miércoles, diciembre 17, 2008

Zapatos

Confieso que no puedo evitar escribir algunas líneas sobre un hecho que, durante los últimos días, ha dado la vuelta al mundo. Porque, en efecto, hay imágenes que producen una mezcla de sorpresa y admiración. La de los zapatos volando sobre la cabeza de Bush, es una de ellas. Cuando en apariencia no hay nada qué hacer, ningún modo de reflejar la indignación, siempre quedan aquellos intersticios por donde es posible resitir o al menos demostrar la impotencia brutal en un contexto en el que exixten pocas salidas. Es tan grande el cansancio, la injusticia que se cierne sobre un colectivo, que esa salida inesperada pero cargada de sentido, se convierte, para unos, en un símbolo. Aunque a simple vista parezca, como decía mi abuelo Miguel Ángel, una "pelea de tigre contra burro amarrado" el trasfondo refleja otras cosas. De una parte, es en cierta medida la manifestación de lucha y resistencia de un pueblo masacrado, expoliado, maltratado con perversidad que clama por su autodeterminación y libertad. Y por la otra el declive de una figura -y también un imperio- que ha escenificado el peor conflicto del siglo XXI. Es una manera apropiada de despedir a un gobernante falto de miras y de neuronas, opaco y envilecido por la mentira que aún no ha reconocido sus errores y horrores; que durante los años en que ha ejercido el poder, ha actuado aplastando a los demás con la suela de sus botas de vaquero postmoderno. Los zapatos volando y el quiebre de cintura para evadirlos, metaforizan el eclipse del bárbaro y el hastío de aquellos pueblos heridos que, a pesar de todo, encuentran caminos de resitencia, aunque para algunas personas sea sólo un gesto ingenuo que no conduce a ninguna parte. A mi me basta con mirar el vídeo para tener la esperanza de que todavía es posible cambiar algunas cosas de este negro mundo.
Bueno, pues aquí va el vídeo que está en Youtube:
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