miércoles, febrero 10, 2010

Junto al crepúsculo (Videopoema)


Este videopoema fue realizado con la ayuda de Isabel Gómez quien, a falta de una cámara de vídeo en condiciones, utilizó la de su móvil. Y el resultado está aquí, sin artificios ni edición. Lo hicimos justo el domingo pasado en uno de los resquicios del Parc de Collserola, debajo de un árbol pleno de sol. Debo decir también que la idea de realizarlo partió de Isa, mi amiga y cómplice en éste y otros territorios.

lunes, febrero 08, 2010

Nota con agradecimiento

El pasado cinco de febrero asistí a la conferencia "Claudio Rodríguez, la época, la poesía y sus poemas" impartida por el profesor Antonio Machín Romero y organizada por la Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna que dirige el poeta Felipe Sérvulo. Fue una experiencia magnífica que permitió no sólo aproximarme a la obra de Rodríguez sino también a un grupo de mujeres y hombres del ámbito de las letras que comparten además de las palabras, sus experiencias
creativas, sus miradas.
Gracias, Felipe, por hacerme partícipe de vuestro trabajo y por brindarme la oportunidad de acercarme a un mundo que aquí siempre he visto desde una periferia que, a veces, me reclama entre sus bordes.



Todas las fotos han sido tomadas de La Asociación Cultural El Laberinto de Ariadna.
Foto 1: Antonio Machín
Foto 2: Felipe Sérvulo y Martha C. Cedeño
Foto 3: El conferencista con las/os participantes.

martes, febrero 02, 2010

Otredad

Eres extranjero en tu casa
y sombra en la calle
lejana.
Transeúnte silencioso
con agonías en los párpados.

.
De Versos en Claroscuro (2009), inédito

lunes, enero 25, 2010

Erlantz Gamboa: Ganador del premio L'H Confiencial 2010

EL ESCRITOR VASCO ERLANTZ GAMBOA, RESIDENTE EN MÉXICO, GANA EL PREMIO L’H CONFIDENCIAL 2010 CON CAMINOS CRUZADOS

El premio se entregará el 20 de marzo en la Biblioteca La Bòbila

El escritor vasco Erlantz Gamboa ha sido el ganador de la cuarta edición del Premio L’H Confidencial, Premio Internacional de Novela Negra, con la obra Caminos cruzados. El premio, promovido por la Biblioteca La Bòbila y convocado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, ha recaído en una obra ambientada en el México rural, donde el autor reside desde hace treinta años.

La novela narra la historia de dos grupos de detectives que investigan, cada uno, unos asesinatos en serie. Sin quererlo, las investigaciones se cruzan y los unos intervienen en el caso de los otros. Este cruce se produce también en la relación más personal.

El Jurado está presidido por el teniente de alcalde del Área de Educación y Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet, Mario Sanz, y está formado por la editora Blanca Rosa Roca; Jordi Canal, director de la Biblioteca La Bòbila; y dos lectores apasionados por la novela negra, Emma Infante, del Club de Lectura de Novela Negra, y Paco Camarasa, director de la librería Negra y Criminal de Barcelona.

El jurado destaca el buen ritmo narrativo y la buena dosificación de ingredientes de la historia, que convierten Caminos cruzados en una novela ágil y con unos hilos argumentales bien trabados, que aseguran el interés de la historia hasta la última página. El premio se entregará en un acto público en la Biblioteca La Bòbila el próximo 20 de marzo, en el que se hará también la presentación de la obra publicada.

Nacido en Basauri (Vizcaya) el 1946, Erlantz Gamboa abandonó los estudios de economía en la Universidad de Bilbao para dedicarse al desarrollo de sistemas informáticos. En 1980 se instaló en México para trabajar en la proyección por ordenador de varias fábricas en el complejo petrolero de Coatzacalcos. Vive en Puebla, escribe desde 1985 y ha publicado cuentos y relatos en revistas y recopilaciones. Caminos cruzados será su primera novela publicada.

En anteriores ediciones, los galardonados con el Premio L’H Confidencial fueron el mexicano Joaquín Guerrero-Casasola, el argentino Raúl Argemí y el asturiano Julián Ibáñez.

sábado, enero 23, 2010

Octavio Escobar Giraldo en la Bòbila

El escritor colombiano Octavio Escobar Giraldo, autor de la novela Saide (Periférica) con la que ganó el Premio Crónica Negra Colombiana y que fue aclamada por la crítica española, visita el próximo lunes 25 de enero la Biblioteca la Bòbila de L’Hospitalet para tener un encuentro con los lectores. La Bòbila es una biblioteca que cuenta con un importante fondo de novela negra y que realiza periódicamente actividades relacionadas con el género.

Octavio Escobar Giraldo nació en Manizales, Colombia, en 1962 y actualmente es profesor de Literatura en la Universidad de Caldas. Se dio a conocer en España en 2007 con Saide publicada por Editorial Periférica, que recuperaba una novela de 1995 enmarcada en la cotidianeidad de la Colombia de violencia y narcos de los años noventa, y en las próximas semanas presentará una nueva novela en España, publicada por Periférica

Escobar Giraldo, el más versátil de los autores colombianos de la nueva generación ha publicado además El último diario de Tony Flowers (1995), El álbum de Mónica Pont (ganadora de la VIII Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera) y 1851. Folletín de Cabo Roto (2007), y libros de cuentos como De música ligera (1998), con el que ganó el Premio Nacional del Ministerio de Cultura, y Hotel en Shangri-Lá (2002).

Ver una entrevista a Octavio Escobar Giraldo:


Lugar:
Biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de LLobregat
Día y hora: 25 de enero a las 18:00 horas

miércoles, enero 20, 2010

Un cuento imprescindible: La cenicienta que no quería comer perdices

Hace pocó cayó en mis manos un texto precioso que replantea la visión de todos aquellos cuentos en los que se refuerza la imagen de la mujer, de todas las mujeres, como personas pasivas, sumisas, en espera siempre del principe azul y del final aquel de "fueron felices y comieron perdices". El cuento al que me refiero los desmonta a todos y habla de mujeres de carne y hueso que dicen basta y andan descalzas y asumen sus propias alegrías y fracasos. Habla de mujeres de tallas reales y pelos de más y bocas sin pintar y ojeras y vientres sin moldear.
Es un texto que destila ironía, humor y compromiso, imprescindible para nosotras, para nuestros hijos e hijas, para ellos, para todas las personas conscientes de que la igualdad se teje en las luchas cotidianas, en esos pequeños triunfos que nos devuelven la confianza en nosotras mismas, en nuestras posibilidades. El texto al que me refiero se llama La cenicienta que no quería comer perdices, escrito por Nunila López y bellamente ilustrado por Myriam Cameros se puede leer y bajar en la siguiente página
:
http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/lacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf
Ahora también es posible conseguirlo en formato tradicional, publicado por el grupo Planeta y prologado por Maruja Torres.

viernes, enero 15, 2010

Los profundos surcos en la poesía de Luis Ernesto Luna

Leo en los diarios digitales del Huila, mi lejana región de procedencia, que acaba de morir una de las voces poéticas más importantes del Huila. Se trata de Luis Ernesto Luna, un hombre de versos profundos y claros como los amaneceres junto al río o la visión de las montañas azules en las tardes de canícula. Como un homenaje a su trasegar por la vida y la palabra reproduzco a continuación un texto que hace parte de ensayo "Cinco voces masculinas en la poesía huilense del siglo XX", en Huila: cien años no es nada II. Luis Ernesto Lasso (Editor), Universidad Surcolombiana, Neiva, diciembre de 2009.
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Los profundos surcos en la poesía de Luis Ernesto Luna
PhD. Martha Cecilia Cedeño Pérez

Vamos
dame el volante, sus juegos de sorpresa
que todos los caminos conducen a la muerte.
Dame el viento: el vacío del pájaro
que escapa de las manos:
dame sus alas enloquecidas, la aventura
Inviolada.
Dame los horizontes de la errancia,
los itinerarios sin destino.
Vamos
Dame el comando de la nada.
Mi corazón irremediable viaja en un accidente.

El poeta Luis Ernesto Luna es una de las voces líricas más importantes del Huila como lo han afirmado algunos de los conocedores de su obra, entre ellos Moreno (1995) y Lasso (1997). Sin embargo es todavía un escritor casi inédito pues su primer y único libro Memorias del silencio sólo se editó en 1988, aunque él lleva toda una vida escribiendo. Hizo parte del grupo Los Papelípolas, movimiento literario que surgió en Neiva en la década de los 60’, al que también perteneció Julián Polanía Pérez. Algunos lo describen como un poeta triste, nostálgico, con mucho sabor terrígeno. Y otros, como Sierra Basto, hablan de su universo poético como “su luz interior, que él sabe extrovertir musicalmente en sus poemas en que promedia el infantil gozo del conocimiento y del mundo” .
Pese a lo anterior no se conocen estudios rigurosos sobre la obra de Luna -bueno tampoco los hay de Polanía, ni de Castaño, por ejemplo. Así que sus versos están a la espera de ser abordados con la seriedad y el reconocimiento necesario pues son de una calidad extraordinaria. En ellos se aprecia un cuidadoso trabajo con la palabra que sirve de vehículo de expresión de la emoción poética, entendida como “una conmoción que afecta el ánimo en su totalidad, tanto en la vertiente intelectual como en la sentimental” . Y eso es lo que logra el poeta Luna: advertirnos que la función esencial del poema es justamente transmitirnos una percepción insólita de las cosas, de los objetos, del mundo. No es que sea un poeta triste como algunos estudiosos suelen considerarlo, es que la palabra poética no es otra cosa que música dolorida; música que por estar traspasada por la experiencia humana del dolor –del dolor de sentir, del dolor de pensar- funde una vez más poesía y pensamiento: y cuando yo desperté en mis vecindades, era/también un poco de molicie, un iris en apóstrofe/ -narciso primordial, imaginario navegante- /el mar acostado se glisaba de luz en soledad/ y de naufragio. Se bullía todo el abismo de la/ vida .
En Memoria del silencio el poeta transita por los rincones de lo cercano: el pueblo con su blanco campanario, la abuela como lejanía que llega de la tarde, abril de lomas y caminos, el recuerdo y sus frágiles marcos; la conciencia absoluta del paso del tiempo; la palabra y el amor; pero también allí encontramos las voces cotidianas de la tierra con sus samanes y almendros, con los senderos que conducen a esos territorios lejanos con aroma de infancia, de amores a medio camino, de la vida sencilla que se despliega sin aspavientos. Andar como la sombra la distancia/ que narra los caminos/ buscar el arrebol en la palmera,/la paloma en el guáimaro,/ y en un tropel/el viento/que llega retrasado/ en los cascos del soneto.
En los versos de “Mi voz” el poeta se desdobla; es ese otro cuyo tiempo se agota indefectiblemente. Esa manera límpida y profunda de abordar su propia condición de pasajero vital se acerca a un poema de Jaime Gil de Biedma, en el que refleja su honestidad personal, su manera dura y descarnada de apreciar su propia existencia que sucumbe al paso inclemente del tiempo que por enésima vez le muestra su pobre condición humana . El poeta es el otro que también nombra pero que no puede escapar a los designios del reloj ni a la miseria de la vida cotidiana con su circularidad aplastante que va más allá de la sonrisa del perro, que no es otra cosa que el desvelamiento sincero de su condición de otredad. Y como otro el poeta puede señalar y señalarse. Aquel que percibe cómo envejece el espejo pero que, a la vez, puede hablar con los demás de igual a igual, aunque en su palabra habite esa cierta melancolía de quien está de vuelta de todo. Una melancolía contenida y lúcida que no es otra cosa que el reflejo del saberse solo pero no por ello menos humano.


Mi voz

Mi voz sonará triste en todas
las palabras
puede ser al nombrarla
o al decir que la quiero,
comentar que la lluvia
ha doblado el cerezo,
que no tengo tabaco,
que hace tiempo hice versos.
¡Que envejece el espejo!

Preguntar por un libro,
un camino, un pueblo.
Saludar a la gente,
que me mira al pasar en la tarde,
hablar solo en la calle.
¡Qué diablos!
Hablar mal del gobierno,
pregonar mi anarquismo
y al volver a la casa,
llamar a mi perro.

Mi voz sonará triste
cansada de palabras.
inútil en mi nombre,
llena de luz amarga.
Puede ser, por ejemplo:
al gritar mis locuras
o al pedir que repitan el alcohol
y la “Danza del Fuego”.

Una noche, tal vez,
al llamar a mi puerta
me responda yo mismo:
¿Quién es?
-Yo, soy yo, Luis Ernesto
¿Quién habita mi nombre?
¿Quién se dobla en mi voz?

¿Seré acaso el fantasma
de mi propio castillo?
Alguna ánima en pena
de un poeta maldito
que responde en el eco
de mi vida anterior?

En “Ananké” , una de sus creaciones más recientes, se aprecia cierta ruptura con sus versos anteriores no sólo a través de un lenguaje pleno de neologismos sino también en la forma de abordar temáticas inherentes a la condición humana en la tradición occidental. El poeta transita por senderos plenamente universales y contemporáneos. En ellos se desvela una notable madurez creativa en la creación de un mundo poético propio, en el que se ha alcanzado altos niveles expresivos mediante un denodado trabajo con la palabra. Palabra que el poeta ha moldeado con esfuerzo para que signifique, para que cumpla su función esencial: nombrar, en-cantar, recrear. Desde esa perspectiva, podríamos decir que un poeta auténtico, es aquel que “lucha con su lengua, con su pobre y miserable lengua, para forzarla a recrear esa visión mágica y milagrosa del mundo que es la única capaz de producir el encantamiento” . Lo anterior quiere decir , entre otras cosas, que la poesía no usa el lenguaje de la claridad como en la vida cotidiana sino que acepta y requiere la oscuridad, esto es, un cierto encriptamiento que se asocia al hecho de que las palabras en el poema son intensas, vibran e irradian su propia significación. Y comprender un poema es hacerse eco de esa vibración, entrar en consonancia con él . Y, por otra parte, la poesía también es una región intermedia donde todo está permitido y en la que se mezcla ensoñación y realidad para iniciar un viaje hacia la profundidad inestable de los sentidos, tal como lo hace el poeta Luna. Y volví de los despojos de un recuerdo./ Dejé mis cavernas y salí a los bosques y los ríos;/ me maravillé ante los astros y los gorjeos…/ di morbidez al ritmo y me embriagué; articulé lo sutil/con la turbación evocadora de los oráculos/ -¡fingido adivinante ultraterrestre!-/ y hallé el muérdago y cultivé el sésamo;/ vestí con indumento lunar a las druidesas;/ encendí en los mitos un siempre devenir cósmico; /toqué el carrizo de los faunos/ y dancé con las Hadas…!

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...