viernes, julio 10, 2009

Sobre participación, tiempo y otras cosas

Mientras en Pamplona se corren los Sanfermines, menudo favor le hizo Hemingway a esta fiesta, yo trato de terminar un texto sobre participación de las mujeres extranjeras en la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat-Barcelona. Y me encuentro con una cuestión relevante: cómo definir la participación. Palabra generalista que incluye tantos tópicos y menudencias. Recurro al diccionario de la RAE: Tomar parte en algo; Recibir una parte de algo; Compartir, tener las mismas opiniones, ideas, etc., que otra persona; Tener parte en una sociedad o negocio o ser socio de ellos. Y en todas ellas ambigüedad y amplitud total. Así que para el caso del trabajo que estoy realizando continuaré con los indicios que facilitan las ciencias sociales y para esta entrada, hecha un poco a las carreras (no quiero que me pille el toro del tiempo) recurriré al sentido común.
Participar, hacer parte de, formar parte de, estar en… desde ese punto de vista todas y todos, estamos dentro de una sociedad y ello implica, por descontado, que participamos en ella. Así que en principio hablar de participación, según qué circunstancias, es casi un pleonasmo. Por supuesto que las mujeres y los hombres, extranjeras/os o no, actuamos dentro de un contexto sociocultural y participamos activamente en él. Compramos (cuestión importantísima, por supuesto), recorremos las calles; ocupamos los parques, las plazas, los bancos de las aceras; trabajamos; vamos al cine, al teatro, a la biblioteca y también vamos de bares, de tapas, de copas; hablamos con los vecinos y vecinas -de la finca, del banco, de la cola de la charcutería…- sobre la crisis, la gripe A, la corrupción de los políticos, el mal o el buen tiempo, el calor, el frío, la tontería de Rajoy, el Tour de France…
Todo para decir que me muchas veces me molesta tener qué volver sobre diferenciaciones, comparaciones, tópicos, dualismos, como si los seres humanos estuviésemos compartimentados, divididos. Me jode hablar, por ejemplo, de autóctonos/extranjeros (o peor aún: nativos/inmigrantes), norte/sur; inclusión/exclusión; bueno/malo; natural/artificial… En fin, me molestan sobremanera todas aquellas alusiones binarias cuyo objetivo casi siempre parece ser el de separar, diferenciar, etiquetar, marcar, dividir… Bueno, pero como llevo prisa, escribo como una corredora de los Sanfermines. No quiero que me pille el toro del tiempo, así que por ahora, lo dejo aquí.
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