viernes, julio 11, 2008

Insomnio

Anoche, como las últimas cuarenta y una,
dormí con tu imagen en mis sentidos
pero fue distinto:
tenía un sabor agridulce en los labios
y la constancia incierta de que habían agujeros
en el cielo
enormes bocas oscuras que ocultaban
tu voz y tu presencia
hecha de memorias y ternuras
de palabras transparentes como este
día cobijado por el sol,
como los cerros inmensos que observo desde
la ventana.
Anoche el insomnio era un monstruo vigilante
que golpeaba mi alma con guijarros
encendidos
y una lágrima furtiva se enredó en mi pelo
huérfano de tí,
íngrimo de tí,
triste de tí...
y la ciudad hermosa hasta hace poco
se convirtó en un laberinto gris
y mis palabras fueron agua
y mi voz sólo un eco olvidado
y mi amor por ti una certeza afilada
en el silencio.
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