domingo, noviembre 06, 2011

Presentación de "La Cua de palla: retrat en groc i negre"

El próximo 11 de noviembre se presentará el libro La cua de palla: retrat en groc i negre de Jordi Canal y Àlex Martín Escribà. Así aparece reseñado en La Vanguardia:





Día: 11/11/2011
Hora: 19:00 h.
Lugar: Auditorio del Centre Cultural la Bòbila, Pl de la Bòbila, 1. 08906
L'Hospitalet de Llobregat

domingo, octubre 30, 2011

El Bien Común*


Hoy se llevan a cabo elecciones en Colombia  para escoger Gobernadores, Diputados, Alcaldes, Concejales y Ediles de las Juntas Administradoras Locales. Es un ejercicio concreto de la democracia participativa cuya base reposa en la posibilidad de que la gente, las personas de a pie, el pueblo  en general, elija a quienes los representará de la mejor manera, a quienes lucharán en todo caso por los intereses comunitarios y no  por los particulares.
Dicho de ese modo suena magnífico pues nos hace pensar en ese profundo convencimiento democrático en nuestro país. Faltaría más. Y también en una cierta tradición en donde supuestamente se está a la búsqueda del bienestar social.  Y no cabe duda de que los candidatos y candidatas, en sus respectivas campañas, se esfuerzan en  señalar los problemas a resolver esbozando medidas para ello.  Señalan y prometen. En principio todos se afanan por convertirse en adalides  y portavoces de los necesitados y en  los estandartes del progreso. ¿Qué más se puede pedir?
Pero algo falla en todo esto.    Y ese algo tiene que ver con la noción que nuestros políticos y políticas tienen del Bien Común -o su total desconocimiento-,  un concepto complejo sobre el cual se han llenado páginas y páginas desde hace mucho tiempo.  En economía su significado clásico apunta hacia la noción de riqueza o propiedad común; en el aspecto  social y filosófico al bienestar y bien común. En este último sentido connota entre otras cosas, planteamientos tan básicos como que  deriva de la naturaleza humana y es superior a cualquier individuo, que redunda en provecho de todos, esto es, su profunda orientación hacia los derechos de las personas en general tanto en las exigencias del cuerpo como las del espíritu.   El Bien Común obliga al Estado pues la razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en éste y por ello deben actuar en consecuencia, esto es, respetando su naturaleza.
Todo esto suena muy bonito, especialmente cuando vamos a la realidad y leemos  noticias  sobre el “trabajo efectivo” de nuestros gobernantes, muchos de ellos investigados/as  por corrupción  pura y dura con todos sus matices. ¡Justo al antinomia del bien común! Ellos y ellas laboran arduamente no por el bienestar de la sociedad que los eligió sino por la de sus propios bolsillos. ¡Una vergüenza!
Nuestros gobernantes no tienen la menor idea de lo que significa trabajar  por el bienestar de la gente y comprometerse íntegramente en lograr mejoras en la calidad de vida de la comunidad. Tampoco tienen sentido de la transparencia, la responsabilidad, el respeto, la ética.  Nuestros gobernantes ignoran el sentido último del Bien Común.
Ojalá que hoy la gente sepa escoger a sus representantes para no repetir aquello de que tenemos los gobernantes que nos merecemos…
*Columna en El Líder

jueves, octubre 27, 2011

Poética a través de SMS

Martha:

En las comisuras  del otoño
naufragan,
cada tarde,
mis palabras.

Pilar:

Treparé hasta las hojas
sangre
para rescatar tus palabras
fecundas. 

domingo, octubre 23, 2011

¿El epílogo de ETA?*

Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
ETA (Euskadi Ta Askatasuna) expresión euskera que se podría traducir al castellano como País Vasco y Libertad, acaba de anunciar la dejación de las armas después de 53 años de violencia y más de 800 muertos. En el comunicado afirma entre otras cosas que “estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político” y  reconoce que “frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo”.
Dos enunciados  clarificadores en los que subyace la aceptación de la aridez de su lucha para alcanzar esos objetivos independentistas a punta de disparos y bombas.  Acepta sin miramientos el fracaso de sus métodos extremos articulados  para horadar el Statu Quo y las mismas entrañas de la sociedad vasca y española.  Acepta que después de 53 años de terrorismo sólo ha conseguido llenar la vida cotidiana de zozobra y miedo. Y de muchas víctimas. La mayoría inocentes y otras de su mismo círculo. Víctimas propias y ajenas.
Ese reconocimiento se torna explícito al anunciar el cese definitivo de la actividad armada, haciendo un llamado a los gobiernos de España y Francia para abrir espacios de diálogo. Con ello también ETA muestra su  compromiso “claro, firme y definitivo” en la construcción de un proceso de paz real y en la resolución de las consecuencias de ese largo y crudo conflicto.
Esta es la mejor noticia de los últimos tiempos para una sociedad hastiada del terrorismo,  de la zozobra, de la amenaza permanente. Una buena nueva esperada y anhelada durante muchos años pero hasta ahora bastante esquiva. ¿Cuándo podremos los colombianos y colombianas despertarnos con una noticia similar? ¿Cuándo tendremos la certeza de la construcción de caminos alternativos para  poner fin a esa violencia atroz que nos conmina a la muerte, al exilio, a la desesperanza? ¿Cuándo se enterarán los “señores” de la guerra que el terror, la represión, la amenaza, la tortura, el secuestro y todos esos mecanismos perversos del conflicto sólo producen asco y repulsión? Con su barbarie sólo se erige la muerte, todas las muertes.
La cuestión es bastante clara. La única manera para allanar el camino en búsqueda de una resolución al conflicto colombiano es el diálogo, la voluntad de sus distintos actores para sentarse a negociar con todas las cartas puestas sobre la mesa. No hay otra alternativa.  El desangre que la violencia ha ocasionado en el seno de la sociedad colombiana jamás podrá repararse pero sí es factible detenerlo para trazar un futuro sin miedos y sin muertes.
ETA acaba de anunciar el cese de su actividad armada. ¿Cuándo lo harán las bandas terroristas de nuestro país?
*Columna de El Líder de esta semana
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AQUÍ VA EL VÍDEO DEL COMUNICADO DE ETA



domingo, octubre 16, 2011

El verdadero rostro del TLC *


Martha Cecilia Cedeño Pérez

El verdadero  rostro del TLC
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, aprobado por el Congreso de este último hace unos días, es uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido Colombia desde tiempos inmemoriales.
En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de Colombia.
Dentro de las implicaciones reales de dicho tratado se pueden mencionar, entre otras, la exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses;  la sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos; el aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los EU no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
Y otras implicaciones colaterales son la intensificación de la política de guerra total con la que, desde el mandato de Uribe, se ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica; la apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.
Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, controlar, arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana),  y para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza y acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana.
En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.
¡Viva el TLC!
*Mi columna en El Líder de esta semana.

viernes, octubre 14, 2011

La lectora (II parte)

Un lector muy avezado, me envía estas palabras vía email para completar el día siguiente de Anna:

"Es muy bello…  Fíjate lo que le ocurrió a Ana: al día siguiente alguien le preguntó desde el otro extremo del auricular si le aconsejaba retomar la agenda de papel, ya que previsiblemente los servidores de RIM volverían a colgarse. Sí, respondió ella, tome papel y bolígrafo que le explico como funcionan estás antiguas e infalibles aplicaciones de la escritura...". LG 

La lectora

Supongamos que se llama Anna y que después de dejar a su hijo en el colegio toma el metro para ir al trabajo. Supongamos que ella es teleoperadora desde hace un par de años pese a haber hecho hasta tercero de derecho. Supongamos que su horario laboral comienza a las 10 de la mañana. Y supongamos que, a veces, tiene el impulso de escribir. De hecho, ya tiene un cuento publicado en una de esas revistas hechas con más ganas que calidad. 
Ella, Anna, ahora va en un asiento del metro y lee Kafka en la orilla de Murakami, un japonés convertido en ídolo de las letras mundiales. No es para tanto, diría algún escritor versado en el arte de la mentira. Ella va allí, absorta en su lectura sin fijarse en una mujer que vende mecheros a un euro, en una chica con una cuchara en el bolsillo izquierdo de su pantalón, en una pareja adolescente prodigándose besos de latonero, en un jovenzuelo de rastas castañas en cuyos pelos  seguramente habitan muchas especies de piojos (decían que Bob Marley tenía 15 tipos de esta ganadería en el momento de su muerte), en una mujer rotunda cuyas carnes se salen por las comisuras de la ropa, en un hombre de gafas oscuras, en un muchacho de ojos vivarachos pendiente de los descuidos ajenos...   

Ella, absorta en la lectura, olvida las paradas, los anuncios, las miradas. Olvida la realidad de un día cuyo comienzo podría ser éste:

"Buenos días, soy Anna Solè ¿Puedo ayudarle en algo?
"Mire señorita mi Blacberry no funciona desde hace tres días. ¿Podría usted  mirarlo? (Aquí el tono de voz sube) Estoy desesperado no puedo conectar a Internet, no puedo mandar mensajes por Whasap... estoy totalmente incomunicado y no puedo hacer nada.  ¡Esto es increíble! Yo no puedo vivir sin estar conectado. ¡Quiero una solución ya!  (En este momento Anna, desconcertada, respira profundo para no mandar al hombre y su BB a la puta mierda)...

Y cuando al fin regresa a la realidad, se da cuenta de que se ha pasado de estación. Diagonal ha quedado atrás y la única alternativa es apearse en la estación siguiente y hacer el viaje de regreso.
¡Vaya día que me espera! piensa Anna

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...