martes, noviembre 22, 2011

Muerte en la estación Espanya

Nada hacía presagiar lo peor. La mañana del lunes, como de costumbre, llevé a mi hija al cole y después tomé la línea azul del metro, hice  un transbordo en Plaza de Sants  y tomé la linea roja para  bajarme en plaza Universitat donde había quedado a las 9:30 con mi amiga Susana. Todo iba bien hasta llegar a la estación Espanya. Mientras miraba los titulares de uno de esos diarios gratuitos que reparten en la boca de las estaciones, escuché la voz metálica anunciando "Properada parada, Espanya". Alejé mis ojos del periódico en el momento en que el metro empezó a frenar de manera extraña. Andaba un poco y se detenía, andaba un poco y se detenía como si algo impidiese su tránsito. Miré por la ventanilla el andén de la estación mientras el metro se detenía totalmente. Entonces observé cómo la gente que allí estaba se dirigía rápidamente hacia el costado del pasillo por donde había entrado el metro. A la par todo los que íbamos dentro del vagón nos miramos con sorpresa. ¿Qué ha pasado?  Las puertas se abrieron mientras una mujer que estaba en el andén gritó "se ha tirado alguien". Los pasajeros empezaron a bajar. Yo me quedé junto a la puerta, totalmente inmóvil. Una extraña sensación se apoderó de mi ánima y sentí unos deseos enormes de llorar. Tres mujeres se arremolinaron junto a la puerta en la que yo estaba y decían "Era una chica, estaba allí esperando el metro, cuando de repente, al momento de entrar, se tiró... ha sido horrible".  La mayoría de los que estaban esperando en el andén y los que venían en el metro se iban rápidamente hacia el lugar del suceso. Yo, perpleja, seguía sin entender lo que había pasado y sobre todo sin comprender ese instinto morboso de la gente.   "No he visto nada, parece que el cuerpo está debajo..."  
Después de unos minutos, bajé del vagón con una tristeza enorme y me dispuse a transitar el  largo pasillo  hacia  la línea verde sin mirar atrás. Escuché los altavoces de la estación  "Debido a una incidencia la linea 1 está suspendida de la estación de..."
Una incidencia, la muerte es una incidencia. Yo no dejo de pensar en ello. Anoche tuve sueños oscuros.  Desde entonces las estaciones de metro me asustan.
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