jueves, julio 30, 2009

Convocada la Cuarta Edición del Premio L'H Confidencial Premio Internacional de Novela Negra

Les obras deben ser inéditas y escritas en lengua catalana o Castellana

Los originales se pueden presentar hasta el 30 de septiembre

El Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial han hecho públicas las bases que regirán el Premio L’H Confidencial 2010, premio internacional de novela negra, que llega a su cuarta edición.
En esta convocatoria se podrán presentar todos los escritores y escritoras que deseen participar, de cualquier nacionalidad, procedencia o lugar de residencia, con novelas de género negro escritas tanto en lengua catalana como en lengua española. Las obras deberán ser originales e inéditas y no pueden tener comprometidos los derechos ni haber recibido anteriormente otro premio.
El plazo de admisión de los originales está abierto desde el día de publicación de estas bases y hasta el 30 de septiembre de 2009. El jurado, presidido por el teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento, lo integran un representante de Roca Editorial, el director de la Biblioteca la Bòbila y dos lectores apasionados por la novela negra, seleccionados por la Biblioteca la Bòbila.
El premio consiste en 12.000 euros en concepto de remuneración por la cesión y explotación de los derechos mundiales de la obra ganadora, y su publicación por Roca Editorial, en la colección especializada Roca Criminal.
La principal novedad respecto a las ediciones anteriores es que el jurado emitirá su veredicto durante la segunda semana de enero de 2010, momento en el que se hará público el ganador o ganadora. La obra publicada se presentará el 20 de marzo de 2010, en un acto público que se celebrará en la Biblioteca la Bòbila, con la presencia del autor o autora.
Las novelas ganadoras del Premio L’H Confidencial han sido Ley garrote, del mexicano Joaquín Guerrero-Casasola, en 2007; Retrato de familia con muerta, de Raúl Argemí, en 2008; y El baile ha terminado, de Julián Ibáñez, este año.
El Ayuntamiento de L’Hospitalet apuesta decididamente por la literatura de género, con la creación de la Biblioteca la Bòbila, pionera en España en la formación y mantenimiento de un fondo especial de género negro y policiaco. Desde su inauguración en marzo de 1999, esta biblioteca se dedica a la difusión y promoción del género negro y publica el fanzine L’H Confidencial, boletín del Club de Lectura de Novela Negra, del que el premio toma su nombre.
BASES EN CASTELLANO:
BASES EN CATALÁN:

miércoles, julio 29, 2009

Reminiscencia

Todos los días, justo a las ocho y cinco minutos de la tarde, ellos están ahí, en el vestíbulo del metro, abrazados sin importarles el calor o las miradas. Se traspasan con los ojos y se besan. Sonríen. A veces pronuncian alguna palabra antes de despedirse. Y no se por qué, cuando les veo tan ajenos a todo -menos así mismos-, recuerdo aquellas tardes rojas, acariciadas por el aliento del río...

lunes, julio 27, 2009

Los hombres huecos. The Hollow Men. Un poema de T.S. Eliot

IV

Los ojos no están aquí
aquí no hay ojos
en este valle de astros moribundos
en este valle hueco
esta quijada rota de nuestros reinos perdidos

en este último lugar de encuentro
avanzamos a tientas
y evitamos hablar
juntos en la ribera del río tumefacto

ciegos, a menos que
los ojos reaparezcan
como el astro perpetuo
rosa multifoliada
del reino crepuscular de la muerte
que sólo es esperanza
para los hombres huecos.

......

IV

The eyes are not here
There are no eyes here
In this valley of dying stars
In this hollow valley
This broken jaw of our los kingdoms

In this last of meeting places
We grope together
And avoid speech
Gathered on this beach of the tumid river

Sightless, unless
The eyes reappear
As the perpetual star
Multifoliate rose
Of death's twilight kingdom
The hope only
Of empty men.

T.S. Eliot. La Tierra baldía, Cuatro cuartetos y otros poemas. Edición bilingüe de Juan Malpartida y Jordi Doce. Círculo de lectores, Barcelona, 2001.

miércoles, julio 22, 2009

Huila, entre la inercia y la promisión

Reproduzco a continuación un artículo del periodista Melquisedec Torres Ortíz (quien además es mi cuñado) en donde hace una reflexión sobre el devenir de la región en que pasé parte de mi infancia y juventud y que siempre llevo en la memoria: el Departamento del Huila. Y allí está Neiva. Junto al río, la ceiba y los guaduales se siente el aliento de la canícula como en ninguna otra parte. Tierra de historias bravías, de montañas y desiertos; de atardeceres incendiados; de aguas que bajan de la montaña y hieren el país. Lugar de los recuerdos.
Huila, entre la inercia y la promisión

Melquisedec Torres
Bogotá D.C., julio de 2009

Un hecho histórico dentro de la aviación colombiana dejó en evidencia el atraso del Huila frente al país: en 1920 un hidroavión de la aerolínea colombo-alemana SCADTA cubrió centenares de kilómetros entre el puerto de Barranquilla, sobre el Atlántico, hasta Neiva, capital del Huila; acuatizó sobre el río Magdalena frente a unos sorprendidos habitantes que no conocían ni el ferrocarril ni el primer automóvil. Pasaron de la mula al avión sin subirse al tren ni al carro.
Y una frase contradictoria refleja el estereotipo de estos habitantes: la dinámica de la inercia. La postuló un ingeniero huilense en 1935, Joaquín García Borrero, para quien el pobre desarrollo y casi nulo progreso de su tierra no eran más que el resultado de dos factores: el fatalismo indígena y la ociosa vanidad del conquistador extranjero, especialmente por la predominancia de la ganadería como casi única actividad productiva, a la que le atribuía el mismo autor ser la traba del Huila para su avance hacia la modernidad.
Acertado o no, el estereotipo negativo ha podido sobrevivir frente a los demás colombianos una y otra vez pese a un sinnúmero de elementos, sitios, actos, personas, panoramas y hechos que hacen del Huila una tierra sui géneris, rica tanto en posibilidades como apenas de clase media-baja en realidades, privilegiada por la naturaleza y la historia precolombina pero a su vez azotada por una conjunción de victimarios desde finales del siglo XIX: gobernantes de poca o errada visión, unos más que otros depredadores de recursos públicos y detentadores de privilegios con tinte casi medieval, y por el otro depredadores de humanos asentados en el Huila como epicentro de actividades violentas y terroristas: entre las FARC, el ya desmovilizado grupo M-19, el ELN y perversos elementos de la policía y del ejército que han tomado la justicia por su propia mano u obtenido beneficios usando víctimas civiles. Una figura adicional, descrita por el historiador antioqueño Delimiro Moreno en su obra “La toga contra la sotana”: la iglesia Católica representada por el obispo Esteban Rojas Tobar, quien durante casi 40 años, entre 1883 y 1922, llenó la historia política del Huila y dejó una huella que aún hoy se puede percibir en la región a través del poder del partido Conservador en municipios. Fue la antítesis de un radical liberal, el abogado José María Rojas Garrido, también huilense, a quien los historiadores le atribuyen la mejor oratoria del siglo XIX en Colombia.
Opita, palabreja que resume el estereotipo huilense. No está en el diccionario de la RAE; para los mismos huilenses, opitas, viene de un saludo campesino, ¡opa!, es decir ¡hola!, y para el resto de colombianos es una persona con cierta tendencia a la ingenuidad y a la pasividad. Sin embargo, otros consideran que esa pasividad no es más que el ocultamiento de su carácter fuerte y valiente, ejemplificado en dos figuras históricas: la única heroína indígena colombiana de la Conquista, la Cacica Gaitana, vengadora de la muerte de su hijo a manos del español Pedro de Añasco en 1539 en el pueblito de Timaná, a quien le arrancó los ojos y la lengua y lideró la insurrección de miles de nativos; y los soldados opitas, primero destacados en el ejército del Libertador Simón Bolívar y luego en el conflicto con Perú, en 1932, cuando no solo portaron armas sino que construyeron las primeras grandes carreteras para el sur de Colombia, en la entrada a las selvas del Amazonas.
Pero la Conquista no ha terminado. Emgesa, ejército económico del siglo XXI, está incidiendo hoy de manera notable en el presente y futuro del Huila. Son dueños de Betania, una de las hidroeléctricas más grandes del país, y acaban de lograr licencia del gobierno colombiano para inundar miles de productivas hectáreas en las que por decenios miles de familias campesinas han cultivado café, maíz, arroz y plátano y ha pastado su ganado. Con la nueva represa bautizada como El Quimbo, al lado de Betania, garantizarán no solo un multimillonario negocio sino la misma supervivencia de Betania como generadora de electricidad. Ambas con aguas represadas del río Magdalena.
La Conquista también la han intentado las FARC. Por estas tierras el líder guerrillero Tirofijo comenzó, a finales de los años 50, su tránsito del partido Liberal al Comunista; el mayor acercamiento del gobierno colombiano con las FARC en 50 años se dio al lado del Huila cuando el presidente Andrés Pastrana, en 1999, les entregó los llanos y selvas del Caguán para dialogar; diálogos que se convirtieron en balas, bombas, terrorismo y secuestros contra el Huila y huilenses, favorecidos los atacantes por que en menos de 20 minutos pasaban de la ciudad de Neiva, la capital huilense, a su escudo de la zona de conversaciones.
En tanto, los privilegios de la naturaleza y de la historia han sido pródigos con el Huila. Con 19.890 kilómetros cuadrados (la mitad del tamaño de un país como Suiza), este departamento logra reunir en su geografía y en tránsito de pocas horas todos los climas, paisajes y frutos. En un solo día se puede pasar del volcán nevado del Huila (reactivado su peligroso volcán hace un par de años) a los más de 40 grados Celsius sobre el desierto de La Tatacoa, esquiar sobre un cálido lago artificial de 7,000 hectáreas, el de Betania, pescar allí mismo sin pagar, dejarse acariciar por aguas termales, recorrer un parque natural repleto de cuevas en las que habitan los guácharos (pájaros nocturnos), o tomar el mejor café del mundo, recién tostado, a menos de 50 centavos de dólar la humeante taza, o cinco dólares el kilo recién tostado y molido.
Con una tasa de 50 habitantes por kilómetro cuadrado, los opitas pueden vanagloriarse de cosas notables: tienen la única cultura precolombina escultora, la de San Agustín, con más vestigios arqueológicos que Machu Pichu; la más alta catarata del país y la segunda de Latinoamérica, la de Bordones con 400 metros de caída y escondida cerca de las estatuas agustinianas; las fiestas de folclor más prolongadas al aire de bambuco, música andina, en las que se eligen más reinas que las que ha dado Europa en los últimos siglos. Danzan, comen cerdo asado con diversas especias y beben aguardiente durante un mes en cada pueblo y todas las veredas (territorios de campesinos).
Y no se les acaba la lista. El queso más blando del mundo lo fabrican en pocas horas; medio kilo de este llamado quesillo se puede estirar varios metros. Y allí, desde Bogotá a solo media hora en avión, cinco en auto y seis a lomo de mula nace el río Magdalena, el más largo del país, en una cumbre con la paradisíaca visión de lagunas naturales desde la cual, se afirma por viejas historias, los incas alcanzaron a observar lo que hubiese podido ser su conquista de los Andes colombianos, seguramente frustrada por la llegada de otros conquistadores mejor armados.
Falta la panela, le dirán a pocos kilómetros de esa cumbre. A más de 2,000 metros sobre el nivel del mar procesan miel de caña de azúcar que se convierte en rectangulares dulces de hasta 3 kilos. La llaman panela. Y el mejor café orgánico, sin aditivos químicos, del mundo. Sus cultivadores ganan hoy los concursos de café y lo venden en subastas en Nueva York a precios de hasta 19 dólares el kilo. Y ya ostentan el primer lugar en toneladas de producción anual en Colombia. Y la misma Betania, el lago artificial más grande del país. Y el volcán activo más alto de América, que da su nombre al departamento. Y petróleo. Es la tercera región del país en producción petrolera, y en un año pueden llegar a las arcas oficiales opitas 200 millones de dólares por regalías que pagan las multinacionales extractoras del crudo.
Y con tanto es poco lo que sus pobladores logran. Más del 90 por ciento de la población es pobre o apenas logra superar ese estrato; ello se matiza con familias campesinas cuyos ingresos son muy bajos pero sus tierras les producen nutritivos alimentos. El turismo, mencionado siempre como salvación económica, no supera los 150 mil visitantes nacionales y extranjeros anuales, mientras que los propósitos de industria, financiados con las regalías, no han logrado pasar de estruendosos fracasos.
Aún así, para un millón de habitantes en 37 municipios hay dos periódicos diarios, el 80 por ciento tiene un canal de televisión local, suenan veinte emisoras de radio comercial y proliferan las iglesias evangélicas en feroz competencia con la hegemonía católica, y todos los pueblos se conectan por carreteras pavimentadas, y ya comenzaron las obras para unirlos por vías rápidas al océano Pacífico. En Neiva, Pitalito, Garzón y La Plata, sus municipios más grandes, hay universidades públicas y privadas a las que asisten 15 mil estudiantes anualmente; el actual presidente del Congreso colombiano es huilense; el presidente de la Corte Suprema de Justicia elegido hace dos años es huilense; abogados, economistas, ingenieros y empresarios tienen destacadas posiciones en el país. Pero la dinámica de la inercia mantiene buena parte del statu quo que mostraba el Huila hace 70 años. A contrapelo, uno de los mejores novelistas y poetas latinoamericanos de comienzos del siglo XX, el huilense José Eustasio Rivera, autor de La Vorágine (sobre la masacre de las caucheras en el Amazonas) la llamaba su “Tierra de promisión”.
...
Fotos 1 y 3: Embalse de Betania (Juan Carlos Ruiz)
Fotos 2 y 4: Lago de Neiva (Martha Cedeño Pérez)

lunes, julio 20, 2009

Violencia machista

María tiene casi 40 años. Posee una carrera profesional y ha hecho varios cursos de especialización. Es inteligente, culta y es una buena persona. Demasiado buena, diría yo. Un día María se enamoró de un hombre. Él era agradable, caía bien a todo el mundo aunque se notaba un poco descuidado en su apariencia física. Sucio, me dice ella ahora. Y un día María y este tipo X decidieron irse a vivir juntos. Y como no conseguían un piso de alquiler a la medida de sus necesidades decidieron embarcarse en una hipoteca. Y ella dio la totalidad de la entrada (él le dijo entonces que le prestara su parte y que luego se lo devolvía, cosa que no ocurrió, por supuesto). Así que un día María y el tipo X ocuparon su pequeño piso: 35 metros cuadrados a un precio de oro. Ella estaba ilusionaba porque, por fin, tendría algo suyo, su propio espacio; veía cómo por fin podría dirigir su vida, formar una familia, ser alguien.
Pero las cosas no salieron como ella pensaba porque casi al momento de llegar a su espacio, el hombre le dijo que ahora si podía irse, que no la quería, que le daba asco y que era una inmigrante de mierda. Ahí empezó el calvario de María. El hombre X entonces se mostró como lo que era: un maltratador. Primero fueron las palabras. La agresión verbal, la amenaza, el desprecio, la desvaloración, la burla… y luego vinieron los empujones, las bofetadas y la sangre. Sangre. Eso era lo que le faltaba a María aquellas veces en que, destruida física y psicológicamente, iba a la comisaría de Los Mosos a poner la denuncia. “Lo que usted dice puede ser cierto pero esas agresiones no se ven”. Le estaban diciendo a María. “Entonces ¿hace falta que me maten para que me escuchen?”, les decía María desesperada e impotente.

En el mundo muchas mujeres mueren a manos de aquellos a quienes aman o han amado. Maridos, exmaridos, novios, exnovios, amantes, parejas… En España, este año, van más de 30 mujeres asesinadas. Y cada día se producen miles de denuncias. Pero algo falla en esta sociedad enferma. Pese a que por fin, después de muchas luchas de las feministas, desde los órganos políticos y judiciales se han tomado medidas para erradicar este mal que afecta a un porcentaje alto de féminas. A nivel local, por ejemplo, la Ley 5/2008, de 24 de abril, Del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista, define los principios orientadores en las intervenciones de los poderes públicos y establece los criterios de actuación y acciones en todas las fases de la atención a las mujeres que sufren violencia machista: desde la detección de situaciones de riesgo, la atención y la protección hasta la cooperación con otros actores del territorio en las fases de prevención y recuperación. Su objeto fundamental es “la erradicación de la violencia machista y la remoción de las estructuras sociales y de los estereotipos culturales que la perpetúan con el fin de que se reconozcan y se garantice plenamente el derecho inalienable de todas las mujeres a desarrollar una vida propia sin ninguna de las formas y de los ámbitos en que esta violencia se puede manifestar” (Ley 5/2008, 27).

Y hace unos días María me llamó llorando: el individuo asqueroso la había golpeado con un objeto en la barbilla y la había herido. Le había hecho sangre. Ella de inmediato puso la denuncia después de pasar por el hospital. Esta vez, María sí podía demostrar que fue golpeada, que en efecto, era víctima de violencia machista. Tenía sangre. Y aquí, como reconoció el abogado de oficio, hace falta tenerla para demostrar que se es víctima; la violencia psicológica sólo existe en la teoría. Aquel tipo de agresión sutil y no tan sutil que cercena, fragmenta, desvaloriza, anula, amenaza… es sólo una ficción. Por ello, si nos detenemos en las estadísticas e informes nos damos cuenta que la mayoría de mujeres asesinadas por los hombres, habían puesto algún tipo de denuncia, denuncia que en muchos casos no pasó a mayores porque ellas no tenían lesiones físicas apreciables, las lesiones psicológicas no existen, no son fielmente demostrables. De ahí la necesidad de la sangre: la piden los organismos policiales, los judiciales, la sociedad.

La violencia machista se inserta dentro de una sociedad patriarcal en donde prevalecen relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres. En dicho contexto, el patriarcado se concibe como “una estructura de relaciones sociales que se apoya en las diferencias físicas, de edad y de sexo y al mismo tiempo las dota de significado social, lo que quedan deificadas y producen subjetividades” (Izquierdo, 1998: 223). Desde ese punto de vista hablar de las distintas violencias contra la mujer que se ejercen en el ámbito socio-comunitario implica volver la mirada a un conjunto de relaciones sociales signadas por profundas desigualdades en las que se reflejan posiciones de poder de los hombres con respecto a las mujeres. Y ello implica también considerar el círculo de la dependencia y por lo tanto de la indefensión de las mujeres a la hora de romper con la espiral de violencia que se ejerce contra ellas.

Acompañé a María a una comparecencia. Y esta vez se tomó en cuenta su problema. El golpe en la barbilla dejó sangre, hinchazón y dolor. La perita así lo confirmó. La juez entonces dictó una medida cautelar: el hombre no podrá acercarse a María en un radio de mil metros. Pero aún falta el juicio por violencia, que será hoy, para que se confirme la medida de alejamiento. De ser así sería un nuevo comienzo para María. Pero no quiero ni pensar en el caso contrario… Yo, pese a mi indignación, mi rabia, mi impotencia, aún confío en la justicia. Y como mujer me duelen las lágrimas y el dolor de María, Pilar, Montserrat, Lucía.. de todas las mujeres que aquí y en todas partes del mundo son víctimas de una violencia irracional por parte de aquellos seres a quienes un día amaron o aman.

Romper con el silencio, apelar a la intervención estatal, reclamar una mayor sensibilidad de la Justicia, y gritar que el terrorismo doméstico no es más que un extremo de la violencia estructural de género, serviría para evitar que la privatización de la violencia volviera a planear sobre la ciudadanía. No olvidemos que la violencia de género explícitamente rechazada e implícitamente tolerada sigue siendo un mecanismo válido para mantener a las mujeres en una posición de subordinación, erigiendo la diferencia entre hombres y mujeres en eterna desigualdad” (Gil Ruiz, 2007, pág. 230).

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Nota post scriptum: a María le han dado la razón. La orden de alejamiento continúa hasta que a comienzos del año que viene se celebre el juicio definitivo. Mientras tanto ella ha comenzado a respirar tranquila, el horizonte se presenta menos oscuro aunque ahora debe recomponerse, recoger los fragmentos en que quedó convertida su vida, su cuerpo, su ánima.

viernes, julio 17, 2009

En El Descabezadero

Días de silencio porque ahora estoy trabajando en la Universidad de Barcelona (Gracias, Manuel). Si, es un petit contracte que no sólo me permite dedicarme a lo que me gusta sino recibir una retribución por ello. Y una de esas cosas, a parte de escribir poesía, es investigar sobre temáticas relacionadas con la antropología (y la sociología, la historia, la literatura...) . Creo que es la primera vez que aquí puedo hacerlo porque siempre he trabajado en campos que aunque domino, no me llenan precisamente: correctora y redactora de textos para un Centro de Altos Estudios y redactora de textos educativos sobre el arte y las TIC para una prestigiosa editorial (en la que a propósito no me dieron un trabajo formal como correctora de textos porque tenían miedo de que no dominara el “español peninsular” y en los días anteriores me habían publicado un artículo en una revista de arquitectura de Valencia en el que no me corrigieron ni una coma… en fin, cosas de ser extranjera, mujer, inteligente y con más formación que el imbécil que entonces me entrevistó para dicho trabajo).
Bueno, pero este silencio no ha sido un obstáculo para echar un vistazo a los blogs que me gustan. Por ejemplo el de MT Aguilera. Un escritor colombiano (iba a escribir mexicano) al que conocí, quiero decir sus textos, justo cuando estaba terminando la carrera de Lingüística y Literatura. Y el primer libro suyo que leí fue Los Placeres Perdidos, que además fue ganador de la Bienal de Novela José Eustacio Rivera (que el año pasado lo ganó un amigo mío con la obra El amor no existe, título por cierto muy poco sugerente, y de cuya primera obra poética fui testigo y musa). Y si, MT, tu libro me gustó. Debo decir que entonces me sorprendió por el manejo del lenguaje y esa suerte de multivocidad en las historias. Era, es, en cierta medida ruptural. Y también me sorprendió el desparpajo en lo referido a sexualidad. Recuerdo que algunas de mis recatadas compañeras que también se estaban leyendo el libro “pusieron el grito en el cielo”. A mi me divirtió. Además fue mi primer contacto con la narrativa de MT. Luego vendrían los cuentos para antes y después de hacer el amor. Y ahora estoy con Agua Clara en el Alto Amazonas y después seguramente seguiré con El imperio de las mujeres
Pero sin duda leer su blog es una gozada. Su crítica aguda y sin concesiones, su falta de modestia, su posición franca y directa es toda una declaración de valentía en un tiempo en que la mayoría opta por el facilismo y el peloteo. Además creo que con todo lo que ha publicado puede decir lo que se le de la gana. En fin que para mí es una maravilla haberme topado con él, gracias a Isaías, y poder seguir sus letras desde una de las orillas del Mediterráneo.

viernes, julio 10, 2009

Sobre participación, tiempo y otras cosas

Mientras en Pamplona se corren los Sanfermines, menudo favor le hizo Hemingway a esta fiesta, yo trato de terminar un texto sobre participación de las mujeres extranjeras en la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat-Barcelona. Y me encuentro con una cuestión relevante: cómo definir la participación. Palabra generalista que incluye tantos tópicos y menudencias. Recurro al diccionario de la RAE: Tomar parte en algo; Recibir una parte de algo; Compartir, tener las mismas opiniones, ideas, etc., que otra persona; Tener parte en una sociedad o negocio o ser socio de ellos. Y en todas ellas ambigüedad y amplitud total. Así que para el caso del trabajo que estoy realizando continuaré con los indicios que facilitan las ciencias sociales y para esta entrada, hecha un poco a las carreras (no quiero que me pille el toro del tiempo) recurriré al sentido común.
Participar, hacer parte de, formar parte de, estar en… desde ese punto de vista todas y todos, estamos dentro de una sociedad y ello implica, por descontado, que participamos en ella. Así que en principio hablar de participación, según qué circunstancias, es casi un pleonasmo. Por supuesto que las mujeres y los hombres, extranjeras/os o no, actuamos dentro de un contexto sociocultural y participamos activamente en él. Compramos (cuestión importantísima, por supuesto), recorremos las calles; ocupamos los parques, las plazas, los bancos de las aceras; trabajamos; vamos al cine, al teatro, a la biblioteca y también vamos de bares, de tapas, de copas; hablamos con los vecinos y vecinas -de la finca, del banco, de la cola de la charcutería…- sobre la crisis, la gripe A, la corrupción de los políticos, el mal o el buen tiempo, el calor, el frío, la tontería de Rajoy, el Tour de France…
Todo para decir que me muchas veces me molesta tener qué volver sobre diferenciaciones, comparaciones, tópicos, dualismos, como si los seres humanos estuviésemos compartimentados, divididos. Me jode hablar, por ejemplo, de autóctonos/extranjeros (o peor aún: nativos/inmigrantes), norte/sur; inclusión/exclusión; bueno/malo; natural/artificial… En fin, me molestan sobremanera todas aquellas alusiones binarias cuyo objetivo casi siempre parece ser el de separar, diferenciar, etiquetar, marcar, dividir… Bueno, pero como llevo prisa, escribo como una corredora de los Sanfermines. No quiero que me pille el toro del tiempo, así que por ahora, lo dejo aquí.

viernes, julio 03, 2009

Poema de amor ( o en su lugar...)

Junto al crepúsculo

Tú que abres la memoria
amante lejano de párpados azules
¡Mis palabras son las tuyas, mis temblores también!
¿Acaso olvidas las caricias náufragas en la
noche de febrero
y el calor de la música junto al crepúsculo mágico
de púrpura y oro?
En la penumbra ardían tus manos y en el malecón
había perfumes de flamboyanes.
¡Qué ligero tu pecho, qué estremecido el corazón!
Y engendramos palabras infinitas
en el crepúsculo púrpura y oro.
¡Qué cálidas las noches junto a la mar ardiente!
¡Qué brioso el amor en el profundo espacio
de los ojos!
No había ni una gota de aire entre los cuerpos
sólo el perfume de la sangre
y el halo prodigioso de la voz.
Luego la noche se hizo espesa y lánguida
túnel hambriento en el que devoramos la muerte.
Tu aliento fue veneno. Tus caderas durmieron en mis manos.
La noche espesa y lánguida fue breve y lejana.
Mi nostálgico amante, en ti reconstruyo el agua del tiempo
y el universo de las palabras en la noche de leños
encendidos.
Revivo instantes de extraña armonía
en el recuerdo cimbreante de un perdurable ayer.
¡Qué voluptuoso el crepúsculo junto a la mar ardiente!

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Junio de 2009

jueves, julio 02, 2009

Artículo sobre ciudad y vida urbana en la Revista Periferia

Acaba de aparecer el número 10 de la Revista Periferia de investigación e información en antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona, en donde publico el artículo "Ciudad y vida urbana: un esbozo teórico". Puede leerse en el siguiente link: http://antropologia.uab.es/Periferia/Articles/2-Cedeno.pdf

"En aquest número presentem una miscelànea d'articles que, un cop més, donen fe de la vitalitat de la nostra disciplina: antropologia urbana (Ciudad y vida urbana, de Martha Cecilia Cedeño), antropologia històrica (Infierno en el paraíso, de Benedito Souza Filho), especulació turística al Carib (Territori i etnodesenvolupament entre els maies contemporanis de Quintana Roo, Mèxic, de Jaume Amargant i Paniello) i educació al Sahara Occidental (Imaginación y reacción en los Campamentos de refugiados saharauis: construcción de la cotidianeidad e identidad frente al otro extranjero (nasrani) en el contexto de la diàspora, de David de Juan Canales".