Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.
Ángel González, Luz, o fuego, o vida. Ediciones Universidad de Salamanca, Madrid, 1996, pág. 134.
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
jueves, septiembre 11, 2008
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1 comentario:
AH,Ahí me has dado,linda;uno de mis poetas más queridos.Sus versos vuelan la cotidianeidad y se asoman a un mundo borgiano,otras veces,como en este poema,la emoción hace el amor cn el espacio-tiempo.
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