sábado, septiembre 13, 2008

Cirque Du Soleil

Estar en una presentación del Cirque Du Soleil es una maravilla, más aún si es para contemplar su última obra: Quidam. Un espectáculo brillante y poético que apunta directamente a la emoción. Emoción por la belleza manifiesta en el dominio de los cuerpos, la puesta en escena, la música, la atmósfera. Emoción por la manera como se combina técnica y arte para ofrecer al espectador/a la posibilidad de la sorpresa, del asombro. Los "¡hala!", "¡ostras!", "¡oh!" generalizados y los posteriores aplausos así lo confirman: quienes pudimos disfrutar de esta magnífica creación volvimos al reino de la fantasía y los sueños. Nos dejamos llevar por la magia del circo del sol. Fuimos niñas y niños de nuevo, asomándonos por un momento al mundo de la ilusión y la risa y el arrobamiento. ¿Pero qué es exactamente Quidam? Para saberlo reproduzco el boletín de prensa oficial del Cirque Du Soleil en que se describe la esencia de esta creación de la siguiente manera:

"Quidam significa transeúnte anónimo en latín. Una figura solitaria que se entretiene en la esquina de una calle, alguien que pasa apresurado, que vive perdido entre la multitud. Dirigido por Franco Dragone, Quidam transforma un mundo anónimo en un lugar de esperanza y conexión. Con más de 50 artistas procedentes de más de diez países, la producción es una emocionante amalgama de maestría acrobática, pericia técnica, diseño extravagante e inspiración musical excepcional, entretejidos en una trama sin costuras conducida por un hilo dramático y emocional. Quidam presenta los números de: Rueda alemana, Banquine, Cuerdas Lisas, diábolos, contorsión aérea con seda y no podían faltar nuestros aplaudidos payasos. Un espectáculo con música en directo inolvidable producto del ecléctico crisol de culturas, cuerdas clásicas y sintetizadores, samplers y guitarras. Representado en un entorno tan único como el Grand Chapiteau, Quidam es una auténtica experiencia Cirque du Soleil."
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