jueves, octubre 29, 2009

El burka virtual

Reproduzco a continuación un artículo de Gemma Lienas a propósito del II Congrés de Dones de Barcelona que se celebró los días 16 y 17 en la Ciudad Condal. Un importante evento que reunió a muchísimas mujeres de distinta condición pero con un sólo ánimo: hacer sentir sus voces, sus ideas, sus modos de pensar y vivir la ciudad en el marco de la lucha por una igualdad de género plena. Quienes asistimos a dicho Congreso tuvimos la oportunidad de participar en distintos ejes temáticos y de emocionarnos con las espléndidas palabras de la filósofa Amelia Valcárcel. Por desgracia este evento no tuvo la repercusión mediática que debería tener: era sin duda un asunto de "mujeres", y por ello, "menos importante". De ahí este artículo de Lienas que habla de manera lúcida sobre ese otro burka virtual que se teje sobre todas nosotras.
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El Burka Virtual

Por: Gemma Lienas
El País
26/10/2009

Hace una semana, se celebró, con la asistencia de 1.700 mujeres, el II Congrés de Dones de Barcelona, cuyohilo conductor era "Las mujeres como agentes de transformación social". Previamente y a lo largo de nuevemeses, un número aún mayor de mujeres había ido preparando por barrios o grupos de interés un documentoque recogía sugerencias organizadas en torno a cuatro ejes temáticos: ciudadanía, cultura, espacio público yvida cotidiana, tiempo y trabajos. Por fin, el congreso culminó con más de 500 propuestas para mejorar laciudad desde una perspectiva de género.
La perspectiva de género es una categoría de análisis de la realidad que pretende construir el mundo sumandoperspectivas, sobre todo aquellas que habitualmente han quedado fuera: la de las mujeres, criaturas, gentemayor, personas enfermas o discapacitadas, inmigradas...
Contrariamente a lo que alguien pueda pensar, añadir perspectiva de género a la ciudad no significa ponertapetes en el metro ni pintar de rosa las paradas de autobús. Significa tener en cuenta las necesidades yaspiraciones de cualquier colectivo ciudadano. Así, no habría labores de ganchillo en el metro, pero síascensores para bajar hasta el andén en silla de ruedas o con un cochecito infantil. No se pintarían de rosa lasparadas, pero se iluminarían mejor ciertas zonas de la ciudad que pueden resultar amenazantes para lasmujeres.
En fin, por poner un ejemplo muy actual, la perspectiva de género habría evitado el error cometido en laflamante Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, cuyo suelo tan brillante lo refleja todo: luces, muebles,pasajeros y hasta la ropa interior femenina de las usuarias que visten faldas.
El congreso, pues, fue un éxito rotundo de las barcelonesas, aunque, lamentablemente, resultó invisible parala ciudadanía, ya que los medios de comunicación apenas hicieron acto de presencia ni publicaron lo que allíse había debatido, si exceptuamos algunas casi insignificantes menciones. Bien es verdad que un medioretransmitió un fragmento de la conferencia de clausura de la ministra Aido; aunque dicho fragmento fueusado para ilustrar la pugna entre partidarios y detractores de la nueva ley del aborto y no para hablar delcongreso de Barcelona.
Creo que la casi nula repercusión del evento en los medios de comunicación constituye un paradigma de lainvisibilidad de las mujeres, de sus acciones y de sus pensamientos. Es decir, indica que, en general, siguefaltando perspectiva de género, y mucha, en periódicos, radios y televisiones.
Amelia Valcárcel, en su brillante e ingeniosa conferencia inaugural, decía, parafraseando a Trotski: "Elfeminismo tiene que avanzar con la democracia y ganar la batalla en todo el planeta, o no podrá mantener losavances sólo en ciertos territorios".
Oyéndola, una podía pensar, por ejemplo, en los burkas, que consiguen invisibilizar a las figuras femeninas endeterminadas culturas. Así, nos llegan fotos de Afganistán en las que ellos ocupan cualquier espacio público yellas están desaparecidas, bien porque no pisan, la calle bien porque lo hacen moviéndose bajo hábitosfantasmales que las cubren de cabeza a pies.
Desde luego, la diferencia entre ser obligada a llevar un burka o no aparecer en los medios es enorme, pero laidea que subyace tras ambas pautas es la misma: las mujeres no cuentan. Se desprende de ahí que el espacioen el que ellas se pueden mover es, preferentemente, el privado, y, por consiguiente, todo lo público femenino,sean congresos, literatura o deporte, es de segunda clase y, por tanto, se puede ignorar.
Según Amelia Valcárcel, las mujeres en nuestro país sólo cuentan para el poder político. No están bienrepresentadas en los cinco poderes restantes: económico, informativo, creativo, del conocimiento y religioso.Decía esta filósofa que, si la agenda del tercer feminismo (el que surge a partir de 1968), contiene el ítemtener la mitad de todo, "nos queda trabajo para rato".Desde luego, nos queda mucho para quitarnos de encima ese burka virtual.
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