martes, abril 09, 2013


Auroras

Mañana una carta a última hora
abrirá la puerta de la partida
-un solo acto de candor
recordará aquel sueño muerto
entre palabras-
y alguien anunciará otra aurora
al borde de la mar.

© MARTHA CECILIA CEDEÑO PÉREZ
De Palabras ordenadas 

lunes, marzo 18, 2013

Un poema de Amalia Sanchís

Amalia es una persona cercana y cálida a quien tuve el placer de conocer hace casi tres años gracias al grupo literario El Laberinto de Ariadna, del cual ambas hacemos parte.  Ella es una editora independiente que lleva el timón de Parnass Ediciones y de in-Verso, ediciones de poesía. Dos casas editoriales en cuyo seno varias personas dedicadas a las letras, entre las cuales me cuento, han podido ver publicados sus libros.  Pero ella es, además, poeta. Y para la muestra esta oda en la cual podemos encontrar ese tono de indignación que no oculta la profundidad y elaboración del verso:


APOCALIPSIS I
Oda a los malditos

Se han cumplido.
Se han cumplido ya
todas las profecías
de los sabios y los charlatanes
los mercaderes del templo
y los voceros
pero los hombres libres
siguen siendo libres
y los esclavos
aún más esclavos.

Sin guerra ni paz
por siempre
ha caído la maldición
del oráculo de Wall Street.
Habéis vencido
habéis usurpado nuestros sueños
y los sueños de nuestros hijos
y de los hijos de nuestros hijos.
Malditos seáis
por siempre.

¿Dónde están las niñas blancas?
Vírgenes blancas de miradas vacías
violadas y ejecutadas
partidas en dos en los altares.
¿Dónde están?
No hay altares ni dioses
ni vestales en los muros de lamentaciones
no hay sacrificios.
¿Dónde están ahora los ungidos
los místicos y los usurpadores
que ululaban y vendían el pan
de cada día a los malditos?
¿Dónde están?

Babel.
Babel proscrita.
Lenguas de trapo y acero.
Jerusalén y Las Vegas hermanadas
como sodomas sin estatuas de sal
con sus infames mercados
de bombas y metralla
como parques temáticos
donde no rinden cuentas
y bailan los malditos por siempre
sobre las tumbas de otros malditos.
Por siempre malditos.

Ya no tenemos miedo.
La nada absoluta
ya no nos da miedo.
Nuestras pesadillas
se han convertido
en nuestra realidad.
Habéis materializado el horror.
La Atlántida ha surgido de nuevo
del infierno y a él volverá.
Volvemos todos al infierno.

¿Dónde están ahora los dioses
en nombre de los cuales
os constituisteis en albaceas
de nuestro destino?
Nuestras pesadillas
han devenido
el sueño de los malditos.
¿Dónde están los dioses
a los que alzasteis monumentos
para vuestro orgullo de parias
laureados de serrín?
Vuestro pecado de hombres.
Ídolos de barro con pies de oro.

¿Dónde está Dios?

Malditos seáis.

Por siempre.

Malditos.



© AMALIA SANCHÍS
De la Antología Indign-Hadas


viernes, marzo 08, 2013

Mi artículo de esta semana en La Nación :


Voz de mujer. Por Martha Cecilia Cedeño Pérez

Marzo 8, 2013 a las 4:28 am
Cuando realizaba la investigación sobre el devenir de las mujeres de Neiva durante el siglo XX –que hace parte del libro  Historia Comprehensiva de Neiva cuya publicación aún no se ha concretado-, comprobé una vez más la terrible invisibilidad en la que todas nosotras nos encontramos.   Sobre las féminas de la región se ciñe sin miramientos un manto que ha ocultado –y oculta- su accionar en las diversas  esferas de la vida social.  Ausentes de la historia, la política, la economía, la academia, las letras… no por voluntad propia, sino debido al perverso hacer de una cultura patriarcal que ha impuesto sus condiciones para eclipsar el trabajo  y la voz de las mujeres.
Es esa cultura androcéntrica la que se encarga de promover unos valores,  un deber ser en el cual las féminas se convierten en seres pasivos,   en meros objetos de contemplación, en adornos que alcanzan su apogeo en reinados y adefesios similares.  La mujer objeto ha trascendido hasta nuestros días para alimentar la industria de la moda,  las cirugías plásticas y la cosmética con su promesa de belleza y juventud eternas.
Así pues, se olvida flagrantemente que nosotras hemos forjado la historia de la región y del país, que hemos trabajado dentro y fuera de casa para construir  progreso y que hemos resistido violencias, oscurantismos, subordinaciones, enfermedades y exclusiones de toda laya.
Se ha echado un velo sobre la voz de las mujeres.  Y ello ha ocasionado que en el ámbito literario, por ejemplo, se haya erigido una plataforma única en la cual los varones tienen la palabra. Craso error. No sólo porque en nuestro contexto han nacido escritoras de la talla de Waldina Dávila de Ponce de León, una de las principales figuras de la literatura colombiana del siglo XIX, o la poeta de altas calidades, Sylvia Lorenzo; sino porque a día de hoy un selecto grupo de féminas se dedica con entusiasmo y seriedad al arte de la escritura (poesía, historia, novela, cuento, ensayo).
Mujeres de diversas procedencias académicas y espaciales, pero afincadas en nuestra región cuyo trabajo literario no se ve reflejado en ninguna antología ni en libros patrocinados desde una oficialidad para la cual estas creadoras no existen.
Por fortuna un grupo de féminas poetas ha decidido unirse para que su voz salga de las penumbras, para que su palabra pueda volar sin ataduras de ninguna clase, para resistir los embates de una sociedad en la cual todavía se aprecia la ferocidad de una patriarcalidad renuente a marcharse.  Muy pronto tendremos noticias de ellas…
*Antropóloga y poeta

lunes, febrero 18, 2013

Llevo días sin escribir nada.  Podría decir que  debido a tantos cambios espaciales ocurridos en mi vida durante los últimos siete meses, he perdido el norte de la palabra. El maremagnum de circunstancias, de adaptaciones, de experiencias encontradas, de incertidumbres, de nostalgias, de redescubirmientos me tiene confinada en una especie de inercia que sólo me permite pensar en las cuestiones prácticas fundamentales. Estoy en una suerte de limbo creativo. No he hecho otra cosa que corregir por enésima vez  una novela que terminé de escribir hace casi tres años. 
Y me culpo por ello. 
Pero también me repito una y otra vez que me estoy llenando de motivos, de experiencias, de sensaciones, que  luego me permitirán tornar al camino de la creación con el ardor de siempre, con la pasión de siempre.
Eso espero. 
Por ahora disfruto también de la fotografía, otro de los fuegos que me alimentan y que me abstraen de una realidad exhuberante a la cual aún no me acostumbro.
Mientras regresan las palabras disfruto de atardeceres como éstos:







Fotos: Atardecer desde el cerro de Monserrate. (Marthacé, 2013)

jueves, enero 17, 2013

                   X 


Maullamos con la nariz
–respira mis latidos–
Asaltamos a gritos la piel
–moja mi lengua–
Hacemos agujeros al tiempo
–calienta mi ánima–
Cabalgamos los aleros de la noche
–bebe mi espacio de lagos insomnes–
¿No presagias el goce de los gatos?

Amores urbanos, Parnass ediciones, Barcelona, 2010

miércoles, diciembre 05, 2012

Polis arrasadora *


Diferentes estudios sobre la ciudad nos la muestran, efectivamente, no como un conjunto rígido de casas, edificios, calles y avenidas, sino como el lugar en donde surge  y se desarrolla aquello que se denomina vida urbana. Así pues, ésta no es otra cosa que el conglomerado de relaciones, usos y prácticas que surgen y se visibilizan en los espacios públicos urbanos.   Sería en todo caso lo que el antropólogo Manuel Delgado llama urbs, un elemento pleno de vida y por tanto, alejado de las connotaciones inmediatas de la polis, es decir, de los entes que gobiernan y controlan la ciudad. Si la urbs  alude básicamente a las personas que experimentan la ciudad en toda su magnitud porque allí desarrollan cada uno de sus instantes vitales, lapolis, al contrario, corresponde a aquellas instancias de planificación cuyo fin último parece ser vigilar, dominar y someter un espacio urbano que tiene vida propia.
Y en este afán de domesticación utiliza todos los mecanismos a su alcance. Uno de ellos es el arrasamiento, es decir, el de echar por tierra todo aquello que no se aviene con su estricto sentido de la “construcción y mejoramiento” del espacio público.   Y bajo este lema destruye casas antiguas, monumentos, árboles… todo aquello que a su modo de ver no caza con su “legítimo” anhelo de transformación espacial.  Y lo hace de una manera atroz: sin tener en cuenta las necesidades, las opiniones, los deseos, las experiencias de quienes con su orgía de prácticas llenan de sentido y de movimiento la ciudad: las personas que la viven, la sienten, la experimentan cada día.
Pero esta política de arrasamiento no es  sólo patrimonio de Neiva; es una moda generalizada en occidente que remite a ese afán de someter la ciudad a unos parámetros fijos que hagan realidad esa asepsia social y arquitectónica, tan anhelada por los planificadores. En Barcelona, por ejemplo, se han realizado transformaciones urbanísticas en algunos sectores “problemáticos”: barrios con un alto grado de inmigrantes, personas sin techo, putas y demás desheredados del “Estado de Bienestar”.  Y con esas medidas pretenden limpiar la ciudad de todo aquello que sea indeseable y que no conjunte con la cuidada imagen de una urbe de postín, territorio de turistas sedientos de sol y paella.  Una ciudad limpia de seres sospechosos, de casas sin salero, de calles atiborradas de tiendas de pakistaníes, de espacios plenos de acciones y vivencias.
El máximo objetivo de la polis parece ser controlar  todos los espacios urbanos de tal manera que las acciones de quienes le dan sentido, no perturbe su ideal de armonía y civilidad.  Y así estamos: destruyendo todo aquello que huela a pasado, a memoria, a esa vida urbana que continuamente se des-borda.
*Mi columna de esta semana en La Nación
Foto:  Edificio Nacional de Neiva. (Juan Carlos Ruiz, Neiva, agosto de 2010)

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...