lunes, octubre 25, 2010

XVI


Un halo de tu boca
aviva los sentidos
y vuelves
anca de potro
elevada hacia los montes,
péndulo de hierbas
ahorcajadas en las piernas,
cardumen de ardientes hojas.
Y eres voz
y dientes
y manos.
Se agita el monstruo
que duerme entre mis pechos.
.
Martha Cecilia Cedeño Pérez, Amores urbanos, Parnass Ediciones, Barcelona, 2010

3 comentarios:

Juan Carlos Garrido dijo...

Precioso y evocador poema.

saludos.

Martha Cecilia Cedeño-Pérez dijo...

Juan Carlos,
gracias por pasarte por aquí. Yo también paseo por tus lares aunque a veces no deje huella.
Un abrazo,
Martha

Martha Cecilia Cedeño-Pérez dijo...

Don Vito,
Ya me pasaré por tu blog y muchas gracias por pasarte por el mío.
Saludos,
martha

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