martes, marzo 13, 2012

Contra el silencio, todas las voces. VII Encuentro Hispanoamericano de cine y vídeo independiente








Como ya he comentado en otra oportunidad el documental Intersticios (Requena&Cedeño; Barcelona, 2011) se encuentra participando en el VII Encuentro Hispanoamericano de cine y vídeo independiente, en la categoría  Infancia, juventud y tercera edad. Arriba se muestra el cartel representativo.  Este evento se llevará a cabo del 19 al 23 de marzo en la ciudad de México. 
Y para quienes quieran saber detalles sobre el concurso pueden hacerlo a través de la página http://www.contraelsilencio.org/.
Y también en Facebook y Twitter.

domingo, febrero 26, 2012

"INTERSTICIOS", ALLENDE LOS MARES


Ya era hora de una buena noticia. Me dije esta mañana al abrir el correo y toparme con una comunicación en donde se informaba de que el documental "Intersticios" (Requena&Cedeño, 2011), había sido seleccionado en el VII Encuentro  Hispanoamericano deCine y Video Documental Independiente: Contra el Silencio Todas las Voces, que se lleva a cabo en Ciudad de México. 

Una buena y alentadora noticia en medio de días aciagos de trabajos precarios, desvelos, marchas desaforadas para hacer rendir el tiempo, escrituras al borde de la mañana, entrevistas de trabajo, corrección de textos y otras tantas batallas cotidianas de las que a veces salgo indemne sólo a medias.  

Para  Javier Requena, compañero de esta aventura cinematográfica y para mi, es una gran motivación saber que un trabajo hecho casi con las uñas pero con mucha pasión y tenacidad, será proyectado en el Centro Cultural Universitario de Arte contemporáneo - MUAC- de la ciudad de México y formará parte de la programación de diferentes centros culturales del Distrito Federal y la provincia.    Y que continúa, ya como finalista, concursando para el primer puesto en la categoría infancia, juventud y tercera edad.   Es un aporte extra de energía y esperanza para seguir navegando por las aguas del lenguaje audiviosual, para seguir explorando un territorio en el que se conjugan diversas realidades, algunas de ellas a la espera de ser miradas con otros ojos.

Pero no hubiéramos poder hacer realidad este proyecto sin la participación cálida y sincera de nuestros personajes. Domingo, Jesús, Manuel y Miguel, protagonistas ciertos de una historia cercana que habla de prácticas vitales y espaciales, de formas de ver el mundo, de búsqueda de alternativas a una realidad casi siempre opaca y sin mayores incentivos, sobre todo cuando se llega a una edad en la cual nos jubilan hasta de las esperanzas. 

Ellos llenan la pantalla con sus voces, sus silencios y sus anhelos y nos demuestran que más allá del hormigón y el asfalto, hay una vida social agitada por corrientes menos densas y caóticas, por prácticas y usos tan antiguos como el mismo ser humano.

"Intersticios" es sólo el comienzo. Hay muchas historias, ahí afuera a la espera de ser acariciadas, tocadas, recreadas.  ¡Vamos a por ellas, Javi!

 Domingo
 Miguel
 Jesús 
Manuel 

viernes, febrero 10, 2012

"Intersticios" en L'Avenç d'Esplugues de Llobregat


L'Avenç d'Esplugues proyectará este fin de semana un ciclo de cortometrajes en el marco de   la 1ª Semana de Creación Documental l'Avenç' . En este evento también se presentará el documental "Intersticios" (2011) realizado por mi compañero y amigo Javier Requena y  qien esto escribe.  

La noticia se reseña en La Vanguardia:


http://www.lavanguardia.com/cine/20120209/54251522678/el-centre-l-avenc-d-esplugues-proyecta-un-ciclo-de-cortometrajes.html

domingo, febrero 05, 2012

UN POEMA DE JOSEP ANTON SOLDEVILA

Giro en el aire lleu de la nit;
damunt el llit, el llibre tancat.
El pensament,
adormit en el mirall.

Em desperta el soroll antic
d’aquesta vall profunda
on han rodolat
pluges que no recordo.

Móns extingits pel diluvi
són la meva vigília.

I el meu somni.

jueves, enero 19, 2012

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA POÉTICA TARDES DEL LABERINTO

El jueves 26 de enero se realizará  la presentación de la antología poética Tardes del Laberinto.  Una compilación de versos de más de 50 creadores y creadoras, miembros y participantes en las  tertulias del Laberinto de Ariadna que los viernes,  cada 15 días, se llevan a cabo en las instalaciones del emblemático Ateneu Barcelonès bajo la batuta de su coordinador Felipe Sérvulo, cuyas virtudes poéticas van a la par de sus virtudes personales. 
Para esta fiesta de la palabra se ha preparado una programación especial, aderezada con la lectura de algunos y algunas de las poetas que hacen parte de la antología y con la colaboración especial de Eva Hibernia, Marta Binetti, Joseba Ayensa, Rosa Abuchaibe y Juan Pablo Martínez. 
¡Os espero!

lugar: Horiginal - Carrer de Ferlandina, 29. Plaça dels Àngels - Barcelona
Hora: 19:30
Organiza: El Laberinto de Ariadna
Imparte: Alfonso Levy y Eva Hibernia
Entrada libre

Eva Hibernia
Lleva 17 años trabajando en artes escénicas como autora, directora de escena y actriz. Tiena una docena de textos publicados y estrenados. También lleva varios años ejerciendo la pedagogía teatral y ofreciendo cursos y seminarios sobre escritura y creatividad.
Marta Binetti
Nació en La Plata. Es poeta, bailarina, coreógrafa y compositora. Entre 1985 al 98 se desempeñó como directora del Awar Tanztheater de Munich, con cuya compañía participó en prestigiosos teatros y festivales internacionales. Imparte cursos de su técnica denominada Awareness Dance en universidades e institutos de Europa, Estados Unidos, Israel y Argentina. En el 2007 publica su primera novela,Golondrinas ocultas, con prólogo de Javier Tomeo. 
Joseba Ayensa    
Artista polifacético: Estoy en una época de mi vida creativa, tan especial: "Que estoy viviendo en un poema".
Rosa Abuchaibe
Improvisación poética. "Las palabras abriendo caminos en la inmensidad de la imaginación"
Juan Pablo Martínez 
Mago - poeta.

martes, enero 10, 2012

IMÁGENES DEL MURO DE BERLÍN

He aquí algunas imágenes del Muro de Berlín hoy. Una cicatriz  en la memoria de la ciudad.  Testimonio de un pasado doloroso cuyos ecos aún resuenan en distintos contextos. Y sí, aún quedan muchas murallas por derrumbar, algunas invisibles...










Fotos: Juan Carlos Ruiz Vásquez. Berlín, Enero de 2012

sábado, enero 07, 2012

NUBES SOBRE BERLÍN*

Recorrer Berlín era una de las cosas que tenía pendientes desde mis años de estudiante universitaria. O quizá desde tiempo atrás, cuando era una niña de 11 años y en una maleta olvidada que alguien se dejó en un hotel que tenía mi padre en Santa Leticia (Cauca)- Moscopán (Huila), encontré unas revistas de la entonces República Democrática Alemana (RDA). En ellas había imágenes de una ciudad monumental y limpia, con calles amplias y jardines florecidos. Me impresionaron esas fotografías en donde todo parecía estar signado por una belleza y un orden desconocido.  Conservé algunas de esas revistas en las numerosas mudanzas familiares  y me aficioné a las lecciones de alemán que había en sus páginas finales.    
Algunos años después me enteré de lo que estaba detrás de esa ciudad  en apariencia armónica e igualitaria, modelo social para los desfavorecidos del orbe.  Supe del Muro.  Esa muralla de la ignominia que fracturó sin  contemplación la vida de una ciudad  y de un país. Una infamia  levantada ante los ojos complacientes del mundo que, casi de un día para otro, separó barrios,  familias, modos de vida, caminos.  Durante 28 años el Muro de Berlín construido en 1961 -“Barrera de protección antifascista” para el bloque oriental, “Pared de la vergüenza” para occidente- se convirtió en un símbolo de la  sinrazón, causa de muchas muertes, exilios y desencuentros.  240 personas murieron y 75.000 fueron encarceladas por intentar cruzar la inmensa barrera durante esas casi tres décadas de existencia.
Pues bien. Por fin he podido recorrer esa magnífica ciudad. Descubrir su cielo encapotado sin ángeles, sus calles anegadas de lluvia, sus lugares plenos de memoria, sus monumentos vestidos de Historia. Y sí: he apreciado lo que queda del Muro: un trozo de la historia negra de finales del siglo XX, ahora vestido de colores y figuras pintadas por artistas de más de 20 países.  Un fragmento expuesto a los ojos de propios y extraños como testimonio de una época atroz que de ninguna manera se puede repetir. Testimonio vivo de todos los muros y las barreras que aún existen y se levantan en otros contextos y que también deben derrumbarse sin contemplaciones.
Y no pude evitar emocionarme y sentir, al tiempo, una  tristeza profunda al pensar en todo el dolor que la construcción de esa muralla produjo en tanta gente.  Estar allí, palparla, observar su grosor, situarme justo en ese lugar en el que se puede observar a un lado y al otro, me hizo comprender la magnitud de la estupidez humana llevada a cabo en nombre de cualquier cosa, en este caso, en un contexto de tensión ideológica entre dos formas políticas, dos maneras de comprender la realidad.  ¿Cómo fue posible tanta ignominia? 
*Columna de esta semana en El Líder  

miércoles, diciembre 21, 2011

LEER PARA VIVIR


Hace mucho tiempo leí en alguna parte que leer es la única manera de viajar para aquellos que no pueden tomar el tren.  Y cuánta verdad encierra estas palabras. Lo comprendí desde que aún siendo una niña, me aficioné a los libros que mi abuelo escondía debajo del colchón. Eran textos no apropiados para una infanta pero que yo fui devorando poco a poco sin entender la mayoría de las cosas que allí se relataban. Mucho tiempo después supe que esos libros eran nada más ni nada menos que de  José María Vargas Vila, un escritor proscrito que murió en Barcelona en la más completa soledad el 25 de mayo de 1933.
Así que comencé a leer  por imitación. Poco tiempo después lo hice por necesidad puesto que, cuando empecé la secundaria, mis padres no tuvieron otra opción que matricularme en el colegio Cervantes de Morelia -entonces era un internado- y los fines de semana que no iba a casa los dedicaba a explorar su precaria biblioteca para poder mitigar la pena de estar lejos de los míos. En ella descubrí textos extraordinarios que   me hicieron viajar por mundos mágicos y que marcaron de una u otra manera mi afición por las palabras.
Cabe resaltar que en todo ese proceso jamás jugó un papel importante la obligatoriedad. Es decir, jamás se me ordenó leer este o aquel libro entre otras cosas porque en casa apenas había cuatro textos.  Pero sí veía leer a mi padre  y a mi abuelo.  Imagino que ese hecho jugó un papel importante tal como lo demuestra un reciente informe publicado en España en el que se afirma que muchos niños y jóvenes leen  poco o nada  y que odian hacerlo sobre todo porque en la escuela y el  colegio los obligan  a leer  textos que no les interesa en lo más mínimo.  Claro, y porque en casa jamás ven  a sus padres  acercarse a un libro, un periódico, una revista.  En ese sentido parece que la imposición y la falta de un ejemplo estimulante hacen que gran parte de la juventud opte por pasar de los libros de manera abierta.
Y todo ello repercute no sólo  en los procesos de aprendizaje sino también  en la manera de aproximarse  a la realidad, pues privarse de las palabras, de la  magia de la  lectura significa dejar de explorar mundos plenos de experiencias, de saberes, de emociones. Significa no poder viajar por aquellos territorios  inéditos que nos permiten experimentar otras maneras de palpar la vida y sus asuntos sin necesidad de comprar un pasaje.
Publicado en El Líder 

lunes, diciembre 19, 2011

MONÓLOGO EN EL METRO

El hombre de contextura más bien delgada, alto y de pelo rojizo entra al vagón y en un rápido display de ojos descubre un puesto vacío justo a mi lado.  Lleva unos vaqueros muy ajustados -un marcapaquetes, como dice una amiga mía- y luce un bonito jersey negro cuello de cisne  acompañado de una chaqueta del mismo color totalmente abierta. Se sienta rápidamente y saca el móvil. Marca un número. Y...

-Hola, si, soy yo. Te he estado llamando todo el día al móvil. ¿Lo tenías apagado? Tú y la tecnología. No se porque no te compras uno mejor (silencio breve). Bueno, bueno. El caso es que te he estado marcando y tu como si nada.  Si, acabo de salir del trabajo, Si, la cena de empresa. Nos lo hemos pasado muy bien.  Y tú ¿has podido hacer  algo de lo tuyo?  (silencio), aja, ya, ya, si...  ¿Quieres que nos veamos ahora? Vale, vale, pues nada, yo ya he cenado pero pensé que te apetecería que nos viéramos esta noche. Si, si, ya se que es jueves (silencio)

(Cabe resaltar  que el hombre hablaba en un tono de voz muy bajo pero no tanto como para que yo no pudiese enterarme de parte de su vida. Mi oído aguzado me hizo perder la atención en el libro  Tu sueño interminable. 24 horas con las Farc de mi amigo Josep Maria Freixes cuya lectura estaba terminando. Así que decidí cerrarlo y sacar el móvil para ir tomando nota de la conversación. Quizá no es correcto pero mi espíritu de voyerista consumada, alentado por mi profesión de antropóloga, siempre me conduce a fijarme en todo lo que me rodea, en los detalles, en los rostros, en todas aquellas minucias que casi siempre pasan desapercibidas)

Bueno, bueno,  ya nos veremos otro día. Si, si, ya nos pondremos de acuerdo, claro, si  tienes el teléfono disponible. Es que tu... deberías comprarte un Iphone la batería dura muchísimo... tu y la tecnología, a veces me parece que tu y ellas sois incompatibles, no te enteras de nada... ¿La cena? bien, ya sabes, si, estuvimos todos, Rafa, Monste, Javi, Lluis... bueno, todos, ya los conoces.  ¿El jefe? si, también ha venido.  Me lo pasé muy bien (silencio) Claro son mis compañeros de trabajo y siempre están ahí, además con el montón de años que llevamos juntos; ellos son mis verdaderos amigos. Como te he dicho muchas veces no son sólo mis compañeros de trabajo. Son honestos y la única gente en quien se puede confiar. ¿cómo?  si, si, ya te lo he dicho muchas veces...

(Aquí la conversación se torna un tanto reiterativa y me aburre, hasta que de repente, después de una breve pausa)


...es que últimamente estás muy lejano, siempre dices que estás muy cansado y no quieres hacer el amor conmigo. Estás superdistante conmigo. No coges el teléfono y sacas excusas, que si el trabajo, que si mañana tengo que madrugar... No, no lo comprendo. Si es que no quieres estar más conmigo me lo dices y ya está  (En este momento mis dedos se mueven veloces sobre el teclado para intentar capturar todas las palabras del hombre) Si, si, es mejor así, me lo dices y así no tengo que estar llamándote todo el día. ¡Y no coges el teléfono! No se lo que pasa contigo, deberías decirme qué sucede porque yo no puedo continuar así (silencio) mañana, no mañana no puedo. Hemos quedado para tomarnos unas copas después de plegar.   Pero ¿qué pasa contigo? Deberías ser sincero y decirme: es que ya no quiero continuar con esta historia y los dejamos, si, si lo dejamos y no pasa nada ¡hombre! Otro intento frustrado y ya está... si,si, ahora tengo que bajar. Nos hablamos después.

Las puertas del metro se abren. El hombre baja veloz mientras se guarda su móvil de última generación en el bolsillo del pantalón ¿Cómo puede caberle, ahí? Me pregunto 

miércoles, diciembre 14, 2011

Antología "Tardes del Laberinto"


Acaba de ser publicada la Antología poética Tardes del Laberinto de la que, con mucho orgullo, hago parte y que será presentada el próximo 26 de enero de 2012 en Barcelona.  Transcribo las palabras de Felipe Sérvulo a propósito de esta edición:

PUBLICADA LA NUEVA ANTOLOGÍA DE NUESTRO COLECTIVO



“TARDES DEL  LABERINTO”. Ediciones Parnass, Barcelona, 2011

Un grupo literario es como la vida misma. En él conviven personas de lo más heterogéneo: altas, rubias, morenas, guapas y menos guapas, ilustradas y menos ilustradas y, claro, cuando se publica algo del colectivo, el resultado es un fiel reflejo del mismo. Por supuesto les une su amor por la literatura y todos sus miembros merecen un respeto, ya que todos nos hacen partícipes de sus sentimientos cuando deciden plasmar esas inquietudes en el papel. Algunos publican libros y están ahí ofreciéndonos su pérdida de la inocencia, sus amores, sus sueños, rotos o cumplidos, sus desvelos, sus fantasías, su esperanza en la vida…
Y eso es debido a que un día perciben que los sentimientos, los recuerdos, los atardeceres o el color de unos ojos no se borran, perduran más allá de la mera experiencia o del mero encuentro y se adhieren a su piel como esos tatuajes tan de moda, que deben llevar a donde quieran que vayan.
Somos estas personas variopintas, imperfectas, vulnerables, auténticas… las que formamos el colectivo El Laberinto de Ariadna.
Por nuestra tertulia han pasado los más importantes escritores y también los más sencillos y desconocidos, y todos sin excepción han sido acogidos con admiración. También hemos publicado hasta el momento veintitrés pliegos de poesía y un libro conmemorativo de los primeros diez años de nuestra existencia. 
Entendemos la literatura de manera festiva, la disfrutamos y eso lo encontrarás en nuestra segunda antología que ha visto la luz en estos días finales de noviembre, 52 escritores participamos en ella.

martes, diciembre 06, 2011

Ménage à trois

En el metro se puede ver casi cualquier cosa. Allí la vida social infracotidiana se desvela de manera sutil o descarada a través de gestos de convivencia básicos, formas prácticas de ocupar un espacio compartido -a veces casi hasta el paroxismo-, maneras de gestionar la mirada y el cuerpo, etc. En los vagones de metro los seres anónimos son partícipes de una representación  precaria y fugaz en la que sin embargo, siempre salen indemnes por una sencilla razón: la mayoría de ellos saben de memoria su papel y aunque improvisen lo hacen de manera tal que la función continúa sin sobresaltos. Bueno, al menos eso es lo que sucede la mayoría de las veces.
Allí en ese espacio minúsculo aliñado de diversas formas corporales, olores de toda laya, conversaciones en todos los tonos,  alientos de todos los matices, regurgita ese mundo social que se explaya, allá arriba, en la calle.  ¿Acaso podría ser de otra manera?

Es viernes. Tomo el metro en Sagrera. A las 11 de la noche todo parece remitir a un ambiente festivo de copas y bailes y lo que salga.  Se baja alguna gente y  sube otra: jóvenes con ganas de fiesta, hombres y mujeres con cara de agotamiento y pocas ganas de sonreír y algunas personas mayores de pasos silenciosos. El vagón está medio vacío así que me siento en uno de los puestos libres. Abro un poco la cremallera de mi abrigo, me desato la bufanda -hoy llevo una preciosa que me ha regalado mi hermana Tati- saco El Gatopardo de mi bolso y empiezo a leer justo donde Lampedusa describe el final del Príncipe, empiezo a introducirme con emoción en las palabras y ¡zas! la risa alborotada de una chica me desconcentra. Levanto la mirada y la veo justo en frente de mí. Es muy joven -veinteañera, diría- y va sentada en las piernas de un chico de pelo largo. Ella ríe, él la lleva encerrada en sus brazos.  Intento leer pero algo me desvía del texto. Vuelvo a mirar al frente y veo a la pareja, ahora se besan con fruición (oye: tu también lo hacías en los pasillos de la universidad ¿recuerdas?). Y entonces me fijo en la otra persona que comparte la misma sección compuesta por dos asientos: es otro chico de pelo corto y mirada lejana.  Tiene cara de ángel, pienso. Un momento: observo que la distancia entre el cuerpo de éste y la pareja no existe. ¡No hay esa separación física ellos!  Busco explicaciones: debe ser hermano de alguno de los miembros de la pareja o un muy buen amigo de él. Vamos, un familiar. Alguien de mucha confianza que llevas a tu costado mientras te "morreas" con tu novio o novia y te aguantas las conversaciones insulsas y repetidas de los enamorados.  El chico tiene, sin embargo, cara de aburrido.
Vuelvo a la muerte del Príncipe sin éxito. Oye: mira con disimulo.  La pareja ahora ha terminado la sesión de besos  y parece que se ha quedado sin palabras. "Propera parada: Hospital Clínic".  Hago como si estuviese leyendo pero mi visión periférica me advierte de algo. La chica continúa sentada en las piernas de su chico pero éste ya no la abraza, ahora habla  con el muchacho acompañante (lo hacen muy quedo y sus caras están demasiado cercanas, demasiados próximas) Oh, oh, aquí pasa algo, me digo. Y entonces me fijo que el brazo derecho del chico que antes besaba a la muchacha ahora estrecha el cuerpo delgado del  joven y mientras sonríe le acaricia el rostro con ternura con su mano izquierda. (Nada: debe ser su hermano menor). Oye: mira con disimulo y vuelve al libro.  Y entonces, un poco después,  sin poder evitarlo, levanto la mirada y observo a  los chicos engarzados en un beso intenso y prolongado, mientras la chica observa su reflejo en la ventanilla del metro (aún va en las piernas de uno de ellos).
Intento volver al texto, sin éxito. No puedo ocultar una sensación un tanto extraña. La presentación sin decorados de un comportamiento privado en un espacio público me ha dejado sin palabras. Así que, con disimulo, observo las caras de mis compañeros de viaje. Los que han visto la escena, desvían la mirada, como si hubiesen visto algo muy, muy raro...   Y yo pienso en mi madre y en lo que diría: "Dios mío, este mundo está loco".

viernes, noviembre 25, 2011

Le Livre des Adieux à París

Joseph Anton SOLDEVILA – Le Livre des Adieux*

Par: Nathalie‐Noëlle Rimlinger

Ce qui est important dans ce livre, c’est l’état de crise humaine.
Une crise violente, implacable, qui entraîne une séparation d’avec l’autre moitié, irrévocable, jusqu’à l’adieu.
Commence alors une descente en soi‐même comme chez Dante, la Divine Comédie, un voyage vers l’enfer.
Mais je n’ai pas pensé toute seule à Dante, Franz Litz, le musicien, m’y a aidée, qui après un long chemin de création, fort de sa maturité, a manifesté la nécessité d’écrire les « Années de Pèlerinage», traversée d’espaces intérieurs à partir de l’amour que Dante, Pétrarque, ont inspiré. Et le même texte de Dante insufflait à Victor Hugo un poème, comme si les artistes et tous les hommes rencontraient cette crise d’une quête d’eux‐mêmes et de vérités.
Si ces références littéraires sont classiques, c’est que le thème abordé par Soldevila est cousu à l’expérience humaine depuis que l’homme est homme, expérience toujours renouvelée qui flèche un parcours à accomplir lorsqu’un travail de l’âme doit se réaliser, comme si l’âme à un momento donné exigeait que l’on largue une partie en soi‐même.
Etapes douloureuses, inacceptables, ressenties comme injustes. Celle d’un regard à découvrir, à distinguer de l’amour passion, l’amour charnel, l’amour de l’amoureux, par lequel l’auteur constate que s’il est indispensable à l’homme d’aimer, quelque chose s’effectue dans l’amour, comme une perte, qui rend seul, vulnérable, exilé… L’amour se transforme en perte, et l’autre, avec lequel s’était si bien révélé le secret de l’intimité que l’on tenait pour éternel, subit le sort d’être rejeté pour cause de son éloignement. Et comme toujours on se demande qui quitte l’autre. Le livre des Adieux, ce livre de la crise, comporte trois parties: D’abord la douleur, La décision, L’exil.
J’évoquais la Divine comédie car de même s’entreprend un voyage où il s’agit par cercles
concentriques de pénétrer l’enfer, de traverser le purgatoire. Et c’est bien ce trajet qu’entreprend notre auteur, qui s’éloignant, chemine sans trêve et sans merci et constate ses transformations, mais sans espoir de lumière, et sans lueur de paradis. Sans se gracier un seul instant, ni l’autre non plus.
Chemin sans retour, où l’adieu résonne pourtant comme un appel au secours où filtre par une insistante adresse à l’autre, témoin du vertige entamé, le feu d’une passion qui se cogne à ellemême, d’un désespoir qui tire vers le pire.
Pour ne pas citer le poète, car vous allez l’entendre somptueusement, je vais vous lire pour illustrer mon propos, le texte de Victor Hugo, deux lignes de Dante, puis un sonnet de Pétrarque… Mais avant, je voudrais m’arrêter un instant sur le style de Soldevila fait d’images d’une incroyable forcé d’évocation, pénétrantes par leur précision piquante d’universalité, dans ce texte déroulé comme un monologue. Et c’est là, dans cette écriture tissée d’images que je trouve beaucoup de tendresse et même de l’amour. Ces images savent nous émouvoir parce qu’elles sont en nous. Elles s’enchainent ici, avec l’évidence de la subtilité. Nous pouvons saluer l’esthétique fine du poète, Soldevila, virtuose, et le placer parmi les grands. De cette tendresse discrète, ténue de l’enfance plongé dans le rêve, nous émergeons dans l’âge adulte, avec ce destin commun à tous, d’avoir à perdre sa vision d’un amour immuable, parce que le paradis, ici, se tient derrière, mais qui se retrouvera peut‐être, lorsque la tyrannie de l’amour fusionnel et totalitaire de l’enfance se dissoudra pour laisser place à l’inconnu.
Victor Hugo à propos de Dante
« Quand le poète peint l’enfer,
Il peint sa vie.
Là sont les visions, les rêves, les chimères,
Les yeux que la douleur change en source amère
Puis la pâle misère au sourire appauvri,
L’ambition, l’orgueil de soi‐même nourri
Et la luxure immonde et l’avarice infâme,
Tous les manteaux de plomb dont on peut se charger l’âme.
Et puis plus bas encore et tout au fond du gouffre,
Le masque grimaçant de la haine qui soufre. »
De Dante, deux lignes :
« L’amour, couple enlacé, triste et toujours brûlant ».
Plus loin : « Abandonnez toute espérance. »
Maintenant, un sonnet de Pétrarque, poète italien du 14ème sièle
« Je ne puis trouver la paix
Et je n’ai pas de quoi faire la guerre
Et je crains et j’espère
Et je brûle et je suis de glace
Et je vole au‐dessus du ciel
Et je rampe sur la terre
Et je ne saisis rien
Et j’embrasse le monde entier.
Quelqu’un m’a mis dans une prison
Qu’il ne m’ouvre, ni ne me ferme
Et sans me retenir pour sien,
Il ne détache pas mes liens
Et amour ne me tue pas
Ni ne m’ôte mes fers
Et il ne me veut pas vivant
Et il ne me tire pas d’embarras.
Je vois sans yeux, je n’ai pas de langue
Et je crie et je désire mourir
Et je demande secours
Et je me hais moi‐même
Et j’aime autrui.
Je me repais de douleur
en pleurant je ris également
Me déplaisant la mort et la vie
Voilà mes tares, madame,
Où par vous je me trouve. »
Nathalie‐Noëlle Rimlinger, París, Novembre, 2011


Texto de la escritora, editora, pintora y escultora Nathalie-Noëlle Rimlinger, con motivo de la presentación de la traducción francesa de  El Llibre dels Adéus (Le Livre des Adieux) de Josep Anton Soldevila  en la Galería de Arte Terres d'Aligre, de París, el pasado 17 de noviembre.  

martes, noviembre 22, 2011

Muerte en la estación Espanya

Nada hacía presagiar lo peor. La mañana del lunes, como de costumbre, llevé a mi hija al cole y después cogí la línea azul del metro, hice  un transbordo en Plaza de Sants  y tomé la linea roja para  bajarme en plaza Universitat donde había quedado a las 9:30 con mi amiga Susana. Todo iba bien hasta llegar a la estación Espanya. Mientras miraba los titulares de uno de esos diarios gratuitos que reparten en la boca de las estaciones, escuché la voz metálica anunciando "Properada parada, Espanya". Alejé mis ojos del periódico en el momento en que el metro empezó a frenar de manera extraña. Andaba un poco y se detenía, andaba un poco y se detenía como si algo impidiese su tránsito. Miré por la ventanilla el andén de la estación mientras el metro se detenía totalmente. Entonces observé cómo la gente que allí estaba se dirigía rápidamente hacia el costado del pasillo por donde había entrado el metro. A la par todo los que íbamos dentro del vagón nos miramos con sorpresa. ¿Qué ha pasado?  Las puertas se abrieron mientras una mujer que estaba en el andén gritó "se ha tirado alguien". Los pasajeros empezaron a bajar. Yo me quedé junto a la puerta, totalmente inmóvil. Una extraña sensación se apoderó de mi ánima y sentí unos deseos enormes de llorar. Tres mujeres se arremolinaron junto a la puerta en la que yo estaba y decían "Era una chica, estaba allí esperando el metro, cuando de repente, al momento de entrar, se tiró... ha sido horrible".  La mayoría de los que estaban esperando en el andén y los que venían en el metro se iban rápidamente hacia el lugar del suceso. Yo, perpleja, seguía sin entender lo que había pasado y sobre todo sin comprender ese instinto morboso de la gente.   "No he visto nada, parece que el cuerpo está debajo..."  
Después de unos minutos, bajé del vagón con una tristeza enorme y me dispuse a transitar el  largo pasillo  hacia  la línea verde sin mirar atrás. Escuché los altavoces de la estación  "Debido a una incidencia la linea 1 está suspendida de la estación de..."
Una incidencia, la muerte es una incidencia. Yo no dejo de pensar en ello. Anoche tuve sueños oscuros.  Desde entonces las estaciones de metro me asustan.

domingo, noviembre 20, 2011

94 años

Mañana 21 de noviembre mi abuelo Miguel Ángel cumple 94 años.  Y  sigue como si nada, trashumando caminos y montañas y jugando al billar.  Hace algunos meses le pusieron un marcapasos y cuando ya se había recuperado un poco lo atropelló una zorra (un carro tirado por un caballo) en una de las calles de un poblado inmerso en la manigua.
El abuelo sigue en pie, con una lucidez asombrosa. La última vez que le vi, hace tres años, me dijo que ya estaba viviendo de más, que estaba usando un tiempo que no era el suyo...
Estoy segura de que podré volver a verlo para decirle que lo quiero y para agradecerle esos exámenes de conocimientos a los que me sometía cuando yo estudiaba la secundaria. ¿En que año ocurrió la guerra de sucesión en Estados Unidos? ¿Cómo se inició la Guerra civil Española? ¿Quienes  firmaron el tratado de Lombardía? ¿Quién compuso La Marsellesa?  ¿Quién escribió Bodas de Sangre?  ¿Cuáles son los ríos más largos del mundo?  Preguntas y preguntas que yo intentaba responder siempre con un poco de miedo pues temía equivocarme.  (Se por fuentes fidedignas que te sientes muy orgulloso de mí y eso conmueve  los rincones más profundos de mi ser)
¡Feliz aniversario, abuelo! (aunque se que, quizá, no podrás leer estás palabras  -allí donde vives Internet aún no llega...)

Foto de mi abuelo a mediados de 1999 en el Desierto de la Tatacoa, Huila, Colombia

viernes, noviembre 18, 2011

Dos libros de filosofía de Luis Franco Garrido

A veces, por cuestiones de la vida nos vemos inmersas en espacios que nada tienen que ver con nuestra profesión o con nuestros intereses. Sin embargo, en esos territorios opacos, podemos también descubrir seres  humanos estupendos que además de su valor personal tienen el don del pensamiento y la palabra. Ese es el caso de Luis Franco Garrido. Filóso, egresado de la Universidad Complutense de Madrid que no sólo me ha premiado con su amistad sino también con dos de sus libros. Uno de ellos es Lenguaje e imagen en El sofista de Platón (Madrid, 2010) y Guilles Deleuze: sentido y acontecimiento (Ediciones Antígona, 2011), este último con un interesante prólogo de José Luis Pardo.
En ambos libros su autor nos lleva por los caminos de la filosofía a través de un lenguaje cuidado y claro que nos acerca de manera sencilla a unos temas un tanto complejos  para una gran mayoría.  Luis logra que nos interesemos por ellos y lo mejor, que los comprendamos.  

En Lenguaje e imagen... podemos leer cosas cómo éstas: "La actividad del filósofo es esa extraña huida de lo cotidiano, esquivando todo ruido de la costumbre y vagando entre hombres para devolver a cada cosa su sitio. Es la retirada a tiempo de una ciudad que amenaza las realaciones entre los hombres y que siente como amenazada al filósofo..." (Pág. 65)
Y En Guilles Deleuze...  nos desvela algunas claves de la  Lógica del sentido  de este filósofo francés, para anunciarnos que "Ningún comienzo lleva consigo su propia desaparición. Es como si cada momento que le continúa volviera a aparecer con una fuerza renovada, como si viniera a exigir el lugar que la ha sido usurpado, para luego, con gran humor, retirarse de la escena y ceder el protagonismo. Ocurre así en Lógica del sentido, donde entre la primera palabra de la obra y la última apenas hay distancia, y sin embargo una brecha imperceptible se abre dejando pasar un sinfin de mutaciones, una fina aberutra por donde se cuela todo un mundo de diferencias". (Pág. 53)
Leer a Luis Franco es adentrarnos en las briznas de un pensamiento filósofico más cercano de lo que creemos. ¡Os recomiendo este par de libros!


lunes, noviembre 07, 2011


CUANDO LA MUERTE ES UNA IMAGEN*

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Abro los diarios digitales colombianos y me encuentro de lleno con una imagen contundente: la de un cadáver con los ojos abiertos, la boca girada hacia el lado izquierdo en una mueca de risa siniestra y el rostro hierático totalmente afeitado. Y a un costado de esta fotografía aparece otra: la de un hombre con gafas  y espesa barba tan negra como su pelo, vestido al estilo militar que en ese justo momento parece hablar con alguien. El fondo de la imagen está diluido pero hay tonos verdes, muchos tonos verdes. Sin duda fue hecha en la selva.
Hace pocos días me sorprendí con una imagen similar. El rostro hinchado y ensangrentado de un cadáver expuesto sin tapujos en las primeras planas de los principales diarios de España y el mundo.  La confirmación exacta de la batalla contra el mal.  El registro fehaciente del triunfo de la bondad universal.
Y entre esas imágenes hay otras que se agolpan en mi cabeza sin conmiseración. De crímenes, atentados, accidentes… Y todas tienen algo en común: se despliegan con descaro para que sean devoradas brutalmente por los ojos de quienes las contemplan.  Y los mirantes, todas y todas, participamos en un acto de necrofagia, alentados por el peso de la morbosidad, el señalamiento, el horror, la condena… Asistimos indemnes al banquete de la muerte ajena. Y podemos condolernos, asustarnos y a veces imaginar la magnitud del desastre, la anchura del terror.  Todo esto sin dejar de comer, de reír e incluso de creer en Dios. 
Pero hay imágenes de imágenes. Las dos que he mencionado anteriormente  tienen un rango superior porque corresponden a seres que en vida pertenecieron al mundo de los “malos”, de los completamente “malos”.  Hombres siniestros sin ningún atisbo de humanidad.  Tiranos, sanguinarios, guerrilleros, seguidores del gran putas.  La crueldad hecha hombre. No importa si alguna vez estuvieron vinculados  así fuese someramente al mundo de los “buenos”. Por alguna extraña razón estos especímenes fueron confinados en  el reino de la maldad por los siglos de los siglos.  
De ahí la importancia de mostrar hasta la saciedad sus rostros vencidos e impasibles que ya no pueden horadar el sistema de seguridad local, nacional y mundial. Cuerpos fracturados expuestos sin miramientos como constancia del triunfo absoluto de la razón, la justicia, el bien.  Cuerpos ateridos de seres malvados merecedores de todos los castigos habidos y por haber pues sus horrendos actos sólo se pueden juzgar con la muerte. Pero no basta acabar con ellos: hay que exponerlos como trofeos y, sobre todo, como advertencia. En este mundo sólo hay cabida para los “buenos”.
Cuando la muerte es una imagen todos nos convertimos en sus cómplices. 
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*Columna de esta semana publicada  en el diario El Líder

domingo, noviembre 06, 2011

Presentación de "La Cua de palla: retrat en groc i negre"

El próximo 11 de noviembre se presentará el libro La cua de palla: retrat en groc i negre de Jordi Canal y Àlex Martín Escribà. Así aparece reseñado en La Vanguardia:





Día: 11/11/2011
Hora: 19:00 h.
Lugar: Auditorio del Centre Cultural la Bòbila, Pl de la Bòbila, 1. 08906
L'Hospitalet de Llobregat