lunes, octubre 24, 2005

Ciudad, incivismo y desorden


De un tiempo aquí, el supuesto “incivismo” que parece reinar en las calles de Barcelona se ha convertido en un tema reiterativo en las páginas de los principales periódicos locales y en los discursos de urbanistas y administradores de la ciudad. Les preocupa la degradación de algunos sectores a causa de las conductas poco cívicas de la gente: el desorden de los jóvenes en las fiestas, los inmigrantes y mendigos que duermen en las aceras o los bancos, los que orinan en los rincones de la calle, las “mujeres de mala vida” que permanecen en las esquinas… Les preocupa profundamente esa Barcelona sucia, inmunda, poco mostrable que nada tiene que ver con su imagen cosmopolita del Forum de las Culturas, es decir, con esa ciudad aséptica, ordenada, feliz y tranquila que tanta gracia hace a los dueños del poder… Como lo enuncia, con mucho valor civil, Manuel Delgado Ruiz en el siguiente artículo publicado en el diario El País (9 de septiembre de 2005).


El desorden
Manuel Delgado R.
Antropólogo - Universitat de Barcelona

El civismo es hoy uno de los discursos políticos centrales de nuestras autoridades políticas y mediáticas. Su deterioro ha sido el asunto central del último pleno municipal en Barcelona y de todo tipo de pronunciamientos en las últimas semanas. El civismo concibe la vida social como un colosal proscenio de y para el consenso, en que ciudadanos libres e iguales acuerdan convivir amablemente cumpliendo un conjunto de preceptos abstractos de buena conducta. El escenario predilecto de ese limbo es un espacio público no menos ideal, en que una clase media universal se dedica al ejercicio de las buenas prácticas de urbanidad. En ese espacio modélico no se prevé la posibilidad de que irrumpa el conflicto, puesto que en la calle y la plaza se presupone la realización de la utopía de una superación absoluta de las diferencias de clase y las contradicciones sociales por la vía de la aceptación común de un saber comportarse que iguala.


Barcelona es un ejemplo de cómo, a la que te descuidas, el sueño de un espacio urbano desconflictivizado, por el que pulula un ejército de voluntarios ávidos por colaborar, se derrumba en cuanto aparecen los signos externos de una sociedad cuya materia prima es la desigualdad y el fracaso. Y es porque lo real no se resigna a permanecer secuestrado que nuestros espacios públicos no pueden ser un cordial ballet de ciclistas sonrientes, recogedores de caquitas de perro y pulcros paseantes incapaces de tirar una colilla al suelo. ¿Quiénes son los responsables de que se frustre esa expectativa de ejemplaridad? Parece que esas bolsas crecientes de ingobernablidad se nutren de las nuevas "clases peligrosas", aquellas que el nuevo higienismo social, como el del siglo XIX, clama por ver neutralizadas, expulsadas o sometidas a toda costa: los jóvenes, los inmigrantes, los drogadictos, las prostitutas, los mendigos y esa nueva clase obrera que constituyen los trabajadores extranjeros y sus familias.

Sobre los inmigrantes como factor de suciedad nada que añadir a lo obvio: es pura xenofobia. En cuanto a las prostitutas, tampoco nada novedoso, puesto que son viejos personajes de las pesadillas de quienes quisieran que Barcelona fuera una ciudad ordenada y obediente. Con los indigentes y drogadictos formarían ese submundo de lo que en algunas ciudades latinoamericanas llaman "desechables", aquéllos contra los que se está animando a actuar con fines profilácticos, si hace falta como vemos que ocurre de vez en cuando con las acciones de cabezas rapadas.

En cuanto a los jóvenes, tampoco queda claro a quién corresponde atribuir responsabilidades incívicas. Se habla de extranjeros borrachos, por ejemplo, que se identifican como nuevos nómadas -los travellers- o turistas pobres, aunque es posible que a su lado encontremos a un buen número de estudiantes universitarios de casa bien que han acudido por miles a una ciudad publicitada internacionalmente como un colosal e ininterrumpido espectáculo al aire libre. Por cierto, es curioso que haya quejas al respecto del consumo juvenil de alcohol en público en una ciudad como Barcelona, en que el botellón no alcanza ni de lejos las dimensiones que conocen otras ciudades españolas como Madrid.

Luego tenemos el capítulo de fiestas descontroladas. Hace tiempo que los espacios festivos han demostrado su fracaso en orden a constituirse en ámbitos felices de cohesión social, y alguien debería recordar los graves desórdenes que conocieron las fiestas de Gràcia hace 30 años, el resultado de los cuales fueron 20 detenidos y un herido como consecuencia de los disparos al aire de la policía. Y es que la fiesta es lo que siempre ha sido, un territorio en que la condición crónicamente problemática de la vida social encuentra una oportunidad en que expresarse. En ese campo se confunden varias cuestiones. Por una parte, la del consumo masivo de alcohol, que no se ataja porque en gran medida depende de él la financiación de esas fiestas. Lo que ocurre es que luego se acabará sosteniendo que los desmanes los han provocado jóvenes borrachos de cerveza vendida por los "lateros" paquistaníes y no por la que les han servido los "buenos ciudadanos" que atendían las barras legales. En cuanto a la implicación de grupos alternativos, es un argumento perfecto para el hostigamiento policial contra la disidencia política radical. Igual no es casual que la asignación de culpa a movimientos sociales anticapitalistas en altercados como los de Gràcia precediera en unos días a un informe en que los Mossos d'Esquadra daban cuenta de la localización en Barcelona de activistas entre cuyos "crímenes" figuraba la difusión de ideas anarquistas y antisistema.

En resumen, lo que se da en llamar incivismo no es otra cosa que la afloración de realidades sociales que se niegan a ponerse entre paréntesis para que se vea confirmada la ilusión de que el desorden social ha sido derrotado por la "buena educación". Y es que, como sostenía aquí Josep Ramoneda en un sentido parecido, si uno lee lo que escribieron hace no mucho en estas mismas páginas Oriol Bohigas (27 de julio) y Félix de Azúa (11 de agosto) sobre el pozo de podredumbre en que se había convertido Barcelona, se llega a la conclusión de que lo que molesta a nuestros intelectuales burgueses no es la miseria o la marginación, sino tener que verla.

Mención aparte merece la invocación al término vandalismo para aludir a una nebulosa de conductas en la que manifestaciones de cultura urbana como son los grafitos se mezclan con formas de gamberrismo en las que una visión más profunda debería reconocer elementos de rabia y rencor contra ciertos aspectos del mundo. Todo acto de violencia es un acto de comunicación, cuyas causas no pueden ser atribuidas de manera simple a una patología psíquica o social. Y recuérdese: explicar no es justificar.

Por otra parte, y al respecto, cabría reconocer el descomunal abismo que, en cuanto a efectos, separa la llamada violencia urbana de la violencia urbanística. El 15 de julio, Bernat Puigtobella publicaba en EL PAÍS un merecido elogio a Destrucción de Barcelona (Mudito & Co.), de Juanjo Lahuerta, un libro que no trata precisamente del aumento de las conductas incívicas, sino de la devastación de que ha sido víctima Barcelona en los últimos años a manos del diseño urbano. Porque, si una papelera quemada es un "acto de vandalismo", ¿qué calificación convendría a esos barrios populares desahuciados en masa y destruidos por las excavadoras, a ese centro histórico despanzurrado para construir aparcamientos o a ése borrado para siempre de los restos y los rastros de lo que un día fue una de las ciudades más apasionantes y apasionadas de Europa?
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La fotografía de arriba me la ha enviado Gabriela de la Peña y es una imagen nebulosa de Barcelona -al fondo- desde uno de los cerros que la vigilan, allí, en la periferia.

sábado, octubre 22, 2005

Poema de Gabriela de la Peña, perfecto para un domingo gris...

Te echo de menos

Gabriela de la Peña Astorga
gabrieladelapena@hotmail.com
16 de octubre 2005; Saltillo, Coah.
Inédito


te echo de menos
este domingo
que cae
gris y aplastante
como sentencia de invierno


te echo de menos
ante la decidida luz de una vela
que me recuerda
otra ya consumida
en una sala pequeña
que ya no es tuya ni mía


te echo de menos
con la lluvia tímida
que anuncia una noche fría
en la que intentaré acercarte en mis sueños.

http://cronicasdemarcopolo.blogspot.com/

viernes, octubre 21, 2005

John Lenchester y El puerto de los aromas en la librería Catalònia


En la histórica librería Catalònia, que posiblemente tenga los días contados a causa del mobbing inmobiliario del que es víctima, fue presentado el pasado 20 de octubre el libro El puerto de los aromas de John Lanchester, ganador con esta obra del VI Premio de Narrativa de los Libreros (Premi Llibreter 2005), publicada en España por Editorial Anagrama y editada ya en catalán por Edicions 62 bajo el título El Port de les Aromes.

Lanchester (Hamburgo, 1962) es considerado como uno de los nuevos narradores ingleses más exitosos. Dentro de sus títulos se pueden destacar En deuda con el placer, obra con la que debutó en la narrativa, y El Señor Phillips.

El puerto de los aromas es una historia polifónica que cuenta la vida de personajes disímiles. Tom Stewart, un joven inglés que en 1935 deja un futuro estable para tomar un barco que le llevará a Hong Kong; María, una joven monja china que Tom conoce en esa travesía y que le enseñará cantonés; Dawn Stone, una periodista londinense que se instala en Hong Kong y de Matthew Ho, un niño refugiado que se convierte en empresario en el puerto de los aromas, que es lo que significa Hong Kong en chino. Y alrededor de estos personajes, la ciudad que cobra vida en una prosa contundente y minuciosa a través de la cual el autor va desvelando su atormentada historia reciente. Así dibuja una ciudad mítica que palpita en las palabras y que deja de ser mero marco de las acciones para convertirse casi en la protagonista principal de la historia.

Martha Cecilia Cedeño Pérez

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Llegar a la Catalònia para ver a un escritor como J. Lanchester es como mínimo sugerente. Así que acompañada por mi hija Luna del Mar que tiene 5 años nos acercamos hasta allí. Eran las 7 de la tarde y el autor estaba firmando algunos libros. "Es un escritor muy importante". Le dije a la nena cuando me preguntó quién era ese hombre alto, un tanto serio y de porte dintinguido. Y ¿Qué hace un escritor, mama? "Inventa historias", le respondí convencida. Y entonces le dije que era el momento de hacerle unas fotos. En efecto, hice dos o tres fotos y de repente ella me dice: "Ahora déjame a mi". Y entonces tomó la cámara, enfocó e hizo la foto que está arriba. Las pocas personas que estaban allí la observaban entre curiosas y divertidas. Ella simplemente sonrío mientras corría hacia la sección de libros infantiles. "¿Me lees un cuento, mami?". Me dijo, al mismo tiempo que agarraba uno de los libros expuestos.

Imagen: John Lenchester, firmando El port de les Aromes en la librería Catalònia, fotografiado por Luna del Mar Ruiz Cedeño. Barcelona, 20 de octubre de 2005.

jueves, octubre 20, 2005

Publicación en una Revista cuya historia llega a su fin

Historias de entretén y miento (Consejo Estatal Editorial de Coahuila)

En medio de unos días un tanto aciagos, la noticia de la publicación de algunos de mis poemas en esa revista mexicana eleva los sentidos y aúpa la convicción de que, pese a la sinrazón y ordinariez del mundo, no todo está perdido para quienes aún seguimos con la idea, estúpida y poco práctica dirían algunos y algunas, de que las palabras redimen aunque no den dividendos económicos.

Y nos confirman también que todavía hay personas como Jaime Torres, a quién no conozco, que se la juegan por editar una revista donde se tejen historias y versos. Revista que, según dice Gabriela de la Peña en su blog, desaparecerá después de 15 años de llenar un espacio con las voces de hombres y mujeres cuyas vidas parecen estar hiladas en las palabras. Es una lástima pero también una realidad en los tiempos que corren: hacer revistas culturales no es productivo. Que desaparezca una revista no es tan trágico; sí lo es que quiebre una fábrica o que explote la burbuja inmobiliaria o que las acciones bajen en la bolsa o que la selección del fútbol del país no vaya al mundial…

Así que a las ilusas/os, utópicas/os y soñadoras/es de siempre sólo nos queda una cosa: la búsqueda de la palabra desnuda que nos permita contar y contarnos, resistir e insistir en un oficio callado y casi clandestino que desempeñamos en las horas más inverosímiles. Porque el mundo nos exige trabajar para poder subsistir, la mayoría de las veces en oficios que no nos apetece o que no tienen nada que ver con lo que nos gusta o hemos estudiado (¡vaya condición más miserable!)… Así que mientras alguien no descubra nuestro talento, si es que lo hay, sólo seremos aprendices en la sombra, autoras y autores a ratos; seres liminales que padecen esa enfermedad de la escritura.

Mi amiga Gabriela de la Peña reseña en su blog este número de la revista "Historias de entretén y miento" (Consejo Estatal Editorial de Coahuila).
Este número es algo especial, de verdad (y va de nuevo mi agradecimiento a Yaz Ramírez, por haberme acercado a esta revista, que ha sido una experiencia total para mí).Comparto en él, espacio con gente que ha sido muy importante en mi vida: Martha Cecilia Cedeño Pérez, quien no necesita mayor presentación, pues forma parte indiscutible de este blog y de mi lucha desde un afortunado invierno de 1999; Dulce María Arvizo, mi hermana de Chihuahua; sendas compañeras de vida. También están Rafael Rivero Palomares y Alfonso Solís Abraham, que hace un par de meses estuvieron en mi aula de "Comunicación Efectiva"; Oscar Guajardo Garza, autor del "Onto tonto", que acompañé en este blog junto a una foto de Marquino y con quien pude compartir salón en aquella sesión inolvidable con Eduardo Parra en el Icocult. Gente a la que quiero y admiro tanto... todos ellos, compañeros del tormento-placer de la escritura...
Mi rana muda (la del cuento de este número de "Historias de entretén y miento") no está sola; se hace acompañar de estas voces variopintas, que tienen también historias de tripas y sudores detrás de cada una de ellas.
!Gracias Jaime por publicar esos modestos versos, por dejar escuchar mi voz allí donde el mundo también es, como dice C. Alegría en uno de sus libros, ancho y ajeno! Y también Gracias a tí, Gabi, por creer en mi y llevar mis poemas hasta Jaime.
Martha Cecilia Cedeño Pérez

miércoles, octubre 19, 2005

De la plataforma contra la violencia urbanística

Reproduzco en su totalidad un texto que me ha llegado vía email sobre el problema inmobiliario que padece Barcelona y que tiene su origen en intereses económicos y políticos que han convertido esta ciudad, nunca mejor dicho, en la "Millor botiga del món" tal como rezan las campañas institucionales.
Presentació de la carta de mesures per aturar la violència immobiliària i urbanística


A continuació us presentem una carta de mesures contra la violència immobiliària i urbanística fruit de les reflexions sorgides arran de l’elaboració d’un Dossier i de les tres sessions del Taller contra la violència immobiliària i urbanística que s’han fet fins ara.


El Dossier, que podeu trobar penjat a les pàgines web http://www.coordinadoraraval.org i http://mobbingbcn.blogspot.com, és un recull de textos que tracten de l’altra cara de la Barcelona Fashion, Guapa, Neta i de la famosa col·laboració público-privada que caracteritza el model Barcelona: la violència urbanística i immobiliària que, d’una manera o d’una altra, pateix un creixent segment de la població de la ciutat. La redacció d’aquests textos va néixer a partir d’una iniciativa de persones i col·lectius integrats en la Coordinadora contra l’Especulació del Raval i respon a un doble objectiu.

Servir de base per a la publicació d’un document (un llibre o opuscle) de difusió massiva que, tant des de les realitats concretes dels barris com des de les experiències dels afectats, abordi tant el tema del mobbing “il·legal” com el “legal” (hipoteques, lloguers abusius...). Per aquesta raó fem una crida a tots els col·lectius i persones de Barcelona que d’una manera o d’una altra estiguin afectats per aquesta violència que hi facin la seves aportacions, amb l’objectiu d’incorporar-les a la futura publicació. També convidem totes les persones o col·lectius que estiguin treballant sobre les estructures polítiques, econòmiques i financeres (p. ex. Focivesa, la Caixa, immobiliàries) que sustenten la violència immobiliària i urbanística a fer-hi les seves aportacions. Perquè aquest procés no s’eternitzi, us demanem que ens comuniqueu fins el 15 d’octubre si voleu aportar algun text al dossier, que hauria d’estar redactat abans del 15 de novembre.

La redacció, divulgació i aplicació d’una carta de mesures contra la violència immobiliària i urbanística. En primer lloc, aquesta carta exigeix tres conjunts de mesures legalment possibles, però que van completament contra el corrent dominant del capitalisme especulatiu assistit per l’Estat, l’aplicació de les quals tallaria en sec l’especulació immobiliària i garantiria de veritat el famós dret a l’habitatge i a la ciutat. Aquest bloc s’acompanya d’un seguit de mesures d’aplicació immediata per pal·liar els efectes més desastrosos de la violència immobiliària i urbanística.
Creiem que ha arribat el moment de desfer les cortines de fum aixecades pels polítics al voltant d’aquesta qüestió. En aquest sentit, aquest document no vol ser una més de les moltes cartes i manifestos que s’han fet fins ara, sinó que pretén servir de base compartida pel màxim nombre de col·lectius possible per obrir tot un ventall d’accions contra el model immobiliari i urbanístic que patim. És per això que, com a primer pas per a l’aplicació de les mesures exigides, iniciem aquesta campanya d’adhesions a la carta que donarien la legitimitat per començar a emprendre les accions de desobediència civil que entre tots i totes considerem necessàries. Un cop més, doncs, us convidem a llegir i difondre aquesta carta i a adherir-vos-hi si esteu d’acord amb les reivindicacions que planteja.
Finalment, convidem totes les persones interessades en la problemàtica exposada aquí a la 4a sessió del Taller contra la violència immobiliària i urbanística que es farà el dissabte 5 de novembre de 2005 a les 17 h a l’Espai Obert, al carrer Violant d’Hongria, 71 (Metro Plaça de Sants). Taller contra la violència immobiliària i urbanística / adreça de contacte:

violenciaurbanistica@sindominio.net

A les pàgines web esmentades anteriorment també trobareu la carta de mesures en català i castellà en format pdf.

Carta de mesures contra la violència immobiliària i urbanística
Somiar amb un pis en condicions adequades s’ha convertit en un malson per a un gran nombre d’habitants de Barcelona. Segons dades oficials, tan sols des de finals de 1997 fins a l’actualitat els preus dels habitatges han augmentat més del 150%, mentre que els ingressos nets salarials en els sectors amb conveni només ho han fet un 34,5%. L’endeutament mitjà de les llars va passar del 45% al 1990 a més del 60% al 2004. El preu mitjà dels lloguers a l’Àrea Metropolitana va pujar de 355 euros al 1999 a 617 al 2004. Al mateix temps, continua augmentant el nombre d’habitatges buits: segons el cens de 2001 només a la província de Barcelona la xifra superava els 300.000 (i ha continuat creixent amb uns índexs excepcionals).
La conversió de l’habitatge en una pura mercaderia i en objecte d’especulació ha creat un cercle viciós de pressions, por i neguit que precaritza les condicions de vida d’àmplies capes de la població. Cada vegada hi ha més persones que es veuen obligades a marxar de la ciutat i instal·lar-se a una distància de fins a 50 km perquè no troben un pis assequible. I cada vegada hi ha més persones obligades a jornades laborals extenuants en feines com més va més precaritzades per pagar la seva hipoteca o el seu lloguer. Però, tot i així, molts no hi arriben: tan sols al 2002 hi va haver 3.675 desnonaments a Barcelona.
El fet que la ciutat de Barcelona s'hagi convertit en les darreres dècades en una ciutat marca, on s'ha posat en funcionament un model que converteix el territori urbà en un factor productiu en si mateix, ha adobat el terreny per a la proliferació de la violència immobiliària i urbanística. Aquesta violència desencadenada pel “lliure mercat” i assistida per l'Administració amb els seus plans de transformació urbanística, provoca una devastació del teixit urbà que produeix desplaçaments de població, desnonaments i el segrest de l'espai públic.
És en les zones afectades per plans de transformació urbanística (Ciutat Vella, Poble Nou, Sants...) on l’anomenat “mòbbing immobiliari” es cobra el major nombre de víctimes i on un major nombre de persones ha d’abandonar la seva llar a causa d’augments abusius de lloguer o simplement perquè el propietari vol especular amb els habitatges. D’altra banda, aquesta selva immobiliària ha generat formes d'organització veïnal que s'enfronten des de la Barcelona real al model Barcelona: una resistència àmpliament estesa a l'especulació i un no a cada pla urbanístic.
La urgència del problema de l'habitatge ha estat un banderí en els programes electorals de tots els partits que han ascendit al poder en els darrers anys. Tanmateix, les mesures anunciades pels actuals governs d'“esquerres” –com p.ex. les subvencions als propietaris per fomentar el lloguer dels pisos o els plans d’habitatge– estan lluny de complir la seva promesa de “garantir el dret a l’habitatge i a la ciutat”, ja que no preveuen cap mesura de regulació del mercat.
Per tot l’exposat, exigim als partits de govern que deixin de vulnerar els preceptes de la Constitució espanyola (en concret l’art. 47, que els obliga a “promover las condiciones necesarias y establecer las normas pertinentes para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna y adecuada, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”) i que complexin els seus compromisos adquirits amb la firma de convenis internacionals de salvaguarda del dret a la ciutat.
Amb l’objectiu de fer efectiu els esmentats drets a l’habitatge i a la ciutat, exigim a la Generalitat i a l’Ajuntament que iniciïn els passos necessaris per a l’adopció de les mesures següents:
Limitació del preu dels lloguers i els preus dels pisos, per tal que no superin mai el 30% de la renda del llogater o l’hipotecat. En el cas de totes les persones els ingressos de les quals no superin 2,5 vegades el salari mínim interprofessional (el salari mínim actual és de 513 euros al mes), el preu del lloguer o de la hipoteca no podrà superar mai el 20% dels ingressos disponibles (tal com ho estableix el programa Pla per al dret a l’habitatge de la Generalitat en algunes de les subcategories dels seus pisos de protecció). Moratòria dels PERIs i reformes urbanístiques, fins que no s’hagi realitzat un estudi d’impacte social en cada una de les actuacions i fins que no s’hagin elaborat mecanismes per a la participació real dels veïns (i no tan sols dels comerciants i associacions «clientelars» de l’Ajuntament) en qualsevol decisió que afecti el seu entorn vital.
Abolició de la Llei d’Arrendaments Urbans (LAU). En concret, derogació de l’art. 9è del decret Boyer, que estableix la supressió de la pròrroga forçosa, així com de l’apartat 1 de l’art. 9è de la LAU de 1994, que estableix un màxim de cinc anys de vigència d’un contracte de lloguer. I inici d’un ampli procés de debat i consulta que haurà de portar a l’elaboració d’una nova LAU que faci efectiu el dret a l’habitatge.
D’altra banda, el dramatisme de la situació actual exigeix una solució immediata dels casos més extrems ocasionats per la violència urbanística i immobiliària. Per tant, mentre no s’hagin satisfet els tres punts anteriors, reclamem l’adopció de les següents mesures d’emergència:
Mesures preventives
Mesures que facin efectiva la transparència dels Registres de la Propietat; per exemple, l'obligació d'informar totes les parts implicades en la venda d'una finca o d'un pis i la publicació mensual o trimestral de les operacions de compra-venda realitzades en un mateix registre (i dividides per finques). L'obligació, en qualsevol operació de compra-venda en immobles on hi hagi inquilins, de realitzar un informe jurídic independent que avali que les condicions de l'operació respecten els seus drets. La condició, per a la concessió de subvencions per a la rehabilitació d'edificis, d'una moratòria de cinc anys en els preus dels lloguers i d'una pujada ajustada estrictament a l'IPC un cop acabat aquest termini. La penalització de la possessió d’immobles buits, sense utilitzar o abandonats (mitjançant l’augment de l’IBI o l’amenaça d’expropiació) i la despenalització de l'okupació, amb l'abolició de les penes de multa, presó i condemna a pagar les costes que actualment recull la llei. La revocació dels documents de propietat d'un immoble a partir dels cinc anys d'abandonament.
Actuacions en l'àmbit penal
La persecució de les pràctiques de violència immobiliària, que caldria tipificar com a delicte de vulneració del dret a l'habitatge i sancionar amb penes proporcionals a la importància d'aquest dret. En el cas de la participació en aquestes pràctiques de membres del Registre de la Propietat, funcionaris municipals o autonòmics, societats mixtes público-privades i administradors de finques, una primera mesura hauria de ser la seva inhabilitació per a qualsevol d'aquests càrrecs públics.
En l'estat actual de la situació considerem prioritària la intervenció de les institucions municipals i autonòmiques com a acusació pública en casos d'assetjament immobiliari (mobbing) denunciats per veïns com a mesura dissuasiva per contrarestar la impunitat amb què actuen empreses i particulars en aquest sector.
A causa de l'extrema gravetat de la situació i mentre no s'apliquin les mesures exigides en aquest document, els sotasignants fem una crida a emprendre accions de desobediència civil que visibilitzin la insostenibilitat de l'actual model i que generin xarxes de defensa, lluita i resistència contra la violència immobiliària.
Escrit en algun lloc de la selva immobiliària, setembre del 2005 Adreça de contacte:

martes, octubre 18, 2005

Crónica de un jueves con lluvia

La lluvia ha hecho una pausa. Desde esta mañana los cristales de la ventana están marcados con pequeñas gotas de agua y ver a través de ella es percibir un cielo roto con burbujas grises. Son las 3:30. Hora de salir de casa pese a que en el temps de TV3 han dicho que seguirá lloviendo toda la tarde. No me importa. O más bien sí. Me gusta andar bajo la lluvia por alguna reminiscencia tardía de mi infancia que luego asocié a la película de G. Kelly, por aquello de pisar los charcos, de saltar sobre ellos para ver las figuras que forma el agua. Y no tengo paraguas porque el que tenía –uno de un color rojo espléndido- lo dejé abandonado en el metro un día cualquiera de febrero. Echo una última mirada al cielo desde el balcón de casa y me parece escuchar al abuelo: “No tardará en llover”. Y siento una efusión repentina.

Poder caminar por las calles de esta ciudad con la lluvia arriba y abajo me parece estupendo. Y justo cuando ya estoy afuera, en la calle, se viene una “mata de agua”, de esas que no dan tiempo de nada y que agarra a muchos por sorpresa: una mujer mayor intenta resguardarse en los aleros inexistentes de los edificios, un hombre moreno corre para cruzar la calle, una pareja de jóvenes muy risueños se protege con un paraguas de colorines, una mujer joven camina de prisa por la acera mientras la lluvia inclemente moja su cabello…
Se me antoja que los coches van más rápido que de costumbre haciendo ese chasquido característico que se produce cuando las ruedas contactan con el pavimento mojado, mientras pulverizan el agua que sale como una fuente efímera por los cuatro costados. Apresuro el paso y cuando llego a la esquina tengo que parar porque el semáforo está en rojo (siempre está en ese color cuando se lleva prisa). Y mientras espero que cambie un hombre de mediana edad que va como yo, sin paraguas, me dice “Esta agua si es buena para la salud, para la piel… eh, morena”. Le miro y le sonrío.

¿Tienes paraguas? “Si, si, que tengo” Me responde un joven oriental en un castellano deficiente. ¿Tienes de los que se pliegan? “Sí, si, si”. Dice solícito al tiempo que se agacha para buscar en una estantería baja. “Qué color”. Éste. Le digo mientras señalo uno a cuadros marrones y beiges. El hombre lo abre y lo enseña para comprobar que no tenga desperfectos. Pero no estoy convencida, así que miro nuevamente en la estantería y descubro uno de tonos verdes y azules oscuros. Mejor éste. El chico me sonríe mientras le paso el paraguas y él lo abre con decisión. Parece bien. “Son 2,50”. Muy bien. A ese precio lo importante es que aguante este chaparrón, pienso, mientras busco la puerta de salida por la que acaba de entrar, corriendo, una mujer joven: “Tiene paraguas”. “Si, si que tengo”, responde el chico. ¿De esos que se doblan? Insiste la chica. “Sí”.

Hay poca gente en la calle. Unas cuantas personas andan muy rápido y no esperan a que cambie el semáforo para cruzar la calle. Yo ahora sólo quiero caminar, sin prisas. Así que empiezo a bajar por la Avenida Isabel la Católica que se ha convertido casi en un torrente. Una mujer va delante de mí. Lleva una faldilla vaquera corta, una camiseta de manga larga y unos zapatos abiertos muy altos. La gotas de lluvia mojan sus piernas pero a ella no parece importarle. Cruza la calle anegada sin inmutarse y sintiendo, seguramente, cómo el agua le empapa los pies. Una furgoneta espera a que pase la mujer; su conductor no deja de mirarla. Un hombre me adelanta mientras su paraguas choca con el mío. Le miro. “Perdona”, me dice. Hago de cuenta que no ha pasado nada. La mujer no ha cruzado la Avenida Electricitat, que ahora está en recontrucción, sino que ha doblado justo una calle antes.
Llego a la esquina y el semáforo está en rojo. Viene un coche muy veloz. Doy unos pasos hacia atrás porque presiento que me salpicará. El conductor se da cuenta de lo que pudo suceder y levanta la mano a modo de disculpas. Cruzo la calle no sin antes sortear los charcos que se antojan pequeños lagos. Llueve con fuerza y todo parece de un solo color. Huele a césped recién cortado y el aire parece más transparente. Y todo suena. Los pasos en el suelo húmedo, las gotas en las hojas de los árboles y en el paraguas…Es otro paisaje: la ciudad domesticada bajo una lluvia que parece acallar los ruidos urbanos y acelerar el movimiento de los transeúntes que huyen despavoridos por las aceras anegadas.

De la estación del metro Can Serra salen algunas personas. Unas abren sus paraguas con prisa antes de subir los últimos escalones que conducen a la calle y otras, las que no tienen paraguas, se protegen con cualquier cosa. Una mujer mayor se ha puesto una bolsa en la cabeza. Una pareja de jóvenes corre tomada de la mano y se cubre con unas carpetas. Un hombre de mediana edad camina despacio sin nada que le resguarde de la lluvia. Y pese a ello parece no tener prisa, como yo.

Cuando llego al centro comercial La Farga la lluvia ha amainado. ¡Qué pena! Observo a varias personas que salen de ese establecimiento con bolsas de compra y con sus paraguas plegados. Parecen contentas o, al menos, satisfechas pues han cumplido con el consumo y como premio ya no llueve ¿Se puede pedir más? Yo todavía no pliego el paraguas porque tengo la ilusión de que nuevamente se desgrane un aguacero memorable. El cielo aún está gris y el abuelo podría decir que no tardará en llover. ¡A ver si antes de llegar a donde voy se rompe el cielo!

Ciudad y fijaciones


Fijaciones
Martha Cecilia Cedeño Pérez
(Inédito)

I

Esta ciudad
de olores y memorias
no perfila nuestros pasos.
Nos habla con los ojos
cerrados
.


II


Es extraña esta escena de encuentros:
el humo circular de los cigarros sobre los cuerpos y las palabras
y abajo la calle con sus líneas rectas y sus figuras movedizas
que dibujan paisajes fugaces
trazos a penas perceptibles.
Desde arriba las ventanas miran
con los anuncios de felicidad inminenteo pasada
Cocacola Trina Deep.
Es el mismo lugar de los últimos tres noviembres
y sin embargo parece otro
quizá porque ahora en medio del humo,
el agua fría, las infusiones de manzanilla
y los asientos de madera,
hay un ojo avizor al acecho
un habitante de sueños antiguos
cuyas convenciones apenas afloran
en las pupilas expuestas a otras erupciones.
Han cambiado los motivos de la escena.
Sobre el guión palpita un inesperado estruendo
y un nuevo argumento se avizora en los predios de la piel
y la palabra.



III


No hay fatiga en los motivos del encuentro
sólo la velada excusa de presentirnos
allí,
en la calle,
con su baile efímeroy su devaneo.
Y como ella devenimos extraños simultáneos;
seres en busca de resquicios,
y de agujeros hambrientos
que se traguen los disimulos instaurados
en la costumbre de verse
sin atenuantes.
Claros objetos sin deseo
.

"Atardecer en L'Hospitalet". Fotografía de Martha Cecilia Cedeño Pérez

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...