jueves, diciembre 17, 2009

Palabras alunadas

Viajando por los insondables senderos de Internet encontré un precioso texto escrito por algún enamorado (de la vida, de las utopías, de los silencios, del amor). Es bello y profundo como los abismos de la memoria; como aquellos recónditos lugares donde habitan las historias inconclusas y por lo tanto imperecederas. ¡Y qué bien sientan esos guiños vitales en este día gélido y gris en que apetece una aguadepanela o un café caliente, una canción de Concha Buika, un sofá con manta!

"Sigo hechizado con la media luna y con la lunera ausente de mis lunas ensoñadoras. En una noche de estrellas como ninguna, sin luna, en el desierto de la Serena, en Chile, la bóveda del cielo austral me llenó los ojos de estrellas cercanas y viejas, muchas de ellas ya desparecidas pero iluminando con su encanto aquel espectáculo de la finitud del hombre y la poesía del universo: no había luna, porque estaba escondida, pero el cielo fulgurante, majestuoso, arenoso de luces. Te pensé mucho entonces, bella lunera: no estabas en el cielo de Chile, sino en el de París y del trópico. Pero yo te tenía conmigo, en ese mar de puntos iluminados, lunera que también habitas en los cielos sin luna".
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