Contemplar este espacio natural es volver los ojos a un ecosistema que seguramente pronto desaparecerá si no se toman las medidas convenientes para su preservación. Garzas, gallos de agua, patos silvestres, entre otras variedades de aves, se pueden observar aquí. Al igual que babillas (una especie de caimán más pequeño e inofensivo cuya carne es muy apreciada en algunas comunidades) y una gran variedad de peces que saltan en las orillas como queriendo saludar a los visitantes. También hay lotos, juncos y muchos otros tipos de plantas acuáticas y árboles.
Espero que pronto se niegue el acceso general, que se cierren sus puertas y que desde los organismos respectivos se tomen las medidas necesarias para preservar este nicho natural de la plaga del turismo destructor.
Presento algunas fotografías de este lugar realizadas el domingo pasado (20 de julio). Ellas reflejan su belleza. Allí el silencio es el canto de los pájaros y el horizonte las montañas azules y la armonía una realidad al alcance de los ojos.
3 comentarios:
los paraísos deben protegerse de nosotros,los únicos animales que olvidamos la cortesía de la tierra:toma lo que necesites y cuida aquello de lo que formas parte...
Completamente de acuerdo contigo, amiga. Ahora si presento las fotografías para que podáis admirar la belleza de este lugar.
Un abrazo a las dos y espero veros la semana que viene.
Os quiero
Amiga, me alegro que tus ojos hayan podido contemplan tan hermoso paraje, y ¡ojalá cómo solicitas, sea restringido el espacio para evitar su contaminación y desaparición!. Són de aquellos lugares que merece la pena conservar. Me alegro que en tus vacaciones hayas podido gozar de tanta belleza.
Sueñala cada noche para no te sientas lejos de tu tierra ni de los tuyos.
Isabel
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