El final...
Un día espléndido. Una compañía excelente (mi entrañable amiga Isabel). Y un árbol a orillas del río Llobregat. Lo demás es un dulce de higos hecho a fuego lento y aliñado con canela, piel de limón y panela. Aromas y colores de infancia y tiempos en los que los días eran eternos y siempre transparentes. Como ayer domingo. Una larga jornada con un cielo límpido pese a las aguas marrones, a los aviones pendencieros, al paisaje gris que se levanta sobre el río como una maldición. Un día espléndido pese a todo (o quizá por ello).
El comienzo...
Fotos (Martha Cecilia Cedeño e Isabel Gómez)
5 comentarios:
El secreto de una receta está, además, en la presentación. En este caso, el fotógrafo(o la fotógrafa)es tan bueno(a) como quien cocinó. Dan ganas de comer despacio con cucharita, a pesar de peso de más que el médico me dijo que me sobra. Ojalá pronto se inventen la manera de enviar la parte por internet
Gracias por pasarte por aquí, Martha. Yo creo que el secreto está en esa maravilla nuestra: la panela. El color, la textura, el sabor, um... me quedó buenísimo pero seguro que tu habrás probado unos estupendos.
Un abrazo
Tiene buena pinta.
Abrazos
Qué peligro tienen los arboles..
Isa, Felipe, Jordim, gracias por pasaros por aquí...
Un abrazo
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