domingo, octubre 07, 2007

Celebración

Quiero agradecer a todas las personas que durante estos dos años han navegado por este blog. Ya son más de 3000 visitas, cifra ínfima si se compara, por ejemplo, con un blog recientemente restringido (http://www.escepticismocriminologico.blogspot.com/) que en el lapso de un mes tenía más de 400.00. Pero la verdad no me importa. En este caso me gusta más la calidad que la cantidad.

Sé que esta ventana tiene seres cautivos que siempre se asoman a ella desde los lugares más lejanos pero también de los más cercanos. Para vosotros sigo escribiendo estas minucias que encierran la vida cotidiana de aquí y de allá, del recuerdo y la calle, del amanecer y la noche, de la distancia y el tiempo.

Y quiero celebrarlo con un poema de Emily Dickinson, poeta de sensibilidad plena y lenguaje nítido como un cielo después de la lluvia.

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También a mí, cuando tenía ojos,
me gustaba ver
como a otras criaturas que los tienen
y no conocen otro modo.
Pero si ahora me dijeran
que va a ser mío el cielo,
me estallaría el corazón
de puro gozo.

Míos los prados
y las montañas mías,
los bosques, las estrella incontables,
todo lo que pudiera tomar de mediodía
en mis ojos estrechos.

El vuelo de los pájaros, la ruta
ámbar de la mañana, todo
para mirarlo cuando quisiera:
esa nueva me mataría.

Es más seguro, pues, que la mente adivine,
junto al cristal de la ventana,
lo que otros seres tocan con los ojos
sin advertir el sol.


Tomado de: Emily Dickinson, En mi flor me he escondido. Versiones de José Manuel Arango, Integraf editores, Medellín, 1994.

miércoles, octubre 03, 2007

Un debate anti-monárquico

No cabe duda que los últimos acontecimientos en Catalunya reflejan algo más que una gamberrada (como lo quieren hacer creer muchos). Son la expresión de un malestar que ya se empieza a notar en algunos segmentos de la sociedad española. Malestar que se ve agravado por las medidas extremistas que desde algunas esferas del Estado se quieren aplicar a quienes se manifiestan en las calles.
Y sorprende leer en los periódicos que a quienes hayan quemado fotos de su eternísima majestad les pueden caer hasta tres años de prisión. Por favor. ¿Estamos hablando de un país "terecermundista", quizá de aquel que refleja García Márquez en el Otoño del Patriarca? No. Estamos hablando de la milagrosa España, aquella que promueve y respeta el ejercicio de la ciudadanía. Sin embargo, con medidas como las anteriores se está vulnerando uno de los derechos humanos fundamentales que más se proclama en la "civilizada" europa occidental: la libertad de expresión. Sin entrar a debatir el anacronismo de la monarquía y el parasitismo que ello implica, el hecho per se lleva a cuestionarse muchas cosas. El debate ya está en la calle...

jueves, septiembre 20, 2007

Poema desde Grecia

Y mi amiga me escribe desde el Olimpo donde los dioses reposan de su última fiesta:

Ayer, la luna, rodaja de mango
fue engullida por el Mar Egeo.


Gracias, Pili, por hacerme partícipe de la magia...

miércoles, septiembre 12, 2007

Miércoles de Tango


Nostalgias de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración
angustia de sentirme abandonado y pensar que otro a su lado
pronto, pronto le hablará de amor.
Hermano yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir
desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud...
(Fragmento de Nostalgias, interpretada por Carlos Gardel)


Mientras escribo una ponencia para presentar en unas jornadas de antropología que se llevarán a cabo en Bilbao, las notas de ese hermoso tango se cuelan en las palabras y no puedo continuar. ¿Cómo hacerlo con la voz de Gardel penetrando el alma sin más? ¿Cómo obviar la nostalgia que a veces embarga de manera tan rotunda que casi no deja respirar?

El tango me recuerda a mi padre y su radio rojo las madrugadas de los domingos. Entonces era una niña que corría por el campo y subía a los árboles. Y la casa se llenaba con las notas que hablaban del arrabal, del mundo "fue y será una porquería", de las madreselvas en flor, de volver con la frente marchita.

En mi primera juventud me molestaba esa música mañanera después de una noche de rumba y discoteca. Entonces pensaba que Padre siempre ponía tangos para fastidiar (ya me gustaban algunos pero me apasioné por el bolero).

Ahora, después de partidas y encuentros, el tango ha vuelto con toda su fuerza y se constituye en parte fundamental de mi vida. Es un espacio más allá del recuerdo, el olvido, la distancia, el desamor: es el espacio del ser. Y ahora entiendo a Padre y coincido con él en la distancia y lo siento cerca cuando escucho algo como esto:

Yo adivino el parpadeo de las luces
que a lo lejos van marcando mi retorno
son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor
y aunque no quise el regreso siempre se vuelve al primer amor...

Volver con la frente marchita
las nieves del tiempo platearon mi sien
sentir que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada errante en la sombra
te busca y te nombra...
(Fragmento de Volver interpretado por Carlos Gardel)

El tiempo que pasa con crueldad, la partida que nos aleja pero que siempre promete el regreso, los amores difíciles que como una espina sangrante se quedan en el corazón, la nostalgia profunda que embarga el alma y que parece aprisionarnos sin remedio, la vida palpitando en cada gesto, cada palabra, cada acción; y la pasión nítida, plena, lascerante que nos lleva por senderos dísimiles a veces dando tumbos con heridas hasta el fin, y a veces ebrios de momentos brillantes en los cuales la armonía es posible... Eso es el tango y mucho más, como un vino rojo este miércoles de septiembre. ¡Va por tí, Padre!
Foto: Alirio, mi viejo.

martes, agosto 28, 2007

Sobre una etnografía urbana

Barcelona desde el Parc Güell (foto Juan Carlos Ruiz)


Hace algunos años comencé a indagar acerca de los usos y prácticas sociales que se pueden apreciar en un parque público urbano de la zona metropolitana de Barcelona, concretamente en el Parc de Les Planes, uno de los más grandes de la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat(1). Al principio tenía varios temores con respecto al objeto que había elegido para realizar mi investigación y por supuesto con la metodología que debería emplear. Me preguntaba si ese tema era lo suficientemente “importante” para estudiarlo desde la antropología y en caso de que lo fuese, qué métodos debería utilizar para ello. Así que me hice algunas preguntas: ¿Cómo acercarme al funcionamiento del parque? ¿Cómo estudiar la vida que allí surge y se visibiliza unas veces de manera lenta y otras, fugaz? ¿De qué forma aproximarme a esos movimientos urbanos sin parecer fuera de lugar sino como una usuaria/ocupante más del parque?

Esas dudas fueron muy importantes porque me dieron las pistas necesarias para comprobar, efectivamente, que la temática que había elegido era fundamental para entender cómo usan y se relacionan los individuos en los espacios públicos abiertos y, además, que dicha temática hace parte de los intereses de las ciencias sociales preocupadas por descubrir las características de la vida que surge y se desarrolla en las ciudades. Al tiempo se tuvo claro también que el método a emplear era la etnografía. ¿Por qué la etnografía? Porque permite examinar directamente el mundo empírico –la realidad- a través de uno de sus instrumentos fundamentales: la observación. Lo anterior implica que el etnógrafo o la etnógrafa participan de manera abierta o sutil en la vida cotidiana de las personas durante cierto tiempo, observando lo que pasa, escuchando lo que se dice, preguntando cosas, usando los mismos espacios; esto es, recogiendo gran variedad de datos accesibles para poder arrojar luz sobre los temas que a él o ella interesan. Datos que va anotando en un diario de campo que se convierte en un material básico para la tarea de análisis e interpretación de esa realidad que se estudia.

Pero esa observación a veces no es tan fácil, sobre todo cuando se hace en un espacio público. ¿Por qué motivo? Porque el investigador o investigadora debe cumplir un doble papel. Por un lado es un ocupante/usuario de un lugar (un parque, una plaza, una calle) y por la otra, es alguien que está estudiando una realidad y por lo tanto cumple una función distinta a la de las otras personas con las cuales comparte ese espacio momentáneamente. Eso hace necesario que se recurra a estrategias prácticas que permitan hacer las dos cosas sin parecer fuera de lugar o generar malos entendidos. Aunque a veces no es suficiente. Como observadora del parque viví algunas situaciones incómodas sobre todo cuando realizaba mi trabajo de campo por las mañanas: miradas indiscretas, abordajes indeseados por parte de algunos ocupantes del lugar, etc. Es decir, no lograba pasar completamente desapercibida para realizar mi labor de una manera natural. El hecho de estar mucho tiempo sentada en un banco tomando apuntes y mirando para todos lados despertaba sospechas en los visitantes frecuentes del parque. No ocurría lo mismo cuando me dedicaba a actividades como caminar, correr o pasear con la familia o amigas. Lo anterior implica, entre otras cosas, que una de las características que debe tener un etnógrafo o etnógrafa urbana es la movilidad y la capacidad de poder combinar otras técnicas de observación que le permita estudiar la realidad en el mismo lugar de los acontecimientos.

En la investigación que llevé a cabo en el parque de Les Planes además de descubrir sus múltiples funciones, reflejadas en la variedad de usos y prácticas que allí tienen lugar, también se pudo apreciar esas formas sociales propias de la vida urbana. Un conjunto diverso de actores (ocupantes, usuarios y usuarias) comparte los mismos espacios de manera simultánea y sin contratiempos mayores pues existen unas pautas de comportamiento y uso normalizadas que permite la convivencia cotidiana. En ese lugar personas de distinta procedencia y condición pueden realizar múltiples actividades al tiempo que se relacionan entre sí mediante la gestión no sólo del espacio que comparten sino también del cuerpo y la mirada.

Todo ello confirma una vez más que la etnografía constituye una forma viable de acercamiento a la realidad social teniendo en cuenta que ésta no es un objeto estático, inamovible y por ello sujeto a regularidades fijas que pueden ser visualizadas únicamente a través de datos cuantitativos, sino que, al contrario, permite aprehender los vaivenes de esa realidad, siempre en constante cambio y transformación, con el ánimo de perfilar, más que sus hechos causales, las características, los rasgos más significativos constitutivos de su naturaleza.


(1) Los resultados de ese trabajo se hallan en la tesis doctoral “Relaciones sociales y prácticas de apropiación espacial en los parques públicos. El caso del Parc de Les planes”, Universitat de Barcelona, 2006.

lunes, agosto 20, 2007

Primer Mundo

Las calles relucían después del fuerte aguacero que, de forma precipitada, cayó sobre la ciudad. Las aceras limpias de cacas de perro y de escupitajos estaban casi desiertas; sólo un hombre se desplazaba con paso ligero entre los coches aparcados. El sol todavía no se había ocultado del todo así que era posible percibir la transparencia del aire y de los árboles, livianos de polvo y smoke. ¡Es una tarde estupenda! Pensó la mujer que minutos antes había salido corriendo del call center donde laboraba como recepcionista telefónica, y que ahora caminaba solitaria y feliz esquivando los charcos de agua. Avanzaba con rapidez mientras cruzaba la avenida y tomaba la recta que la llevaría hasta su casa. El puente del ferrocarril, el parque, la estación de metro, otra avenida y un requiebro de calles. El mismo recorrido que había hecho durante el último año con sus pensamientos, sus frustraciones y la certeza de estar trasegando un camino infinitamente repetido. Cavilaciones que se detuvieron de repente: ante ella, justo antes de llegar a la esquina de su casa, al pie de los contenedores, había una pareja que parecía estar poniendo allí la basura. Eran jóvenes y vestían de manera modesta pero no parecían gente de afuera. A medida que se acercaba a se dio cuenta de que estaban hurgando entre los desperdicios. La chica mantenía el contenedor abierto mientras el hombre iba sacando cosas: pack de yogures, bolsas de ensaladas, trozos de pan... que introducía rápidamente dentro de una bolsa colgada de su hombro. Cuando la mujer pasó junto a ellos bajó la mirada y alargó el paso, no quería que la lluvia la pillara en plena calle y sin paraguas...

Foto: pintura "Paisaje Urbano" de Lina María Cedeño Pérez

viernes, agosto 10, 2007

Regreso


Vuelvo, por fin, a revisar mi blog y descubro que han pasado ya casi tres meses desde la última entrada. ¡Tres meses! Es mucho tiempo o poco, según la experiencia personal de quien los vive. Lapso para des-ilusionarse, para re-contruir, para armarse de valor o de miedo, para cegarse o dejarse llevar por la razón. Franja para partir o llegar, para des-conocer, para trabajar, para cavilar, para descubrir el cuerpo y el alma y volver a soñar con las posibilidades. Días minúsculos dentro del contexto del mundo pero tan importantes - o no- para quien los vive. Días y días que pasan como agujas.
(Por fortuna, siempre nos quedará Lisboa y sus calles y su fado)

Foto: Juan Carlos Ruiz, vistas desde el Castillo - en Lisboa-, al fondo el rio Tejo.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...