domingo, abril 26, 2009

Pelotas o el canto a las minucias cotidianas

Soy poco seguidora de los programas de televisión en general excepto de según qué telediario, película o documental interesante que, a veces, por una especie de milagro suelen presentar en alguna cadena, eso sí en los horarios más imposibles. Sin embargo, desde hace algunos días, estoy “enganchada” a una serie que me parece espléndida: Pelotas. Y lo estoy no sólo porque de alguna manera percibo su génesis (era aquella película que según mi hija estaban filmando en su colegio y los alrededores que supuestamente se llamaba Las pelotas y sobre la que hice una entrada en este blog hace algún tiempo) puesto que se ha grabado en la ciudad en que resido, en mi barrio, en aquellos lugares que frecuento a diario y a los que conozco por sus formas, sus olores, sus atmósferas, sino porque trata justamente de la vida cotidiana, casi intrascendente desde ópticas mayores, de seres vulgares (comunes y corrientes) en su trajinar diario.
Hombres y mujeres de a pie en una ciudad y un sector idem: periférico, intenso, múltiple. Y justo por ello, esos personajes son también como la urbe donde se mueven: intensos, vitales, contradictorios. Son esos vecinos y vecinas con las que me cruzo en la calle, en el bar, en la panadería, en el parque, en las terrazas donde disfrutan de una caña y unas tapas motivo suficiente para recomponer el mundo mientras se habla de las peripecias de los equipos de fútbol, de los amores difíciles, del tiempo, de las repeticiones y minucias de una vida cotidiana sin aspavientos. Y todo ello matizado por un humor fluido y limpio que nos muestra que la realidad por más prosaica o cruel o desesperanzadora que sea, tiene intersticios en los que es posible la risa, la burla, el sarcasmo como elemento transgresor y al tiempo, recuperador de esas existencias que de otro modo perecerían en el círculo anodino de lo común.
Pelotas es, de otra parte, la prueba de que se pueden hacer buenas producciones sin acudir a grandes presupuestos ni a grandes temáticas que de ninguna manera aseguran la calidad. Y no podía ser de otro modo si tenemos en cuenta que los realizadores son justamente José Corbacho y Juan Cruz, los mismos de la película Tapas ganadora de un Goya a la mejor dirección novel . De hecho, me parece que la esencia de lo que se plantea en este filme es lo que se desarrolla en Pelotas no sólo por mostrar la vida cotidiana de seres inmersos en un sector barrial cualquiera sino por abordar las miserias, victorias, incertidumbres, derrotas cotidianas de seres vulgares en un entorno urbano obrero, precario y periférico. Pero más allá de eso lo que se evidencia en esta serie es la capacidad de volver la mirada hacia esas historias mínimas y, en apariencia, intrascendentales que reflejan la condición humana en su sentido más pleno.
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