Ayer, la luna, rodaja de mango
fue engullida por el Mar Egeo.
Gracias, Pili, por hacerme partícipe de la magia...
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
Gracias, Pili, por hacerme partícipe de la magia...

Barcelona desde el Parc Güell (foto Juan Carlos Ruiz)
Las calles relucían después del fuerte aguacero que, de forma precipitada, cayó sobre la ciudad. Las aceras limpias de cacas de perro y de escupitajos estaban casi desiertas; sólo un hombre se desplazaba con paso ligero entre los coches aparcados. El sol todavía no se había ocultado del todo así que era posible percibir la transparencia del aire y de los árboles, livianos de polvo y smoke. ¡Es una tarde estupenda! Pensó la mujer que minutos antes había salido corriendo del call center donde laboraba como recepcionista telefónica, y que ahora caminaba solitaria y feliz esquivando los charcos de agua. Avanzaba con rapidez mientras cruzaba la avenida y tomaba la recta que la llevaría hasta su casa. El puente del ferrocarril, el parque, la estación de metro, otra avenida y un requiebro de calles. El mismo recorrido que había hecho durante el último año con sus pensamientos, sus frustraciones y la certeza de estar trasegando un camino infinitamente repetido. Cavilaciones que se detuvieron de repente: ante ella, justo antes de llegar a la esquina de su casa, al pie de los contenedores, había una pareja que parecía estar poniendo allí la basura. Eran jóvenes y vestían de manera modesta pero no parecían gente de afuera. A medida que se acercaba a se dio cuenta de que estaban hurgando entre los desperdicios. La chica mantenía el contenedor abierto mientras el hombre iba sacando cosas: pack de yogures, bolsas de ensaladas, trozos de pan... que introducía rápidamente dentro de una bolsa colgada de su hombro. Cuando la mujer pasó junto a ellos bajó la mirada y alargó el paso, no quería que la lluvia la pillara en plena calle y sin paraguas...
Con un rotundo éxito se cerró en la noche de ayer la Maratón “Por Colombia un Canto a la Vida”. La intensa y variada programación desde las 10 de la mañana comenzó a calentar motores y poco a poco fue cogiendo forma en medio de los presagios de lluvia que sólo se asomó con dos gotas, pero que nunca apareció.
Experiencias OVNI (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...