Todos los días, justo a las ocho y cinco minutos de la tarde, ellos están ahí, en el vestíbulo del metro, abrazados sin importarles el calor o las miradas. Se traspasan con los ojos y se besan. Sonríen. A veces pronuncian alguna palabra antes de despedirse. Y no se por qué, cuando les veo tan ajenos a todo -menos así mismos-, recuerdo aquellas tardes rojas, acariciadas por el aliento del río...
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
miércoles, julio 29, 2009
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1 comentario:
Ese momento, ¿será el preludio o la finalización del encuentro?
Isabel
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