viernes, marzo 31, 2006

Una mujer de madrugada

Desde hace 15 días hago una cosa que jamás había hecho: caminar de madrugada por las calles solitarias de la ciudad. Es una sensación al mismo tiempo agradable e inquietante. Agradable porque experimento una especie de libertad, de amplitud, de independencia, al conquistar un tiempo -la noche- y un espacio -la calle- que siempre ha sido problemático para las mujeres. Y de inquietud porque una mujer que camina sola a las dos y media de la madrugada es, cuando menos, inquietante, una figura liminal, fronteriza; un ser ambiguo que se mueve en ámbitos difusos. ¿Quién es esa? ¿Qué hace a esta hora de la madrugada? ¿Qué busca?

Es decir, nos pone en una situación doblemente problemática pues por una lado nos convertimos en el punto de mira de los otros ocupantes de la calle (hombres, por supuesto), que perversamente se abrochan el derecho de mirar sin contemplaciones, y por el otro, sentimos miedo porque se pueda vulnerar nuestra integridad física. Pero además porque muy en el fondo aún sentimos ese prejuicio atávico de estar navegando en aguas que no son las nuestras, de estar haciendo algo "fuera de lo común" e impensable en contextos como el latinoamericano por ejemplo.

En ciudades como Bogotá o Neiva (Colombia) caminar solitaria por un escenario nocturno es más que un acto de fé: es una locura. Allí la inseguridad física se acentúa no sólo por los "desórdenes" de una sociedad en donde priman aspectos preocupantes de violencia, sino porque la misma conformación, estructura, diseño de las urbes no está preparada para el tránsito de esos seres considerados "inferiores" o "vulnerables". No existen vías peatonales adecuadas para los tránsitos ni una iluminación que permita tener una visión amplia del espacio y sus potenciales habitantes por lo que siempre se está en la mira de los maleantes y pervertidos. Así que las mujeres, los niños, los minúsvalidos lo tienen bien dificil para poder desplazarse no solamente de noche, lo cual es entendible dadas las circunstancias expuestas arriba, sino de día, lo cual es todavía más preocupante.

Así que conquistar la calle nocturna se ha convertido para mí en un reto, un reto que no hubiese podido llevar a cabo si las circunstancias laborales no me lo hubiesen exigido, pues trabajo de las 8 de la noche a las 2 de la madrugada en una empresa de asesoría telefónica. Está muy cerca de casa y de día ir hasta allí se convierte en un paseo agradable y despreocupado, pero de noche la distancia se multiplica y es como si quedara a kilómetros. No hay un autobús nocturno que me vaya bien y pagar un taxi implica gastar la mitad de mi sueldo (en Barcelona las tarifas de taxis son costosísimas) y por otro lado, queda solamente a 20 minutos de casa caminando. Aquí se puede aplicar muy bien aquello de tan cerca pero tan lejos, sobre todo porque en el trayecto debo pasar por debajo del puente del ferrocarril y por un lado del parque de Les Planes, lugares que por su conformación dan un poco de miedo.

Pero la verdad, más que el temor a cruzar por esos lugares que en la práctica he descubierto hermosos y poco inseguros, lo que me hace experimentar cierta angustia es ese miedo que me acompaña desde mi adolescencia en Colombia en donde, como ya he sugerido, el tiempo y lugar de la noche es un cronotropo insalvable para las mujeres. Así que el miedo no está fuera sino dentro de mí. Temo a la oscuridad -que en verdad aquí no existe porque todo está muy bien iluminado-, a la hora -!dos y algo de la madrugada!-, a que alguien me persiga de repente, a que salga un fantasma del cementerio que está junto al parque y me asuste (es surrealista, lo se, pero permitirme ese exabrupto), a que alguien me confunda con una buscona, prostituta o algo parecido...

Todos estos temores inculcados en una socialización de la debilidad, del temor, de la vulnerabilidad y de la convicción de que la calle y la noche son, ante todo, para los hombres (aún recuerdo mi época de estudiante de literatura cuando empecé a descubrir la noche y sus trasuntos, faltó poco para que mi padre me echara de casa "una niña bien no llega a estas horas de la noche", me decía. Ah, y recuerdo el sonido de las ventanas de los vecinos cuando se abrían: los ojos de las señoras estaban a la expectativa para comentar al siguiente día que la chica de al frente andaba en malos pasos... si yo hubiese sido hombre todo eso, al contrario, demostraría mi virilidad, mi crecimiento personal y mi entereza como varón).

Esos temores, algunos infundados y otros no tanto, acompañan mis tránsitos matutinos; sin embargo, poco a poco los voy dejando atrás porque cada vez que salgo del trabajo y subo la Rambla Just Oliveras y agarro la Avenida Isabel Católica me acompaña la convicción de que estoy haciendo mío un espacio que ya me pertenece, y que no soy distinta de otra persona que deambula a esa hora de la madrugada. Cada vez tengo la convicción de que puedo caminar por donde me plazca, a la hora que sea; de que puedo admirar la noche y sus contornos: los árboles de la calle que tejen figuras, el claroscuro del parque con su fisonomía ambigua y fronteriza, la calle solitaria, diáfana por donde de vez en cuando se desplaza un coche; el cielo oscuro con algún lucero tozudo que se muestra pese a la contaminación; los edificios dormidos con sus ventanas en duermevela; el graznido de un pájaro; la mujer que deambula solitaria como yo; el hombre que sale con los ojos dormidos y me lo encuentro siempre en la esquina de casa...

Es la calle toda mía y esta ciudad que palpita y duerme al mismo tiempo. Y nunca me había sentido tan bien como ahora porque sé que puedo salir por donde me plazca con la seguridad suficiente de estar haciendo mío un espacio que por los siglos de los siglos se nos ha negado. !Qué viva la noche, la ciudad y sus contornos!
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet- Barcelona, 2006.

domingo, marzo 26, 2006

Ha llegado la primavera

Ha llegado la primavera. El paisaje gris de la ciudad poco a poco se va transformando en un cuadro de colores, de niños que corren de aquí para allá, de jóvenes sedientos de sol, de hombres y mujeres que salen a la calle con menos ropa pero con más ganas de vivir, eso es quizá lo que parece reflejarse en sus rostros ahora más distendidos, más a tono con la vida que comienza a brotar en los árboles.

Las noches eternas han quedado atrás y el frío también. Los días poco a poco se alargan tanto como los deseos de salir. Hay ganas de reir, de amar, de redescubrir la ciudad y sus contornos, de encontrarse con la gente, de sentarse en una terraza a comer unas buenas tapas (se me hace agua la boca con las patatas bravas, los chocos, el cochinillo, el pulpo al ajillo y tantas otras delicias que acompañan una caña, una sangría o una clarita), de despojarse de ropa para enseñar las formas, de guardar los temores en el armario...No cabe duda, ha llegado la primavera y la sangre se altera.

La alegría se dibuja en los rostros antes opacos y la vida palpita en las esquinas, tal como la sonrisa plena de Luna del Mar que celebra feliz la llegada de la primavera, con flores en la cabeza y brillos en los ojos.

Los sentidos reverberan como nunca y hay ganas de beberse el mundo. Ha llegado la primavera a mi corazón y soy feliz...

Martha Cecilia Cedeño Pérez

miércoles, marzo 22, 2006

EL TLC Y LA REALIDAD COLOMBIANA

TRATADO DEL LIBRE COMERCIO (TLC) ENTRE COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS: PACTO DE UNA ENTREGA ANUNCIADA

El pasado 27 de febrero el gobierno colombiano a la cabeza del ultraderechista Álvaro Uribe Vélez selló el llamado Tratado de Libre Comercio TLC con los Estados Unidos –que seguramente será firmado en 90 días y aprobado por el Congreso de la República, si la sociedad civil no rechaza con fuerza esta entrega perversa-, uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido nuestro país desde tiempos inmemoriales. Pero ¿qué es y cuáles serán las consecuencias de esta confirmación de los lazos de dependencia de nuestro país con el imperio más poderoso de la tierra?

En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de los colombianos y colombianas.

Estas son algunas de las implicaciones reales de dicho tratado:
- Exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses.
- Sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos
- Reducción de los ingresos del Estado
- Aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los E. U. no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
- Intensificación de la política de guerra total con la que Uribe ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica
- La apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.


Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, para controlar, para arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana), para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza, para continuar con el programa de guerra total que tan bien se aviene a los intereses de Uribe y Bush, para acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana. En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.


¡No más pobreza, sangre y lágrimas para un pueblo que merece una segunda oportunidad sobre la tierra!

¡No a la entrega de nuestra soberanía, nuestros recursos, nuestros sueños!¡No al TLC que vulnera la esperanza de una nación!


Barcelona, 2006 COLECTIVO MALOKA

domingo, marzo 19, 2006

"La interracialidad" (II parte): una historia en el Metro

A Pilila

La palabra interracialidad como tal no existe, o al menos no el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Existe interracial que según dicho organismo es un adjetivo que se refiere a lo "que está integrado por individuos de razas distintas o que se produce entre ellos. Tropas interraciales. Problemas interraciales". Como el término raza está bastante rebatido entre los antropólogos y demás estudiosos de lo social, me parece que convendría mejor usar el término "interétnico". Algo así como las "relaciones que se establecen entre individuos de diversas etnias y procedencias".

Pero mi intención no es hablar de las implicaciones de esos términos sino contar una historia de la que fui testigo en un viaje de metro. Algunas y algunos de vosotros ya conocéis mi espíritu voyerista, en el sentido de estar siempre observando, mirando con ojos escrutadores todo lo que pasa alrededor. Y como lo he dicho en una entrada anterior, es en el espacio público y semi-público donde mejor se puede ver ese mundo que se explaya ante nuestros ojos, mundo efímero que sin embargo se convierte en un componente indiscutible del lazo social.

Aquí va la historia:
Lunes 11:20 de la mañana. Salgo de la entrevista de trabajo en un despacho de la calle Marina. No quiero agarrar el metro inmediatamente porque me supone hacer un trasbordo en la Sagrada Familia (sí, donde está situada la emblemática obra de Gaudí), así que decido caminar hasta allí porque hace un día espléndido que invita a pasear y detenerse en esos detalles urbanos que a veces pasan desapercibidos; además quiero despejar la mente después del nudo neuronal que me dejó la mujer aquella del monólogo. Camino despacio y de repente me siento feliz. Me gusta esta calle y su contexto, la gente que va a mi lado, el cielo azul y hasta el viento frío. Llego a la estación y bajo para agarrar el metro. Valido el ticket y me dirijo al andén donde llegará el tren. Hay poca gente. Me siento y saco Sostiene Pereira (el bello libro de Tabucci que últimamente releo sin compasión). Llega la máquina. Ah, es la nueva ¡qué bien! (están renovando el parque del metro y ahora hay unos trenes muy guay, como diría mi hija Luna). Subo y tengo una sensación extraña. Sobre la puerta hay una franja violeta con unas estaciones que no son las de casa. ¡Mierda! me he equivocado. La puerta del tren no se cierra. Alcanzo a bajar (imagino que la pareja que iba en uno de los asientos se ha dado cuenta de mi despiste). Claro, la línea azul está al fondo, tal como lo marcan las flechas de la pared de la estación. ¡Vaya despiste! Sigo la flecha y llego al lugar correcto. Hay mucha gente esperando y los bancos están ocupados. Así que me quedo de pie mientras observo al descuido la pantalla de televisión -pasan el tiempo que hará hoy en Barcelona. Sol y frío, está bien. Viene el metro. Subo. Abro un camino entre cuerpos que parecen negarse al movimiento. Hay un espacio al fondo así que me pongo ahí, haciéndome más delgada de lo que soy.

"Diagonal", dice una voz metálica que anuncia las paradas. Aquí se bajará mucha gente. Si, y se sube otra. Suben hombres y mujeres de todas las edades y colores. Se acomodan mientras observo cómo lo hacen. Hay una mujer negra que se fija en las estaciones que están pintadas sobre la puerta, una pareja de jóvenes que se apretujan sin disimulo, un hombre alto y de ojos claros con una americana azul profundo (no se por qué me recuerda a G. Clooney), una señora de pelo rubísimo con una bolsa de compra, una mujer con un carrito de bebé, una estudiante con una carpeta de la UAB... Gente común y corriente que comparte un mismo espacio y tiempo.

"Hospital Clinic". Ahora me fijo en la mujer negra. Mucha gente lo hace, quizá porque lleva un buen rato señalando con el dedo las paradas que están marcadas en la puerta, lo que significa que está de espaldas. Eso es. La mujer es alta, tiene el pelo largo hecho en trencitas y reunido en una coleta. Está de espaldas y de ella sólo vemos su culo enorme (culo de negra, pienso y perdonarme esta expresión que solamente pretende ilustrar una característica anatómica muy acentuada en los hombres y mujeres negros). Si, los hombres mayores que están a su lado se fijan en ese componente físico y algunas mujeres también.

"Sants Estació". Baja mucha gente y quedan algunos asientos libres en este vagón. La mujer se dirige a uno de ellos y el hombre del bigote también. Ha decidido un abordamiento sin cotemplaciones, pienso. Decido quedarme de pie para poder observar bien la escena y estudiar los movimientos del hombre. Es un depredador, no cabe duda. Un viejo zorro. El hombre está muy cerca de la mujer y la mira de manera descarada. Me parece observar que su corazón late a mil por minuto, hasta creo ver cómo se mueve su chaqueta marrón y hasta escucho su respiración entrecortada.

"Plaza de Sants". Sigo observando con curiosidad y disimulo a la espera del momento en que el hombre decida atacar de lleno. El depredador la sigue mirando aunque de vez en cuando mira para otro lado, para disimular quizá. Ahora me fijo en la cara de la mujer. No tiene más de 29 años y lleva gafas. Es una mujer hermosa, de boca y labios generosos. No estoy segura si ella se ha dado cuenta de que este señor la está observando, aunque creo que sí, las mujeres siempre nos percatamos de esas cosas. Ella mira hacia el lado donde está el hombre pero evita detenerse en esa cara que lleva allí, a su costado. Hace como si no existiera. No cabe duda: ella ya se ha dado cuenta del acecho y el hombre está próximo a dar el siguiente paso.

"Badal". La mujer bosteza y el hombre la mira. Madre mía llegó el momento. Sus miradas se encuentran. ¿Tienes sueño? Pregunta el hombre sin contemplaciones y yo descanso. Si, porque estaba tan tensa como él, esperando el momento en que se decidirá a abordar a la joven. Ella le mira y le responde algo. En esta parada han quedado los dos asientos contiguos a la pareja vacíos. Me siento en el que está en el costado. Ahora se ríen, me pareció oírle al depredador algo relacionado con el sueño que le hizo gracia a la chica. ¡Ostras! Imagino: este hombre estará casado hace más de 40 años con una mujer de pelo rubio que le espera en casa. Ella estará viendo el programa de Ana Rosa, tan tranquila y el tío en estas lides....

"Collblanc". El hombre mayor hace el gesto de levantarse quizá porque imagina que la mujer lo hará. Pero no, ella se queda tranquila en su asiento. El le pregunta si esa es su parada y ella responde "no, es Pubilla Casas! La chica tiene acento caribeño. Sigo escuchando fragmentos de conversación que intento recomponer, él le ha preguntado que si la puedo acompañar y ella dice que no es necesario, que vive hace más de 15 años aquí y no se perderá. Pero lo dice sin contundencia como aceptando la proposición del hombre. Ella lo mira, parece no disgustarle la atención del viejo. Al contrario, me da la impresión de que le gusta y que todo el tiempo no ha hecho más que atraer su atención. Estoy segura que bajarán juntos y después, quizá, él la invite a tomar un café...

"Pubilla Casas". La mujer coge el bolso y se levanta, el hombre hace lo mismo. Se abre la puerta y bajan. En el andén les observo titubear un poco sobre la dirección a tomar, luego agarran la salida de la calle Joseph Molins. El tren reanuda su marcha y alcanzo a verlos mientras caminan lentamente. El hombre ríe y sus ojos brillan como ascuas...

sábado, marzo 11, 2006

Seminario sobre etnografía de los espacios urbanos

ETNOGRAFIA DELS ESPAIS URBANS
Seminari obert


ETNOGRAFIES PER A UNA EXPOSICIÓ
Badia del Vallès: Cinc informes i un film

Andrea Avaria, Marc Dalmau, Manuel Delgado, Deborah Fernández, Gerard Horta, Sebastià Subirats

Dissabte, 18 Març 2006
11 h. Fundació Tàpies
Aragó, 255 Barcelona


Grup de Treball Etnografia dels Espais Públics
INSTITUT CATALÀ D’ANTROPOLOGIA

GRECS - Grup de Recerca en Exclusió i Control Socials
Departament d’Antropologia Cultural i Història d’Amèrica i Àfrica
UNIVERSITAT DE BARCELONA

jueves, marzo 09, 2006

El mal ejemplo de Florentino Pérez

LA CRISIS DEL REAL MADRID
El mal ejemplo de Florentino
Por: Juan Carlos Ruiz Vásquez - www.lavanguardia.es

No quiero ser 'aguafiestas' en el momento más dulce que vive el conjunto azulgrana -ahora que ha dejado a un lado al Chelsea del prepotente Mourinho- pero estoy seguro de que más de un socio y seguidor del conjunto barcelonista se ha formulado las siguientes preguntas: ¿se podría dar en el futuro próximo o lejano del Barça la misma situación que ha vivido el Real Madrid? ¿se podría trasplantar el conflicto de egos de los ‘galacticos’ a la plantilla azulgrana? ¿incurrirá Joan Laporta en los mismos errores de Florentino Pérez de ‘maleducar’ a los jugadores?

De momento, Frank Rijkaard tranquiliza a los socios y seguidores afirmando que en el Barça no hay problemas de convivencia. “En el club es impensable que se produzca ahora mismo una situación similar”. El entrenador ha dicho recientemente ante los periodistas que “el buen ambiente en el vestuario del Camp Nou es sobre todo mérito de los jugadores. Quiero felicitarles, porque no sólo es importante tener calidad sino la dinámica del vestuario, el compañerismo y que cada jugador se sienta importante y esté dispuesto a ayudar”.

No olvidemos que el Barça también es un equipo plagado de estrellas y que no hay nada más corrosivo que el denominado ‘entorno’, que en muchas ocasiones perjudica y crea conflicto. Lo decía hace sólo algunos días el portero Víctor Valdés: "el principal rival del Barcelona es el propio Barcelona", al referirse al tramo final que tendrá que enfrentar el equipo de cara a conseguir la Liga y la Champions League.

Pienso, como muchos socios y seguidores, que esto que le ha sucedido al Real Madrid le tiene que servir al Barça como un ejemplo a no seguir. Se que muchos estarán de acuerdo, otros no porque pensarán que son dos equipos con contextos totalmente diferentes y que los problemas del uno no se podrán trasladar al otro. Pese a todo ello, si considero que hay factores para tener en cuenta.

Lo primero está claro: que la directiva -especialmente el presidente Joan Laporta- tiene que seguir guardando la distancia que ha mantenido hasta ahora con el vestuario y dejar en manos de de las personas que ha escogido para que gestionen todo lo relacionado con lo deportivo. Es decir, que sean el secretario técnico Txiki Begiristain y los entrenadores, encabezado por Frank Rijkaard, quienes tomen las decisiones en materia de contrataciones y bajas. Y que los directivos se encarguen del marketing, el posible patrocinio y todo lo relacionado con la parte administrativa.

Otro aspecto a tener en cuenta, tiene que ver con el manejo del vestuario. Aquí no hay ninguna duda que Rijkaard ha sabido darle la conducción adecuada, incluso en momentos en los que se ha visto desestabilizado por hechos externos. Para nadie es un secreto que uno de los factores del actual éxito del Barça ha sido el criterio y el buen rollo entre los entrenadores y los futbolistas.

Sin embargo, hay hechos que son muy difíciles de manejar. Y aquí me refiero a la vida personal de cada uno de los jugadores, como un elemento desestabilizador. O sino, que se lo pregunten a Ronaldo, Beckham, Roberto Carlos y el mismo ‘Guti’, quienes no han sabido manejar su vida personal con la prensa rosa. En este aspecto los jugadores del Barça se han mantenido alejados de toda polémica, a pesar de algunos hechos aislados protagonizados recientemente por Ronaldinho (haciendo de percusionista en la discoteca ‘Bikini’ detrás una máscara en una fiesta de Carnaval) y Márquez (relacionado por la prensa rosa con la modelo Jaidy Mitchell, la ex mujer de Alejandro Sanz). Dos hechos a los cuales Frank Rijkaard ha restado importancia, siendo fiel a sus principios de no vincular lo extradeportivo al manejo interno del vestuario.

Los egos desbordados de ‘los galácticos’

Sin lugar a dudas un hecho que hizo volar en mil pedazos el vestuario del Real Madrid fue ‘La rebelión de los egos desbordados’, como bien tituló el periodista de ‘La Vanguardia’, Carlos Novo, en un artículo para la Revista Dominical.

“Esa es una de las características del Madrid, la desunión de una plantilla donde casi nadie es amigo de nadie y donde los celos profesionales son moneda común”, añade el artículo.

Salidas en falso, como la protagonizada por Ronaldo en vísperas del partido frente al Arsenal en la presente Copa de Europa y la consiguiente respuesta del capitán Raúl González que tildó al brasileño de personalista al decirle que "Ronaldo pensó en él y enturbió la magia de la Champions", son las pruebas más fehacientes de que ese vestuario es un ‘hervidero’.

Luis Figo, que era uno de los consentidos de Florentino Pérez, tan pronto fichó por el Inter de Milán y ya lejos del Santiago Bernabeu, criticó a sus compañeros y la política del Real Madrid en una entrevista en La Gazzetta dello Sport. En uno de los apartes, el portugués dijo: "su filosofía no es ganar, sino pasear el nombre por todo el mundo. Han creado una cosa casi monstruosa".

¿Pero, qué hay de los egos en el conjunto azulgrana?

Como ya lo he reseñado, Frank Rijkaard ha salido al paso y ha restado importancia a esta situación. Considera que “el contraste entre Real Madrid y el Barça es fuerte”. Para ello pone como ejemplo a Ronaldinho, de quien dice “Es una gran estrella mundial, pero es muy sencillo en el vestuario. Siempre tiene alegría y no se comporta como un 'crack', aunque lo es”.

Frente a los efectos que podría tener en ese buen ambiente el fichaje del francés Thierry Henry, el entrenador azulgrana asegura que no lo ve como un problema. “Hablar y explicarlo todo es la clave”, especialmente al goleador, Samuel Eto’o. Lo que no sabemos es cómo se lo tomaría el propio camerunés, cuando ya en alguna ocasión ha expresado que podría ser un jugador mucho más reconocido en el mundo si fuera brasileño y mucho más si se llamara “Eto’oninho”.

La relación con la prensa

Por último, no olvidar la relación con los medios de comunicación. Este hecho, aunque para algunos sea insignificante, también contribuyó al desmoronamiento del imperio creado por Florentino Pérez. Poco a poco, el máximo dirigente del Real Madrid fue creando enemigos en los medios de comunicación, sencillamente porque no opinaban cómo él, o porque no hacían parte de la ‘corte de aduladores’ de su gestión.

Pues bien, la crítica en muchas ocasiones ayuda a percibir los errores y a enmendarlos en su momento oportuno. Y no hay nada más antidemocrático que poner mordazas a la prensa. Esto lo cito, también para la dirigencia del Barça. Pero lo digo no porque hayan existido casos concretos de persecución a la prensa, como si pasó con Florentino Pérez y José María García en Onda Cero. Sino que lo cito por la transparencia que hay que tener primero frente a los electores, (quienes han permitido que estén en estos momentos en los cargos) y segundo frente a los medios de comunicación, que son los canales por medio de los cuales se conoce lo bueno y lo malo que hace la junta directiva.

Señores dirigentes del Barça, que les sirva de ejemplo el ‘caso Florentino’, para que sepan lo que no deben hacer. Por mala que sea la gestión, los socios y seguidores del FC Barcelona, reclaman sinceridad y transparencia.
..................
Juan Carlos Ruiz Vásquez además de ser mi esposo, es periodista de la Vanguardia Digital

miércoles, marzo 08, 2006

Día de la Mujer

Acaba este 8 de marzo. El día internacional de la mujer como lo recuerdan los medios de comunicación y sus escalofriantes datos: las féminas somos las más pobres, las que hacemos los peores trabajos y tenemos los peores salarios, las más discriminadas, las que ponemos el corazón para que nos partan el cuerpo...

Y la historia de violencia e indefensión continúa pese a los logros alcanzados, pese a lucha por la justica, la paz y el desarrollo que llevan a cabo miles de mujeres -y hombres- en el mundo. Así este día que nació a favor de los derechos de la mujer es por sí solo una prueba fehaciente de que nuestra historia no ha cambiado mucho a través del tiempo y de que aún falta mucho camino por recorrer.

Por eso no digo ni me gustan que me digan "feliz día de la mujer" pues en principio éste no debería existir ¿por qué no hay un día del hombre? Pero existe justamente porque se reconoce nuestra desigualdad, nuestra vulnerabilidad, nuestra condición de indefensión, que parece perpetuarse a través del tiempo. Existe porque siempre se nos ha borrado de la historia, de la política, del pensamiento, de la toma de decisiones trascendentales; existe porque nuestra voz es opacada por un mundo hecho por y para los hombres. Existe porque en la práctica no hemos podido caminar juntos -hombres y mujeres- en igualdad de condiciones para hacer un mundo mejor.

Ojalá un día no muy lejano dejemos de celebrar esta fecha, entonces sabremos que estamos en equidad y que podemos caminar una al lado del otro para construir un universo mejor, para soñar y amar, para anteponer el querer al deber ser, para fortelecernos en el dialógo mutuo, en el acompañamiento, y para forjar la historia sin vencedores ni vencidos. Sólo entonces esta celebración no tendrá ninguna razón de ser.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

lunes, marzo 06, 2006

La "Interracialidad" (I parte)

Acabo de llegar de otra entrevista de trabajo (ya he perdido la cuenta del número que he hecho en lo que va corrido del año). Debo llamar en la tarde para ver si me han seleccionado. Lo curioso es que es la segunda vez que me presento a la misma empresa -lo descubrí cuando llevaba el curriculum- y por lo tanto es la segunda vez que la misma mujer me hace la "entrevista", que curiosamente no es tal sino una declaración de intenciones o más bien, de dedicaciones. Como la primera oportunidad esta mujer de nombre Raquel me recibe en la puerta, me da un apretón fuerte de manos (esta vez yo las tenía calientes) e inmediatamente me conduce a su despacho. Le echa una mirada rápida a mi curriculum y lo único que me pregunta es si tengo experiencia laboral, le digo que sí tal y como lo pongo en el documento que le acabo de entregar. Y como la primera vez la mujer viste de negro, me da la impresión de que lleva el mismo atuendo.

Se me olvidaba decir que mientras esperaba mi turno para pasar a la supuesta "indagatoria" iban llegando hombres y mujeres a lo mismo. Mujeres jóvenes y de mediana edad ("nativas" e "inmigrantes"), un hombre mayor y otros más jóvenes ("nativos" e "inmigrantes"). Personas de todos los colores: rubias, morenas, negras, altas, bajas, y todas con la misma cara de incertidumbre.

A medida que iban llegando se iban sentando en las sillas de la entrada, unas en frente de las otras. Algunas se quitaban los abrigos y los ponían encima de las piernas mientras mecánicamente sacaban el móvil. Es curioso como todas hacían lo mismo, un tipo de rito de espera para alejarse de los otros con los que en ese momento compartían una misma situación. El móvil se converte, en según qué situaciones, en el pretexto y acompañante perfecto con el cual podemos crear nuestro propio círculo de privacidad personal.

Una vez me hizo la "entrevista" -que más bien fue un monólogo al final del cual no me quedó claro a lo que se dedicaba la empresa ni a lo que me dedicaría yo si me seleccionaban- la mujer me acompañó hasta la puerta y me preguntó ¿De dónde eres? Colombiana ¿por qué? Es que no identifiqué tu acento, tengo una amiga colombiana y no habla como tú. Es que soy de una región donde el acento no es tan marcado, es neutral. Y también lo habrás perdido ¿no?. Si, a lo mejor, ya llevo 7 años aquí...

Pero no era de ese tema que os quería hablar sino de la interracialidad. Un término que en verdad no me agrada mucho pero que traigo a colación para contar una historia de la que fui testigo justo después de salir de la entrevista de trabajo y tomé la línea azul del metro que me llevó hasta casa.

domingo, marzo 05, 2006

INVITACIÓN A JORNADA CULTURAL


Esta es la invitación que está haciendo circular el Colectivo Maloka para los lunes 13, 20 y 27 de marzo, fecha en que se llevará a cabo una muestra de documentales de la realizadora colombiana Martha Rodríguez. Una estupenda oportunidad para conocer de cerca esas miradas profundas sobre la compleja realidad colombiana actual. Los documentales y la discusión posterior serán presentados y orientados por el periodista colombiano Carlos Obando.
Véase la siguiente entrada de este mismo blog: