lunes, diciembre 21, 2009

VI Congreso de novela y cine negro (Universidad de Salamanca)

VI CONGRESO DE NOVELA Y CINE NEGRO (UNIVERSIDAD DE SALAMANCA)
NUEVAS TENDENCIAS Y NUEVAS VOCES
27, 28, 29 y 30 de abril de 2010

La sexta edición del la Universidad de Salamanca se celebrará durante los días 27, 28, 29 y 30 de abril de 2010. En esta ocasión, el tema de estudio del Congreso, que tendrá como título genérico “Nuevas tendencias y nuevas voces”, será el de la actual situación del género en sus vertientes literaria y cinematográfica. Así, serán temas preferentes de estudio los que se ajusten a los siguientes centros de interés:

1. Memoria y desencanto en la novela criminal
2. Mujer y género negro
3. Interferencias: la novela negra en conexión con otros géneros
4. La revisión de los clásicos
5. ¿Hay cine negro en el siglo XXI?
6. Últimas muestras de adaptación cinematográfica
7. El mundo negro: festivales, editoriales, premios…
8. Nuevas voces del policial latinoamericano
9. Cómic y tv: nuevas aportaciones al género negro
El objetivo principal del Congreso será reunir a todo tipo de especialistas y creadores que aporten nuevos puntos de vista sobre estas temáticas. Con las aportaciones de los asistentes se pretenden aportar diversos y novedosos puntos de vista dentro del estudio de la narrativa y el cine negros.

PROPUESTAS Y PLAZOS DE PRESENTACIÓN: Para alcanzar un ámbito más amplio que las últimas ediciones, el comité organizador pretende interactuar dentro del ámbito universitario convocando a numerosos estudiosos, investigadores y expertos en el tema a poder participar mediante la presentación de comunicaciones. Las intervenciones en castellano no superarán los 20 minutos y los interesados deberán enviar un resumen (máx. 200 palabras) ANTES DEL 15 DE ENERO DE 2010 a la dirección de correo electrónico: prensacongreso@gmail.com. El comité organizador confirmará la aceptación de las comunicaciones el día 15 de febrero a través de comunicación vía email y a través de la página web www.congresonegro.com

.Posteriormente, y como se viene haciendo todos los años, se publicará un volumen con las conferencias y ponencias seleccionadas por la organización. La cuota de inscripción al congreso será de 200 euros y habrá de abonarse antes del 10 de marzo de 2010 en la cuenta 3016 0124 75 2070175811, indicando en destinatario “Asociación de Novela y Cine Negro” y en concepto “Inscripción Congreso”. Toda la información relacionada con el VI Congreso de Novela y Cine Negro - conferenciantes, escritores invitados, inscripción, alojamiento, actividades, etc.- se podrá consultar en www.congresonegro.com

COMITÉ ORGANIZADOR: Àlex Martín Escribà (Universidad de Salamanca) y Javier Sánchez Zapatero (Universidad de Salamanca)
COMITÉ CIENTÍFICO: José F. Colmeiro (Michigan State University), Manuel González de la Aleja (Universidad de Salamanca), Iván Martín Cerezo (Universidad Autónoma de Madrid), Francisca Noguerol Jiménez (Universidad de Salamanca), José Antonio Pérez Bowie (Universidad de Salamanca), Adolf Piquer Vidal (Universidad Jaume I de Castellón), Joan Ramon Resina (Stanford University), Javier Rodríguez Pequeño (Universidad Autónoma de Madrid), José Luis Sánchez Noriega (Universidad Complutense de Madrid), Enric Sullà (Universidad Autónoma de Barcelona y Georges Tyras (Université Stendhal, Grenoble 3).

JAVIER SÁNCHEZ ZAPATERO
ÀLEX MARTÍN ESCRIBÀ
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
Congreso de novela y cine negro

jueves, diciembre 17, 2009

Palabras alunadas

Viajando por los insondables senderos de Internet encontré un precioso texto escrito por algún enamorado (de la vida, de las utopías, de los silencios, del amor). Es bello y profundo como los abismos de la memoria; como aquellos recónditos lugares donde habitan las historias inconclusas y por lo tanto imperecederas. ¡Y qué bien sientan esos guiños vitales en este día gélido y gris en que apetece una aguadepanela o un café caliente, una canción de Concha Buika, un sofá con manta!

"Sigo hechizado con la media luna y con la lunera ausente de mis lunas ensoñadoras. En una noche de estrellas como ninguna, sin luna, en el desierto de la Serena, en Chile, la bóveda del cielo austral me llenó los ojos de estrellas cercanas y viejas, muchas de ellas ya desparecidas pero iluminando con su encanto aquel espectáculo de la finitud del hombre y la poesía del universo: no había luna, porque estaba escondida, pero el cielo fulgurante, majestuoso, arenoso de luces. Te pensé mucho entonces, bella lunera: no estabas en el cielo de Chile, sino en el de París y del trópico. Pero yo te tenía conmigo, en ese mar de puntos iluminados, lunera que también habitas en los cielos sin luna".

martes, diciembre 15, 2009

A Mis lectoras y lectores

Llevo un poco más de cuatro años con este blog y hasta hace un tiempo decía que no lo leía ni Dios. Sigo pensando lo mismo pero ahora con un matiz: se que no sólo lo visitan las personas cercanas a mis afectos sino otras en distintos lugares del mundo. Y son reincidentes. Así que pese a no superar las 20 visitas diarias me agrada saber que, por ejemplo, en Mountain View (California) hay alguien que cada día abre este modesto blog. Lo mismo que en Madrid, Ciudad de México, Bogotá, Barcelona, Buenos Aires, Antofagasta... y otros países americanos y europeos. A todos y todas vosotras muchas gracias por visitar esta bitácora. También A Gabriela, Marco Tulio, Lina María, Isabel, Pilar, Lorena... que cerca o allende los mares siguen con cierta asiduidad mis palabras. Por vosotras y vosotros sigo en el empeño de continuar con esta página así, a veces, sienta que no me emociona tanto como quisiera; así, a veces, experimente un cierto cansancio, un cierto hastío. Es suficiente con saber que estáis ahí, que seguís alguno de los textos que conforman este ciber diario. Muchas gracias por ello.

jueves, diciembre 10, 2009

Exilios, Desexilios y Resistencias

3ª Muestra de Observatorio Sur
“EXILIOS, DESEXILIOS Y RESISTENCIAS”
Documental independiente y video arte
Barcelona, 15 y 16 de diciembre
Destierro, expulsión, alejamiento, proscripción, separación, desarraigo, expatriación, deportación, relegación, castigo, condena, confinamiento, ostracismo, extradición, extrañamiento, apartamiento, emigración… Exilios de diferentes épocas, países y formas... El éxodo de españoles republicanos, el de militantes de izquierda en Latinoamérica, el de aquellos que buscan un horizonte mejor... A través de documentales y piezas de video-arte repasaremos la vida de estas personas y sus familias, las experiencias en su condición de desterrados y exiliados, los contextos políticos y las resistencias.

Tres ciudades:
:: Buenos Aires: 9, 10 y 11/12, Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires.
:: Córdoba: 16/12, Archivo Provincial de la Memoria.
:: Barcelona: 15 y 16/12, CSIC – Residencia de investigadores y Auditorio del CERC.

Tres recorridos sugeridos:
:: Huyendo del franquismo: exilio republicano desde el fin de la Guerra Civil.
:: Dictadura militar en los 70s: exilios y resistencias en Latinoamérica.
:: Migraciones forzosas contemporáneas: conflictos fronterizos, drama económico, genocidio e inmigración.

:: Barcelona:
MARTES 15 DE DICIEMBRE 19 A 21:45 H.
Auditorio del CERC, C/ Montalegre, 7 • Barcelona

19hs.
La Tierra de la Madre, Marcelo Expósito, Joseantonio Hergueta, España, 1993 – 1994, 20’.
Sinopsis: Esta pieza está llena de fragmentos impactantes como la escena que muestra la destrucción de Guernica (del film Guernika de Nemesio Sobrevila, 1937). Cierra un círculo histórico con una alusión a la caída de los regímenes socialistas del Este europeo. La guerra, no es ni nostalgia del pasado, ni un accidente fotogénico con el que decorar nuestras buenas conciencias presentes. La guerra, esta guerra, nuestra guerra, nos acompaña.

19:30hs.
La Segunda patria, Pallares David, Mèxico – España, 2006, 60`
Sinopsis: Homenaje a los republicanos catalanes exiliados en México, gracias a la mediación del entonces presidente Lázaro Cárdenas. Josep M. Soler i Sabater, Josep M. Figueras, Maria Lluïsa Companys, Josep M. Murià, Claudi Esteva, Dolors Pla y Elisabet Aiguadé viajan al pasado y recuperan trayectorias del exilio. Reflexionan sobre la transición democrática y plantean interrogantes después de 70 años del éxodo sin poder regresar por una de las dictaduras más largas de la historia.

MIERCOLES 16 DE DICIEMBRE de 11 a 14 y de 16 a 21h.
CSIC – Residencia de investigadores
C/Hospital, 64 • Barcelona

11hs.
Las AAA son las tres armas, del Grupo de Cine de la Base, 1974, 20’.
Sinópsis: La primera actividad de Cine de la Base en el exilio fue generar este documental, estructurado a partir de la carta enviada a la Junta Militar por el escritor y periodista Rodolfo Walsh quien fue también secuestrado y desaparecido. El film se organiza a partir de la lectura de la carta por parte de los exiliados reunidos en Perú. Con un hábil montaje de imágenes de archivo se sintetizan los mecanismos de la represión a través de la desaparición forzada y el contexto por el cual la dictadura toma cuerpo para defender los intereses de la clase capitalista. La claridad conceptual del film realizado artesanalmente en la clandestinidad durante 1977 contrasta con el papel de los medios masivos que silenciaron la información adscribiéndose a los designios de la dictadura. Es el primer film realizado por este grupo después de la desaparició de Raymundo Gleyzer.

11:30hs.
Cuarentena, exilio y regreso Osvaldo Bayer, Carlos Echeverría, Alemania /Argentina,1983, 85’.
Sinopsis: Documental que registra los días que corrieron entre el fin de la dictadura militar y el comienzo del período constitucional a partir de 1983: debates políticos en las calles y las reuniones de las Madres de Plaza de Mayo, que entonces estaban a la expectativa de cuál sería el rol que jugaría cada partido político para reclamar por los detenidos desaparecidos. El hilo conductor es la vida en el exilio del escritor Osvaldo Bayer, que retorna al país una semana antes de las elecciones del 30 de octubre de 1983.

13hs.
El largo exilio de Ariel Dorfman: Una voz contra el olvido, Peter Raymont
Canadá, 2007, 91`
Una Promesa a los Muertos: El Viaje de Exilio de Ariel Dorfman es una exploración de exilio, memoria, añorando la democracia por las palabras y las memorias del dramaturgo / autor / activista, Ariel Dorfman (“La muerte y la doncella”, “Cómo leer al Pato Donald”, “Otros septiembres”). El documental fue filmado en los EE.UU., Argentina y Chile a finales de 2006 en coincidencia con la muerte del ex dictador
chileno, Augusto Pinochet

RECESO DE 14 A 16HS.

16hs.
Literaturas del exilio de Joaquim Jordá, 2005, 120’
Sinopsis: Trabajo sobre el exilio republicano en Francia, que formó parte de la exposición con el mismo título en el CCCB. El cineasta visita los lugares del exilio republicano de 1939 – la Cataluña norte, Paris, México y Santiago de Chile- utilizando como hilo conductor las memorias y los textos de ficción de los escritores de la diáspora.

18hs.
Choque de civilizaciones, Prodein, España, 2005, 35′.
SINOPSIS: La Asociación Pro Derechos de la Infancia de Melilla documenta la difícil situación de los inmigrantes subsaharianos que intentan cruzar la frontera de África con Europa, buscando una vida mejor. “Asesinatos” es la mejor definición de las muertes que tuvieron y que siguen teniendo lugar en la frontera de Melilla y Ceuta. Los fusilamientos sumarios de cualquier inmigrante que se suba a la valla…”cuando está de espaldas e indefenso, sin detención previa, sin procedimiento administrativo ni judicial” solo se puede calificar de “Asesinato”.

18:30hs.
El exterior, Sergio Criscolo, (Argentina/Catalunya ) 2006, 117’
Sinopsis: Sergio decide regresar a Buenos Aires tras vivir 6 años en España. Antes de volver captura diversos momentos de la vida cotidiana de siete de los argentinos con los cuales se ha cruzado durante su estadía en Barcelona. Con ellos, el director también comparte impresiones sobre el que es ser un inmigrante, qué significa la patria en la cual se nace y como ven ellos su propio futuro.

SI ALCANZA EL TIEMPO
La Sandía, Chile & Suecia 2006, Director: Gorki Glaser-Müller, 10`.
Suecia, 1978: un chileno, padre de familia, gasta su último dinero en una sandía para sorprender a los suyos. Pero, la excitación es breve, siendo que la sandía no cumple con las expectativas. La paz familiar deshecha, su mundo se vuelve cabeza abajo, en esta historia absurda y tragicómica.

domingo, noviembre 29, 2009

Miguel Ángel cumple 92 años

Anoche soñé con el abuelo. Íbamos por un sendero rodeado de plantas pequeñas y de árboles plenos de frutos de distintos tamaños y colores. Yo quería tomar uno pero él me dijo que era mejor no hacerlo porque desconocía sus nombres y podían ser venenosos. Seguimos caminando y de repente se detuvo cerca de un árbol cuyas ramas casi tocaban el suelo. Estaban llenas de pequeñas circunferencias de color amarillo intenso. Estos si son buenos, son caimos. Me dijo mientras tomaba uno y me lo ofrecía. Un rato después lo perdí de vista, entonces descubrí que se había quedado atrás. Volví sobre mis pasos y lo encontré sentado en una piedra enorme masticando hojas de naranjo. Tenía la boca verde. ¿Porqué comes esas hojas, abuelos? Me miró con una sonrisa triste sin atinar a decir nada. Entonces me detuve en su rostro: lo tenía liso, sin un asomo de arrugas o depresiones. Aprecié su mata de pelo de un negro esplendoroso. El abuelo era un viejo joven, mirándome con sus ojos llenos de sabiduría.
El abuelo acaba de cumplir 92 años y la última vez que lo vi fue hace tres veranos. Estaba ingresado en el hospital porque tenía un ataque de amebas. Una disentería atroz que no pudo acabar con sus huesos cosidos con hierro, ni con su lucidez mental, ni con sus enormes ganas de ver los amaneceres. Me susurró que era la última vez que nos veíamos porque sólo era un viejo terco cuyo tiempo se había agotado hacía mucho. Estoy viviendo de más. No supe qué decirle, ni siquiera una de aquellas cosas repetidas y comunes que anuncian palabras casi siempre huecas. Así que me senté junto a él y le miré a los ojos. Creo que los míos estaban nublados como una tarde de octubre cargada de lluvia (soy una llorona compulsiva), y le dije, haciendo un esfuerzo enorme por mantener la voz firme, que siempre le querría y le llevaría muy dentro de mí, en ese rincón inmenso de los amores profundos. ¿Cómo olvidar aquellas madrugadas de la infancia con el olor dulce de la molienda de caña que el abuelo y sus hijos habían levantado con sus manos? O los libros que él leía en las tardes, echado en la hamaca y que luego guardaba con sigilo debajo del colchón sin enterarse de que en las mañanas, mientras salía a hacer la faena del campo, yo me escabullía de los ojos de madre para sacarlos de su escondite. Así pude leer los primeros libros que no eran precisamente para niños y yo sólo tenía 7 años. Al abuelo también le debo los grandes interrogatorios para comprobar el estado de mis conocimientos. ¿En qué año se proclamó la independencia de Estados Unidos? ¿Quién compuso la Marsellesa? ¿Cuántos presidentes ha tenido Colombia? ¿Quién fue José Martí? ¿Qué diferencia hay entre la palabras cocer y coser? ¿Quién escribió Mi delirio sobre el Chimborazo y en qué año? Y así una y mil preguntas más que a veces me cogían desprevenida.
Cuando me despedí sentí una honda tristeza. Dejaba a mi abuelo sentado en la cama de hospital con su figura alta a punto de doblegarse. Yo me iba con la incertidumbre de un próximo encuentro y con la certeza de haber desaprovechado muchas oportunidades para estar cerca suyo, para compartir sus historias y relatos que hablan de gestas y colonizaciones y sueños abiertos a destajo. Sin embargo, espero volver verlo el año que viene. Lo buscaré en las puertas de la selva. Me sentaré con él debajo de un árbol, o en la orilla del río y entonces le haré muchas preguntas, tantas como para que el tiempo se detenga y yo pueda decirle que le quiero mientras escucho que antes, cuando yo aún no había nacido, un hombre, una mujer y sus siete hijos emprendieron el camino de la manigua...
(He escrito esta entrada porque espero que el sueño de anoche no sea una despedida. Espero no recibir nunca una llamada allende los mares diciéndome que el abuelo se ha ido sin darme tiempo a mirarlo de nuevo, a reirme con él y decirle que le quiero. Creo que la parca puede esperar unos años más, así Miguel Ángel tenga 92 años)

martes, noviembre 24, 2009

El poeta del consultorio

Mientras esperaba que la médica me visitase escuché su voz recia y profunda. Giré la cabeza para ver de quién provenía y me encontré con un hombre de apariencia contundente que tenía un bastón en su mano izquierda. Estaba sentado junto a una mujer mayor a quien le recitaba uno de sus poemas cuyo título, dice, es “A una niña”. El hombre repasaba sus versos con energía pese al temblor de sus manos y la pesadez de los ojos. Quienes estábamos allí le escuchábamos en silencio y con sorpresa. De su boca no sólo salieron rimas y ritmos apasionados sino fragmentos de su vida. Supimos que llegó a Barcelona en 1963 dejando atrás miserias, humillaciones y hambre. “He pasado más hambre que un lagarto en un pinar, he trabajado los campos andaluces de sol a sol”. También que tiene 71 años y que hace poco le hicieron un homenaje en el Teatro García Lorca de Granada al que no pudo asistir porque “la parienta se puso mala”. Dice una y otra vez que ya va por la novena edición de su obra y que tiene libros en todo el mundo. Yo le escuchaba maravillada dejando de lado la lectura del libro de Martin sobre García Márquez. Me parecía increíble que estuviese asistiendo a un recital poético en un sitio tan frío como lo es un consultorio médico. El hombre iba de sus poemas a su vida con pasión. Me fijé en él. Era robusto y tenía una cara bastante grande y larga, casi prognática y unos ojos, que aún conservaban un cierto fulgor juvenil. Cuando la doctora lo llamó, Gerardo se levantó titubeante con su enorme figura a cuestas.
No he cedido a la tentación de buscar a este hombre en Google (tengo su nombre y apellidos completos) porque quiero pensar, en efecto, que es un poeta prodigioso que una tarde de noviembre apareció en un consultorio médico casi como un milagro para despertarnos la sonrisa y la esperanza.

jueves, noviembre 19, 2009

Mi viejo, la selva y yo

Hoy es el aniversario de mi padre y para celebrarlo, he recordado mi primera travesía por la selva cuando apenas tenía cuatro o cinco años. Era la década de los 70…

y mi padre, junto con un pequeño grupo de jóvenes desheradados, se acogió a los planes creados por el gobierno a través del entonces Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) para formar una empresa comunitaria. Para ello se adentró en un territorio cercano a las riveras del río Caquetá, más allá del caserío de Curillo, un lugar del piedemonte amazónico al que entonces no llegaba ni Dios. Eran 11 familias formadas por hombres, mujeres y niños pequeños que después de 4 días de travesía por ríos y trochas intransitables de barro, llegaron a un claro en medio de la selva abierto previamente por los hombres. Allí habían construido 11 casas exactamente iguales: se alzaban sobre pilares de madera para evadir bichos peligrosos; tenían un salón principal, dos habitaciones y una cocina, sin paredes, casi a la intemperie. La conformación del conjunto era sencillo: dos hileras de casas enfrentadas y separadas por un camino real, una especie de calle en la que se desarrollaba la vida social. Allí los niños jugaban mientras las mujeres se reunían, en sus pocos momentos de ocio, para hablar de los pormenores de una vida marcada por los ojos de la manigua y por una precariedad que parecía tejida con hierro. También era el lugar en el que se realizaban las reuniones generales para discutir asuntos relacionados con la supervivencia o para la repartición de los productos alimenticios. Todo se dividía en partes iguales para las once familias: el producto de la caza, los cultivos y los sacos de harina y de leche en polvo, CARE, que donaba el gobierno estadounidense y que hacía parte del programa Alianza para el Progreso que había implementado el gobierno de Kennedy a comienzos de los 60. No era fácil allí la vida pues a las inclemencias de la selva había que sumarle la falta de centros de salud o de educación cercanos, la carencia de agua potable, de caminos, la presencia de animales peligrosos… Todo era una tenaz lucha cotidiana. Las mujeres se encargaban de la intendencia de la casa y la prole, de mantener la productividad de los hombres. Recuerdo que madre y otras mujeres limpiaban la ropa en un un río de aguas negras (en la selva las aguas de los ríos, aunque son límpias, se ven oscuras) en el que habían hecho unos lavaderos esculpidos en madera. Mientras ella hacían sus oficio rodeadas de selva y ruidos misteriosos los niños y niñas nos bañábamos hasta que la piel nos quedaba arrugada y desteñida.
Allí, en la manigua, había un horizonte extrañamente cercano y verde que estaba poblado por figuras malévolas alucinantes. En una de esas noches en las que el cielo embravecido escupía agua y fuego y el viento parecía arrancar los cimientes de la casa, Eolo me llevó en volandas hasta la copa de un árbol que se balanceaba con furia. Allí pasé la noche agarrada a una rama, sintiendo el horror de estar a la intemperie, muda ante una naturaleza salvaje e inhumana. La negrura de la selva embravecida, las ramas crujientes de los árboles, el silbido ensordecedor del viento entre las hojas, los miles de sonidos opacados por un temporal de terror, aún habitan los profundos resquicios de la memoria. En mis recuerdos todo es bárbaro y alucinante como aquel extraño sonido que procedía de las entrañas de la selva. Es el tigre, decían los hombres. Los niños buscábamos protección en los brazos de las madres mientras los hombres hacían hogueras inmensas en los alrededores del caserío. Con la luz del sol todo era distinto. Los niños y niñas olvidábamos el miedo y nos dedicábamos a nuestra tarea de exploradores y exploradoras. “Que llueva, que llueva, la vieja está en cueva…” cantábamos cuando de repente se desplomaba sin piedad una mata de agua y entonces bajabamos a la calle a mojarnos y a revolcarnos en el barro colorado y pegajoso, mientras las madres nos amenazaban con seres terribles: “si no hacen caso la Madremonte se los llevará para la selva y nunca podrán salir de allí”. Pero también mentaban a la Pata Sola, la Llorona, el Hojarasquín del Monte, el Diablo o Coco, todo una pléyada de seres mitológicos que la modernización ha desterrado sin contemplación.
Siempre tengo la sensación clara y nítida de esa noche inclemente en que dormí en los brazos de la selva, tan nítida como aquella imagen de una mujer sujetando a un pequeño niño de las piernas para que éste escupiese una moneda que se había tragado. Aún tengo la visión exacta de la moneda babosa sobre la tierra y el fragor de la lluvia en mi cuerpo de niña. Pero no todo era malo en la selva. Recuerdo que algunas veces acompañaba a mi madre cuando iba a dejarle el almuerzo a mi padre, casi siempre internado en la selva cortando árboles. Los derribaba con un hacha y luego los aserraba para sacar tablones, unas franjas finas de madera que servían para hacer casas y mesas y camas. Pero a veces no sacaba esos tablones sino trozos más pequeños con los que se techaban las casas. La selva olía a madera cortada. Algunas veces los árboles lloraban y sobre el corte se formaba una costra transparente. Eran lágrimas de árbol petrificadas. Tenían un olor dulce y yo no resistía la tentación de probarlas. Mi padre me hacía columpios con las lianas y yo allí me mecía una y otra vez mientras él comía y mi madre lo esperaba sentada en un tronco con su cara de niña. Una vez me caí del columpio y me fracturé un brazo. Sólo recuerdo el dolor y la cara de un viejo que me dio un tirón fuerte para acomodar el hueso. Tenía cuatro años y en medio de la selva fue casi un milagro que no me quedase el brazo descompuesto. El sobador encajó el hueso a la perfección y lo demás lo hizo la naturaleza.
De la selva recuerdo también aquella travesía de la partida. El rio estaba casi rojo y las ramas de los árboles tocaban el agua. Veníamos mis padres, mis dos hermanitos y yo en una canoa con todos los enseres. Mi padre había dejado definitivamente la empresa comunitaria después de haberse peleado con uno de los integrantes. Por poco llegan a las manos. Todo empezó por un malentendido en la repartición de unos alimentos y porque el hombre en cuestión era un egoísta y quería el poder. Decía que mi padre hacía un reparto desigual y en vez de hablarlo directamente con él, lo decía en voz baja con los otros vecinos. Hasta que papá se enteró. Discutieron y mi padre sacó el machete. El otro supo que iba en serio y desistió. Se arrugó. Pero mi padre tenía claro que no podía seguir allí, así que después de un año de trabajos a destajo tuvo que abandonarlo todo y salir como había llegado: con un saco en el que cabían sus enseres. Y allí íbamos en la canoa que se balanceaba sobre unas aguas tranquilas y extrañas. No sé cuánto tiempo estuvimos río arriba. Sólo recuerdo que llegamos a un lugar donde el río formaba un lago. Era inmenso y allí en un costado había una casa flotante en la que nos quedamos una noche. Yo estaba maravillada: no podía creer que hubiese una casa que no se hundía nunca, así creciera el río. Una casa sobre unos inmensos bidones vacíos que se mecía con la corriente y desde la que se podía ver los peces y las ramas de los árboles y las espumas pasajeras. ¡Una casa mágica!
En mis recuerdos de esa travesía por la selva y el río, padre era mi héroe. Entonces no tenía más de 28 años. Era alto, moreno y muy guapo. Tenía unos dientes preciosos y una sonrisa a juego. Pero además era fuerte, con un carácter indómito y sincero que le hacía adorable (o lo contrario). Un luchador persitente. Un alma libertaria con nobles ideales. Una suerte de judío errante cuyas ideas y compromiso modelaron el ánima de sus hijos e hijas, modelaron mi visión de la vida.


Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...