jueves, abril 16, 2009

Mediodía de Granizo

Este mediodía mientras escribía una nota sobre Semana Santa sucedió algo que cambió de manera rotunda el carácter de esta entrada. De repente se oscureció, empezó a tronar de forma insospechada y a los pocos minutos llovieron vidrios del cielo. Fueron cinco minutos veloces en los que el granizo golpeó con ferocidad las ventanas de casa y los tejados, dejando una breve estela blanca (aquella que tanto añoramos en el invierno). Y justo esa ruptura de un día anodino de primavera me hizo reflexionar acerca de las grietas por las que a veces es posible escabullirse de la rutina cotidiana. Una jornada sosa y repetitiva de manera insospechada se puede convertir en un prodigio que nos recuerda, efectivamente, que la belleza se puede encontrar en cualquier resquicio. La belleza y el quiebre en los ojos del azar. Así que el texto que estaba escribiendo se convirtió en una salida al balcón para sentir el enfado del hielo en las manos y el estertor llenando los edificios y las antenas y los árboles lejanos con sus brotes nuevos. Después bajé a la calle para ver cómo ésta cedía a las caricias del intruso que más tarde se convertiría en agua esquiva para limpiar los pasos de los sorprendidos transeúntes y la inmundicia y las hojas muertas. Y por un instante fue posible la armonía y también la claudicación. Me abandoné al momento sin concesiones pero con la certeza de que, efectivamente, la belleza y la armonía casi siempre se esfuman cuando aparecen (como la felicidad, dirían los/as pesimistas).
A continuación presento un video, no muy bueno, que encontré en Youtube sobre esta granizada; rescatable: el sonido de los fríos cristales sobre el tejado.

lunes, abril 06, 2009

Poema de Alejandra Pizarnik

Amantes

una flor 
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)

jueves, abril 02, 2009

Noche de palabras y comunión

Escribo estas palabras insomne y bajo los influjos de la emoción. Y no podía ser de otra manera porque anoche, en el recital de poesía que ofrecí en la biblioteca La Bòbila, fue posible algo parecido a una comunión a través de las palabras. Allí estaba la gente que quiero y que me quiere, mis amigos y amigas, mis conocidos y conocidas y unas personas lindas que asistieron al acto por su amor a la poesía y permanecieron ahí absortas en el río de versos que brotaba de mi boca. Cuando miraba sus rostros, sus ojos, concentrados en mi voz, una energía potente se apoderaba del espacio. No hicieron falta más personas: estaban las justas y necesarias para un acto tan cercano y cálido como éste. Y también habían niñas y niños que sentados en primera fila contemplaban estoicamente a la mujer que leía un mar de poemas inacabables. "Luna, ya van cincuenta ¿crees que faltan pocos para que tu madre termine de leer?" preguntó la niña Irene a mi hija.

Y sí, ahora que lo pienso creo que me pasé un poco. ¡Casi una hora de lectura! pero la culpa no es mía: es de las personas presentes que no transmitían ninguna señal de cansancio o hastío y que, al final, de manera espontánea, me hicieron preguntas y hasta me pidieron que leyera un poema que hice a la Ciudad de la Habana. Así que, como en los conciertos, terminé leyendo "Habanera" y "Deslizamientos", un poema dedicado a L'Hospitalet de Llobregat, mi ciudad.

Olvidaba mencionar que mi hija Luna también quiso hacer su primera presentación pública como escritora y leyó su cuento "La equivocación del sol y la luna" que además lo tiene publicado en su blog. Ella también quería hacer parte activa de esa noche mágica en que hasta el tiempo conspiró en mi favor, en nuestro favor.
Y la noche terminó con sonrisas y abrazos y con un brindis con un buen cava catalán y con los niños y niñas corriendo de aquí para allá convirtiendo el espacio en un mundo lúdico de alegría. Una estupenda manera de cerrar una noche intensa y armónica.


Foto 1: Jordi Canal y Manuel Delgado presentando a la poetisa
Foto 2: la poetisa y su hija Luna
Foto 3: Vista parcial de los asistentes
Foto 4: Amigas y amigos que me acompañaron hasta el último segundo en el pica pica
Fotos hechas por Juan Carlos Ruiz Vásquez

martes, marzo 31, 2009

Recital de poesía

Mañana 1 de abril ofreceré un recital poético en la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat, centro que dirige con diligencia, constancia y mimo Jordi Canal. Esta biblioteca cumple un papel fundamental dentro del tejido barrial en el que se asienta. Se ha convertido durante estos 10 años de vida en un importante referente cultural que ofrece a los distintos colectivos sociales la oportunidad de asomarse al mundo de los libros, la música, el cine y el arte en general. Es un lugar de convergencia y encuentro, como bien lo señala Jordi. Allí es posible advertir la presencia de distintos colectivos sociales que coinciden e interactúan en un propósito esencial: la aprehensión del conocimiento en todos los sentidos de la palabra. Conocimiento que los hará más abiertos, más críticos, más libres, más respetuosos en las diferencias.
Pues bien, allí estaré leyendo mis poemas, los que he escrito durante los últimos 9 años y que hacen parte de tres libros inéditos. También leeré aquellos que obtuvieron el segundo premio en el III Certamen Internacional de Poesía que convoca el Laboratorio de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Almería. Gracias a Jordi por ofrecer este espacio para mis palabras y mis versos.
Podéis leer la noticia sobre este recital en el siguiente link de La Vanguardia.es:
Bueno y como hoy estoy hablando de mi, me tomo la licencia de transcribir un texto que escribió Manuel Delgado Ruiz a propósito de este recital:
"Existe un territorio sin forma en el que las palabras se convierten en lo que dicen. En otros sitios y épocas le llamaron magia o milagro. Esa comarca es la que, hoy, la poesía nos abre a la percepción. Es la poesía la que nos depara la oportunidad de dar con nosotros en otros mundos reales, pero invisibles, que están ahí, tras todos los espejos, a la vuelta de cualquier esquina, agazapados bajo todas las pequeñas cosas. Porque es en eso en lo que consiste eso que damos en llamar poesía, una manera de redimir al lenguaje de todas sus miserias, de rescatarlo de la promiscuidad de los usos que lo ensucian y lo convierten en lacayo.
Por ello merece la pena escuchar lo que Martha Cecilia Cedeño tiene que contarnos en clave de poesía. Es de su mano, de su voz y de sus palabras que acaso nos sea dado agujerear los muros que nos separan de la vida, que continua ahí detrás, esperando nuestro regreso.
Interesante el caso de Martha. Poetisa, es cierto, pero –acaso no por casualidad– persona entrenada en una disciplina –la antropología– cuyo asunto ha sido siempre el de advertirnos de cómo de cercano puede sernos lo exótico, pero también cuán extraña y sorprendente es, o podría o debería ser, nuestra vida cotidiana. La poeta y la antropóloga que se reúnen en Martha juegan a eso y a eso nos invitan a jugar: a convertir en asombroso lo que nos rodea y a demostrar que nunca nada, nada, está realmente a lo lejos".
Lugar: Biblioteca La Bòbila
Plaza de la Bòbila, Metro línea 5 parada Can Vidalet
19:00 horas
Entrada libre.

sábado, marzo 28, 2009

En la entrega del premio de Novela Negra L'H Confidencial 2009

Escribo esta entrada aún bajo los efectos del los Dry Martini que se ofrecieron al final de la entrega del III Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2009. Allí estuvimos, felices, mi hija Luna y yo disfrutando de la espléndida lectura que hizo del libro ganador, El baile ha terminado, el reconocido actor Joan Massotkleiner, lectura aderezada con el baile de Agnés Padrós, de la compañía de claqué Tapeplas. Acto sobrio y esencial que se desarrolló bajo la batuta de Jordi Canal, director de la biblioteca La Bòbila. También tuvimos la oportunidad de saludar y compartir con el escritor ganador Julián Ibañez, que a primera vista parece un hombre sencillo y amable. Su manera descomplicada de vestir y su aire desenfadado le conferían una cercanía y calidez extraordinaria, nada que ver con aquellos autores y autoras que miran a todo el mundo por encima del hombro. Él le explico a Luna, que tiene 8 años y medio, lo que es la novela negra: “es básicamente una novela de aventuras”, le dijo con una sonrisa complacida.
Julián es un escritor veterano que tiene a su haber más de 10 libros publicados. Yo me confieso poco asidua de la novela negra, de hecho pensaba que Agatha Christie era una de sus representantes, pero el escritor, me aclara que ella no es propiamente una de sus figuras, no pudimos profundizar mucho en el asunto porque muchas personas lo requerían para que firmara sus libros. Así que nos despedimos no sin antes decirle que leeríamos El baile ha terminado y que publicaría una nota en este blog.
Foto 1: el escritor Julián Ibañez, Luna y Martha
Foto 2: el actor Joan Massotkleinery la bailarina Agnés Padrós
Foto 3: el escritor Julián Ibañez dirigiéndose al público

viernes, marzo 27, 2009

Premio de novela negra L'H Confidencial 2009

Mañana 28 de marzo en la biblioteca La Bòbila de la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, se llevará a cabo la entrega del III premio Internacional de Novela Negra L’H, cuyo ganador ha sido el escritor Julián Ibañez con la obra El baile ha terminado. En esta novela se desarrolla una trama policial bien construida, de lectura ágil, convincente y respetuosa con la inteligencia del lector, según lo menciona el jurado.
Julián Ibáñez (Santander, 1940) estudió ciencias en la Universidad de Valladolid y guión en la Escuela Oficial de Cine de Madrid. Durante diez años residió en diferentes países (Francia, Inglaterra y Suecia), y actualmente vive en Argés (Toledo), dedicado a la escritura y la pesca.
Reconocido autor de novela negra, Julián Ibáñez ha publicado títulos como La triple dama (1980), La recompensa polaca (1981), No des la espalda a la paloma (1983), Mi nombre es Novoa (1986), Tirar al vuelo (1986), Llámala Siboney (1988), Doña Lona (1991), ¿A ti dónde te entierro, hermano? (1994), Entre trago y trago (2000), La miel y el cuchillo (2003), Que siga el baile (2006) o El invierno oscuro (2007).
Las anteriores ediciones del Premio L’H Confidencial fueron para el mexicano Joaquín Guerrero Casasola, con Ley garrote, y el argentino Rául Argemí, con Retrato de familia con muerta.

miércoles, marzo 25, 2009

Apunte biográfico sobre poesía y otros asuntos

La primera vez que presenté públicamente mis textos poéticos fue por allá a mediados de 1994. Entonces era una chica recién ingresada en la veintena y con muchas ganas de escribir. De hecho ya había publicado alguna cosa pero en el ámbito de la investigación histórica y una entrevista que realicé a un director de teatro brasileño, cuyo nombre no recuerdo, a finales de la década de los 80 en una de mis visitas al Festival Internacional de Teatro que aún se realiza en la ciudad de Manizales. Pero desde muy joven me gustaba la literatura. Aprendí a leer a los cinco años en plena selva gracias a un profesor comunista que me enseñó las primeras palabras. Después de ese periplo familiar por la selva del caquetá mis padres se instalaron en un valle muy hermoso más cerca de la “civilización”. Allí empecé primero de primaria pero a mitad de curso me pasaron a segundo porque según el profesor era una niña muy inteligente. Luego hice tercero y sucedió lo mismo: me querían ascender a quinto pero mi padre no aceptó porque decía que era todavía muy pequeña (tenía sólo 8 años) y que no me quería forzar, que yo tenía todo el tiempo del mundo para estudiar. Así que ese curso lo hice completo en otra escuela, también en el campo porque mi padre, que siempre ha sido un judío errante (característica que por cierto he heredado), se empeñó en seguir con su periplo regional. Esta vez nos fuimos para otro valle de nombre Bajo Pueblitos cerca de un río transparente y caudaloso. Y como allí no había educación secundaria mi padre me internó sin consultarme en un colegio de monjas. Fue un año horrible. La niña inteligente desapareció; en su lugar había una estudiante mediocre que aprobó el año con un suspenso en manualidades (desde entonces aborrezco todo lo que tenga que ver con tejer, bordar, hilar, coser, actividades consideradas netamente femeninas). Pero no todo fue malo: las tardes libres y los eternos fines de semana los dedicaba a explorar la biblioteca. Así descubrí Ojos de perro azul, Mientras llueve, Los viajes de Gulliver, Marcelino pan y vino, El coronel no tiene quién le escriba, Oliver Twist... y también descubrí la tele y el cine.
Pero decía arriba que desde joven me gusta la literatura. Creo que me equivoco: desde niña. El primer libro que leí fue a los siete años. Y además era un texto de adultos: un libro de José María Vargas Vila (un escritor colombiano proscrito, anticlerical y anarquista que por cierto murió en Barcelona en 1933) que mi abuelo guardaba debajo del colchón y que yo descubrí una tarde cualquiera. No entendí nada, por supuesto, pero algo de aquella experiencia lectora caló muy profundo. Y desde entonces cualquier texto, periódico, revista, etiqueta, prospecto de medicamentos, envoltorio, etc. era presa de mis ojos sorprendidos.
Y así llegué a la poesía algunos años más tarde en una ciudad alejada de la selva. Neiva. Mis primeros versos datan de finales de la secundaria. Después, en la universidad, un profesor de aquellos inolvidables (William Fernando Torres) descubrió uno de mis poemas en la última página de un libro “pásalos en limpio si no quieres que se te conviertan en palabras muertas”. Y a partir de ahí ésta ha sido una actividad silenciosa que siempre me acompaña y que hago por placer, por angustia, por nostalgia, por vivir, por amar, por creer, por exorcizar la muerte apoltronada en la ventana.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...