Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
¡Por fin!
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Después de muchas horas de intentos fallidos, por fin he logrado "normalizar" la página principal de esta bitácora . Al menos ahora abre donde tiene que ser. ¡Y todo era tan sencillo!
Mi hija Luna recita este bellísimo poema de Federico García Lorca en el video que presento a continuación, elaborado por quien esto escribe para un curso sobre edición digital que acabo de culminar. Me parece una buena manera de despedir este año que ya agota sus últimos pasos. ¡Salud! Caracola A Natalia Jiménez Me han traído una caracola. Dentro le canta un mar de mapa. Mi corazón se llena de agua con pececillos de sombra y plata. Me han traído una caracola.
"A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que sembró el pánico en los veinte pisos del edificio y convirtió en polvo el vitral del vestíbulo. Los numerosos turistas que se encontraban en la sala de espera fueron lanzados por los aires junto con los muebles, y algunos quedaron heridos por la granizada de vidrio. Tuvo que ser un maretazo colosal, pues entre la muralla del malecón y el hotel hay una amplia avenida de ida y vuelta, así que la ola saltó por encima de ella y todavía le quedó bastante fuerza para desmigajar el vitral". Así comienza el cuento "Me al quilo para soñar" que hace parte del libro Doce cuentos peregrinos de Gabriel García Már quez y lo traigo a colación por que una de ...
Ha sido un re-descubrimiento estupendo: los poemas de F. Nietzsche. Tanto que esta semana, entre disertación y disertación, entre clase y clase, entre reunión y reunión he tenido conmigo esos versos profundos, directos, redondos de este gran padre de la sospecha, esta vez de la sospecha poética. Me he alejado con ellos de los vulgares caminos de la cotidianidad, de las tardes de lluvia de esta ciudad gris y canalla, de las piedras oxidadas de los caminos. Me ha subyugado la eternidad de la belleza y la armonía y la perennidad de la palabra encendida. Aquí os dejo tres poemas. A LA MELANCOLÍA No te enojes conmigo, melancolía porque tome la pluma para alabarte y, alabándote, incline la cabeza sentado sobre un tronco como un anacoreta. Así me contemplaste ayer, como otras muchas veces, bajo los matinales rayos del cálido sol: ávido el buitre graznaba en el valle, soñándome carroña sobre madera muerta. ¡Te equivocaste, pájaro devastador, aunque momificado descansa...
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