sábado, octubre 30, 2010

Para construir espacio público

Os comparto mi columna "Desde Barcelona" que escribo semanalmente para el  periódico El Líder, del Departamento del Caquetá, Colombia.


Para construir espacio público

Resulta inquietante la manera cómo en América Latina y Colombia se concibe el espacio público por parte de quienes dirigen el destino de las ciudades. Salvo contadas excepciones lo ven como un espacio que debe tener ciertas características formales adaptadas sobre todo a las necesidades del tránsito vehicular y, también, como un territorio que debe ser controlado, vigilado y, si hace falta, construido de acuerdo a unos ítems indiscutibles y en los cuales no participa la ciudadanía.
Existe la creencia generalizada que se construye espacio público cuando se pavimenta una calle o cuando se persigue y se saca a los vendedores ambulantes del centro de la ciudad. Y lo mismo se piensa cuando se amplía una acera para permitir más fluidez de los tránsitos peatonales pero se olvida hacer gradas o rampas para poder bajar del andén sin morir en el intento. Dicen los políticos que piensan en el espacio público cuando reforman un parque sin tener en cuenta las necesidades de la gente que lo usa, que lo transita, que lo vive. Y que se interesan por este tópico cuando gastan cantidades impresionantes de dinero en diseñar nuevas estrategias para limpiar este territorio de formas y seres indeseables.
Pero se equivocan. Construir espacio público significa, sobre todo, retomar los presupuestos básicos que lo definen; esto es, concebirlo como una comarca accesible para todas las personas. Un territorio abierto, despojado de obstáculos que impidan que aquellos seres que lo comparten (extraños, conocidos de vista o conocidos) puedan transitar por ellos con libertad y en igualdad de condiciones y en donde sea posible no sólo las derivas, los cruces sino también los encuentros y los azares. Si partimos de esa premisa encontramos que en nuestro contexto no existe un espacio público como tal sino un territorio fragmentado y caótico en el que reinan los vehículos. No existe un espacio pensado para los y las urbanitas pues por una parte, la calles, los pocos parques, los lugares comunes no están acondicionados debidamente para el acceso de todas las personas (mayores, individuos con alguna discapacidad física o motora, mujeres con cochecitos de bebé, etc.). Y por la otra, no existe una voluntad política para construir un espacio público democrático y abierto en el que sea posible también la circulación de ideas, de cuerpos, de pasos, de opiniones, de miradas…
*Doctora en antropología social y cultural.

miércoles, octubre 27, 2010

Presentación de Transmutaciones. Literatura Colombiana Actual

Antonio Maria Flórez es un poeta y narrador colomboespañol que deambula por las esferas de la palabra con fluidez y solvencia.  Recuerdo que la primera vez que supe de él fue hace un año en la Biblioteca de la Bòbila a través de su director Jordi Canal. Entonces leí algunos poemas suyos que me impresionaron gratamente. Luego volvimos a coincidir este marzo pasado en la premiación del premio de novela L'H Confidencial.  Hablamos y quedamos de encontrarnos de nuevo en nuestros respectivos espacios pero no fue posible porque Antonio se mudó a su tierra primera: Don Benito (Extremadura).
Nos vimos justo antes de su partida; entonces me obsequió varios textos dentro de los cuales estaba Transmutaciones, literatura colombiana actual.  En este libro se dibuja parte de ese mapa de las letras colombianas de hoy a través de la voz de cinco autores y autoras: Andrea Cote Botero, Adalberto Agudelo Duque, Triunfo Arciniégas, Octavio Escobar Giraldo y Orlando Mejía Rivera.
Y es justo este libro el que mañana  jueves 28 de octubre se presenta en la Biblioteca Tecla Sala de L'Hospitalet. Me pasaré por allí para saludar a Antonio y ponernos al día en nuestros particulares asuntos literarios. La noticia completa  ha sido también reseñada en La Vanguardia por el periodista  Juan Carlos Ruiz Vásquez. Se puede leer en el siguiente link:

Ni por edad ni por afinidades estéticas, como señala el prologuista, pueden ser considerados estos escritores integrantes de una generación, aunque sobre ellos pesan las mismas circunstancias históricas y un 'espíritu de época' que si bien no determina la dirección de una creación literaria sí contribuye a condicionarla. Dos fenómenos relevantes, de distinta naturaleza, han planeado sobre su tarea. Uno es el de la interminable violencia de la historia colombiana en el siglo XX, ligada en un momento a las enormes riquezas de la nación (oro, perlas, esmeraldas, canela) y, más tarde, a la suma y entrecruzamiento de la violencia de la guerrilla, del narcotráfico y de los paramilitares. Sea cual sea el tratamiento dado, la creación literaria no fue ajena a esta deriva sangrienta que se traduce en corrupción del sistema político, represión policial, expulsión de la tierra de grandes contingentes de población...El otro fenómeno fue la concesión del premio Nobel a García Márquez en 1982 que marcó con luces y sombras a toda una generación de narradores jóvenes por entonces…”. (M.S. Viola. Trazos).

lunes, octubre 25, 2010

XVI


Un halo de tu boca
aviva los sentidos
y vuelves
anca de potro
elevada hacia los montes,
péndulo de hierbas
ahorcajadas en las piernas,
cardumen de ardientes hojas.
Y eres voz
y dientes
y manos.
Se agita el monstruo
que duerme entre mis pechos.
.
Martha Cecilia Cedeño Pérez, Amores urbanos, Parnass Ediciones, Barcelona, 2010

sábado, octubre 23, 2010

Mi columna de esta semana

"La vida a través de los ojos de la infancia" así se titula mi columna de esta semana y versa sobre  una bella experiencia: la Escuela Audiovisual Infantil, de Belén de los Andaquíes, Caquetá, Colombia.  Podéis leerla aquí:
http://www.ellider.com.co/?p=1465

lunes, octubre 18, 2010

Dulce de higos

El final...

Un día espléndido. Una compañía excelente (mi entrañable amiga Isabel).  Y un árbol a orillas del río Llobregat. Lo demás es un dulce de higos hecho a fuego lento  y aliñado con canela, piel de limón y panela. Aromas y colores de infancia y tiempos en los que los días eran eternos y siempre transparentes. Como ayer domingo. Una larga jornada con un cielo límpido pese a las aguas marrones, a los aviones pendencieros, al paisaje gris que se levanta sobre el río como una maldición.  Un día espléndido pese a todo (o quizá por ello).
El comienzo...
Fotos (Martha Cecilia Cedeño e Isabel Gómez)

viernes, octubre 15, 2010

Dos mecheros por un euro

La mujer arrastra los pies y las palabras. Tiene el pelo largo y su piel luce una tersura inédita. Camina despacio. Abre la boca. Dos mecheros por un euro. Gime. Pasa por mi lado. Yo no fumo, pienso. El metro es una trampa en la que conviven cuerpos extraños. Olores a pies, sobacos y genitales sucios.  Alientos de ajo y vino trasnochado. Miradas huidizas y secas.  Pienso en la clase de cámara. Mi ejercicio fue el peor. Una luna perdida tras un zum tembloroso. Risas. A mi no me importa. ¡Qué calor! El metro apesta. Dos mecheros por un euro. Es la misma mujer del otro día; entonces llevaba una falda larga y unos zapatos abiertos. No tenía la cara de limosnera que luce hoy ¿De dónde será? Imagino que de Europa del Este. Una exhabitante de un lejano paraíso social. Recuerdos de otra historia. Víctima de nuevas historias. Dos mecheros por un euro. Tuviste dificultades técnicas para plasmar tu idea, me dice el profesor.  El metro para, el olor no se aleja. Penetra los tejidos de este viernes de calles ajenas. No dejo que me joda esta noche caústica. Hoy no he leído los ensayos de la Media Luna, ayer terminé de ler el último texto. Habla de mí. Dos mecheros por un euro. Yo no fumo. Las palabras existen como el libro de los adioses. Can Serra. El metro se detiene. Se aleja. Veo un monstruo metálico cubierto de mierda.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...