domingo, noviembre 16, 2008

Día de Boda

Fue un día magnífico. Una jornada en que todo pareció confabularse: el sol radiante, el cielo azul y despejado, la música, el espacio, y por supuesto: las personas. Ellas, mis amigas, espléndidas y felices; sus familias, amigos y amigas cálidas y cercanas. Y las palabras y las risas y el vino y la comida… Un día incomparable que hizo olvidar la miseria humana, la precariedad laboral, la supuesta crisis que afila sus garras en la esquina, los mezquinos intereses de los mediocres. Una jornada alegre y clara en que recordamos que el amor más que una palabra vacua y repetida es esencia de vida, camino compartido, solidaridad y abrazo cotidiano.
Fue un día transparente, abierto, luna clara entre luciérnagas.
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