lunes, octubre 18, 2010

Dulce de higos

El final...

Un día espléndido. Una compañía excelente (mi entrañable amiga Isabel).  Y un árbol a orillas del río Llobregat. Lo demás es un dulce de higos hecho a fuego lento  y aliñado con canela, piel de limón y panela. Aromas y colores de infancia y tiempos en los que los días eran eternos y siempre transparentes. Como ayer domingo. Una larga jornada con un cielo límpido pese a las aguas marrones, a los aviones pendencieros, al paisaje gris que se levanta sobre el río como una maldición.  Un día espléndido pese a todo (o quizá por ello).
El comienzo...
Fotos (Martha Cecilia Cedeño e Isabel Gómez)
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