maestra que algún día la pueda sacar de la precariedad descomunal en la que vive desde siempre. Sus noches en vela se pueblan de personajes que vienen y van, perfiles de viajes, de acciones que comienzan cuando se acuesta en la cama y terminan cuando vencida por el cansancio se queda dormida con las manos dobladas hacia dentro. Y también escribe o más bien imagina cuentos portentosos en los recorridos del metro, las caminatas por el parque, los minutos de descanso en su trabajo como administrativa, los instantes de sordidez frente a la tele o cuando prepara con diligencia la comida del domingo mezclando colores y sabores como si estuviese pintando un cuadro comestible. Escribe uno y mil comienzos. Una y mil historias ridículas y cursis y grandes y épicas. Y ninguna la convence. O, mejor, ninguna de ellas desbloquea el resorte de la inmovilidad que la mantiene atada sin misericordia a la pasividad de las palabras; a la envidia inmensa que la carcome por dentro cuando descubre el triunfo, por insignificante que sea, de alguno de sus conocidos y conocidas. No cabe duda que los concursos son una mierda, el fallo ya se conoce antes de que el jurado lo emita, todo es una pantomima, una cruel representación para dejar a los de siempre o a los amigos de los de siempre. Por eso no creo en ellos ni me presento a ellos. ¿Te acuerdas de Camilo Alce? Pues acaba de ganar un premio de una bienal de novela: o su obra es muy buena o el jurado es muy malo o ha sido comprado.
Historias, historias, cuentos falsos que recrea con un cinismo impúdico para confirmar no su falta de talento, que lo tiene; sino su falta de voluntad para el trabajo creativo. Historias que no son sino extensiones de su pobre vida dedicada a la contemplación del éxito ajeno, a la inercia de no poder escribir porque trabaja dentro y fuera de casa porque tiene que llevar a los niños al colegio porque hace frío porque hace calor porque me siento mal. Y así día tras día va aplazando ese momento que acaricia desde los 20 años. Roza con los dedos las posibilidades sin atreverse a realizarlas y cuando, por fin, un día se despierta con la voluntad agudizada se dice convencida que hoy si se sentará a escribir esa historia que tiene detenida en su garganta como un sollozo. Y va a la cocina y se prepara un café suave y lo sirve en un vaso transparente y se sienta frente al ordenador y lo enciende y entonces se dice que primero abrirá el correo para ver si me ha escrito alguien o para encontrar aquella señal que lleva esperando desde siempre; señal, marca, huella que un día aparecerá como por arte de magia pero no sabe exactamente de qué se trata ni que asunto cambiará con ello. Así que se sienta frente el ordenador y abre sus cinco correos que empieza a ver uno por uno, con parsimonia. Poco a poco va borrando los mensajes basura de grupos contestatarios, páginas de autoayuda, publicidad de móviles, disfrute de estas navidades comprando en el Corte Inglés, alguien te busca, pasa esta cadena para que tengas diez años de buena suerte... y los spam, malditos intrusos, que se multiplican. Con desgano descubre que le ha escrito su amiga de juventud y entonces decide escribirle antes de empezar con la historia largamente pensada. Y ya son las once del día y tengo que parar para recoger un poco la casa, limpiar el polvo, hacer las camas y la comida, para después ir a buscar a los niños al colegio. Y ya se ha ido la mañana y hoy tampoco he escrito nada pero no importa, mañana me levanto más pronto y seguro que alcanzo a escribir un par de páginas porque ahora si estoy animada, ahora sí voy a empezar a contar todo lo que llevo dentro.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

miércoles, diciembre 03, 2008

Seal

Descubrir a Seal ha sido estupendo. Sí, ya sé que lleva haciendo música desde principios de los noventa. Pero confieso que sólo hasta hace poco me fijé en él, en sus canciones. Y me gusta. Su voz tiene fortaleza y hondura y remite a lo mejor del Soul. Para la muestra este precioso tema - I've Been Loving You Too Long- que también he encontrado en Youtube. Así que para calentar el cuerpo y el espíritu nada mejor que escuchar a este hombre tatuado por la vida y la música. Seguro que a quienes me leen aquí y allá les gustará.

sábado, noviembre 29, 2008

Precariedad

Héctor trabaja en un call center, es arquitecto y llegó a España, a Barcelona, hace 6 años desde Córdoba, Argentina. Labora para una empresa financiera emitiendo llamadas a clientes morosos. A las 8 de la mañana coge el metro para ir a su lugar de trabajo, situado en una ciudad del extrarradio Barcelonés. No gana más de mil euros al mes por ello se rebusca la vida haciendo las actividades más disímiles desde tomar fotos en bodas, bautizos y comuniones hasta aplicar encuestas esporádicas en las calles.
Meritxell es una chica treintañera que aún vive con sus padres. Ella, después de superar sendas oposiciones, trabaja como auxiliar administrativa en un centro de educación. Antes de lograr ese puesto fue teleoperadora, monitora de piscina y dependienta de Ikea. Meri es catalana y tiene dos carreras que nada tienen que ver con su función de administrativa. Su sueldo tampoco supera los mil euros.
Rebeca tiene 52 años. Es de León pero vive en una ciudad del eje metropolitano de Barcelona hace más de treinta años. No hizo una carrera universitaria pero tiene conocimientos de informática e Internet. Trabaja desde hace una década limpiando casas pero no tiene seguridad social y su sueldo si acaso supera los 600 euros al mes. Ello significa que no podría vivir sin el salario del marido y que no tiene derecho al paro.
María es psicóloga y llegó a Barcelona hace 10 años. Ya tiene la nacionalidad española y está colegiada pero no ha podido ejercer su profesión. Pese a que se ha presentado a infinidad de trabajos dentro de su área de formación solamente la llaman para teleoperadora y otros trabajos igualmente precarios.
Joan Carles es periodista. Trabaja en un importante diario de Catalunya como redactor desde hace más de 8 años y desde entonces gana lo mismo: un poco más de 1200 euros. Cuando dice dónde trabaja su interlocutor/a piensa que gana un dineral. Pese a que labora en una empresa de prestigio su sueldo es tan precario que apenas le alcanza para pagar la hipoteca, no le queda ni un céntimo para vivir…

miércoles, noviembre 26, 2008

Un poema de Charles Baudelaire

Beneficios de la luna
La luna, que es el deseo mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo:
-Esa criatura me gusta.
Y descendió delicadamente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. A continuación se tendió sobre ti con la delicadeza flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te volvieron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De observar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan extraña los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre deseos de llorar.
Mientras, en la propagación de su alegría, la luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosforescente, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viviente pensaba y decía:
-Perpetuamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: el agua, las nubes, el silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los aromas que hacen delirar; a los gatos que pierden el sentido sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.
Y serás amada por mis amantes, festejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes, a quienes también apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que aman al mar, al mar inmenso, alborotado y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en quye no están, a la mujer que no conocen, a las flores perversas que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que alteran la voluntad y a los animales salvajes y lujuriosos, representación de su locura.
Y por esto, niña consentida, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la nefasta madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.
Charles Baudelaire, Pequeños Poemas en Prosa, Barcelona, Fontana, 1995, págs. 95-96

domingo, noviembre 23, 2008

Un día en la montaña


Embalse de La Baells

Salimos muy temprano. Antes de las nueve dejamos la ciudad con su red esquizófrenica de calles, rondas y avenidas para tomar la vía que nos llevaría a la montaña. Poco a poco vimos la transformación del paisaje: del gris tostado pasamos a un verde que lentamente iba ganando intensidad. Contemplamos arrobados el embalse de La Baells con sus colores de otoño y luego el pueblo de Berga y la silueta del pedraforca con sus 2497 metros de altura.



Antes de llegar al Túnel del Cadí tomamos una vía alternativa para comenzar nuestro ascenso al puerto de montaña que está situado justo detrás de La Molina. Y allí encontramos un lugar espléndido, solitario y blanco en el que pasamos un estupendo día de aire puro y risas y trineos y afectos compartidos.


Después de contemplar un magnífico atardecer detrás de los cerros blancos coronados de rosa y oro, emprendimos nuestro viaje de regreso. Y como sucede en las películas estadounidenses de montaña y nieve, un cervatillo se cruzó en nuestro camino justo cuando ibamos a tomar la vía principal para alegría de los niños y adultos. En ese descenso vertiginoso también pude contemplar algunas estrellas tozudas (en verdad muchas más de las que se ven en Barcelona) en un cielo despejado que lentamente se iba ocultando tras la capa de contaminación de la gran ciudad y su área metropolitana. Ya estábamos llegando a casa...

Fotos: Martha C. Cedeño Pérez

miércoles, noviembre 19, 2008

Seminari Llibertad de Premsa i Conflicte a Colòmbia

El colectivo Maloka organiza el seminario Libertad de prensa y conflicto en Colombia que se llevará a cabo en el Colegio de Periodistas los días 20, 21 y 22 de noviembre. A continuación presento el programa correspondiente:

JUEVES 20 DE NOVIEMBRE DE 2008
16:00 h – Inauguración -Alex Juanmartí, Col-lectivo Maloka Colombia -Andreu Felip, director de l'Agència Catalana de Cooperació de la Generalitat de Catalunya -Josep Carles Riu, decano del Ilustre Col.legi de Periodistes de Catalunya

16:30-20 h EJE I: ¿Hay libertad de prensa en Colombia?"

Modera: Joan Ortiz Serra, peridista, colaborador de Radio 4 -Ana María Ruiz. Periodista y profesora de historia de periodismo colombiano en la facultad de comunicación de la Universidad Externado de Colombia -Alfredo Molano. Sociólogo, escritor, investigador y columnista del periódico El Espectador y la revista Semana

Pausa café

-Claudia Julieta Duque. Periodista de investigación especializada en derechos humanos, niñez y conflicto armado Debate
-20:00 h Presentación del Libro de Hernando Calvo Ospina " Colombia: Laboratorio de embrujos"

VIERNES 21 DE NOVIEMBRE DE 2008
10:00 a 13:00 h EJE II: Cubrimiento del conflicto y seguridad democrática
Modera: Paco Martín, Comisión de periodismo solidario del Colegio de Periodistas de Catalunya -Jinette Bedoya, redactora de orden público (conflicto) del diario El Tiempo -Hollman Morris, reportero y director del programa de TV Contravía Pausa Café -William Parra, Ex-corresponsal en Colombia de la Agencia Reuters y corresponsal de Tele Sur
Descanso

16:00 a 18:00 h EJE III: Límites y alcances del periodismo de investigación en Colombia
Modera: Javier Sulé, reportero freelance -Gerardo Reyes, Reportero para América Latina del Nuevo Herald de Miami, formó parte del primer equipo de la unidad de investigación del diario El Tiempo -Martha Ruíz, Editora de Seguridad Revista Semana Debate
Pausa Café
18.30-21:00 EJE IV: Resistencia; periodismo alternativo e independiente
Modera: Carles Hernández, coordinador del área audiovisual del obsercvatorio de relaciones UE - América latina - OBREAL -Jaime Cedano, colaborador del semanario Voz y de Rebelión.org -César Jerez, coordinador de la Agencia Prensa Rural.
Pausa Café
-Gustavo Adolfo Hincapié, documentalista, coordinador del área de comunicaciones de la Asociación Campesina de Antioquia (ACA) Debate

SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE DE 2008 10:40-14:00 h
EJE V: ¿Cómo se trata el conflicto colombiano desde los medios europeos?
Modera: Paco Simón, peridista experto en Colombia, Fundación CEPS -Guido Piccoli, periodista italiano ensayista sobre el conflicto colombiano -Alèxia Guilera, periodista para organizaciones sociales colombianas y ex corresponsal de Com Radio en Colombia

Pausa Café

-Hernando Calvo Ospina, escritor y periodista colaborador de Le Monde Diplomatic Debate
Clausura:
-David Minoves, Director general de cooperació al desenvolupament i cooperació humanitaria de la Generalitat de Catalunya -Representante Ilustre Colegio de Periodistas de Catalunya -Clara Romero, Col.lectiu Maloka


domingo, noviembre 16, 2008

Día de Boda

Fue un día magnífico. Una jornada en que todo pareció confabularse: el sol radiante, el cielo azul y despejado, la música, el espacio, y por supuesto: las personas. Ellas, mis amigas, espléndidas y felices; sus familias, amigos y amigas cálidas y cercanas. Y las palabras y las risas y el vino y la comida… Un día incomparable que hizo olvidar la miseria humana, la precariedad laboral, la supuesta crisis que afila sus garras en la esquina, los mezquinos intereses de los mediocres. Una jornada alegre y clara en que recordamos que el amor más que una palabra vacua y repetida es esencia de vida, camino compartido, solidaridad y abrazo cotidiano.
Fue un día transparente, abierto, luna clara entre luciérnagas.

miércoles, noviembre 12, 2008

Cuatro poemas chinos

Actitud hacia la vida

No piense que es tarde
cuando el sol poniente
toca la cabeza de las moreras;
la puesta del sol todavía
puede iluminar el cielo que enrojece.
Liu Yuxi (772-842), dinastía T'ang

Mañana

La flor de durazno está más roja por la lluvia de anoche,
Los sauces están más verdes en la niebla de la mañana.
Los pétalos que caen aún no fueron barridos por los sirvientes,
Los pájaros cantan, el huésped de la montaña aún duerme.
Wang Wei - 王維 (701- 761)


Canción

Resuena un estrépito de trueno,
tengo el corazón en vilo,
aguzo el oído, escucho...
No, no era su carruaje.
Fu Xuan, Fu Hsuan, 傅玄 (217 -278)

Regreso a mi ciudad natal

Dejé mi casa siendo niño
Hoy regreso cargado de años
Mi acento local no ha cambiado
Pero apenas me quedan unas cuantas canas
Los chicos me miran intrigados
y sonrientes me preguntan:
"¿De dónde viene usted, forastero?"
He Zhizhang 賀知章 (659 – 744)

jueves, noviembre 06, 2008

Jazz, Blues y Gospel

Dice Bea, una simpática y aguda mujer argentina, que a partir de enero la Casa Blanca se llenará de Jazz, Blues y Gospel. Me encantó ese comentario porque de alguna manera refleja un cierto sentimiento de optimismo, presente en mucha gente, a raíz de lo sucedido en las elecciones de los Estados Unidos. Hay motivos para creer que un poco de cordura llegará a la tierra del norte, tan falta de ella, después de varios años de sinrazón. Sin embargo, como decía mi abuela, "amanecerá y veremos". Mientras eso ocurre, os invito a disfrutar What a Wonderful World de Louis Armstrong, que está en Youtube (allí donde encontramos casi todo). Un hermosísimo tema muy apropiado para el momento de cierta esperanza que se vive hoy.


martes, noviembre 04, 2008

Desvarío

Pasan los días en un toque
de párpados
y tu voz aún resbala en mis oídos.
Otro cuerpo ocupa tu espacio
ahogado de hierbas y canciones.
No pido que me esperes
-me excluyo voluntariamente de tu
memoria-
ni que escribas algún verso que por
error me dibuje.
Las excusas se las bebe el tiempo
y tus palabras mudas, también.

jueves, octubre 30, 2008

Días de Aguadepanela

Al abuelo y sus 91 años
De repente, el invierno cayó sobre nuestros cuerpos como un manto helado. Y dejamos las mangas cortas y los zapatos ligeros para recibir una lluvia persistente y plácida que limpió las calles y los árboles. Fueron dos días de agua y niebla sobre los edificios tristes, sobre las plazas y parques solitarios. Pero también fueron días de recogimiento en el que redescubrimos la bondad de las cosas pequeñas, aquellas a las que siempre les canto en mis escritos y que se relacionan, por ejemplo, con la posibilidad de disfrutar de una tarde de sofá con una bebida caliente y música.
El martes pasado, después de pasar por una importante prueba de carácter académico que me dejó agotada en todos los sentidos, me maravillé con lo reconfortante que puede ser dejarnos llevar por el ronroneo de la lluvia, por su imagen gris, mientras se toma una aguadepanela caliente. Esta bebida es típica de Colombia y de otras regiones de América Latina. La panela es el jugo de la caña de azúcar que, mediante ebulliciones sucesivas, pierde humedad y se concentra para formar una masa blanda y dúctil que al enfriarse se solidifica en bloques.
Es un alimento altamente calórico que tuvo un cierto momento de gloria cuando los ciclistas colombianos (conocidos como escarabajos) que en la década de los ochenta participaban con relativo éxito en la vuelta a España y en el Tour de Francia, lo consumían para poder hacer frente a las complicadas pruebas de montaña. Comentarios aparte, en Colombia es un producto básico sobre todo dentro de los sectores populares en donde, de alguna manera, sustituye a la leche no por su contenido en nutrientes sino por la imposibilidad de adquirir ésta última.
Así, pues, además de ser un endulzante cien por cien natural es una bebida altamente reconfortante, que en mi caso particular remite también a los olores, sabores y colores de la infancia. Remite a la finca del abuelo, a la molienda (se relaciona con el hecho de moler la caña y todos los elementos y rituales que implica) cada ocho días; al sabor dulce del guarapo (zumo de la caña de azúcar); al calor de las enormes pailas (recipientes de aluminio en que se cocina el zumo de la caña para hacer la panela) y a los aromas inconfundibles de la miel caliente. También remite a madrugadas, a caminos de tierra roja, a canto de gallos, a flores de gualanday... Por ello, disfrutar de una aguadepanela un día de lluvia y frío es una de esas pequeñas cosas que hacen que los días merezcan la pena.
Sí, estás últimas tardes, han sido de aguadepanela.

domingo, octubre 26, 2008

Crisis

Desde hace algunos días la palabra crisis parece estar en todas partes. La leemos frecuentemente en los periódicos; la escuchamos en los telediarios y en las noticias de radio. Pero también en la tienda, el despacho, el banco, la plaza, el bar... La dice mi vecina de al lado y la cajera del supermercado cuando le pregunto cómo lleva el catarro "fatal y con esta crisis". Y seguro que también la pronuncia convencido el deudor moroso "no he podido pagar el recibo de este mes porque con esta crisis..." Y la dice también la mujer de la frutería “se ve que la gente ahora compra menos, claro, con esta crisis”. Y el hombre mayor que se sienta en un banco de la Plaza Ibiza mientras conversa con otro “mi hijo no ha podido viajar este año de vacaciones porque con esta crisis…”
¡Qué curioso! En todas estas expresiones la palabra crisis se asocia básicamente a una imposibilidad de: de comprar, de viajar, de consumir, ¿de vivir como ayer? Pero en el fondo también se advierte su efecto de excusa, de escudo para enfrentar la propia realidad. Es esa palabra mágica que en estos momentos sirve de disculpa para casi todo.
Pero ¿qué significa el término crisis? Si nos remitimos al
Diccionario de la Real Academia nos hallamos con algunas acepciones, todas ellas muy apropiadas para esa supuesta realidad crítica que los mass media se empeñan en construir día a día:
1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.

Yo realmente no siento esa macro crisis que supuestamente cae sobre nuestras cabezas como una ducha metálica. Mi vida continúa por los caminos de siempre. Compro lo mínimo –como de costumbre- y no tengo ni un céntimo en el banco. Y disfruto de las minucias cotidianas que no tienen precio porque son esenciales y están al alcance de cualquiera. Un precioso amanecer desde la ventana, un vino tinto, una canción que me llegue al alma, un poema, la risa de mi hija… Asumo mi crisis permanente desde otros puntos de vista: la necesidad de una escritura de calidad, la posibilidad de tener tiempo para hacer lo que me llena, la opción del vivir día a día con todo lo que ello implica.
Así que me da igual que los bancos se derrumben, que las bolsas coticen a la baja, que el grupo de los siete no invite a Zapatero, que el capitalismo más rancio estatice la banca…

viernes, octubre 17, 2008

Vidas cruzadas

A veces, por esas cosas que sólo pueden ocurrirnos en el amplio espectro de la calle, sucede que coincidimos con otras y otros en el mismo espacio tiempo de manera reiterada. Son esas situaciones azarosas que hacen que identifiquemos a los demás más allá de lo categorial para entrar en el terreno de un cierto reconocimiento visual, que aunque en primera medida parece ignorado por ambas partes implica un silencioso distinguimiento mutuo. Eso es exactamente lo que me ha sucedido en estos días en que por cuestiones laborales tengo que coger el metro y el tren de cercanías.
El primer caso es el de un hombre de mediana edad con el que coincido en la estación de metro cerca de casa. Me fijé en él por su apariencia de caricatura y porque siempre lleva puestos los audífonos a un volumen altísimo. Es de baja estatura, tiene el cabello largo y un poco rizado que a veces suele peinar en una desvencijada cola de caballo. También usa gafas y el otro día me fijé en sus uñas: las tiene sucias y desarregladas. Hemos coincidido muchas veces durante este mes. Es como si nos conociéramos. Así me he dado cuenta que justo cuando yo bajo a la estación del metro el ya está ahí con su mirada de pájaro. Casi siempre nos subimos al mismo vagón porque nos quedamos en la misma estación pero mientras él sale a la calle yo tomo el enlace que me lleva a mi lugar de trabajo; entonces el hombre detiene su marcha un momento para ver cómo yo paso la máquina registradora y me encamino a la vía del tren. En uno de esos encuentros azarosos dentro del vagón quedamos frente a frente y le miré directamente a los ojos como diciendo ¿Te conozco de algo?
El otro caso es el de una mujer de edad indeterminada. Es alta, tiene el pelo ondulado entre castaño y rubio y una piel de porcelana. Con ella coincido en el vagón del metro y después en el trayecto que hacemos para coger el ferrocarril y también dentro de éste. La última vez que coincidimos fue ayer: llevaba unas faldas largas negras y una blusa estampada con flores de un rosa pálido. Ya no leía "Los hijos de Lázaro" de Robert Mawson sino una revista que tenía doblada por la página 45. Me pareció una publicación científica, exactamente de geología. Aunque parezca tonto me habría decepcionado ver a esta mujer leyendo una de esas revistas del corazón. En efecto, en estos encuentros nó sólo me he hecho una imagen de ella sino que hasta podría adivinar su profesión no sólo por el tipo de lectura sino por un cierto aire de seguridad y displicencia que la acompaña.
Pues bien: el hombre, la mujer y yo hemos coincidido varias veces en el mismo vagón del metro. Uno al lado de las otras: la mujer absorta, aparentemente, en el texto; el hombre absorto, aparentemente, en mi presencia y yo absorta en mis observaciones y cavilaciones con respecto al uno y a la otra y deteniéndome en los detalles del entorno: un hombre duerme con la boca abierta, una pareja de jóvenes se besa con pasión, un hombre mayor habla por el móvil, dos chicas rien y hablan de salir el sábado de copas... No sé si el hombre y la mujer se han dado cuenta de estos encuentros azarosos. Al primero lo veo muy elemental pero seguro que la mujer no sólo lee las palabras sino también las imágenes, como yo. Pues bien, hoy no he visto ni al uno ni a la otra y he extrañado sus presencias anónimas en esta cotidianidad donde en un breve espacio/tiempo nuestras vidas se cruzan...

miércoles, octubre 08, 2008

María

María

Una mujer moldea figuras de arcilla
Para no repetir la historia
de siempre,
servidumbre cotidiana de los vencidos.
Sus manos buscan hendiduras
promontorios
ángulos
matices.

Repasa la historia de las horas:
la abuela de ojos verdes
sentada en el marco de la puerta
con sus tres hombres
y su risa siempre inocente;
la madre de mirada triste
agotada por un destino circular

de agua y de lentejas;
la hermana de padre perdida
en los recovecos de la vida
(su hija la busca con un hombre mayor
y su coche de muchos ceros a la derecha,
jura no repetir su historia);
La bisabuela fue bella y contundente
y no tuvo libertad
(cuando tenía 13 años la casaron con un
hombre de cabeza blanca y cinco hijos
que la ataba a la cama para que no se
escapara)
y murió de olvido en un geriátrico;
la amiga de libros y tertulias
vivió su propia noche atosigada por un
amor patológico de golpes y besos
y palabras como cuchillos.
Y así se repite el ciclo:
calladas y mustias
entre la rutina y el deber
entre la invisibilidad y la
muerte.

Una mujer moldea figuras

de arcilla
para no repetir la historia de
siempre.

Barcelona, noviembre de 2007
..............
María se bebe las calles es una bellísima canción interpretada por Pasión Vega, que se puede ver en Youtube y que habla justo de todas esas mujeres que un día despiertan y se dan cuenta de que otra vida es posible.


sábado, octubre 04, 2008

Samarkanda y poemas de Ó

Samarkanda es un lugar maravilloso donde es posible la armonía. Allí todo es antiguo y nuevo. Horizonte azul y cumbre vestida de primavera. Lugar de palabras y música y aromas. En ese espacio abierto y pleno habita Ó. Poetisa del silencio y la brevedad (Oriente y la luna perfilan su canto). Aquí van dos poemas de Ó que me han conmovido. Podéis verlos también en http://www.queeslavidaunailusion.blogspot.com/

Quidam

Un guerrero olmeca
reposa su cansancio de siglos
en el metro de Barcelona.

Ó

Adiós Nonnino

LLora, Ahmed el egipcio:
la música del bandoneón
empapó su hígado de nostalgia
por una ciudad que no conoce.

Ó

lunes, septiembre 29, 2008

Nostalgias

Un tango como la vida misma con sabor a Andrés Calamaro y que a mi me encanta. Sentimiento, emoción, pasión, saudade todo junto en una canción que llega siempre a lo más profundo. Una preciosa versión que está en Youtube y que ahora comparto con vosotras/os. También os presento la versión original con la música de Juan Carlos Cobián y letra de Enríque Cadícamo, que podréis escuchar en:

http://dev.todotango.com/spanish/las_obras/letra.aspx?idletra=30

Y esta es la letra completa:

Quiero emborrachar mi corazón
para apagar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas...
Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgiasde escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.
Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...

¡ Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizá a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar"
por los fracasos del amor"...

miércoles, septiembre 24, 2008

Ayer

Ahora, volviendo sobre los recuerdos, descubro un poema publicado en el libro Duermevela. Amores, símbolos y muerte (Samán Editores, Neiva, 1997). Es un texto de aquellos que se escriben en esos momentos mágicos en que todo suele parecer más bello. Eran los comienzos de 1995, acaba de llegar de mi prime viaje a la Habana y el mundo parecía transparente y lleno de promesas.
Ayer
Mordí el sabor de tus besos
en copas de ocho velas
ardiendo la oscuridad de los caminos.
¡Cómo trazaban los senderos!
¡Cómo sucumbían al destello!
Líquido rugiente de tus manos,
plena luna de alquimia,
de hechizo de labios,
de latidos reventados con la vida,
de gemidos arrancados de un soplo,
de gigantes mordiendo las entrañas.
¡Cómo bebí tu piel de musgo maduro!
¡Cómo vislumbré la sed adivinada desde siempre!
¡Cómo vibró esta magia de latidos y palabras y sentidos!
...
(Se nota que cuando escribí este poema tenía 13 años menos. Me ruborizo no tanto por el sentimiento sino por la forma, por el acabado de las palabras. Me avergüenzo pero, ya lo véis, no me importa)

martes, septiembre 23, 2008

El mal

Hoy, no sé porqué motivo, desperté pensando en uno de los poemas de Rimbaud. ¿Será porque ya es otoño y llueve y hay guerras y hambre e injusticias y desequilibrios y contaminación y mentira y muertes impunes y dioses opacos y ... ¿Será? ¿Tendrá razón Enrique Santos Discepolo y su tango Cambalache: "Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé..."? Bueno, aquí van estos versos de Rimbaud:


El mal

Mientras los escupitajos rojos de la metralla
silban todo el día en el infinito del cielo azul;
mientras escarlatas o verdes, junto al rey burlón
se desploman en masa los batallones bajo el fuego;

Mientras una espantosa locura machaca
y hace de cien millares de hombres una pila humeante
-¡Pobres muertos!-, en el verano, en la hierba, en tu alegría,
¡Oh, naturaleza!, tú que hiciste estos hombres
santamente!-,

hay un Dios que se ríe de las telas adamascadas
de los altares, de los inciensos, de los grandes cálices de oro;
un Dios que con el balanceo de las hosannas se duerme

y sólo se despierta cuando algunas madres, recogidas
en su angustia y llorando bajo su vieja toca negra,
le dan una perra gorda liada en su pañuelo.

domingo, septiembre 21, 2008

Último día de verano

Hoy domingo 21 de septiembre es, astronómicamente, el último día de verano. El cielo ceniza sobre los tejados y la línea borrada del mar así lo confirman. Se acaba el calor y con él las piel desnuda, las terrazas de los bares abarrotadas, el murmullo de gente en la calle en la última hora de la tarde. Se acaban los días interminables en que todo parecía posible... Pero también se acaban las noches insoportables con la humedad en el cuerpo y la canícula del medio día que nos condena a quedarnos en casa o bajo una sombra protectora. Y me gusta que se termine el verano porque empieza un ciclo nuevo con su cielo y sus colores intensos. Es como regresar a la tranquilidad de las horas. A los tiempos lentos de la lectura, a los paseos tranquilos por los parques y las calles, a las confidencias de las palabras, al hechizo de la noche que se hace más larga y misteriosa. El otoño es una manta caliente y un café y un poema de Vallejo. Otoño es la complicidad con las cosas esenciales. Me gusta el otoño aunque a veces escriba cosas como éstas:

OTOÑO

Murmullo de hojas
secas
y pájaros enlutados
en un fondo siempre azul.
Luz blanca y negra
en su concha de plata,
leve presagio de la muerte
callada.

sábado, septiembre 13, 2008

Cirque Du Soleil

Estar en una presentación del Cirque Du Soleil es una maravilla, más aún si es para contemplar su última obra: Quidam. Un espectáculo brillante y poético que apunta directamente a la emoción. Emoción por la belleza manifiesta en el dominio de los cuerpos, la puesta en escena, la música, la atmósfera. Emoción por la manera como se combina técnica y arte para ofrecer al espectador/a la posibilidad de la sorpresa, del asombro. Los "¡hala!", "¡ostras!", "¡oh!" generalizados y los posteriores aplausos así lo confirman: quienes pudimos disfrutar de esta magnífica creación volvimos al reino de la fantasía y los sueños. Nos dejamos llevar por la magia del circo del sol. Fuimos niñas y niños de nuevo, asomándonos por un momento al mundo de la ilusión y la risa y el arrobamiento. ¿Pero qué es exactamente Quidam? Para saberlo reproduzco el boletín de prensa oficial del Cirque Du Soleil en que se describe la esencia de esta creación de la siguiente manera:

"Quidam significa transeúnte anónimo en latín. Una figura solitaria que se entretiene en la esquina de una calle, alguien que pasa apresurado, que vive perdido entre la multitud. Dirigido por Franco Dragone, Quidam transforma un mundo anónimo en un lugar de esperanza y conexión. Con más de 50 artistas procedentes de más de diez países, la producción es una emocionante amalgama de maestría acrobática, pericia técnica, diseño extravagante e inspiración musical excepcional, entretejidos en una trama sin costuras conducida por un hilo dramático y emocional. Quidam presenta los números de: Rueda alemana, Banquine, Cuerdas Lisas, diábolos, contorsión aérea con seda y no podían faltar nuestros aplaudidos payasos. Un espectáculo con música en directo inolvidable producto del ecléctico crisol de culturas, cuerdas clásicas y sintetizadores, samplers y guitarras. Representado en un entorno tan único como el Grand Chapiteau, Quidam es una auténtica experiencia Cirque du Soleil."

jueves, septiembre 11, 2008

Elegía pura

Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.

Ángel González, Luz, o fuego, o vida. Ediciones Universidad de Salamanca, Madrid, 1996, pág. 134.

martes, septiembre 09, 2008

Ché, el Argentino

Hoy he vuelto al cine después de un tiempo sin hacerlo. Y en mi regreso a la gran pantalla como espectadora he visto –y disfrutado- la película Ché, el Argentino. Un estupendo film de Benicio del Toro que muestra los orígenes de la revolución cubana. Comienzos que se materializan en aquel encuentro de unos utópicos en un modesto piso de Ciudad de México (Raúl, Fidel, Ernesto Guevara…) en el que se concibe la idea de liberar Cuba embarcándose para ello en una travesía que terminaría con la toma de Santa Clara y el posterior triunfo de la Revolución.
Es una película redonda en todo el sentido de la palabra. La mirada del Ché recorre cada una de las situaciones, dibujando su punto de vista, su idea de la revolución como un acto de amor: “amor a la humanidad, amor a la verdad, amor a la justicia”. Y allí se refleja también la fragilidad física del guerrero (recordemos que era asmático) y al mismo tiempo su tenacidad y la hondura de sus ideas. Y todo sin renunciar a un ritmo sostenido, a un cierto tono de película hollywoodense en las formas.
También se podría hablar de la calidad de las actuaciones. Benicio del Toro hace una interpretación regia: el es el Ché. La mimesis es tal que cuando se presentan los fragmentos documentales las dos figuras se conjugan y es difícil saber quién es el personaje real y quién es el actor.
Es una película que emociona porque nos remite a aquellas utopías que un día soñamos para América Latina, para todos los pueblos vejados de la tierra. Emocionan la Sierra Maestra (alguna vez estuve allí y conocí a un viejo hermoso que fue armero durante la Revolución. En su modesto bohío asamos un cochinillo mientras el hombre nos relataba su historia y nos confiaba lo que ya sabíamos: la dignidad del pueblo cubano). Emocionan la figura de Fidel, el Ché, Camilo. Emocionan los sueños que no se rompen pese a la miseria de los tiempos que corren.
A continuación se puede ver el trailer de la película (¡por fin he podido colgar un vídeo en el blog!)

sábado, septiembre 06, 2008

Canto al Río

Yuma

Corriente dorada bajo
sauces, guaduales y ceibas.
Mojas soberbia los
pies de la ciudad
.







(Foto: Río Magdalena. Martha C. Cedeño P.)

miércoles, septiembre 03, 2008

Camilo Torres: "La Sociología en Colombia"

En mi búsqueda de información sobre la historia de la sociología en Colombia he encontrado un texto interesante de Camilo Torres Restrepo uno de los fundadores, junto con el recientemente fallecido Orlando Fals Borda, de la facultad de sociología de la Universidad Nacional. Al leerlo se puede comprobar que no obstante estar escrito a principios de la década de los 60 lo que allí se plantea aún compete a nuestra compleja realidad colombiana y latinoamericana. Se puede ver en el siguiente link:
http://www.archivochile.com/Homenajes/camilo/d/H_doc_de_CT-0010.pdf

jueves, agosto 28, 2008

Agosto

Alguna vez escribí que agosto es un mes tonto. Y, en efecto, lo es. Al menos aquí en esta parte del mundo donde la mayoría de las personas salen o tienen que salir a vacaciones justo en esta época del año. Es tonto porque muchos establecimientos cierran y a veces te ves en dificultades para comprar cualquier cosa básica. Aunque hay que decir que las tiendas de los pakis e hindúes te echan una mano en esos casos puesto que casi nunca cierran sus puertas -al menos en aquellos barrios alejados del centro. Y es tonto porque a la que te encuentras con alguien siempre te preguntará ¿a dónde has ido de vacaciones? Es como si fuese una obligación via-jar-a-al-gu-na-par-te.
Es tonto porque todo se paraliza, bueno, excepto los bares que como bien dice el refrán "hacen su agosto". Así que se torna difícil conseguir un empleo, una tuerca, un grifo, un cerrajero, un lampista...
Pero agosto tiene también cosas positivas. La ciudad se despeja de coches y es posible transitar por sus calles sin muchos tumultos (exceptuando, por supuesto, aquella ciudad postal, atestada siempre de turistas como langostas). Ello permite recorrerla sin prisas redescubriendo sus lugares, sus aromas, sus arrugas. Aquellos resquicios soleados que dibujan una ciudad otra, cercana y nueva, abierta a los tránsitos, a las especulaciones de todo tipo.
Agosto es el mes de la inercia y del intersticio. Un mes que marca un comienzo y un final, o viceversa. Encontrarse con agosto después de un junio y julio en armonía es realmente duro. Entonces se torna en el lapso de la nostalgia y la rutina y no se sabe qué hacer con un sol viejo y oxidado, con las olores de las tapas que se filtran por el balcón y con la sensación de cansancio que parece apoderarse de los días. Faltan pocos días para que mueras, agosto.

martes, agosto 12, 2008

Dos cosas

La primera:
Ya se puede consultar on line la tesis doctoral "Relaciones sociales y prácticas de apropiación espacial en los parques públicos urbanos. (El caso del Parc de Les Planes de L’Hospitalet de Llobregat - Barcelona)", de quien esto escribe, en el siguiente link:
La segunda:
Durante mi estadía en Colombia me hicieron una especie de entrevista, nada profunda, que aparece publicada en el diario regional La Nación, de Neiva-Huila. No es exactamente una entrevista "seria" en el sentido estricto del término sino más bien jocosa cuyo fin último es mostrar una cara amable y divertida sobre tópicos un tanto intrascendentes. Bueno, aquí va el link:

martes, agosto 05, 2008

Benedetti, otra vez

Benedetti está conmigo desde aquella época de universitaria utópica en las que creía que se podía cambiar el mundo. Entonces, debajo del limonero que había en la Facultad de Educación, una voz preciosa me enseñó a conocerlo. Y Benedetti, a pesar de algunos detractores seudointelectuales, se convirtió en mi amigo inseparable junto con Vallejo, Whitman, Lorca, Gioconda Belli, Dulce María Loynaz, Rimbaud... ¡Cómo olvidar, por ejemplo, aquella "Táctica y estrategia" o "Hagamos un trato" o "Me sirve y no me sirve" que compendia tan bien la revolución con el amor, el deseo de cambiar el estado de cosas con el sentimiento amoroso más noble y vital, más pasional y sereno!


Hoy, que la canícula mediterránea se cuela por el balcón como esta nostalgia estival que me acompaña, vuelvo a aquellos poemas y recupero uno que siempre llevo conmigo:

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender cómo sos
quererte como sos

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti, Antología poética, Alianza editorial, Madrid, 2002, pág. 138.

martes, julio 29, 2008

Volver con lluvia en los ojos

Llegó el día del regreso y como sucede en estos casos, la tristeza se convierte en una compañera permanente. Dejar los amores familiares, los afectos filiales, los amigos y las amigas, las calles abarrotadas con el mismo acento, las montañas azules, las palabras nuevas y altas como las cumbres andinas, la ilusión de los amaneceres a orillas del Magdalena... Dejar los recuerdos incrustados en el alma y regresar a este viejo mundo salpicado de casas añejas y calles limpias y atardeceres mediterráneos. Y lejanía. Y ausencia. Y entonces te preguntas si vale la pena estar tan lejos de aquellos lugares que están más allá de las palabras, más allá de los deseos. Lugares donde transita tu infancia, tu juventud y tus sueños y todo aquello que un día fue mágico y nuevo y latente.
Y vuelves los ojos a la realidad y descubres tan pocas salidas que te acostumbras a la tranquilidad de los parques y la calle, al placer de una tarde desde la terraza de un bar mientras tomas una cañita y observas a la gente que viene y va con sus carnes tostadas y sus trajes de verano. Entonces piensas "si allí la cosa fuese otra, si no existiera la sinrazón, si mi hija pudiese jugar tranquila en el parque, si la muerte no rondara las esquinas..." Tal vez no estaría aquí escribiendo estas tristes palabras mientras pienso en mis viejos y en el tiempo que teje depresiones en sus rostros y en el mío. Si la realidad fuese otra, estaría allí y tendría una casa con antejardín y un perro y un gato y un bosque para que Luna buscase bichos y pájaros y flores. Un bosque sonoro y verde con río incluido donde el tiempo no pasase y sólo fuese marcado por los ojos del sol. Un tiempo infinito con arcoiris y lluvia y montañas inmensas y colores desaforados y armonía... (Mientras tanto me conformo con mirar por enésima vez aquellas imágenes más plenas que nunca quizá porque ahora hacen parte de la memoria inmediata, de lo vivido, del espacio íntimo del recuerdo.)
Foto: Atardecer en Neiva (Martha C. Cedeño p.)

miércoles, julio 23, 2008

La Laguna


En el sur de Neiva, a diez minutos de casa de padres, hay un lugar increíble. Se trata de una laguna de aguas cristalinas, que se constituye casi en un prodigio en medio de la canícula y de la creciente y desaforada urbanización de que es objeto la ciudad.
Contemplar este espacio natural es volver los ojos a un ecosistema que seguramente pronto desaparecerá si no se toman las medidas convenientes para su preservación. Garzas, gallos de agua, patos silvestres, entre otras variedades de aves, se pueden observar aquí. Al igual que babillas (una especie de caimán más pequeño e inofensivo cuya carne es muy apreciada en algunas comunidades) y una gran variedad de peces que saltan en las orillas como queriendo saludar a los visitantes. También hay lotos, juncos y muchos otros tipos de plantas acuáticas y árboles.
Este pequeño lago está situado dentro de los predios de una hacienda de una reconocida familia latifundista de la región. Hace dos años fui allí pero clandestinamente porque no estaba abierta al público como lo está hoy. Por 1500 pesos (0,50 céntimos de Euro) la gente se puede bañar y también ensuciar sus orillas con botellas, bolsas de patatas y otras muestras flagrantes de incivismo e inconciencia. Anteriormente los perros bravos y un vallado con pinchos no permitían el completo acceso.

Espero que pronto se niegue el acceso general, que se cierren sus puertas y que desde los organismos respectivos se tomen las medidas necesarias para preservar este nicho natural de la plaga del turismo destructor.
Presento algunas fotografías de este lugar realizadas el domingo pasado (20 de julio). Ellas reflejan su belleza. Allí el silencio es el canto de los pájaros y el horizonte las montañas azules y la armonía una realidad al alcance de los ojos.

viernes, julio 11, 2008

Insomnio

Anoche, como las últimas cuarenta y una,
dormí con tu imagen en mis sentidos
pero fue distinto:
tenía un sabor agridulce en los labios
y la constancia incierta de que habían agujeros
en el cielo
enormes bocas oscuras que ocultaban
tu voz y tu presencia
hecha de memorias y ternuras
de palabras transparentes como este
día cobijado por el sol,
como los cerros inmensos que observo desde
la ventana.
Anoche el insomnio era un monstruo vigilante
que golpeaba mi alma con guijarros
encendidos
y una lágrima furtiva se enredó en mi pelo
huérfano de tí,
íngrimo de tí,
triste de tí...
y la ciudad hermosa hasta hace poco
se convirtó en un laberinto gris
y mis palabras fueron agua
y mi voz sólo un eco olvidado
y mi amor por ti una certeza afilada
en el silencio.

domingo, julio 06, 2008

Al Sur, al Sur, al Sur...

¡Los días pasan tan veloces cuando se está en armonía! Y una manera de estarlo es volver a este país maravilloso –mi bello país herido, lastimado y olvidado por los dioses-. Llevo casi 20 días aquí y me parece que llegué hace un instante. Así he descubierto una Bogotá digna, iluminada por los cerros enormes y por unas ganas ciertas de ser una metrópoli de referencia. Una ciudad que cuando amaina la lluvia se convierte en una magnífica expositora de la luz y el color. Una urbe que ha vuelto sus ojos también hacia su zona antigua, allí se yergue La Candelaria con sus calles empinadas y sus casas amplias y acogedoras donde seguramente deambulan seres prodigiosos que aman y sueñan mientras beben un vino caliente con frutas o un canelazo que enciende el alma y el cuerpo. Pasear por algunas calles y parques de Bogotá es sentir su olor de hierbas húmedas y perderse entre el verde de las montañas y el cielo bordado por nubes de formas inverosímiles o por un azul intenso cuando el sol resplandece sobre la lluvia.

Y después de experimentar esta alta ciudad -2600 metros más cerca de las estrellas, decía una publicidad hace algunos años- es estupendo tomar la ruta del sur, aquella que lleva hacia tierra caliente a través de una carretera que se arquea formando imágenes inéditas en medio de un paisaje pleno de verdores de todos los matices. Así comienza el descenso hacia el Valle del Magdalena y se dejan atrás las alturas y los ríos de aguas gélidas para entrar en una planicie infinita donde los árboles se tuestan bajo un sol canicular. Se cruzan las llanuras del Tolima hasta apreciar la mirada tutelar del Pacandé, un cerro que presagia otras tierras, otros sentires, como lo avizoró el maestro Villamil en una de sus más hermosas composiciones:

Al sur, al sur, al sur
del cerro del Pacandé
está la tierra bonita,
la tierra del Huila
que me vio nacer
…”

Y cuando se tiene el cerro a las espaldas, la vegetación se torna más arenosa aún y en la carretera se forman ondas calientes que advierten la presencia del Valle de las Tristuras. Valle que de noche se ilumina con las fogatas de las empresas petroleras que lo desangran sin misericordia desde hacia varias décadas. Cuando se cruza el Río Grande, el Yuma de los hijos de la Gaitana, el Magdalena de mis amores, se está en las entrañas de Neiva.

Neiva, Neiva, Neiva, ciudad enmarcada por montañas azules. Ciudad herida por la canícula y la ignominia. Neiva amante vejada por los indignos. Neiva, eterna compañera de mis noches de nostalgia.

Y los días pasan veloces pero abrazo a los míos y disfruto de sus palabras y su risa. Aquí en medio de la canícula soy feliz porque siento el calor de mis padres y de la gente que me quiere y porque se que mi Luna se está enamorando de este paisaje y este sentir sencillo y profundo. Soy feliz porque puedo contemplar los prodigiosos amaneceres y atardeceres y caminar descalza por la hierba y volver a ser la niña que un día salió de la selva con hojas en la mirada.
Los días son potros raudos que se desplazan por la llanura dejando una estela de polvo… pero soy feliz, mientras tanto.
Foto 1: Una calle de la Candelaria con la catedral al fondo.
Foto 2: Un atardecer en Neiva, desde la casa de padres
Foto 3: Neiva de fiesta (Las fiestas de San Juan y San Pedro)
Texto y foto: Martha C. Cedeño Pérez

domingo, junio 29, 2008

Silencio canicular

Veo las mismas calles de entonces
y los mismos árboles azotados por el viento
de la tarde.
Ceibas
Almendros

Pomarrosos
Aquí el tiempo se condensa
en el calor que brota del valle
e impregna la piel y los sentidos.
La canícula es una diosa
inclemente que sin compasión se posesiona de las casas
y los patios
de las plazas y las calles.
Ella nos condena a la noche y los amaneceres
-los mismos que todavía no compartimos-
y nos niega los días claros signados por un sol
infernal que fustiga al más valiente.
Y aquí en medio de la canícula existes tú.
Llegas en el rumor del río
y en el canto de los pájaros
y en las calles ardientes en las que
dejamos marcados nuestros pasos.
Estás en cada uno de los segundos
en los que la canícula me condena al silencio...


jueves, junio 12, 2008

Palabras de despedida

(A mis excompañeras y excompañeros de trabajo)

Dicen que la amistad, como aquellos amores que trascienden las fronteras del tiempo y el espacio, nunca muere. Y dicen también que de todo se aprende y que en las circunstancias vitales más adversas o más modestas o más triviales o más vulgares (por lo comunes y obvias) siempre existe un espacio forjado por aquellos nexos que nos hermana a todos y todas, que nos hace partícipes de una misma condición. Nexos construidos en la convivencia cotidiana y que en algunas ocasiones superan la esfera, el momento, el marco en el que surgen para llegar al reino de los afectos ciertos. Y es que justo cuando las condiciones no son las mejores, cuando se piensa que todo está perdido y que nada vale la pena, cuando desesperas al comprobar que existe una suerte de complot para joderte, (perdonarme esta expresión, sobre todo aquellas personas que me leen allende el Atlántico)... es justo allí, cuando, en efecto, surge lo mejor -y lo peor también- de nosotras y nosotros.
Allí aprendes que además de la precariedad, la injusticia, la desigualdad, el egoísmo, existe también el amor humano del que hablaba tan bella y excépticamente César Vallejo. Un amor que no conoce fronteras, ni clases sociales, ni títulos académicos, ni colores, ni formas, ni acentos, ni procedencias. Un amor básico, medular, libre de prejucios y perjuicios. Un amor que nos conjunta y libera porque volvemos a la esencia, a lo único que nos salva en un mundo cada vez más viciado por lo material, por la apariencia, por lo superfluo. Un amor que nos devuelve la fe, la esperanza en la condición humana.
Gracias por vuestras muestras de afecto, por vuestras sonrisas. Gracias Mabel, Guillermo, Isabel, Mélida, Vilma, Patricia, Yamilet, William, Maite, Esteban, Yesenia... Gracias a todas las personas con las que de alguna u otra manera compartí una etapa de mi vida laboral.
(Como os prometí, cuelgo las fotos del martes) .












lunes, junio 09, 2008

Tarde de Ballet con Luna

Y después de tantos meses de ensayo ayer se realizó el festival. Una actividad que organiza la escuela de Ballet Tecla Sala a donde Luna acude desde los 4 años. Fue un espectáculo lleno de música, movimiento y color pero un poco largo. ¡Más de tres horas y media! "Esta vez se han pasado tres pueblos", decía un padre enfadado con su chiquilla, dormida, en brazos. Pese a ello las niñas estuvieron estupendas en cada una de sus presentaciones y los trajes sencillamente hermosos (como el precio $). Todos y todas nos lo pasamos muy bien, pero más las niñas que después de tantas horas de tensión aún sonreían animadas a las 11 de la noche.



La música, los matices de color, la danza, las risas de las ballerinas embellecieron una tarde noche de domingo que pudo ser como cualquier otra. Y allí estábamos los padres y madres mirando a nuestras hijas con emoción. Observando sus movimientos y seguramente alguna o alguno pensando ¡cómo pasa el tiempo: mi nena se hace mayor!. Y lo más importante: felices de poderlas acercar a aquellas expresiones que enriquecen el espíritu, que nos nutre y nos hace mejores seres, que nos permite contemplar la vida desde otra perspectiva. El arte en todas sus manifestaciones es la concreción de la armonía. Cuando mi hija distingue a Mozart, a Chopin, a Vivaldi... vuelvo a creer en la condición humana y en que otro mundo es posible (Yo a mis años aún tengo dificultades para discernir entre unos y otros) y también lo pienso cuando canta "She comes in colors everywhere;
She comes her hair
She's like a rainbow
Coming colors in the air
Oh, everywhere
She comes in colors..."
Una hermosa canción de los Rolling Stones, que yo por supuesto no he podido aprender a cantar. Así que me quedo con la emoción de escucharla en los labios de mi hija que todavía no tiene 8 años.


Y como tanto aquí como allende el Atlántico hay personas estupendas que quieren a la Luna muestro una fotos de su presentanción de anoche en ese precioso teatro de Poble Nou.
(Perdonar mis palabras de madre enamorada)



miércoles, junio 04, 2008

La mirada

Una de las cosas más interesantes con las que una se puede encontrar al estudiar el espacio urbano - o sólo al trasegarlo- es la gestión de la mirada. Si, la manera como la administramos para orientarnos y para emitir señales que permitan los tránsitos fluidos de los/as copresentes en un espacio dado. Gestionarla de modo tal que se convierta en un mecanismo de comunicación básico y no en lo contrario, esto es, en un marco de ambigüedades. Goffman llamaba muy lúcidamente a esa capacidad de gestión que todas las personas tenemos "inatención civil", que no es otra cosa que utilizar la mirada cómo una prótesis para la convivencia. Mirar de manera educada y correcta para no incomodar a quien se tiene delante cuando se cruza una calle, cuando se va en el metro o se comparte un banco, etc.
Pero la línea de la inatención civil es muy fácil de cruzar. Para el caso quiero hablar sobre una experiencia personal.
Esta mañana, tuve que desplazarme hasta una calle céntrica de Barcelona para realizar algunas gestiones de cara a mi próximo viaje a América, gestiones que por otra parte no pude realizar por el entramado burocrático terrible que se vive aquí -bueno y en otros territorios también-, así que cogí el metro. Un medio de transporte eficaz y rápido que no me agrada mucho: detesto los olores que a veces suelen acompañar los recorridos y la congestión de cuerpos que según qué horas se torna casi insoportable. Por suerte no iba muy lleno. Me pude sentar tranquilamente y quise sacar del bolso un libro de Benedetti que he recuperado estos días, pero inexplicablemente no lo llevaba, así que me dediqué a uno de los oficios que más me gusta: mirar -una pasión de antropologas/os y otros especímenes. Y en ello estaba cuando un hombre que acababa de subir al metro se sentó justo en el asiento de enfrente. Así que quedamos cara a cara. Me fijé en él muy sutilmente, esto es, haciendo gala de una inatención civil, mirar sin obstruir: era grande, tenía una panza prominente e iba vestido con una camisa hawaiyana. Llevaba gafas y parecía no tener más de 40 años. Yo le miraba de reojo cuando en un instante nuestros ojos se cruzaron. Así que desvié la mirada hacia la ventana. Y ahí empezó mi calvario. A partir de ese momento el buda tropical, como le bauticé, no dejaba de mirarme. Sentía sus ojos interfiriendo en mi campo de visión. Y yo no sabía dónde mirar, ni qué hacer. "Plaza de Sants" decía la grabación que anuncia las estaciones y el hombre seguía ahí mirándome de frente, incomodándome. Y tuve ganas de decirle "¿qué miras?" o simplemente de mirarle sostenidamente con rabia pero no pude hacerlo. Fui incapaz. Sólo esperaba que se quedase en alguna estación para liberarme de sus ojos de ratón. Cuando escuché "Diagonal" sentí un alivio porque era la estación donde me quedaba. En el momento de levantarme dirigí la mirada hacia el hombre y ahí estaba con una media sonrisa, como despidiéndose, después de haberme arruinado el viaje.
Y entonces reflexioné sobre lo dificil que es gestionar la mirada en según qué espacios. El hombre seguramente pensó que le estaba mirando con algún interés, supongo que no antropológico, y por ello se dedicó a buscar mis ojos, a fijarse en mi cara. En este caso la inatención de urbanidad o inatención civil simplemente no llegó a cristalizarse. Fue simplemente eso: una retórica de aquellos que nos dedicamos a observar lo que sucede, lo que pasa, en el espacio público.
Foto: Ojos de Luna (Martha C. Cedeño P.)