martes, febrero 09, 2016

Apuntes sobre el pensamiento de Giddens


Vigencia del pensamiento de Giddens en la sociedad
contemporánea

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Dra. Antropología del Espacio y el territorio, Universidad de Barcelona 

Hablar de Guiddens es hacerlo de una figura controvertida cuya obra es muy importante en el marco de las ciencias sociales. Por ello en esta exposición hablaré de manera sucinta sobre algunos de sus aportes fundamentales. Y esos aportes tienen que ver, entre otras cosas, con su revisión sistemática de los clásicos de la teoría sociológica y, básicamente, con su intento de síntesis mediante su teoría de la estructuración. Todo ello sin descuidar sus preocupaciones actuales enfocadas hacia el análisis de la modernidad, la globalización y la política, en donde encontramos a un Giddens con un paso en los terrenos de la práctica.
Ahora bien, para empezar nos podemos preguntar ¿en qué radica la importancia del pensamiento de Giddens? Responder agroso modo esta pregunta es lo que intentaré hacer a continuación.

I: La formación: el diálogo con los clásicos

La labor de Giddens sobre la historia de la sociología y sus autores –Durkheim, Weber, Marx– , teorías y problemas clásicos. Crítica del positivismo, del evolucionismo, del funcionalismo y del estructuralfuncionalismo. The Sociology of Suicide (1971); El capitalismo y la teoría social moderna (1971); Durkheim y Max Weber (1971); Política y sociología en Max Weber (1972): La estructura de clases en las sociedades avanzadas (1973); Las Nuevas reglas del método sociológico: crítica positiva de las sociologías (1976); Political Theory (1977); Emile Durkheim (1978); Central Problems in Social Theory (1979): A Contemporary Critique of Historical Materialism (1981); Sociología (1982),

No se puede hablar de la vigencia del pensamiento de Giddens si se desconoce el abordaje teórico metodológico que hace, basado en la reinterpretación de los clásicos de la disciplina. Ese abordaje permite tener una nueva visión de la sociología y de las bases que la conforman. En esa revisión sistemática es posible observar también una crítica al positivismo, al evolucionismo, al funcionalismo y al estructural-funcionalismo. Desde esta perspectiva su trabajo teórico es fundamental dentro de la sociología de finales del siglo XX. Lo anterior se puede evidenciar en publicaciones como El capitalismo y la teoría social moderna (1971); Política y sociología en Max Weber (1972); La estructura de clases en las sociedades avanzadas (1973); Las Nuevas reglas del método sociológico: crítica positiva de las sociologías (1976); Central Problems in Social Theory (1979): A Contemporary Critique of Historical Materialism (1981); Sociología (1982).
Y es justo esa aproximación crítica a los clásicos de la sociología lo que hace posible que Giddens plantee su propia teoría general, que responde también a las inquietudes intelectuales de un momento en el que era necesario contrarrestar, de alguna manera, la acción del positivismo sobre las ciencias sociales.
Pues si el consenso ortodoxo pretende emular a la doctrina naturalista, que postula la unidad metodológica entre ciencias naturales y sociales, Giddens, al contrario, piensa que la conducta humana no puede explicarse en función de los factores sociales que afectan a las personas, como si estos factores fueran iguales a las causas que aparecen en las ciencias naturales.

II: La teoría de la estructuración o la importancia de la praxis social

Influencias

1. La fenomenología (Shultz) y la etnometodologia (Garfinkel). La vindicación del papel activo y negociador del sujeto. La apuesta interpretativo-hermeneútica contra la naturalización de las ciencias sociales. La reflexividad. El lugar del significado en las ciencias relativas a la sociedad humana.
2. El interaccionismo simbólico (Blumer) y la microsociologia (Goffman). La orientación práctica de la acción humana. La homeostasis social.
3. El existencialismo (Heiddeger) y la geografía del tiempo (Hägerstrand, Predd, Carlstein). El tiempo como factor constituyente del ser. El cuerpo, el espacio y las cartografías temporales.
4. La filosofía de la ciencia (Wittgenstein). Análisis de las reglas.
5. La psicología social de orientació psiconalítica (Erikson)
6. El estructuralismo (Saussure, Lévi-Strauss) y el postestructuralismo (Foucault, Derrida). Distinción entre sintagma y paradigma, entre discurso y lenguaje. Los elementos latentes de la acción social. De la práctica social a la reproducción social. Los niveles temporales del análisis. La superación de la distinción micro-macro en sociología.
a. La duración de la experiencia
b. El ciclo vital del individuo
c. La larga duración
Reunificación del análisis institucional y el análisis de la acción estratégica.
El poder y la indeterminación del futuro. Los límites del determinismo sociológico y el papel activo del actor como elemento de causalidad.
Estructura y sistema
Estructura: Mecanismo atemporal y aespacial para el establecimiento de pautas sociales.
a. Instituciones. Prácticas regularizadas de larga duración.
b. Propiedades estructurales. Rasgos institucionales de todo sistema social
c. Entrecruzamiento de modalidades o líneas de mediación de la estructura social
-Comunicación del significado. Esquemas alternativos y reglas semánticas
-Aplicación de sanciones. Reglas de conducta y normales morales.
- Usos del poder. Potencialidad transformadora.
Sistema. Conjunto organizado de reglas y recursos generados en el tiempo y en el espacio que intervienen en la interacción social.
a) Reglas
-Constituidoras del significado de las cosas
- Sancionadoras de la conducta desviada
b) Recursos
-De autoridad. Con capacidad transformadora y basados en la dominación.
- Adjudicatorios. Control o tenencia sobre los objetos.
La práctica como garantía de reproducción. Superación de la dualidad acción-estructura.
a) Integración social. Reciprocidad entre individuos copresentes.
b) Integración sistemática. Reciprocidad entre grupos a lo largo de periodos
prolongados.
c) Procesos de integración: sistemas homeostáticos, retroalimentación, autregulación reflexiva. Profiles and Critiques in Social Theory (1983); La constitución de la sociedad (1984)

Para comprender grosso modo los lineamientos generales de esta teoría es importante volver los ojos sobre las fuentes en las que bebió Giddens. Así pues nos encontramos que sus influencias fundamentales provienen de la fenomenología, la filosofía de las ciencias sociales y la etnometodología.
De ellas toma ciertos conceptos y los incorpora a su amplio marco teórico. Como por ejemplo la aserción de que la sociología se diferencia de las ciencias naturales en que no se ocupa de un universo de objetos dados de antemano y que son las personas las que atribuyen significado al mundo que las rodea y actúan en consecuencia. También emplea el concepto de reflexividad para enunciar cómo los individuos se ocupan constantemente de sus acciones y meditan sobre las condiciones de éstas. Y une el concepto de conocimiento tácito al de la reflexividad para mostrar cómo los individuos que tienen una cultura comparten un conocimiento de las reglas sociales locales que no tiene porque ser discursivo o teórico. Y por último, coincide con éstos planteamientos teóricos, al dilucidar que las estructuras no son simple condicionantes sino que también capacitan para las acciones, ello significa que más que una barrera son la condición para que éstas – las acciones- se produzcan.
Otras influencias importante son la microsociología goffmaniana, el psicoanálisis, sobre todo la primera fase de de la teoría de Erikson y el existencialismo. De este último tomó su concepto de agency (acción) que entiende como una capacidad transformadora y presenta afinidades con las explicaciones existencialistas de la libertad pero sobre todo en lo que respecta al problema del tiempo. Así más que concebirlo como una unidad que puede calibrar un “marco” de objetos y actividades, el tiempo es un constituyente del ser.
Pero ¿en qué consiste la Teoría de la Estructuración? Es, en principio, un intento de síntesis donde Giddens pretende resolver el dilema entre acción humana y estructura social. Ése pues el objetivo fundamental de esta teoría general que apareció a finales de los años setenta y principios de los ochenta como alternativa teórica a las perspectivas estructual-funcionalista e interaccionista.

La dualidad de la estructura

Uno de los conceptos clave de la TE se refiere a la denominada “dualidad de la estructura”, que postula la existencia de una especial relación entre la estructura social y la acción humana. Giddens se basa en Heidegger para definir la acción como un continuo flujo de conducta. Este concepto de acción implica que las personas con capaces de transformar las cosas y que el futuro está, necesariamente, indeterminado. Desde esta perspectiva cobra especial importancia el poder como factor inherente a la acción: tiene que ver con la capacidad de los individuos para intervenir casualmente en una serie de acontecimientos.
La vida social es, pues, una obra producida por la acción de quienes participan en ella. Lo que implica que la constitución de la sociedad, esto es, su producción y reproducción, es una creación de actores sociales situados históricamente que crean historia y viven en ella.  Lo anterior significa postular la praxis como fundamento de la vida social reconociendo el papel activo del agente. Lo social es producto de los actores y éstos son a la vez producto de lo social (Baert, 2001, p. 117).

Acción, significado y estructura

La acción hace referencia a la conducta cotidiana en tanto proceso vivido por sus actores que es también intencional, es decir, que éstos examinan su proceder, que son conscientes de ello. Este enfoque de la acción como conducta racionalizada no sólo incorpora la idea de la acción como ordenada reflexivamente por los agentes sino que concibe la comprensión como un componente decisivo de la interacción social. La reflexividad es la capacidad de los individuos para ejercer una especie de control racional de su propia conducta. No es una simple auto-conciencia sino una continua monitorización de la vida personal y social.
La estructura es una articulación de reglas y recursos implicados de manera recursiva en la producción de las prácticas sociales. Por lo tanto, la estructura es a la vez un instrumento utilizado por actores en contextos específicos y el resultado de la reproducción de las prácticas.
Para Giddens  las propiedades estructurales existen sólo en la medida en que la conducta social es reproducida recurrentemente en el espacio y el tiempo. Las instituciones son los rasgos más duraderos de la vida social; así, hay formas institucionales que se extienden por inmensos recorridos de espacio y tiempo conformando sistemas sociales.

Aportes de la TE a las ciencias sociales

Ahora bien, en cuanto a los aportes específicos de la TE a las ciencias sociales se pueden resumir, retomando a Patrick Baert en su lúcido trabajo sobre la teoría social del siglo XX, en los siguientes elementos:

1. Ha logrado demostrar que varios argumentos teóricos o filosóficos que antes se consideraban dispares tienen ciertas afinidades. Por ejemplo, muestra que la fenomenología social de Schutz, la etnometodología de Garfinkel y el enfoque dramatúrgico de Goffman tienen bastantes cosas en común: ayudan a desenredar la compleja relación existente entre la autorrevisión, el significado compartido, las reglas tácitas y el conocimiento práctico.
2. Al vincular esos elementos Giddens ha conseguido identificar la emergente visión posempiricista de la teoría social y ha ayudado a articularla, pues, hasta que no escribió “Las nuevas reglas del método sociológico” no comenzó a tomar cuerpo este argumento inspirado en la hermenéutica.
3. La TE tiene una enorme amplitud de miras, y en consecuencia, resulta de interés para muchas facetas de la vida social. Por ejemplo, uno de sus considerables logros ha sido demostrar lo importante que resulta un estudio profundo de los detalles de la vida cotidiana para comprender cómo se genera el significado compartido (p.136).
En últimas, al hacer hincapié en la hábil reproducción de la sociedad mediante el conocimiento tácito y la conciencia práctica, la Teoría de la Estructuración es especialmente apropiada para comprender las rutinas de la vida cotidiana.

III: La condición postmoderna

Los rasgos de la modernidad tardía: La destradicionalización. La personalidad
postmoderna.
1. El distanciamiento espacio-temporal. Centralización, intensificación formas de
vigilancia, eficiencia sistemas de comunicación.
2. El desarraigo de las relaciones sociales.
a. Pruebas simbólicas.
b. Sistemas expertos.
Consecuencias de la modernidad (1990); Modernidad e identidad del yo: el yo yla sociedad en la época contemporánea (1991); La transformación de la intimidad: sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas (1995); Un mundo desbocado (1999); En el límite: la vida en el capitalismo global (2001) 

Hay otras esferas que también son del interés de Giddens y que tienen que ver con su visión más práctica y actual. Éstas se relacionan con la modernidad, la globalización y la política. Pero mi interés no es ahondar en ellas sino mostrar cómo este teórico también se ocupa de cuestiones  relacionadas con la vida cotidiana.
En el caso de la modernidad es de anotar dos cosas básicas. La primera de ellas es que según Giddens ésta introduce nuevas formas de vida que arrasan de manera sin precedentes todas las modalidades tradicionales del orden social. Tanto en extensión como en intensidad, las transformaciones que ha acarreado la modernidad son más profundas que la mayoría de los tipos de cambio característicos de períodos anteriores. Extensivamente han servido para establecer formas de interconexión social que abarcan el globo terráqueo; intensivamente, han alterado algunas de las más íntimas y privadas características de nuestra cotidianidad.  Y la segunda es su carácter polivalente. Pues si la modernidad implica la ruptura con la tradición y una nueva posición del individuo frente a los cambios que debe asumir con las respectivas modificaciones y adaptaciones a un entorno signado por el distanciamiento espaciotemporal, la intensificación de las formas de vigilancia y de comunicación, lo que supone un desarraigo en las relaciones sociales también implica la posibilidad de transformar esa realidad y adaptarse a ella de la mejor manera.

IV. Contribución al pensamiento político socialdemócrata

Para Giddens la globalización es una situación real: implica que vivimos en un mundo de transformaciones radicales y en el que no podemos acudir a la historia en busca de parecidos, ya que este nuevo presente no es una simple extensión del pasado. A todo esto habrá de dar respuesta la política, y para ello Giddens reclama remedios radicales. Sin embargo, sus propuestas (la creación de un marco jurídico para la introducción de una noción de ciudadanía cosmopolita, la necesidad de impulsar una forma de democracia dialogante, una reforma «positiva» del Estado de Bienestar, etc) no inciden de manera eficaz en el punto álgido del nuevo orden global en donde, por ejemplo, la anulación tecnológica de las distanciase espacio-temporales más que igualar las condiciones de vida de los seres humanos las polariza (Bauman, 1998, p. 18).
Sea como fuere, las posturas políticas fundamentales de Giddens se derivan de la búsqueda de una vía alternativa que brinde las condiciones para el establecimiento de una sociedad, según él, más equitativa. Las políticas de la Tercera Vía, entonces, han de ayudar a los ciudadanos a dirigir su camino a través de las revoluciones más importantes de nuestro tiempo: la globalización, las transformaciones en la vida personal y nuestra relación con la naturaleza.
Según Giddens, una vez abandonado el colectivismo, la política de la Tercera Vía busca una nueva relación entre el individuo y la comunidad, en una redefinición de los derechos y las obligaciones. En ese contexto rechaza tanto las ideologías políticas del socialismo y el neo-liberalismo como opciones viables en las sociedades modernas. Una tercera vía, al contrario, serviría para establecer una 'sociedad inclusiva', que tenga en cuenta a todos sus miembros como ciudadanos/as en igualdad de condiciones.
En general se trata de un intento de llevar la izquierda hacia el centro, adaptándola a los cambios que vive el mundo. En ese contexto los valores de la Tercera Vía que Giddens propone son:

Igualdad
Protección de los vulnerables
Libertad con autonomía
No hay derechos sin responsabilidades
No hay autoridad sin democracia
Pluralismo cosmopolita
Conservadurismo filosófico

La intención de este breve esbozo es mencionar algunos de los aportes más significativos de Giddens en la teoría política y en la vida práctica. No se ha tenido en cuenta la controversia que ha generado algunos de sus obras, ni suacercamiento al poder desde las posturas políticas del Nuevo Laborismo. Considero que pese a esas contingencias su obra está allí y como tal debe estudiarse, sin condicionantes de ninguna laya.

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, 27 de octubre de 2008.
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